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Abril de 2026

CONSTRUIR

Soñando ¿qué?
Un árbol de Navidad
En la basura.

DECONSTRUIR

En estos días abrileños de Semana Santa y de Pascua, con la primavera entrando por puertas y ventanas, ¿quién se acuerda de la pasada Navidad? Si acaso, pensamos en el próximo verano. Pero en la Navidad…

Sin embargo, fue solo hace unos pocos días, cuando en uno de los contenedores para basura que hay en la calle, estaba un pequeño árbol de Navidad. Tirado, botado como objeto inservible. Sí, ese pequeño árbol de Navidad que hace solo tres meses, seguramente, era imán de ilusiones, esperanzas y buenos deseos en las personas de una casa cualquiera. ¡Qué cambios trae el destino!

   Hoy, tirado a la basura por inservible, quise pensar que este arbolito seguía con vida. Y como vivir es soñar, ¿por qué no iba a tener sus propios sueños?

  El sueño. No conozco una tradición literaria que no se haya servido del sueño como metáfora de la vida. Sin embargo, en las tradiciones orientales asiáticas acunadas por el taoísmo y fermentadas por el budismo, es un tema central. Tal vez no haya una historia que mejor ilustre la desconfianza oriental por la realidad percibida por los sentidos que la célebre reflexión del filósofo chino Zhuang Zhou cuando una mañana despierta y no sabe si es él quien ha soñado que era una mariposa revoloteando en el campo o si, más bien, es una mariposa que está soñando que ahora es un hombre.

   En el Japón ancestral, la voz del sueño, ajena por naturaleza a la voluntad y responsabilidad del durmiente, era interpretada  como voluntad del cielo y, en consecuencia, ciegamente obedecida. El oficio de oniromantes profesionales (yume toki) gozaba del respeto que, en nuestra sociedad, puede tener el de psicoanalista. La obra para muchos cimera de las letras niponas, El relato de Genji,  está transida de la idea del sueño, tanto que sus personajes parecen estar siempre soñando. «Una noche de sueños interminable es la vida mía», escribe la dama Akashi en uno de sus poemas al príncipe Genji. «El puente flotante de los sueños», una de las metáforas de la vida más entrañables en la tradición cultural de Japón, da nombre a uno de los capítulos de ese libro y durante siglos se creyó que en tal título, de hondas raíces budistas, estaba la clave secreta de la obra.

    Hay otro libro, el Soga monogatari (en español traducido como La historia de los hermanos Soga) donde una mujer, Masako, le compra a su amiga un sueño fausto que esta había tenido. Se lo compra a cambio de un objeto valioso para su amiga.

   ¿Y en la tradición literaria moderna?  El sueño, ese pasadizo íntimo e impúdico del subconsciente por el que se cuelan los susurros, ora de dioses ora de monstruos, ha figurado de forma destacada en la literatura japonesa también contemporánea. Ahí está el famoso Haruki Murakami muchos de cuyos personajes se mueven por las páginas mecidos por los sueños con la misma naturalidad con que los azores se mecen en el aire de un cielo azul: blanda y silenciosamente. Yasunari Kawabata, este sí Premio Nobel, usaba los sueños como un recurso narrativo de primer orden, por ejemplo, en El lago o en País de nieve, por no hablar de La casa de las bellas durmientes.

   ¿Y en poesía? Es célebre, y no solo por su belleza, la poeta Ono no Komachi por poemas como estos dos (el 552 y 553 de la antología Kokinshū, del año 905):

 

Durmiendo vi

A mi amado a mi vera.

De haber sabido

Que no era más que un sueño,

¿Iba yo a despertar?

おもひつつ                                                   omoitsutsu

寝ればや人の              nureba ya hito no

見えつらむ                                                   mietsuramu

夢と知りせば                                               yume to shiriseba

覚めざらましを                                          samezaramashi o

 

Medio dormida,

He visto a quien yo amo.

¿No es un motivo

para confiar desde ahora

en cualquier fugaz sueño?

 

うたたねに                                                         utatane ni

恋しき人を           koishiki hito o

見てしより           miteshi yori

夢てふものは          yume te fu mono wa

頼みそめてき          tanomisometeki

 

Filosóficas o literarias… ¿no son razones suficientes para pensar, si miramos bien (el yoku mireba que recomendaba Bashō), que este arbolito de Navidad aunque haya sido tirado a la basura, sigue soñando? No importa qué. Al haijin le basta saber que tiene vida y que, como todo ser viviente, sueña. Y es digno de figurar en un torpe haiku como este.

Abril de 2026

Caligrafiado por Susana Rivera bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Taneda Santouka.

mansamente,

las islas extendiéndose

en el cielo claro de otoño

(trad. Félix Arce, momiji)

 

秋晴れの

島をばらまいて

おだやかに

 

–         En la caligrafía:

秋晴れの

島をばら万いて

おだや可に

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Comentado por Ángel Aguilar:

 

Por fin la serenidad.

Se disuelven en el cuenco vacío de Santoka: un intento de suicidio, el nombre de su madre muerta y los 45.000 kilómetros buscando un sentido a tanto dolor. Ya no pregunta, contempla el mar, la luz que se reparte entre el agua, las islas, el cielo limpio.

Esta paz. En la madurez esta claridad, este refugio efímero y seguro en medio de la inmensidad.

Se acabaron las tormentas y surgen las islas: ya no escarba entre las nubes, se sabe una gota en el mar inmenso, tranquilo. Desde una de las islas mira a las otras, sin preguntarse por qué esta siembra de felicidad.

La luz se refleja en sus gafas, en sus ojos gastados, conmovidos. Ah ¿quién habla de no sentir, cuando el sake antes, y la belleza ahora, han respondido a todo?

Se ha parado el mundo ¿hace falta que siga?

Abril de 2026

Este año en Santiago, nos saltamos completamente el otoño y pasamos directamente del verano al invierno, con lluvias, días nublados y bajas temperaturas. A mi mente, sin ni siquiera mencionar mi cuerpo, le está costando aclimatarse. Mi refugio, como siempre, es la literatura. Gracias a ella puedo viajar a lugares más cálidos y disfrutar de la llegada de la primavera, la floración de los cerezos y los cielos azules.

El último período en que se divide la estación primaveral desde el punto de vista del uso del kigo, corresponde a 晩春 banshun o fin de la primavera. Abarca desde el término solar 清明 seimei; puro y claro, alrededor de 05 de abril, hasta el día anterior al término solar 立夏 rikka o inicio del verano, el 06 de mayo aproximadamente. Si bien el término 晩春 banshuu significa fin de la primavera, en la parte norte de Japón la nieve se está derritiendo, sobre todo este año en que la cantidad de nieve caída en Japón fue sin precedentes. En la parte central y sur de archipiélago nipón es el momento de la floración de los cerezos, los cuales este año se han adelantado casi diez días en algunas zonas.

Eso en cuanto al momento de la estación en la que se encuentra el haiku. Respecto a los 忌日 kinichi o aniversarios de muerte, es interesante analizar cómo los haijines los utilizan. Ya que constituyen kigo, esa parte del haiku ya está cubierta, por lo que el resto del poema hace referencia o a la estación en la que se conmemora el aniversario o a eventos de la vida y el trabajo del autor fallecido. De esta forma, es una celebración de la historia literaria que nos han dejado estos hombres y mujeres de letras, y que a través de la brevedad propia de esté género poético japonés, permite mantenerla viva en la memoria colectiva.

En esta ocasión, los haikus que seleccioné corresponden a kinichi de autores, novelistas y poetas, que fallecieron en el período de fin de primavera o 晩春 banshun.

三鬼忌 sanki ki

1 de abril.

Saitou Sanki (1900-1962) fue un poeta de haiku originario de la prefectura de Okayama. Su nombre real era Saitou Keichoku. En 1933, mientras ejercía como dentista, comenzó a escribir haikus por sugerencia de un paciente. Se dice que el seudónimo Sanki (tres demonios) surgió de forma espontánea (algunas fuentes afirman que es un juego de palabras con «thank you»). En 1937, se dedicó a escribir haikus sin kigo, centrándose especialmente en la guerra. En 1938, una dolencia pulmonar previa reapareció y desarrolló caries lumbares, enfermándose gravemente durante un tiempo, pero recuperándose milagrosamente. Esto lo impulsó a abandonar la medicina y, apoyándose en conocidos, consiguió trabajo en una pequeña empresa comercial. En marzo de 1940, fundó Tenko. En agosto de ese mismo año, fue arrestado en relación con el llamado Incidente del Haiku de la Universidad de Kioto. Luego de dos meses de prisión, fue liberado y se le ordenó cesar sus actividades de escritura. Dejó de escribir haikus durante cinco años, hasta después de la guerra. En 1942, renunció a su empresa comercial y se mudó solo a Kobe, dejando a su esposa e hijos en Tokio. Al año siguiente, se mudó a una casa de estilo occidental que más tarde se conocería como «Sankikan».

Recibió póstumamente el premio de la Asociación de Poetas de Haiku.

El haiku que conmemora su aniversario de muerte es de Kusumoto Kenkichi (1921-1988).

三鬼忌のハイボール胃に鳴りて落つ

sanki ki no haibo-ru i ni narite otsu

aniversario de Sanki, el highball resuena en mi estómago y me duermo

 

“ハイボール Highball” es un término general para los cócteles que se preparan mezclando bebidas alcohólicas con refrescos. A menudo se refiere específicamente a «whisky y soda». Sin embargo, existen muchos tipos de highball con diferentes bases y mezcladores, como el llamado «酎ハイ chuhai» que se prepara mezclando shochu (aguardiente japonés) con soda; y el «コークハイ co-kuhai» que es whisky mezclado con Coca-Cola.

虚子忌 kyoshi ki

4 de abril.

 

Takahama Kyoshi (1874-1959). Poeta de haiku y novelista. Durante su adolescencia, conoció a Masaoka Shiki a través de su compañero de clase Kawahigashi Hekigotou, y posteriormente se trasladó a Tokio para apoyar la reforma del haiku de Shiki junto a Hekigoto. En 1898, asumió la dirección de la revista Hototogisu, y ​​fue pionero en la prosa descriptiva, aplicando el realismo de Shiki a su escritura. En 1905, publicó por entregas 吾輩は猫である Soy un gato de Natsume Souseki en Hototogisu, e, influenciado por ello, aspiró a convertirse en novelista, publicando obras como Fuuryuu Senpou (1907). En 1912, regresó al mundo del haiku, defendiendo el haiku descriptivo que se ajustaba a las diecisiete sílabas y a temas estacionales. Desde 1927, defendió la teoría del Kachou Fuuei, que se caracterizaba por un retorno a la tradición japonesa, y mantuvo esta convicción durante toda su vida. Recibió la Orden de la Cultura en 1954.

El haiku que le conmemora fue compuesto por el haijin Ishizuka Tomoji (1906-1986).

 

虚子の忌のさくら漾ふ水の面

kyoshi no ki no sakura tadayou mizu no men

aniversario de Kyoshi, los cerezos flotando en la superficie del agua

 

啄木忌 takuboku ki

13 de abril.

Ishikawa Takuboku (1886-1912) fue un poeta de tanka y verso libre. En 1902, conoció a Yosano Tekkan, esposo de la gran poeta Yosano Akiko, y comenzó a colaborar con la revista Myoujou. En 1905, publicó su primer poemario, Akogare (Nostalgia), que atrajo la atención del público. Casi al mismo tiempo, regresó a su ciudad natal, Morioka, y contrajo matrimonio, pero debido a dificultades económicas, tuvo que trabajar como profesor sustituto en su antigua escuela. En 1908, se trasladó a Tokio y se dedicó a la escritura creativa, escribiendo novelas, pero estas no fueron reconocidas y vivió en la pobreza. Al año siguiente, consiguió un trabajo en el periódico Tokyo Asahi Shimbun. En 1910, publicó Ichiaku no Suna (Un puñado de arena), consolidándose como poeta tanka. Ese mismo año, el llamado Incidente de Alta Traición lo impactó profundamente y se inclinó hacia el socialismo, dejando obras como Kanashiki Omocha (Juguetes tristes) del año 1912.

El haiku dedicado a su aniversario fue compuesto por Mae Jujin.

世渡りの下手な吾なり啄木忌

yowatari no heta na ware nari takuboku ki

no soy bueno para sobrevivir en este mundo, aniversario de Takuboku

荷風忌 kafuu ki

30 de abril.

Nagai Kafuu (1879-1959) fue un novelista y ensayista. En 1898, se convirtió en discípulo de Hirotsu Ryuurou, con la aspiración de ser novelista, al tiempo que se formaba como narrador de rakugo y dramaturgo de kabuki. A partir de 1903, pasó cinco años estudiando en Estados Unidos y Francia, y basándose en estas experiencias, escribió obras como America Monogatari (1908) y France Monogatari (1909), aportando una perspectiva novedosa al mundo literario. En 1910, se convirtió en profesor de la Universidad de Keio y fundó la revista Mita Bungaku. En 1916, se retiró a una vida de reclusión y se dedicó a la estética del período Edo, y en 1917 comenzó a escribir su diario Danchoutei Nichijou. En la era Showa, publicó obras como Tsuyu no Atosaki (1931) y Hikage no Hana (1934), que mostraban su curiosidad por las nuevas costumbres, y Bokutou Kidan (1937), que satirizaba la época.

El haiku que conmemora a este novelista fue compuesto por la haijin Yamada Tomoyo (1920-1993).

 

独り身の自由が淋し荷風の忌

hitorimi no jiyuu ga sabishi kafuu no ki

la libertad de la soltería es solitaria, aniversario de Kafuu

Y así termino el artículo de este mes, espero que les ayude a conocer nuevas figuras de las letras niponas que puedan incorporar a su catálogo de autores por descubrir. El haiku, como siempre, va mucho más allá de sus diecisiete sonidos. Que tengan un maravilloso abril ¡Hasta la próxima!

Marzo de 2026

El otro día vi varios videos que reportaban no sólo el florecimiento de los ciruelos en los parques de Japón, lo que corresponde a la época del año, pero incluso algunos cerezos. Y he podido confirmar otro año más, que el otoño llega a los árboles del parque cercano a mi hogar en enero, a pesar de ser mitad del verano acá en Chile. Aunque son muestras del calentamiento global y cómo este afecta la manifestación de las estaciones, no deja de ser interesante y conmovedor ir notando y apreciando esos pequeños cambios que marcan el paso de nuestras vidas. Al leer poesía, sobre todo haikus, nos sentimos conectados con esos poetas de otros tiempos que también contemplaron el paso de las estaciones y que lo dejaron cristalizado en versos. El tiempo lineal y el tiempo circular de la mano.

Pero vamos a hablar primero del período estacional que cubre este artículo. Este es 仲春chuushun o mediados de primavera. Corresponde aproximadamente al tercer mes del calendario solar que se utiliza en la actualidad, o sea, marzo. Dependiendo de la zona, y del efecto del calentamiento global, se nota menos o más cómo los días se van poniendo tibios, hay más horas de luz solar, la flora comienza a despertar y las aves a practicar su canto. Desde el punto de vista de los 24 Términos Solares, adaptados a Japón desde China y que marcan el paso de las estaciones cada quince días aproximadamente, 仲春 chuushun comprende desde 啓蟄 keichitsu o despertar de los insectos, alrededor del 06 de marzo, hasta el día anterior al quinto término solar, 清明 seimei o puro y claro, alrededor de 05 de abril.

Los aniversarios que les traigo en esta ocasión corresponden a poetas que fallecieron ya sea en marzo o durante el Tercer Mes del calendario lunar.

仲春 Chuushun Mitad de primavera

人丸忌 hitomaru ki

Décimo octavo día del Tercer Mes del calendario lunar.

Kakinomoto no Hitomarou (segunda mitad del siglo VII) poeta del periodo Asuka, referido póstumamente como el Dios de la Poesía, ya era considerado en gran valía durante la época del Manyoushuu. Sirvió al Emperador Mombu y a la Emperatriz Jitou, sin embargo, no quedaron registros de sus fechas de nacimiento y defunción. A pesar de pertenecer a un bajo rango social gracias a sus habilidades poéticas acompañaba habitualmente a los emperadores y príncipes en sus viajes para inmortalizarlos en bellas composiciones.

El haiku que le conmemora fue compuesto por el haijin de mitad del período Edo, Kuroyanagi Shouha (1727-1772):

石見のや月も朧の人丸忌

iwami no ya tsuki mo oboro no hitomaru ki

Iwami, la luna también está neblinosa, aniversario de Hitomarou

小町忌 komachi ki

Décimo octavo día del Tercer Mes del calendario lunar.

Ono no Komachi (primera mitad del periodo Heian) fue la única mujer perteneciente al grupo de los “Rokkasen o Seis Grandes Poetas”, mencionados por Ki no Tsurayuki en el prefacio del Kokin Wakashuu. Sus trabajos se encuentran compilados, entre otros, en la mencionada primera antología imperial y el Ogura Hyakunin Isshu. A pesar de su habilidad literaria, no ha quedado prácticamente ninguna información fehaciente sobre su vida, lo que ha contribuido a la leyenda en torno a su figura.

El haiku que la conmemora fue compuesto por Saitou Shizue.

小町忌の褪せし押花詩集より

komachi ki no aseshi oshibana kashuu yori

de la antología poética de flores prensadas descoloridas del aniversario de Komachi

Dado que el aniversario de Kakinomoto no Hitomarou y Ono no Komachi se conmemoran el mismo día, Takahashi Mutsuo (1937) compuso este haiku en honor a ambos:

 

小町忌は人丸忌なり井水汲む

komachi ki wa hitomaru ki nari imizu kumu

el aniversario de Komachi es el aniversario de Hitomarou, sacando agua del pozo

立子忌 tatsuko ki

3 de marzo.

Hoshino Tatsuko (1903-1984) nació en Koujimachi, Tokyo, y fue hija de Takahama Kyoshi. Asistió a preparatoria en la escuela para Mujeres de la Universidad Cristiana de Tokyo. Se casó con el nieto del poeta, educador, calígrafo y artista marcial Hoshino Tenchi. Su padre fue quien la motivó a componer haiku después que ella se casó.

En 1930 fundó la revista de haiku sólo para mujeres, Tamamo. Dos años después se unió a Hototogisu. En 1937 publicó su primera antología.

Después del fallecimiento de su padre se convirtió en seleccionadora de haikus para el periódico Asahi Shinbun. Además de sus antologías de haiku, también publicó documentales de viaje.

El 3 de marzo se celebra el Hina Matsuri, también conocido como Día de las Niñas, en el cual se decora con muñecas hina, las cuales representan la corte Heian. Probablemente considerando esto, Yamamoto Tatsuo compuso este haiku:

立子忌と思へば雛の顔淋し

tatsuko ki to omoeba hina no kao samishi

al pensar en el aniversario de Tatsuko, los rostros de las muñecas hina están tristes

 

赤黄男忌 kakio ki

7 de marzo.

Tomizawa Kakio (1902-1962) fue un haijin originario de la prefectura de Ehime. Su verdadero nombre era Tomizawa Shouzou. Como parte del movimiento del haiku emergente, buscó un haiku modernista que se considerara una rama de la poesía contemporánea.

El haiku que le celebra es del haijin Origasa Bishuu (1934-1990).

ひと転げ落ちれば穴や赤黄男忌

hito koroge ochireba ana ya kaki oki

una vuelta y caes en el hoyo, aniversario de Kakio

Espero que hayan disfrutado de la selección de haikus de este mes y de conocer un poquito más sobre poetas de la historia de Japón ¡Hasta el próximo artículo!

Marzo de 2026


Caligrafiado por Alberto García bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

una casa de muñecas,

¡incluso para esta pobre choza

es tiempo de mudanza!

(Trad. Félix Arce, momiji)

 

草の戸も

住み替わる代ぞ

ひなの家

 

–         En la caligrafía:

草の戸も

すみかはるよそ

ひ奈のいえ

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Comentado por Félix Alcántara:

A veces, el instante no es suficiente y el haijin se sitúa en un futuro cercano, que puede ver con la claridad de lo que aparece ante sus ojos en el momento de escribir el haiku. Basho inicia su famoso viaje hacia las tierra del Norte colgando poemas en los pilares de su choza, este el primero, refiriéndose a los que la puedan emplear como refugio o residencia más adelante. Su morada humilde (”hasta en mi choza”) se dignifica con la presencia del otro, el desconocido, que engrosa el recuerdo del poeta aún sin conocerlo. Basho disfruta con la idea de su choza proveyendo de techo al que la encuentre; la imaginamos franca, ordenada en su sobriedad, como el hito de otro camino de otro viajero que tal vez solo la emplea como descanso antes de proseguir su camino o la considere el final de la última etapa y decida que ha encontrado el hogar. El 3 de marzo se celebra el hina matsuri, conocido como festival de las niñas, en el que la casa se decora con un altarcillo en el que se disponen muñecas en escalafón representando a miembros de la corte imperial. Antiguamente, el festival tenía un trasfondo de purificación. En ambos casos, coincide con la floración del melocotonero. En un solo verso se recogen todas estas referencias hacia el hogar, lo sagrado y la naturaleza. La choza de Basho aparece entonces ante el lector en una estampa nítida, tal vez con el toque melancólico de un viajero que se pierde en el horizonte, que se va haciendo diminuto hacia su destino.

 

Febrero de 2026

CONSTRUIR

Avanza el día
Sandalia de barquero.
¡Ah, la pobreza!

 

DECONSTRUIR

Acompaño fotografía para que el lector curioso pueda apreciar la sandalia que calza un pie gastado por el trabajo de muchos años a la intemperie. Es el pie de un trabajador. Pertenece al barquero de una faluca de un río ­–dicen que el más largo del mundo– obligado por la necesidad a transportar a turistas un día tras otro, sea o no festivo, a cualquier hora del día.

Los dos primeros versos se prestan a cierta ambigüedad porque el sujeto del verbo «avanzar» puede ser tanto «día» como «sandalia». En este último caso, «día» sería el objeto del verbo «avanzar». Una ambigüedad deliberada conseguida gracias a la ausencia de signo de puntuación detrás del primer verso.

Mi vista fue impactada por la sandalia y por la situación de pobreza que, me pareció, había detrás de quien la calzaba.  O tal vez no había tal situación. Pero, al menos, esa fue la impresión que me sugirió la visión de la sandalia. Una historia de pobreza. Al haijin las cosas le cuentan historias. Y se las cuentan porque el haijin intima con las cosas. Es el premio que estas le dan. Tal intimación es, desde mi punto de vista, la esencia del arte del haiku, poesía de intimación entre el poeta y las cosas, situaciones, momentos capturados por la retina del haijin.  Desde este punto de vista, se puede hablar de un doble viaje que hace este: un primer viaje al mundo de las sensaciones –en este haiku a través de la visión de una sandalia–, sin filtros intelectuales; un segundo viaje hacia el corazón de las cosas; un sencillo viaje de intimación con estas.

En este famoso poema de Buson, también con la pobreza como telón de fondo expresada en el tercer verso,  el primer viaje se produjo a través del sonido. Pero el segundo viaje fue el mismo: un trayecto hacia el corazón de un objeto: la sierra.

鋸の            nokogiri no
音貧しさよ         oto mazushisa yo
夜半の冬          yowa no fuyu

Se oye una sierra
A medianoche en invierno.
Es la pobreza.

En el comentario que hace R. Blyth sobre este verso, leemos: «Meisetsu afirma que se trata de la sierra de un carpintero; Hekigodō precisa que es un carpintero pobre obligado a entregar un pedido al día siguiente; Shimizu opina que es el sonido de una sierra que corta carbón y que quien usa la sierra es el mismo Buson, el cual  lamenta el ruido sin duda molesto para los vecinos a esa hora de la noche» (A History of Haiku, vol. 1, The Hokuseido Press, Tokio, 1963; pág.  282).

En mi haiku, fue la sandalia en un pie curtido la que me «contó» una historia de pobreza.  Una historia no fija en un momento del tiempo, sino inscrita en cualquier hora, es decir, cuando el día avanza. Una historia sin tiempo.

Febrero de 2026

Caligrafiado por Elena Hikari bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

¡el cuclillo!
tira de mi caballo,
al otro lado de la llanura
(Trad. Félix Arce, momiji)

野を横に
馬牽きむけよ
ほととぎす

–  En la caligrafía:

野を横に
馬ひきむけよ
ほとときす

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Comentado por Félix Arce (momiji):

Tan insistente como la conciencia. La antigua llamada. En todas las voces la voz que nos llama desde más allá de las montañas.

Primavera de 1898, Bashô avanza en su famoso viaje a Tohoku por la estrecha senda hacia la “profundidad del norte”. En esta ocasión a caballo, por la llanura de Nasu, con las montañas del mismo nombre al fondo. Quizá el camino no está muy definido, el haiku así lo insinúa. Campo abierto.

De pronto el canto del “hototogisu”, el cuclillo japonés. El ave migratoria que anuncia la llegada del verano. El melancólico canto protagonista de tantos poemas clásicos. Al amanecer, al atardecer, junto a los árboles que lindan con la llanura.

Escucha viajero. Detén tu camino. Déjalo todo.

Ven.

Y Bashô, el poeta, acepta la llamada. Parece invocar al propio hototogisu para que tome las riendas de su montura y lo lleve junto a él.

Hay un momento, en cada uno de todos los momentos, en que la llamada nos atraviesa tan claramente que solo nos queda soltar las riendas y dejarse llevar.

Quizá los poetas, como los niños en sus veranos ilimitados, mantienen todavía la transparencia del agua en sus ojos. En sus huesos la ligereza del aire, de los pájaros.

La decisión sincera de las primeras veces.

Quizá son ellos los elegidos por la luz. Dejarlo todo abandonado sobre la hierba. Sin peso. Entregarse a la facilidad del mundo.

Como jirón de nube que cede a la invitación del viento…

Somos pasajeros de la eternidad. Es cierto. Pero qué tristeza que en tantas ocasiones nuestra vida transcurra a lomos de la rutina más fatua… Solos, ensimismados, en campo abierto, ajenos a la llamada de lo otro. De todas las cosas que en todo momento están cantando en el mundo. Al amanecer, al atardecer. Al borde mismo de todos los veranos.

¿Escuchas la llamada? La antigua llamada, insistente como la conciencia, el melancólico susurro desde más allá de las montañas. Al otro lado de la ilimitada llanura.

¿La aceptas? ¿Soltarás las riendas?

Febrero de 2026

Unas de las cosas que encuentro fascinantes respecto a los 忌日 kinichi o aniversarios literarios es la conexión entre autores y poesía. Tenemos por un lado los poetas y escritores que en vida crearon obras que hicieron que su memoria perdurara después de su paso por este mundo. Y luego de su partida, otros poetas utilizaron sus vidas, anécdotas, citas, etc. como inspiración para recordarles. Se forma, de esta manera, un círculo virtuoso, en el que los escritores sirven como inspiración a nuevas plumas. Tenemos así que el haijin se convierte en kigo que es luego utilizado para componer haikus. Poético, ¿no?

Y hablando del kigo, en ese respecto febrero corresponde a 初春 shoshun o inicio de primavera. Este período abarca desde el primer día de primavera o risshun (alrededor del 04 de febrero), hasta el día anterior a 啓蟄 keichitsu o despertar de los insectos, alrededor del 06 de marzo. Por lo tanto, es a este ciclo que corresponden los aniversarios que revisaremos en esta ocasión.

初春 Shoshun Inicio de primavera

西行忌 saigyou ki

Vigésimo quinto día del Segundo Mes del calendario lunar.

Saigyou (1118-1190), su nombre de nacimiento era Satou Norikiyo. Venía de una importante familia militar. Fue guardia del Emperador Retirado Toba junto a Taira no Kiyomori, quién había nacido en el mismo año. Por razones desconocidas, a los 23 años abandonó a su familia, esposa e hijos para convertirse en monje, irse a vivir al monte Koya, y, posteriormente, viajar por Mutsu no kuni y Shikoku. Sus trabajos más importantes son las antologías Sankashuu y Mimosu gawa uta awase. También encontramos sus poemas compilados en la octava antología imperial Shin Kokin Wakashuu y el Ogura Hyakunin Isshu. Falleció a los 72 años en el Templo Horikawa, en Kawachi, Osaka.

El siguiente haiku que conmemora su aniversario es de Takahama Kyoshi (1874-1959).

栞して山家集あり西行忌

shiori shite sankashuu ari saigyou ki

marcando la página del Sankashuu, aniversario de Saigyou

利休忌 rikyuu ki

Vigésimo octavo día del Segundo Mes del calendario lunar.

Sen no Rikyuu (1522-1591) nació en una familia de comerciantes de Sakai. Sirvió a los señores feudales Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi. Incluso se presentó frente al emperador Ogimachi en una ceremonia del té celebrada en el Palacio Imperial. En sus últimos años, perfeccionó el estilo wabicha, que se convirtió en la base de la ceremonia del té. A pesar de la cercanía con Hideyoshi, debido a las diferencias de opinión y dada su independencia, este le ordenó que cometiese suicidio ritual seppuku, el cual se llevó a efecto en el palacio de Hideyoshi en Kioto el 28 del Segundo Mes de 1591.

Este haiku que recuerda al más famoso de los maestros de té japoneses fue compuesto por Awano Seiho (1899-1992).

一本の茶杓に所思や利休の忌

ippon no chashaku ni shoshi ya rikyuu no ki

en una cucharadita de té mis pensamientos, aniversario de Rikyuu

 

其角忌 kikaku ki

Vigésimo noveno día del Segundo Mes del calendario lunar.

Takarai Kikaku (1661-1707), poeta de haiku de principios del período Edo. A pesar de que su padre era doctor, Kikaku decidió dedicarse al haikai y se convirtió en discípulo de Matsuo Bashou a los 14 años y compiló la antología Minashiguri a los 23 años. Desde entonces, se mantuvo activo como el discípulo principal de Bashou. Fue quien marcó los parámetros de este género poético en el período entre la muerte de su maestro y la aparición de Yosa Buson. Dejó registros sobre los últimos días de Bashou y la situación inmediata tras su fallecimiento.

Aonuma Osamu compuso este haiku para conmemorar su aniversario. Menciona a Katou Ikuya (1929-2012), quien fue un poeta, haijin y crítico de haikai. En 1998 estableció el Premio Katou Ikuya para apoyar a la nueva generación de haijin.

其角忌や加藤郁乎と飲むことも

kikaku ki ya katou ikuya to nomu koto mo

aniversario de Kikaku, también bebo con Katou Ikuya

多喜二忌 takiji ki

20 de febrero.

Kobayashi Tajiki (1903-1933), fue un autor de la llamada “literatura proletaria”. Su obra más conocida es Kani Kousen (1929), el que retrata la difícil vida de los trabajadores conserveros, pescadores y marineros a bordo de un barco y el comienzo de su revuelta contra la compañía y sus directivos. Nacido en una familia de agricultores de la prefectura de Akita, estudió en la Universidad Otaru de Comercio, durante este período comenzó a escribir ensayos para revistas. Dada la compleja situación financiera y la recesión del país en aquellos tiempos, se unió al Movimiento Obrero. En 1933, luego de ser arrestado por la Policía Superior Especial Tokkou y sometido a tortura, falleció a la edad de 29 años.

El haiku que seleccioné es de Suzuki Tomoko.

爪深くインク浸みをり多喜二の忌

tsume fukaku inku hitami ori tajiki ki

las uñas profundamente manchadas de tinta, aniversario de Takiji

不器男忌 fukio ki

24 de febrero.

Shiba Fukio (1903-1930) nació la prefectura de Ehime. Fue el poeta más destacado de la revista especializada en haiku, Ama no gawa (Vía Láctea), la cual fue fundada en 1918 por Yoshioka Zenjidou, y también llamó la atención en la revista Hototogisu. En 1928 se casó con Fumie, hija mayor de Dazai Magoku, político y vicepresidente de Iyo Railway Electric, y fue adoptado como heredero del clan Dazai. Falleció a los 26 años, con solo cuatro años de experiencia en el mundo del haiku.

El siguiente haiku que celebra su figura es de Ogawa Houmatsu.

みつけても紛るる星や不器男の忌

mitsukete mo magiruru hoshi ya fukio no ki

aunque las encuentres, las estrellas se apagaran, aniversario de Fukio

Espero haber ayudado a que agreguen nuevos nombres a su catálogo de autores y poetas. Nos encontramos en el próximo artículo de El mundo del kigo. ¡Que febrero sea un mes lleno de poesía!

Enero de 2026

CONSTRUIR

En Año Nuevo,
Espinacas con pasas.
Y en el alma, paz.

DECONSTRUIR

 Realmente fue esa mi cena en la víspera de Año Nuevo, en Nochevieja. ¿Qué más da? Total… unas horas antes o unas horas después. También pudo haber sido una digna comida en Año Nuevo.

   Hoy quiero comentar el aspecto dialógico de los haikus. No me refiero al diálogo inherente del haiku con que el haijin puede dirigirse a un lector desconocido, sino al establecido con alguien conocido. En nuestra sociedad la lectura de un poema suele ser una actividad casi siempre monológica, individual, casi íntima, por no decir minoritaria. Seguro que no era así en los comienzos brumosos de la poesía en aquellas ancestrales  sociedades ágrafas, donde la actividad poética todavía no había dado el salto a la escritura, y la transmisión era oral –canto, celebración, conjuro, gesta, plegaria, etc.–  compartida con la sociedad. En el caso de Japón, en el Japón premoderno (antes de 1868), cuando hacía siglos que se venía usando la escritura, la poesía cumplía una importante función social: comunicar sentimientos, despedir a un amigo, celebrar un encuentro o un paisaje, lamentar una pérdida, agradecer un favor, colaborar en un certamen poético. En la corte imperial del viejo Japón, hasta se usaba para informar de nombramientos y destituciones, para solicitar empleo, para exiliar a un enemigo. En los tiempos de los grandes maestros del haiku –Bashō, Buson, Issa– el haiku, aunque era producto de una sociedad plebeya, conservaba en gran medida esa función. Son célebres los haikus del primero de esos maestros para retribuir la generosidad de sus anfitriones cuando iba de viaje o simplemente para saludar a alguien. Como este dedicado a una discípula:

白菊の               shiragiku no
目にたてて見る           me ni tatete miru
ちりもなし             chiri mo nashi

Los ojos fijos
En blanco crisantemo.
Ni mota de polvo.

Pero también hay haikus en que el haijin interpela directamente a la situación, objeto o circunstancia del poema. Hablando de Año Nuevo, me viene a la memoria este de Natsume Sōseki que encontré en la magnífica selección de Fernando Rodríguez-Izquierdo publicada en «Maestros del Haiku» por Satori Ediciones (la traducción es mía).

我に許せ         ware ni yurase
元日なれば        ganjitsu nareba
朝寝坊                               asanebō

Hoy que es tu fiesta,
Año Nuevo, déjame estar
Un poco más en la cama.

¿Divertido, verdad? Podemos imaginar a Sōseki, al que en su vida doliente no le faltaron desdichas, remolonear felizmente en el futón un día tan festivo como ese.

Mi haiku es más serio y solemne con tantas «a» en los dos versos finales. El tercero me lo inspiró un maravilloso haiku de Issa Kobayashi:

何もないが          nani mo nai ga
心安さよ           kokoro yasusa yo
涼しさよ                                            suzushisa yo

Sin tener nada,
Pero con el corazón en paz y
Este frescor.

Paz en el corazón deseo a los lectores de El Rincón en el año que acaba de empezar. Y salud para cenar espinacas con pasas o para remolonear un rato en la cama antes de levantarse.

Enero de 2026

Caligrafiado por Rafael del Olmo bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

Los ciruelos florecen.
Que no se toquen
por la mano del viento.

盛りなる
梅にすで引く
風も哉

– En la caligrafía:

さかりなる
うめにすてひく
風も哉
——————————————–

Comentado por Frutos Soriano:

A veces el haijín no puede evitarlo, da un paso adelante y toma partido. Le ocurre como a esos  reporteros de la naturaleza que, contraviniendo las reglas de su oficio, dan de comer a los cachorros de león hambrientos. En este caso el maestro Bashô se extasía ante el florecer de los ciruelos y, seguidamente, cede a la heterodoxia y simpatiza con el objeto de su haiku en un gesto compasivo o enamorado. “Que no se toquen / por la mano del viento”. ¿Esto qué es? ¿Un arrebato? ¿Una oración? Bashô se despoja de su traje de haijín y salta al ruedo a jugarse la vida. Ya le da igual todo (como les ocurre a todos los enamorados): que haya intervención del ego, que surja la metáfora, que se personifique la naturaleza… ¡qué más da! A veces nos desbordamos como un río y no hemos de pedir perdón por ello. A fin de cuentas, ¿qué sería de nuestra vida si no diésemos -siquiera de vez en cuando- ese paso adelante, si no tomásemos partido por aquello que nos enamora, si no protegiésemos del frío el cuerpo amado con nuestro propio cuerpo?

Frutos Soriano