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Sandra Pérez

 

 

 

 

Unas palabras de la autora

Se escucha un zorzal al alba… En plena ciudad también hay aves y flores y árboles… y mosquitos, babosas y abejas. Crujen hojas y ulula el viento. Llueve y amanece y se hace de noche. Hay otoños y primaveras…

Todas obviedades, pero antes no lo sabía. O sí lo sabía, pero no lo sentía.

Antes del haiku la ciudad era eso, tan solo ciudad.

El haiku me conecta con todo lo que me rodea y ya no sé, en algunos instantes, si estoy en el mundo o el mundo está dentro de mí. ¡Dura tan poquito ese instante!

Comparto con los niños los asombros que se vuelven haiku, y lo disfruto plenamente.

El camino del haiku ha marcado un antes y después. Hoy estoy en el camino… cada día empezando…

Antes del alba

el canto de un zorzal,

olor a lluvia.

 

*

 

Más arrugadas

las manos que podan

esta tarde de otoño.

 

*

 

Nieve en la cima.

Humea el lomo

de la yegua echada

 

*

 

Lo que queda del muelle,

en cada poste

una gaviota.

 

*

 

Brisa en las plumas

Se va filtrando el sol

entre los frutos.

 

*

 

Huele a eucalipto

chisporrotean las piñas

en el brasero.

 

*

 

El brillo de las piedras

a orillas del lago

salta una trucha

 

*

 

Musgo en las rocas

la sombra de los vencejos

cruza la cascada

 

*

 

Huele a podrido

en la orilla rocosa

el brillo de las escamas.

 

*

 

Al llegar el colibrí,

los insectos que cantaban

se callaron

 

*

 

Queda algo

del olor a jazmines.

El brillo de luna.

 

*

 

Gaviotas en vuelo.

El calor de la arena

entre los dedos.

 

*

 

Brisa en el cedro

cuando canta el mirlo

levanta la cola.

 

*

 

Canto de zorzales

Amanece sin vilanos

el diente de león

 

*

 

Bramidos de un ciervo

Amarillea la nieve

en el Lanín*

 

*volcán de los Andes, en el sur de Argentina y  Chile.

 

Idalberto Tamayo

 

 

 

 

Unas palabras del autor

Me llamo Idalberto Tamayo (Rubens Saró), soy cubano y nací en la ciudad de Manzanillo, Oriente, en 1952. Me radiqué en La Habana en l969, donde un tiempo después laboré como funcionario administrativo del Ministerio de Salud Pública. En la década de los 90 comencé a escribir poesía y participar en concursos auspiciados por la Facultad de Ciencias Médicas de La Habana, obteniendo premios en los géneros de paremias, cuento y poesía a nivel municipal y provincial.
Actualmente vivo en los Estados Unidos de Norteamérica. En el año 2017 me interesé por el haiku al encontrarme con la comunidad “El Rincón del Haiku.org”.

.

Sonidos del bosque
En el envés de una hoja
duerme una rana

.

 

Noche de lluvia
Un sijú
* volando
entre las matas

*Ave nocturna cubana.

.

Luna llena
Con hojas y sin hojas
la bibijagua
*

*Hormiga cosechadora de hojas.

.

 

Senda del monte
En las manos del niño
tiembla el pichón

.

Termina el alba
Posado en un cardo
canta el jilguero

.

 

Sauces del río
Silbando muy cerca
el petirrojo

.

 

Corre el ciervo
Las copas de los pinos
se inclinan al sur

.

 

Haz de luz
Burbujeando el agua
entre las piedras

.

 

Ribera al sol
Alzando su cabeza
ventea el ciervo

.

 

Hormigas bravas
Con un palito el niño
empuja la oruga

.

 

Gotean las hojas
No han salido esta noche
los caracoles

.

 

Salto de agua
Canta el tocororo*
cerca del curujey**

*Cuba. Ave cubana de colores llamativos.
**Cuba. Planta epifita parecida a las orquídeas.

.

Mañana tibia
En los culos de las sandías
aún las flores

 

Julia Guzmán

 

 

 

 

Unas palabras de la autora

 Nací en la ciudad de Córdoba, Argentina en el verano del 56 aunque me considero ciudadana del mundo. Descubrí el haiku participando en una feria del libro en la Patagonia en junio de 2007 y fue amor a primera vista. Desde entonces he recorrido un hermoso camino que me cambió la vida. Vivo en estado de haiku y junto a mi afición por la fotografía me siento una mujer afortunada por lo que le doy gracias a la vida.

  

***

Río crecido…

Un benteveo saca

un pez del agua

 

*

En la soga

libélulas azules

sol ardiente

 

*

En el silencio

de la noche invernal

sólo la lluvia

 

*

Junto al río

la sombra de los sauces

Luz de luna

 

*

Lleva el río

las sombras de los patos…

viento del sur

 

*

Bajo la lluvia

un caracol esconde

la cabeza

 

*

El sonido

de los taikos en la tarde

Cae una hoja

 

*

Barcos anclados…

Vuela una mariposa

hacia las olas

*

Pastan las vacas

Las sombras de las nubes

en el campo arado

 

*

Lleva una hoja

la hormiga negra,

la sigue otra

 

*

Suena distinto

el viento esta tarde…

croar de ranas

 

*

Quietud otoñal…

Huye de la jauría

la perra flaca

*

Noche sin luna

El brillo de unos ojos

entre la hierba

 

*

El reflejo de la luna

en el estanque

maúlla un gato

  

*

 

Antonio Martínez Rubio

 

 

 

 

 

Unas palabras del autor

Mi nombre es Antonio, pero soy conocido como “antoka” en el mundo del haiku, fruto de una casualidad y un juego de palabras entre “antonio” y el gran “Santôka”, al que, como otros muchos haijines, “venero”. Soy maestro en Villlarrobledo, un pueblo de Albacete. Soy miembro de la AGHA desde su fundación. He publicado tres libros de teatro infantil en la editorial CCS y ahora se publicará en otoño mi cuarto libro. En el haiku fui miembro del consejo de redacción de HELA, he participado en antologías de haiku y resulté ganador “ex aequo” del V Concurso Internacional de Haiku de la Facultad de Derecho. El haiku me ha hecho conocer sensaciones y personas que quedarán marcadas para siempre en mi memoria particular.  Y en ello estamos…

 ****************

  

Se pone el sol.

Una fila de hormigas

cruza el camino.

 *

 Solo una vela

ilumina la ermita.

Atardecer.

 *

 

Sol de la tarde.

Al borde del camino,

unas botas viejas.

 

*

 

huele a romero…

el murmullo del río

es más cercano

 

*

 

calla el cuervo –

el sonido de la lluvia

en las hojas

  

*

 

Mirando al pueblo

seca el sudor de su frente.

Azada en tierra.

 

 *

 

noche sin luna…

el olor de la paja

tras la tormenta

  

*

 

antes de la lluvia…

la cigüeña blanca

se pierde en la niebla

  

*

 

grazna un cuervo…

la brisa mueve

unas flores de malva

  

*

  

silencio…

la lluvia de anoche

en las hierbas del camino

  

*

  

qué blanco el cielo

de este amanecer…

llovizna invernal

  

*

 

cielo nublado –

en la tumba sin nombre

se extiende el musgo

  

*

 

Atardece…

Aún quedan dondiegos

por abrirse

  

*

 

Niebla otoñal…

El vuelo de un cuervo

sobre el viñedo

  

*

 

amanecer…

la voz del melonero

rompe el silencio

Israel López Balán

 

 

 

 

 

Unas palabras del autor

 

Israel López Balan (Ciudad de México, 1976) es arquitecto y profesor de geometría. Su práctica profesional independiente o en colaboración tiene como ejes principales la docencia y la participación en concursos de arquitectura nacionales e internacionales en los que ha recibido diversos reconocimientos. Sus intereses proyectuales y de investigación se guían bajo tres líneas generales: la muerte y su traducción en vacío arquitectónico; la escala XL como consecuencia del desbordamiento de las ciudades; y la síntesis del objeto arquitectónico en las sociedades complejas actuales.

***************

 

pasajeros van

pasajeros vienen

tarde de primavera

 

*

 

 amanecer –

caen flores de jacarandá

a media calle

  

*

  

la mosca quieta

es parte de la ofrenda­ –

noche de muertos

  

*

  

crujir de hojarasca –

en las ramas de un jacarandá

solo estrellas

  

*

  

todavía caen gotas

de los árboles –

noche de luciérnagas

  

*

  

el barrendero –

en una grieta del sismo

asoman hierbajos

  

*

  

bastón de un ciego –

el árbol de naranjas

al atardecer

   

*

  

brisa del norte –

el abuelo regresa

con nochebuenas

  

*

  

un perro ladra

a los gatos en celo –

la luna llena

  

*

 un suave sismo –

los jacarandas comienzan

a ponerse verdes

   

*

 

casa demolida –

qué fuerte el cri-cri

de los grillos

 

 *

  

cielo nublado –

el color de los jacarandas

en el suelo

  

*

  

olor a mercado –

el color de los tomates

unos sobre otros

  

*

  

brisa de verano –

otra tortuga llega

al estanque

Joan A. Mencos

 

 

 

 

Unas palabras del autor

 Bien… qué decir de uno mismo. Siempre he sido un apasionado de la lectura y la escritura. Sin distinción de géneros. Las circunstancias de la vida a veces nos permiten mayor o menor dedicación a nuestras pasiones, pero como tales nunca desaparecen, queda siempre aquel rescoldo que a la menor brisa prende de nuevo. Me acerqué al mundo del haiku por pura casualidad. Leyendo el diario un día cualquiera de 2012, me encontré con un pequeño artículo que versaba sobre el tema y me picó la curiosidad. A partir de ahí, la búsqueda de información a través de internet y de blogs que tocaran el tema y la aparición de El Rincón del Haiku. Empezó para mí una nueva y muy importante etapa de formación que se va alargando en el tiempo y me permite disfrutar de grandes compañeros de camino.

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 Tot potes,

al costat de la mare

un poltre negre

 

Todo patas,

al lado de la madre

un potro negro

 

*

 

Camps de blat;

el cant d’un ocell

des de la boira

 

Campos de trigo;

el canto de un pájaro

desde la niebla

 

*

 

Aquest matí

no se sent la riera;

cauen les fulles

 

Esta mañana

no se oye la riera;

caen las hojas

 

*

 

Ja desglaça

el rostoll als camps.

la veu d’un picot

 

Ya deshiela

el rastrojo en los campos.

la voz de un pico

 

*

 

Pols de neu a la llunyania;

passa un bernat pescaire

 

Polvo de nieve a lo lejos;

pasa una garza real

 

*

 

Grogueja el blat;

sota els núvols grisos…

vuit voltors

 

Madura el trigo;

bajo las nubes grises…

ocho buitres

 

*

 

Les orenetes…

darrera un avet surt

la lluna plena

 

Las golondrinas…

tras de un abeto sale

la luna llena

 

*

 

Nit de pluja;

ja va envermellint

el bambú sagrat

 

Noche de lluvia;

ya va enrojeciendo

el bambú sagrado

 

*

 

Boira.

l’alè d’un cavall

a les mans glaçades

 

Niebla.

el aliento de un caballo

en las manos heladas

 

*

 

Boira baixa.

Grallen les cornelles

a la cinglera

 

Niebla de valle.

graznan las cornejas

en el riscal

 

*

 

Fems glaçat

a la roureda veïna

canta el pigot

 

Estiércol helado.

en el robledal vecino

canta el pito*

 

* https://es.wikipedia.org/wiki/Picus_viridis

 

*

 

El primer sol

sobre la rosada

silenci al bosc

 

El primer sol

sobre el rocío

silencio en el bosque

 

*

 

Matí ennuvolat

de sota els fems marxa

un piloter

 

Mañana nublada

de bajo el estiércol sale

un pelotero*

 

* https://es.wikipedia.org/wiki/Escarabajo_pelotero

 

 

Toñi Sánchez Verdejo

 

 

 

 

Unas palabras de la autora

Nací un 16 de marzo de 1969 en Albacete, una ciudad de navajas y viento. Desde que recuerdo he escrito poemas y cuentos pero en un momento crítico en mi vida el haiku me abrió un camino de sencillez, profundidad y búsqueda de lo auténtico, en el que todavía estoy. Así que el haiku es mi vida desde el año 2008, cuando un grupo de grandes personas fundaron la AGHA, la Asociación de la Gente del Haiku en Albacete, de la que formo parte. También pertenezco al equipo de redacción de HELA y a la Escuela de Haiku Makoto. En el haiku dô me gusta llamarme “diente de león” por un libro que leí hace mucho tiempo que es importante para mí. La naturaleza, los gatos y los buenos amigos son mi felicidad.

***************

  Voces lejanas.

Casi cubierto de arjuma

un círculo de setas.

  *

 Apenas niebla…

Huellas de jabalí

en el barro fresco.

  *

  Hojas de tilo.

Lentamente la lluvia

empapa el suelo.

  *

  Quietos al sol

en la oquedad de una piedra

los cuatro buitres.

  *

 vuelan dos buitres.

a la sombra del sauce

una casa en ruinas

 *

  mediodía.

la brisa apenas mueve

la mata del cantueso

  *

viento de primavera.

en el silencio del valle

el canto del cuco.

  *

 Nueve campanadas…

huele a leña en el pueblo

deshabitado

  *

  troncos rojizos:

se ha secado la resina

bajo los líquenes

  *

  aún caliente

el hueco que dejó el gato…

tarde de otoño

  *

  noche sin luna,

junto al arco del puente

dos luciérnagas

  *

 apenas abierta…

la primera luz del día

en la magnolia.

  *

  nubes de lluvia,

en el jardín junto al mar

hortensias azules

 

Sergio Pinteño Padilla

 

 

 

 

 

Unas palabras del autor

No hay mucho que decir acerca del autor. Poco o nada que pueda aportar algo significativo a lo que realmente cobra verdadero protagonismo: aquello que revela y calla el propio haiku. Creo que bastará con señalar que, aunque me crié en un barrio de ciudad, tuve la suerte de quedar expuesto, todos los veranos de mi infancia, a la maravilla natural que se esconde en este rinconcito del Atlántico que rodea al entorno de Doñana. Es ahí de donde brota mi haiku más de 30 años después, en un torpe intento de nombrar la luz, el mar, el viento y las criaturas que se fueron tramando, día a día, lentamente en mi corazón.

 

Abriéndose a la luz

el violeta de la flor

del alcaucil

*

Viento calmo

lo justo para turbar

una espiguilla

*

En el hervor del caldo

el súbito abrirse

de las almejas

*

Pasta el potrillo

su resuello impregna

la hierba fresca

*

Rayo en la noche,

una cabra tensando

su propia soga

*

La luz y el viento

entran en lo profundo

del cañaveral

*

A contraviento

gaviotas

graznando en lo oscuro

*

Tras la tormenta

esparciendo cenizas

a orillas del mar

*

Amamantando

lame la gata a sus crías

Calima nocturna

*

Esa culebra

la forma en que quedó

enroscada al morir

*

Escampó

el canto de la abubilla

parece otro

*

Las lleva el aire

a la mañana

cenizas del rescoldo

*

Al deshojarla

en el corazón de la lechuga

un caracol

*

En silencio

de vuelta con mi padre.

Prunos en flor

 

Leticia Sicilia Saavedra

 

 

 

 

 

Unas palabras de la autora

Crecer y vivir en esta isla (Gran Canaria) ha sido y es para mí un regalo para los sentidos: el océano que nos rodea, los amaneceres, las puestas de sol en la playa, las cumbres rodeadas del mar de nubes, el bosque de helechos, la tierra volcánica… una infinidad de instantes y sensaciones irrepetibles que llegan al alma.

Y qué mejor forma de dejar constancia de todo ello que a través del haiku. Su aparente sencillez y su belleza me cautivaron hace casi diez años, buscando la manera de expresar lo mejor posible todo eso que me emocionaba.

Desde entonces sigo esta vereda, mirando con los ojos del corazón y aprendiendo cada día.

***

Pasan las nubes…

la yegua amamantando

a su potrillo.

 *

 Viento del sur,

la hilera de zapatos

junto a la fuente.

 *

 calabacera,

la brisa en los pelillos

de tallo y hojas.

 *

 Calla el pinzón,

el bosque todavía

huele a quemado.

 *

 alba de mayo,

con las alas mojadas

una libélula.

 *

 Atardecer,

el peso de la calima

sobre las hojas.

 *

 Bosque en otoño,

la hilera de chiquillos

cruzando el puente.

 *

 tarde invernal,

el graznar de unos patos

cruzando el cielo.

 *

 Siembra de otoño,

se agitan las mangas

del espantapájaros.

 *

luna de enero,

un gato de puntillas

entre los charcos.

 *

 Atardecer…

se llena de sonidos

la vieja charca.

 *

 El vecino apaga

la fuente del jardín,

la luna llena.

 *

 Tarde de invierno,

el chirriar de un columpio

en la neblina.

 *

 Cielo estrellado,

se curva la hoja

bajo la escarcha.

 *

Agua que fluye,

en el reflejo del árbol

los renacuajos…

Jorge Moreno Bulbarela

 

 

 

 

UNAS PALABRAS DEL AUTOR

Nací en una población pequeña que está, por decirlo así, dentro de la naturaleza. Al emigrar a la capital tuve nostalgia de la vegetación y el reino animal. Esto, aunado a la vida agitada de la ciudad, que no deja mucho tiempo disponible, hizo que me inclinara hacia un género poético muy especial que reúne el culto a la naturaleza y la brevedad. Donald Keene fue mi guía. Pasaron los años, vino el nuevo siglo, que trajo el uso generalizado de las computadoras, y me uní a los cibernautas que cultivan el haiku.

Jor

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Recién salida

del caparazón:

cigarra de alas húmedas.

*

Llega el otoño.

El color de la aurora

en el volcán.

*

Rama de fresno.

El canto de ese pájaro

que oía la abuela.

*

Noche sin nubes.

El temblor de la sombra

del cardo santo.

 *

Hierba crecida.

Sobresale la tierra

de un hormiguero.

 *

Volando bajo:

el ruido de las alas

de un zopilote.

 *

Un crujido en la cañada.

Las puntas del bambú,

entre la brisa.

*

Ya sólo suena

el gotear del alero.

Cocuyos* en el patio.

(*cocuyos: en mx., luciérnagas)

*

El olor

y de nuevo el mugido.

Día de niebla.

 *

Fresno viejo.

Un perro, lentamente,

se acerca a su sombra.

*

La sombra del haya

empieza a moverse:

fresco murmullo.

*

Par de libélulas:

una sola sombra

junto al charco.

 *

Oscuridad.

El chorro de la orina

de una vaca.

 *

Cañada fresca.

En el cielo las líneas

de una espejitos*

(*espejitos: mariposa de alas transparentes)

 *

Otro balido

de la hondonada.

La pinta le responde.

 *