Archivo de la categoría: La choza del haijin 俳人の山小屋 (Mercedes Pérez)

Miscelánea mensual sobre haiku

EL CAMINO DE LA SUPERVIVENCIA

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

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ISSA, LA SONRISA DEL BUDA

Este invierno pasado leí un artículo en el que se hablaba de la influencia de los gestos del rostro en nuestro cerebro. La neurociencia (según el autor) está demostrando que una sonrisa ”muscular”, aunque sea forzada, puede desencadenar una serie de efectos químicos y neurológicos que nos lleven a sentir la alegría que hay detrás de una sonrisa real. Interesante.

Sin conocer en profundidad la biografía de Kobayashi Yatarô( 1763-1827) cuyo nombre de haijin es Issa (Taza de té), y en base a lo que he podido leer en castellano y en francés, se puede deducir que su vida estuvo plagada de infortunios que sobrellevó (aparentemente) con una alegría propia del budismo, no en vano era un devoto seguidor de la secta Jôdoshinshû.

Esta condición religiosa marcó definitivamente su obra al tratar en sus haikus temas claramente budistas como la compasión, el amor por los seres sintientes, la reencarnación, la impermanencia, etc.

Muchos de nosotros fuimos atrapados en las primeras lecturas de haiku en castellano por la simpatía que despierta ese lado humano y cercano que desprenden los haikus de Issa. Me atrevo a decir que Issa horada sin dificultad las capas endurecidas de la mente occidental para que el haiku pueda penetrar sin resistencia. Ante Issa, el lector occidental no pone barreras, no está a la defensiva. Si a eso añadimos el parecido con Francisco de Asís (1182 -1226) en cuanto a su amor por las criaturas, su popularidad en Occidente está servida. Issa, Asís, las mismas vocales bailando.

Algunos estudiosos de su figura apuntan a que, en cierto modo, Issa creó conscientemente a lo largo de su obra literaria, un personaje peculiar, humano y accesible, con los defectos y las virtudes de un hombre corriente: iconoclasta, perezoso, compasivo, contradictorio, irreverente, irrespetuoso, amante de los animales y los niños, huérfano, padre afligido…

Casi como ningún otro haijin dejó a través de sus haikus el autorretrato de su vida y de su personalidad. Esta especulación, aunque sea una posibilidad a tener en cuenta, no le resta mérito alguno. ¿Se pueden acotar en el alma de un poeta lo ordinario separándolo de lo trascendental? ¿Pudo Issa permanecer a salvo del virus del haiku y vivir en una cierta impostura? Sinceramente, no lo creo. El haijin responde a una forma de ser y estar en el mundo. El haiku no nace de un trabajo con horario, ni de una afición de fin de semana. A mi entender, es imposible pensar que un auténtico haijin pueda ejercer desde la impostura respondiendo a un antojo literario y sobrevivir en el tiempo. Cuando el haiku te atrapa, pasa a formar parte de tu ADN y eso impregna tu cotidianidad sin que te des cuenta. El haiku actúa en tu cuerpo con el mismo poder transformador que, según afirman los neurólogos, tiene la sonrisa.

Puede que Issa, en un primer intento por sobrevivir en este mundo plagado de demonios, forzase en su rostro una sonrisa y en su vida un haiku. Luego sus neuronas hicieron el resto, dando lugar a la trasmutación del sufrimiento humano en evasiva felicidad, y a muchos haikus que al leerlos años después de ser escritos, dibujan en nuestro rostro una sanadora sonrisa.

 

Yo no naka wa
jigoku no ue no
hanami kana

世の中は地獄の上の花見哉
ISSA

Mientras estamos en este mundo
por encima del infierno
¡poder contemplar las flores!

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Ikinokori
Ikinokoritaru
samusa kana

生残り生残りたる寒さかな
ISSA

Sobreviviendo a mis seres queridos,
obstinado en sobrevivir…
¡Y muerto de frío!

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Tada oreba
oru tote
yuki no furi ni keri

たゞ居れば居るとて雪のふりにけり

ISSA

Simplemente estando,
quedándome en ese estar,
caía la nieve

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初螢ついとそれたる手風哉 ISSA

Hatsu-hotaru
tsui to soretaru
te-kaze kana

La primera luciérnaga:
El zigzag con que esquivó mi mano
Leve soplo de aire

 

犬の子の咥へて寢むる柳かな ISSA

Un perrito se ha dormido
sujetando en la boca
la rama de un sauce

 

*haikus traducidos por Vicente Haya

 

 

 

 

EL CAMINO DE LA NATURALEZA

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小屋

BUSON, PINTOR Y HAIJIN.

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“Antes del siglo VI en Japón, no había palabra para designar la Naturaleza, como realidad aparte y distinta del hombre, como algo que podía ser contemplado por el hombre” Shunzo Sakamaki

 Hace unos meses vi una serie de TV sobre hombres y mujeres de otros países que han elegido algún lugar de España para vivir. Comprobé que muchos de ellos se sorprendían por lo poco que los españoles apreciamos y respetamos la magnífica naturaleza que poseemos. A mí no me sorprende. Por desgracia lo he comprobado en persona y en diversos lugares de nuestro país. Aunque suene duro lo que voy a decir, la agricultura y la ganadería “industrial” se han convertido en proxenetas de la tierra que, año tras año, se ve mancillada, vejada, envenenada, violentada por los deseos insaciables de corporaciones sin escrúpulos. Y no solo ocurre en España. Es un mal endémico.

No se ama la tierra. Se la utiliza sin pudor.

Se pierden a velocidad de vértigo especies animales y vegetales por culpa de una visión reduccionista y miope de la economía imperante, que ni comprende y ni le importa, que con cada animal o vegetal que desaparece, una parte de nosotros muere. Aunque el bolsillo de algunos se enriquezca con ello, el mundo se empobrece a niveles insospechados.

Por ello, SENTIR la Naturaleza, aunarse a ella desde la humildad y el respeto, son hoy actos prácticamente subversivos.

El haijin que se vuelve permeable con su entorno natural y vaga libremente en el mundo de sensaciones inocentes que le proporciona ese espacio, se convierte, lo quiera o no, en un revolucionario pacífico, y el haiku que escribe en una expresión esperanzadora de la Naturaleza.

Buson (1716-1784) fue reconocido en su época como afamado pintor de paisaje bunjinga o literario, de influencia china, para más tarde liberarse de esa influencia y pintar paisaje japonés con su propio estilo. Además, muchas de esas pinturas eran haiga, llamadas así porque ilustraban sus haikus. La inmensa mayoría de ellos, se inspiran en una naturaleza vibrante, captando momentos simples, humildes, pero a la vez profundos y en donde deja espacio para que lo sagrado se manifieste sin ninguna pretensión. Esa es la magia de este haijin, que desaparece del todo sin dejar que la sombra del poeta arruine el momento haiku.

·

みじか夜や芦間流るる蟹の泡 BUSON

Mijika-yo ya
ashi-ma nagaruru
kani no awa

Noche corta de verano:
entre los juncos, fluyendo,
la espuma de los cangrejos

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明やすき夜を磯による海月哉 BUSON

Akeyasuki yo o
iso ni yoru
kurage kana

Cede la noche
A la costa rocosa se acerca…
¡Una medusa!

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捨てやらで柳さしけり雨のひま BUSON

Suteyarade yanagi sashikeri ame no hima

Escampa la lluvia.
Planto en la tierra
la rama de sauce que no tiré.

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斧入れて香に驚くや冬木立 BUSON

Ono irete
ka ni odoroku ya
fuyu-kodachi

Hincando el hacha
me vi sorprendido por el olor
Bosque de invierno

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春雨や蛙の腹はまだぬれず BUSON

Harusame ya
kawazu no hara no
mada nurezu

La lluvia de primavera:
todavía no se ha mojado
la barriga de la rana

·

*haikus extraídos de El Alma del Haiku blog de Vicente Haya

EL CAMINO DEL AHORA

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

Bashô (1644-1694) Un espacio para la realidad

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Si salta una rana: Bashô.

Si unos cuervos se posan en unas ramas secas: Bashô.

Si la nieve borra el paisaje y el mundo se vuelve de un solo color: Bashô.

Y así podría seguir de la mano de Bashô y sus haikus, viajando por caminos en los que sólo hay viento, contemplando crepúsculos otoñales, escuchando chicharras penetrar la roca con sus chirridos, imaginando ensenadas de nombres sugerentes…

 

Bashô (1644-1694) nos ha dejado en el alma impresiones claras con sus haikus contundentes y que difícilmente podremos borrar. Sonidos, texturas, impactos visuales de gran belleza estética.

 

Dicen que ha sido el haijin de los momentos estelares de la Naturaleza. Que era capaz de captar atmósferas espectaculares y contarlo en forma de haiku. Sin inventar. Simplemente dando espacio a la realidad que ante él se manifestaba de forma sagrada.

 

Bashô convirtió el haikai* en una vía espiritual.

Alejándose de la frivolidad y de la sin sustancia de los juegos de la corte de poetas, alcanzó gran popularidad en vida, convirtiéndose desde entonces en el representante indiscutible del haiku japonés en todo el mundo hasta nuestros días.

 

Bashô intuyó claramente que el camino se hace al andar y simplemente, tras raparse la cabeza, se puso a caminar en el aquí y en el ahora.

 

 

 

三日月に地は朧ろなり蕎麥の花

Mikazuki ni
chi wa oboro nari
soba no hana

 

Luna naciente
La tierra se convierte en niebla
Flores de colza

*

瓶割るる夜の氷の寝覚め哉
Kame waruru
yoru no kôri no
nezame kana

 

Se rompe la jarra…
El hielo de la noche…
¡Despierto del sueño!

*

 

雪間より薄紫の芽独活哉

Yuki-ma yori
usu-murasaki no
me-udo kana

 

En los claros de nieve,
el leve morado de los brotes
de la flor de udo

*

 

Mercedes Pérez para ERDH 2018

 

*Fue Shiki el que, en el siglo XIX , pasó a llamarlo haiku)

*Haikus extraídos de el blog de Vicente Haya “El alma del haiku”

http://blogs.periodistadigital.com/elalmadelhaiku.php

 

 

 

 

 

 

 

EL CAMINO DEL SILENCIO

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

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Hay un valle en la comarca del Bierzo, en León, que se llama El Valle del Silencio. Cuenta la leyenda que en el siglo X un hombre santo llamado Genadio, eligió una cueva de este frondoso valle para orar en meditación. Un día, intentando concentrarse para tal menester y no lográndolo debido al murmullo del río que discurría a sus pies, golpeó el suelo con su cayado y al grito de “cállate” le ordenó que fluyera en silencio. Desde entonces, el obediente río Oza se desliza silente entre las raíces de castaños centenarios.

Al margen de la soberbia de Genadio que todavía no había comprendido que el problema no estaba en el río sino en su mente, la leyenda nos ilustra para ver como desde tiempo inmemorial, el buscador espiritual necesita de lugares inmersos en la naturaleza y alejados de las concentraciones humanas con el propósito de hallar la anhelada paz interior.

Puede que el camino definitivo en el haiku sea éste, el del silencio, quizás porque se ubica en ese espacio que roza lo intangible y que, obstinadamente, nos empeñamos en buscar más allá de nosotros mismos.

Ese es uno de los retos del haijin: aceptar ser y estar en ese silencio –vacío que deja al descubierto los monstruos vociferantes que nos habitan. De pronto nos enfrentamos a miedos ancestrales como los que sentimos cuando por primera vez meditamos, o cuando en mitad de una noche estrellada, en campo abierto, te envuelve un firmamento profundo, cuya sola contemplación produce un vértigo tan real que amenaza con succionarte. Entonces tomamos conciencia, o deberíamos, de que no somos nada ni nadie, al menos nada ni nadie por encima de lo que nos rodea. Y eso da mucho miedo porque perdemos la falsa identidad a la que nos hemos aferrado para sobrevivir.

En los confines del templo,
se oye cortar bambú:
lluvia fina en la noche

寺ふかく竹きる音や夕時雨  SHÔHA

  

*Haiku traducido por Vicente Haya

 

 

EL CAMINO DEL ESPÍRITU LIBRE

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

Dos leyendas del tiempo : SANTÔKA- CAMARÓN

 

Me resulta curioso comprobar las afinidades que hay entre las fuentes – a veces muy dispares-que alimentan mi espíritu en este deambular por la existencia que me ha tocado en suerte. Y no es que busque esas coincidencias, no al menos conscientemente, sino que simplemente surgen como una atracción visceral que puede nacer de una palabra o de un sonido y que es capaz de erizarme la piel. Desconozco cuál es el proceso que me lleva a relacionar a José Monge Cruz, más conocido como Camarón de la Isla, con Taneda Shōichi 種田 正, más conocido como Santôka. Pero el caso es que mi cuerpo así lo siente.

Os pido disculpas por la extensión del artículo.

JOSÉ MONGE CRUZ- CAMARÓN DE LA ISLA

SHIMANO EBI 島の蛯

José Monge Cruz, (3 de diciembre 1952- 2 de julio 1992) nació en San Fernando, Cádiz, en una familia de etnia gitana. Su padre, Luis, era fragüero y su madre, Juana, canastera. Tuvo siete hermanos.

Quedó huérfano de padre siendo niño y pronto dejó la escuela para trabajar en la herrería familiar. En casa lo necesitaban. También sacaba dinerillo cantando en bautizos, fiestas, o en los trenes y autocares que hacían ruta desde San Fernando a Jerez. Su voz peculiar y sus dotes para el cante, no pasaron desapercibidos. El “duende” le acompañó durante toda su existencia.

De espíritu inquieto, pero a la vez respetuoso con la tradición, indagó junto a los jóvenes valores de su época, en otros caminos en los que poder expresar su particular universo creativo, lo que le llevó a recibir críticas severas de los más ortodoxos que llegaron a considerarle un traidor. Pero él se defendía sin dejarse achantar por esas voces que intentaban acotar su necesidad de expresión más auténtica dentro del cante jondo. En una entrevista dijo:

 

“El flamenco está hecho, pero sobre lo hecho se puede seguir creando sin engañar, sin mistificar. ¿Por qué tenemos que hacer todos la soleá exactamente igual, como si fuéramos un disco? Si yo puedo añadirle algo propio, enriquecerla, sin desvirtuar lo que es el cante por soleá, ¿por qué no voy a hacerlo?”. 

 

No pudieron, afortunadamente, cortarle las alas, y queriendo o no, fue él junto a otros compañeros, como Enrique Morente, los que inauguraron un nuevo movimiento “LOS JÓVENES FLAMENCOS” que revolucionó e impulso el mundo del flamenco, sumido entonces en una grave crisis. Pero todo esto, no impidió que continuara con la tradición más ortodoxa, asistiendo humildemente, al festival del Cante de las Minas de la Unión donde quedaba demostrado sin lugar a dudas, la conexión casi mística que Camarón sentía a través de su arte. Así lo demuestran tanto su forma de interpretar introvertida, éxtasis puro, como la temática elegida para sus canciones: el canto a la vida, pero también a la muerte, la futilidad de la existencia, su condición de gitano, la libertad.

 

Alcanzó la fama en vida, pero nunca se dejó seducir por ella. Siguió siendo un hombre humilde y libre.

 

Por desgracia, como tantos jóvenes de esa década nefasta de los 80 en España, no pudo escapar de las garras de la droga, la heroína y la cocaína. Esto, junto con algún encontronazo con la ley (estuvo preso por dos días) y con un fatal accidente de tráfico en el que murieron dos personas, crearon una leyenda negra en torno a su persona. Pero lo que acabó finalmente con su vida, fue su adicción al tabaco. Se dice que fumaba unos 60 cigarrillos al día. El 2 de julio de 1992, a la edad de 40 años, un carcinoma de pulmón silenció para siempre aquella voz extraordinaria, dejando una viuda, Dolores Montoya “La Chispa” y cuatro hijos a los que adoraba.

 

Cantó como nadie este tango flamenco compuesto por Pepe de Lucía:

 

Limpia va el agua del rio
como la estrella de la mañana,
limpio va el cariño mío
al manantial de tu fuente clara.

Ay, como el agua.

Como el agua clara
que abaja del monte,
así quiero verte
de día y de noche.


TANEDA SHŌICHI 種田 正 一 TANEDA SANTÔKA 种田山头火 FUEGO DE LA CIMA DE LA MONTAÑA

Taneda Shôichi, (3 de diciembre de 1882 – 11 de octubre de 1940) nació en una aldea de Honshû, la principal isla de Japón, en el seno de una familia adinerada y poseedora de tierras. A los once años, el terrible suceso del suicidio de su madre – que se arrojó a un pozo – y la imagen luctuosa de su cuerpo al ser sacado del mismo, “de su tumba de agua”, marcó para siempre la vida de este haijin y su forma de relacionarse con el mundo y con la mujer. Huérfano de madre, fue criado desde entonces por su abuela. Cursó estudios universitarios en Tokio y allí comenzó su adicción severa a la bebida. Las finanzas familiares sufrieron duros reveses y el padre de Santôka se vio obligado a vender sus tierras. No se le ocurrió otra cosa que montar como negocio familiar una tienda de sake, y dado el problema con el alcohol que tenía su hijo, se puede decir que no fue una buena decisión. En dos años el negocio se fue a pique.

En 1913, Santōka fue aceptado como discípulo por el reformista del haiku Ogiwara Seisensui (1884-1976) al que se le considera precursor del movimiento haiku de forma libre, o de estilo libre, componiendo haikus que no se ajustaban a la métrica tradicional y que prescindían como requisito principal de la palabra estacional o kigo.

Tras la ruina familiar, la muerte de su hermano por suicidio, la de su abuela y la de su padre, su detención y encarcelamiento como sospechoso de ser comunista, además de su fracaso matrimonial, Santôka abandona a su mujer y a su hijo. En 1924, a la edad de 42 años, borracho como una cuba, salta delante de un tren con la esperanza de acabar con su miserable vida, cosa que no consigue ya que el tren se detuvo a tiempo. Fue rescatado en este estado de despojo humano por un monje Zen que le acogió en su templo.

Santôka se convierte entonces en monje mendicante. No poseía nada salvo su túnica, su kasa (sombrero-paraguas), su cuenco de mendigar que hacía las veces de escudilla para el arroz, y sus gafas de culo de botella. Vivía de las limosnas, sufriendo los avatares de las inclemencias del tiempo y una soledad extrema que le lleva a confundir su ser con los seres que le rodean, convirtiéndose en “uno” con el aire, el agua, las piedras. Y así lo reflejó con maestría en sus haikus. En vida fue despreciado por sus congéneres y tras su muerte alcanzó enorme fama, al ser quizá el último monje haijin mendicante de Japón.

 

水に影ある旅人である

Mizu ni kage aru
tabibito dearu

En el agua hay un reflejo
Es alguien que va de viaje

 

 

なみのおとしぐれてくらし
Nami no oto shigurete kurashi

Calado con el rumor de las olas
Oscuridad

 

 

山のけはしさ流れくる水のれいろう
Yama no kewashisa nagarekuru mizu no reirô

La luminosidad del agua
va fluyendo por el camino abrupto
de la montaña

 

一羽来て啼かない鳥である

Ichiwa kite
nakanai tori dearu

Viene un ave…
Es un pájaro que no canta…

 

 

岩ばしる水がたたへて青さ禊する
Iwabashiru mizu ga tataete aosa misogi suru

Discurriendo por entre las rocas
el agua acaba en un azul remanso
en el que me purifico

 

 

月へくみあげる水のあかるさ
Tsuki e kumiageru mizu no akarusa

La recojo y la alzo hacia la luna
La luminosidad del agua

 

ふるさとの水をのみ水をあび
Furusato no mizu o nomi mizu o abi

Beber el agua,
lavarme con el agua
de mi aldea natal

 

山しずかなれば笠をぬぐ
Yama shizukanareba kasa o nugu

Cuando la montaña se aquieta,
me quito mi sombrero de bambú

 

Y con la licencia que otorga la fantasía -¿por qué no soñar?- si Santôka y Camarón hubieran coincidido en el tiempo y en el espacio, seguro que Camarón se habría arrancado por algún palo flamenco con los haiku de Santôka. Yo también me quito el sombrero ante ellos y os invito a que busquéis las coincidencias que tienen ambos maestros en sus biografías.

 

Mercedes Pérez para ERDH 2018

EL CAMINO DEL SUFRIMIENTO

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

SHIKI Masaoka, EL POETA DOLIENTE

 No creo que nadie, a priori, elija el dolor y el sufrimiento como fuente de inspiración para alimentar su creatividad. Pero lo que sí que observo es que en numerosas ocasiones, la creatividad ha servido como válvula de escape para aquellos seres que, padeciendo un sufrimiento emocional, físico, o espiritual, encontraron en el arte la posibilidad de materializar aquello que les torturaba, sacándolo de dentro y pariéndolo al mundo para así mitigar algo su dolor, compartiéndolo.

Son infinitas las biografías de artistas de toda índole que están marcadas por la sordidez, la marginalidad, las adicciones, la enfermedad. Y parece que cuanto más se sufre, mejor es resultado de lo que se crea.

Shiki Masaoka (1867 -1902) pasó gran parte de su vida marcado trágicamente por la tuberculosis. De hecho, el sobrenombre que adoptó como escritor fue el de 子規 Shiki , que significa “ hototogitsu”, haciendo referencia al cuco, pájaro poético por excelencia que impregna el alma de melancolía con su canto. Según la leyenda japonesa, al cantar desgarra sus pequeños pulmones, sangrando.

 No sé si es lícito o no que en el haiku la condición personal del haijin marque claramente su obra. Parece inevitable, al fin y al cabo el haijin es humano y, aparte de sentidos, tiene sentimientos.

Supone un gran reto evitar contar en un haiku tu historia íntima, esa que te hace sufrir y provoca tus desvelos. El haijin sabe, o debería saber, que el haiku no es el lugar para hacerlo. Porque su dolor, su enfermedad, por muy duro que parezca, no es el objeto del haiku.

Creo que Shiki consigue superar el reto con mucha dignidad, logrando mantener a raya a ese “yo doliente”. Es posible que en ocasiones en sus haikus, sobre todo por la temática que llama su atención, resuene el sufrimiento. Pero ¿acaso podemos evitar que el laúd otorgue su color musical a lo que se interpreta a través del tañido de sus cuerdas? Y qué menos que aceptar que esto sea así, aunque sólo sea por pura compasión ante el sufrimiento de un semejante.

ぬれ足で雀のありく廊下かな

Nureashi de
suzume no ariku
rôka kana

 Andando con sus patitas mojadas,
el gorrión
por la terraza de madera

 

 

古壁の隅に動かず孕蜘蛛

Furukabe no sumi ni ugokazu harami-gumo

En la esquina de una vieja pared,
sin moverse,
una araña inflada de crías

 

 

手の内に螢つめたき光りかな

Te no uchi ni
hotaru tsumetaki
hikari kana

 

¡Qué fría la luz
de la luciérnaga
dentro de mi mano!

 


 
Mercedes Pérez para ERDH 2018

 

 

EL CAMINO DE LA HUMILDAD

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小屋

fotokotori

 

NISHIGUCHI SACHIKO (1925-)

Para un occidental resulta impactante la definición que esta mujer hace de sí misma como “una de esas malas hierbas que hay en el haiku en Japón”. Seguro que muchos opinarán, desde las gafas con las que observan el mundo, que en esas palabras hay falsa modestia. Y cuando se les asegura que no, que corresponde a un sentimiento real, les impacta más todavía, porque jamás alcanzarán a comprender de verdad que algo así sea posible.

Nishiguchi Sachiko es una mujer corriente de una aldea pequeña, con una vida sencilla, sin pretensiones, y que es plasmada con absoluta naturalidad en unos haikus sin otro fin que el hacerlo como si fuera una faena más de su cotidianidad, como hervir el arroz, escuchar la perforadora, barrer el tatami, recoger helechos en el bosque, o dar a luz. Ni más, ni menos. Sin miedo a que sus haikus mueran con ella.

Esa humildad, nacida de la tierra y que brota en forma de haiku, es el fruto de la disolución del yo con el entorno. Pero sin esfuerzo, sin propósito aparente, como tan sólo puede hacerlo el alma japonesa.

Conocemos los haikus de esta mujer gracias a que Vicente Haya y la nieta de Sachiko, Fujisawa Yurei han recopilado y traducido al castellano sus haikus para la posteridad, a pesar de las reticencias de la anciana a hacerlo.

Quien espere emociones fáciles o evidentes de los haikus de Sachiko, se va a llevar un chasco. Porque precisamente su grandeza y su profundidad radican en las mismas cualidades que tiene el humus que desde hace siglos habita, favoreciendo la vida, en el suelo del bosque sin pedir nada a cambio, ni siquiera respeto.

 

道曲がる度の山藤ダム湖畔
Michimagaru tabi no yamafuji damukohan

 En cada recodo del camino,
glicinas silvestres.
Los bordes del embalse.

 -.-

  老鶯や筧の水に欠湯呑
Rô ô ya kakei no mizu ni kake yunomi

 Ruiseñor de verano.
En el agua del caño
una taza desportillada.

 -.-

 Estos dos haikus fueron enviados por Sachiko a V. Haya en 2009.

En el siguiente enlace tenéis más información sobre Nishiguchi Sachiko.

http://blogs.periodistadigital.com/elalmadelhaiku.php/2009/09/16/p249629#more249629

 

Mercedes Pérez para ERDH 2018

EL CAMINO DE LA ARMONÍA. EL YIN Y EL YANG

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小屋

Fotografía: Lola Flores de C. Saura – Grabado japonés Uzume

Si hay algo que se asemeje menos a la forma en la que los españoles nos relacionamos con el mundo, es la forma en la que lo hacen los japoneses. Y sin embargo ¿por qué nos atraemos tanto?

El pueblo español es ruidoso, extrovertido, irrespetuoso, individualista, soberbio, caótico. Doy fe.

Como contrapunto, el pueblo japonés es silencioso, introvertido, respetuoso, con sentido de la colectividad por encima de la individualidad, humilde, armonioso.

“/…/Según Man’yôshû70 3253 (759/1999), “En la tierra rica en cereales (Japón), considerada como una divinidad nadie levanta la voz” 葦原の瑞穂の国は神ながら言挙げせぬ国」, dado que lo que se verbaliza, se convierte en realidad. Hay que tolerar sin replicar y perseverar. O bien kotodama 言霊, que los japoneses consideraban los espíritus contenidos en las palabras.

Esto es lo que llegó a significar sabi; el silencio y la tranquilidad. /…/

Hablo en general, claro, y además lo hago desde mi experiencia, con lo que no pretendo sentar cátedra sino compartir una – puede que equivocada- intuición.

En las dos imágenes que ilustran el comienzo, tenemos por un lado una fotografía de Lola Flores bailando una sevillana de pito y tambor en la película de C. Saura “Sevillanas” (1992), y por otro una imagen de Ame no Uzume, kami de la Danza y la Alegría de la mitología japonesa.

En el mito sintoísta, Uzume zapatea sobre una tina de madera mientras los gallos cantan y los kamis la jalean. Gracias al “jaleo” que montó, logra que Amateratsu (la diosa sol), que se había escondido en su cueva trayendo la oscuridad a la tierra, volviera a salir curiosa ante la hilaridad de los kamis. Así, de nuevo, lució el sol en la tierra y con ello resurgió la vida.

Centrándome en el flamenco y en el éxito que tiene entre el pueblo nipón, he encontrado algunos datos interesantes.

Según Masaku Kubo*: ,/…/ la expresión abierta de las emociones en Japón, constituye una fricción con los demás/…/cuando los japoneses descubrieron el flamenco, encontraron en él un método magnífico para conseguir expresar sus emociones de forma artística. /…/

 /…/ En la música folklórica o tradicional japonesa no hay métrica ternaria. Especialmente el teatro tradicional japonés Nôgaku funciona en sílabas 7-5 en 8 ritmos (compás). Para Washabaugh (2005) las letras flamencas son coplas de estructura similar al haiku. Además, existe una complejidad rítmica, pudiéndose alargar o acortar el tiempo del ritmo. Ese tiempo impredecible, es también muy característico en flamenco. Ese continuo de respiración consigue un ritmo espiritual que se une al cuerpo (心身一如). Se produce una “suspensión” del ritmo en el flamenco, y en ese momento se da un nexo entre el espíritu, el espacio, la naturaleza, incluyendo a los espectadores. Según Koizumi (1994), el sentido rítmico de los japoneses está vinculado con los 5 sentidos básicos/…/.

/…/ A pesar de que los japoneses son emotivos, la sociedad no permite su expresividad. Así mismo, el cante flamenco efectuaría una doble catarsis aliviando por una parte el dolor de los pobres y el sentimiento de culpa de los ricos por otra. Pobres y ricos “al verse liberados de sus cargas psicológicas, pueden marcharse satisfechos con el mundo tal como es. Por lo tanto, el cante flamenco es básicamente un mecanismo homeostático que unifica a una sociedad bipolar.” (Washabaugh, 2005, p. 168). Así, podríamos explicar que el flamenco facilitaría al hablante de lengua japonesa como idioma materno la posibilidad de acceder a sus emociones más profundas consiguiendo exteriorizarlas al mismo tiempo. Esta atracción por el flamenco se explicaría también por su semejanza con la música tradicional japonesa y forma de entender el arte, que nos facilita la existencia y consigue un sentimiento de bienestar vital. 183 Capít/…/

 Como española, admiro y necesito precisamente esa contención, esa introversión de la que adolecemos como pueblo y de esta forma equilibrar, también, esa polaridad que nos afecta. En definitiva, para mí, la cultura japonesa, y más concretamente el haiku, es el opuesto complementario que armoniza mi ser, o al menos eso intento.

Encuentro lo que no busco:
las hojas del toronjil
huelen a limón maduro.

A.Machado

 

Para finalizar, decir que no tengo dudas de que cualquiera saldría del escondrijo más profundo en el que estuviera metido para dejarse seducir por el baile lleno de fuerza y pasión de estas dos diosas mitológicas (ruego que los más ortodoxos disculpen esta pequeña licencia).

Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan bailan.

 A.Machado

 Comparto estos enlaces a los vídeos donde podréis juzgar por vosotros mismos.

LOLA FLORES SEVILLANAS CARLOS SAURA

https://youtu.be/0sJgiV3kUYw

 

LA DANZA DE UZUME

https://youtu.be/EPqJBItaPfQ

 

*MASAKU KUBO TESIS DOCTORAL UNIVERSIDAD DE VALLADOLID 2015

Mercedes Pérez para ERDH 2018

 

EL CAMINO DE LA SINCERIDAD

Miscelánea en torno al haiku

俳人の山小

No sé quién es el autor de esta preciosa fotografía. Siempre que la veo me hace sonreír con el corazón y me alegra el alma. Me atrapa su curiosa perspectiva, esa desde la que nos observan los gatos, las ranas y puede que hasta las hormigas. Y cómo no, imposible evitar que me evoque al Onitsura niño, que con tan sólo siete años escribió el que, según Blyth, fue “el primer haiku real”:

Koi koi to iedo hotaru ga tonde yuku

 

“ven, ven”, le dije

pero la luciérnaga

se fue volando

 

Fue Onitsura (1661-1738) el que habló de la necesidad de “sinceridad del arte” del haiku:

makoto no hoga ni haikai nashi.

 Sin autenticidad no hay haiku.

Y curiosamente, coincidía con Bashô (1644-1694) en este punto de vista con respecto al haiku, aunque no se conocían. La aparición en el S. XVII de estos dos haijines , “Bashô en el Este y Onitsura en el Oeste”, supuso un punto de inflexión que marcaría el comienzo del Haiku-dô tal y como lo conocemos hoy en día.

A Onitsura se le atribuyen estas palabras:

“Un buen poeta es alguien que puede hacer un verso interesante. 
Un maestro es alguien cuyo verso no suena interesante, pero tiene un sabor profundo.
Una etapa aún más alta es cuando un poeta ha alcanzado lo máximo del arte y su poema no presenta ni color ni fragancia. Sólo en esa etapa se puede acreditar que ha alcanzado la quintaesencia de haikai. “

 

Sora ni naku ya mizuta no soko no hototogisu

 

canta el cuco

desde el fondo del arrozal

y su canto resuena en el cielo

 

Me pregunto si este valiente y original haijin, que optó por alejarse del juego de palabras y de superficialidad, encontró al final de sus días su camino de sinceridad para poder plasmar lo que él mismo describe como la quintaesencia del haikai: un poema sin color ni fragancia.

 

Al despedirse de la vida, dejó para la posteridad su haiku jisei:

Yume kase karasu nosamasu kiri no tsuki

 

¡devolvedme el sueño!

me han despertado los cuervos

la neblina de la luna

 

Mercedes Pérez para ERDH 2018

 

*Fuentes:

– Palabras de Luz (Tomoshibi no kotoba) 90 Haikus Ueshima Onitsura Edición de Yoshihiko Uchida, Vicente Haya y Akiko Yamada.   Miraguano Ediciones.

wkdhaikutopics.blogspot.com

 

EL CAMINO DE LA INOCENCIA

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

fotokotori

Hace años, acostumbraba a caminar con mis nietos por la dehesa de Collado Mediano, el pueblo donde vivía en la Sierra de Guadarrama.

Estas caminatas estaban marcadas por las constantes preguntas de los críos, curiosos ante los asombros que nos producían las pequeñas cosas que se aparecían ante nosotros. Todo era fascinante y a la vez natural. La Realidad era pura magia: las aves, las vacas, las flores, los bichos, las nubes, y hasta los guijarros y las rocas gigantescas que se nos antojaban fortalezas. Y digo “nos” porque tenía la fortuna de sentirme con ellos, una niña más.

Y por supuesto, les hablé del haiku, que ya, de alguna forma, nacía de sus observaciones. “Vamos a ver si encontramos haikus en el camino” Y les gustó el juego, tanto, que me apremiaban a anotar en mi libreta todo lo que veían. Estos haikus fueron verbalizados allí mismo, en nuestros paseos, por Rodrigo cuando tenía 6 años de edad.

camino de piedras;

por la curva aparecen

un montón de vacas

 

agachado,

mi hermanito sopla

molinillos de viento*

*vilanos de diente de león

 

mientras hablo con mi abuela

las flores del romero

¡son moradas!

 

viento frío

las moscas quietas

en las flores del romero

 

huele a hierba

por el camino

dos pajaritos verdes

 

No deja de asombrarme la capacidad de conectar con lo que ES de los niños que miran el mundo con sus ojos puros y sin pretensiones.

No sé qué de todo esto que compartimos en la edad de la inocencia, habrá hecho mella en su alma. Espero que algo resuene en ella con la suficiente fuerza como para eclipsar o al menos compensar, la aparición de los Pokemons en sus vidas.

Es mi deseo esperanzado que recuerden con cariño a esta abuela rebelde, que mientras el mundo les empujaba a mirar la pantalla de un móvil, ella les invitaba a observar ese otro mundo que latía, vivo, en las briznas impregnadas de rocío o en las boñigas humeantes de las vacas.

Mercedes Pérez para ERDH 2018