Archivo de la etiqueta: Haiku niños

Audios Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba

De tarde, en la granja / todas las vacas comiendo / menos una

Marlon Guerra Chinea. Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba.

 

 

En la orilla del mar, / frente a las olas / recibiendo la brisa fresca

Melissa Guerra Chinea. Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba.

 

 

El cuadro de mi abuela / se menea con el viento / el Día de primavera

 Melissa Guerra Chinea. Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba.

Septiembre 2021

Yûyake ga umi ni hikari o atsumeteru

La puesta de sol
ha juntado toda la luz
en el mar

Niño japonés de 11 años

                 La profesora  Mayra Rosa Soris Santos nos comparte en esta nueva entrega,  la tarea que lleva adelante con el Taller de iniciación de Haiku: “Haijines del Sol Naciente” para niños de 7 a 10 años de Santa Clara, Villa Clara,  Cuba.

Así nos lo cuenta:

           Desde hace algún tiempo me rondaba la idea de realizar un proyecto de haiku con niños. Vivo en un lugar donde la poesía japonesa no es muy conocida, no puedo concebir que ese sendero tan fabuloso sea casi virgen en esta región. El haiku se tiene que divulgar, el haiku cambia la vida, me ha cambiado a mí, me ha hecho mejor persona en todos los sentidos. Pero no deseo quedármelo, quiero compartirlo, que mis coterráneos también amen el haiku y conozcan sobre Basho, Buson, Issa, Shiki, Onitsura, Santoka, Vicente Haya…, que desde hace cinco décadas escritores cubanos cultivaron este tipo de poesía. Y quien mejor que los niños  con su inocencia y espontaneidad para que me secunden a traer  el haiku a Santa Clara.

            Con esta idea surgió el Taller de Iniciación del haiku  con la participación de cinco pequeños del barrio, todos con una edad entre siete y diez años.

            A la llegada del verano abrimos el Taller, en el último momento pensé que no iba a resultar, que no se iban a entusiasmar, pero al contrario, fue maravilloso, los niños no tienen límites. Los amé al instante y ellos a mí, captaron las ideas con mucha atención y avidez. Fue un verdadero placer andar junto a ellos.

La interacción con los niños  se produjo a través de juegos, dibujos, la proyección de imágenes, recuerdos de viajes… Se Planificaron dos encuentros al mes: uno en el aula y otro en contacto directo con la naturaleza que nos rodea.

            Luego de cuatro encuentros, decidimos ponerle un nombre al taller. Les propuse algunos sugerentes, pero no, ellos eligieron a su gusto: ¨Haijines del Sol Naciente¨. Hemos formado un equipo que en cada encuentro se consolida. Me animan y a la vez me asustan porque no quiero defraudarlos jamás.

             Cuando escribían su primer intento de haiku, de pronto Marlon, el más pequeño de siete años comenzó a llorar, me quedé estupefacta…, pensé que no se sentía bien en el taller que le incomodaba estar allí, pero solo se equivocó en una palabra y no quería que le quedara mal.

            Nalia, de ocho años, entusiasta y vivaracha, comentó al término del primer encuentro: ¨¿Vamos a volver? No quiero que este taller se termine nunca, ni aunque sea viejita¨.

            Marlon, en ocasiones, se asoma al balcón de su casa observando el horizonte y le dice a sus padres: ¡Ahora que nadie me moleste, estoy viendo un haiku!

            Cuando realizamos el tercer encuentro en el Parque Infantil  Camacho, Elier  de nueve años se hizo un pequeño  rasguño en un brazo, Melissa de diez años exclamó: ¨Vamos a ver qué le pasa a nuestro amigo, somos uno para todos y todos para uno: ¡Haijines del Sol Naciente adelante!¨ Todos corrieron hacia Elier, lo consolaron y abrazaron.

            Van a verme extra clase y llevan intentos de haikus. Cuando fui escuchando sus primeros intentos a partir de unas imágenes que les mostré, me embargaba la emoción, no lo podía creer: ¡Estaban escribiendo haikus!

            Una selección Los haikus escritos por los niños del taller fueron publicados en la revista digital española: El Rincón  del Haiku. Sección del profesor Vicente Haya:

Elier Bazan Infante
Edad: 9 años
Colegio: Mártires del Moncada

Atardecer –

Todas las vacas comen,

una me mira.

*

Gorrión en la calle.

Son cuatro

las ramitas que recoge.

*

Llega la noche.

Aún de visita

en otra casa.

 

Liz Daniela Morales López
Edad: 10 años
Colegio: Ramón Pando Ferrer

Día de calor

Una mariposa

volando hacia mi

*

 Noche de estrellas,

veo una luna llena

en el mar.

 

Melissa Guerra Chinea
Edad: 10 años
Colegio: Ramón Pando Ferrer

El cuadro de mi abuela

se menea con el viento

el día de primavera

*

En la orilla del mar

frente a las olas

recibiendo la brisa fresca.

 

Otros haikus:

Jason Espino Gutiérrez
Edad: 7 años
Colegio: Mártires del Moncada

Libro de Lectura.

Una hormiga se metió

dentro de la U.

Yasniel Izquierdo Casanova
Edad: 7 años
Colegio: Ramón Pando Ferrer

Mucho frío.

El pollito se hizo caca

en mi mano.

 

Yelizabeth Sánchez Martínez
Edad: 6 años
Colegio: Ramón Pando Ferrer

Las hormigas

hicieron huequitos

 a los caramelos

*

Mami lavando.

El sol entero

dentro del cubo.

 

Marlon (7 años)

Sol de la mañana.

Las rosas se mueven

con el viento.

*

Las estrellas

brillan de noche

como la luna

 

Elier (9 años)

Noche de luna.

El lago enorme

Parece de plata.

*

Noche estrellada.

El paisaje nocturno

Parece pintado.

 

Liz Daniela (10 años)

Llega la primavera.

Un gato en la hierba,

quiero llevármelo.

*

Caminado.

En el árbol

Vi esa rana.

 

Melissa (10 años)

Nos medimos

Mi hermano creció un tin

y yo nada.

*

Lago de noche.

Las estrellas en vela

de las montañas.

 

Nalia (8 años)

Tarde noche en el campo

Una vaca flaca comiendo.

*

Noche más clara

Se rompe en el lago

la luna llena

Audios:

Marlon Guerra Chinea. Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba.

Melissa Guerra Chinea. Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba.

 

Melissa Guerra Chinea. Escuela de Villa Sta. Clara. Cuba.

Agosto 2021

Atardecer
Todas las vacas comen
una me mira

 Elier Bazán Infante – 9 años
Santa Clara, Cuba

    Compartimos en esta entrega otra  experiencia que en esta ocasión  llega desde Argentina, más precisamente de la provincia de Córdoba. En ella encontraremos un nuevo abordaje con el que  el haiku dio origen a una novedosa propuesta de presentación. La profesora Adriana Mufarrege docente de Educación Visual nos lo cuenta:

Cubierto de hojas
no sabe si es camino
o si es otoño.

Rafael García Bidó

 

            El proyecto se desarrolló a lo largo de los meses de Marzo y Abril de 2021 en el Centro Educativo Héroes de Malvinas de la ciudad de Córdoba, con los alumnos de 5° y 6° grados de turnos mañana y tarde.

Noche otoñal:
la luna va entre nubes…
La apura el viento

Rafael Roldán Auzqui

 

            Debido a los protocolos escolares llevados a cabo por el COVID, los grupos escolares se dividieron en burbujas y en cada una de ellas de realizó la actividad. Empezamos trabajando dibujos realizados con lápices de colores sobre hoja blanca y luego incorporamos el collage sobre fondo de color.

Espejo de agua.
Se reordena el Cosmos:
cielo al revés…

Rafael Roldán Auzqui

             En la primera clase les conté brevemente qué es un haiku y de qué país y época provenía esa forma poética. Luego  y en las sucesivas clases escribía en el pizarrón varios haikus, los invité a leerlos en voz alta. Fuimos conversando sobre la métrica, el significado de los textos y la interpretación que cada una/uno de las niñas/niños hacía de los mismos. Después, cada estudiante elegía uno de los haiku para ilustrarlo.

           En el caso de los dibujos, primero escribían el poema (yo les señalaba que debían respetar los tres versos escritos en tres renglones, y no en uno o dos) y luego lo dibujaban. En el caso de los collages, escribían el haiku en un trozo de hoja blanca con renglones, lo recortaban y lo dejaban aparte, para incorporarlo a su trabajo junto con los demás elementos recortados.

El año nuevo:
con fuegos de artificio,
la misma luna…

Rafael Roldán Auzqui

 

            Mis principales indicadores de evaluación fueron:

-Correspondencia entre el tema del poema y la interpretación plástica hecha por el estudiante

-Legibilidad y corrección del texto escrito

-Utilización variada y creativa de la técnica empleada (dibujo, collage)

      El segundo ítem fue el más trabajoso, ya que la lectoescritura es uno de los puntos débiles en nuestra escuela. Lamentablemente, hasta el momento, ninguna docente de grado se ha sumado al proyecto, por lo cual queda pendiente la escritura de haikus por parte de las/los estudiantes.

Las hojas secas
reciben el otoño
con remolinos

Francisco Diéguez

 

           El video que presentamos fue elaborado por mí exclusivamente, sin participación de las/los estudiantes. Se armó  en el editor de videos de Windows 10, previo recorte y retoque de cada una de las fotos de los trabajos con Adobe Photoshop. La música fue extraída del siguiente video de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=JDTp_YQizqE

       Los trabajos están agrupados de acuerdo a los diferentes poemas ilustrados, cada uno de los cuales ha sido tipeado en un fotograma aparte.  He incluido algunos efectos que me proveía el editor, seleccionándolos de acuerdo al tema de cada poema:  niebla, viento, hojas cayendo, etc. Primero puse una versión coral de esa misma canción Sakura, pero era demasiado dramática e impactante y creo que opacaba los trabajos y atraía demasiado la atención hacia la música. Así que me decidí por una versión instrumental. También elegí cuidadosamente entre las distintas tipografías y diseños para los fotogramas de texto, que no eran muchos en un editor tan simple, pero creo que es armonioso el efecto final.

            El video fue enviado a cada una de las docentes para que lo compartan con las familias de las/los estudiantes.

            Aquí les compartimos el resultado final:

https://www.youtube.com/watch?v=ARXjhg9IoJY&ab_channel=AdrianaMufarrege

Julio 2021

Ina huele un perro
mientras otro ladra
Empieza a llover

*Ina es la perra del niño

Ander Arellano Gil –  9 años –
Colegio: CP Griseras –  Navarra, España

              Leeremos en esta oportunidad la selección de haiku que el Colegio Diocesano de Albacete realizó en el marco de un concurso celebrado hace unos años. Los haiku que se presentan a continuación son una muestra cabal de lo que los pequeños haijines pueden escribir a partir de sus asombros. 

            Hemos querido compartir con vosotros el FALLO DEL I CONCURSO   INTERNACIONAL DE HAIKUS DEL  C. DIOCESANO DE ALBACETE

        El Departamento de Lengua y la Biblioteca del C. Diocesano de Albacete emite el fallo del I Concurso de Haiku, con motivo del 50 aniversario del centro y el 150 aniversario de las relaciones diplomáticas de Japón y España

   Se procedió a la votación de los premios del concurso y tras la misma, se decidió otorgar una serie de menciones, así como realizar una selección para la publicación de los mismos.

      Antes de nada, el jurado desea manifestar su satisfacción por los dos centenares de haikus recibidos y la gran calidad de los mismos, por lo que ha tenido que deliberar largo y tendido para seleccionar las obras ganadoras.

Los premios han sido los siguientes:

Atardecer en el río.
Los tucanes
posados en las ramas.

NICOLÁS SOLER
COLEGIO VILLA DEVOTO SCHOOL.
ARGENTINA

-.-

Día de mayo:
un lagarto bicolor
bajo la cepa.

 PABLO GONZÁLEZ
COLEGIO PRINCIPE FELIPE
EL SALOBRAL. ALBACETE

-.-

Cascada de Ouzoud.
El ruido del agua
sobre las rocas.

MOHAMED FAOUZI
C. DIOCESANO.
ALBACETE

-.-

 

MENCIONES

El viento suena
entre los árboles del parque
la hoja vuela.

 ÁNGEL ANTONIO MORENO
CEIP REQUENA
VILLARROBLEDO. ALBACETE

-.-

Los gatos
juegan con el hielo
en el atardecer.

 ALEJANDRA MOLINER
CEIP REQUENA
VILLARROBLEDO. ALBACETE

-.-

El arcoíris…
Al borde del camino
las amapolas.

KRISTINA FEDORENKO
COLEGIO JOSÉ PRAT.
ALBACETE

-.-

Mañana soleada.
Tras la liebre, -” Bolera”-
pronto la alcanza.

FÉLIX MARTÍNEZ
DIOCESANO
ALBACETE

-.-

Un agapornis rompe el huevo
mientras duermo.
El pájaro pía.

DANIEL MENDOZA
DIOCESANO
ALBACETE

-.-

Pim, pum, pom
de aquí para allá
una libélula.

LUNA ROMERO
DEVOTO SCHOOL
ARGENTINA

-.-

Al mediodía,
un colibrí chupa el néctar
de los jazmines.

ORNELLA IZZO
DEVOTO SCHOOL
ARGENTINA

-.-

Día de junio:
alrededor del almendro
las amapolas.

SERGIO GONZÁLEZ
COLEGIO PRINCIPE FELIPE.
EL SALOBRAL. ALBACETE

-.-

Tarde de abril.
El almendro florece
bajo las nubes.

ALMUDENA SÁNCHEZ
COLEGIO PRINCIPE FELIPE.
EL SALOBRAL. ALBACETE

-.-

Haiku japonés.
Vuela en mi mente
como las nubes.

ULISES ERRANTE
COLEGIO ESTRADA DE DON TORCUATO
ARGENTINA

-.-

Miro el cielo,
un anochecer común
sin nubes, sin sol.

BEATY FERNÁNDEZ
COLEGIO ESTRADA DE DON TORCUATO
ARGENTINA

-.-

El agua choca
ya contra las barrancas
del Carcarañá.

JIMENA B.

ESCUELA Nº 234
“GENERAL MANUEL BELGRANO”
CARCARAÑÁ . SANTA FE. ARGENTINA

-.-

El Carcarañá
emerge cuando llueve.
Inunda todo

 ALEXANDRA ESQUIBEL
ESCUELA Nª 234. “GENERAL MANUEL BELGRANO”
CARCARAÑÁ. SANTA FE. ARGENTINA

-.-

 Pájaros cantan
al sonido del agua.
Luz primaveral.

MARCOS
CPEE
“HOSPITAL NIÑO JESÚS”.
MADRID

-.-

Por la mañana,
el sol con fuerza brilla.
Es un buen día.

LEIRE
CPEE.
“HOSPITAL NIÑO JESÚS”.
MADRID

-.-

Noche de primavera.
En el bosque
los lobos aúllan.

ROBERTO PINILLA
COLEGIO MAYOL
TOLEDO

-.-

  Noche de verano.
El mar mueve las piedras
hacia mis pies.

MENCÍA PEÑA
COLEGIO MAYOL
TOLEDO

-.-

¿Será el viento
moviendo esas cañas?
No, es un gato.

 MICAELA MARTÍNEZ
ITUZAINGO 2086 – DON TORCUATO
(1611) ARGENTINA

-.-

Agradecer a todas las personas que han participado en el concurso enviando sus poemas. Os animamos a seguir escribiendo, leyendo y compartiendo poesía.

  Ana López Navajas Coordinadora del Certamen

 

Junio 2021

¡Olor a la lavanda!
Gorjeos de gorriones
al atardecer.

Inés Rodríguez Cortés – C. Diocesano (Albacete)

      Compartimos en esta oportunidad un trabajo realizado en Albacete, España. Su profesora nos lo cuenta a continuación:

 

                                                                          Ana Mª López Navajas
Albacete (Spain)

         En el curso 2012-2013 inicié desde el área de lengua, un taller de haikus con mis alumnos del C. Diocesano en Albacete (España) que continúa en la actualidad.

     En principio, solo quise compartir otra manera de contemplar el mundo y todo aquello que pasa a nuestro alrededor, dispuestos a dejarnos sorprender desde la presencia y la receptividad para generar una unidad entre la percepción y las palabras.

     Siempre he creído, -al margen del haiku como estrofa-, que sería también una gran herramienta para trabajar o ahondar en la concentración, la contemplación, el asombro, la receptividad y la serenidad de los alumnos a nivel individual y de grupo, aunando lo anterior con la experiencia literaria.

     ¡Todo un reto!, al que los chicos se enfrentan cada año con entusiasmo y entrega, dado que el haiku requiere habilidad y capacidad para sugerir, gran precisión lingüística, evitando la explicación y la reiteración para plasmar un mundo libre de conceptos y ajeno a las formulas lingüísticas o literarias…, La estrofa les parece muy atractiva como forma de contemplación y sus producciones plenas de imaginación y frescura, se ajustan a la línea ortodoxa,

     El objetivo principal que me propuse, fue motivar al alumnado para que conectase proactivamente con la creación y la creatividad a través de su propia obra, acercando la poesía, más allá de lo que hasta el momento habíamos trabajado académicamente en el área de lengua.

    Para ello, establecí, dos grupos de trabajo:

  • Alumnos de EP, en los que imparto los talleres y los tutores del curso, continúan el trabajo, realizando una sesión mensual con ellos para comentar objetivos, haikus, etc.
  • Y alumnos de ESO con los que imparto personalmente el taller.

     Como punto de partida, creamos una sección especializada en el tema tanto en la biblioteca de centro como de aula, que nos sirve de punto de partida para las lecturas y la introducción teórica.

      Desde el área de plástica, se fomenta la creación artística siendo la base, en ocasiones, de haigas y fotografías, que se usan puntualmente de soporte del haiku; también desde el área de biología se preparan diferentes presentaciones acerca de la flora y fauna de nuestra provincia, región, etc.

      Así mismo, acostumbramos a consultar -si necesitamos datos precisos o que no conocemos de nuestro entorno natural-, a familiares (especialmente a los abuelos), aula de la naturaleza de la ciudad, expertos…, de este modo, descubren el placer por el conocimiento, la búsqueda de información y la investigación.

         Las producciones artísticas del alumnado, son paralelas al trabajo anterior y se usan diferentes recursos como «ginkōs» fotográficos y/o bocetos tomados sobre “awares” en los paseos por el entorno próximo o haikus escritos que se comentan cooperativamente en el taller.

     El centro es copartícipe con este trabajo, realizándose “kukais”, votados por toda la comunidad educativa, exposiciones para el día del libro, de la poesía, de las bibliotecas, certámenes literarios; llegando a convocar uno de carácter internacional en el propio centro, etc y a la vez, hemos sido seleccionados varias veces en diferentes concursos como el de Haiku para Niños del Mundo por la Fundación JAL o en el área “haiku-dō” (haikus infantiles) que coordina Vicente Haya en el Rincón de haiku…

     Dentro de nuestra ciudad y comunidad educativa, el trabajado realizado en pro del haiku, motiva la valoración e interés por la estrofa.

Mayo 2021

Boku no ushi furimukinagara urareteku

Vendida mi vaca
se va
volviendo la cabeza

 Niño japonés de 8 años

                Compartimos en esta entrega la actividad realizada en el Colegio Huerta Santa Ana de Gines, Sevilla. Quien hace su relato es la profesora a cargo de la actividad.

                Mi nombre es Elisa González y soy profesora de tercero de primaria. El proceso para hacer los haikus ha consistido en partir de cero y no suministrar a los niños ningún ejemplo para no influirles. En años anteriores nos habíamos familiarizado con el tema  ilustrando  haikus  clásicos de Santoka, Buson, Basho, Issa… pero en este caso las únicas pautas  han sido decirles que íbamos a intentar hacer unos poemas, que debían tener dos o tres estrofas, ser muy sencillos, describir el momento presente, el ahora y hacerlos a solas, como una meditación. Hablamos de reflejar el momento,  observar, sentir, escuchar, oler  lo que nos rodeaba y salir  al jardín del colegio.

                Este grupo de ocho años  pasó el año pasado muchos meses sin asistir al cole y cuando han llegado al curso de tercero  tenían ciertas dificultades con la lectura, con la escritura y sobre todo estaban muy tocados a nivel emocional: hablaban continuamente  del COVID, del miedo a morir, les costaba mucho socializar, compartir, esperar…

              Hemos tenido la suerte de que el colegio y  las familias  nos han animado a salir al aire libre, a  ir a un parque cercano desde principio de curso y a hacer excursiones. Hemos dado clases al aire libre todas las semanas y aprovechando que nuestro colegio tiene huerto, jardín y granja les hemos animado a  que pasaran mucho tiempo fuera.

                Durante este segundo trimestre a primera hora del día hemos hecho meditación en el aula y pronto empezó a formar parte de la rutina del día. Comparto esta información porque creo que a la hora de construir los haikus la capacidad de interiorizarse, de  conectar con ellos mismos, de sentirse parte de un todo y de  conectar con lo que les rodeaba, ha podido ayudarles.

 Se les suministró una libreta pequeña  y un Pilot negro que les volvió locos porque una de las pautas de clase consiste  en  escribir siempre con lápiz. También se les dijo que debían de despreocuparse de la ortografía, de las puntuaciones, podían tachar y emborronar porque eso no era en este caso relevante.

Una vez repartida la libreta y el rotulador de punta fina salieron al jardín. En nuestro jardín hay una granja y ellos son los encargados. En esta época están recogiendo un montón de huevos y  pasan los recreos limpiando las gallinas y barriendo el gallinero así que muchos se dirigieron allí. Alguno se subió a una pirámide de madera que es como un columpio y que aparece en algún haiku y  otros deambularon por el jardín. En este mes empiezan a salir todos los brotes nuevos de los árboles,  todas las flores, y en el huerto aparecen las primeras verduras… Yo creo que todas estas cosas les han  podido facilitar  vivir el momento y abrirse a lo que les rodeaba.

Esta experiencia, además de sensibilizarlos hacia ellos mismos y hacia lo que les rodea, les ha dado un nuevo motivo para escribir creativamente y  sin estar sujetos a todas las reglas del lenguaje castellano escrito.  La motivación se constata: al día siguiente fueron de excursión y la mayoría iban con su libreta y con su Pilot.

Vamos a seguir  con este proyecto porque los haikus les pueden ayudar a hacerse más conscientes  y a expresar todo lo que les ha calado, todo lo que llevan dentro de su corazón.

 

Haikus de niños de 8 años

El pis en gotas con forma de manguera
puede regar todos los váteres

Hay una rampa en mi cole
y está llena de grietas pequeñas

Estoy observando a una hormiga
y es imposible apartar la mirada

Mi pie toca una suave arena
 que se queda en mi pie

Veo una vista preciosa
subida en el tubo rojo

Ahora mismo cuelgo de una valla
mirando los animales
 y a la vez el papel

La rueda estaba pintada
pero gracias al sol
su pintura desapareció

Mis amigos me están persiguiendo
 y yo no sé qué hacer

En el jardín del chalé
hay una casita de pájaros azul
columpiándose en un árbol

El sol es tan brillante y bonito
que no puede ser más bonito

El viento sopla tranquilo
mientras se mueven los árboles

He visto una hormiga negra
escalando un escalón

La luna se ve siempre por la noche y por el día
se ve entera o por la mitad

El viento sopla
y te da en la cara suavemente

Los mosquitos sobrevuelan mi cabeza
y los rayos de sol alumbra en mi cara

En la pirámide estoy
con la gallina negra

Las gallinas son listas
por eso se suben a la rueda azul

En el chalé hay un huerto
con una hormiga pequeña
que no para de correr

Una hoja solitaria que no tiene dueño
pero sé que está con el viento

Ve a mi amigo escribir
lo que intenta decir

Árboles  enredados
haciendo  cosas bonitas

                Me siento afortunada de  poder compartir estos momentos con ellos y por tener el privilegio de  aprender de estas personas de menos de un metro de altura que son maestros de  vida.

                                                                                                                          Elisa G. Ripoll

 

Abril 2021

Koi koi to iedo hotaru ga tonde yuku

“Ven, ven,” le dije,
pero la luciérnaga
se fue volando

Onitsura a la edad de 7 años

                       Compartimos en esta entrega una experiencia puntual que sucedió en el taller del 5º grado.   Si bien en una oportunidad estuvo publicada en HELA, me parece que el intercambio que se produjo en el taller y que quedó registrado a partir de las ilustraciones y los haiku producidos, valen la pena releer o bien darlo a conocer para quienes no hayan tenido la oportunidad de leerlo.

            En esa clase dos compañeros del quinto grado, compartían sus haiku para ilustrarlos. A  los niños generalmente les gusta ilustrar sus propios trabajos y son bastantes celosos de entregar su producción para que sea otro el que dibuje. Sin embargo, es un buen ejercicio porque la imagen podrá o no, dar cuenta del haiku.

A veces suceden cosas como ésta cuando dos compañeros deciden intercambiar sus haiku para ilustrarlos al estilo Haiga

El haiku en cuestión era:

En el campo
con gusanos en su interior,
un pajarito

Cuando Nicolás finalizó el dibujo le mostró esto a Luciano, el autor del haiku:

Luego de mirar el dibujo Luciano le dijo:

–           Ese dibujo no es lo que yo escribí. No es lo que vi en el campo de deportes – intentaba explicar.

–           ¿Cómo que no? Por el campo está caminando un pajarito comiendo gusanos – le dijo Nico.

–           Los gusanos los tiene adentro ¿entendés? , a – den –  tro – , le aclaró.

–           Claro, se los come y le van cayendo en la panza – insistía Nicolás

–           Nada que ver, el pajarito estaba muerto. Los gusanos que tenía estaban adentro porque  se  estaban comiendo el cadáver – dijo Luciano

Silencio… esos que se producen en el aula cuando hay desconcierto.

           No  dice eso que vos decís, el pajarito de tu haiku no está muerto.

–           ¡Uy!¿Entonces lo tengo que hacer otra vez? No sé ¿Qué hago?

Y fue lo último que escuché por un rato. No fue necesario que Luciano pida ayuda. Ahí estaban deliberando los dos. Entre ellos hablaron del lugar. Algo alcancé a oír. El campo era el campo de deportes de la escuela, es un club cercano al colegio. La tarde estaba soleada. Al pájaro no pudieron identificarlo, no llegaron a ponerse de acuerdo si era o no una paloma  y los gusanos eran “millones de millones” de  larvas.

Luego del trabajo compartido, llegó esta propuesta:

Tarde en el club
Un pajarito muerto
lleno de larvas

Nico volvió a dibujarlo.  Ahora tenía la aprobación de Luciano.

Tengo la certeza de que esta experiencia ha sido un aprendizaje de  haiku para Luciano y para Nicolás.  Sobre el compañerismo y el trabajo compartido que tan naturalmente surge de los niños, aún tenemos mucho por aprender. Sin dudas el haiku nace de manera individual, pero es grupalmente como se logra una producción más acabada.

Compartimos otros Haiga que realizaron otros alumnos del mismo taller. En esta oportunidad  lo hicieron a partir de haiku de maestros japoneses traducidos al  español.

Un poco de calor
para que en el cerezo
una a una se abran las flores.

HATTORI RANSETSU (1654-1707)


Un bello barrilete
 se levanta
de la choza del mendigo.

KOBAYASHI ISSA (1763 –  1827)

 


A cada soplo del viento
la mariposa,
cambia de lugar en el sauce.

MATSUO BASHŌ (1644 – 1694)

Marzo 2021

Densha yure kaisô mitai ni kyaku yureru

Se mueve el tren-
Los pasajeros se mueven
Como si fueran algas

Niño japonés de 10 años

 

            En esta entrega de Un metro de estatura,  les compartimos una muestra de la producción que han realizado los niños de Sexto grado del Taller de Haiku del Colegio José Manuel Estrada en  Don Torcuato, Argentina.

            La profesora Liliana Luisa Weisbek es la encargada de dicha tarea. Ella nos cuenta su experiencia y la acompaña con  algunos de los trabajos de sus alumnos.

La mariposa
recorre el sendero
sin dejar rastros.

Victoria – 6B – 2019

Desde el año 2016 dicto Talleres de Poesía Haiku para alumnos de 6º A y 6º B de primaria del Colegio José Manuel Estrada de Don Torcuato. Los alumnos tienen en promedio 11 años.

Confieso que el primer día cuando estaba entrando al Colegio me temblaban las piernas, tenía mucho miedo de la recepción que este Taller iba a tener en niños preadolescentes. Pero, para mi sorpresa, la recepción fue increíble. Tanto las chicas como los varones se interesaron en la Poesía Haiku, trabajaron muchísimo en clase, buscaron información de Japón para compartir, me maravilló la respuesta que obtuve.

Este último año (2020) el Taller fue virtual debido a la pandemia.

Los años anteriores algunos alumnos recibieron premios y menciones en el Concurso Anual de Poesía Haiku organizada por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Y también en el año 2018 en el Concurso de Haikus del Colegio Diocesano de Albacete, donde acompañaron cada Haiku con un Haiga.

Miro el cielo.
Un anochecer común
sin nubes sin sol

Bauty –  6B – 2018

El Taller se dicta en cuatro encuentros semanales dedicados a las cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Comenzamos con lo que hay que tener en cuenta al escribir poesía Haiku, hablamos un poco de Japón, también se ven y analizan Haikus de los Grandes Maestros y las Poetisas del Japón y algunos Haikus de poetas americanos.

Algunos de los Talleres los dicté en el otoño, otros en la primavera y el entorno de esas estaciones en nuestra localidad, que es una zona muy arbolada, ayudó a que los alumnos pudieran observar la Naturaleza y aplicar lo observado al momento de escribir los Haikus.

Dado el interés que este tema despierta en los alumnos sería conveniente que el mismo se hiciera habitual en todas las escuelas del país.

Cinco pájaros
vuelan desde el cielo
con nubes grises.

Valentina – 6B – 2019

 

¿Será el viento
moviendo esas cañas?
No, es un gato.

Mica – 6B – 2018


La mariposa
posada en mi mano
solo aleteo.

Mai – 6B – 2017


En el otoño
los árboles pelados
pero algunos no.

Ignacio – 6A – 2017


Surge un bello perfume
y se va abriendo paso
entre las flores.

Santiago – 6A – 2019


Noche suave,
linda y azulada.
¡Ah, los mosquitos!

Agos – 6A – 2016


Nieva y nieva.
Y hace mucho frio
ni moscas vuelan.

Paula – 6B – 2019


¿Agua en el aire?
No, una mariposa
color celeste.

Candela – 6B – 2017


Las hojas rojas,
¿serán otra vez verdes
en primavera?

Martina -6A- 2018


Danza helada.
Brillan como diamantes
copos de nieve.

Jazmín – 6A – 2019


Oh, pajarito.
¿Por qué dejas de volar
si tienes alas?

Lola – 6B – 2016


Miro el cielo,
está todo oscuro.
Suena un trueno.

Juana – 6A – 2018


Mis amigos van
a escribir sus Haikus.
Mientras yo, pienso.

Juan – 6B – 2019

 

Palabras de la Prof. Liliana Luisa Weisbek

            Agradezco al Colegio Estrada, a la Directora de Primario, Sra. Paula Buezas, a la maestra de sexto grado, Sra. Mónica De León, por permitirme transmitir las bases de esta hermosa poesía japonesa a los niños. Y a los alumnos mi gratitud por su interés y su cariño  y mi felicitación por tan hermosos trabajos.

Febrero 2021

 Hitogomi ni chichi no te sagasu Awa-odori

 Entre la gente
que baila el Awa-odori
busco las manos de papá.

Niño japonés (7 años)

                En esta nueva entrega queremos compartir algunos haiga y  el proceso de escritura de un haiku que surgió en el aula de 5º grado de la mano de una jovencita haijin que tiene tan solo 9 años.

                A diferencia del relato del instante que les acercamos en la entrega anterior, Aylin optó por hacer una especie de lista o enumeración de lo que consideró más importante para escribir su haiku. Primeramente reconoció sus sensaciones y luego realizó sus apuntes:

Aware: tranquilidad

A la tarde, pocas hojas, árbol medio pelado, escuela, viendo un árbol peladito en la ventana del colegio, caen las últimas hojas que quedan en el árbol.

 A partir de estos escritos se sucedieron distintos intentos:

Árbol pelado
última hoja cae,
tarde en la clase

                 Como se aprecia en la imagen, intenta la brevedad contando las sílabas aunque en ningún momento se le solicitó que se acercara a las 17 sílabas de las cuales habíamos estado conversando previamente.   Ante la sugerencia de que parecían tres versos desconectados entre sí, Aylin fue por otra reescritura.

Durante la clase,
la última hoja cae,
del árbol detrás de la ventana.

                 Esa versión fue descartada por falta de brevedad, notó que era muy larga y entonces volvió a construir una nueva versión:

Durante la clase,
del alto árbol,
la última hoja cae.

                 En esta última versión le propusimos que lo lea en voz alta y luego que lo diga como si se lo contara a una amiga. Después  le pedimos que comparase esas dos maneras. A partir de como sonaba, el verbo “cae” del final,  hubo un cambio y pasó al segundo verso.

Finalmente la versión definitiva quedó:

Durante la clase
cae del árbol alto
la última hoja.

                 Cuando no podíamos salir a recorrer, evocábamos días de receso, de caminatas, de tardes en el campo de deportes, en fin, distintos lugares en los que los chicos identificaran un instante percibido con mucha emoción y por eso lo atesoraban vívidamente. A partir de esos momentos también podían crear sus haiku. Estos ejemplos que están a continuación fueron instantes de sus vacaciones de verano.

Haiga de Gaspar

 

Brisa de la tarde,
vuela en círculos
un gran cóndor.

Haiga de Mora:

Tarde de sol
Mariposas naranjas
sobre el manubrio

  Haiga de Bianca:

Atardecer
Escapa de las olas
mi perro fiel

Febrero 2021

CONSTRUIR

 En el camino.
Bajo la nieve oculto
un viejo tronco

DECONSTRUIR

Este enero del 2021 se ha ido dejándonos nevadas históricas en partes de España donde ya no es frecuente ver la nieve.  Donde yo vivo, en la sierra de San Vicente toledana, al lado de Ávila, cayó una buena. Estuvimos una semana rodeados de un paisaje nevado. Ese haiku del viejo tronco me vino en el curso de uno de los paseos de esos días.

Soy de la opinión de que en el haiku lo más importante es la inocencia de la mirada. La inocencia de la mirada se traslada por lo general  en la sencillez de los versos, en la falta de artificio, de intelectualidad, de segundas ideas.

Maestros de la inocencia son los niños.

Hablando de nieve y de niños, me viene a la memoria un haiku compuesto por una niña de seis años. Andando el tiempo esta niña se convertirá en una famosa “haijina”: Den Sute-jo (1633-1698). Al igual que la gran Chiyo y muchas otras «haijinas» de la Era Edo, Sute-jo se hizo monja a la muerte de su marido. Sute-jo tuvo como maestro a Kitamura Kigin, el mismísimo maestro de Bashō.  Su estilo poético, muy personal, se basaba en el principio de «unidad con la naturaleza».  Al final de su vida, en 1686, aprendió Zen adoptando el nombre de Teikan.

El haiku de la nieve que compuso de nieve se refiere a la impresión que en su pupila infantil tuvo de las huellas de unas rústicas geta (sandalia con una suela de madera formada por dos tablillas) en la superficie nevada. Dice así:

雪の朝        Yuki no asa    

二の字 二の字 の                ni-no-ji ni-no-ji no

 下駄の跡       geta no ato                                          

 

 En la nieve de la mañana
la letra dos, la letra dos
al pisar con la sandalia.

Hay que indicar que el sinograma que representa el número dos se representa en japonés con dos rayas horizontales,   二 , cuya marca es la misma que  las dos tablillas de la suela de la sandalia tradicional japonesa (geta) imprimen al pisar en una superficie como la nieve. Dos sandalias, dos letras dos; y los dos ojos bien abiertos de una niña para apreciarlo.

Los  niños, maestros del haiku.