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Tercer día. 7 de mayo

Como las peonías de Tokio a menudo provienen de plantas de Kamigata, parece que solo las peonías invernales hacen el camino de este a oeste. Además de las peonías, los recitales cantados al estilo Gidayú también llegan a la capital desde el oeste. Y los que se originan en Tokio son Tokiwazu o Kiyomoto. Al igual que las peonías son las más brillantes y más suntuosas de todas las flores, la Gidayú es, de todos estos estilos musicales, el más brillante y más imponente. ¿Les gustan más las cosas brillantes e imponentes en el arte en Occidente, y más la sobriedad en Tokio? En lo que respecta al haiku, Kyoto siempre ha tenido algo suntuoso e imponente, mientras que Edo a menudo está lleno de sutilezas. En los versos de Buson, uno encuentra todo el encanto de las peonías. Los de Rankó carecen de fuerza, pero también tienen su lado “tipo peonía”. Los versos de Baishitsu son vulgares, pero le recuerdan a uno a las «peonías de aguja de pino». En la costa de Edo, sin embargo, los versos de Kikaku y Ransetsu, al igual que los de la escuela de Shirao, aunque no estén completamente desprovistos de brillo, todos tienen algo de la  sobriedad de las peonías de invierno.

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Kamigata, literalmente «Región de la Capital», es como se conocía a la región de Kioto, ya que el emperador residía allí antes de la Restauración Meiji en 1868, cuando se estableció Tokio.

Edo era el nombre de la actual Tokio; y también un periodo histórico de Japón (periodo Tokugawa) que va desde el 24 de marzo de 1603 hasta el 3 de mayo de 1868.

En el teatro de marionetas (Joruri) había tres formas de “recitar cantando” que fueron creadas por Takemoto Gidayu (1651-1714) en Osaka a finales del siglo XVII, por Tokiwazu Mojitayú (1708-1781) a mediados de siglo XVIII en Edo, y por Kiyomoto Enjudayú (1777-1825), también en Edo, a principios del siglo XIX.

Shiki nombra a tres haijines del oeste de Japón: Yosa Buson (1716- 1783), reconocido pintor y originario de la provincia de Settsu, cerca de Osaka, Yakakuwa Ranko (1726-1798) y Sakurai (1769-1852 Baishitsu ), ambos de la provincia de Kanazawa, en el Mar de Japón.

La Portulaca oleracea, es conocida en el japonés de las peonías como «peonía de aguja de pino». Se trata de una pequeña flor que florece en el verano (es kigo de verano) aunque no es, estrictamente hablando, una peonía.

Shiki nombra finalmente a tres haijines del este de Japón: Takarai Kikaku (1661- 1707), un nativo de la provincia de Omi, al este del lago Biwa, que se estableció en Edo y se convirtió en uno de los principales discípulos de Basho ; Ransetsu Hattori (1654-1707), natural de Edo, y que también sería uno de los principales discípulos de Basho; y Kaya Shirao (1738-1791), de la provincia de Shinano, que se estableció en Edo donde abrió su propia escuela.

La peonía, en China es un emblema y en 1903, la Dinastía Qing declaró la peonía como la flor nacional. En la cultura china siempre han sido asociadas a la belleza femenina y en Japón, es un símbolo de riqueza y prosperidad. Se trata de un tema muy recurrente entre los haijines japoneses. Aquí una buena muestra:

BUSON (1716-1784)

una hormiga de montaña

resalta con claridad

en la blanca peonía

 

¡qué deslumbrante

sobre el biombo dorado

la peonía!

 

me siento mal

tras cortar la peonía

esta tarde

 

o también…

 

después de cortar la peonía,

me sentí exhausto

aquella noche

 

se deshoja la peonía:

los pétalos en montoncitos

de dos y de tres

 

A punto de abrirse

deja ver un arco-iris,

la peonía

 

el pesado vagón

retumba: las peonías

se tambalean

 

caídas las flores

permanece la imagen

de las peonías

 

la peonía,

tal que un gato de plata

mariposa de oro

 

en silencio

antes de la llegada de los anfitriones      ligado al siguiente

las peonías

 

OSHIMA RYOTA (1718-1787)

Sin palabras la anfitriona,

el invitado

y el crisantemo blanco

 

AMANO TÔRIN (1638-1719)

peonías en flor:

para verlas, té chino

kimono pálido

 

BASHÔ (1644-1694)

Completamente mojadas,

inclinadas,

las peonías bajo la lluvia

 

MOKUDÔ (1666-1723)

el shamisen

suena desafinado:

¡la peonía!

 

KATO GYODAI (1732-1792)

flores oscuras:

toda la luna brilla

en la peonía

 

KAYA SHIRAO (1738-1791)

jardín oscuro:

en la noche no se mueve nada

la peonía

 

RYÔKAN (1758-1831)

brisa suave:

en mi sopa, de pronto

peonías blancas

 

KOBAYASHI ISSA (1763-1828)

así de grande

dice la niña abriendo los brazos

es la peonía

 

KIITSU (1856-1933)

peonías en flor:

parece que no existen

las demás flores

 

TAKAHAMA KYOSHI (1874 – 1959)

sobre una barca,

cruzando el lago,

la peonía

 

“blanca peonía”

decimos, pero es

algo rosada

 

corté las peonías,

ahora…

el jardín vacío

 

OGIWARA SEISENSUI (1884-1976)

pétalo a pétalo

se abre y se recompone

la peonía

 

IIDA DAKOTSU (1885-1962)

bajo la lluvia,

plegándose, los brotes

de peonía

 

MIZUHARA SHÛÔSHI (1892-1981)

anochecer:

cada peonía se funde

con la neblina

 

MASAOKA SHIKI (1867-1902)

en noche de luna clara

la blanca peonía

se deshace y cae

 

me gustaría morir

comiendo manzanas

mientras contemplo las peonías

 

el retoño de la peonía…

con la helada

retiembla

 

RYÛNOSUKE AKUTAGAWA (1892-1927)

corté la peonía:

tan apetecible pecado

se me perdona

Ángeles Millán García

UNAS PALABRAS DE LA AUTORA

Saludos estimad@s compañeros, nací en 1956 en Huéscar (Granada). Soy la séptima hija de una familia de nueve hermanos. A finales de los años sesenta nos trasladamos a vivir a Cornellá de LLobregat (Barcelona); en la actualidad vivo en Palamós (Girona).

En el año 2014 leo “Sendas de Oku” de Matsuo Bashô “y quedo impresionada por la sencillez y la belleza del haiku.

¿Qué tiene este breve poema para que llegue tan hondo? No lo sé, me lo he preguntado para hacer este escrito. La intuición me dice que no es necesario saberlo para leer o escribir haikus.

Algo inexplicable de la realidad se nos muestra en cada uno, como si ella nos estuviera hablando a través de esas palabras que surgen del silencio. Autenticidad dice Onitsura.

Digo “haiku” y me lleva a la infancia; al olor de los higos que mi padre cogía al amanecer y dejaba sobre un lecho de hojas de higuera en la mesa de la cocina. Al gato que un camión atropelló aquella tarde de frío.

Puedo ver la nieve en la sierra una mañana de invierno. Meto las manos en los bolsillos y todavía siento el calor de las piedras calientes.

Haiku…y estoy durmiendo en los campos de trigo una noche de verano. Oigo el sonido de los carros cargados de garbanzos tiernos y cebollinos.

Digo” haiku”; corre el agua en la acequia mientras el gallo canta al amanecer en el corral.

Intuyo que, en este camino del haiku y de la vida, estoy aprendiendo a desaprender para volver a jugar con mirada inocente al ¡Veo, veo!…; -¿Qué ves?:

 Parece árbol

posado en una rama,

el saltamontes

 Mari Ángeles Millán García (Hikari)

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Se alza la niebla

Las zarzas del sendero

llenas de moras

*

Luna de invierno…

esparciendo cenizas

sobre las olas

 *
Un pajarillo

roza las hojas secas…

la medianoche

*

Crecen las nubes…

el hombre de la leña

espanta al mirlo

*

Alba de invierno…

al fondo de las cuadras

cocean los potros

*

Traen en la ropa

el olor de la lumbre –

noche de lluvia

*

Batir de alas…

la luz del sol alcanza

los higos verdes

*

Claro del bosque –

Repleta de vilanos

la telaraña

*

Sol en las malvas;

lleva un grillo en la boca

la lagartija

*

Mar en calma

Se ondulan en la roca

las algas verdes

*

Hilos de luz

bajo el techo de cañas

El hormiguero

 *

*La autora no tiene blog. Publica algunos de sus haikus en su perfil de facebook “Mari Angels Olmo”.

 

Pilar Carmona

 

 

UNAS PALABRAS DE LA AUTORA

  Conforme se cumplen años, es más perceptible la fugacidad de la vida y se le da valor a cada momento, por lo que captarlo e interiorizarlo enriquece. No hubiera llegado al fondo de esta reflexión sin haberme iniciado en el camino del haiku. Agradezco profundamente al poeta, ya fallecido, Francisco Basallote, por alentarme a dar los primeros pasos, introduciéndome, a su vez, en la lectura de poetas clásicos japoneses con los que descubrí una cultura apasionante. A partir de ese caminar, se originó en mí un nuevo concepto de todo lo vivo: árboles, ríos, flores, insectos, aves… y fui consciente de una completa fusión con ellos.

Contaba con los elementos y el haiku me ofreció la oportunidad de darles forma, sin que se diluyera lo que me habían transmitido y transmitirlo. Cuando sale a mi encuentro lo recibo emocionada. Cada amanecer espero y deseo abrir los ojos para abrazar el maravilloso regalo de unas nuevas sensaciones generadas a través de la contemplación.

Pilar Carmona Pérez (Piluca C.P.)

 

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Por el riachuelo…

la rama donde hiberna

el caracol

*

Junto a las ascuas

los pulpos empalados-

Mar en calma

 *

Nube de mosquitos –

Se despereza un gato

bajo la higuera

*

Río en otoño-

La sombra del cormorán

contracorriente

 *

Olor a pino –

Surge de la espesa niebla

un petirrojo

 *

 Vareando almendros –

Una mujer a la sombra

amamanta a un niño

*

Brotes de hierba-

El arroyo salpica

al mirlo muerto

*

La gata lleva

en su boca a la cría –

Lluvia nocturna

*

Almendro silvestre-

En la rama partida

liba una abeja

*

    Anochecer –

El temblor de la garza

bajo la lluvia

*

Al sol se pudren

    las naranjas caídas –

El vuelo del cuco

 *

El mar se lleva

  unos pétalos rojos –

Atardecer

 *