Entrega nº 15. 27 de mayo

Pedí prestado un libro llamado “Compendio de travesuras (Kyôgenki)”, leí dos o tres piezas, y me interesaron muchas cosas por varios motivos. No sé en qué condiciones se desarrollaron ese tipo de comedias, pero, aun así, cuando las ves en el escenario al mismo tiempo que el Nô, este último tiene cierto refinamiento (y sigue siendo poco conocido para gente sin cultura), del que el otro carece. Parece que sus bromas se diseñaron para tener un encanto cómico y vulgar al tiempo (todo lo contrario de la seriedad y la elegancia del Nô), y que de esa manera pudiera ser apreciado por la gente común, a la que también el estilo de Sarugaku o Dengaku de la antigüedad, les resultaba más cercano a la comedia que el teatro Nô.

En cualquier caso, estos espectáculos antiguos se dividieron en dos ramas: por un lado, la parte seria, se convirtió en el Nô; y por otra, una parte cómica, que ha quedado exclusivamente para escenificar bromas. Puede que ya se escribieran en tiempos remotos, pero en general se cree que empezaron a ser escritos a mediados del período de Ashikaga, al comienzo de la era Tokugawa. Así, las comedias (o farsas) son aún más interesantes cuando comprendemos que dan testimonio de las costumbres y el lenguaje de esta época. Dejo de lado por el momento la cuestión atrayente de la broma para concentrarme en las observaciones, conocimientos y curiosidades históricas que aportan. Tomemos, por ejemplo, la pieza titulada “Vinagre y jengibre”, que representa a un comerciante de vinagre y un comerciante de jengibre: la trama de la obra es, por supuesto, que ambos se jactan de tener más beneficios que el otro. Entonces entendemos que esas pequeñas empresas existían en ese momento y que eran tiendas itinerantes. Además, el vendedor de vinagre se llama Izumi no kuni, y el de jengibre Yamashiro no kuni, lo que permite conocer la región de origen de sus productos. También aprendemos que el vinagre se almacenó en tubos de bambú, llamados “tubos de vinagre” y el jengibre en envases de paja. Al observar el vocabulario, también entendemos que la palabra utilizada para vender vinagre es sukon y para vender jengibre hajikamikon, lo que no carece de interés. Realmente no sabemos si este sufijo -kon tiene algún significado, pero podemos pensar que es quizás una contracción de la palabra kaó que significa “comprar”. Entonces, notamos las palabras shóbai o akinai para designar negocios, comercio, lo que demuestra que desde ese momento ambos términos fueron utilizados. El vendedor de vinagre aborda al vendedor de jengibre diciendo o-Nushi, y el otro responde usando Sochi, por lo que se entiende que dichas palabras se utilizaron luego para apelar a otras personas. En mi provincia de origen (Iyo), estos dos términos todavía se usaban comúnmente con el mismo sentido que en la época de mi niñez. Además, en una etiqueta del vendedor de jengibre, encontramos la siguiente oración:

“En este paquete de paja, solo hay productos de linaje”. Eso es porque, en el pasado, los mercaderes de jengibre eran invitados al Palacio Imperial, donde incluso los recibían con un poema (no me pregunten más). En otras palabras, el término “linaje” (keizu) parece ser una palabra comúnmente utilizada para decir que algo tiene un origen del cual uno puede estar orgulloso.

Por otro lado, al ver los términos Sukihari Shôji (“paneles correderos de papel fino tensado”) o Karakami Shôji (“paneles correderos de papel chino tensado”) uno finalmente entiende que lo que otros llaman Sukihari Shôji, es lo que habitualmente nosotros llamamos Kamihari no Shôji, y lo que llaman Karakami Shôji, es lo que nosotros llamamos Karakami, a secas. Muy curioso lo de que según cuándo y dónde, las mismas cosas tengan nombres intercambiados.

Todavía quedan muchos hechos curiosos sobre costumbres y lenguaje por conocer; y muchas cosas nos seguirán siendo incomprensibles si no se realiza una investigación profunda. Cuando con el tiempo lo vayamos averiguando, todo este trabajo será aún más interesante.

 

  • Notas de las fuentes y comentarios propios

 

 

– El Compendio de travesuras es una serie de cuatro colecciones de comedias o “farsas” (kyogen), publicadas durante el período Edo, entre 1660 y 1730, y contiene un total de unas cuatrocientas piezas. Ilustrado y fácil de leer, fue ampliamente distribuido entre la población.

– El teatro Nô, es un drama lírico japonés que tuvo su apogeo en el siglo XVII. Se le considera refinado, siendo más popular el llamado Kabuki.

– El estilo Sarugaku, significa literalmente “payasadas” y era un antiguo formato para mero entretenimiento, de origen chino.

– El estilo Dengaku, significa literalmente “danzas agrarias”, y eran frecuentemente dedicadas a las deidades locales.

– Los mediados del período de Ashikaga, al comienzo de la era Tokugawa, se corresponden aproximadamente con nuestros siglos XV y XVI.

– En algunos textos de la época, el término jengibre era también el usado para referirse a pimienta.

– Se habla de dos regiones de Japón vinculadas a la producción de vinagre y jengibre respectivamente: el país de Izumi, alrededor de la ciudad de Sakai, cerca de Osaka, y el país de Yamashiro, que corresponde a la parte sur de lo que hoy es Kioto.

– Sobre los diferentes sentidos de las palabras, cabe recordar que el idioma nacional unificado (el japonés de hoy) defendido por Ueda Kazutoshi (Kokugo no tame / La causa del idioma nacional, 1897-1903) aún no estaba establecido en ese momento. El lenguaje estándar no triunfaría hasta 1905.

– Recordamos nuevamente que Shôji es en la arquitectura tradicional japonesa , una puerta, una ventana o un separador de ambientes que consiste en papel translúcido sobre un marco de madera que sostiene un enrejado de madera o bambú. Karakami es el papel chino.