Este mes de diciembre ha supuesto un buen impulso para esta sección que, a decir verdad, conlleva cierta dificultad a la hora de componer fotohaikus en los que impere el equilibrio entre la foto y el haiku de creación propia. Para cada una de las colaboraciones hemos aportado sucintas valoraciones que orienten y en todo caso animen a seguir participando, adentrándose en este fascinante universo aún sin explorar lo suficiente y de posibilidades creativas tan ignotas como motivadoras. Que este nuevo año que da comienzo dé comienzo también una nueva era de hermosa convergencia entre el arte fotográfico y la bellísima sutileza del haiku. Así que ¡adelante y gracias mil a los participantes!
Franvier: una delicada fotografía impregnada de haimi (sabor a haiku), asombro y ligereza, tal como apunta el maestro Bashô. Para su composición, confiesa el autor, se inspiró en un haiku de Issa.
Encarna: buena combinación de foto y haiku, especialmente -y ahí radica una de las dificultades más comunes- por lo que aporta y complementa la propia foto al texto.
alberasAn: aunque en el haiku cabría una cierta mejora en los 2 últimos versos, la fotografía expande el dictum esencial del texto para manifestar el contenido de lo contemplado.
C.Galiano: buenas fotohaikus sin texto, pero que, a nuestro modo de ver, cumplen perfectamente con los criterios enunciados en las bases en cuanto a la propia composición estética de las fotos y los fundamentos básicos del haiku: sabi, haimi, yūgen especialmente.
-.-
Felicitaciones, pues, a los seleccionados, y lo dicho: animar a todos los seguidores y lectores de la Revista ERDH a embarcarse en esta asombrosa aventura.












