Entrega nº 33. 14 de junio

Me han dicho que pronto se publicará una revista titulada El Nô (Nôgaku), en cuya edición colabora mi colega y paisano I. Ikenouchi. Diseñada para contribuir al resurgimiento de este arte, actualmente a punto de marchitarse, es, por supuesto, independiente de las diferentes escuelas y uno de sus principales objetivos es ayudar a los músicos cuyo número está disminuyendo gradualmente.

Ya que el Nô se desarrolla, en esencia, en un mundo conservador y sin concesiones al modernismo, hoy es prácticamente imposible actualizarlo, incluso aunque tuviéramos el firme deseo de hacerlo. Sin embargo, si nos limitamos a las pocas reformas necesarias que requiere por el paso del tiempo, podríamos al menos modificar ciertos hábitos vigentes entre los actores, que ya no están en sintonía con nuestros tiempos. Muchos de estos hábitos se han vuelto completamente ridículos y, además, no es raro que, por ejemplo, el sistema denominado “de líderes de linajes” haya dado lugar a todo tipo de abusos desde la Restauración Imperial, debido a que los actores, habiendo perdido a sus protectores, se centraron exclusivamente en asegurar su subsistencia. Uno podría pensar que es fácil erradicar estos malos hábitos, pero, en realidad, surgen muchas dificultades en el momento de hacerlo. Lo cierto es que si nos detenemos a pensarlo, la situación material de los actores de Nô es realmente difícil, y tenemos que empatizar con su destino, siendo obvio que, si destruimos parte de su forma de ser, debemos al tiempo darles las garantías de que obtendrán todo lo que se merecen.

En su día, cuando aún estaba vivo, el noble Iwakura Tomomi se había convertido en un gran protector del mundo Nô, de modo que este arte, después de haber experimentado un momento de declive, había reencontrado la atención, incluso hasta el punto de conocer por un tiempo una cierta prosperidad, pero, después de la muerte de Iwakura, nadie ha asumido esta responsabilidad, por lo que el mundo de Nô está ahora completamente dislocado.

De vez en cuando, surge una personalidad que, pareciendo querer insuflar aire nuevo, organiza una manifestación de apoyo, pero, debido a los conflictos entre las diferentes escuelas, surgen disputas pueriles y todos estos hermosos proyectos quedan en papel mojado, lo cual es muy lamentable.

Los periodistas de la revista El Nô, creyendo que lo hecho valió la pena, han fundado una gran asociación para aunar voluntades, con el objetivo de defenderse y promocionarse, sin preferencias por ningún modelo, y que incluya a las cinco escuelas de shites: Konparu, Kondô, Kanze, Hôshô y Kita, y a las diferentes escuelas de wakis; por no mencionar a los flautistas, y a quienes tocan los ko-tsuzumi, los ō-tsuzumi, o los taiko. ¡Esto sí que es una iniciativa prometedora!

En mi opinión, el Nô debería estar bajo el patrocinio de la Agencia de la Casa Imperial, o, de lo contrario, debería formarse un grupo sólido de aristócratas para cumplir con este papel protector, porque, si no se adopta una de estas dos formas y continuamos igual, creo que vamos a enfrentar serias dificultades. Además, dada la naturaleza del Nô, considero que no habría nada irrazonable en pedir el patrocinio de la Agencia de la Casa Imperial o a un grupo de aristócratas y, por otro lado, desde mi perspectiva, creo que hoy sería una tarea completamente natural para ellos colocar al mundo Nô bajo su protección especial.

En contrapartida, sería necesario que desde el Nô se preparen reformas razonables, que los actores renuncien a las ridículas disputas a las que están acostumbrados, y que nadie se oponga a la armonización de las diferentes escuelas para barrer los privilegios de los diferentes líderes de linajes, y para promover la progresión de los más jóvenes. Como los actores tendrían una vida material asegurada, sus conductas degradantes disminuirían por sí mismas.

Por poner solo un ejemplo: dado que el alquiler de la ropa del espectáculo es caro y constituye hoy una buena parte del presupuesto de algunas escuelas, a veces el acceso a ella no solo provoca querellas y disputas viles entre colegas, sino que incluso llegan a las manos. Creo que tales fenómenos desaparecerían por sí solos si se garantizara a los actores unos ingresos justos. Todavía habría mucho que decir al respecto, pero lo diré ya otro día.

 

Erratas

En la duodécima entrega de Una cama de seis pies de largo, hablando de una pintura de Bunpô, expliqué que, en la decimosexta imagen de la derecha, había un ilusionista que presentaba sus torres frente al pórtico de un santuario. Pero eso, me dicen, es inexacto, y prefiero retractarme en este punto.

En la entrega vigésimoquinta, por error le atribuí a Ensui un verso que en realidad se encuentra en El Chubasquero del mono, atribuido a Hanzan en la forma:

 

El búho,

al quedarse dormido

fue atrapado

Mimizuku wa / Nemuru tokoro o / Sasarekeri

 

Hay otro verso con un “búho real” en El Chubasquero, pero en cuanto a un “búho”, el versículo más antiguo que conozco está en el libro de haikai titulado La barca que cruza el cañaveral (Ashiwake-bune) publicadas en el año 7 de la era Genroku (1695).

De todos modos, es muy doloroso para mí consultar libros de referencia aquí, en mi cama de enfermo, y por ello, suelo escribir confiando en mi frágil memoria. Así, este tipo de errores ocurren fácilmente y por ello, les pido que me disculpen.

 

Notas del traductor y las fuentes

 

– El teatro Nô, es también traducido como Noh o Nôgaku.

– Fundada en julio de 1902 por Ikenouchi Nobuyoshi, la revista El Nô, duró hasta abril de 1921.

– Ikenouchi Nobuyoshi (1858-1934), intentó defender y revivir el Nô en el Japón moderno. Era hijo de Ikenouchi Masatada, un samurái y maestro de esgrima, que por la apertura Meiji perdió sus cargos oficiales y tuvo que convertirse en granjero. Su otro hijo y hermano de Ikenuchi, fue el reconocido haijin Takahama Kyoshi, discípulo de Shiki. Como Shiki, todos originarios de Matsuyama.

– El Nô perdió mucho por la restauración imperial de Meiji. Habiéndose convertido en propiedad casi exclusiva del Shogun y sus vasallos, se había separado de cualquier público popular. La caída del Shogunato, literalmente puso a este teatro en la calle, sin cabida para su espectáculo, sin audiencia. Fue salvado por la nueva aristocracia de la corte, y especialmente por Iwakura Tomomi, que lo convirtió en un noble teatro, que se podía presentar a los invitados extranjeros. Según afirma Jean-Jacques Tschudin, en El Kabuki antes de la modernidad (L’Âge d’homme, 1995, pp. 29-32), aunque hoy tiene poca audiencia, ahora se trabaja en este arte por placer, obteniéndose ingresos por la enseñanza de sus bailes y su arte vocal, y este sistema se ha ido volviendo cada vez más importante en los tiempos modernos.

Jean-Jacques Tschudin (1934-2013), fue un investigador francés, aunque nacido en Suiza (Neuchâtel). Dedicó la mayor parte de su trabajo a las artes escénicas japonesas, publicando obras tan interesantes como Literatura japonesa (1983, edición revisada en 1995), El Kabuki antes de la modernidad (1995), Literatura japonesa (2008) o Historia del teatro clásico japonés (2011).

– En torno al llamado sistema de líderes de linajes, se organizaron diversas artes japonesas, como por ejemplo el Ikebana (arte de las flores), el Cha-no-yu (ceremonial del té), el Juego de Gô o el propio Nô. Desde la época de Edo en particular, en torno a un modelo “familiar”, se estructuraron tomando como referencia a un cabeza de familia o líder de linaje, llamado iemoto, que transmitía las enseñanzas de líder a otro iemoto: su heredero o sucesor.

Iwakura Tomomi (1825-1883) fue un aristócrata que dio nombre a la conocida Misión Iwakura. Desempeñó un importante papel político durante la restauración imperial de Meiji. Desde 1871 hasta 1873, dirigió la referida importante misión diplomática que recibiría su nombre, organizada desde el Gobierno por todo el mundo, destinada a recopilar la información necesaria para perfilar una política de modernización del país.

– Las diferentes escuelas de Nô que cita Shiki (Konparu, Kondô, Kanze, Hôshô y Kita), toman su nombre de sus fundadores, personas que destacaron en este arte y que muchos años más tarde, fueron reconocidas entre otras muchas con el título “Ningen Kokuhô” o “Personajes Tesoro Nacional”, también designadas bajo el título de Jûyô Mukei Bunkazai Hojisha (lit. “Portador de Importante Legado Cultural Intangible”).

– En un escenario de Nô, intervienen varios actores, especializados en diferentes tipos de personajes. El shite (literalmente “el que actúa”), interpreta al personaje principal y baila. El waki (literalmente “el que está a un lado”), ejerce de ayudante y va dando las entradas al shite y contextualiza describiendo lugares y situaciones.

– Los instrumentos que Shiki refiere, constituyen la pequeña orquesta siempre presente en el escenario en las piezas del Nô. Junto a la flauta, hay tres tipos de tambores de tamaño creciente, que llevan el compás: un tambor al hombro (ko-tsuzumi), cuyo parche requiere humedad para emitir un tono agudo; un tambor de rodilla (ō-tsuzumi), cuyo parche se seca para emitir un tono alto e intenso; y un tambor abombado (taiko), que marca el ritmo con sonido grave y es tocado con dos baquetas de ciprés (bachi). Se puede oír el sonido de cada uno o ver su ejecución, clicando en el enlace sobre cada nombre.

– Shiki refiere que hay más que hablar sobre el futuro del Nô y asegura que lo hará en el futuro. Y así ocurrirá varias veces, en las entregas 52 (de 3 de julio), 63 (de 14 de julio), 68 (de 19 de julio) y muy especialmente en la entrega 83 del 3 de agosto.

– Shiki recuerda mal y confundió los originales:

mimizuku wa / nemuru tokoro o / sasarekeri         por

fukuro wa / nemuru tokoro o / sasarekeri

Genroku es el nombre que recibe una de las eras japonesas, posterior a la Era Jōkyō y anterior a la era Hōei. Esta era abarcó el periodo desde el noveno mes de 1688 hasta el tercer mes de 1704. Transcurre dentro del llamado Periodo Edo, correspondiente al inicio de la Edad Moderna en aquel país, y durante el Shogunato Tokugawa. El emperador reinante era Higashiyama-tennō.

 

NIEVE, LUNA, FLORES.

En los albores de la presente primavera, me encontré con una sabrosa frase traducida de Kuukai (1) –o Kooboo Daishi, por otro nombre (2)-, monje budista (774-835) del medievo japonés. Tal frase me impactó vivamente, y reza como sigue:

“La verdad está demasiado cerca de nosotros; y, debido a su misma cercanía, no atinamos a percibirla con claridad.”

Alude a la necesidad de “tomar distancia”, como suele decirse, para adquirir una visión panorámica adecuada. Creo que la citada frase puede aplicarse a muchas situaciones, y que fundamentalmente quiere decir esto: que superemos nuestros posibles prejuicios y conveniencias personales, para alcanzar una verdad que en cierto modo nos habita.

Kuukai fue fundador de la escuela Shingon (3) del Budismo –o de la “verdadera palabra”-. Fue también poeta y gran calígrafo, hasta el punto de que los japoneses han acuñado una frase proverbial semejante a la nuestra -“El mejor escribano echa un borrón”-, indicando que es humano equivocarse, incluso en el terreno que uno cree dominar. Dicha frase japonesa suena así: “Kooboo mo fude no ayamari” (4), con el significado siguiente: También Kooboo se equivoca con el pincel.

Como poeta, se le atribuye la autoría del poema conocido como “iroha” (5), donde aparecen sin repetirse las 49 sílabas básicas del japonés antiguo (hoy día quedan en 47). Tal poema se usa aun hoy para practicar la escritura a pincel del silabario “hiragana”, sobre todo.

La espiritualidad de Kuukai suele considerarse asociada a la comunión vital de la persona con la naturaleza a través de las cuatro estaciones –lo cual es también un ideal del haiku-.

“Nieve, luna, flores” forman una expresión emblemática, que podemos considerar casi al hilo de la sucesión de las estaciones: la nieve invernal preludia el Año Nuevo, y asimismo la primavera –representada por las flores-; y pasando por el puente del verano llegamos a la luna, símbolo del otoño y presagio a su vez del invierno.

Es curioso que el haijin Teitoku (1570-1653)(13), uno de los antecesores de Bashoo, supo encadenar esta misma tríada de conceptos en un haiku (6), cuyo verso inicial coincide cabalmente con el compuesto lírico trimembre que venimos comentando. Dicho haiku suena así:

setsugekka / ichido ni misuru / utsugi kana

// Teitoku

 

Nieve, luna, flores…

¡a la vez nos las muestra

el “utsugi”!

Teitoku aporta además el verano mediante su mención del arbusto “utsugi”, con lo cual nos hace ver que el clima rueda con sus vicisitudes a lo largo de todo el año. Paso a comentar los elementos léxicos de este haiku.

(7) setsugekka: es el primer verso, constituido por la sucesión de las palabras mencionadas “yuki-tsuki-hana” (nieve-luna-flores), pero en su lectura china “setsu-getsu-ka”, que consta de cinco sílabas japonesas. La unión de “tsu” y “ka” produce una contracción léxica “-kka”, aunque no por ello disminuye el número de sílabas en su cómputo.

(8) ichido ni: locución adverbial: simultáneamente, a la vez.

(9) misuru: forma verbal antigua y en presente de “miseru” ‘enseñar’. Es conjugación causativa del verbo “miru” ‘ver’, significando así ‘hacer ver, enseñar, mostrar’.

(10) utsugi: (tiene dos posibles representaciones en “kanjis” o ideogramas). Arbusto llamado “Deutzia scabra”, especialmente significativo del verano, que da flores blancas en dicha estación; la cual se iniciaba en “uzuki” (11), cuarto mes del calendario lunar y primero del verano: su correspondencia actual coincidiría con el mes de julio. La semejanza fonética entre el arbusto “utsugi” y el mes “uzuki” contribuye a construir un juego de palabras muy de la época, y del incipiente género del “haikai” cultivado entonces. Aparte de ello, la casi identificación fonética del final de “uzuki” con “tsuki” ‘luna’ en su lectura japonesa, también es señalada por los profesores Abe Kimio y Osou Isoji, recopiladores y comentaristas de los versos de Teitoku en la magna edición de Iwanami , p. 37. En realidad es una puesta en juego de la paronomasia que, en el comentario de estos profesores al haiku en cuestión, es calificada de “kudoi” ‘palabrería’.

La métrica del haiku que presentamos es la habitual de 5/7/5 sílabas, colaborando así al efecto rítmico.

Se nos presentan en este haiku cuatro “kigos” o palabras de estación:

Nieve: alude al invierno ( y, actualmente, también a año Nuevo)

Flores: alude (en aquella época) a Año Nuevo, y siempre a primavera.

Utsugi (arbusto): alude al verano, por su floración.

Luna: alude al otoño.

Quiere decir que las blancas flores veraniegas de utsugi, contempladas a la luz de la luna, son suaves al tacto y a la mirada, como una especie de nieve perpetua. La artificiosidad aquí vertida es asimismo bastante característica de la escuela Teimon de Teitoku.

Este haiku pudo haberlo conocido Bashoo, por coincidencia temporal.   Aunque nuestro gran maestro se formaba en otra escuela, la llamada “Danrin” de Sooin (1604-1682), más favorecedora de la espontaneidad, y del “aware”o asombro humano ante la naturaleza.

 

                                   Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala.

Universidad de Sevilla

uno, dos, tres y cuatro

uno

Hace algunos años que no visitamos el rancho de los abuelos. Mi madre ha sacado dos pasajes en tren para mañana a las dos y media de la tarde y estamos prepa­rando las maletas. Son varias a diferencia de otros via­jes. Aun así, me ha pedido que solo tome aquello que me sea muy necesario. Mi padre no nos acompañará esta vez, pero me ha regalado nuestro libro favorito: Sendas de Oku. Es un diario de viajes escrito por un japonés llamado Matsuo Basho. Nos gusta porque al final de cada día, Basho cierra con un poema de tres versos llamado jaiku.

Creo que también haré un diario, como el de Basho.

 

Solos en la estación.

Escondí en la maleta

tu libro.

 

dos

Me he decepcionado un poco del tren. Yo pensaba que, como en otros viajes, tendría un bebedero con vasos de papel para echarlos a volar desde la venta­nilla. Y un vagón-comedor para sentarnos y pedir zumo de mango Taoro que me gusta mucho.

Todo es tan triste. Hasta mi madre. En vez de su termo azul, ha traído el café en un frasco viejo de No­vatropín. Me ofrece pan con tortilla pero no tengo hambre. Por suerte, me ha dejado la ventanilla.

En el vagón del fondo, alguien ha sacado una guitarra.

 

Línea del tren.

En ambos lados

el coralillo.

 

tres

Mi madre dijo algunas cosas muy serias. Primero, que había decidido separarse de mi padre y pasaríamos las vacaciones enteras con los abuelos en el rancho; luego, que yo empezaría en septiembre en la escuela del pueblo. Le pregunté por mis libros y mis amigos. “Te los mandará tu padre poco a poco; y los amigos, ya harás nuevos”.

Ella dice que es emocionante, yo no lo veo así. No me gusta conocer gente nueva y ella lo sabe. Encima ya no dice “pipo” sino “tu padre”, pero lloró cuando me dijo de la separación.

Ahora el viaje es más largo que nunca. Me pongo a pensar en la escuela y el rancho. Creo que me he puesto un poquito más feliz, pero entonces recuerdo a Milián, a Alicia y que ni me despedí de ellos. Por poco lloro también, pero me aguanté.

No me gusta llorar.

Oscurece.

Ya son quince

las polillas en la lámpara.

 

cuatro

Nos estaba esperando mi tío David. Nos abrazó fuer­te. Mi madre de nuevo lloró; pero él le habló brusco, que yo estaba delante, que se comportara. Montamos en un carro que nos dejó en una carretera con caña­verales a los lados. No estaba del todo oscuro gracias a la luna menguante. Ya había olvidado lo que era un cielo pleno de estrellas. Esperé que cayese alguna para pedir un deseo, pero nada.

De todos modos, mientras caminábamos hacia el rancho, pedí bien fuerte a la luna que algo pasara para volver a La Habana. Alicia me dijo que la luna cum­plía deseos, pero que luego de pedirlos no se podía hablar. El deseo se me rompió porque mi tío me pre­guntó unas cuatro veces si tenía novia.

Tuve que contestarle.

Al pasar por el pozo,

el canto de una lechuza

asustó a mi madre.

Presentación

El caserón de la curva

Premio VII Concurso Literario Francisco “Paco” Mir

(literatura para niños)

 

 

Yordan Rey Oliva

(La Habana, 1982)

Poeta y narrador.

Ha publicado el libro para niños y jóvenes Teresa Valdés del Pueblo de Quita y Pon (Editorial Unicornio, 2017).

Ha recibido, entre otros, el XIII Premio Internacional El Arte en Septiembre, de Argentina, (cuento y poesía), el Premio del IV Certamen Internacional de Relatos Premios Lorca, de España, y con este libro el Premio del VII Con­curso Literario Francisco Mir, de Cuba, en su categoría de literatura para niños.

Sus textos han sido incluidos en antologías y publicaciones seriadas de México, Argentina, Perú, España, Francia y Cuba.

 

 

A María Elena Quintana (Mizu-jo): sensei y amiga.

A mis padres.

Al pueblo de Campechuela.

 

 

Edición: Rafael J. Carballosa Batista

Diseño: Ailín G. González

Ilustraciones: Yanet Pérez Rosas

Corrección: Daniel Zayas

© Yordan Rey Oliva, 2017

© Sobre la presente edición:

Ediciones Áncoras, 2017

ISBN: 978-979-248-060-5

EDICIONES ÁNCORAS

c/ 37 s/n (altos) e/ 32 y 34

Nueva Gerona, Isla de la Juventud,

Cuba. CP: 25100

edicionesancoras@gmail.com

 

 

En el pueblo de Ashino están los “sauces temblando en el agua clara”. Se les ve entre los senderillos que dividen un arrozal de otro. Tobe, el alcalde de este lugar, nos había prometido muchas veces que un día nos los mostraría. Ahora por fin podía contemplarlos. Pasé un largo rato frente a un sauce.

 

Quedó plantado

el arrozal cuando le dije

adiós al sauce.

 

Sendas de Oku

Matsuo Basho

Haiku 2

日の光今朝や鰯のかしらより

hi no hikari kesa ya iwashi no kashira yori

Esta mañana

la luz del sol

sobre las cabezas de las sardinas.

Fecha: escrito en la Era Meiwa (1764-1772).

 

Comentario y cuestiones culturales:

 Buson nos habla de un día luminoso en que los rayos del sol iluminan las plateadas cabezas de las sardinas, marcando el inicio de la primavera tras el setsubun o ceremonia que señala el fin del invierno. Durante aquella noche, se clavaban las cabezas de las sardinas en maderos o postes frente a las puertas de las casas, para alejar a los espíritus malignos.

 

Abril 2019

Rama tirada,
la sube con el pico
hasta su nido
.

Nombre del niño/a: Juan Pablo Aimi
Edad: 12 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina

-.-

Mar encrespado.
Una foca se asoma
entre las olas.
.

Nombre del niño/a: Ornella Senarega
Edad: 12 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina

-.-

sol a la tarde
escarba el gran árbol
la gata blanca

·

Nombre del niño/a: Mateo Klos
Edad: 12 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina

-.-

A distinto tiempo
se prenden y se apagan…
Las luciérnagas

·

Nombre del niño/a: Mateo Klos
Edad: 12 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina

-.-

Haiga 4

Son muchos los poetas de haiku que acompañaban algunos de sus poemas con una imagen. Éstas podían complementar o simplemente ilustrarlos. A estos dibujos, como ya hemos visto, se les conoce como Haiga (俳画), “pinturas de Haiku” y surgieron durante el período Edo (1600-1868).

 

 

 

 

 

Haiga de Yosa Buson

Un lugar destacado lo tiene Yosa Buson por ser uno de los grandes maestros del haiku quien previamente se había destacado como pintor. No hay mucha información detallada de su vida, sin embargo contamos con los datos suficientes como para contextualizarlo. Vivió entre 1716 y 1783.

         Comenzó llamándose Taniguchi. En realidad ese era su apellido y Buson era el nombre de pila (en Japón se antepone el apellido al nombre). Como pintor firmaba sus obras como Chootoo, Shain y Shunsei. Como haijin llegó a firmar sus poemas bajo los nombres: Saichoo, Keisoo, Shikoan y Yahantei. Recién a sus 28 años adoptó el nombre que lo trascendió: Yosa Buson.

 

Como destacado pintor, sus pinceladas con gran destreza y dinamismo sumados a su percepción y manera de estar en el mundo, le permitió generar obras que se distinguen de entre otros. La mirada de Buson, previamente pintor a poeta, se manifiesta en haiku como estos:

遠山に夕日一すじ時雨哉

Tôyama ni yûhi hitosuji shigure kana

 

En una montaña lejana

un trazo de luz de atardecer

Lluvia repentina de invierno

                                                                       Buson

Traducción: Keiko Kawabe

 

En su calidad de haijin y pintor, Buson expresa maravillosamente en el haiku esa luz de la tarde; se perciben cada uno de los colores aunque lo pinte con sumi o escriba con kanjis. Desde lejos, esa pincelada de luz de atardecer nos conmueve porque aún la nieve deja de ser blanca con la puesta del sol. Ese “trazo de luz” tiene la fuerza de cambiarle el color a la nieve, a la montaña incluso le otorga tonalidad al frío.

 

Línea de gansos en vuelo

al pie de la colina

la luna puesta por sello

 

Esa comparación interna entre la luna y el sello da cuenta de su faceta de pintor. Las obras orientales incluyen la firma y el sello de su autor. Ese sello tiene un lugar especial, no se coloca en forma arbitraria.

Estos sellos son parte compositiva de la obra, por esa razón el lugar que ocupa no debe descompensar el equilibrio dinámico de la imagen. Cuando Buson coloca la luna por sello, sabe muy bien lo que dice. Esa mirada de pintor está en él.

El sello rojo característico, representa el nombre del autor de la obra. Generalmente es tallado en piedra o madera con kanjis antiguos. Cuando un discípulo adquiere la técnica y su maestro lo considera oportuno, le otorga un nombre artístico con el que firmará y sellará sus obras. Hay otros sellos que también pueden acompañar, como el sello familiar, por ejemplo. Las obras antiguas de gran calidad tienen varios, adquiriendo con ello prestigio. Cada galerista puede aportar el suyo.

         Si bien las obras pictóricas cuentan con algunos de ellos, un haiga no suele tener más que uno. Esto es acorde al valor espontáneo y despojado que constituye un haiga.

Según las encuestas sobre los grandes poetas y pintores de la historia de Japón, Buson fue considerado el segundo maestro de haiku, luego de Basho. sin embargo al momento de comparar sus haiga, Busón sin dudas ocupa el primer lugar.

“Con un ojo en el haiku, otro en la pintura y el corazón en ambos”.

El haiku en Argentina 1

El presente artículo es un recorrido por el haiku en Argentina, país donde el haiku es practicado desde hace años y donde cuenta con gran número de seguidores. Gracias a todos aquellos que generosamente han contribuido a la realización de este artículo permitiendo la publicación de una muestra de su trabajo.

Debido a la extensión de este artículo se publicará en dos entregas consecutivas.

 

UN POCO DE HISTORIA

A finales del siglo XIX, las clases más pudientes de Argentina comenzaron a realizar viajes por placer a Europa y Asia. El interés por lo exótico comienza a extenderse por el país al igual que sucedía en París. Muchos japoneses eran contratados y llevados a tierras argentinas como empleados de las familias ricas.

Los inmigrantes japoneses no eran muchos, pero lograron instalar sus comercios en las principales calles de Buenos Aires, mostraban su arte en las galerías de referencia, se instalaron en los hogares, crearon un jardín japonés en el barrio de Palermo, e incluso fundaron con el Gobierno de la República un Museo Nacional de Arte Oriental, logrando poco a poco transmitir la cultura japonesa a los argentinos.

Ikebana, origami, sumi-e, haiku, eran términos hasta entonces desconocidos que lentamente empezaron a formar parte del vocabulario de todos aquellos argentinos interesados en la cultura japonesa.

 

PRIMEROS PASOS DEL HAIKU EN ARGENTINA

En literatura, las primeras referencias al japonismo y a Japón la encontramos en un poema de Leopoldo Lugones, Yoshivara, en 1924. En 1935, Jorge Luis Borges, en Historia Universal de la Infamia incluye el cuento japonés Kotsuke no Suke, de 1703, como primer acercamiento a esta cultura. Borges escribió multitud de obras de temática japonesa y se acercó al haiku en alguno de sus libros:

 

Oscuramente
libros, láminas, llaves
siguen mi suerte.

*

Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.

*

En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.

*

La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño

*

Algo me han dicho

la tarde y la montaña.

Ya lo he perdido.

*

La vasta noche

no es ahora otra cosa

que una fragancia.

 

Otro de los autores que incursionaron pronto en el haiku en Argentina fue Álvaro Yunque, seudónimo de Arístides Gandolfi Herrero (1889 – 1982) Una de sus obras más representativas de este género es 100 Haikais y un soneto. Ediciones Peña Lillo, Buenos Aires, 1966.

 

HAÏCAI

Viento poeta:

Construyes con imágenes

Nubes que vuelan.

*

BARCA

¡De pie en su proa!:

El libro es una barca

Que no zozobra.

*

HABLA EL ARTISTA

Arte, sol de almas,

Soy tu luna; yo alumbro

La noche humana.

*

PRIVILEGIO DEL IMAGINISTA

¿Alta la estrella?

¡Si yo en un vaso de agua

Puedo cogerla!

*

SABER

La ciencia humana:

¡Qué océano infinito

La gota de agua!

*

 

Eduardo González Lanuza (1900-1984) De origen español, fundó con Jorge Luis Borges la revista Prisma (1925), impulsora de la vanguardia argentina, y colaboró en Proa y en Martín Fierro. En sus inicios poéticos se aprecia la influencia del ultraísmo (Prismas, 1924). Con posterioridad, se orientó hacia una poesía de formas clásicas (La degollación de los inocentes, 1938; Oda a la alegría y otros poemas, 1949; Aires para canciones, 1977). Es autor también de ensayos (Variaciones sobre la poesía, 1943; Los martinfierristas, 1961).

 

Oh lámpara apagada

Necesito tu luz

para buscarte

*

¿Y para que dormir?

la luna está

soñándonos a todos

*

No sonrías,

frente al misterio

hasta la sonrisa es una impertinencia

*

No hay silencio mayor:

dormido en el azogue

un gato blanco.

*

La ráfaga mojada

golpea nuestra puerta

para añadir fragancia a las tazas de té.

*

Este acercamiento al haiku tuvo una época de silencio después de la Segunda Guerra Mundial. Hacia el final de la contienda, Argentina se vio forzada a declarar la guerra a Japón, debido a la presión de los países aliados. Por esa razón, todas las instituciones de la colectividad japonesa en Argentina debieron suspender sus actividades.

Años más tarde la cultura japonesa volvió a la vida argentina, y el haiku empezó a interesar a muchos autores.

A principios de la década de los setenta cabe destacar la figura de TOMIJI KUBOTA. Artista plástico y poeta japonés, fue el fundador y profesor del Centro Argentino de Estudios Japoneses. Recibió por sus haikus premios nacionales e internacionales, y distinciones por mérito a su tarea cultural, otorgadas por el emperador Hirohito.

Afirmó durante toda su vida, que el haiku era sólo para los japoneses, postura que mantuvo hasta sus 80 años, momento en el que reconoció su error y creó, junto a otros haijines el grupo Génesis.

De su único libro, Búsqueda de la belleza, Buenos Aires, 1994:

En la cesta de compras

de una prostituta

un puñado de violetas

*

Tomándola con las manos,

mía solamente,

la luna

*

Hojas caídas

sobre el empedrado:

un aire de tango.

*

Esperanza perdida

pequeño amanecer.

Despiadado

*

Al puente del Riachuelo

el perro trajo en su boca

un pedazo de luna

*

Callejeando

con las nubes blancas

al borde del sombrero

*

Entré a la casa

con la luna llena

en el bolsillo

*

El cielo del invierno

es una tabla de plomo

apoyada en un árbol seco

  *

 

APRENDIENDO HAIKU EN ARGENTINA

Diversos grupos de autores se reúnen para estudiar haiku, para compartir instantes e impresiones. También se llevan a cabo talleres, encuentros, y diversas actividades relacionadas con esta forma poética.

 

Algunos de los centros más importantes donde aprender haiku son:

 

FUNDACIÓN CULTURAL ARGENTINO-JAPONESA

Para muchos, el Jardín Japonés de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es un lugar de ensueño, un lugar mágico donde la paz y la armonía abundan, ofreciendo a sus visitantes una experiencia para atesorar en sus corazones. Su tranquilidad hipnotizante y riqueza natural, contrasta con el caos de la ciudad, haciendo que los visitantes se olviden de lo cotidiano y se detengan a realizar un camino interior.

El Jardín Japonés fue inaugurado el 17 de mayo de 1967, proyectado y construido por la colectividad japonesa, para luego ser donado por intermedio de la Embajada del Japón, a la Municipalidad de Buenos Aires, en agradecimiento al pueblo argentino por ser el país que le abrió sus brazos en tiempos de inmigración.

La idea surgió con el propósito de crear un hermoso lugar perdurable de encuentro entre la colectividad japonesa y los príncipes herederos al trono imperial, Michiko y Akihito, quienes pronto vendrían a la Argentina. Aquella visita, pactada para mayo de 1967, era un acontecimiento único sin precedente alguno, ya que por primera vez, un miembro de la familia imperial visitaba el país. La colectividad japonesa y sus descendientes abrazaron la noticia con orgullo y alegría: “los príncipes nos visitarán”. Fue así que con esfuerzo y dedicación lograron, en tan sólo 50 días, juntar fondos suficientes y crear una belleza única e inigualable en la Ciudad de Buenos Aires.

Los años pasaron y el jardín creció en admiración y prestigio, a tal punto de ser considerado un “pequeño Japón en Argentina” y un “pulmón de armonía y tranquilidad en medio de la gran ciudad”, siendo uno de los lugares más elegidos por los viajeros de todo el mundo en busca de cultura japonesa y paz interior.

Es así que en el año 2004, la Secretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires declaró al Jardín Japonés “sitio de interés turístico” y, en el año 2008, el Poder Ejecutivo Nacional lo declaró “bien de interés histórico y artístico de la Nación”.

En el Jardín Japonés, tiene su sede la Fundación Cultural Argentino Japonesa, donde AYAKO KISHIMOTO es miembro del consejo administrativo y promotora de las distintas actividades que la organización lleva a cabo durante el año. Ayako que es filósofa y docente, organiza cada tanto, encuentros y talleres de haiku en el Jardín, el espacio privilegiado para inspirarlos.

En el año 2018 tuvo lugar en el Jardín Japonés de Buenos Aires la reunión entre los integrantes de la Fundación Cultural Argentino Japonesa (FCAJ) y los organizadores del Primer Concurso Internacional de poesía japonesa “Tierra de Haikus” desarrollado en honor y homenaje a los 120 años de la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, celebrado entre Argentina y Japón el 3 de Febrero de 1898. Unos 2000 autores de todo el mundo han participado en este concurso cuyo fallo será publicado a finales de abril de 2019.

Fundación Cultural Argentino Japonesa – Av. Independencia 732 Tel: 4300-1182/1149

https://jardinjapones.org.ar/

 

ASOCIACIÓN JAPONESA SEIBU

Durante la década de 1930 a 1940, las familias japonesas se fueron radicando en el Oeste de Buenos Aires, en la zona de Ciudadela, Ramos Mejía, Haedo, Morón, Castelar, Ituzaingó, Merlo y Moreno, desarrollando como actividades principales la de quinteros, floricultores y tintoreros. Con la llegada de más familias y a medida que aumentaba el número y las edades de los descendientes nisei, surgió la necesidad de inculcar la enseñanza del idioma japonés entre los niños y el deseo de promover la cultura y las costumbres japonesas.

Alrededor de 1938, se creó la primera Escuela de Idioma Japonés, en una casa alquilada en la calle Berutti 345, en Morón Norte. Tras el paréntesis forzado por la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias, en 1952 se crea oficialmente el Seibu Club, y en 1967, gracias a Yoshio Miyakawa, se trasladan a su actual ubicación, cambiando su denominación por Asociación Japonesa Seibu en el año 2000. Además de multitud de actividades culturales, sociales y deportivas, se imparten cursos para niños y adultos: idioma japonés, haiku, sumi-e, manga, etc…

La encargada de enseñar haiku y sumi-e en los talleres de la asociación es la profesora LIRIA MIYAKAWA. Ex profesora de Sumi-e del Instituto “Ernesto de la Cárcova” de la Universidad Nacional de las Artes y ex profesora de haiku de Nichia Gakuin en Buenos Aires, en 2017 fue condecorada con la Orden del Sol Naciente por su contribución a la promoción del intercambio cultural y del entendimiento mutuo entre Japón y Argentina.

Editó con sus alumnos seis antologías, la tercera y cuarta con faja de honor de la Asociación de Escritores de la Provincia de Buenos Aires. Sus haikus han sido publicados en Japón, Brasil, Italia y Argentina.

 

Anda sin rumbo

por la orilla del río

junto a los pájaros.

 

De su obra Haiku, tanka, senryu, Cuarta antología De los Cuatro Vientos Editora, Buenos Aires, 2007:

 

 

La luz araña

los huequitos de sombra

del entablado.

 

ASOCIACIÓN JAPONESA SEIBU: Mendoza 270. Morón Provincia de Buenos Aires Tel: 4489-1610. Mail: info@seibu.com.ar

 

INSTITUTO TÔZAI, FUNDACIÓN INTERNACIONAL TÔZAI “ORIENTE Y OCCIDENTE”

En 1992 un grupo de profesores argentinos se unen para trabajar en torno al idioma japonés, creando el Instituo Tôzai. En principio sólo se impartía el idioma, pero poco a poco fueron añadiendo más actividades: cursos de origami, ikebana, sumi-e, etc… y también haiku.

En 2001 organizan el Primer Encuentro Internacional de Haiku, que desde entonces se celebra cada dos años. En estos encuentros, que tienen una duración de tres días, se desarrollan todo tipo de actividades en torno al haiku. Además los haikus escritos por los participantes se reúnen en un libro que además incluye lo más destacado de cada edición.

Desde 2005 se ha convertido en la Fundación Internacional Tōzai “Oriente y Occidente”, organización sin fines de lucro, cuyos fines son la dedicación a actividades relacionadas con la cultura en todas sus vertientes: enseñanza, investigación, capacitación, etc… Para esta fundación “Lo esencial es: La riqueza de las diferencias y la consideración al otro”, que es lo que nos identifica a todos los seres humanos. Por otra parte, son los fundamentos que nos mantendrán unidos por el camino de la paz.”

STELLA MARIS ACUÑA ZOCCHI es su presidenta. Profesora examinadora en los exámenes de japonés (Linguística y Gramática) en la Facultad de Derecho, en la Carrera de Traductorado de la UBA, profesora de Literatura Oriental en el Instituto Superior del Profesorado de Lengua y Literatura, dependiente del Ministerio de Educación, Provincia de Buenos Aires, es gran conocedora del idioma y la cultura japonesa. Investigadora de haiku, es la encargada de impartir los seminarios sobre haiku del Instituto y organiza cada dos años el Encuentro Internacional de Haiku.

Presencia habitual en estos encuentros es la Profesora KAYOKO IJIRI, que participa como jurado y como ponente. Kayoko forma parte del Departamento de Estudios Internacionales, Facultad de Estudios Culturales, en la Universidad de Kyoto Sangyo, Kyoto, Japón. Además es miembro de Tenjitsu, una revista de haiku y miembro de Koto-Renku-Kai, grupo de Renku en Kyoto.

Buena conocedora del haiku argentino, la señora Kayoko ha participado en multitud de conferencias, talleres, encuentros, y editado, entre otras muchas obras, el libro El haiku argentino y sus tópicos.

Su ponencia sobre el kigo argentino fue presentada también en el marco del V Encuentro Internacional de Haiku organizado por el Instituto Tozai en Buenos Aires, Argentina. Dicha ponencia se encuentra publicada en el libro Haiku V – Ediciones Tozai, 2010. En dicha ponencia la profesora expone:

Muchos de los haiku argentinos plasman en un instante de contacto entre la naturaleza y el sentimiento de los humanos en las diecisiete sílabas. Los tópicos empleados allí, sean con sentimiento estacional o no, contienen ricos matices de la naturaleza y de la cultura de Argentina. De modo que con poner una lista de tópicos del haiku argentino significa preparar una enciclopedia de sentimientos y memorias hacia las cosas argentinas. Y si ponemos haiku de ejemplo a cada tópico, ya tendremos un saiji-ki en versión argentina. Así vamos a tener una especie de plaza donde todos puedan pasear libremente entre una gran variedad de haiku y sus tópicos poéticos. Esta plaza estará siempre abierta para renovarse reflejando cambios de cultura y naturaleza según el correr del tiempo. Creo que el haiku argentino y sus poetas han venido acumulando un corpus suficientemente grande para tener un saiji-ki y que su presencia va a servir para que sea compartido ampliamente el valor del haiku argentino entre todo el pueblo.

 

Otra de las figuras importantes del Instituto Tôzai ha sido, hasta su reciente desaparición, la poetisa y profesora NERI L. MENDIARA.

Profesora en Letras, Licenciada en Música, dedicada exclusivamente al haiku y al tanka, fue ganadora del Primer Concurso de Haiku, realizado en Argentina, por la Asociación Japonesa, en 1976 y fue directora de la Comisión organizadora del I, II y III Encuentro Internacional de Haiku, en Buenos Aires. Sus conocimientos sobre haiku, su buen hacer y su gran energía han cautivado a generaciones de haijines que han tenido el privilegio de aprender haiku con ella. Entre sus obras destacan:

Haiku. Editorial Dunken, 1998, Buenos Aires, Argentina.

Haiku II. Editorial Dunken, 2000, Buenos Aires. Argentina.

Tanka. Editorial Dunken, 2001, Buenos Aires, Argentina.

 

Se alejó un día.

La acompañaron pájaros

por el camino.

*

“Alegre el mar.

Juegan los ballenatos

tirando agua.”

*

“¡Volvió otra vez!

¿De quién trae el mensaje

el picaflor?”

*

“¡No sé qué día

camino a los chañares

me haré su sombra!”

*

“De humo y ruidos

Buenos Aires se enturbia,

pero hay magnolias.

*

 

INSTITUTO TÔZAI, FUNDACIÓN INTERNACIONAL TÔZAI “ORIENTE Y OCCIDENTE” Lavalle 774 6°Piso Dto D. Tel: 4328-6484/4165/5286

 

 

SELECCIÓN DE AUTORES ARGENTINOS CONTEMPORÁNEOS

(PRIMERA PARTE)

A continuación podrán disfrutar de una selección de haikus de varios autores argentinos.

Una de las características principales del haiku argentino es el respeto a la métrica clásica, la gran mayoría de autores son fieles al patrón japonés.

 

CARLOS SPINEDI (1928-2015) Especializado en el estudio de autores como F. García Lorca, J.L.Borges, Antonio Machado o Constantin Cavafy. Sus poemas aparecen en varios antologías en Argentina y el mundo. Después de descubrir el haiku y la tanka, produce varias colecciones y artículos sobre el tema. Entre sus obras se encuentran Cuadernos de Tankas, Buenos Aires, El Archibrazo Editor, 1988 y Tal vez tankas tal vez Haikus, Buenos Aires, Editorial Metáfora, 2002

 

noche lunar

un ajedrez de sombras

en la terraza

*

el vaho del té

empaña los cristales

la casa se estremece

*

Seca una rama

quiébrase entre mis manos

Llega el inverno

*

El mar anega

el hueco que tu pie

dejó en la playa

*

MARÍA SANTAMARINA (Buenos Aires, 1954) comenzó a estudiar haiku en 1992 de la mano de Félix Della Paolera. Sus haikus han sido traducidos al francés. Entre sus obras podemos destacar: Pausa en la hierba, A cada instante y Haiku.

En su ensayo “Brevedad y encanto sutil en el haiku” habla del haiku como “una estructura formal precisa que facilita la liberación de lo esencial, de lo interno”.

Hojas de ginkgo:

por instantes la oruga

es mariposa.

*

Agua de pozo:

el niño baja el balde,

sube una estrella.

*

El viejo roble:

surcos en la corteza

camino al cielo.

*

Arbol de otoño:

¿Las hojas escondidas

en las raíces?

*

Jacarandá:

caen flores azules,

descendió el cielo.

*

Baldosa suelta

barro infame en mis pies

sol de las doce.

*

 

CARLOS OSCAR ANTOGNAZZI (Santa Fe14 de mayo de 1963) es un escritor y fotógrafo argentino. Cuentos suyos fueron traducidos al italiano y al inglés y han sido publicados en antologías en España, Estados Unidos, Italia, México y Argentina. Es coordinador de talleres literarios en Santo Tomé y sus artículos se editan en el portal de «Mundo Cultural Hispano». Entre sus obras destacan “Leve aire”, un trabajo que recoge 537 haikus, publicado en 2011, y Namastê: cruces digresivos sobre arte, creación, filosofía y haiku (1ª edición). Tauro. 2019, con más de 800 páginas dedicadas al haiku.

 

 

ANTONIO LIBONATI

Nací en San Martín, Provincia de Buenos Aires el 2 de diciembre de 1937. Conocí el haiku en Internet. Participé en la Sección La Pizarra de El Rincón del Haiku, donde algunos de sus haiku fueron comentados entre otros por Pedro Aullón de Haro, Osvaldo Svanascini, Fernando Rodríguez Izquierdo, Luis Corrales Vasco.

Participé del Renku Rosal silvestre junto a Susana Benet (Valencia, España), Jorge Braulio (Cuba), y Rafael García Bidó (República Dominicana). Fue publicado en El Rincón del Haiku. Publiqué “Los haiku del Viejo Libo” Edit.El Aleph, Bs As, 2005

Estudié con la maestra argentina Neri Mendiara y recientemente asistí a dos seminarios de Vicente Haya en Madrid y Haedo, Buenos Aires.

Dos de mis haiku fueron grabados por mí y musicalizados por Enrique Linares y figuran en la Revista Hela. Otros fueron elegidos para la publicación de Conciertos de Medellín.

Obtuve menciones y premios en los Encuentro del Instituto Tozai de Buenos Aires.

Participo desde hace un año en el grupo de haiku “Puente y camino de Buenos Aires” y del Cuaderno de Haiku, Antología 2018, publicado por el mismo, con tapa ilustrada por Sandra Pérez

 

mi buen amigo

apenas un humito

del crematorio

*

nieve en la calle

el humo de la olla

empaña el vidrio

.*

zaguán abierto

asoman dos mujeres

y una glicina

*

Llega

la vendedora de jazmines

aún no la veo

*

Viento del Sur

Cabalgando un jinete

lo sigue el poncho

*

Inudación

El Río Reconquista

en los colchones

 

(El Río Reconquista atraviesa las zonas más pobre del conurbano bonaerense, las llamadas Villas Miseria o por un eufemismo Villas de Emergencia. Asentada en terrenos bajos)

*

Cartonerita

Encuentra en la basura

una muñeca

 

(Cartoneros se llaman en Buenos Aires a las personas que viven de la recolección de cartones y otros residuos para lo que se trasladan desde el conurbano a los barrios de la capital con carros de mano)

*

 

la corriente del arroyo

y la mariposa

en el mismo sentido

*

atardecer

un cuervo sobre el poste

detrás el sol

                                                               *

empieza el año

el abuelo sonríe

una vez más

                                                               *

 

ALICIA CÉSPEDES

Médica Especialista en Psiquiatría (jubilada), docente universitaria, coordinadora de Talleres de Creatividad como Prevención y Promoción de la Salud Mental. Egresada de la Carrera de Escritura Creativa de Casa de Letras.

Ex integrante de la Peña de Escritores Pinamarenses. Activa defensora del Medio Ambiente publiqué artículos en diarios y revistas de Pinamar y Cariló.

En el 2010, “descubrí el haiku” leyendo La preparación de la novela, de Barthes. Con el tiempo empecé a escribir “mi haiku”, es decir lo que era para mí, sujeto argentino, mujer, que leía traducciones de autores desconocidos. Un difícil camino en soledad que, sin embargo, dio sus primeros frutos. En el 2017, presenté mi primer trabajo Semillas de Haiku, en la Mesa sobre Poesía y Mujeres de la Biblioteca de Pinamar. César Bianchi me invitó a las reuniones de Puente y Camino Grupo Haiku Buenos Aires y a partir de ese momento, comparto el camino con excelentes haijines. Gracias a ellos estoy dejando de pensar al mundo como una experiencia intelectual. Sentir “el sacudón sensorial” frente a una señal de la Naturaleza me cambió no solo la mirada sino la vida.

El Curso de Haiku dictado en el 2018 por el Prof. Vicente Haya significó para mí el encuentro con quien considero mi Maestro y el comienzo de una transformación espiritual que continuó con el Curso On-line de la Escuela Makoto, del que tengo el honor de ser egresada 2018.

 

Otra noche agobiante.

En el patio,

un pichón muerto.

*

Ceibal en flor.

Monte adentro

canto de tacuaritas.

*

Laguna encrespada.

En contra del viento

las cotorras.

*

Arado de trigo.

Sobrevuelan el polvo

gaviotas blancas.

*

Sola en el baldío,

una niña clava la mirada

en la pasionaria azul.

*

Noche de tormenta.

En la olla humeante

caen tres arañas.

*

Entre cardos,

un rebaño blanco

rumbo al horizonte.

*

Montaña adentro,

de espaldas al sol,

sigue a su sombra.

*

¡Kikú! ¡Kikú!

Sin una pata,

cruza veloz el camino

la gallareta.

*

 

KARIN ROSENKRANZ

Nací en Buenos Aires, en 1971. Cursé mis estudios de Ciencias de la Comunicación en la UBA, Universidad de Buenos Aires. Resido con mi familia en Palma de Mallorca desde 1993. Trabajé como reportera en revistas y periódicos.

Durante un viaje familiar a mi ciudad natal, en el año 2011, escribí mi primer haiku, por casualidad.

 

Viaje de regreso

las vacas, compañeras de ruta.

La mirada de ella a través de la reja.

 

Desde entonces, tengo mi blog PENSANDO EN HAIKU.

“Escribir haikus me ha llenado de hermosas experiencias y me ha abierto una puerta a un mundo maravilloso”

 

Campo de golf

a paso veloz

camina el hornero

*

Sol de Agosto

los jardineros cuidan

El Rosedal sin rosas.

*

Noche de tormenta,

abraza sus bolsas

El vagabundo

*

Lluvia torrencial

la basura de las calles

¿dónde irá a parar?

*

Trinar de gorriones

mientras tejo al crochet

ha amanecido.

*

Viento invernal

las esquinas huelen

a garrapiñadas.

*

Bar de la esquina

en la ventana recuerdo,

los días de facultad

*

Tormenta al alba

me sorprenden los truenos

y mi catarro

*

Amanecer porteño

en las rejas del balcón

el gorrión se acicala

*

CRISTINA NOEMI GHIRINGHELLI

 

Nacida en Ramos Mejía. (1954) Provincia de Buenos Aires,

Argentina. Profesora en Ciencias Naturales y Psicopedagoga.

Escritora, curiosa por naturaleza e inquieta en el arte de  enseñar – aprender. Miembro de entidades literarias. Participé y participo en talleres literarios desde el 2009 a la fecha. Cursé el Seminario de Haiku – Fundación Internacional Tōzai “Oriente y Occidente”- CABA- 2016. Participé en Antologías de Poesía, Cuento y Microficción

Autora de los libros:

Palabras hojas sobre papel, un árbol – Editorial Argenta Sarlep S. A. – 2002. Poesía, Ojo de Buey. Un camino al interior – Ediciones Letras Urbanas – 2011. Narrativa, Letras Tejidas. Trama invisible – Ediciones La Guillotina – Colección La mano de Cristal (16)- 2014. Micropoesía.    

Expuse sobre: Julio Verne: el precursor. Literato-Científico. En el marco de difusión de la AALIJ – Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil – SADE- 28 de julio 2016.

ACTIVIDADES RELACIONDAS CON EL HAIKU:

Participé del IX ENCUENTRO INTERNACIONAL DE HAIKU- Octubre 2016.

Expuse sobre: “El aspecto social en los haiku de los Encuentros”.

Cursé el CURSO DE MAKOTO 2017.

Participo del grupo Puente y camino desde 2017.

Cuaderno de peces Ana Sotos Julio 2018.

Seleccionada en el “Cuarto movimiento del Concierto de haiku: Los Cuatro Elementos; SER FUEGO-LUZ”   – 30 de julio de 2018- Medellín Colombia.

Participé en “Cuaderno de haiku” Septiembre 2018 – Argentina.

Participé en la plaqueta de fin de año 2018 – 2019 Puente y Camino.

 

eMail: noghiem@yahoo.com.ar //cristina.ghiringhelli@gmail.com

En las manos 
de la anciana un rosario. 
Tarde otoñal. 
*

Luz de farol, 
la mano extendida 
de un mendigo.

*

En la boca del perro 
la cola de un ratón. 
Rosal con flores.

*

En los juncos 
huevos de caracol. 
Brisa en los sauces.

*

Sol de Humahuaca*…
La carne de cabrito
se deshace en la boca

*Ciudad ubicada en la Provincia de Jujuy- Argentina

*

En el viejo 
sombrero de paja.
Tres pichones.
*

En los juncos 
huevos de caracol. 
Brisa en los sauces.

*

Una libélula
en la pileta del baño.
Noche de tormenta.

*

Tres palomas
se pierden entre las nubes.
Atardecer.

*

Bajamar.
La luz cambia en las huellas
de los cangrejos

*

 

JULIA GUZMÁN

Vivo en Córdoba capital, Argentina. Empecé a escribir haiku en el 2007 y desde entonces lo leo, lo estudio, lo traduzco y lo investigo ya que me interesa saber cómo se escribe en otras partes del mundo. Para mí el haiku es un modo de vida.

He publicado en coautoría con Jorge A. Giallorenzi el libro “ Aniko y Akiro. HAIKUS”2008 y plaquetas de haiku Serie “Estaciones”, “Lleva a cuestas un niño” 2014, “Haikus de Navidad y Año Nuevo”.2017/2018.

Colaboro con la revista Hojas en la Acera, en Paseos.Net.y El Rincón del Haiku. Formo parte desde el 2018 del equipo de maestros de la Escuela Virtual de Haiku “Makoto”

He sido seleccionada para formar parte del Concierto” Los Cuatro Elementos” organizado por Montaña de Silencio, Medellín, Colombia.

Gané el primer premio a la mejor colección de haiku en el Segundo Concurso Internacional de Haiku, Medellín. Colombia.2014.

Me han publicado en el diario japonés The Asahi Shimbun, en The Mamba Journal ( Africa ), The Haiku Foundation ( U.S.A).

He traducido al español el libro de haiku “ Afriku” del prof. Adjei Agyei-Baah de Ghana.

 

Marea baja

Una colonia de gaviotas

en el verdín

*

Otoño en el maple

El graznido de un cuervo

que no veo

*

Respirar el aire de Kumano

ser uno con los budas…

*

Lejos el río

Un rayo de sol

cruzado por los cuervos

*

Tac…tac…

Una semilla cae

de la vaina de una pezuña de vaca

*

Tarde de rio

El perro cojo

persigue una mariposa

*

Plaza de Chivilcoy

En el bebedero seco

un gorrión

*

Se posa una luciérnaga

en un tamarisco…

y vuela

*

Mar con tormenta

Las olas borran

lo escrito en la arena

*

Año del chancho

El refugiado besa la tierra

que acaba de pisar

 

JORGE ALBERTO GIALLORENZI

Reside en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, Argentina desde fines de 2016.

Fotógrafo, arquitecto, poeta y haijin. Coleccionista de sobres de té, también estudia el idioma y la cultura del Japón. Investigador del Haijin Taneda Santöka. Es autor –junto a Julia Guzmán- de plaquetas de haiku en idiomas español e inglés (2009, 2010, 2011 y 2012)

Libro publicados: “Aniko y Akiro Haiku” (junto a Julia Guzmán) (2008) y “Helechos en la Cornisa Haikus Chivilcoyanos” (2016).

Haikus publicados en la versión digital de los diarios “The Asahi Simbun” (Japón, 2017, 2018 y 2019) y “The Mainichi” (Japón, 2018).

Haikus publicados en Africa haiku Network (2018) y The Haiku Foundation (2018)

Traducción puntual –sin publicación- del libro “Cento Haiku” (2013)

Autor antológico en libros y revistas de España y EE UU.

Colaborador de foros y revistas españolas de Haiku.

Coordinador de talleres y seminarios de haiku en ciudades de provincias argentinas y expositor de haiga.

Contacto: jorgeakiro@gmail.com

 

Leves crujidos…

Con el aroma a té

una nueva grulla

*

Festival de verano.

Desde el puente

resaltan los cerezos

*

Seminublado …

El canto de los horneros

en la ventana

*

Almacén de campo.

En el piso de ladrillos

canta una pigmea

*

Calor intenso.

El brillo de la gota

antes de caer

*

Alambrado de púas.

Pintada en un poste

la cara de un niño

*

Atardece…

Las sombras de las loras

también aletean

*

Llovizna fuerte.

En la plantación de arroz

sigue la garza

*

Caen hojitas.

Un cuervo en el cartel

de un restaurant

*

Meditación.

Camino al templo

se le cae el kaza

*

 

SANDRA PÉREZ

Comencé a practicar pintura japonesa y haiku casi simultáneamente. Ambas actividades son más que mis pasatiempos, son una forma de transitar mis días. Lo practico todo el tiempo que puedo entre el trabajo de la casa y la familia.

Comencé a dar los primeros pasos en el camino del haiku hace ya algunos años. Durante todo este tiempo leí y escribí. Escribí y me equivoqué, mucho ciertamente. Y volví sobre los errores y me volví a equivocar. Con cada acierto avanzaba un pasito en el camino, pero con los errores, mucho más. He comprobado que en este camino no hay meta. El sendero se extiende e invita a ser transitado. El andar es la meta, no la llegada.

He trabajado como maestra desde que salí de la escuela hasta hace unos meses en que me he jubilado.

Esta forma de andar me incentivó en mi tarea como docente de escuela primaria a proponerles a los niños transitar el camino del haiku. Desde hace ya varios años disfruto plenamente de esa actividad. Los niños pueden escribir haiku como estos:

 

La mariquita,

pasa el viento y ella

sigue en la hoja.

*

Tarde en el mar

picotean la espuma

unas gaviotas.

                                                                 *

Formo parte de Puente y camino – grupo de haiku de Buenos Aires, grupo con el cual estudiamos, producimos y difundimos el haiku dando talleres y charlas. Participo en los foros de Paseos y de El Rincón del haiku. Comparto la tarea con el equipo de HELA, Hojas en la acera, gaceta trimestral de haiku y con la Escuela virtual de Haiku Makoto.

 

Comparto algunos de los instantes que tuve el privilegio de vivenciar y se volvieron haiku:

 

Camalote en flor.

El golpeteo del oleaje

contra los botes.

*

Croan las ranas,

ni por un instante

se posan las libélulas

*

Se nubla la tarde,

un perro de nadie

camina a mi lado.

*

Moscas que van y vienen

el lecho del río

se desdibuja

*

Cruje la tranquera.

Toda la empalizada

cubierta de musgo.

*

 

JUAN CARLOS DURILÉN

Nace en el sur de la provincia de Córdoba, en Camilo Aldao (Argentina). Su inquietud literaria y sus poemas ven la luz en Chanar Ladeado (Santa Fe) donde completa sus estudios de secundaria.

En 1963 se radica definitivamente en Córdoba, ingresando a la Escuela de Letras de la U.N.C. y en 1966 es seleccionado con dos poemas en la Antología de Poetas de Córdoba publicada por Ediciones Grossi. En 1967 aparece su primer volumen de poemas De mis Vigilias, bajo el sello del Fondo Editorial de Córdoba, de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.). Colabora en plaquetas y poemas sueltos en diferentes publicaciones y participa en algunos certámenes literarios, obteniendo el 3º Premio Nacional de Poesía en San Rafael (Mendoza) con su poema Bramó su Entraña, con motivo del terremoto de Caudete (San Juan) de 1077.

Se dedica al haiku desde 2001. En el año 2002 publica su obra Fugacidades. Es autor del blog Hojas de haiku, que se publica desde el año 2009 y fundador del Grupo Córdoba Haiku, nacido el 1º de agosto de ese mismo año con el propósito de profundizar y difundir el Haiku, por su belleza, brevedad, sencillez y espíritu universal. En 2012 algunos de sus trabajos se incluyen en la primera edición del libro Abrazos del Sur en Puerto Rico, y en 2014 varios de sus haikus aparecen en la antología Un viejo estanque editada en España.

En 2015 publica “Gotas de Luna”, donde reúne sus mejores haikus.

 

Ya nadie habita

la casa abandonada.

Solo el otoño…

*

Hora de siesta.

Un canto de torcaza

en soledad.

*

Olor a lluvia…

El sonido del cántaro

mientras se llena.

*

Sol de la tarde.

Sin su follaje el tilo

lleno de pájaros.

*

Cae una hoja:

tiembla el cielo del lago

por un momento.

*

El sol y el viento

—en las sábanas limpias—

duermen conmigo.

*

Espantapájaros.

También él envejece

bajo este cielo.

*

Brisa de otoño.

Las hojas al caer

tocan sus sombras.

*

Luna empañada.

La silueta borrosa

de los pinares.

*

Aires de marzo.

Los verdes del verano

empalidecen.

*

MARÍA ROSALIA GILA

Argentina. Profesora de Letras y Licenciada en lengua y Comunicación, ejerció la docencia Media y Universitaria. Coordina talleres de lectura y escritura creativa.

En 1983 obtuvo el primer Premio Nacional de Poesía Alicia Moreau de Justo. Publicó las Antologías Hecho en taller, A tientas, el amor y Antología Universal de la poesía Amorosa y Cuaderno de haiku, publicación del grupo Puente y Camino

De su obra poética individual, fueron publicadas A La intemperie, Penúltima Esperanza y Sunyata, las huellas del vacío.

A partir de 1992, se inició en el camino del haiku a través de su experiencia de Zazen, participó de los Encuentros Internacionales de Haiku del Instituto Tozai e inició investigaciones sobre el tema.

Pertenece al Grupo de Haiku Puente y Camino y su mirada sobre el haiku cambió radicalmente a partir de la asistencia a los Seminarios del Prof. Vicente Haya y del curso en la Escuela Makoto, desde ese momento, adhiere a la línea de Haiku Do.

 

En la niebla del río

sólo

el canto de las alondras

*

Vuelan vencejos

sobre los manantiales,

todavía no hay tábanos

*

Recién caídos,

pétalos del ciruelo

sobre el estiércol

*

Invierno.

Ya ni los zorzales

visitan la casa

*

Florecen las orquídeas

en la tumba de padre.

Día de muertos

*

Primer sol del año,

sobre el jazmín en flor

la mesa y las ausencias

*

Salpicaduras:

en el cuenco del perro

se baña el zorzal

*

Entre los témpanos

la danza de cortejo

de las ballenas

*

El gato ha muerto.

Golpea las ventanas

un colibrí

*

Relampaguea:

de pronto se iluminan

los limoneros

 

   Esta selección continuará en la próxima entrega de este artículo.

Leticia Sicilia, 2019 ©