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Mayo 2021

Boku no ushi furimukinagara urareteku

Vendida mi vaca
se va
volviendo la cabeza

 Niño japonés de 8 años

                Compartimos en esta entrega la actividad realizada en el Colegio Huerta Santa Ana de Gines, Sevilla. Quien hace su relato es la profesora a cargo de la actividad.

                Mi nombre es Elisa González y soy profesora de tercero de primaria. El proceso para hacer los haikus ha consistido en partir de cero y no suministrar a los niños ningún ejemplo para no influirles. En años anteriores nos habíamos familiarizado con el tema  ilustrando  haikus  clásicos de Santoka, Buson, Basho, Issa… pero en este caso las únicas pautas  han sido decirles que íbamos a intentar hacer unos poemas, que debían tener dos o tres estrofas, ser muy sencillos, describir el momento presente, el ahora y hacerlos a solas, como una meditación. Hablamos de reflejar el momento,  observar, sentir, escuchar, oler  lo que nos rodeaba y salir  al jardín del colegio.

                Este grupo de ocho años  pasó el año pasado muchos meses sin asistir al cole y cuando han llegado al curso de tercero  tenían ciertas dificultades con la lectura, con la escritura y sobre todo estaban muy tocados a nivel emocional: hablaban continuamente  del COVID, del miedo a morir, les costaba mucho socializar, compartir, esperar…

              Hemos tenido la suerte de que el colegio y  las familias  nos han animado a salir al aire libre, a  ir a un parque cercano desde principio de curso y a hacer excursiones. Hemos dado clases al aire libre todas las semanas y aprovechando que nuestro colegio tiene huerto, jardín y granja les hemos animado a  que pasaran mucho tiempo fuera.

                Durante este segundo trimestre a primera hora del día hemos hecho meditación en el aula y pronto empezó a formar parte de la rutina del día. Comparto esta información porque creo que a la hora de construir los haikus la capacidad de interiorizarse, de  conectar con ellos mismos, de sentirse parte de un todo y de  conectar con lo que les rodeaba, ha podido ayudarles.

 Se les suministró una libreta pequeña  y un Pilot negro que les volvió locos porque una de las pautas de clase consiste  en  escribir siempre con lápiz. También se les dijo que debían de despreocuparse de la ortografía, de las puntuaciones, podían tachar y emborronar porque eso no era en este caso relevante.

Una vez repartida la libreta y el rotulador de punta fina salieron al jardín. En nuestro jardín hay una granja y ellos son los encargados. En esta época están recogiendo un montón de huevos y  pasan los recreos limpiando las gallinas y barriendo el gallinero así que muchos se dirigieron allí. Alguno se subió a una pirámide de madera que es como un columpio y que aparece en algún haiku y  otros deambularon por el jardín. En este mes empiezan a salir todos los brotes nuevos de los árboles,  todas las flores, y en el huerto aparecen las primeras verduras… Yo creo que todas estas cosas les han  podido facilitar  vivir el momento y abrirse a lo que les rodeaba.

Esta experiencia, además de sensibilizarlos hacia ellos mismos y hacia lo que les rodea, les ha dado un nuevo motivo para escribir creativamente y  sin estar sujetos a todas las reglas del lenguaje castellano escrito.  La motivación se constata: al día siguiente fueron de excursión y la mayoría iban con su libreta y con su Pilot.

Vamos a seguir  con este proyecto porque los haikus les pueden ayudar a hacerse más conscientes  y a expresar todo lo que les ha calado, todo lo que llevan dentro de su corazón.

 

Haikus de niños de 8 años

El pis en gotas con forma de manguera
puede regar todos los váteres

Hay una rampa en mi cole
y está llena de grietas pequeñas

Estoy observando a una hormiga
y es imposible apartar la mirada

Mi pie toca una suave arena
 que se queda en mi pie

Veo una vista preciosa
subida en el tubo rojo

Ahora mismo cuelgo de una valla
mirando los animales
 y a la vez el papel

La rueda estaba pintada
pero gracias al sol
su pintura desapareció

Mis amigos me están persiguiendo
 y yo no sé qué hacer

En el jardín del chalé
hay una casita de pájaros azul
columpiándose en un árbol

El sol es tan brillante y bonito
que no puede ser más bonito

El viento sopla tranquilo
mientras se mueven los árboles

He visto una hormiga negra
escalando un escalón

La luna se ve siempre por la noche y por el día
se ve entera o por la mitad

El viento sopla
y te da en la cara suavemente

Los mosquitos sobrevuelan mi cabeza
y los rayos de sol alumbra en mi cara

En la pirámide estoy
con la gallina negra

Las gallinas son listas
por eso se suben a la rueda azul

En el chalé hay un huerto
con una hormiga pequeña
que no para de correr

Una hoja solitaria que no tiene dueño
pero sé que está con el viento

Ve a mi amigo escribir
lo que intenta decir

Árboles  enredados
haciendo  cosas bonitas

                Me siento afortunada de  poder compartir estos momentos con ellos y por tener el privilegio de  aprender de estas personas de menos de un metro de altura que son maestros de  vida.

                                                                                                                          Elisa G. Ripoll

 

Abril 2021

Koi koi to iedo hotaru ga tonde yuku

“Ven, ven,” le dije,
pero la luciérnaga
se fue volando

Onitsura a la edad de 7 años

                       Compartimos en esta entrega una experiencia puntual que sucedió en el taller del 5º grado.   Si bien en una oportunidad estuvo publicada en HELA, me parece que el intercambio que se produjo en el taller y que quedó registrado a partir de las ilustraciones y los haiku producidos, valen la pena releer o bien darlo a conocer para quienes no hayan tenido la oportunidad de leerlo.

            En esa clase dos compañeros del quinto grado, compartían sus haiku para ilustrarlos. A  los niños generalmente les gusta ilustrar sus propios trabajos y son bastantes celosos de entregar su producción para que sea otro el que dibuje. Sin embargo, es un buen ejercicio porque la imagen podrá o no, dar cuenta del haiku.

A veces suceden cosas como ésta cuando dos compañeros deciden intercambiar sus haiku para ilustrarlos al estilo Haiga

El haiku en cuestión era:

En el campo
con gusanos en su interior,
un pajarito

Cuando Nicolás finalizó el dibujo le mostró esto a Luciano, el autor del haiku:

Luego de mirar el dibujo Luciano le dijo:

–           Ese dibujo no es lo que yo escribí. No es lo que vi en el campo de deportes – intentaba explicar.

–           ¿Cómo que no? Por el campo está caminando un pajarito comiendo gusanos – le dijo Nico.

–           Los gusanos los tiene adentro ¿entendés? , a – den –  tro – , le aclaró.

–           Claro, se los come y le van cayendo en la panza – insistía Nicolás

–           Nada que ver, el pajarito estaba muerto. Los gusanos que tenía estaban adentro porque  se  estaban comiendo el cadáver – dijo Luciano

Silencio… esos que se producen en el aula cuando hay desconcierto.

           No  dice eso que vos decís, el pajarito de tu haiku no está muerto.

–           ¡Uy!¿Entonces lo tengo que hacer otra vez? No sé ¿Qué hago?

Y fue lo último que escuché por un rato. No fue necesario que Luciano pida ayuda. Ahí estaban deliberando los dos. Entre ellos hablaron del lugar. Algo alcancé a oír. El campo era el campo de deportes de la escuela, es un club cercano al colegio. La tarde estaba soleada. Al pájaro no pudieron identificarlo, no llegaron a ponerse de acuerdo si era o no una paloma  y los gusanos eran “millones de millones” de  larvas.

Luego del trabajo compartido, llegó esta propuesta:

Tarde en el club
Un pajarito muerto
lleno de larvas

Nico volvió a dibujarlo.  Ahora tenía la aprobación de Luciano.

Tengo la certeza de que esta experiencia ha sido un aprendizaje de  haiku para Luciano y para Nicolás.  Sobre el compañerismo y el trabajo compartido que tan naturalmente surge de los niños, aún tenemos mucho por aprender. Sin dudas el haiku nace de manera individual, pero es grupalmente como se logra una producción más acabada.

Compartimos otros Haiga que realizaron otros alumnos del mismo taller. En esta oportunidad  lo hicieron a partir de haiku de maestros japoneses traducidos al  español.

Un poco de calor
para que en el cerezo
una a una se abran las flores.

HATTORI RANSETSU (1654-1707)


Un bello barrilete
 se levanta
de la choza del mendigo.

KOBAYASHI ISSA (1763 –  1827)

 


A cada soplo del viento
la mariposa,
cambia de lugar en el sauce.

MATSUO BASHŌ (1644 – 1694)

Marzo 2021

Densha yure kaisô mitai ni kyaku yureru

Se mueve el tren-
Los pasajeros se mueven
Como si fueran algas

Niño japonés de 10 años

 

            En esta entrega de Un metro de estatura,  les compartimos una muestra de la producción que han realizado los niños de Sexto grado del Taller de Haiku del Colegio José Manuel Estrada en  Don Torcuato, Argentina.

            La profesora Liliana Luisa Weisbek es la encargada de dicha tarea. Ella nos cuenta su experiencia y la acompaña con  algunos de los trabajos de sus alumnos.

La mariposa
recorre el sendero
sin dejar rastros.

Victoria – 6B – 2019

Desde el año 2016 dicto Talleres de Poesía Haiku para alumnos de 6º A y 6º B de primaria del Colegio José Manuel Estrada de Don Torcuato. Los alumnos tienen en promedio 11 años.

Confieso que el primer día cuando estaba entrando al Colegio me temblaban las piernas, tenía mucho miedo de la recepción que este Taller iba a tener en niños preadolescentes. Pero, para mi sorpresa, la recepción fue increíble. Tanto las chicas como los varones se interesaron en la Poesía Haiku, trabajaron muchísimo en clase, buscaron información de Japón para compartir, me maravilló la respuesta que obtuve.

Este último año (2020) el Taller fue virtual debido a la pandemia.

Los años anteriores algunos alumnos recibieron premios y menciones en el Concurso Anual de Poesía Haiku organizada por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Y también en el año 2018 en el Concurso de Haikus del Colegio Diocesano de Albacete, donde acompañaron cada Haiku con un Haiga.

Miro el cielo.
Un anochecer común
sin nubes sin sol

Bauty –  6B – 2018

El Taller se dicta en cuatro encuentros semanales dedicados a las cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Comenzamos con lo que hay que tener en cuenta al escribir poesía Haiku, hablamos un poco de Japón, también se ven y analizan Haikus de los Grandes Maestros y las Poetisas del Japón y algunos Haikus de poetas americanos.

Algunos de los Talleres los dicté en el otoño, otros en la primavera y el entorno de esas estaciones en nuestra localidad, que es una zona muy arbolada, ayudó a que los alumnos pudieran observar la Naturaleza y aplicar lo observado al momento de escribir los Haikus.

Dado el interés que este tema despierta en los alumnos sería conveniente que el mismo se hiciera habitual en todas las escuelas del país.

Cinco pájaros
vuelan desde el cielo
con nubes grises.

Valentina – 6B – 2019

 

¿Será el viento
moviendo esas cañas?
No, es un gato.

Mica – 6B – 2018


La mariposa
posada en mi mano
solo aleteo.

Mai – 6B – 2017


En el otoño
los árboles pelados
pero algunos no.

Ignacio – 6A – 2017


Surge un bello perfume
y se va abriendo paso
entre las flores.

Santiago – 6A – 2019


Noche suave,
linda y azulada.
¡Ah, los mosquitos!

Agos – 6A – 2016


Nieva y nieva.
Y hace mucho frio
ni moscas vuelan.

Paula – 6B – 2019


¿Agua en el aire?
No, una mariposa
color celeste.

Candela – 6B – 2017


Las hojas rojas,
¿serán otra vez verdes
en primavera?

Martina -6A- 2018


Danza helada.
Brillan como diamantes
copos de nieve.

Jazmín – 6A – 2019


Oh, pajarito.
¿Por qué dejas de volar
si tienes alas?

Lola – 6B – 2016


Miro el cielo,
está todo oscuro.
Suena un trueno.

Juana – 6A – 2018


Mis amigos van
a escribir sus Haikus.
Mientras yo, pienso.

Juan – 6B – 2019

 

Palabras de la Prof. Liliana Luisa Weisbek

            Agradezco al Colegio Estrada, a la Directora de Primario, Sra. Paula Buezas, a la maestra de sexto grado, Sra. Mónica De León, por permitirme transmitir las bases de esta hermosa poesía japonesa a los niños. Y a los alumnos mi gratitud por su interés y su cariño  y mi felicitación por tan hermosos trabajos.

Febrero 2021

 Hitogomi ni chichi no te sagasu Awa-odori

 Entre la gente
que baila el Awa-odori
busco las manos de papá.

Niño japonés (7 años)

                En esta nueva entrega queremos compartir algunos haiga y  el proceso de escritura de un haiku que surgió en el aula de 5º grado de la mano de una jovencita haijin que tiene tan solo 9 años.

                A diferencia del relato del instante que les acercamos en la entrega anterior, Aylin optó por hacer una especie de lista o enumeración de lo que consideró más importante para escribir su haiku. Primeramente reconoció sus sensaciones y luego realizó sus apuntes:

Aware: tranquilidad

A la tarde, pocas hojas, árbol medio pelado, escuela, viendo un árbol peladito en la ventana del colegio, caen las últimas hojas que quedan en el árbol.

 A partir de estos escritos se sucedieron distintos intentos:

Árbol pelado
última hoja cae,
tarde en la clase

                 Como se aprecia en la imagen, intenta la brevedad contando las sílabas aunque en ningún momento se le solicitó que se acercara a las 17 sílabas de las cuales habíamos estado conversando previamente.   Ante la sugerencia de que parecían tres versos desconectados entre sí, Aylin fue por otra reescritura.

Durante la clase,
la última hoja cae,
del árbol detrás de la ventana.

                 Esa versión fue descartada por falta de brevedad, notó que era muy larga y entonces volvió a construir una nueva versión:

Durante la clase,
del alto árbol,
la última hoja cae.

                 En esta última versión le propusimos que lo lea en voz alta y luego que lo diga como si se lo contara a una amiga. Después  le pedimos que comparase esas dos maneras. A partir de como sonaba, el verbo “cae” del final,  hubo un cambio y pasó al segundo verso.

Finalmente la versión definitiva quedó:

Durante la clase
cae del árbol alto
la última hoja.

                 Cuando no podíamos salir a recorrer, evocábamos días de receso, de caminatas, de tardes en el campo de deportes, en fin, distintos lugares en los que los chicos identificaran un instante percibido con mucha emoción y por eso lo atesoraban vívidamente. A partir de esos momentos también podían crear sus haiku. Estos ejemplos que están a continuación fueron instantes de sus vacaciones de verano.

Haiga de Gaspar

 

Brisa de la tarde,
vuela en círculos
un gran cóndor.

Haiga de Mora:

Tarde de sol
Mariposas naranjas
sobre el manubrio

  Haiga de Bianca:

Atardecer
Escapa de las olas
mi perro fiel

Febrero 2021

CONSTRUIR

 En el camino.
Bajo la nieve oculto
un viejo tronco

DECONSTRUIR

Este enero del 2021 se ha ido dejándonos nevadas históricas en partes de España donde ya no es frecuente ver la nieve.  Donde yo vivo, en la sierra de San Vicente toledana, al lado de Ávila, cayó una buena. Estuvimos una semana rodeados de un paisaje nevado. Ese haiku del viejo tronco me vino en el curso de uno de los paseos de esos días.

Soy de la opinión de que en el haiku lo más importante es la inocencia de la mirada. La inocencia de la mirada se traslada por lo general  en la sencillez de los versos, en la falta de artificio, de intelectualidad, de segundas ideas.

Maestros de la inocencia son los niños.

Hablando de nieve y de niños, me viene a la memoria un haiku compuesto por una niña de seis años. Andando el tiempo esta niña se convertirá en una famosa “haijina”: Den Sute-jo (1633-1698). Al igual que la gran Chiyo y muchas otras «haijinas» de la Era Edo, Sute-jo se hizo monja a la muerte de su marido. Sute-jo tuvo como maestro a Kitamura Kigin, el mismísimo maestro de Bashō.  Su estilo poético, muy personal, se basaba en el principio de «unidad con la naturaleza».  Al final de su vida, en 1686, aprendió Zen adoptando el nombre de Teikan.

El haiku de la nieve que compuso de nieve se refiere a la impresión que en su pupila infantil tuvo de las huellas de unas rústicas geta (sandalia con una suela de madera formada por dos tablillas) en la superficie nevada. Dice así:

雪の朝        Yuki no asa    

二の字 二の字 の                ni-no-ji ni-no-ji no

 下駄の跡       geta no ato                                          

 

 En la nieve de la mañana
la letra dos, la letra dos
al pisar con la sandalia.

Hay que indicar que el sinograma que representa el número dos se representa en japonés con dos rayas horizontales,   二 , cuya marca es la misma que  las dos tablillas de la suela de la sandalia tradicional japonesa (geta) imprimen al pisar en una superficie como la nieve. Dos sandalias, dos letras dos; y los dos ojos bien abiertos de una niña para apreciarlo.

Los  niños, maestros del haiku.

Enero 2021

“La inocencia es el primer requisito  que debe tenerse a la hora de  escribir un haiku”, plantea el Prof. Vicente  Haya.  Esa inocencia no es otra cosa que la de no tener ninguna otra  intención más que la de contar lo percibido y sentido en un momento particular de profunda emoción ante un suceso, ya sea asombro, alegría, compasión…  La falta de intención literaria es casi el común denominador en un haiku escrito por un niño, porque no hace otra cosa más que poner en palabras lo que ve  del mundo y lo que  siente. “Solo los verdaderos poetas y los niños – únicamente los que sienten en carne viva – son capaces de ver el mundo” dice el prólogo del libro “La inocencia del haiku. Selección de poetas japoneses menores de 12 años.” Y por lo general, lo que ven es algo que aparece ante ellos como maravilloso y que muchas veces pasa casi inadvertido por los adultos…

La mariquita,
pasa el viento  y ella
sigue en la hoja.

Franco 11 años

   Naturalmente curiosos y con la intención de conocer el mundo que los rodea, los niños  ponen en ello todos los sentidos. Tocan todo lo que está a su alcance y más allá; huelen sin asquearse, miran a lo lejos y en los rincones más escondidos. Prueban los sabores y son capaces de chupar como si fueran abejas el néctar de las flores. Inquietos también de cuerpo, acceden a lugares impensados. Y así van descubriendo el mundo y se van dejando maravillar y sorprender. Lo mejor es que haciéndolo, aprenden a  disfrutarlo.  Son auténticos y honestos al reconocer algo que los emocionó y casi sin proponérselo, lo transmiten. Su forma de expresarse hace de la sencillez y la simpleza la mejor herramienta. El Prof. Antonio Martínez escribió : “El haiku nos aporta dos elementos al desarrollo creativo infantil y juvenil que hacen que esta estrofa poética sea una de las más accesibles al alumnado. Una de ellas es la brevedad, la otra es su simplicidad inicial.  Simplicidad que no debemos confundir con facilidad ni ausencia de reglas.”

El mar tranquilo
y el gran resoplido
de la ballena.

Máximo  11 años

   Entonces,  ante tanta espontaneidad,  ¿Por qué no guiarlos para expresar todas sus vivencias en un haiku? Tienen lo fundamental: inocencia, honestidad, sencillez, espontaneidad,  simpleza y emoción. ¿Por qué  no dedicar tiempo a que los chicos descubran el camino del haiku? ¿Por qué no hacerlo por ejemplo desde la escuela?

Tarde en el campo,
una fila de hormigas
que va y que viene.

Sofía 10 años

   La idea de este espacio, UN METRO DE ESTATURA, es compartir los trabajos que realizaron los alumnos: sus aware, sus haiku, sus asombros y sus intercambios. Mes a mes iremos acercándoles distintas tareas que los niños fueron realizando en sus talleres.

   Este mes de enero les compartimos tres trabajos que surgieron en el taller de haiku de Villa Devoto School a partir de una visita al Jardín Japonés de Buenos Aires. Podrán seguir el proceso del haiku de Milagros y un par de haiga que Ornella y Martina crearon a partir del recorrido de ese día. Las tres pertenecen al 5º grado, tienen entre 9 y 10 años

Milagros expresó así su vivencia:

«En un día soleado y con viento estaba en el Jardín Japonés y me dieron comida para peces para que les demos comida a los peces koi, dos se empezaron a pelear por la comida y me llamó mucho la atención y por suerte lo grabé con mi celular. Yo estaba grabando y se empezaron a pelear en ese mismo momento. ¡No me lo esperaba!»

El haiku que surgió de la experiencia de Milagros es:

Día ventoso
dos peces koi
pelean por comida.

 Los siguientes haiku acompañados por ilustraciones, también fueron realizados por alumnas del grupo que asistieron a la salida al Jardín Japonés.

Haiku e ilustración de Ornella

Al mediodía,
un pez salta y entra
a la laguna

 

Haiku e ilustración de Martina

 Tarde con Charcos
peleándose por comida
un grupo de peces.

 Invitamos a docentes de talleres de haiku para  niños a sumarse a esta propuesta  de visibilizar las producciones de nuestros alumnos, de sacarlos del aula, de exponerlos a la luz. Mes a mes iremos compartiendo aquellos asombros que se convierten en haiku gracias a esos haijines de un metro de estatura. 

MARZO 2020

El cuadro de mi abuela

se menea con el viento

el día de primavera

Nombre del niño/a: Melissa Guerra Chinea

Edad: 10 años

Colegio: Ramón Pando Ferrer

Ciudad: Santa Clara

País: Cuba

-.-

En la ventana

la cola desprendida

del lagartijo.

Nombre del niño/a: Elier Bazán Infante

Edad: 10 años

Colegio: Mártires del Moncada

Ciudad: Santa Clara

País: Cuba

-.-

Libro de Lectura.

Una hormiga se metió

dentro de la U.

Nombre del niño/a: Jason Espino Gutiérrez

Edad: 7 años

Colegio: Mártires del Moncada

Ciudad: Santa Clara

País: Cuba

-.-

 

EL HAIKU: ANTROPOLOGÍA Y TRANSCULTURIZACIÓN EN UN MUNDO GLOBAL I

     El haiku es susceptible de estudio desde el punto de vista histórico, sociológico, estético, lingüístico, literario y antropológico.

     Como forma poética es una producción individualizada; pero no individualista en su espíritu, ya que recoge la esencia colectiva y la mezcla bicultural de la comunidad donde nace la estrofa (Japón) y sus saberes ancestrales; así como la del entorno al que el haijin pertenece y con el cual se identifica. El haiku se constituye de este modo, en una muestra elocuente de literatura transcultural. Es decir, como estrofa ha trascendido sus propias fronteras y se ha convertido en una obra literaria creada desde las vivencias de cada haijin y escrita desde la identidad propia que le otorga la comunidad o grupo al cual pertenece.

     El creador artístico y literario en este caso, siempre tiene la necesidad de comunicar y de sentirse entendido por el receptor:

   Salvador Pániker (2009):

   …“nos sentimos incomunicados si la otra parte no acepta nuestro sistema simbólico” […]

     Ya desde su génesis, el espacio y el tiempo acotan la producción artística dada la necesidad de comunicación que tiene el artista y en este caso el haijin.

     Hay voces que se alzan afirmando que el haiku transciende el nivel de comunicación simbólico para aspirar a una comunicación más profunda, la cual nos adentraría por un momento en el interior de las cosas, las verdades inmutables y la esencia intuitiva del poeta. Pero esto sucede siempre desde las formas cambiantes que el haijin encuentra en su entorno más próximo, y desde el cual cobra tanta relevancia lo que se dice como lo no dicho, lo visible como lo no visible…, abstrayéndonos del dualismo simbólico desde el cual es muy difícil crear. Desde este prisma dual, solo lograríamos alcanzar un nivel analítico del entorno y la realidad.

     En el haiku la forma también se convierte en contenido y gravita sobre él; por lo tanto, el lenguaje en esta forma poética está cargado de significado, bien sea como medio intuitivo o descriptivo, conectando con el mayor número posible de significados. Pero a dichos significados se llega plenamente desde el espacio y el tiempo en el cual se gesta el poema para adquirir posteriormente una dimensión de universalidad, ya que, como toda obra clásica, nunca termina de decir aquello que tiene que decir y puede ser creada y recreada generación tras generación por el lector.

     Aunque el escritor de haikus prescinda de factores culturales y lingüísticos para descondicionar su mirada y estar presente en el aquí y el ahora, logrando traspasar así los marcos simbólicos; paradójicamente también necesita del lenguaje para expresarse (con su carga de regionalismos, frases hechas, connotaciones, vivencias…), sin obviar su valor simbólico desde su cultura, etnia, espacio, momento temporal…, quedando estos reflejados en el haiku. La puesta de sol será universal y también lo será el indescriptible y enajenador arrebato que produce; pero aun evitando el yo lírico, el lenguaje con el cual nos expresamos y la concreción de los lugares en los que sucede, arraiga y conecta el haiku con el entorno y la cultura del haijin para lograr posteriormente transformar en universal, lo trivial y cercano; así como los aspectos dispersos de la realidad acotada por una espacialidad y temporalidad determinadas.

     Estas consideraciones podrían atestiguarse con la lectura de estos haikus escritos por dos adolescentes que participan en su centro escolar en el taller de haikus y que han sido publicados en la sección de haikus infantiles del Rincón del Haiku. En el primero de ellos, la connotación filosófica sobre la impermanencia, se muestra reflejada en el interés que este chico tiene por la colombicultura (entrena esas palomas y las prepara para la competición) y las aves. A su vez está acotado por un espacio preciso y concreto (Casa Ibáñez – Albacete-) y por la jerga propia de esta práctica deportiva. En el segundo haiku, la niña retoma la emoción que le produce su lugar de nacimiento y las calles por las que paseó y vivió, trasmitiéndonos el sutil haimi de este popular barrio de Cartagena de Indias.

HAIKUS INFANTILES (COORDINACIÓN VICENTE HAYA)

REVISTA ELECTRÓNICA DEL HAIKU. El Rincón del Haiku V 2.0

ISSN:1699-5406

OCTUBRE, 2018

Casas de Juan Núñez.

Atacadas las palomas 

por una zorra.

 

 Cristian Sánchez Pagán

13 años

Colegio Diocesano (Albacete)

http://nueva.elrincondelhaiku.org/2018/10/15/octubre-2018-3

 

AGOSTO DE 2019

 

 Getsemani*…

en su callejón angosto,

la sombra de los paraguas.

 

 *Barrio popular de Cartagena de Indias (Colombia)

Ana Marcela Morante Nieves

15 años

Colegio Diocesano (Albacete)

 http://nueva.elrincondelhaiku.org/2019/08/01/agosto-2019/

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Blyth, R. H. (1968): A History of Haiku. Tokyo: Hokuseido, vol, I.
  • Brower, G. L. (1968): «Brief note. The Japanese haiku in Hispanic Poetry». En: Monumenta Nipponica, XI–XII, 1-2.
  • D’Allemand, Patricia (1996): “Ángel Rama: el discurso de la transculturación”. ​Voz y escritura ​ 6, 7: 140-167.
  • Eliade, Mircea (1974): Tratado de historia de las religiones ​ . Madrid: Ediciones Cristiandad.
  • Hearn, L. (Yakumo Kiozumi) (2011): Fantasmas de la China y del Japón. Sevilla: Ed. Espuela de Plata.
  • Pániker, S. (2009): Aproximación al origen. Barcelona: Kairós.
  • Penas, Mª A., Martín, R. (eds. y coords.) (2009): Traducción e interculturalidad. Aspectos metodológicos teóricos y prácticos. Rabat: Universidad Mohamed V de Rabat – Universidad de Bergen – Ed. Cantarabia.
  • Penas, Mª A. (2013): «La traducción intralingüística». En: Tomás Albaladejo y Mª A. Penas (eds.), Teoría y práctica de la traducción. Madrid: Síntesis, 1–32, en prensa.
  • Rodríguez-Izquierdo, F. (2010): El haiku japonés. Historia y traducción. Madrid: Hiperión.