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Febrero de 2026

Caligrafiado por Elena Hikari bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

¡el cuclillo!
tira de mi caballo,
al otro lado de la llanura

野を横に
馬牽きむけよ
ほととぎす

–  En la caligrafía:

野を横に
馬ひきむけよ
ほとときす

——————————————–

Comentado por Félix Arce (momiji):

Tan insistente como la conciencia. La antigua llamada. En todas las voces las voz que nos llama desde más allá de las montañas.

Primavera de 1898, Bashô avanza en su famoso viaje a Tohoku por la estrecha senda hacia la “profundidad del norte”. En esta ocasión a caballo, por la llanura de Nasu, con las montañas del mismo nombre al fondo. Quizá el camino no está muy definido, el haiku así lo insinúa. Campo abierto.

De pronto el canto del “hototogisu”, el cuclillo japonés. El ave migratoria que anuncia la llegada del verano. El melancólico canto protagonista de tantos poemas clásicos. Al amanecer, al atardecer, junto a los árboles que lindan con la llanura.

Escucha viajero. Detén tu camino. Déjalo todo.

Ven.

Y Bashô, el poeta, acepta la llamada. Parece invocar al propio hototogisu para que tome las riendas de su montura y lo lleve junto a él.

Hay un momento, en cada uno de todos los momentos, en que la llamada nos atraviesa tan claramente que solo nos queda soltar las riendas y dejarse llevar.

Quizá los poetas, como los niños en sus veranos ilimitados, mantienen todavía la transparencia del agua en sus ojos. En sus huesos la ligereza del aire, de los pájaros.

La decisión sincera de las primeras veces.

Quizá son ellos los elegidos por la luz. Dejarlo todo abandonado sobre la hierba. Sin peso. Entregarse a la facilidad del mundo.

Como jirón de nube que cede a la invitación del viento…

Somos pasajeros de la eternidad. Es cierto. Pero qué tristeza que en tantas ocasiones nuestra vida transcurra a lomos de la rutina más fatua… Solos, ensimismados, en campo abierto, ajenos a la llamada de lo otro. De todas las cosas que en todo momento están cantando en el mundo. Al amanecer, al atardecer. Al borde mismo de todos los veranos.

¿Escuchas la llamada? La antigua llamada, insistente como la conciencia, el melancólico susurro desde más allá de las montañas. Al otro lado de la ilimitada llanura.

¿La aceptas? ¿Soltarás las riendas?

Febrero de 2026

Unas de las cosas que encuentro fascinantes respecto a los 忌日 kinichi o aniversarios literarios es la conexión entre autores y poesía. Tenemos por un lado los poetas y escritores que en vida crearon obras que hicieron que su memoria perdurara después de su paso por este mundo. Y luego de su partida, otros poetas utilizaron sus vidas, anécdotas, citas, etc. como inspiración para recordarles. Se forma, de esta manera, un círculo virtuoso, en el que los escritores sirven como inspiración a nuevas plumas. Tenemos así que el haijin se convierte en kigo que es luego utilizado para componer haikus. Poético, ¿no?

Y hablando del kigo, en ese respecto febrero corresponde a 初春 shoshun o inicio de primavera. Este período abarca desde el primer día de primavera o risshun (alrededor del 04 de febrero), hasta el día anterior a 啓蟄 keichitsu o despertar de los insectos, alrededor del 06 de marzo. Por lo tanto, es a este ciclo que corresponden los aniversarios que revisaremos en esta ocasión.

初春 Shoshun Inicio de primavera

西行忌 saigyou ki

Vigésimo quinto día del Segundo Mes del calendario lunar.

Saigyou (1118-1190), su nombre de nacimiento era Satou Norikiyo. Venía de una importante familia militar. Fue guardia del Emperador Retirado Toba junto a Taira no Kiyomori, quién había nacido en el mismo año. Por razones desconocidas, a los 23 años abandonó a su familia, esposa e hijos para convertirse en monje, irse a vivir al monte Koya, y, posteriormente, viajar por Mutsu no kuni y Shikoku. Sus trabajos más importantes son las antologías Sankashuu y Mimosu gawa uta awase. También encontramos sus poemas compilados en la octava antología imperial Shin Kokin Wakashuu y el Ogura Hyakunin Isshu. Falleció a los 72 años en el Templo Horikawa, en Kawachi, Osaka.

El siguiente haiku que conmemora su aniversario es de Takahama Kyoshi (1874-1959).

栞して山家集あり西行忌

shiori shite sankashuu ari saigyou ki

marcando la página del Sankashuu, aniversario de Saigyou

利休忌 rikyuu ki

Vigésimo octavo día del Segundo Mes del calendario lunar.

Sen no Rikyuu (1522-1591) nació en una familia de comerciantes de Sakai. Sirvió a los señores feudales Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi. Incluso se presentó frente al emperador Ogimachi en una ceremonia del té celebrada en el Palacio Imperial. En sus últimos años, perfeccionó el estilo wabicha, que se convirtió en la base de la ceremonia del té. A pesar de la cercanía con Hideyoshi, debido a las diferencias de opinión y dada su independencia, este le ordenó que cometiese suicidio ritual seppuku, el cual se llevó a efecto en el palacio de Hideyoshi en Kioto el 28 del Segundo Mes de 1591.

Este haiku que recuerda al más famoso de los maestros de té japoneses fue compuesto por Awano Seiho (1899-1992).

一本の茶杓に所思や利休の忌

ippon no chashaku ni shoshi ya rikyuu no ki

en una cucharadita de té mis pensamientos, aniversario de Rikyuu

 

其角忌 kikaku ki

Vigésimo noveno día del Segundo Mes del calendario lunar.

Takarai Kikaku (1661-1707), poeta de haiku de principios del período Edo. A pesar de que su padre era doctor, Kikaku decidió dedicarse al haikai y se convirtió en discípulo de Matsuo Bashou a los 14 años y compiló la antología Minashiguri a los 23 años. Desde entonces, se mantuvo activo como el discípulo principal de Bashou. Fue quien marcó los parámetros de este género poético en el período entre la muerte de su maestro y la aparición de Yosa Buson. Dejó registros sobre los últimos días de Bashou y la situación inmediata tras su fallecimiento.

Aonuma Osamu compuso este haiku para conmemorar su aniversario. Menciona a Katou Ikuya (1929-2012), quien fue un poeta, haijin y crítico de haikai. En 1998 estableció el Premio Katou Ikuya para apoyar a la nueva generación de haijin.

其角忌や加藤郁乎と飲むことも

kikaku ki ya katou ikuya to nomu koto mo

aniversario de Kikaku, también bebo con Katou Ikuya

多喜二忌 takiji ki

20 de febrero.

Kobayashi Tajiki (1903-1933), fue un autor de la llamada “literatura proletaria”. Su obra más conocida es Kani Kousen (1929), el que retrata la difícil vida de los trabajadores conserveros, pescadores y marineros a bordo de un barco y el comienzo de su revuelta contra la compañía y sus directivos. Nacido en una familia de agricultores de la prefectura de Akita, estudió en la Universidad Otaru de Comercio, durante este período comenzó a escribir ensayos para revistas. Dada la compleja situación financiera y la recesión del país en aquellos tiempos, se unió al Movimiento Obrero. En 1933, luego de ser arrestado por la Policía Superior Especial Tokkou y sometido a tortura, falleció a la edad de 29 años.

El haiku que seleccioné es de Suzuki Tomoko.

爪深くインク浸みをり多喜二の忌

tsume fukaku inku hitami ori tajiki ki

las uñas profundamente manchadas de tinta, aniversario de Takiji

不器男忌 fukio ki

24 de febrero.

Shiba Fukio (1903-1930) nació la prefectura de Ehime. Fue el poeta más destacado de la revista especializada en haiku, Ama no gawa (Vía Láctea), la cual fue fundada en 1918 por Yoshioka Zenjidou, y también llamó la atención en la revista Hototogisu. En 1928 se casó con Fumie, hija mayor de Dazai Magoku, político y vicepresidente de Iyo Railway Electric, y fue adoptado como heredero del clan Dazai. Falleció a los 26 años, con solo cuatro años de experiencia en el mundo del haiku.

El siguiente haiku que celebra su figura es de Ogawa Houmatsu.

みつけても紛るる星や不器男の忌

mitsukete mo magiruru hoshi ya fukio no ki

aunque las encuentres, las estrellas se apagaran, aniversario de Fukio

Espero haber ayudado a que agreguen nuevos nombres a su catálogo de autores y poetas. Nos encontramos en el próximo artículo de El mundo del kigo. ¡Que febrero sea un mes lleno de poesía!

Febrero de 2026

巡礼は

昼間も夜間も

流れ行く

川の古かる

歌の如し也

 

Junrei wa

hiruma mo yoma mo

nagareyuku

Kawa no furukaru

uta no gotoshi ya

 

Como la vieja

canción del riachuelo,

así también

fluyen día y noche

regueros de peregrinos…

 

 

 

 

尺八を

吹き吹き吹けど

音がせず

俄の寒気

頭フラフラ

 

Shakuhachi wo

fuki fuki fukedo

oto ga sezu

Niwaka no samuke

Atama fura fura

 

Por mucho que soplo,

no suena el shakuhachi

¡Ay! De repente,

un escalofrío

y sensación de vértigo…

 

 

 

 

魅惑する

夜の香しき

涼しさ也

オーレとて彼の

南思ひ出

 

Miwakusuru

yo no kanbashiki

suzushisa ya

Oore tote kano

minami omoide

 

En el frescor

fragante de la noche

de embrujo, se oye un “¡ole!”,

y el recuerdo del sur

viene a mi mente…

 

 

 

 

君の身の

宝見付くる

ため君の

肌を滑る

水にならばや

 

Kimi no mi no

takara mitsukuru

tame kimi no

hadae wo suberu

mizu ni narabaya

 

¡Ah, si pudiera

ser el agua que resbala

por tu piel

para, así, hallar los tesoros

que esconde tu cuerpo…!

 

 

 

落葉にて

釦の如き

朝の露

震える玉は

空の鏡ぞ

 

Ochiba ni te

botan no gotoki

asa no tsuyu

Furueru tama wa

sora no kagami zo

 

¡Sus perlas trémulas,

el espejo del cielo!

Como botones

en la hojarasca,

el rocío de la mañana.

 

 

 

 

遥かなる

星の千歳の

音は深き

海の青にて

山彦しけり

 

Harukanaru

hoshi no chitose no

ne wa fukaki

umi no ao ni te

yamahiko shikeri

 

En el azul

del océano profundo,

resuena el eco

de la voz milenaria

de una estrella distante…

 

 

 

新しき

仏の顔は

あはれなる

時の流れの

重さ未だ無し

 

Atarashiki

hotoke no kao wa

awarenaru

toki no nagare no

omosa mada nashi

 

El nuevo buda

no muestra aún en su rostro

el sentimiento

que a las cosas procura

el peso de la historia.

 

 

 

 

雨上り

大聖堂は

塔出す

でんでん虫の

角の如しや

 

Ame agari

Daiseidô wa

tô idasu

Dendenmushi no

tsuno no gotoshi ya

 

Cesó la lluvia.

La catedral despunta

sus altas torres

igual que con sus cuernos

haría el caracol.

Febrero de 2026

Un año por delante, confiemos en que fecundo de fotohaikus. Lo será.

Los de Kotori y Momiji los envía nuestra compañera Xaro Ortolá de su parte. Dos grandes haijines, bien conocidos por nuestra comunidad, que aportan sendos fotohaikus con la sencillez como emblema. En el de Kotori asombra especialmente la permanencia de lo efímero, un don cotidiano de la naturaleza, como plasma también el de Momiji, cuya mirada trasciende el golpe de vista en el golpe de viento que propicia la visión sutil de lo desapercibido.

En el fotohaiku de Franvier, nuevamente sin haiku pero iluminado por otro de Chiyo al que nos apunta, despierta la emoción ese bello contraste entre luces y sombras.

Contraste luces-luna/ sombras-nubes que refleja la foto que ilustra el haiku de Hikari. Se siente el helor invernal de enero.

Todo luz lo que descuella en el fotohaiku de Encarna. Luz poniente, fulgor último de lo que decae hacia lo oscuro acentuando el arrebol.

El fotohaiku de Carmen plantea un cierto desequilibrio entre la foto algo plana y estereotipada y el haiku más rico en matices y detalles. Pero, en todo caso, abunda en el tema estrella del conjunto: la luz que se enseñorea del paisaje, de la haijín y de los lectores. Y de eso se trata.

No en vano estamos combinando fotografías, el arte de la luz, con haikus, el arte connatural al verbo. El fruto: aquí lo tenéis, queridos lectores, para vuestro íntimo disfrute.

Gracias mil a los participantes.                 Paco Ayala.

 

 

 

 

 

 

 

Enero de 2026

CONSTRUIR

En Año Nuevo,
Espinacas con pasas.
Y en el alma, paz.

DECONSTRUIR

 Realmente fue esa mi cena en la víspera de Año Nuevo, en Nochevieja. ¿Qué más da? Total… unas horas antes o unas horas después. También pudo haber sido una digna comida en Año Nuevo.

   Hoy quiero comentar el aspecto dialógico de los haikus. No me refiero al diálogo inherente del haiku con que el haijin puede dirigirse a un lector desconocido, sino al establecido con alguien conocido. En nuestra sociedad la lectura de un poema suele ser una actividad casi siempre monológica, individual, casi íntima, por no decir minoritaria. Seguro que no era así en los comienzos brumosos de la poesía en aquellas ancestrales  sociedades ágrafas, donde la actividad poética todavía no había dado el salto a la escritura, y la transmisión era oral –canto, celebración, conjuro, gesta, plegaria, etc.–  compartida con la sociedad. En el caso de Japón, en el Japón premoderno (antes de 1868), cuando hacía siglos que se venía usando la escritura, la poesía cumplía una importante función social: comunicar sentimientos, despedir a un amigo, celebrar un encuentro o un paisaje, lamentar una pérdida, agradecer un favor, colaborar en un certamen poético. En la corte imperial del viejo Japón, hasta se usaba para informar de nombramientos y destituciones, para solicitar empleo, para exiliar a un enemigo. En los tiempos de los grandes maestros del haiku –Bashō, Buson, Issa– el haiku, aunque era producto de una sociedad plebeya, conservaba en gran medida esa función. Son célebres los haikus del primero de esos maestros para retribuir la generosidad de sus anfitriones cuando iba de viaje o simplemente para saludar a alguien. Como este dedicado a una discípula:

白菊の               shiragiku no
目にたてて見る           me ni tatete miru
ちりもなし             chiri mo nashi

Los ojos fijos
En blanco crisantemo.
Ni mota de polvo.

Pero también hay haikus en que el haijin interpela directamente a la situación, objeto o circunstancia del poema. Hablando de Año Nuevo, me viene a la memoria este de Natsume Sōseki que encontré en la magnífica selección de Fernando Rodríguez-Izquierdo publicada en «Maestros del Haiku» por Satori Ediciones (la traducción es mía).

我に許せ         ware ni yurase
元日なれば        ganjitsu nareba
朝寝坊                               asanebō

Hoy que es tu fiesta,
Año Nuevo, déjame estar
Un poco más en la cama.

¿Divertido, verdad? Podemos imaginar a Sōseki, al que en su vida doliente no le faltaron desdichas, remolonear felizmente en el futón un día tan festivo como ese.

Mi haiku es más serio y solemne con tantas «a» en los dos versos finales. El tercero me lo inspiró un maravilloso haiku de Issa Kobayashi:

何もないが          nani mo nai ga
心安さよ           kokoro yasusa yo
涼しさよ                                            suzushisa yo

Sin tener nada,
Pero con el corazón en paz y
Este frescor.

Paz en el corazón deseo a los lectores de El Rincón en el año que acaba de empezar. Y salud para cenar espinacas con pasas o para remolonear un rato en la cama antes de levantarse.

Enero de 2026

Este mes de diciembre ha supuesto un buen impulso para esta sección que, a decir verdad, conlleva cierta dificultad a la hora de componer fotohaikus en los que impere el equilibrio entre la foto y el haiku de creación propia. Para cada una de las colaboraciones hemos aportado sucintas valoraciones que orienten y en todo caso animen a seguir participando, adentrándose en este fascinante universo aún sin explorar lo suficiente y de posibilidades creativas tan ignotas como motivadoras. Que este nuevo año que da comienzo dé comienzo también una nueva era de hermosa convergencia entre el arte fotográfico y la bellísima sutileza del haiku. Así que ¡adelante y gracias mil a los participantes!

Franvier: una delicada fotografía impregnada de haimi (sabor a haiku), asombro y ligereza, tal como apunta el maestro Bashô. Para su composición, confiesa el autor, se inspiró en un haiku de Issa.

 

Encarna: buena combinación de foto y haiku, especialmente -y ahí radica una de las dificultades más comunes- por lo que aporta y complementa la propia foto al texto.

 

alberasAn:  aunque en el haiku cabría una cierta mejora en los 2 últimos versos, la fotografía expande el dictum esencial del texto para manifestar el contenido de lo contemplado.

 

C.Galiano:  buenas fotohaikus sin texto, pero que, a nuestro modo de ver, cumplen perfectamente con los criterios enunciados en las bases en cuanto a la propia composición estética de las fotos y los fundamentos básicos del haiku: sabi, haimi, yūgen especialmente.

-.-

Felicitaciones, pues, a los seleccionados, y lo dicho: animar a todos los seguidores y lectores de la Revista ERDH a embarcarse en esta asombrosa aventura.

PEÑASCO

Roxana Dávila Peña
mushi

Esta tarde de invierno salgo a descubrir la playa. Me gusta llegar por primera vez aquí. A cualquier lugar. Encontrarme una vez más en tierras nuevas.

Voy descalza. Piso las miles de conchas que el oleaje ha dejado en la orilla.

La marea se retira y deja su escritura sobre la arena. Pliegues sin principio ni fin. El sol bajo entra de lado y marca las crestas con luz y los surcos con sombra. Parecen escultóricos. ¿Será el azar? No lo creo. Son marcas visibles de un ritmo invisible —agua que pasó miles de veces por el mismo sitio.

Algo de la vida de mis padres llega hasta aquí.

El vuelo de los pelícanos suena como una sábana movida por el viento. Las olas se acercan y se alejan. Algunas gaviotas permanecen quietas.

Qué curioso: de un lado, el mar que pasa la página una y otra vez; del otro, el desierto que aprende de memoria sus formas.

Pequeños gusanos de mar han dejado sus excrementos en forma de espiral, son como montañitas hechas de cordones de arena. Sobre esto, también, el brillo del sol.

Va oscureciendo. Siento como mis pies no sienten del todo. El frío aprieta.

Ya nada me mira. Todas las aves se han ido. Me pregunto a dónde. Qué importa.

Silencio. Con cada paso, se escucha más el silencio. A lo lejos, los ojos de un coyote.

Última lluvia del año.
Huelen a sal
las redes tendidas.

Enero de 2026

Caligrafiado por Rafael del Olmo bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

Los ciruelos florecen.
Que no se toquen
por la mano del viento.

盛りなる
梅にすで引く
風も哉

– En la caligrafía:

さかりなる
うめにすてひく
風も哉
——————————————–

Comentado por Frutos Soriano:

A veces el haijín no puede evitarlo, da un paso adelante y toma partido. Le ocurre como a esos  reporteros de la naturaleza que, contraviniendo las reglas de su oficio, dan de comer a los cachorros de león hambrientos. En este caso el maestro Bashô se extasía ante el florecer de los ciruelos y, seguidamente, cede a la heterodoxia y simpatiza con el objeto de su haiku en un gesto compasivo o enamorado. “Que no se toquen / por la mano del viento”. ¿Esto qué es? ¿Un arrebato? ¿Una oración? Bashô se despoja de su traje de haijín y salta al ruedo a jugarse la vida. Ya le da igual todo (como les ocurre a todos los enamorados): que haya intervención del ego, que surja la metáfora, que se personifique la naturaleza… ¡qué más da! A veces nos desbordamos como un río y no hemos de pedir perdón por ello. A fin de cuentas, ¿qué sería de nuestra vida si no diésemos -siquiera de vez en cuando- ese paso adelante, si no tomásemos partido por aquello que nos enamora, si no protegiésemos del frío el cuerpo amado con nuestro propio cuerpo?

Frutos Soriano

Presentación. LA TINTA RESPIRA. Selección de haikus caligrafiados.

LA TINTA RESPIRA. Selección de haikus caligrafiados.

Shodo Creativo es proyecto dirigido por Elena Hikari (caligrafía) y Luciana Rago (pintura) y que nace en el año 2001 en Madrid. Destinado al desarrollo, el estudio, la creación y la difusión de las Artes del Pincel: Caligrafía y Pintura de Japón y China, con el fin de acercar estas disciplinas a un público cada vez más interesado en la materia.

Shodo Creativo comienza su colaboración con El Rincón del Haiku y se extenderá a lo largo del 2026 con una entrega mensual de un haiku caligrafiado a la manera tradicional japonesa por un grupo avanzado de alumnos de las clases regulares y de su profesora Elena Hikari, quien imparte las clases de caligrafía japonesa en Shodo Creativo desde hace 20 años.

 

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE LA ESCRITURA DEL HAIKU

El vacío habla
La tinta respira
La mano no se exhibe
El instante aparece y desaparece.

Hace años aprendí que, escribir un haiku a pincel no consiste en “pasar” un poema a un papel, sino habiéndolo practicado tantas veces que su interiorización permite que la expresión resulte auténtica y sensible al mismo tiempo.

Cada trazo ocurre una sola vez y deja, alrededor, un espacio que también nos habla.

Al igual que el haiku, su caligrafía debe poseer brevedad y está despojada de erudición. Pero debe causar atención al instante, ser preciso. El gesto no se repite y se ausenta la corrección.

Ese papel en blanco, ese vacío que a veces abruma… es también poema. Quizás si lo vemos como una pausa, como una respiración, nos ayude a dejar de sentir vértigo para verlo y sentirlo con alivio.

La musicalidad de su escritura nos habla con líneas dispares en velocidad y nos muestra diversidad y expresión cuando vemos al negro de la tinta ir disipándose al gris, para luego casi desaparecer… y volver a aparecer con fuerza e intensidad.

No todos los haikus piden el mismo trazo, cambia como las estaciones del año. Debe ser diverso como la propia naturaleza.

El haiku ya ha ocurrido y el papel que lo contiene conserva solo una huella. Lo esencial queda fuera del marco.

Para que la vida de un haiku aparezca con su escritura a pincel y tinta, conviene pensar como poeta además de como calígrafo. El haiku no se “ilustra”: se encarna en el gesto.

El tipo de caligrafía que usamos para escribir el haiku son la combinación de los caracteres kanji y los kana, sílabas japonesas fonéticas.

En el momento de escribir el haiku con tinta y pincel fino, algunas consideraciones se vuelven necesarias. Iré desde lo más general hasta lo sutil, siguiendo la tradición sino-japonesa pero adaptándola a la práctica de cada persona:

  1. COMPOSICIÓN o KOUZU構図 – El haiku es breve, así que la composición debe respirar.
  • Formato: el vertical es el más tradicional, como el tanzaku 短冊 (tira de papel 36x6cm.) o el hanshi半紙 (24x33cm.)
  • Distribución del texto: no centrarlo, la asimetría es un parámetro central en la estética japonesa. El poema suele ocupar entre 1/3 y 2/3 del espacio total a escribir. El resto es silencio.
  • Orden de los versos: Tres líneas verticales (una por verso) es común, pero eso podemos variarlo, si el ritmo lo sostiene.
  1. VACÍOS y LLENOS o YOHAKU 余白 – El vacío no es fondo, es parte del poema.
  • El vacío, el blanco, sugiere una estación del año, una atmósfera o MA 間, pausa. Evitemos “rellenar” por inseguridad.
  • El último verso suele quedar con más espacio debajo, como un eco.
  1. LÍNEA DE ESCRITURA y RITMO – La línea es el aliento del haiku.
  • Vertical descendente: natural, meditativa.
  • Ritmo: no igualar todos los caracteres. Variar velocidad, presión y tamaños.
  • Imperfección consciente: una ligera inclinación da vida, demasiada regularidad mata el gesto. Hablamos de la escritura en Chirashigaki 散らし書き (lit. “escritura dispersa o esparcida”), un método de composición único en la escritura kana que, entre muchas características, se diferencia por inclinar las líneas de escritura hacia un punto de fuga en la parte inferior derecha de nuestro soporte.
  1. TINTA y CARGA DEL PINCEL – La tinta en barra sólida expresa el estado interior.
  • Moler la barra de tinta: debes elegir una barra especial para la escritura kana ya que éstas tienen las partículas de hollín de pino más finas que las barras para la escritura de kanji en mayor tamaño. Esto nos facilita la escritura y consigue una tinta con diversos tonos de negro.
  • Dejar que la carga de nuestro pincel se agote con naturalidad y que den paso los tonos grises hasta casi desaparecer.
  1. PINCEL y GESTO 
  • Kofude 小筆, o pincel pequeño.
  • Gesto decidido, continuo y sin correcciones.
  1. ESTILO CALIGRÁFICO – Menos virtuoso y más honesto.
  • Sousho 草書o Estilo de “hierba”, origen del kana. El estilo cursivo del cual nació el silabario hiragana es el más apropiado.
  1. FIRMA y SELLO– Es habitual caligrafiar el nombre del autor que compuso el haiku, pero no es necesario caligrafiar nuestro nombre ni poner nuestro sello, pero si lo quisieras hacer o usar:
  • Discreción: El sello acompaña y forma parte de la composición caligráfica, sin que compita con la escritura. Un tamaño pequeño, de 1,5 o 1 cm.
  • Colocación: a la izquierda, al acabar la escritura que comienza desde la derecha o en el lado opuesto al peso visual del texto.

Leer, interpretar y experimentar el haiku no como forma, sino como gesto, es un aprendizaje continuado gracias al estudio desde hace ya una década con nuestro maestro Hikita “Sekiin” (Kyoto, Japón). Incluso algunos de nuestros alumnos me han podido acompañar en la práctica del Shodo durante sus valiosas clases en su ciudad natal. Poder aprender desde él, desde su gran conocimiento y generosidad nos ha abierto un mundo infinito.

Artículo de Elena Hikari