Entrega nº 11. 23 de mayo

(Continúa de la entrega 10) La séptima imagen a la derecha pertenece más bien al género de dibujos de paisaje. Hay un pequeño camino que corre a lo largo de una colina, luego se divide en dos: un sendero continúa a lo largo de la colina a la izquierda, y el otro, cruza un puente y trascurre junto al agua. Tres pequeños personajes, que no exceden de una pulgada más o menos, animan el paisaje, si bien, no hay en realidad una necesidad particular de su presencia. No obstante, insertar este sencillo paisaje en el álbum, provoca un interesante efecto de variación.

La octava imagen de Bunpô, parece representar un alto junto al camino. Hay un palanquín en el suelo, cargado con un bonzo. Uno de los porteadores aparece con la boca llena de pasteles de arroz, que se antojan pegajosos. El otro, lleva en su boca una ristra de monedas engarzadas, las distribuye en sus manos y hace sus cuentas. A la izquierda, un hombre deja un baúl y fuma. A la derecha, un conductor de caballos coloca el equipaje en la montura: la actitud del conductor y el sentir del caballo que nota esta carga en su cuerpo, parecen apreciarse con gran nitidez.

Además, todavía hay una o dos personas más que parecen algo ocupadas. En las imágenes de Nangaku, cuando hay mucha gente, las personas tienden a aparecer agrupadas, mientras que en las imágenes de Bunpô, cuando hay varias personas, todos los personajes tienen alguna singularidad. Desde este punto de vista, también existe una clara jerarquía entre los dos pintores.

En la novena imagen, cuatro hombres portan un palanquín con viajero. El hombre que está adentro es excesivamente grande y va muy apretado. Nuevamente, no es mucho, pero tal idea llama la atención.

La décima imagen a la derecha muestra a un viajero acostado de lado, siendo masajeado. Junto a él, tiene un pequeño equipaje y un gorro para el viaje. Enfrente, un cenicero y una tabaquera. Se ha dejado una capucha puesta, está apoyado en su mano, sus ojos cerrados… parece que le gusta el tratamiento. El masajista, colocado detrás del viajero, le masajea las piernas. Solo su ojo derecho está abierto de par en par. El otro permanece cerrado, y su boca está desplazada a la izquierda. Detrás de ellos, tres faroles de papel se agrupan. Por supuesto, probablemente no estén encendidos. Tales faroles en la habitación de un viajero, demuestran que este es un albergue muy modesto.

                … notas y comentarios

  • Continuamos con esos dieciocho temas de los 18 dibujos de Bunpô, y aquí en esta entrega, comenta los cuatro siguientes: del 7 al 10.
  • Repetimos que si el lector o lectora quisiera encontrarlos directamente en el cuaderno escaneado, pueden verse en línea o descargar directamente pinchando aquí. Concretamente se hallan en las páginas 17, 19, 21 y 23.
  • Un palanquín, también llamado litera, suponía un medio de transporte que en algunas épocas jugaban el papel de los actuales taxis. En China, el palanquín se llamó Jianluan antes de la Dinastía Song y fue un medio de transporte especial en la China antigua. Jian significa “hombros” y Luan significa “carros”. Así, Jianluan se refiere a los carros cargados sobre los hombros, nombre que indica con claridad las características del palanquín y marca la diferencia esencial de éste en comparación con otros medios de transporte. El palanquín tiene unos 4000 años de historia en China. Según registros históricos, los primeros palanquines aparecieron a principios de la Dinastía Xia (siglo XXI a.C.).
  • En Japón los palanquines eran llamados Kago (駕籠). Estaban hechos de madera. Tenían una base pesada con una especie de almohadón donde se sentaba el pasajero. También solían contar con cuatro cortinas de bambú que se podían abrir y cerrar según las preferencias del mismo. Los trasladaban entre dos (a veces cuatro) personas.
  • La palabra bonzo, que se usa para llamar a los monjes budistas, procede de bonzû: 坊 , bō (“habitación”) y 主 , su (“maestro”). Extensivamente, en nuestros días se ha hecho dolorosamente popular la palabra “quemarse a lo bonzo”.
  • Los Daifuku Mochi, son los pasteles de arroz de Japón, hecho de mochigomeもち米, un pequeño grano japonés de arroz glutinoso (también lamado pegajoso, cerulento o en perlas).
  • En oriente era frecuente entre la gente humilde, usar cuerdas para llevar cómodamente las monedas que tenían agujero, engarzadas unas a otras (en la actualidad, en Japón, tienen perforación las monedas de 5 y 50 yenes).
  • Sombrero, en japonés, es Kasa, o al menos se llama así a un tipo de sombrero tradicional del Japón muy usado en los viajes. Cuando la palabra es precedida por otra que especifica el tipo de sombrero, entonces, la se convierte en Gasa (Jingasa).