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Enero de 2026

CONSTRUIR

En Año Nuevo,
Espinacas con pasas.
Y en el alma, paz.

DECONSTRUIR

 Realmente fue esa mi cena en la víspera de Año Nuevo, en Nochevieja. ¿Qué más da? Total… unas horas antes o unas horas después. También pudo haber sido una digna comida en Año Nuevo.

   Hoy quiero comentar el aspecto dialógico de los haikus. No me refiero al diálogo inherente del haiku con que el haijin puede dirigirse a un lector desconocido, sino al establecido con alguien conocido. En nuestra sociedad la lectura de un poema suele ser una actividad casi siempre monológica, individual, casi íntima, por no decir minoritaria. Seguro que no era así en los comienzos brumosos de la poesía en aquellas ancestrales  sociedades ágrafas, donde la actividad poética todavía no había dado el salto a la escritura, y la transmisión era oral –canto, celebración, conjuro, gesta, plegaria, etc.–  compartida con la sociedad. En el caso de Japón, en el Japón premoderno (antes de 1868), cuando hacía siglos que se venía usando la escritura, la poesía cumplía una importante función social: comunicar sentimientos, despedir a un amigo, celebrar un encuentro o un paisaje, lamentar una pérdida, agradecer un favor, colaborar en un certamen poético. En la corte imperial del viejo Japón, hasta se usaba para informar de nombramientos y destituciones, para solicitar empleo, para exiliar a un enemigo. En los tiempos de los grandes maestros del haiku –Bashō, Buson, Issa– el haiku, aunque era producto de una sociedad plebeya, conservaba en gran medida esa función. Son célebres los haikus del primero de esos maestros para retribuir la generosidad de sus anfitriones cuando iba de viaje o simplemente para saludar a alguien. Como este dedicado a una discípula:

白菊の               shiragiku no
目にたてて見る           me ni tatete miru
ちりもなし             chiri mo nashi

Los ojos fijos
En blanco crisantemo.
Ni mota de polvo.

Pero también hay haikus en que el haijin interpela directamente a la situación, objeto o circunstancia del poema. Hablando de Año Nuevo, me viene a la memoria este de Natsume Sōseki que encontré en la magnífica selección de Fernando Rodríguez-Izquierdo publicada en «Maestros del Haiku» por Satori Ediciones (la traducción es mía).

我に許せ         ware ni yurase
元日なれば        ganjitsu nareba
朝寝坊                               asanebō

Hoy que es tu fiesta,
Año Nuevo, déjame estar
Un poco más en la cama.

¿Divertido, verdad? Podemos imaginar a Sōseki, al que en su vida doliente no le faltaron desdichas, remolonear felizmente en el futón un día tan festivo como ese.

Mi haiku es más serio y solemne con tantas «a» en los dos versos finales. El tercero me lo inspiró un maravilloso haiku de Issa Kobayashi:

何もないが          nani mo nai ga
心安さよ           kokoro yasusa yo
涼しさよ                                            suzushisa yo

Sin tener nada,
Pero con el corazón en paz y
Este frescor.

Paz en el corazón deseo a los lectores de El Rincón en el año que acaba de empezar. Y salud para cenar espinacas con pasas o para remolonear un rato en la cama antes de levantarse.

Enero de 2026

Caligrafiado por Rafael del Olmo bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

Los ciruelos florecen.
Que no se toquen
por la mano del viento.

盛りなる
梅にすで引く
風も哉

– En la caligrafía:

さかりなる
うめにすてひく
風も哉
——————————————–

Comentado por Frutos Soriano:

A veces el haijín no puede evitarlo, da un paso adelante y toma partido. Le ocurre como a esos  reporteros de la naturaleza que, contraviniendo las reglas de su oficio, dan de comer a los cachorros de león hambrientos. En este caso el maestro Bashô se extasía ante el florecer de los ciruelos y, seguidamente, cede a la heterodoxia y simpatiza con el objeto de su haiku en un gesto compasivo o enamorado. “Que no se toquen / por la mano del viento”. ¿Esto qué es? ¿Un arrebato? ¿Una oración? Bashô se despoja de su traje de haijín y salta al ruedo a jugarse la vida. Ya le da igual todo (como les ocurre a todos los enamorados): que haya intervención del ego, que surja la metáfora, que se personifique la naturaleza… ¡qué más da! A veces nos desbordamos como un río y no hemos de pedir perdón por ello. A fin de cuentas, ¿qué sería de nuestra vida si no diésemos -siquiera de vez en cuando- ese paso adelante, si no tomásemos partido por aquello que nos enamora, si no protegiésemos del frío el cuerpo amado con nuestro propio cuerpo?

Frutos Soriano

Presentación. LA TINTA RESPIRA. Selección de haikus caligrafiados.

LA TINTA RESPIRA. Selección de haikus caligrafiados.

Shodo Creativo es proyecto dirigido por Elena Hikari (caligrafía) y Luciana Rago (pintura) y que nace en el año 2001 en Madrid. Destinado al desarrollo, el estudio, la creación y la difusión de las Artes del Pincel: Caligrafía y Pintura de Japón y China, con el fin de acercar estas disciplinas a un público cada vez más interesado en la materia.

Shodo Creativo comienza su colaboración con El Rincón del Haiku y se extenderá a lo largo del 2026 con una entrega mensual de un haiku caligrafiado a la manera tradicional japonesa por un grupo avanzado de alumnos de las clases regulares y de su profesora Elena Hikari, quien imparte las clases de caligrafía japonesa en Shodo Creativo desde hace 20 años.

 

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE LA ESCRITURA DEL HAIKU

El vacío habla
La tinta respira
La mano no se exhibe
El instante aparece y desaparece.

Hace años aprendí que, escribir un haiku a pincel no consiste en “pasar” un poema a un papel, sino habiéndolo practicado tantas veces que su interiorización permite que la expresión resulte auténtica y sensible al mismo tiempo.

Cada trazo ocurre una sola vez y deja, alrededor, un espacio que también nos habla.

Al igual que el haiku, su caligrafía debe poseer brevedad y está despojada de erudición. Pero debe causar atención al instante, ser preciso. El gesto no se repite y se ausenta la corrección.

Ese papel en blanco, ese vacío que a veces abruma… es también poema. Quizás si lo vemos como una pausa, como una respiración, nos ayude a dejar de sentir vértigo para verlo y sentirlo con alivio.

La musicalidad de su escritura nos habla con líneas dispares en velocidad y nos muestra diversidad y expresión cuando vemos al negro de la tinta ir disipándose al gris, para luego casi desaparecer… y volver a aparecer con fuerza e intensidad.

No todos los haikus piden el mismo trazo, cambia como las estaciones del año. Debe ser diverso como la propia naturaleza.

El haiku ya ha ocurrido y el papel que lo contiene conserva solo una huella. Lo esencial queda fuera del marco.

Para que la vida de un haiku aparezca con su escritura a pincel y tinta, conviene pensar como poeta además de como calígrafo. El haiku no se “ilustra”: se encarna en el gesto.

El tipo de caligrafía que usamos para escribir el haiku son la combinación de los caracteres kanji y los kana, sílabas japonesas fonéticas.

En el momento de escribir el haiku con tinta y pincel fino, algunas consideraciones se vuelven necesarias. Iré desde lo más general hasta lo sutil, siguiendo la tradición sino-japonesa pero adaptándola a la práctica de cada persona:

  1. COMPOSICIÓN o KOUZU構図 – El haiku es breve, así que la composición debe respirar.
  • Formato: el vertical es el más tradicional, como el tanzaku 短冊 (tira de papel 36x6cm.) o el hanshi半紙 (24x33cm.)
  • Distribución del texto: no centrarlo, la asimetría es un parámetro central en la estética japonesa. El poema suele ocupar entre 1/3 y 2/3 del espacio total a escribir. El resto es silencio.
  • Orden de los versos: Tres líneas verticales (una por verso) es común, pero eso podemos variarlo, si el ritmo lo sostiene.
  1. VACÍOS y LLENOS o YOHAKU 余白 – El vacío no es fondo, es parte del poema.
  • El vacío, el blanco, sugiere una estación del año, una atmósfera o MA 間, pausa. Evitemos “rellenar” por inseguridad.
  • El último verso suele quedar con más espacio debajo, como un eco.
  1. LÍNEA DE ESCRITURA y RITMO – La línea es el aliento del haiku.
  • Vertical descendente: natural, meditativa.
  • Ritmo: no igualar todos los caracteres. Variar velocidad, presión y tamaños.
  • Imperfección consciente: una ligera inclinación da vida, demasiada regularidad mata el gesto. Hablamos de la escritura en Chirashigaki 散らし書き (lit. “escritura dispersa o esparcida”), un método de composición único en la escritura kana que, entre muchas características, se diferencia por inclinar las líneas de escritura hacia un punto de fuga en la parte inferior derecha de nuestro soporte.
  1. TINTA y CARGA DEL PINCEL – La tinta en barra sólida expresa el estado interior.
  • Moler la barra de tinta: debes elegir una barra especial para la escritura kana ya que éstas tienen las partículas de hollín de pino más finas que las barras para la escritura de kanji en mayor tamaño. Esto nos facilita la escritura y consigue una tinta con diversos tonos de negro.
  • Dejar que la carga de nuestro pincel se agote con naturalidad y que den paso los tonos grises hasta casi desaparecer.
  1. PINCEL y GESTO 
  • Kofude 小筆, o pincel pequeño.
  • Gesto decidido, continuo y sin correcciones.
  1. ESTILO CALIGRÁFICO – Menos virtuoso y más honesto.
  • Sousho 草書o Estilo de “hierba”, origen del kana. El estilo cursivo del cual nació el silabario hiragana es el más apropiado.
  1. FIRMA y SELLO– Es habitual caligrafiar el nombre del autor que compuso el haiku, pero no es necesario caligrafiar nuestro nombre ni poner nuestro sello, pero si lo quisieras hacer o usar:
  • Discreción: El sello acompaña y forma parte de la composición caligráfica, sin que compita con la escritura. Un tamaño pequeño, de 1,5 o 1 cm.
  • Colocación: a la izquierda, al acabar la escritura que comienza desde la derecha o en el lado opuesto al peso visual del texto.

Leer, interpretar y experimentar el haiku no como forma, sino como gesto, es un aprendizaje continuado gracias al estudio desde hace ya una década con nuestro maestro Hikita “Sekiin” (Kyoto, Japón). Incluso algunos de nuestros alumnos me han podido acompañar en la práctica del Shodo durante sus valiosas clases en su ciudad natal. Poder aprender desde él, desde su gran conocimiento y generosidad nos ha abierto un mundo infinito.

Artículo de Elena Hikari  

Presentación. Enero 2026

EL ALMA DE LAS FLORES

 

El alma de las flores es el título de un poema de Kaneko Misuzu que quiero tomar prestado para florearle un nombre a esta columna.

Hace unas semanas, el equipo de El rincón del haiku me propuso escribir una columna mensual sobre haiku y animismo, o más ampliamente, sobre poesía japonesa y animismo.

Antes que partir dando definiciones sobre qué es el animismo y referir historias, me gustaría más bien comenzar con un gesto que nos conduzca hacia los mundos animistas: la escucha.

Este 2025 las vociferaciones de los poderosos parecieron saturar el mundo entero: como si sólo sus voces, sus intereses, sus vidas y sus futuros importaran.

Por lo mismo, se hace cada vez más necesario escuchar la diversidad de voces que el ruido más furioso silencia. Y sostener, también, el poema y su posibilidad de ser un espacio de escucha. Un ámbito donde escuchar las voces de los innumerables seres vivos con los que cohabitamos y componemos este planeta.

Pensando en las vidas que son consideradas silenciables y descartables, quisiera partir invitándoles a leer la segunda entrada del haibun más famoso de Kobayashi Issa, el Ora ga haru (“Primavera mía” en la traducción de Rubén Silva y Gonzalo Marquina, y “La primavera de mi vida” en la de Sam Hamill)[1].

Aquí, Issa cuenta la historia de un novicio de 11 años, Takamaru, que al comenzar la primavera fue junto con un monje a recoger flores y hierbas, pero en el camino de regreso, mientras cruzaban un puente, resbaló y cayó al río. El río lo arrastró sin que su compañero pudiera hacer nada. Al enterarse, la gente del pueblo lo busca durante horas hasta que lo encuentran entre unas rocas, y descubren un puñado de flores de petacita en uno de sus bolsillos.

“Probablemente el niño las había guardado para dárselas a sus padres cuando volviera a casa. Fue en ese instante que todos rompimos a llorar”

Luego cuenta cómo sus padres, “seguidores del Camino”, que “siempre habían hablado sobre la trascendencia del dolor y las miserias de este mundo”, lloran amargamente y sin contención. “El amor hacia su hijo los había destrozado. Por eso lloraban. Por eso…”

Sin embargo, a continuación, Issa intercala un waka en el que se desplaza de la muerte del niño, el dolor de los padres y los habitantes del pueblo, hacia las hierbas:

¿Quién lo habría imaginado?
Tantas hierbas, aún tiernas,
que apenas comenzaban a brotar,
entregadas al fuego, alzándose en humo
que flota sobre el campo.

Y luego, pasando de las hierbas a las flores, nos hace ver que:

“Al igual que los padres del pequeño Takamaru, acaso también las flores lloran al presentir que pueden ser cortadas o quemadas justo cuando abren su rostro al sol de primavera tras la nieve invernal. ¿No son sus vidas tan frágiles y breves como las nuestras? Y si comparten el destino de todo ser que nace y se extingue, ¿no podrían, también ellas, alcanzar el nirvana al final?”

En Japón, los debates entre las escuelas budistas sobre la posibilidad de la iluminación de las plantas y los árboles son bien conocidos y comenzaron alrededor del s. XII[2], sin embargo, Issa no se está refiriendo a los debates teológicos, sino a la experiencia de la compasión, la apertura al valor de las vidas de las plantas y de todos los seres. Nos habla de su fragilidad, su miedo, sus rostros que anhelan el sol.

También las flores, las plantas, tienen vidas, y esas vidas importan tanto como todas las otras vidas.

Issa, que además de haijin era sacerdote del Jodo Shinshu, sabía bien que los seres no tienen una esencia propia, y que comparten una existencia de sufrimiento. El camino hacia la cesación, en lo profundo del corazón de Issa, era necesariamente colectivo. Una red, pero también, como nos recordaba hace un tiempo Yaxkin Melchy aquí mismo[3], un vecindario, una comunidad.

Para Issa todos los seres buscan el despertar, la iluminación, y el cese del sufrimiento: las mariposas, las moscas, los gatos, la nieve, las hierbas. A veces se detienen para escuchar el Dharma, otras frotan sus patitas rezando, y hay pájaros, como el ugüisu, que pueden recitar el Sutra del Loto[4].

De manera más amplia, y saliéndonos del marco budista, podríamos decir que cada ser vivo busca, desea y expresa un futuro.

Tantos seres y futuros se han perdido en este año y los años recientes que la desazón pesa como una gruesa capa de nieve sobre nuestros corazones.

Mientras la Tierra inclina su órbita en relación al sol, y en el hemisferio sur es solsticio de verano, y en el hemisferio norte es solsticio de invierno, los corazones de los diversos seres de este planeta volverán a intentar abrirse, y yo, siguiendo a Issa, voy a intentar confiar una vez más en el oído de los pueblos, las flores y la nieve. Porque todavía nadie conoce todo lo que puede el alma de las flores.

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[1] Aquí voy a seguir la traducción de Silva y Marquina, la única en español, que actualmente se está publicando en Retama Escuela de haiku.

[2] Al respecto, William Lafleur, Saigyo and the Buddhist Value of Nature, o el más breve Sattva. Enlightenment for Plants & Trees, en Dharma Gaia: A Harvest of Essays in Buddhism and Ecology.

[3] La bella verdad del mundo. Haikus de insectos y otros animales de Issa Kobayashi.

[4] La asociación del canto del ugüisu con el Sutra del Loto precede, por supuesto, a Issa, pero forma parte importante de la siguiente entrada del Ora ga haru.

Enero de 2026

¡Feliz 2026! Espero que este año sea excelente para todos y que nuestros días estén siempre acompañados de poesía y libros.

Para este tercer año de “El mundo del kigo” he decido un tema general: los 忌日 kinichi o aniversarios literarios (literal: aniversario de fallecimiento). Creo que es una hermosa forma de celebrar a famosos poetas y escritores en general, haciendo perdurar su memoria en lo que ellos amaban: la poesía. Mes a mes veremos algunos de los aniversarios correspondientes, mientras vamos profundizando en diversas figuras del mundo literario japonés y disfrutando de los haikus que los celebran.

Comenzaré por explicar qué es un 忌日 kinichi. Es un día dedicado a los logros literarios de un escritor, generalmente en el aniversario de su muerte (con algunas excepciones), basado en su seudónimo, nombre artístico u obra maestra. En el haiku, los aniversarios de la muerte de poetas y otras personas famosas se utilizan como kigo. Los orígenes del uso de aniversarios literarios se remontan a los saijiki (diccionarios de uso de kigo) del período Edo. El Hinamikiji (1685), una guía de los eventos anuales de Kioto, incluía información sobre el aniversario de la muerte de un escritor. El aniversario de la muerte de Bashou, por ejemplo, se hizo ampliamente conocido. A partir del período Meiji, el aniversario de la muerte de un escritor se estableció como una palabra estacional, principalmente el de aquellos escritores asociados con el haiku, como Natsume Souseki y Akutagawa Ryuunosuke, pero también para poetas que componían en otros géneros e, incluso, figuras históricas que habían dejado un impacto en el mundo poético. Después de la Segunda Guerra Mundial, la práctica se extendió a escritores no relacionados con la poesía, como Dazai Osamu, cuyo aniversario es 桜桃忌outou ki; aniversario de los cerezos.

Dependiendo del saijiki, se clasifican dentro de 行事 gyouji o eventos, mientras que otros le otorgan su propia categoría.

Como todos los kigos, los aniversarios también se rigen por los períodos en que se divide el uso de las palabras estacionales. Siendo enero, les traigo aniversarios que corresponden a Año Nuevo y fin del invierno.

新年 Shinnen Año Nuevo

良寛忌 ryoukan ki

Sexto día del Primer Mes del calendario lunar.

Ryoukan Taigu (1758-1831) nació en la villa de Izumozaki en Echigo no kuni (actual Prefectura de Niigata). A los 18 años tomó los hábitos de monje de la secta Soutou y a los 34 años, siguiendo las palabras de su maestro Kokusen, quien acababa de fallecer, comenzó a recorrer el territorio. Pasó mucho tiempo en comunión con la naturaleza, escribiendo poesía y practicando caligrafía. Se dice que le gustaba jugar con los niños de las villas que visitaba ya que veía a Buda en sus inocentes corazones. En 1826 tras caer enfermo se trasladó a vivir a la residencia de Kimura Motouemon en Shimazaki. Allí fue cuidado por la monja Teishin, con quien intercambió haikus hasta el fin de sus días.

El siguiente haiku fue compuesto por Taguchi Hiina.

線香は檜のにほひ良寛忌

senkou wa hinoki no nioi ryoukan ki

el incienso es de olor a ciprés, aniversario de Ryoukan

義仲忌 yoshinaka ki

Vigésimo día del Primer Mes del calendario lunar.

Minamoto no Yoshinaka (1154-1184), guerrero del clan Shinano Genji a finales del período Heian. Una de las figuras históricas en la crónica guerrera Heike Monogatari. Derrotó a un gran ejército del clan Taira en la batalla del Paso de Kurikara y avanzó hacia Kioto. Encarceló a los emperadores Goshirakawa y Gotoba y se convirtió en shogun, pero posteriormente fue derrotado en Awazu, provincia de Omi, por las fuerzas de Minamoto no Yoshitsune, enviadas por Minamoto no Yoritomo. Su tumba se encuentra en el templo Gichuu-ji de Otsu. La tumba de Bashou, quien admiraba a Yoshinaka, también se encuentra aquí.

El haiku que elegí fue compuesto por la poeta Tsuji Momoko, quien falleció en noviembre del año pasado, 2025, a los 80 años.

義仲の忌の義仲寺の寒さかな

yoshinaka no ki no gichuu ji no samusa kana

en el aniversario de Yoshinaka ¡oh, el frío del templo Gichuu!

実朝忌 sanetomo ki

Vigésimo séptimo día del Primer Mes del calendario lunar.

Minamoto no Sanetomo (1192-1219) fue hijo de Minamoto no Yoritomo y Houjou Masako. Se convirtió en shogun a los 12 años, pero posteriormente fue asesinado por Kugyo en el Santuario Tsurugaoka Hachimangu. Estudió poesía con Fujiwara no Teika, quien incluyó uno de sus tankas en el Ogura Hyakunin Isshu. Sanetomo dejó una colección de poemas titulada Kinkai Wakashuu.

El haiku que utiliza su aniversario como kigo fue compuesto por Hirai Sono.

今は富士見えぬお庭や実朝忌

ima wa fuji mienu o niwa ya sanetomo ki

ahora en el jardín no se ve el Fuji, aniversario de Sanetomo

晩冬 Bantou Fin del Invierno

久女忌 hisajo ki

21 de enero.

Sugita Hisajo (1890-1946) fue una haijin, nacida en la prefectura de Kagoshima. Su verdadero nombre era Sugita Hisa. Estudió con Takahama Kyoshi. Junto con Hasegawa Kanajo y Takeshita Shizunojo, fue una de las primeras haijin del haiku moderno, y fue conocida por sus poemas, tan elegantes como los de sus homólogos masculinos. Su trágica vida, que incluyó discordias familiares y una disputa con su maestro Kyoshi, ha sido a menudo tema de novelas.

El haiku dedicado a su aniversario es de Shirai Bara.

久女忌や筆からまりし沼の庭

hisajo ki ya fude karamarishi numa no niwa

aniversario de Hisajo, jardín del pantano donde se enredó el pincel

草城忌 soujou ki

29 de enero.

Hino Soujou (1901-1956). Nacido en Tokio, su verdadero nombre era Katsunobu. Fundó el Club de Haiku del Tercer Instituto de la Universidad de Kioto y posteriormente se unió a Hototogisu. Fundó la revista Kikan y desarrolló el 新興俳句 shinkou haiku o haiku emergente. Tras la guerra, fundó y dirigió Seigen.

El siguiente haiku lo compuso Saitou Sanki (1900-1962)

薔薇色のまゝに富士凍て草城忌

bara iro no mama ni fuji koote soujou ki

aún rosado se congela el Fuji, aniversario de Soujou

Espero disfruten de esta nueva propuesta para mi columna y que me acompañen mes a mes a profundizar en “El mundo del kigo” y a expandir la lista de haijines y poetas que admirar.

¡Hasta el próximo artículo!

SHIKI Y LA METÁFORA DE LAS NUTRIAS

       Por Elías Rovira Gil

De joven, Shiki fue estudiando y haciendo interesantes planteamientos que volcó en Dassai Shooku Haiwa (Charlas sobre haiku desde la guarida de la nutria), una serie de ¡treinta y ocho! artículos publicados en el periódico Nihon del 26 de junio al 2 de octubre de 1892. Aquellas “Charlas sobre haiku desde la guarida de la nutria” fueron el planteamiento contundente de Shiki para la reforma del haiku, dirigido a llamar la atención sobre el hecho de que debería ser tratado como una forma de arte seria, atacando al mismo tiempo a los antiguos maestros del haiku, a quienes Shiki consideraba en gran medida responsables de su manifiesta degradación, así como a los jóvenes que, sin apenas preparación, pero creyéndose autosuficientes, lo banalizaban.

Siempre me pregunté de dónde y por qué saldría aquello de “… desde la guarida de la nutria”.

Mira tú por dónde, ha sido leyendo las traducciones y breves notas de Earl Trotter (1200 haikus de Shiki seriados en El Rincón del haiku) que creo haber encontrado la respuesta.

Como veremos en la próxima entrega, en la primavera de 1902, a escasos meses de su fallecimiento, Shiki escribió:

茶器どもを獺の祭の並べ方
chakidomo o oso no matsuri no narabekata

los utensilios del té,
alineados
como el festival de la nutria

Se cuenta en la tradición china, que las nutrias son animales muy meticulosos y suelen colocar los peces que atrapan en una línea ordenada en la orilla del río antes de comérselos, como si fuera una ofrenda para los dioses (un “festival” o “ceremonia”). De ahí proviene el nombre poético “El Festival de la Nutria” aunque no exista como tal Festival público.

Shiki pues, usaba este ceremonial de las nutrias como una metáfora para referirse a los escritores que, como él, esparcen y disponen a su alrededor los textos que son sus referencias, de manera previa para ponerse a componer.

Remontándose al poeta chino Li Shangyin (c. 813-858), Shiki usaba la pronunciación china y a veces se llamó a sí mismo Dassaigyo o Dassai*. También se llegó a referir a sí mismo como el dueño de la Librería (guarida, estudio…) Dassai, y a su aniversario conmemorativo (子規忌  Shiki-ki) a veces se le llamó Dassaiji.

Y así, a su colección de históricos artículos le llamó “Charlas sobre haiku desde la guarida de la nutria”.

* “Dassai” (獺祭) se escribe con dos caracteres kanji: 獺 (Dassu): Significa “nutria de río” y 祭 (Matsuri/Sai): Significa “festival” o “ceremonia”.

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La buena amiga Kayoko Ijiri (universidad de Kyoto) me envía sobre este tema del Festival de la nutria el sumi-e «Kawauso uo wo matsuru» (Una nutria hace ofrenda de peces), de Ogawa Usen, haijin y pintor de la misma generación que Shiki.
Fuente: El sumi-e original «Uo o matsuru» está en el Museo de la Provincia de Ibaragui. Ogawa Usen, «Uo o matsuru», Tomo de Primavera de Gran Saijiki de Japón, Kodansha, 1982.

Diciembre de 2025

CONSTRUIR

¡Qué blandamente
se han sentado unas hojas
en este banco!

 

DECONSTRUIR

Estas dos últimas semanas de noviembre, durante las que en estas latitudes celebramos la caída de las hojas de los árboles caducifolios, son una fiesta para los sentidos y un acicate para la sensibilidad. No solo por los colores con que se tiñen las hojas antes de caer al suelo, sino por todo lo que este fenómeno natural puede evocar en las personas: el paso del tiempo, la proximidad del fin del año, el recuerdo de la transitoriedad de las cosas de este mundo, la luz menguante de los días, la languidez del otoño, la melancolía de los estados de ánimo asociados a esta estación, etc. Una invitación constante a esa sensibilidad hacia las cosas que los japoneses llamaban aware.

Pero las hojas no solo caen al suelo. Pueden caer sobre cualquier objeto. Por ejemplo, sobre un colchón puesto a secar en el balcón de una casa. Como en ese haiku de Masaoka Shiki (1867-1902):

Hojas caídas
En un futón que se orea
En la barandilla.

En ni hosu
Futon no ue ni
Ochiba kana

えんに干す
布団の上に
落ち葉かな

O, en una imagen favorita de la poesía clásica japonesa, sobre una superficie de agua. Como en el siguiente tanka anónimo que aparece en la antología Kokinshū del año 905. Las hojas caídas de los arces, esas que los japoneses llaman momiji, emblema poético del otoño, cubren de color escarlata las aguas del río Tatsuta.

Teñidas hojas
Cubren el río Tatsuta.
Si lo cruzara,
¡Qué precioso brocado
En dos yo partiría!

Tatsuta gawa
Momiji midarete
Nagarumeri
Wataraba nishiki
Naka ya taenamu

En el haiku que hoy presento a la bondad de los lectores de El Rincón y que ilustra una fotografía tomada por la noche, he deseado destacar no el efecto preciosista de las hojas amarillentas u ocres, sino dos cosas: la suavidad –blandamente– como han caído las hojas, y la actitud personalizada –sentarse– con que yo las he visto posadas en el humilde banco de cualquier parque. En un haiku, las cosas actúan como personas o como animales, y las personas o animales como cosas o fenómenos de la naturaleza. Es la impersonalidad del haiku. Reginald Blyth decía que nosotros, personas, somos más humanos cuando nos damos cuenta de que no solamente las piedras y los árboles y los dioses están vivos, sino que hasta nosotros lo estamos.  Los hojas, como unos seres vivos más, se nos muestran sentadas en un banco en donde lo común es que se sienten personas, que “también” son-somos seres vivos (más o menos vivos que una hoja caída es una pregunta improcedente en el mundo del haiku). Algo nada extraño en el universo performántico de esta poesía donde los roles comunes se invierten, en donde objeto y sujeto conviven en un espacio común.

Sobre la forma de caer con suavidad –blandamente–, Masaoka Shiki, ya citado, tiene otro maravilloso haiku, en este caso con la nieve como protagonista:

Cae blandamente
La nieve sobre las alas de un pato.
¡Ah, esta calma!

Oshi no ha ni
Usu yuki tsumoru
Shizukasa yo

 

おしの羽に
うす雪つもる
静かさよ

El pato es nieve y la nieve es pato. Como las hojas son un banco y el banco es unas hojas. El adverbio «blandamente» ha sido solo la varita mágica para que, en uno y otro caso, se haya operado tan misteriosa identificación.

RAPACES

RAPACES

 

 Un nuevo orden

 

Distorsionada, quebrada está la escena en el ojo del

 águila

 pescadora

Como un ala de plumas blancas rasando la superficie

crespa,

corre el río en la pura transparencia del agua

Desde la arena tibia contemplo el vuelo soberano

y nada me atrevo a afirmar

 

Inés Aráoz

 

Quién no se ha dejado atrapar por el vuelo de un águila oteando su presa, o los bellos círculos de los buitres y tantas otras rapaces que, en lo alto de cañones o barrancos, en peñascos o en los riscos, aprovechan las corrientes ascendentes de aire desplegando al máximo sus alas. No olvido, todavía fascinada, la magia del Cañón del Río Lobos en la provincia de Soria con la imagen de los buitres sobrevolando la ermita templaria de San Bartolomé.

 

Cañón del río Lobos

la sombra de los buitres

sobre las rocas

 Ana María López

 

de los riscos a los tejados

en círculos,

la sombra de un buitre

 Miguel Ángel Alonso

 

Vuelo de rapaces –

El sonido del río

en el desfiladero

 José Luis Arcas (jlcarcas)

 

Migrando a zonas más cálidas, muchas rapaces llegan a España con el frío. Existen unas 150 especies con actividad nocturna y aproximadamente 300 con actividad diurna. Águilas, búhos, halcones, pigargos, milanos, azores, mochuelos, alcotanes, cernícalos, autillos, cárabos, esmerejones, buitres (buitre negro, buitre leonado, quebrantahuesos, alimoche, cóndor)…

En el aire frío

chilla un cernícalo-

Cientos de estrellas

 Gorka Arellano

 

 hinojo en flor

planea un ratonero

sobre el trigal

 Juan Antón Mencos (mencs6)

 

Se alza el milano;

de sus garras caen

yerbas y hojas

 Mercedes Pérez

 

Todas ellas tienen en común un estilo de vida depredador y unas características físicas marcadas. Poseen un pico fuerte y curvado y unas garras prensiles con las que cazan y sujetan a sus presas. Su presencia indica el buen estado de los hábitats en los que se encuentran, controlando plagas y saneando los campos. Aves de gran tamaño, son escasas y su reproducción es baja. Necesitan grandes extensiones de terreno.

 

Vuela un halcón-

la luz de la mañana

en los sembrados

 M.ª Ángeles Millán (Hikari)

 

Por un instante

las alas del cóndor

taparon el sol

 Daniel Mosquera

 

tama-arare yotaka wa tsuki ni kaerumeri

 granizo-

a la luz de la luna

los halcones nocturnos llegan a casa

 Ueshima Onitsura

 

El águila de San Juan, el dios Horus de los egipcios, los tótems de las tribus indígenas americanas…  Desde siempre, las aves rapaces han atraído el interés de los seres humanos, convirtiéndolas en deidades unas veces, otras en aves de mal agüero. Son alegoría de fuerza, poder y altanería, atributos que las han situado en escudos y estandartes por todo el mundo. El águila ha sido el ave más representada en heráldica, solamente merecida en aquellos caballeros que se distinguen en valor, generosidad y bravura.

 

Tarde de reyes-

Se aleja hacia el monte

el chillido del águila

 Gorka Arellano

 

ori no washi sabi shiku nareba ha-utsu ka mo

 El águila en la jaula

cuando está solitaria

bate las alas

 Jakiô

 

olas pequeñas

en los campos de arroz-

planea un águila

 Marga Alcalá

 

Las nocturnas, habitantes de las tinieblas, con su canto lúgubre y solitario se relacionaron a menudo con la magia o los espíritus malignos, aunque también, como en el caso del búho al conocimiento y la buena suerte.  Las diurnas con la clarividencia y la adivinación.

 

Nubes oscuras-

la lechuza del olivo

alza el vuelo

Encarna Ortiz  (Encarna)

 

fukurou ya hanabi no ato no usugumori

 Ligeramente nublado

tras los fuegos artificiales-

¡ulula un búho!

 Masaoka Shiki

 

Trillo enlodado.

Chillidos de lechuza

en la arboleda

 Aida Elizabeth Montonarro

 

Cañaverales.

Estirando las patas

desciende un búho

Leticia Sicilia (Hadaverde)

 

Espartal verde.

El quiebro de un mochuelo

hacia el resol*

* resol: Reverberación del sol

M.ª Victoria Porras (Mavi)

 

Por la vereda

clara la luz de luna

«¡uh, uh!» lejano…

 Carmen García Carnicer

 

Casi toca la luna

zigzagueando

esa lechuza blanca

 Pablo Albornoz

 

En declive en todo el mundo por la pérdida de hábitats y los tóxicos, las rapaces, portadoras del misterio, nos fascinan. Con ellas nos adentramos en un mundo en el que la naturaleza despliega su fuerza y equilibrio con admirable precisión. Que podamos seguir disfrutando siempre de sus vuelos con asombro y gratitud.

 

Alba estrellada

¡Uh…,uh…! una lechuza

sigue despierta

 Roxana Dávila Peña

 

iwa-hana no washi fuki hanatsu nowaki kana

 Arranca al águila

del filo del peñasco

el vendaval

Oshima Ryota

 

shin-shin to yuki furu sora ni tobi no fue

 Desde unos cielos

donde nieva suave

el silbo de un milano

 Matsuo Bashô

 

Misa de Ramos.

Silencio en el nido

del gavilán

 Rodolfo Langer

 

Traza el milano

un círculo, en su centro

recojo boniatos

 Nishiguchi Sachiko

 

claro entre nubes…

escuchando al mochuelo

se hizo la noche

 Mercedes Pérez

 

planea el águila…

va pasando la niebla

de un valle a otro

 Elías Rovira

 

El año acaba.

Un halcón otea

el campo labrado

 M.ª Ángeles Millán (Hikari)

 

A MODO DE EPÍLOGO

 Mientras siguen llegando en aleteo constante, sin descanso, esos maravillosos seres del aire, termina el año, y con él esta serie. Agradezco lo aprendido en el camino y el gozo que brota tras ir al encuentro de aquellos que en la brevedad de tres escuetas líneas (a veces menos), ofrecen testimonio de la grandeza de estos bellos seres que conectan cielo y tierra.

Y entre estas líneas y su relación con las aves, no he querido dejar de lado tantos y tantos haikus que nos hablan de ese personaje curioso, solitario, inerte pero tan vivo cuando el viento sopla desgastando su ropaje, dando buena cuenta del paso del tiempo. Defensor de los campos, freno de las aves, el espantapájaros, siempre en la mirada del haijín atento. Este «Alas del Haiku» termina con una muestra de ellos.

Queman rastrojos.

El espantapájaros

último en arder

 Elías Dávila Silva

 

siembra de arroz,

se agitan las mangas

del espantapájaros

 Marga Alcalá

 

dochira kare mite mo ushiro no kokashi kana

 Mires desde donde mires

siempre ves su espalda:

¡el espantapájaros!

 Masaoka Shiki

 

Algo se mueve,

sobre el espantapájaros

dos mariposas

Marcos Andrés Miguell (Maramín)

 

Qué pesada es la lluvia

sobre el kase robado

al espantapájaros

Kyoshi

 

Llueve en silencio

sobre el espantapájaros.

Tarde de otoño

Javier Sancho (Javinchi)

 

Luna creciente,

se ilumina el rostro

del espantapájaros

Leticia Sicilia  (Hadaverde)

 

kakashi ni mo mehara ari keru ukiyo kana

 El espantapájaros

¡también tiene su propia casa

en este mundo transitorio!

 Masaoka Shiki

 

Declaración por las Aves de Joaquín Araujo

Diciembre de 2025

Llegamos al último artículo del año y no puedo evitar el lugar común: ¡el tiempo pasa volando! Me ha parecido muy interesante, espero que a ustedes también, vivir este año siguiendo las estaciones del haiku. Creo que la lentitud y constancia del proceso nos han permitido profundizar y acercarnos al corazón de este género poético nipón.

En este artículo de cierre de año veremos dos períodos, ya que, si bien continúa la estación climatológica del invierno, tenemos entremedio la que yo llamo ‘estación cultural’ del Año Nuevo. Comencemos por la referida al clima, y que corresponde a 仲冬 chuutou o mitad del invierno, que progresa desde el término solar 大雪, taisetsu o gran nevada (aproximadamente el 7 de diciembre), hasta 小寒; shoukan o pequeño frío (aproximadamente el 6 de enero). Si hablamos de meses, correspondería a diciembre en el calendario solar actual y 霜月 Shimodzuki; Décimo Primer Mes en el calendario lunar tradicional. Esta es la época del año en que el frío se intensifica, comienzan a caer heladas y el invierno se vuelve más riguroso. Uno de los hitos del período es el solsticio de invierno, que ocurre alrededor del 22 de diciembre y es el día más corto del año.

En el mundo del kigo el Año Nuevo es una estación en sí mismo. A pesar de su brevedad, se divide en dos etapas: 暮 kure, fin de año y 新年 shinnen, Año Nuevo. 暮 kure abarca desde la segunda semana de diciembre hasta la noche del 31. La palabra se puede entender de varias formas dependiendo de su uso. Puede significar puesta del sol, anochecer, final, cierre y fin de año.

En cuanto a la selección, elegí democráticamente, dos haikus de 仲冬 chuutou y dos de 暮 kure.

Kigo: 冬日和 fuyu biyori; perfecto día invernal.  Es una palabra estacional para referirse al período de frío intenso en Japón. Un día de invierno despejado y tranquilo es un día precioso para quienes viven en regiones nevadas.

Período: 仲冬 chuutou; mitad del invierno

Categoría: 天文 tenmon; astronomía

Haijin: Kobayashi Issa (1763-1827)

 

家一つ畑七枚冬日和

ie hitotsu hatake nana mai fuyu biyori

una casa, siete campos, perfecto día invernal

 

Kigo: ポインセチア poinsechia; poinsettia. Es un arbusto perenne de la familia Euphorbiaceae. Con la llegada de la Navidad, es común ver estas plantas en macetas en las floristerías. De noviembre a diciembre, las brácteas en la parte superior del tallo se tornan de un hermoso color rojo, rosa o blanco lechoso. Pequeñas flores de color verde amarillento florecen discretamente en el centro de las brácteas

Período: 仲冬 chuutou; mitad del invierno

Categoría: 植物 shokubutsu; vegetación

Haijin: Yoshida Enishida (¿?)

 

錆色のポインセチアや夕灯

sabiiro no poinsechia ya yuutou

poinsettias cobrizas y luces nocturnas

Kigo: 大晦日 oomisoka; víspera de Año Nuevo. 晦日 misoka también se puede escribir 三十日, o día 30. Por extensión se refiere al fin del mes. 大晦日 oomisoka es el último día del año, o sea, el 31 de diciembre.

Período: 暮 kure; fin de año

Categoría: 時候 jikou; estacional

Haijin: Masaoka Shiki (1867-1902)

 

漱石がきて虚子が来て大三十日

souseki ga kite kyoshi ga oomisoka

vino Souseki, vino Kyoshi, víspera de Año Nuevo

 

Después de regresar de China Masaoka Shiki convaleció de tuberculosis en la casa de Natsume Souseki en Matsuyama, y Takahama Kyoshi fue, tal vez, el más reconocido de sus discípulos. Este haiku nos muestra un momento íntimo en la vida del haijin.

Kigo: 門松立つ kadomatsu tatsu; colocar el kadomatsu. Preparación del kadomatsu, adorno de bambú y ramas de pino que se coloca a la entrada de la puerta para recibir el Año Nuevo. Generalmente se realiza alrededor del 27 o 28 de diciembre, pero en zonas urbanas a veces se realiza al comenzar diciembre.

Período: 暮 kure; fin de año

Categoría: 生活 seikatsu; vida diaria

Haijin: Watanabe Suiha (1882-1946)

 

旅館のみ松立てゝ部落冬霞

ryokan nomi matsu tatete buraku fuyugasumi

solo en el ryokan se coloca el pino, bruma invernal en el caserío

 

Un 旅館 ryokan es un hotel de estilo japonés tradicional. Para no hacer pesada la traducción, ni quitarle la especificidad que otorga el término, elegí dejarlo en japonés. Siguiendo las mismas consideraciones, elegí traducir kadomatsu solo como “pino”. Además, es algo que en occidente asociamos con el pino navideño y, por extensión, las decoraciones de fin de año.

Agradezco a los amigos de El Rincón del Haiku por permitirme llevarles mes a mes esta investigación pausada sobre el mundo del kigo ¡Espero que la hayan disfrutado! El próximo año espero continuar la columna, modificando el foco para profundizar aún más en este fascinante aspecto del haiku.

Les deseo a todos que disfruten lo que queda del año y nos leemos en 2026, ¡Hasta el próximo artículo!

COLUMBIDAE. PALOMAS, TÓRTOLAS Y AFINES.

COLUMBIDAE

PALOMAS, TÓRTOLAS Y AFINES

 

Cantadora sencilla de una gran pesadumbre,

entre ocultos follajes, la paloma torcaz,

acongoja las selvas con su blanda quejumbre,

picoteando arrazanas y pepitas de agraz…

 

José Eustaquio Rivera

 

De nuevo, llueve a cántaros en Valencia. Aquí, como Raimon dice en su canción: «La lluvia no sabe llover». En un rincón del balcón, acurrucadas, dos palomas muy juntas esponjan su plumaje y aguantan impertérritas el temporal. Cuando salga el sol revolotearán por el barrio acudiendo a su cita con las migas del asfalto.

 

Revuelo de palomas.

Un pajarillo

les quita el pan.

 Luis Elías Iranzu (Luelir)

 

Palomas, tórtolas y formas afines, forman parte de la familia Columbidae, en total unas 358 especies distribuidas por todo el mundo, a excepción de la Antártida y el Ártico. Son aves inteligentes, monógamas, con un gran sentido de la orientación, aguda visión y alta velocidad de vuelo. Ejemplo de ello, su utilización como palomas mensajeras. Aquí en Valencia, antaño, los pescadores enviaban palomas mensajeras a la costa, para avisar de cuánta pesca habían obtenido y así se podía vender la captura antes de que llegara y no se estropease. «Ja està tot el peix venut», «ya está todo el pescado vendido», decían las mujeres de los pescadores cuando éstos llegaban a la orilla.

 

el fondeadero-

zurean las palomas

entre la niebla

Cecilia Iunnisso Fernández

 

romero en flor-

el pico de la paloma

entre las plumas

 Bibiana Varela (Bibi)

 

Aire de lluvia

dos torcazas picotean

un mango podrido.

 Miguel Ángel González

Paloma bravía (ancestro de la paloma doméstica), torcaz, zurita, de alas blancas, crestada…, tórtola turca, común, europea, senegalesa, mexicana, oriental, estriada, coquita…Algunas de estas especies se han adaptado a la vida en entornos urbanos, siendo controlada su población en algunas ciudades, no siempre con métodos éticos.  Nada fácil sobrevivir.

 

Tórtola herida,

cerca de ella otra

que viene y va…

 José Luis Vicent (Barlo)

 

La luz del alba.

En el cable una tórtola

que anda de lado

 Xaro Ortolá (Destellos/Xaro La)

 

mesas de café –

la paloma otea el cielo

desde la silla

Claudia Bakún

 

Se reconocen como seres individuales y entre ellos. Igualmente saben diferenciar a los seres humanos que las ayudan de los que las agreden.

Hato no koe mini shimi wataru iwato kana

 El canto de la paloma

me cala hondo en el cuerpo –

la cueva rocosa

Matsuo Bashô

 

Sopor de estío.

Una torcaza arrulla

en plena siesta

 Juan Carlos Durilén

 

Ha vuelto la paloma

que arrastra el ala.

Almendro en flor.

Mª Ángeles Millán (Hikari)

 

La paloma es emblema de pureza, de fidelidad y de amor. Siempre ha sido signo de buena esperanza. Generalmente se le suele representar volando. Con una rama de olivo en el pico, es símbolo de paz en las sociedades occidentales.

Mar invernal

Retrocede el palomo

ante la ola

 Jorge Braulio Rodríguez

 

La llovizna

empapando sus alas…

canta la tórtola

 Leticia Sicilia (Hadaverde)

 

Tejados húmedos.

Caminan muy erguidas

varias palomas.

 Lucho Aguilar

 

En el Cristianismo como en el Islam se mantiene la tradición de las palomas como ángeles o símbolo del Espíritu Santo. En la antigua Roma, la paloma estaba consagrada a Venus, que la llevaba en su mano y la ataba a su carro. Comerlas estaba reservado a los sacerdotes. Los asirios les tenían mucho respeto pues creían que era el alma de Semirámide, su reina, que ascendió al cielo en forma de paloma.

 

Sol de la tarde,

resplandor de palomas

 en pleno vuelo…

 José Luis Vicent (Barlo)

 

El vuelo de una tórtola –

Cantan más fuerte

los abejarucos

 Gorka Arellano

 

fu ni isogu suzume hato nado tobitatase

 Me apresuro por la noticia de la muerte de alguien,

Gorriones y palomas

levantan vuelo al mismo tiempo.

 Kaneko Tôta

 

En la cultura nativa americana suelen representar el amor eterno, transmiten mensajes importantes y son símbolos del perdón. En Japón, las palomas se asocian con la paz y el fin de una guerra. Es el ave que se usa para honrar a las personas que murieron en Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Hora de siesta.

Un canto de torcaza

en soledad

 Juan Carlos Durilén

 

Prado de tréboles.

La paloma caída

entre las piedras

 Rodolfo Langer

 

Ondas en el agua

Dos palomas muertas

flotan entre hojas

 Niña de 10 años: Camila Aricochi

 

En azoteas, balcones, cornisas, las grietas de los muros, campanarios, plazas, parques o jardines, palomares, semáforos, farolas o en el bosque; siempre cerca, arrullando a cualquier hora, nuestras amigas, no siempre bien tratadas, las palomas. Digamos pues, como Pablo Neruda en uno de sus sonetos: «Yo digo amor, y el mundo se puebla de palomas.»

 

Alba de verano

el arrullo de una tórtola

en la penumbra

 Leticia Sicilia (Hadaverde)

 

tocaron suelo

a la vez: la paloma

y la hoja seca

 Frutos Soriano

 

Arde la tarde.

Sestean en la fuente

unas palomas.

 Susana Benet

 

desde el enebro

el arrullo de una tórtola…

Luna de Navidad

 Mercedes Pérez

 

Puesta de sol

el silencio de las tórtolas

mientras se alejan

 Leticia Sicilia (Hadaverde)

 

muzuka shiki hato no reigi ya kaukodori

 Todo el prestigio para las palomas

¿y qué pasa con el cuclillo del Himalaya?

 Yosa Buson