cinco, seis, siete y ocho

cinco

El caserón de la curva, así es como le dicen al rancho de mis abuelos. Lo encuentro igualito que en mis re­cuerdos: azulosas paredes de palma, las ventanas con mallas para los bichos, el suelo de mármol. Tengo suerte porque aquí sí me dejan andar descalzo.

Despertaron a mi prima Helem para que nos salu­dara. Es demasiado seria, quizás porque es ucraniana y los extranjeros son raros. Sin embargo, su mamá, Nadia, me dio un beso y me abrazó fuerte.

Me caigo de sueño. Mi abuela me da un vaso de leche tibia y unos queques. Abuelo se sienta cerca y cuando lo miro se pone al revés los dientes postizos con la lengua. Pero no me da risa.

 

Noche cerrada.

A la luz del candil

abuela crece.

 

seis

Ni los gallos me hicieron levantarme a pesar de lo fastidiosos que son. Estaba muerto de cansancio. El desayuno estaba muy rico: pan tostado, huevo hervido y leche con café. Luego abuela nos coló café claro. Aún sigue usando el colador con su gorrito de tela.

Helem quiso ver mis libros y me enseñó los su­yos. Luego de eso, siento que somos los mejores primos. Ni siquiera a Milián le gustan los libros. Helem es la hermana que siempre quise tener. El libro que más le gustó fue “La familia Mumin”, de Tove Jansson. Se lo regalé. A cambio me regaló uno sobre maripo­sas nocturnas. Está en ruso pero tiene unas fotos muy lindas. En el último viaje ella todavía era muy chiqui­ta y casi no jugábamos, pero ahora me doy cuenta de que es genial.

Hoy me llevó al río. “Está cerca”, dijo. Yo no sé lo que es cerca para mi prima porque había que caminar un montón. Por el camino se trepó a una mata de ma­moncillos. Yo esperé abajo mientras ella me lanzaba los más maduros.

 

Ojo de agua.

Robar un mango

de las ofrendas.

 

siete

Abuelo tiene tremendo miedo a las arañas. Nos vio sacándolas de sus madrigueras con un trozo de jabón atado a un hilo y nos regañó desde lejos. Soltamos to­das, menos una que escondimos en un frasco vacío de mayonesa. Luego la olvidamos en la sala y se ha formado tremendo problema porque abuelo la vio y dijo que nos iba a encerrar en el gallinero. Nos gritó cantidad de cosas. Abuela mató a la araña y nos senti­mos culpables.

 

Caída del sol.

Enterramos a la araña

junto a su cueva.

 

 

ocho

 Cosechar café.

Hoy nos han picado

las santanillas.

Haiku 3

三椀の雜煮かゆるや長者ぶり

san-wan no zouni kayuru ya chouja buri

 

Tres cuencos de sopa zooni

hoy puedo permitirme

maneras de rico.

Fecha: escrito en la Era Meiwa (1764-1772).

Comentario y notas culturales:

“Zōni” (el kigo de este haiku) es una sopa propia del Año Nuevo, con mochi (bolas de arroz), verduras, carne, encurtidos y otros ingredientes, según la región. Cocinar este plato, propio del desayuno, es muy caro para la gente común del periodo Edo (1603-1868), como Buson, de tal modo que comer tres tazones de sopa era propio de personas adineradas. En un principio, se trataba de un plato exclusivo de los samuráis, siendo el entrante de la cena (Honzen-ryōri) propia de las batallas de campo. Hoy en día es un plato asequible para la gente común, que forma parte del menú tradicional de Año Nuevo, el osechi ryōri (おせち料理). “Zōni”, literalmente significa “pasteles de arroz con verduras hervidas”. En aquella época, la riqueza podía medirse por la cantidad de arroz que se disponía, tratándose de un producto abundante en las despensas de los señores feudales.

El haiku en Argentina 2

ACLARACIONES Y AMPLIACIONES DE LA PARTE 1 DEL PRESENTE ARTÍCULO.

Antes de continuar con la segunda parte de este artículo dedicado al haiku en Argentina quiero aclarar que algunos autores y autoras que aparecen en la primera parte de la selección de haijines argentinos han querido añadir algunos datos a sus respectivas biografías tras su publicación. Estos autores son Antonio Libonati (César Bianchi), Juan Carlos Durilén, Julia Guzmán y Jorge Alberto Giallorenzi. Por lo tanto recomiendo una nueva lectura de estas biografías.

 

SELECCIÓN DE AUTORES CONTEMPORÁNEOS (SEGUNDA PARTE)

 

MARY VIDAL (Patagonia Argentina – Santa Cruz)

Colaboradora habitual de los sitios Paseos.net y El Rincón del Haiku, Mary Vidal comparte en sus haikus su amor por el mar y por los paisajes patagónicos.

El mar, la estepa proporcionan deslumbrantes formas de vida que se fusionan con fuertes vientos, a veces, la nieve y diversas condiciones climáticas. Es el ambiente en el que crecí. Nuestra Patagonia tan vasta y rica en paisajes me ha permitido, además, estar en contacto con la vida en la cordillera, los lagos, los ríos, los glaciares…todo llena los sentidos y el aware brota y crece en cada rinconcito.

El camino iniciado con el haiku   me ha permitido tener un contacto distinto con los seres vivientes y su entorno. A medida que pasa el tiempo descubro: ¡cuánto me falta por aprender!

Poza rocosa.

Centellean los colores

de una anémona

*

Cielo sin nubes.

Se aleja de la espuma

el cangrejo ermitaño

*

Brisa en el pecio.

Deslizan por la herrumbre

crías de pulpo.

*

Entre coralinas

el huevo de tiburón.

Frío de otoño

*

En la estepa

las alas de un ñandú.

Nubes de polvo

*

En la senda

estiércol seco de guanaco.

Las manzanillas…

*

Bajada de la Osa.*

Los callos en el cuerpo

de la ballena

 

*Paraje deshabitado (dedicado a pesca costera) a unos 20 km de Caleta Olivia – Provincia de Santa Cruz

 

RODOLFO LANGER (Buenos Aires)

Auditor, ludotecario y soñador como él mismo se define, ha colaborado en los suplementos literarios de «El periódico» de San Miguel de Tucumán, en «El País» de Montevideo, en la revista literaria «Otras Puertas» y en numerosas antologías. Tiene publicado un libro de cuentos: » No, yo soy casado», ganador del Concurso Internacional de Cuentos con humor de la Editorial CADDAN. En Ediciones de La Cultura Publicó la novela “Una sociedad sin cuñados” Tiene varios cuentos publicados en diversos diarios y revistas de Argentina y Uruguay. Ha dictado talleres de Creatividad Literaria y Técnica del cuento.

Ha obtenido numerosos premios y distinciones, coordinó talleres de creatividad literaria y escribe haikus que han sido publicados en España, Rumania y Méjico. Finalista del Concurso internacional de haiku de la Universidad de Albacete, 2008. Colaborador habitual del sito “El Rincón del haiku”, participó en la antología seleccionada «Perro sin dueño», de la Universidad de Albacete, España. Sus haikus también aparecen en la antología “Un viejo estanque” Editorial Comares, S.L, 2014.

junto a la orilla,

el olor a peperina

viene del cerro.

*

refleja el lago

las maderas del puente,

canto de aves.

*

la luna llena,

el río y la sombra

de la prisión.

*

entre las ruinas

grises del terremoto,

trinos de pájaros.

*

sutil aroma

patio de los naranjos,

y una melodía.

*

rayo de sol

una copa de vino,

pienso en mi padre.

*

rayo de luna

a través del cristal,

ladra un perro.

*

cri-cri de grillos,

la sombra de los robles

cubre la luna.

 

 

 

ÁNGELA MOLINA ALONSO

Su interés por el haiku la llevó a ser la última alumna del poeta Tomiji Kubota. Posteriormente, en 1996 se convierte en alumna de Neri L. Mendiara en el Instituo Tôzai. A partir del año 2000 forma parte del jurado del Encuentro Internacional de Haiku que realiza dicho Instituto hasta 2012. Su faceta pictórica se vio plasmada en sus haikus, al igual que su inmenso amor por la naturaleza.

En su libro “Haiku por argentinos”, Buenos Aires, Dunken, 2006, comparte:

 

Última vez…

Los rayos del crepúsculo

ante la muerte.

*

Dioses de un pueblo…

Murmullo de ladrillos

en viejos túneles.

*

Charcos de luna

después del chaparrón

¿y la rayuela?

*

Solo mi voz

Se columpia en suspiros

Con esa luna.

*

Estamos juntos

empapados de luna

grillos cantores.

*

Juega la tarde,

a una ventana abierta

le pinta duendes.

*

Suene un violín

de trinos y retamas

se llena el aire.

*

En viejo patio

glicinas enhebrando

trozos de cielo.

*

Ángela falleció en octubre de 2018.

 

Aires de niña (…)

Parrales y glicinas

detengo un tiempo.

*

 

RAFAEL ROLDÁN AUZQUI

Nacido el 19 de mayo de 1960, Córdoba, Argentina. Reside en su ciudad natal. Escritor, poeta, docente, es Profesor y Licenciado en Letras Modernas (Universidad Nacional de Córdoba).

Sus colaboraciones figuran en periódicos y revistas del país y del extranjero. Diversas antologías lo incluyen y ha recibido diversas distinciones en su trayectoria literaria, entre las que se destaca la del Fondo Nacional de las Artes. Ha publicado una serie de plaquettes -en forma individual y colectiva-, la última –en 2008- bajo el título “Haikus en sorbos”, con el auspicio de la Asociación Cultural “Letras para el Café”.

Miembro del Grupo Córdoba Haiku desde su fundación, su búsqueda espiritual y su afán por conciliar la cultura occidental con la sabiduría de Oriente, lo llevó a realizar diversos viajes para tomar contacto y experimentar la espiritualidad, por Chile, Perú, Brasil, Kuala Lumpur, París e India, en 2001 y 2008. Entre sus obras literarias cabe destacar: Haikus a flor de voz (1997), Ed. del Copista, Córdoba, La Llave Dorada (2004), Ed. Brujas, Córdoba, o India en haikus y otros florilegios (2011), Ed. Ruinas Circulares, Buenos Aires, entre otras muchas.

Boca a otro mundo…

Con la mirada absorta,

luz y misterio.

*

A contraluz,

torre y paloma se alzan…

¿Cuándo, la paz?

*

Niebla de otoño:

entre las ramas secas

el cielo espera…

*

Noche otoñal:

la luna va entre nubes…

La apura el viento.

*

La luna llena

perfuma con su luz…

Noche estival.

*

De verde claro

a variados fulgores…

¡todo renace!

*

Luces y sombras
modulan el verdor…
Las aguas, mansas.

 

BEA CANDIANI (MARÍA BEATRIZ CANDIANI)

Nacida en Capital Federal, 1948. Reside en La Calera, Córdoba, Argentina, desde el año 1957. Ejerce la docencia en Artes Plásticas en todos sus niveles hasta su jubilación en 2004. Coordina el grupo de escritores La Nueva Tinta, que presentará la primera revista literaria de La Calera en marzo 2019. Publica en diversas antologías literarias de la provincia. Es coautora del libro” La Calera Testigos de nuestra historia” y de” Haikus desde extremo occidente.”

Estudia y escribe Haiku desde hace diez años. Se integra al Grupo Córdoba Haiku en el año 2010. Participa de encuentros internacionales con sus haikus.

Como aporte a la comunidad, diseña blogs para artistas de la tercera edad.

Crea el conjunto de blogs “deartebea. blogspot.com.ar” que se dedican a la literatura, al arte y al tejido. Entre ellos, “Al rescate del arte vamos”.

Durante el presente año publicará dos libros para niños: El Reino Olvidado con ilustraciones de Mariana Gsponer y Poemas y cuentos de Abu Bea y Abu Lewis, con ilustraciones realizadas por ella.

Trayectoria en el arte del haiku

“Siempre sentí curiosidad por este tipo de poesía, que con su breve estructura podía ser la síntesis de un momento único para el poeta. Y por esa síntesis, que me parecía una red contenedora para el espíritu, comencé con lo poco que sabía, a escribir tercetos que solo respetaban el número de sílabas.

Buscaba haikus en todas las páginas posibles de Internet, hasta que en una publicación del blog Hojas de Haiku de Juan Carlos Durilén, encuentro a escritores conocidos en un nuevo grupo de haiku formado en la ciudad de Córdoba. Dado el interés que sentía por este tipo de poema, tengo la suerte de ser invitada a formar parte del grupo en el año 2010.

Desde esa fecha, ha participado en multitud de concursos y encuentros, siendo sus haikus seleccionados para publicación y premiados en distintas ocasiones.

Con el Grupo Córdoba Haiku ha participado en diversas presentaciones, ferias del libro y encuentros, y es además la encargada del diseño gráfico y la distribución de las publicaciones de dicho grupo.

En 2017 publicó con el Grupo Córdoba el libro “Haikus desde Extremo Occidente”, Aquilea Ediciones, Córdoba (2017)

Realizado en conjunto por el grupo, con prólogo de Alberto Silva, ilustrado con acuarelas del Ingeniero Armando J. Oldani. Se presenta por primera vez en la Universidad Tecnológica Nacional de Córdoba. El título de este libro “permite vislumbrar el desplazamiento mediante el cual un estilo poético en principio foráneo se convierte en semilla que puede renacer en el suelo de América Latina” dice Alberto Silva en el prólogo. Se consigue en la Librería Haiku, Barcelona”.

 

La tarde esparce

un aroma a laurel.

Tiempo de poda.

*

Humo en el cielo.

Los teros en bandada

chillan su espanto.

*

Los picaflores

han parado su vuelo…

Para observarme.

*

Redonda y sólida,

perforando la noche:

la luna llena.

*

Sobre las salvias,

la mariposa blanca

vuela insistente.

*

Buscando el néctar…

Presencia de un instante,

¡alas de humo!

*

Biombos silvestres:

salvajes en la noche,

quietos de día.

*

En la quebrada,

brillos pulverizados

por las vertientes.

*

Desde las cumbres,

unos jotes negrísimos

huelen la muerte.

*

La megaluna…

Posando entre las hojas

de una palmera.

*

Noche sin paz:

un malambo de gatos

en la terraza.

 

CECILIA IUNNISSO

Mi nombre completo es Cecilia Iunnisso Fernández. Nací en la ciudad de Rosario, en la Provincia de Santa Fe, República Argentina. Actualmente resido en la misma ciudad. Soy Contadora Pública, graduada en el Universidad Nacional de Rosario (Argentina).

Con respecto al Mundo Haiku, comencé a interesarme allá por 2007-2008, leyendo cuanto libro caía en mis manos. Soy autodidacta.

Con un grupo de amig@s creamos un blog, llamado Haiga. Siempre me mantuve en el anonimato, hasta que alguien me invitó a participar del Concurso Internacional organizado por la Facultad de Derecho de Albacete, en 2016. Obtuve una mención.

Siempre he participado de los Kukai de Hela, en algunas ocasiones, obtuve el primer lugar. Y, posteriormente, fui antologada en el Libro editado en México, “Haikus de las dos orillas”, con haijines de España, Perú, Uruguay, Ecuador, México…

En el llamado realizado en Medellín, sobre Haikus de los elementos, fui seleccionada con tres Haikus.

SER FUEGO/ LUZ

 

A media tarde

el sol entre los juncos.

Huele a pescado.

*

claro de sol …

una perra pariendo

sobre las hojas

*

SER TIERRA

*

la polvareda –

el sudor del tobiano*

entre las crines

 

* Caballo overo (de color parecido al melocotón).

 

Actualmente soy miembro seleccionador de los haikus semanales en el Foro de El Rincón del Haiku. Org.

Además, escribo Tanka y e incursionado en Sedoka”

 

sigue a la hormiga

la sombra con su carga

entre guijarros

*

niebla en el río –

la silueta de una gato

cruzando el puente

*

nieve en los montes –

algunas azaleas

ya florecidas

*

tras el chubasco

vuelve al muro la sombra

de los racimos

*

la polvareda –

el sudor del tobiano

entre sus crines

*

ninguna flor –

la hojarasca en el parque

desparramada

*

a media tarde

el sol entre los juncos –

huele a pescado

*

senda de polvo –

dos mendigos descalzos

junto a la fuente

*

fogón de piedra –

el embate del hacha

en las encinas

y, los queridos HAIKUS PORTEÑOS 

el fondeadero –

zurean las palomas

entre la niebla

*

El  arrabal.

Trozos de luna blanca

en cada charco.

*

vieja pared –

un puñado de yerba

secándose al sol

*

Barrio de tango,

al final de la calle

luna y misterio

*

Un hombre solo

de soledad porteña-

los adoquines.

 

LUIS ALBERTO PLAQUIN (15/11/1950 – Resistencia – Provincia del Chaco, Argentina)

Mi llegada al haiku ha sido de forma casual, con el descubrimiento, hacia 2011, de un sito en internet; allí nació mi entusiasmo por este arte de los japoneses, que me llevó a rastrear y hallar otros sitios, llegando a participar en un par de foros españoles (Paseos y El Rincón del Haiku).

Participé en algunos concursos; tuve la suerte de ganar el II Concurso Internacional de Haiku “El Vuelo del Samandar” -La Habana –Cuba 2014.

Finalista en el I Certamen Internacional de Haiku Haikunversaciones. Navarra -España – 2016.

Seleccionado en el Concierto Internacional de Haiku “Ser Agua” -2015- Concierto Internacional “ Ser Aire” – 2017 –Concierto Internacional “Ser Tierra” -enero 2018 –Concierto Internacional “Ser Fuego-Luz» julio2018- Medellín – Colombia

 

Viento invernal

quitando de las ramas

un viejo nido

*

Nubarrones…

Se va rizando el agua

de la laguna

*

Pasto escarchado.

Sobre el poste un tordo

erguido al sol

*

Un ave muerta

bajo del arbolito.

Hojas lustrosas

*

Amanecer…

en el tazón del perro

agua escarchada

*

Hacia el tilo

vuelan también palomas

Truenos a lo lejos

*

Duranta en flor,

se demoran allí

los abejorros

 

 

ROLANDO PACIENTE

Nació en Lomas de Zamora (Provincia de Buenos Aires) el 9 de abril de 1965.

Profesor en Castellano Literatura y Latín, Profesor para la Enseñanza Primaria, Profesor para la Alfabetización de Jóvenes y Adultos, Bibliotecario de instituciones educativas y Psicólogo Social.

Desde 1986 ejerzo la docencia, y he trabajado en los niveles de la Educación Primaria, Secundaria y en Educación Superior; desde ese entonces, investigo, escribo y difundo la poesía Haiku; tanto los libros de mi autoría y los que he publicado con las producciones de mis alumnos están editados en idioma español, portugués, inglés, japonés y en sistema Braille.

En las instituciones en donde he trabajado, he llevado a cabo un Proyecto didáctico pedagógico de Poesía Haiku, a través del cual me permitió enseñar y difundir esta maravillosa forma poética.

Actualmente, coordina Talleres de escritura creativa, Talleres de Poesía Haiku y Talleres de narración oral destinados para Profesores, Maestros, Psicopedagogos, Directivos y Bibliotecarios. Conferencista, escritor, compilador, narrador oral.

Su obra pedagógica y poética publicada, está conformada por los siguientes libros:

(2002) El enigma del viento. Ediciones del Ángel – Virrey del Pino: La Matanza – Ediciones del Ángel.

(2011) Haiku: Proyecto y antología por alumnos de Cañuelas. Buenos Aires: Dunken.

(2012) Haiku: Desde el camino. Edición Trilingüe – español – portugués – inglés. Buenos Aires: Dunken.

(2012) Haiku: Propuesta didáctica y antología bilingüe – español – japonés. Buenos Aires: Dunken.

(2014) Tanka: Las horas y los días. Edición bilingüe – español – portugués – Buenos Aires: Dunken.

(2017) Las huellas del caminante: Proyecto y antología literaria por alumnos de Cañuelas y Lobos. Buenos Aires: TAHIEL Ediciones.

(2018) Saquen una hoja: Microrrelatos. Buenos Aires: TAHIEL Ediciones.

Donde hubo un mar,

hoy crecen los trigales.

¿Qué habrá mañana?

*

Blanco el sendero,

en procesión los pétalos,

y hormigas negras.

*

La tarde en sombras,

rosada la alguna;

quedan las garzas…

*

Primaverales,

los loros reverdecen,

al árbol seco.

*

Llevaba a cuestas,

un equipaje blanco;

la hormiga negra.

*

Sobre las cruces,

cantando las calandrias.

¿Quién dijo olvido?

*

Campo de lino,

en flor azul, la pampa…

¿Descendió el cielo?

*

Por un instante,

sobre la estatua rota,

dos mariposas.

*

Quieto el molino,

en la rueda oxidada;

palomas blancas.

*

Gris la mañana,

en la niebla, perdidos;

los girasoles.

 

ELENA BRAVO (ELENA DE SAN TELMO)

Camino, miro, escribo.

Soy Elena Bravo psicoanalista, fotógrafa y escritora nacida en Buenos Aires. En 2004 comencé a estudiar sobre la cultura de Japón y a escribir haiku. A partir de entonces incorporé la fotografía a los haikus de mi autoría. Presentando en la Medioteca del Parque Avellaneda “Imágenes evocando haikus” (2006) y creé una página web “Fotos y Haikus”. Realicé varios talleres en instituciones dependientes de organizaciones japonesas en Argentina. Desde el año 2008 he concurrido a los Encuentros Internacionales de Haiku realizados por el Instituto Tozai “Oriente y Occidente” en Buenos Aires con el auspicio de la Embajada de Japón, obteniendo menciones por los haikus escritos in situ y que posteriormente fueron publicados por Ediciones Tozai. En el año 2011 presenté un libro de artista “Haiku de Buenos Aires” en la Feria del Libros de Autor, posteriormente elegido para presentar en la Feria Bienal de Fotografía de Córdoba Argentina. En 2017 Participé en la Antología Internacional“La Estación de las espigas” y el 1º de febrero 2018 escribí para la Ronda de Haiku- Kukai. Tema Año Nuevo. 120 AÑOS DE AMISTAD ENTRE ARGENTINA Y JAPÓN- Fundación Sadako en la Embajada de Japón- Obteniendo el 2do. lugar en la votación de los concurrentes. En 2018 Participé del Cuaderno de Haiku-Antología 2018. Grupo de Haiku de Buenos Aires «Puente y Camino», del cual sigo formando parte en la actualidad.

 

 

Un apagón.

La sombra de una vela

parpadea en la pared.

*

Chicos de barrio

en las dedos luciérnagas

La luna nueva.

*

Los dos sonríen

el abuelo y el nieto

sólo dos dientes-

*

Final del verano

Aún huele a jazmín

luna creciente.

*

Brilla el rocío.

Amanece en los pétalos

de las magnolias.

*

Otro Año Nuevo

en los ojos del gato

la luna llena.

 

LÍA MIERSCH

Buenos Aires, 1950. Se dedica con exclusividad a la poesía haiku. De 1997 a 2000 integró el Grupo Seibu de Poesía Haiku.

Miembro ponente en el II, III y IV Encuentro Internacional de Haiku, San Isidro, Provincia de Buenos Aires, 2002, 2004, 2006, organizado por el Instituto Tôzai. Colabora con publicaciones especializadas y sitios de internet y participa como escritora invitada en ciclos y cafés literarios

Autora del poemario “Haiku”, Editorial Dunken, Buenos Aires, 2004

El Instituto Tozai ha publicado sus ponencias:

“Taller de Haiku para poetas menudos – una experiencia en la escuela pública”, Haiku II, Editorial Dunken, 2004

“El Haiku en silla de ruedas – una experiencia en el hogar de ancianos”, Haiku III, Editorial Dunken, 2006

“El Haiku en escena – una experiencia de Teatro Espontáneo”, Haiku IV (en preparación)

Distinciones:

  • Seleccionada en el concurso organizado por Diario La Nación y Empresa Metrovías integrando el libro “Poesía en el Subte”, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1999
  • Premio a la Composición en Lengua Extranjera, concurso internacional orgaizado por Iga Cho Basho, Okensho Kai, Japón, 2000
  • Seleccionada por unanimidad del jurado en el concurso de escritura in situ (sin categorías) del I Encuentro Internacional de Haiku, Instituto Tozai, San Isidro, 2000

Deshabitada.

Deshojando a escondidas

la margarita

*

El río quieto.

Un barco navegando

sobre mis sueños

*

Bocas sin dientes

Ríen la misma risa

abuelo y nieto

*

Los barriletes.

Allá lejos, tan alto,

en otro otoño

*

Si hoy muriera,

que tejan mi mortaja

las mariposas

*

Nada especial.

Sólo el viento en las tejas.

Lejos, los perros

*

Tan silenciosa…

Flameando en el ciruelo

la primavera

*

Dados de niebla

echan suertes al juego

de nuestro encuentro

*

La Cruz del Sur

clava sus nazarenas

en mis exilios

*

Demolición.

Sólo queda una puerta.

Ninguna llave

*

Entre los yuyos

he perdido un amor.

Se ha vuelto grillo

*

Árbol tronchado.

Los gritos de mis ojos

quién los escucha?

*

Pasó el cartero.

Tan sólo hojitas secas

bajo mi puerta

*

Viajan poetas

en el tren de las ocho

Parecen otros

MIRTA GILI

Natural de San Nicolás de los Arroyos, se dedica al haiku desde hace más de diez años. Habitual colaboradora de los sitios El Rincón del Haiku y Paseos.net. En el año 2014 recibió una mención especial en el concurso “Haiku por Japón: Samurai Tsunenaga Hasekura en lengua española”:

 

atardece –

boquean entre pétalos

las carpas del templo…

 

Sus haikus han aparecido en las antologías “Un viejo estanque” (Ed. Comares, 2011) y “Clarea el día” (Mandala Ediciones 2014)

Es autora del blog “Haiku – Mirta Gili”: http://instantehaikumg.blogspot.com/

 

jacarandá,

el plac de una flor

en el silencio del alba

*

luz del ocaso –

se hace grande la sombra

de un picaflor

*

mientras le oye,

mueve una hoja de orégano

entre los dientes

*

corona de cristo,

anidan en el tiesto

unas hormigas

*

otro aguacero –

reverdecen las juntas

del empedrado

*

pisando hojas –

reaparece el farol

entre las ramas

*

. ocaso –

se sostiene en el muro

la última hoja

*

ladrillos húmedos…

sobre las hojas brilla

la puesta de sol

*

brisa matinal –

se mueve un trozo de hoja

sobre la hormiga

*

llovizna –

bajo los zapatos de goma

las hojas secas

*

 

CLAUDIA BAKÚN

Es poeta, artista plástica y docente de música.

Ha editado dos libros de poesía: Sombraluz (1994, Edición del autor , colección el fandango) y Accidentes geográficos(2014, 13000 pájaros ediciones).

Su formación literaria es esencialmente autodidacta, exceptuando la experiencia de taller realizada con Norberto Uman y Norberto Cobarrubias.

Ha participado en encuentros poéticos como Clima enrarecido, del grupo Signo Ascendente, y el Encuentro “Abrazo de voces” organizado por Las Pretextas, y en espacios de lectura como el Rincón de los poetas, el café de las Pretextas, el ciclo literario “Antonio Aliberti”, El orate y la musa, entre otros.

En 2010 participa del Foro de Haiku de «El Rincón de Haiku», sitio en el que se interioriza sobre este género, siendo considerada haijin.

Desde 2010 administra su blog Pinceles Verdes.

Contacto: claudiabakunyahoo.com.ar

Sitio web: http://pincelesverdes.blogspot.com.ar

 

  

sólo oír el viento

y acariciar a mi perra

querría esta tarde

*

¿dónde la luna?

desde aquí sólo veo

la lámpara en el vidrio

*

aroma a café…

mi vecina recuerda

a su madre

*

casi veinte años…

otro perro nos mira

tomar mate

*

ojos de anciana…

mirando los gorriones

se iluminan

*

mesas de café-

la paloma otea el cielo

desde la silla

*

una naranja

va y viene por el aire…

padre e hija

*

dos colibríes…

luz rosada en la senda

que lleva a casa.

*

este sendero…

mis pies pisan mis pasos

de diez veranos

*

prendida al pecho

la luciérnaga ignora

cuánto ilumina.

 

 

BIBI VARELA GIBB

Natural de Río Cuarto, Córdoba, es Licenciada en Artes Visuales por la Universidad de la misma ciudad.

Habitual colaboradora de los sitios El Rincón del Haiku y Paseos.net.

Mención Especial en el IV Concurso Internacional de Haiku de la Facultad de Derecho de Albacete:

Falda del monte

El sol de la mañana

En el ternero

 

Sus haikus aparecen en las antologías “Un viejo estanque” (Ed. Comares, 2011) y “Clarea el día” (Mandala Ediciones 2014) así como en el libro recopilatorio “Luna en el río” (2016)

 

Gotas de lluvia

aún brillan las luces

de la ciudad.

*

Crepita el fuego

En las uñas del gato

hilos de seda.

*

Atardecer

Detrás de la llovizna

las hojas mustias.

*

La sombra

de la hamaca vacía

llena de flores.

*

Sol de otoño

ha quedado en los pliegues

de un pañuelito.

*

Hojas crujientes

En un rincón oscuro

¡ el sol tan cálido !

*

Plaza de pueblo

En el banco una anciana

también la brisa.

*

Sendero incierto

Apenas entra el sol

y languidece.

*

Se ha ido el sol

sobre la rama seca

todo el rocío.

*

En los dedos arenisca

y en la piel agua de río.

ARIEL BARTOLINI

Una larga y volátil relación con la escritura encontró en el haiku el camino donde destilar y profundizar la percepción como materialidad poética.

Explorar, siempre incipientemente, esta senda estrecha, es parte de mis grandes felicidades: la felicidad familiar que compartimos con mi esposa hijos y nietos; la arquitectura, y remar a través del Delta del Paraná, materia incesante en mis asombros.

En mi cultivo del haiku he transitado por Paseos, por la Escuela Makoto, participo aprendiendo siempre en El Rincón del Haiku y junto al grupo de Haiku “Puente y Camino” en Buenos Aires.

 

lluvia en las piedras,

una mariposa azul

que se deshace

*

curvado al viento

el brillo de la tanza

de una cometa

*

luna de día,

las ramas del sauce

rozan la helada

*

se fue la sombra

de la libélula azul,

sol en la herrumbre

*

el olor del ajo

en la tabla mojada,

luna creciente

*

tablón de costa ,

brilla en los mejillones

la luz de luna

*

voló el alguacil,

en la hoja del junco

un leve vaivén

*

hilo de araña,

una hoja de ligustro

girando al sol

*

relincho largo,

la tijereta atrapa

un alguacil

*

se deshizo

la forma de una nube

sobre el arroyo

ADRIÁN ALEJANDRO GÓMEZ

Psicólogo de profesión, ha compartido sus haikus tanto en Argentina como en España, obteniendo diversos premios en concursos internacionales.Su libro Fuegos invisibles, Poemas y haikus, Buenos Aires, Editorial Dunken, 2013, recopila 50 de sus haikus entre otros escritos.

Impertubable

ronronea en el tapial,

lejos del frío.

*

Primer invierno.

En brazos de la abuela

ríe otra vez.

*

Un viento suave…

Y en las ramas del sauce

¡la nuba blanca!

*

Amanece,

en el árbol podado

…sólo silencio.

*

Esta tarde

todo el cielo nublado,

también mis ojos.

*

¡La luna roja!

Indiferentes hablan

dos pescadores.

*

Vuelta al hospital,

en la cama vacía

la luz del alba.

*

Nube tras nube.

Sobre la antena un ave

detiene el vuelo.

*

Calle oscura.

¿Luciérnagas o estrellas

entre los fresnos?

*

Hora de irnos.

La mariposa blanca

aún no llegó.

*

Mate amargo,

contemplando la brisa

se aquieta el alma”

* 

 GRUPOS Y ASOCIACIONES DE HAIKU

Además de la labor de las instituciones y asociaciones que promueven el haiku, cabe destacar la tarea de diversos grupos de haijines que, unidos por su amor el haiku, se reúnen periódicamente para compartir conocimientos, intercambiar opiniones y dar a conocer el haiku a lo largo del país.

Como ejemplos está el Grupo Córdoba Haiku, grupo que lleva en activo desde el año 2009.

En octubre de 2008 Juan Carlos Durilén participó del V Encuentro Internacional de Haiku, organizado por el Instituto Tōzai “Oriente y Occidente”, en Buenos Aires. En su viaje de regreso tomó forma la idea de crear un grupo de haiku en Córdoba. Con esa iniciativa de su parte, al mes siguiente (noviembre 2008), lanzó una convocatoria dirigida a todos los haijines cordobeses. Programó una reunión con todos los que respondieron a su llamado y eso dio lugar a que al año siguiente (1 de agosto de 2009), con la presencia de las y los haijines Juana Dangl (ya desaparecida), Raquel Mehl, Julia Guzmán, Rafael Roldán Auzqui y el propio Juan Carlos, quedara creado el Grupo Córdoba Haiku.

Tiempo después Julia Guzmán se separa del grupo al tiempo que se van sucediendo interesantes incorporaciones y recambios (todas haijines mujeres) como Juana Barrionuevo, Bea Candiani, Gloria Benítez, Norma Villarreal y Olga Gil López, hasta llegar a la conformación actual.

Además de presentaciones en la Feria del Libro de Córdoba y publicaciones en la revista de la Sociedad Argentina de escritores, han publicado un minilibro de haibun, posters, plaquetas y marcadores de libros. En 2017 el Grupo Córdoba publicó el libro Haikus desde Extremo Occidente, Aquilea Ediciones, Córdoba 2017)

Otro ejemplo es Puente y camino, grupo de haiku que se reúne en la ciudad de Buenos Aires y cuyo objetivo principal es la producción, el estudio y difusión del haiku. Comenzó a funcionar hace ya varios años y se consolidó tras el seminario que el Prof. Vicente Haya dictó en Argentina en el 2015.

Los integrantes han participado ininterrumpidamente de los Encuentros Internacionales de haiku organizados por el Instituto Tozai desde 2002. En la actualidad algunos son alumnos y profesores de la Escuela Virtual de Haiku Makoto.

El grupo valora al haiku como una manera de estar en el mundo. Estar armonizados con la naturaleza, contemplarla y entrar en ella, formar parte desde adentro.

Cada encuentro es una oportunidad para compartir inquietudes, conocimientos y vivencias del camino del haiku. Es un espacio gratuito que intenta ser “camino” y “puente” entre los maestros clásicos japoneses y la actualidad, entre Oriente y Occidente.

El grupo ha realizado talleres itinerantes de iniciación al haiku desde 2011 en Villa Urquiza, Palermo, Biblioteca Jean Jeaures y Hotel La Paz de la ciudad de Lujan, Buenos Aires.

Entre sus componentes se encuentran Rosalía Gila, Sandra Pérez, Elsa Serra, Alicia Céspedes, Elena Bravo (Elena de San Telmo), Cristina Ghiringhelli, Cesar Bianchi, Nora Balat o Ariel Bartolini. Su labor durante 2018 ha culminado con la publicación de la primera antología del grupo, Cuaderno de haiku, que vio la luz a finales de 2018.

También es destacable la labor de la Fundación Sadako, cuya misión principal es concienciar a la sociedad de la necesidad de la paz en todos los sentidos, promover el cuidado del medioambiente y fomentar la amistad entre Japón y Argentina: Formamos una ONG con el firme deseo de que todas las personas alcancen su propia paz interior para luego trasmitir este estado a otros, de esta manera creemos que estemos en camino para ayudar a construir la paz en el mundo.

Entre sus múltiples actividades relacionadas con la cultura japonesa destaca la iniciativa Haikus por la paz. Aquí una muestra de los haikus recibidos:

Entre los tilos

con la voz de los grillos

canta el silencio

菩提樹に

コオロギの声

われ一人

*

tibio estío

la sombra alargada

de la hormiga

夏涼し

影長くなり

アリの足

*

El viento mueve

las grullas multicolores . . .

Suena un Koto

風吹いて

鶴がいろいろ

琴の音

*

aquí verano

resplandece en sus cuencos

uvas y peras

夏来たり

ブドウにナシに

水垂るる

*

es primavera

¿sin pájaros sin flores?

pasan soldados

鳥は来ず

花も咲かずに

兵の春

*

El cañón

de un tanque abandonado,

¡Nido de palomas!

捨て置かれ

戦車大砲

鳩巣かな

*

fotos quemadas

la casa derruida

a dónde volver

写真燃え

どこにただいま

家もなし

*

un niño llama

trepa entre escombros

nadie responde

子供泣く

返事はないか

がれき山

*

La paz conmigo

y el murmurar del agua

entre las piedras

平和なり

岩間を流る

水の音

*

ella espera

al esposo caído

en la trinchera

待ちわびて

夫倒れる

陣地にて

*

Vibran chicharras

entre ramajes frescos.

Llega el verano.

虫鳴いて

青き草には

夏来たり

*

Nubes que pasan

las ancianas se ríen

del tic-tac tic-tac.

雲高く

老女笑う

時が経ち

*

Vibran chicharras

entre ramajes frescos.

Llega el verano.

セミ震え

若葉の雫

夏来たり

 

  Como cierre a este recorrido por el haiku argentino nos quedamos con una reflexión de otro argentino ilustre, Alberto Silva, que amablemente ha querido compartir sus impresiones sobre el haiku.

 

ALBERTO SILVA: REFLEXIÓN SOBRE EL HAIKU

Nacido en Buenos Aires, Alberto Silva es poeta, traductor y especialista en temas japoneses y transculturales. Además de los cuatro volúmenes de la serie Zen (Bajo la Luna, Buenos Aires 2012-2014; Herder Editorial 2018), entre sus libros más importantes se cuentan La invención de Japón, El libro del Haiku, Libro de Amor de Murasaki. En poesía ha publicado El viaje, Celebración del Mar, Perros Calientes y Ferrocarriles Repentinos.

Es licenciado en Filosofía (Universidad Católica de París), Doctor en Letras y Ciencias Humanas (Universidad de la Sorbonne) y Doctor en Ciencias Políticas (Min. Educ. España).

En El libro del haiku la lista de autores antologados comprende desde el siglo XVII con el maestro Matsuo Bashô hasta autores como Meisetsu o Kioshi, ya en el siglo XX, acompañada de una extensa y profunda reflexión sobre el haiku y sus creadores.

A mi pregunta sobre cuál es su opinión sobre el haiku, el señor Silva ha tenido a bien responder con una reflexión en su página personal de Facebook y que reproduzco aquí con su permiso:

“Empiezo aclarando que no tengo un juicio formado y expresado públicamente sobre el tema: nunca opino sobre la poesía de otro como haría un crítico literario que dirime lo bueno y lo malo en materia de poesía. En el caso de haikus argentinos, sólo lo hice dos veces, porque me gustaban: una vez por escrito (con Juan Carlos Durilén); otra vez oralmente (con Rolando Paciente). En algún caso opiné para precaver sobre textos que anuncian ser “haikus” sin (en mi opinión) llegar a serlos: cito el caso de Mario Benedetti, hombre que contó con mi admiración durante su vida (como crítico social e incluso en algunas de sus novelas), pero que cometió el desliz (de nuevo: en mi opinión) de escribir a destajo un libro de “haikus”.

Lo anterior implica que no considero al haiku como un bloque. Leo cada haiku, uno por uno, como la escritura poética de un poeta que escribe haikus y a menudo también versos de tipo distinto (ocurre con Borges, Shiki, Stevens, Haroldo de Campos, Jacques Roubaud, René Coyaud, etc.). Esto que digo a su vez remite a algo obvio, pero que conviene recordar: como cualquier poesía, un haiku es pasible de opinión y gusto según cada uno estime con libertad (y en mi caso casi siempre privadamente) la calidad o atractivo que suscitan en términos poéticos.

Personalmente reacciono (e invito a reaccionar) ante los haikus de alguien igual que ante la poesía de cualquier poeta. Los versos de todo tipo que leo me interesan más o menos. Me atraen más o menos. Dicho lo cual, algunos haikus me gustan mucho. Por ejemplo, esa serie enigmática de «haikus estrictos» sobre la rana que salta en el estanque, estableciendo una espléndida conexión entre Bashô, Buson y Ryôkan, lejanos en el tiempo y por sus circunstancias personales. También me gusta la serie de «poemas haikeados» (por así decir) de Wallace Stevens sobre el mirlo, que no me cuesta conectar con sus “Adagia”. O aquel arranque de Juan Ramón Jiménez sobre la rosa. Sin olvidar el vibrante texto de Ezra Pound que me permito citar: “The apparition of these faces in the crowd // petals on a wet black bough”. Me sitúa de inmediato en el andén de una estación de tren, mientras anochece con lluvia. Me considero otro pétalo oscurecido de humedad e intemperie, en pleno fragor citadino. Me siento humano, me siento urbano, me siento partícipe solidario de la aventura de “vivir juntos”, como decía Roland Barthes.

Los escritores de haikus de Japón no forman actualmente una cofradía. Son poetas y, como todos los poetas, se desempeñan lo mejor que pueden, participando en todo caso del movimiento cultural de su tiempo. Sin embargo, también hubo en el siglo XVII un movimiento específicamente ligado al haiku, que merece atención. Muy vinculado a las propuestas de Bashô, ilustrado y detallado en sus “Diarios de Viaje”, que tuve el honor de traducir para FCE y que circulan en lengua castellana en América Latina y la península. Este movimiento de Bashô (en polémica retórica y poética con otras corrientes de haiku, según está debidamente historiado) aunaba lo que al comienzo de estas notas llamé (en dicho momento para distinguir) la letra y el espíritu del haiku. La de Bashô era la propuesta de “un modo de vida” vinculado a “un modo de escritura”. Con alivio observo que fue éste el tipo de haiku más difundido fuera de Japón, el que llegó a nosotros. En todo caso es el que más me interesa. Y reconozco que no me imanta la evolución actual del haiku en Japón.

Observo que en algunos países los escritores de haiku se conectan o se agrupan. Lo considero con el máximo respeto, atendiendo a lo que acabo de comentar sobre el Bashô peregrino en visita a sus pares poetas. A la vez mantengo cierta distancia, como la tomaría ante una asociación de sonetistas o cultores de décimas, églogas o poesía gauchesca. Esto lo digo exento de toda ironía, conviene insistir.

Por otra parte, mi talante poético no es el haiku, aunque en este periodo estoy escribiendo poemas haikeados como parte de mi colaboración con Giacomina Penette, artista plástica argentina (los primeros frutos aparecieron en este FB). Porque sigo considerando al haiku como una escuela posible de escritura. Y de vida también, debido a la estrecha conexión con el Zen de algunos haijines (hombres del haiku).

A pesar de lo cual, quien haya leído “El Libro del Haiku” verá que no me extiendo en el aspecto que podríamos llamar «lo Zen de haiku». Allí más bien insisto en que el haiku merece ser considerado (y debería ser evaluado) como “poesía-poesía”, como poesía sin más, sin la muleta o servidumbre que podría fácilmente significar ser de alguna forma considerado como “expresión o resultado del Zen”. Se estaría considerando al Zen como una doctrina espiritual o una estrategia retórica (¡cosa que pasa muchísimo!), cuando el Zen sólo es un fermento, una mirada.”

 

Leticia Sicilia, 2019©

Haiga 5

Hemos escuchado muchas veces la frase: “tanto o más difícil que escribir un haiku es saber leerlo”, y seguramente damos fe que es así. Saborear un haiku requiere de un proceso que va más allá del impacto inicial. Queda resonando en nuestro interior y vamos completando lo sugerido, lo que no está dicho. Aparecen nuestros propios sentidos al servicio del haiku. Muchas veces el aware no nos llega hasta descubrirlo en el interior de sus versos. Un proceso que el lector realiza minuciosamente, paladeando cada palabra.

         Algo similar ocurre con la pintura oriental tradicional, aquella que también sugiere y no nos muestra todo. La que nos hace estar presentes en la obra, la que también completamos como espectadores y nos hace transformar en co-autores de la misma pintura.

En el libro “101 CUENTOS CLÁSICOS DE LA CHINA” Recopilación de Chang Shiru y Ramiro Calle, hay uno en particular que da cuenta de esto que hoy quisiera compartir:

El emperador de la Dinastía Song decretó un concurso nacional a fin de seleccionar a los mejores pintores para la Academia Imperial de Bellas Artes. El mismo monarca escribió un verso para que los concursantes crearan su obra bajo ese título. El verso decía:

 «Un templo antiguo en la profundidad de las montañas.»

          Miles de pintores participaron en el concurso, desarrollando su imaginación para interpretar el verso del emperador. Algunos de ellos dibujaron un templo antiguo en la falda de la montaña. Otros dibujaron un bosque del que se destacaba parte del tejado de una construcción antigua. Había quienes pintaron los muros rojos de los templos sobre un fondo de montañas, etc.

          Aunque el estilo pictórico marcaba dos tendencias fundamentales: la detallista y la esencial, en las obras presentadas al concurso se apreciaban dos denominadores comunes: el templo y las montañas.

          Después de las primeras selecciones, quedaban cien pinturas para el final del concurso nacional. El mismo emperador formó parte del jurado. Los organizadores enseñaban uno a uno los cuadros al tribunal, a fin de obtener sus calificaciones. Al emperador no le llamaron la atención ninguna de las obras que le enseñaron, porque no le gustaba la expresión pictórica demasiado directa y realista. Dijo:

-La reproducción gráfica de un templo entre las montañas aminora el sentido poético del título y empobrece la imaginación y la espiritualidad del  verso.-

          Cuando iba a retirarse desanimado, los cortesanos abrieron una pintura muy original: Allí no se veía ningún templo ni nada por el estilo. Sólo había un viejo monje que cargaba dos cubos de agua con un palanquín caminando por entre un bosque silencioso. El emperador se quedó mirando este cuadro con sorpresa y gran satisfacción. Al cabo de un buen rato, exclamó:

– ¡Magnifico! Este es el que más me gusta. No se ve ningún templo, pero te parece que está cerca. Lo antiguo del monasterio está en la edad del monje. Ni hay montañas, pero el bosque lo evoca. Aparentemente falta una relación entre la pintura y el verso, pero el lenguaje alegórico del pintor invita a desarrollar nuestra imaginación, pensando en ese templo antiguo y las montañas que no se ven en el cuadro. Si el verso da una imagen del templo entre las montañas, la pintura sugiere un ambiente poético nada común.

          Los demás miembros del jurado manifestaron su sincera conformidad con el criterio del emperador, eligiendo por unanimidad al autor de esta original obra como el primer ganador de este concurso.

         Dice el emperador: “Aparentemente falta una relación”, y no, no falta. Son precisamente esas relaciones invisibles las que forman parte de la obra, parte del haiga y parte del haiku. De eso se trata.

 

La Vela

Hay lugares en los que uno busca la soledad y otros en los que la encuentra sin buscarla. Siempre me han gustado las pequeñas ermitas en las que no hay casi nadie. Y nunca me han gustado las grandes ermitas en las que hay mucha gente…

Entro en una ermita. Es un lugar de Castilla. En la ermita no hay nadie. Es una ermita fría…más que fría: gélida. Casi no se percibe la luz de la tarde. Entra muy poca luz a través de unas sencillas vidrieras, nada que ver con la de las grandes catedrales.

Pero lo que me sorprende al entrar no es el suelo gastado, como a un conocido amigo haijin1, sino una vela que hay al lado del altar. Esa vela es la única luz, la pequeña luz que hay en la ermita. Alguien la dejó encendida, quizá como ofrenda hace un poco tiempo. Poco tiempo, porque no está muy consumida.

Tiene algo especial esta vela, porque es la única que hay encendida en la ermita…y porque le da un color especial a la ermita…Una pequeña vela en una ermita pequeña…

solo una vela

ilumina la ermita –

atardecer

-.-

1. Frutos Soriano.

más que el sermón

me conmueve el gastado

suelo del templo.

No siempre la brevedad es haiku

No siempre escribir tres versos pautados por su brevedad, nos asegurará que estemos escribiendo un haiku: “La esencia del haiku es el haimi, dice Vicente Haya en su libro Aware, no puede ser el 5,7,5 pues hay otras formas poéticas con esa regla que no son haiku como el senryû y el zappai”.

Distinguir cuando lo que se ha escrito no es un poema haiku es uno de los aprendizajes que debemos encarar y no es tarea fácil; aún después de tiempo en el camino del haiku, algunos haijines, tenemos ese riesgo, esa tentación de hacer algo elaborado o de querer expresar ideas, por ello la importancia de un maestro que esté ahí a la hora de desviarnos, antes de que un desliz se multiplique y nos lleve a alejarnos del camino.

 

Poesía y poesía haiku

Para distinguir un poema de un haiku, podemos y debemos estudiar lo que es un haiku, pero también hay ejercicios como el siguiente que pueden ayudar a los que se inician a ver lo que es un poema no haiku, aunque cumpla con las 17 silabas y con la clásica distribución de los tres versos.

Hemos seleccionado tres versos de un poema de Daniel Favero (poeta argentino víctima del terrorismo de estado, desaparecido durante la dictadura militar) que reducimos a 17 sílabas distribuidas igualmente en tres versos ¿podríamos tener un haiku?

 

Tu risa va descalza por un campo minado,

va burlando tragedias; se parece a la vida

que tiene diez mil años de sitio y sigue y sigue

(…)

Daniel O. Favero

 

Tu risa

va burlando tragedias:

se parece a la vida

 

Aunque el poema es hermoso no sería un haiku porque es una idea, algo que el poeta piensa y lo que pensamos por sí solo no compone un haiku.

    Pueden pasar años antes de aprender a diferenciar un poema haiku de uno que no lo es, y esto no siempre ocurre por desconocer la teoría sino por la ceguera particular que produce el conocimiento intelectual cuando es simplemente una adquisición de información que no integramos en nosotros mismos. El resultado es algo así: “conocemos mucho de haiku” mientras que la realidad es que tenemos mucha información sobre el haiku en una parcela estanca de nuestro intelecto incapaz de interactuar con nuestras creaciones. Para que nuestros poemas tengan haimi, sabor de haiku, necesitamos algo más que conocer las reglas y ejercitarnos en su escritura. Dice Vicente Haya, en su libro Aware: “El haiku es un proceso que debe darse en ti. No es un aprendizaje intelectual; es un entrenamiento en la percepción.”

 

Personalmente me llevó años reconocer que muchos de mis intentos no lo eran. Algunos sobrevivieron y forman parte del primer libro que publiqué: “En los bolsillos huesos de melocotón”. Identificar poemas que no eran haiku me ayudó -aunque suene paradójico- a captar un poco mejor lo que era un haiku.

Algunos ejemplos de esos poemas de mi autoría que son solo una idea, una creencia, un pensamiento, o puro estado emocional, y que llamé anti-haikus son:

 

El olor del espliego

borra el peso

de este mundo.

 

Sin rumbo fijo;

y es de noche

y es invierno.

 

El perfume

de las flores que piso

queda en el aire.

 

No vive quien

no ve florecer las rosas

sin desear nada.

 

Cuando reconocemos que el poema que hemos escrito no es un haiku, no llamarlo así es lo primero, y lo segundo reconocer que puede ser (como poema) muy bueno, pero -si lo que prima es que intentamos escribir haikus- debemos volver sobre las reglas, a la lectura de los clásicos, sobre las lecciones de los maestros y sobre todo a escribir y tirar, escribir y tirar, y de vez en cuando salvar alguno para que nuestro maestro corrija, nos diga que somos unos cursis o que tenemos un “yo” como una catedral. Y para que, a pesar de ello, o especialmente por ello, sigamos en el camino, ganando poco a poco algo de humildad y de intimidad con el mundo.

 

Senryu y Zappai

 

Al inicio del artículo hemos mencionado otras formas poéticas de Japón con la misma alternancia del haiku, de ellas solo decir :

Senryu

 Tiene intención, hay suceso. El senryu es heredero del haiku arcaico . Puede hacer reír, cabrear, ser una broma o un reclamo social.

 

Otra primavera,

tras ese hombre que se pierde

entre hojas jóvenes

                                       IP51

  

Zappai

 Un zappai es una idea, no hay suceso.

 

No hay mantas

para el invierno que se avecina

a esta tierra

                         IP51

El haiku es la poesía de la sensación y de la brevedad, pero también de “algo más”. Vislumbrar ese “algo más” es lo que atrapa al que se inicia en el camino del haiku. Por esto último renunciamos a los juegos de palabras, a vivir solo la aventura del lenguaje que es todo tipo de poesía y que tanto atrapa. Porque, en esa otra búsqueda que es el haiku, el “poeta” va tomándole el gusto a ir desarmando esa complejidad que él es, queda atrapado en esa otra aventura que es aprender a ser más sencillo, más transparente, menos intelectual, a estar más atento a la vida, actuando con la mayor impecabilidad que pueda lograr, porque tal vez eso que va mermando en él (esas capas que con anterioridad ha ido sumando sobre sí mismo) y esa nueva forma de estar en el mundo que le pide el haiku, lo lleven a sentirse más cerca o en camino hacia eso que es nombrado como “esencia”, “ser”, “energía”, “lo inefable”.

 

Isabel Pose

Mayo 2019

Pasto quemado,
la llama cobra fuerza
con el viento

Nombre del niño/a: Mateo Klos
Edad: 12 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina
……….
Un perrito negro
al mover la cola
levanta tierra

Nombre del niño/a: Milagros González Merlini
Edad: 13 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina
……….
Bajo la luz del sol
huyen dos pájaros
del arbusto

Nombre del niño/a: Milagros González Merlini
Edad: 13 años
Colegio:  Villa Devoto School
Ciudad: Buenos Aires
País: Argentina
……….

Sopla el viento,
la corneja casca
una pipa

Nombre del niño/a: Ander Arellano Gil
Edad: 10 años
Colegio:  CP Griseras
Ciudad: Tudela, Navarra
País: España

……….