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La voz del haiku en dialecto kombe, del clan Ndôwé

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Como escribe Felix Arce (Momiji) en su libro Recogido en el agua: “No sé dónde oí o leí una vez que venimos a este mundo para hacer amigos. Luego, ya si eso, haikus. Añado yo.” Pues bien, yo lo he seguido al pie de la letra, y tengo el placer de tener muchos amigos. Y entre ellos Héctor Ikaka Ekobo, de Guinea Ecuatorial, aunque lleva bastantes años trabajando en España. Él me habló de su ascendencia Ndôwé, uno de los clanes de Guinea. Héctor ha traducido al kombe, lengua del clan Ndôwe haikus de muy diversos autores y países. Como siempre os digo: fijaros en la sonoridad de los tres versos del haiku en un dialecto muy antiguo del continente africano.  De eso va Voces del Haiku. Gracias Héctor.

Jaspe Uriel Martínez González “Ajenjo”

 

 

 

 

 

 

 

Unas palabras del autor

Mi nombre es Jaspe Uriel Martínez González, oriundo del estado de Hidalgo, en México, y nací en el verano de 1990. Estoy terminando una maestría en Física en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también cursé la licenciatura de la misma carrera. Es en ese mismo lugar donde conocí el Haiku, por ahí del 2012, de la mano de una maestra de japonés, quien nos lo presentó y nos sugirió escribir uno como ejercicio pedagógico. Desde entonces quedé prendado al género, del que aprendí más gracias a la enorme biblioteca con la que contamos en la Universidad. Recuerdo que uno de mis primeros haikus fue:

Escarabajo
Rápido, date vuelta
se asoma un gato.

En él puede verse que, como en la mayoría de los occidentales, Issa fue mi primera gran influencia. Fui cultivando poco a poco el género, pero hasta que conocí el foro ERDH es que pude transitar verdaderamente por el Haiku-dô.

Nací en un pequeño pueblo, económicamente limitado pero abundante en naturaleza, sonidos y colores; por esto último me siento afortunado porque inspiración nunca me falta, por lo que a mí me toca tener paciencia y humildad para dar digna voz al mundo que nos rodea.

 

Yendo a la escuela

Zarandean los árboles

cargados de agua

-.-

Ascuas de pino

Retrocedió el coyote

por la hojarasca

-.-

Atardecer

Al eco de un cuco

responde otro

-.-

Hoja de nogal

La carpa vuelve al fondo

del remanso

-.-

Luz del poniente

El rastro de un caracol

entre el ajenjo

-.-

Destella el pasto

El vaho de unos niños

que arrean ocas

-.-

Se desprende la hoja

del nogal que reverdece

Tarde helada

-.-

Nubes rosadas

Se van todas las palomas

del campanario

-.-

Viento de marzo

La estela de los patos

entre ahuehuetes

-.-

Brisa de invierno

El brillo en el plumaje

del gallo viejo

-.-

Nubes de tormenta

Una garza comiendo

entre ipomeas

-.-

Luna de la tarde

Las garzas cruzando el valle

reverdecido

-.-

Canto de tórtolas

Desyerban romeritos*

al mediodía

*Suaeda torreyana

-.-

Cuarto creciente

La brisa en las gallinas

que están durmiendo

-.-

Calle empedrada

El vendedor de pájaros

entre la niebla

-.-

La voz del haiku en árabe

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Permitidme en esta ocasión agradecer de corazón a Noure Med quien me ha traducido los haikus al árabe. Hace unos años tuve la suerte de trabajar con marroquís.

Aprendí mucho de ellos, en especial de Noure, nacido en Fez. Aprendí a llamar «hermano» a un amigo y ser consciente de que las diferencias culturales enriquecen y unen amistades y no al contrario. Espero que en este vídeo apreciemos el valor del sonido musical de la lengua árabe cuando pronuncia un haiku. Gracias hermano.

En esta ocasión los autores de los haikus son valencianos. En Valencia, la huella que dejaron los árabes es patente en todo el territorio y en todas las cosas.

 

Mayo 2021

Solo rocío
es el mundo, rocío
y sin embargo…

– Kobayashi Issa
(trad José Maria Bermejo, del libro “Nieve, Luna, Flores”)

 

«2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.
a. Aceptar que el derecho a poseer, administrar y utilizar los recursos naturales conduce hacia el deber de prevenir daños ambientales y proteger los derechos de las personas.
b. Afirmar, que a mayor libertad, conocimiento y poder, se presenta una correspondiente responsabilidad por promover el bien común.
4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.»
(de la Carta de la Tierra)

Lázaro Orihuela

 

 

 

 

Unas palabras del autor

Nací en la antigua provincia La Habana, hoy Mayabeque, Cuba, en el verano de 1988.

De mi pueblo natal, Batabanó, me llegan los paisajes costeros del sur y los silencios de la vida campestre. Gracias a mi niñez y gracias al haiku.

Llego al haiku vía literatura; luego de las lecturas de las obras de Vicente Haya y los intercambios en el foro de El Rincón del Haiku lo asumo como un dô, un incesante aprendizaje de la Naturaleza.

Desde el 2020 dirijo Otoño Editorial, una editorial independiente para difundir el haiku como herramienta para conectar con el mundo. La Escuela de haiku Makoto tuvo la gran amabilidad de crearle un espacio en su sitio de internet, donde se pueden descargar todos los libros de forma gratuita:

http://escueladehaiku.blogspot.com/p/otono.html

Algunos de los haikus que he escrito aparecen en las antologías:

Concierto de Haiku –Los cuatro elementos- (Editorial Rompe-silencio, Medellín, Colombia, 2018).

Pisar la hierba (Edición Facultad de Derecho de Albacete, España, 2019).

Con los cinco sentidos (Edición de Concejalía de Cultura, Albacete, España, 2019).

 

Poco oleaje.

Camina en zigzag

un tinguilillo*


*ave pequeña

*

En Buajamey*

cinco cangrejos

que caminan en fila


*zona costera de Surgidero de Batabanó

*

Luna creciente.

Entre los pilotes

da vueltas un róbalo

*

Antes de salir,

en el cuarto de avíos

el olor a mar

*

Una fila de hormigas

se lleva

las pezuñas de un cangrejito

*

Está atardeciendo.

La carnada

se ha llenado de hormigas

*

Fango en las olas.

Por el monte de Batabanó

la sombra de una nube

*

Brisa fría.

Amarillea

el manglar de Batabanó

*

Pegado

a una rama seca de mangle

un cascarón de chicharra

*

Dos mariposas.

A ratos el olor

de las guayabas

*

Mediodía.

La voz de un guajiro*

pidiendo agua


*campesino

*

Abejas.

El sol de la tarde

en la guayaba madura

*

Berreras* enyerbadas.

Desde un arbusto seco

el canto del totí

 

*estanques de berro

*

Sol de febrero.

Un casucho cubierto

por enredaderas

*

 

Abril 2021

Hierbas que se marchitarán
en cualquier momento
floreciendo y soltando sus semillas

– Taneda Santoka
(trad. Vicente Haya, del libro «El monje desnudo», Miraguano ediciones)

«1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad

a. Reconocer que todos los seres son interdependientes y que toda forma de vida independientemente de su utilidad, tiene valor para los seres humanos.
b. Afirmar la fe en la dignidad inherente a todos los seres humanos y en el potencial intelectual, artístico, ético y espiritual de la humanidad.»
(de la Carta de la Tierra)