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Abril 2021

Koi koi to iedo hotaru ga tonde yuku

“Ven, ven,” le dije,
pero la luciérnaga
se fue volando

Onitsura a la edad de 7 años

                       Compartimos en esta entrega una experiencia puntual que sucedió en el taller del 5º grado.   Si bien en una oportunidad estuvo publicada en HELA, me parece que el intercambio que se produjo en el taller y que quedó registrado a partir de las ilustraciones y los haiku producidos, valen la pena releer o bien darlo a conocer para quienes no hayan tenido la oportunidad de leerlo.

            En esa clase dos compañeros del quinto grado, compartían sus haiku para ilustrarlos. A  los niños generalmente les gusta ilustrar sus propios trabajos y son bastantes celosos de entregar su producción para que sea otro el que dibuje. Sin embargo, es un buen ejercicio porque la imagen podrá o no, dar cuenta del haiku.

A veces suceden cosas como ésta cuando dos compañeros deciden intercambiar sus haiku para ilustrarlos al estilo Haiga

El haiku en cuestión era:

En el campo
con gusanos en su interior,
un pajarito

Cuando Nicolás finalizó el dibujo le mostró esto a Luciano, el autor del haiku:

Luego de mirar el dibujo Luciano le dijo:

–           Ese dibujo no es lo que yo escribí. No es lo que vi en el campo de deportes – intentaba explicar.

–           ¿Cómo que no? Por el campo está caminando un pajarito comiendo gusanos – le dijo Nico.

–           Los gusanos los tiene adentro ¿entendés? , a – den –  tro – , le aclaró.

–           Claro, se los come y le van cayendo en la panza – insistía Nicolás

–           Nada que ver, el pajarito estaba muerto. Los gusanos que tenía estaban adentro porque  se  estaban comiendo el cadáver – dijo Luciano

Silencio… esos que se producen en el aula cuando hay desconcierto.

           No  dice eso que vos decís, el pajarito de tu haiku no está muerto.

–           ¡Uy!¿Entonces lo tengo que hacer otra vez? No sé ¿Qué hago?

Y fue lo último que escuché por un rato. No fue necesario que Luciano pida ayuda. Ahí estaban deliberando los dos. Entre ellos hablaron del lugar. Algo alcancé a oír. El campo era el campo de deportes de la escuela, es un club cercano al colegio. La tarde estaba soleada. Al pájaro no pudieron identificarlo, no llegaron a ponerse de acuerdo si era o no una paloma  y los gusanos eran “millones de millones” de  larvas.

Luego del trabajo compartido, llegó esta propuesta:

Tarde en el club
Un pajarito muerto
lleno de larvas

Nico volvió a dibujarlo.  Ahora tenía la aprobación de Luciano.

Tengo la certeza de que esta experiencia ha sido un aprendizaje de  haiku para Luciano y para Nicolás.  Sobre el compañerismo y el trabajo compartido que tan naturalmente surge de los niños, aún tenemos mucho por aprender. Sin dudas el haiku nace de manera individual, pero es grupalmente como se logra una producción más acabada.

Compartimos otros Haiga que realizaron otros alumnos del mismo taller. En esta oportunidad  lo hicieron a partir de haiku de maestros japoneses traducidos al  español.

Un poco de calor
para que en el cerezo
una a una se abran las flores.

HATTORI RANSETSU (1654-1707)


Un bello barrilete
 se levanta
de la choza del mendigo.

KOBAYASHI ISSA (1763 –  1827)

 


A cada soplo del viento
la mariposa,
cambia de lugar en el sauce.

MATSUO BASHŌ (1644 – 1694)

Marzo 2021

Densha yure kaisô mitai ni kyaku yureru

Se mueve el tren-
Los pasajeros se mueven
Como si fueran algas

Niño japonés de 10 años

 

            En esta entrega de Un metro de estatura,  les compartimos una muestra de la producción que han realizado los niños de Sexto grado del Taller de Haiku del Colegio José Manuel Estrada en  Don Torcuato, Argentina.

            La profesora Liliana Luisa Weisbek es la encargada de dicha tarea. Ella nos cuenta su experiencia y la acompaña con  algunos de los trabajos de sus alumnos.

La mariposa
recorre el sendero
sin dejar rastros.

Victoria – 6B – 2019

Desde el año 2016 dicto Talleres de Poesía Haiku para alumnos de 6º A y 6º B de primaria del Colegio José Manuel Estrada de Don Torcuato. Los alumnos tienen en promedio 11 años.

Confieso que el primer día cuando estaba entrando al Colegio me temblaban las piernas, tenía mucho miedo de la recepción que este Taller iba a tener en niños preadolescentes. Pero, para mi sorpresa, la recepción fue increíble. Tanto las chicas como los varones se interesaron en la Poesía Haiku, trabajaron muchísimo en clase, buscaron información de Japón para compartir, me maravilló la respuesta que obtuve.

Este último año (2020) el Taller fue virtual debido a la pandemia.

Los años anteriores algunos alumnos recibieron premios y menciones en el Concurso Anual de Poesía Haiku organizada por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Y también en el año 2018 en el Concurso de Haikus del Colegio Diocesano de Albacete, donde acompañaron cada Haiku con un Haiga.

Miro el cielo.
Un anochecer común
sin nubes sin sol

Bauty –  6B – 2018

El Taller se dicta en cuatro encuentros semanales dedicados a las cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Comenzamos con lo que hay que tener en cuenta al escribir poesía Haiku, hablamos un poco de Japón, también se ven y analizan Haikus de los Grandes Maestros y las Poetisas del Japón y algunos Haikus de poetas americanos.

Algunos de los Talleres los dicté en el otoño, otros en la primavera y el entorno de esas estaciones en nuestra localidad, que es una zona muy arbolada, ayudó a que los alumnos pudieran observar la Naturaleza y aplicar lo observado al momento de escribir los Haikus.

Dado el interés que este tema despierta en los alumnos sería conveniente que el mismo se hiciera habitual en todas las escuelas del país.

Cinco pájaros
vuelan desde el cielo
con nubes grises.

Valentina – 6B – 2019

 

¿Será el viento
moviendo esas cañas?
No, es un gato.

Mica – 6B – 2018


La mariposa
posada en mi mano
solo aleteo.

Mai – 6B – 2017


En el otoño
los árboles pelados
pero algunos no.

Ignacio – 6A – 2017


Surge un bello perfume
y se va abriendo paso
entre las flores.

Santiago – 6A – 2019


Noche suave,
linda y azulada.
¡Ah, los mosquitos!

Agos – 6A – 2016


Nieva y nieva.
Y hace mucho frio
ni moscas vuelan.

Paula – 6B – 2019


¿Agua en el aire?
No, una mariposa
color celeste.

Candela – 6B – 2017


Las hojas rojas,
¿serán otra vez verdes
en primavera?

Martina -6A- 2018


Danza helada.
Brillan como diamantes
copos de nieve.

Jazmín – 6A – 2019


Oh, pajarito.
¿Por qué dejas de volar
si tienes alas?

Lola – 6B – 2016


Miro el cielo,
está todo oscuro.
Suena un trueno.

Juana – 6A – 2018


Mis amigos van
a escribir sus Haikus.
Mientras yo, pienso.

Juan – 6B – 2019

 

Palabras de la Prof. Liliana Luisa Weisbek

            Agradezco al Colegio Estrada, a la Directora de Primario, Sra. Paula Buezas, a la maestra de sexto grado, Sra. Mónica De León, por permitirme transmitir las bases de esta hermosa poesía japonesa a los niños. Y a los alumnos mi gratitud por su interés y su cariño  y mi felicitación por tan hermosos trabajos.

ENTRANDO EN AÑO NUEVO CON BUSÓN

   Ante el Año Nuevo que estrenamos, veo oportuno tratar dos temas:

  1. La estación climática y su celebración mediante el haiku.
  2. La escritura misma y su práctica en nuestra lengua española.

En cuanto a la estación, nosotros entramos en Año Nuevo siempre en invierno, aunque para los países del hemisferio Sur tales fechas coinciden con el verano.  Para los japoneses del siglo XVIII, que se regían por el calendario lunar, el Año Nuevo coincidía con la entrada de la Primavera.  De ello se desprende que las lluvias primaverales pudieran convertirse en tema de Año Nuevo, como símbolo –además- de fecundidad y buenos augurios.

  El tema de escribir sobre lo experimentado vivencialmente es muy propio del haiku, máxime cuando dicha experiencia brota de la contemplación de la naturaleza y la inmersión en ella.

  Hoy día vivimos una crisis de escritura manual.  He oído decir la frase –muy acertada, creo-: “Ya no escribimos; tecleamos”.  Efectivamente, usamos el ordenador o el móvil para poner mensajes.  Es un medio muy apreciable y eficaz,  pero es lástima que poco a poco vaya acabando con la “letra” propia de cada uno al expresarse por escrito, algo tan personal y posiblemente bello, si se cultiva.

   De mí sé decir que a mis 83 años trato de mejorar mi letra, y siempre escribo a mano mi primera traducción de un haiku, o la primera versión de un haiku mío propio.

   Paso a comentar brevemente el haiku de Buson que ahora presento, y al final añadiré algo de mi cosecha.  El haiku reza así (ver ic.1):

harusame ya
mono kakenu mi no
aware naru

  Lluvia vernal, 
¡pobre de quien no puede
escribir nada!

   Una traducción “gramatical” del haiku elegido, nos daría:

Primavera-lluvia- (marca de cesura: “ya”)

cosa – no poder escribir – persona – de

compasión- es

  Este haiku lleva un preescrito, que se lee “muchuugin”, y significa: “poema escrito en un arrebato de ánimo”.

 Sobre la interpretación del poema, hay detalles que deben puntualizarse.

  En primer lugar, el sexo de la persona supuestamente protagonista del haiku es un dato no definido.  Como nuestra palabra “persona” que –aun siendo gramaticalmente femenina- semánticamente abarca los dos sexos;  lo más cercano a dicho concepto en el texto  es “mi” en japonés, que significa ‘persona’ o ‘cuerpo’ (algo así como el “body” de “everybody” en inglés).  De ahí han partido dos interpretaciones:  la primera se basa en que el texto habla de alguien que “no puede escribir”, e interpreta que se trataría de una mujer del siglo XVIII, que hubiera recibido muy poca instrucción sobre la gramática y  la escritura.

    La segunda interpretación consiste en que puede tratarse de un hombre, incluso instruido, pero que por dificultades circunstanciales –desconcierto, turbación, emoción fuerte- se ve imposibilitado de tomar el pincel para escribir. De hecho, el preescrito ya referido apoya dicha interpretación. Y así como Buson confiesa en su preescrito haber compuesto el haiku en un momento de éxtasis, lo contrario le puede pasar a esa persona “que no puede escribir”, referida en su haiku.

  Como hemos dicho, los datos lingüísticos no resuelven el dilema.  Una emoción honda tiende a paralizar a cualquiera respecto a tomar iniciativas personales.

   De las dos traducciones inglesas de este haiku que aparecen en las obras de Blyth, en una se atribuye el protagonismo a una mujer, y en la otra puede referirse a hombre o a mujer: “one who cannot write”.  En este sentido va mi propia traducción.

  La edición más autorizada que he visto para este haiku es la de la editorial japonesa Iwanami.  Allí encuentro, en nota marginal, que no se trata de incompetencia lingüística o artística en cierta mujer, sino de una fuerte alteración del ánimo, atribuible a cualquiera de los dos sexos.  Asimismo encuentro que no se trata meramente de «escribir» -como dice Blyth, añado yo- sino de la forma potencial y negativa del verbo «kaku», a saber:  «kakenu» , “no poder escribir”.

  Abordando finalmente mi segundo tema ya presentado –a saber:  la práctica manual de la escritura, y no tecleando-, voy a ofrecer a los lectores de “El rincón del haiku” un haiku mío de 7/7/5 sílabas, que puede servirles para practicar las 27 letras de nuestro abecedario, sin que se repitan ni una sola vez las consonantes.  Ver ic. 2)

   Así pues, ¡despacito y buena letra!  Celebremos la entrada de 2021 escribiendo serena y alegremente.  No nos dejemos sobrecoger por la emoción, sino más bien disfrutémosla.  ¡Suerte!

                                    Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala.
Universidad de Sevilla.

Febrero 2021

 Hitogomi ni chichi no te sagasu Awa-odori

 Entre la gente
que baila el Awa-odori
busco las manos de papá.

Niño japonés (7 años)

                En esta nueva entrega queremos compartir algunos haiga y  el proceso de escritura de un haiku que surgió en el aula de 5º grado de la mano de una jovencita haijin que tiene tan solo 9 años.

                A diferencia del relato del instante que les acercamos en la entrega anterior, Aylin optó por hacer una especie de lista o enumeración de lo que consideró más importante para escribir su haiku. Primeramente reconoció sus sensaciones y luego realizó sus apuntes:

Aware: tranquilidad

A la tarde, pocas hojas, árbol medio pelado, escuela, viendo un árbol peladito en la ventana del colegio, caen las últimas hojas que quedan en el árbol.

 A partir de estos escritos se sucedieron distintos intentos:

Árbol pelado
última hoja cae,
tarde en la clase

                 Como se aprecia en la imagen, intenta la brevedad contando las sílabas aunque en ningún momento se le solicitó que se acercara a las 17 sílabas de las cuales habíamos estado conversando previamente.   Ante la sugerencia de que parecían tres versos desconectados entre sí, Aylin fue por otra reescritura.

Durante la clase,
la última hoja cae,
del árbol detrás de la ventana.

                 Esa versión fue descartada por falta de brevedad, notó que era muy larga y entonces volvió a construir una nueva versión:

Durante la clase,
del alto árbol,
la última hoja cae.

                 En esta última versión le propusimos que lo lea en voz alta y luego que lo diga como si se lo contara a una amiga. Después  le pedimos que comparase esas dos maneras. A partir de como sonaba, el verbo “cae” del final,  hubo un cambio y pasó al segundo verso.

Finalmente la versión definitiva quedó:

Durante la clase
cae del árbol alto
la última hoja.

                 Cuando no podíamos salir a recorrer, evocábamos días de receso, de caminatas, de tardes en el campo de deportes, en fin, distintos lugares en los que los chicos identificaran un instante percibido con mucha emoción y por eso lo atesoraban vívidamente. A partir de esos momentos también podían crear sus haiku. Estos ejemplos que están a continuación fueron instantes de sus vacaciones de verano.

Haiga de Gaspar

 

Brisa de la tarde,
vuela en círculos
un gran cóndor.

Haiga de Mora:

Tarde de sol
Mariposas naranjas
sobre el manubrio

  Haiga de Bianca:

Atardecer
Escapa de las olas
mi perro fiel

Enero 2021

“La inocencia es el primer requisito  que debe tenerse a la hora de  escribir un haiku”, plantea el Prof. Vicente  Haya.  Esa inocencia no es otra cosa que la de no tener ninguna otra  intención más que la de contar lo percibido y sentido en un momento particular de profunda emoción ante un suceso, ya sea asombro, alegría, compasión…  La falta de intención literaria es casi el común denominador en un haiku escrito por un niño, porque no hace otra cosa más que poner en palabras lo que ve  del mundo y lo que  siente. “Solo los verdaderos poetas y los niños – únicamente los que sienten en carne viva – son capaces de ver el mundo” dice el prólogo del libro “La inocencia del haiku. Selección de poetas japoneses menores de 12 años.” Y por lo general, lo que ven es algo que aparece ante ellos como maravilloso y que muchas veces pasa casi inadvertido por los adultos…

La mariquita,
pasa el viento  y ella
sigue en la hoja.

Franco 11 años

   Naturalmente curiosos y con la intención de conocer el mundo que los rodea, los niños  ponen en ello todos los sentidos. Tocan todo lo que está a su alcance y más allá; huelen sin asquearse, miran a lo lejos y en los rincones más escondidos. Prueban los sabores y son capaces de chupar como si fueran abejas el néctar de las flores. Inquietos también de cuerpo, acceden a lugares impensados. Y así van descubriendo el mundo y se van dejando maravillar y sorprender. Lo mejor es que haciéndolo, aprenden a  disfrutarlo.  Son auténticos y honestos al reconocer algo que los emocionó y casi sin proponérselo, lo transmiten. Su forma de expresarse hace de la sencillez y la simpleza la mejor herramienta. El Prof. Antonio Martínez escribió : “El haiku nos aporta dos elementos al desarrollo creativo infantil y juvenil que hacen que esta estrofa poética sea una de las más accesibles al alumnado. Una de ellas es la brevedad, la otra es su simplicidad inicial.  Simplicidad que no debemos confundir con facilidad ni ausencia de reglas.”

El mar tranquilo
y el gran resoplido
de la ballena.

Máximo  11 años

   Entonces,  ante tanta espontaneidad,  ¿Por qué no guiarlos para expresar todas sus vivencias en un haiku? Tienen lo fundamental: inocencia, honestidad, sencillez, espontaneidad,  simpleza y emoción. ¿Por qué  no dedicar tiempo a que los chicos descubran el camino del haiku? ¿Por qué no hacerlo por ejemplo desde la escuela?

Tarde en el campo,
una fila de hormigas
que va y que viene.

Sofía 10 años

   La idea de este espacio, UN METRO DE ESTATURA, es compartir los trabajos que realizaron los alumnos: sus aware, sus haiku, sus asombros y sus intercambios. Mes a mes iremos acercándoles distintas tareas que los niños fueron realizando en sus talleres.

   Este mes de enero les compartimos tres trabajos que surgieron en el taller de haiku de Villa Devoto School a partir de una visita al Jardín Japonés de Buenos Aires. Podrán seguir el proceso del haiku de Milagros y un par de haiga que Ornella y Martina crearon a partir del recorrido de ese día. Las tres pertenecen al 5º grado, tienen entre 9 y 10 años

Milagros expresó así su vivencia:

«En un día soleado y con viento estaba en el Jardín Japonés y me dieron comida para peces para que les demos comida a los peces koi, dos se empezaron a pelear por la comida y me llamó mucho la atención y por suerte lo grabé con mi celular. Yo estaba grabando y se empezaron a pelear en ese mismo momento. ¡No me lo esperaba!»

El haiku que surgió de la experiencia de Milagros es:

Día ventoso
dos peces koi
pelean por comida.

 Los siguientes haiku acompañados por ilustraciones, también fueron realizados por alumnas del grupo que asistieron a la salida al Jardín Japonés.

Haiku e ilustración de Ornella

Al mediodía,
un pez salta y entra
a la laguna

 

Haiku e ilustración de Martina

 Tarde con Charcos
peleándose por comida
un grupo de peces.

 Invitamos a docentes de talleres de haiku para  niños a sumarse a esta propuesta  de visibilizar las producciones de nuestros alumnos, de sacarlos del aula, de exponerlos a la luz. Mes a mes iremos compartiendo aquellos asombros que se convierten en haiku gracias a esos haijines de un metro de estatura. 

MARZO 2020

El cuadro de mi abuela

se menea con el viento

el día de primavera

Nombre del niño/a: Melissa Guerra Chinea

Edad: 10 años

Colegio: Ramón Pando Ferrer

Ciudad: Santa Clara

País: Cuba

-.-

En la ventana

la cola desprendida

del lagartijo.

Nombre del niño/a: Elier Bazán Infante

Edad: 10 años

Colegio: Mártires del Moncada

Ciudad: Santa Clara

País: Cuba

-.-

Libro de Lectura.

Una hormiga se metió

dentro de la U.

Nombre del niño/a: Jason Espino Gutiérrez

Edad: 7 años

Colegio: Mártires del Moncada

Ciudad: Santa Clara

País: Cuba

-.-

 

Shiki ha muerto

Masaoka Shiki ha muerto. El viernes 19 de septiembre de 1902 alrededor de la 1,00 a.m. El día 18, había escrito con su propia mano sus tres últimos poemas.

 

糸瓜咲て痰のつまりし佛かな

Hechima saite

Tan no tsumarishi

Hotoke kana

 

Esponjas en flor

Ahogado por la flema

Un hombre muerto [un Buda]

 

 

痰一斗糸瓜の水も間にあはず

Tan itto

Hechima no mizu mo

Ma ni awazu

 

Un barril de flema

El agua de esponja

Ya no es suficiente

 

をととひのへちまの水も取らざりき

Ototoi no

Hechima no mizu mo

Torazariki

 

La noche pasada

nadie ha recogido

el agua de esponja

 

Estos poemas se publicaron en la portada del diario Nihon el domingo 21 de septiembre, en el centro de la página, en gran formato, como un facsímil del texto caligrafiado por Shiki.

 

Notas del traductor y las fuentes

Caligrafía de los tres poemas digitalizada en la Biblioteca Nacional de la Dieta (Tokio). La digitalización completa y original del kakemono, su caja y forma de conservación, puede descargarse desde aquí.

 

Portada del diario Nihon del domingo 21 de septiembre de 1902. Puede verse el gran espacio reservado en el centro de dicha portada, a la fiel reproducción del texto caligrafiado por Shiki.

– Se traduce luffa (hechima) por esponja. Es un tipo de calabaza llamada esponja vegetal, o calabaza esponjosa, usada en fresco por la medicina china porque produce un jugo con el que se prepara un “agua” expectorante, y seca, como esponja o estropajo en todo el mundo. Shiki plantó dichas esponjas en su jardín en junio de 1901. También es llamada Luffa acutangula, calabaza de seda, okra china (Canadá), turai (India ), khia mướp Khia (Vietnam), บวบ เหลี่ยม o buap liyam (Tailandia) y sigua 丝瓜 (China).

– En este mismo sentido, y sobre sus variaciones en países hispanohablantes, Jorge Braulio comenta literalmente lo siguiente (Hojas en la Acera -HELA- nº 35 año IX, septiembre 2017, pag. 32):

Hechima: Luffa aegyptiaca. Fam. Cucurbitáceas. Lufa. Es una planta trepadora, originaria del sur y sureste asiático. El epíteto «aegyptiaca» se debe a que, a principios del siglo XVIII, los botánicos europeos la conocieron en Egipto. Se le atribuyen propiedades medicinales, entre las que se cuenta el alivio de las flemas y la tos. En Argentina: esponja. En Colombia: pepinillo de esponja. En Costa Rica y Nicaragua: paste. En Cuba: estropajo, friega platos, jaboncillo. En España: esponja vegetal, esponja de calabaza. En Puerto Rico: esponja, esponja de pobre, servilleta de pobre. En República Dominicana: esponja, musú, servilleta de pobre. Venezuela: quimgombo.

Lo que Shiki denomina como agua de estropajo- hechima no mizu- es un remedio casero elaborado con el zumo de dicha planta”.

– En base a esto, en el mismo artículo, Jorge Braulio (Cuba) traduce los poemas del siguiente modo:

Estropajo en flor.

Ahora soy un Buda

ahogado en flemas.

 

Litros de flema.

Ni el agua de estropajo

me sirve ya.

 

Desde anteayer,

nadie recoge agua

de estropajo.

 

– Lozerand comenta que el término hotoke, puede designar tanto a un Buda como a un difunto (por eso, dado su doble sentido, se hace constar entre corchetes).