Archivo de la categoría: Bashou y los clásicos (Marcela Chandía)

Abril 2021

Fujiwara no Ietaka (1158-1237) estudió poesía con Fujiwara no Toshinari, uno de los grandes poetas y académicos de principios del período Kamakura, y fue pionero de un nuevo estilo de waka a través de su amistad con Sadaie — hijo de Toshinari — y otros. Además de ser uno de los compiladores del Shin Kokin Wakashuu — la octava antología imperial, ordenada por el Emperador Retirado Go-Toba y completada en el 1205 por un pequeño grupo liderado por Fujiwara no Sadaie — también participó en muchas reuniones y competencias poéticas. Gentil y de personalidad sincera, siguió en contacto con Go-Toba In una vez que este fue exiliado a la Isla de Oki.

Este tanka de su autoría está compilado con el número 45 en el rollo 1 de primavera del Shin Kokin Wakashuu.

梅が香に昔を問えば春の月答へぬ影ぞ袖にうつれる

ume ga ka ni mukashi wo toeba haru no tsuki kotahenu kage zo sode ni utsureru

en el aroma de los ciruelos pregunto por el pasado pero la luna de primavera, sin contestar, se refleja en mi manga

Desde la antigüedad se asociaba el aroma de los ciruelos con el pasado, y es así como el incienso con este perfume es muy popular.

En una carta fechada el 13 de febrero de 1694, Matsuo Bashou escribe a su discípulo Baigan con motivo de la muerte del hijo de este, y en ella figura el siguiente haiku, en el cual usa el primer verso del poema de Ietaka.

Si consideramos que el japonés es un idioma que, además de los componentes fonéticos y semánticos, tiene uno visual, vemos cómo Bashou involucra su sentido del olfato, el que percibe el aroma de los ciruelos, el tacto al escribir la carta, y la visión al contemplar el kanji de昔 (mukashi = hace mucho tiempo).

梅が香に昔の一字あはれ也

ume ga ka ni mukashi no ichiji aware nari

en el aroma de los ciruelos el carácter de pasado es triste

O al contemplar esta adaptación más occidentalizada:

en el aroma de los ciruelos la palabra pasado es triste

Hagamos nosotros lo mismo al disfrutar de este bello poema.

Marzo 2021

En Japón ya se sienten los primeros aires de primavera; ¿qué mejor sino poesía primaveral para el artículo de este mes?

Sosei Houshi fue el segundo hijo de Soujou Henjou, uno de los 36 Poetas Magistrales, y entró a servir como monje junto a su padre. Sin embargo, al no ser un camino deseado por él, al parecer, no se dedicó diligentemente a este. Incluso después de tomar los hábitos, continuó jugando un activo rol como poeta, acompañando al Emperador Retirado Uda en sus visitas, componiendo poemas que decoraban los biombos, entre otras actividades.

El siguiente poema de Sosei es el 56 en el primer rollo de primavera del Kokin Wakashuu, la primera antología imperial, compilada por Ki no Tsurayuki bajo orden del Emperador Daigo en el año 905.

見渡せば柳桜をこきまぜて都ぞ春の錦なりける

miwataseba yanagi zakura wo kokimazete miyako zo haru no nishiki nari keru

si miro alrededor los sauces y cerezos mezclarse, la capital se ha convertido en un brocado primaveral

En el año 1692, Mizuma Sentoku edita el texto Hairin Ichiji Yuuranshuu, en el cual viene incluido este haiku que Matsuo Bashou compuso mientras paseaba por Yamanashi. Bashou no sólo sentía devoción por los poetas clásicos japoneses, sino también por los chinos. Así como se inspiró en la calma de principios de primavera que refleja el poema de Sosei, también hay en el poema de Du Fu 柳を問ひ花を尋ねて野亭に到る * (yanagi wo toi hana wo tazunete notei ni itaru) “pregúntale al sauce, pregúntale a las flores, y llegaras a la cabaña campestre” una imagen similar que Bashou convirtió en el siguiente haiku:

かぞへ来ぬ屋敷〱の梅やなぎ

kazohe kinu yashiki yashiki no ume yanagi

vine contando, residencia tras residencia, ciruelos y sauces

* El poema de Du Fu original es como sigue: 問柳尋花到野亭 lo que se expuso en el párrafo corresponde la lectura en japonés.

Febrero 2021

Ki no Tsurayuki (870-945), poeta del periodo Heian, compilador del Kokin Wakashuu, la primera antología imperial del 905. Fue un revolucionario que escribió, haciéndose pasar por mujer, el Tosa Nikki, el primer ejemplo de la “literatura de diarios”. En el Kanajo, o prefacio del Kokin Wakashuu, considerado como la primera crítica literaria de Japón, utiliza la escritura kana, creada por las damas de la corte, y hasta entonces no establecida como escritura oficial.

Mientras Tsurayuki realizaba un peregrinaje al Templo Hase, al que no había ido en algún tiempo, se encontró con el dueño que la posada donde solía hospedarse, quien le dijo que a pesar  del  tiempo, siempre habrá un lugar para él bajo su techo. En respuesta a tan amable gesto, Tsurayuki improvisó este poema de estilo tanka, el cual encontramos en el Kokin Wakashuu con el número 42, y también en la antología privada compilada por Fujiwara no Sadaie en 1235,  Ogura Hyakunin Isshu, con el número 35.

人はいさ 心も知らず ふるさとは 花ぞむかしの 香ににほひける

Hito wa isa kokoro mo shirazu furusato wa hana zomukashi no kanini oikeru

aunque no conozco el corazón de las personas, en mi pueblo el aroma de las flores es el mismo de antaño

Otras versiones indican que el posadero hizo un comentario desagradable por la larga ausencia de Tsurayuki, y que este habría utilizado el poema de forma sarcástica.

En 1688 con motivo del Año Nuevo, Matsuo Bashou visitó a su amigo Ogawa Fubaku en Iga Ueno, su pueblo natal, viaje que describe en su crónica Oi no kobumi. En ese contexto, tomó  el poema de Ki no Tsurayuki y utilizó el segundo verso “心も知らず” (kokoro mo shirazu = no conozco siquiera el corazón). Usó, además, el nombre Akokuso, el cual se decía era el sobrenombre de Tsurayuki cuando niño.

Mientras el tanka original se enfoca en la variabilidad del corazón humano, Bashou se centra en el aroma de las flores de ciruelo de su pueblo natal, y al utilizar el nombre de pequeño de Ki no Tsurayuki, contrasta su amistad con Fubaku, la que no había cambiado a pesar del tiempo transcurrido.

あこくその心もしらず梅の花

akokuso no kokoro mo shirazu ume no hana

no conozco siquiera el corazón de Akokuso, flores de ciruelos

Enero 2021

A este espacio le llamaré Bashou y los clásicos, dado que el propósito es buscar esas raíces de las cuales Matsuo Bashou, a quien llaman el “padre del haiku”, tomaba la semilla inspiradora para muchos de sus poemas.

Definir el haiku se hace cada vez más complejo que simple. Unos lo consideran estrictamente poesía, otros, un camino espiritual. No es mi intención en este espacio, entrar en definiciones, ni propias ni ajenas, sino, simplemente,  mostrar una faceta de este estilo lírico; una faceta que muestre el flujo constante, cambiante, evolutivo y derivativo de la poesía clásica japonesa.

Comenzaremos con un haiku que viene en una de las antologías de Kitamura Kigin — quien fuera maestro de Matsuo Bashou ­— llamada Zoku Renju. En él Bashou, toma un verso de un poema que Sugawara no Michizane — poeta, literato y político del periodo Heian — recita en su antología llamada Kanke Goshu, para construir su haiku.

Nacido en el año 845, Michizane alcanzó los más altos cargos dentro de la Corte, y llegó a ocupar el puesto de Doctor en Literatura en la academia que existía en la época para los nobles. Sin embargo, víctima de sus adversarios políticos, fue degradado a servir como oficial de bajo rango en la lejana zona de Dazaifu, actual Prefectura de Kyuushuu, falleciendo en este “exilio”. Luego de su muerte tuvieron lugar varias situaciones desafortunadas, como incendios por la caída de rayos en dependencias del Palacio Imperial, tormentas e inundaciones, y comenzó a correr la voz sobre “la maldición de Michizane”. Para aplacar su espíritu, le dedicaron el santuario de Kitano Tenmangu en Kyoto, le devolvieron póstumamente su título y rango, y se borró toda mención de su exilio de los registros oficiales. Después de 70 años, fue deificado como Tenjin, dios de la erudición. Se decía que Michizane amaba los ciruelos, por lo que todo un jardín de estos árboles se plantó en su santuario.

A continuación, el poema de Sugawara no Michizane que Bashou empleara como fuente:

家を離れて三四月、落涙百千行、万事皆夢の如し、時々彼蒼を仰ぐ

“desde que mi casa dejé treinta y cuatro lunas han pasado / lágrimas caen incesantes /  el pasado parece un sueño /  y ahora sólo a veces miro al cielo”.

Bashou toma, específicamente, el último verso del poema de Sugawara — 時々彼蒼を仰ぐ (tokidoki hisau wo afugu) y ahora sólo a veces miro al cielo ­— y lo utiliza como segundo verso de su haiku. El término hisauひさう, es un kake kotoba o palabra homófona de彼蒼 azul y 秘蔵 tesoro, y que al final deriva en soten蒼天 o cielo azul.

我も神の ひさうやあふぐ 梅の花

wa ga mo kami no    hisau ya afugu ume no hana

también yo levanto mi vista a la flor del ciruelo

Por lo tanto, mientras lo que en su exilio Michizane contempla es el cielo azul, que le mantiene conectado con su vida pasada en la capital, Bashou elige centrarse en los ciruelos de Tenmangu; demostrando, sus conocimientos de los clásicos, pero también su sensibilidad hacia la naturaleza.

Decidí dejar implícito en el “también yo”, la figura del dios Tenjin, o Michizane, que es mencionado en el primer verso del haiku. Por una parte para evitar que la traducción quedase pesada, pero también porque considero que trasmite mejor esa sutil conexión con el pasado.