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Serie de artículos de Valeria Simonova-Cecon. 1.- El SENRYŪ: breve historia de una poesía de la experiencia humana

Presentamos una serie de artículos de Valeria Simonova-Cecon, que irán siendo traducidos paulatinamente del italiano por Isabel Ibáñez, con la colaboración de Elías Rovira.

NOTA CURRICULAR:

VALERIA SIMONOVA-CECON (nacida Valeriya Vadimivna Tsekhmaystrenko; en cirílico ucraniano: Валерiя Вадимівна Цехмайстренко; nacida el 16 de abril de 1979 en Bila Tserkva, Ucrania [URSS]); en japonés, utiliza el haigo バレリア (Bareria).

Ha publicado extensamente en revistas, especialmente online, y su obra ha sido incluida en varias antologías, entre ellas Big Sky (la antología Red Moon de 2006) y A Vast Sky: An Anthology of Contemporary World Haiku de Bruce Ross (2015).

Es miembro del Club Banno Senryū de Takashi Nakahata y fue la primera poeta europea en publicar un senryū en la columna del grupo en el diario Mainichi. También ha participado frecuentemente en el senryū kukai de Takeshi Mizuno y en su programa de radio semanal, Radio Banno Senryū. De 2012 a 2017, Simonova-Cecon fue editora de Ërshik, una revista en ruso dedicada al senryū y al kyōka.

Después de febrero de 2022, dejó de escribir en ruso y organizó Верба б’є (Verba bie, «El sauce golpea»), un grupo de senryū en ucraniano en Facebook.

Además, publica material relacionado con el haikai en su blog Cuccagna, un blog sobre haikai.

Valeria Tsekhmaystrenko vive en Cividale del Friuli, Italia, con su marido, el poeta Andrea Cecon.

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El senryū: breve historia de una poesía de la experiencia humana

Autora: Valeria Simonova-Cecon

Trad.: Isabel Ibáñez. Col.: Elías Rovira

El senryū (川柳, «sauce de río») es un género poético japonés formalmente cercano al haiku. Su estructura tradicional está compuesta por tres segmentos rítmicos de 5, 7 y 5 unidades, para un total de diecisiete onji o moras. En italiano (NT: y en español) se habla a menudo de «sílabas», aunque el sistema fonético japonés no coincide exactamente con el sistema silábico occidental.

La semejanza formal con el haiku puede resultar engañosa. El haiku deriva del hokku (発句), la estrofa inicial de un poema encadenado llamado renga; el senryū nace, en cambio, de los concursos de maekuzuke (前句づけ, «añadir al verso anterior»). En estos juegos poéticos se proponía una estrofa breve de dos versos de 7+7 y se pedía a los participantes que añadieran una “larga” de tres versos de 5+7+5.

En su origen, por tanto, la estrofa larga no era autónoma: completaba a la anterior. Solo más tarde, al separarse del maeku, adquirió independencia y se transformó en un género poético por derecho propio.

A diferencia del haiku, el senryū no tiene como tema obligatorio la naturaleza ni exige necesariamente una palabra estacional. Su objeto principal es el ser humano en la vida concreta: la familia, el trabajo, el dinero, las costumbres, las relaciones sociales, la pobreza, el amor, el envejecimiento y las contradicciones de la vida cotidiana. Puede ser cómico y satírico, pero también melancólico, íntimo o dramático.

Los orígenes en la época Edo

El senryū nació oficialmente en 1757, durante la época Edo, cuando Edo —la actual Tokio— era una de las ciudades más grandes y animadas de Japón. Kioto y Osaka también eran importantes centros culturales y comerciales.

En aquella época el haikai, con un conjunto complejo de estilos, escuelas y prácticas poéticas, era muy popular. El haikai no constituía un género único y homogéneo.

Por un lado, existían corrientes que preferían un lenguaje más noble e imágenes relacionadas con la naturaleza, como la tradición vinculada a Bashō. En Edo, por ejemplo, la escuela Katsushika, fundada por un discípulo de Bashō, proponía una poesía refinada, contenida y contemplativa.

Por otro lado, existían corrientes más cercanas a la cultura urbana y popular. Estos poetas se interesaban por la vida cotidiana de los ciudadanos, utilizaban un lenguaje más popular, a veces dialectal, y apreciaban el humor, la sátira y los juegos de palabras. Además de los poemas encadenados, practicaban composiciones y juegos literarios llamados zappai (雑俳), es decir, «poemas misceláneos» o «heterogéneos».

Los zappai derivaban de la tradición del renga, pero simplificaban sus reglas. En lugar de componer una larga cadena poética completa, se escribían solamente algunos versos, a menudo dedicados a temas no estacionales y a la vida de las personas. Los concursos de maekuzuke eran una de las formas más populares de zappai.

Las escuelas más vinculadas al ambiente urbano, como la Danrin y la llamada Edo-za, practicaban estos juegos con frecuencia. En Edo, los participantes en los zappai eran mucho más numerosos que los seguidores de las escuelas poéticas consideradas nobles. El senryū, por tanto, no nació en los círculos literarios más aristocráticos, sino en la cultura urbana, comercial y popular de la época.

Karai Senryū y los concursos de maekuzuke

En Edo se organizaban numerosos concursos de maekuzuke, cada uno dirigido por un juez. El más importante era Karai Hachiemon, que utilizaba el seudónimo Senryū.

Sus concursos se hicieron famosísimos. Los participantes entregaban sus composiciones a través de casas de té de la ciudad y pagaban una cuota de inscripción. Los versos seleccionados se exponían después en grandes paneles o carteles, junto con los versos anteriores propuestos por Karai. Los nombres de los autores no se indicaban.

El anonimato era una costumbre importante. Los concursos de maekuzuke gozaban de gran popularidad, pero se consideraban un pasatiempo poco noble, inadecuado para los samuráis, los funcionarios de alto rango y los miembros de las escuelas poéticas más prestigiosas. En realidad, también participaban personas de clase elevada, pero preferían hacerlo de forma anónima o bajo seudónimo.

El seudónimo utilizado en los ambientes del haikai se llamaba haimyō (俳名). La difusión del haikai era tan amplia que, según una tradición, en Edo una de cada seis personas poseía su propio haimyō.

Un primer ejemplo

A una estrofa de Karai:

寄り合ひにけり寄り合ひにけり

yoriai ni keri yoriai ni keri

Se han reunido,
se han reunido.

Un participante añadió:

國はなし つきれハ猫の 蚤をとり

kuni banashi tsukireba neko no nomi o tori

Cuando terminan de hablar
de su pueblo natal,
quitan las pulgas al gato.

El poema parece describir a dos criadas procedentes del mismo pueblo, llegadas a Edo para trabajar en familias acomodadas. Después de una jornada de trabajo, las dos jóvenes se ponen a hablar de su lugar de origen. Cuando se les acaban los temas, se dedican a una actividad completamente ordinaria: quitar las pulgas al gato.

El contraste entre el tono casi solemne de la estrofa anterior y lo concreto de la escena produce el efecto cómico. El senryū no necesita describir una situación excepcional: encuentra la poesía precisamente en lo insignificante y cotidiano.

Un segundo ejemplo

Otra estrofa de Karai decía:

離れこそすれ離れこそすれ

hanare koso sure hanare koso sure

Ahora se separan,
ahora se separan.

 

La respuesta fue:

子が出來て 川の字形リに 寐る夫婦

ko ga dekite kawa no ji nari ni neru fūfu

Nace el niño,
los esposos duermen
formando el carácter «río».

 

El carácter (o kanji) 川 (kawa, «río») recuerda a tres figuras alineadas. Después del nacimiento del niño, el recién nacido queda colocado entre el padre y la madre, que terminan durmiendo separados.

Los versos pueden leerse desde la ternura, como una representación del afecto de los padres por el hijo. Pero también contiene una vena irónica: el nacimiento del niño modifica la intimidad de la pareja y quizá marca el final de la pasión romántica inicial.

Los versos propuestos por Karai eran a menudo muy sencillos y consistían en la repetición de la misma frase. Esta sencillez daba a los participantes mayor libertad interpretativa y hacía destacar sobre todo su verso de 5+7+5.

Al principio, sin embargo, los dos versos se concebían juntos. La composición larga completaba el maeku y no tenía por qué ser comprensible de manera autónoma.

El nacimiento del senryū independiente

La idea de publicar los versos seleccionados por Karai sin su maeku se le ocurrió a Goryōken Arubeshi, su colega y amigo. Arubeshi reunió los versos en una antología y modificó algunos para hacerlos más autónomos y comprensibles.

De este modo, las composiciones dejaron de considerarse simplemente partes de un zappai y pasaron a ser poemas independientes. La antología recibió el nombre de Haifū Yanagidaru (誹風柳多留), expresión traducible como «barriles de sauce al estilo haikai». Los yanagidaru eran barriles de madera utilizados para conservar el sake.

Durante la vida de Karai se publicaron 24 volúmenes; la publicación continuó después de su muerte y llegó en total a 167 volúmenes. Los primeros 24 volúmenes, seleccionados directamente por Karai, reciben hoy el nombre de kosenryū (古川柳), es decir, «senryū antiguos».

Los autores permanecieron en gran parte en el anonimato. Sin embargo, los estudiosos han logrado reconocer algunas figuras importantes: Takugawa Munetake, segundo hijo del octavo shōgun, algunos daimyo, monjes, maestros de hokku, el pintor Hokusai y el actor de kabuki Ichikawa Danjūrō VII.

Muchos de estos autores tenían un haimyō y participaban ocasionalmente en los concursos de Karai. Es probable que algunas composiciones fueran escritas por el propio Karai o por su esposa, que colaboraba en la organización y selección de los concursos. Como los textos eran anónimos o estaban firmados con seudónimos, hoy resulta casi imposible atribuirlos con certeza.

La composición atribuida a Karai

A Karai se le atribuye oficialmente un solo senryū, considerado su poema de muerte (NT: un jisei 辞世):

木枯らしや 跡で芽をふけ 川柳

kogarashi ya ato de me o fuke senryū

Viento de invierno—
cuando haya pasado, germinad,
sauces de río.

El viento invernal parece representar la muerte del poeta. Los sauces que germinan después de su paso son, en cambio, la tradición poética y los nuevos autores destinados a continuar el senryū.

Después de la muerte de Karai, ocurrida en 1790, su hijo mayor adoptó el nombre de Senryū II y continuó la actividad de su padre. Más tarde el título pasó al hermano menor, Senryū III.

La tradición de atribuir el nombre «Senryū» a un autor eminente del género continuó hasta la época moderna.

Los kosenryū del siglo XVIII

Los senryū del periodo de Karai se consideran hoy ejemplos de observación aguda de la vida cotidiana. No se limitaban a hacer reír: revelaban la distancia entre la imagen ideal que las personas tenían de sí mismas y la realidad de sus comportamientos.

Los estudiosos han identificado tres elementos importantes en la poética de los kosenryū:

  • ugachi (穿つ), es decir, penetrar en la realidad y revelar su lado oculto o poco edificante;
  • karumi (軽み), es decir, tratar temas serios con un lenguaje sencillo y ligero;
  • okashimi (おかしみ), el efecto cómico que nace de la unión entre observación crítica y ligereza.

Un ejemplo célebre es:

役人の子はにぎにぎをよく覚え

yakunin no ko wa niginigi o yoku oboe

Aprende bien
el hijo del funcionario
a agarrar.

El recién nacido aprende de forma natural a cerrar las manos y agarrar objetos. Sin embargo, el texto alude al padre, un funcionario acostumbrado a «agarrar» sobornos.

Otra composición dice:

うちわ売り少しおあいで出し見せ

uchiwa-uri sukoshi aoide dashite mise

El vendedor de abanicos
promociona su mercancía
abanicándose.

El vendedor utiliza el abanico para mostrar lo eficaz que es, pero también porque tiene calor. La misma acción es, por tanto, publicidad y necesidad personal.

Otros ejemplos de kosenryū:

武士の喧嘩に後家がふたり出来

mononofu no kenka ni goke ga futari deki

La pelea entre samuráis
no termina
sin crear dos viudas.

La supuesta nobleza de los samuráis queda reducida mediante la consecuencia más concreta de su violencia: la muerte y la viudez.

医者集は時勢をほめて発たれけり

ishashū wa jisē o homete tatareri

Después de elogiar
el discurso del moribundo,
los médicos se dispersan.

 

禅宗はざぜんがすむと蚤をとり

zenshū wa zazen ga sumu to nomi o tori

El monje zen,
terminada la meditación,
va a cazar pulgas.

La composición contrapone el ideal de la meditación espiritual con un gesto doméstico y casi prosaico.

楽しみは嫁をいびると寺参り

tanoshimi wa yome o ibiru to tera mairi

Sus alegrías son
atormentar a la nuera
e ir al templo.

Aquí la religiosidad aparece junto a la crueldad familiar, sin que el personaje parezca percibir ninguna contradicción.

El periodo de los kyoku

Después de la muerte de Karai comenzó un largo periodo que muchos estudiosos consideran de decadencia del género. Las composiciones pasaron a llamarse kyoku (狂句), literalmente «versos locos».

Frente a los kosenryū, los kyoku se centraban más en los juegos de palabras, las homofonías, los dobles sentidos y las alusiones. En los kosenryū era especialmente importante el contenido; en los kyoku cobraba mayor importancia la forma.

El poeta Sakai Kuraki habría definido esta diferencia como el contraste entre el «ingenio del contenido» de los kosenryū y el «ingenio de la forma» de los kyoku.

Uno de los ejemplos más conocidos es:

野や草を江戸へ見に出る田舎者

no ya kusa o Edo e mi ni deru inakamono

Va a Edo
a ver campos y hierba
un provinciano.

El verso juega con los nombres de dos barrios de Edo: Asakusa, que contiene kusa, «hierba», y Ueno, que contiene no, «campo». Un habitante de la provincia llega a la ciudad más moderna de Japón esperando encontrar realmente campos y hierba, mientras que los nombres de los barrios son ya solamente antiguos topónimos.

Otro kyoku es:

泥水で白くそだてたあひるの子

doromizu de shiroku sodateta ahiru no ko

En el agua sucia
han crecido blancos
los patitos.

La expresión doromizu, «agua fangosa» o «agua sucia», se utilizaba para designar los barrios de placer. Los «patitos blancos» son las geishas, que tradicionalmente se maquillaban el rostro y el cuello con un denso polvo blanco.

Otro ejemplo:

出霊ほどかみの集るいい研屋

izumo hodo kami no atsumaru ii togiya

Como en Izumo,
aquí se reúnen los kami:
¡qué buen afilador!

El verso se basa en el doble significado de kami. Escrito 神, significa «divinidad»; con otra grafía podía designar a funcionarios de alto rango asociados al título grabado en sus espadas.

Según una leyenda, en el mes de octubre todos los dioses de Japón se reúnen en el santuario de Izumo, en la prefectura de Shimane. Del mismo modo, en la tienda del afilador se reúnen numerosos funcionarios, porque su trabajo es tan excelente que atrae a los poseedores de espadas de alto rango.

Otra composición alude al mundo del sumō:

晴天に稲妻が出る西の方

seiten ni inazuma ga deru nishi no kata

Cielo despejado—
en el oeste, de repente,
relampaguea un rayo.

Inazuma significa «relámpago», pero también era el nombre de un célebre luchador de sumō, Inazuma Raigorō. Los combates de sumō dividían a los participantes en dos equipos, Este y Oeste. El verso anuncia, por tanto, la aparición del luchador Inazuma en el equipo del Oeste.

El periodo de los kyoku suele definirse como manierista, pero no todas las composiciones eran débiles. Muchas muestran una gran habilidad lingüística y un notable conocimiento de las referencias culturales de la época.

Las transformaciones de Japón en el siglo XIX

A lo largo del siglo XIX, Japón atravesó profundos cambios. La llegada de las potencias occidentales en 1853 puso fin a más de dos siglos de aislamiento. La Restauración Meiji y la época de la Bunmei Kaika, la «era de la civilización y la iluminación», promovieron la modernización del país y el abandono del orden feudal.

La introducción de ropa, perfumes, edificios, instituciones y comportamientos occidentales proporcionó a los poetas del senryū nuevo material para la sátira.

Una obra de 1877 dice:

香水で一寸開化を匂はせる

kōsui de issun kaika o niowaseru

Con un poco de perfume
hago sentir
un poco de «civilización».

El verso se burla de la idea de que baste con adoptar una moda occidental, como el uso del perfume, para volverse moderno y «civilizado».

Algunas reformas también afectaron a los comportamientos en los espacios públicos. Las autoridades prohibieron, por ejemplo, mostrarse desnudo o satisfacer las necesidades fisiológicas en público. Un senryū de la época comenta:

裸でも罰金は無し夏の藤

hadaka demo bakkin wa nashi natsu no fuji

Aunque esté desnudo,
nadie le pone una multa:
el Fuji en verano.

El texto alude al monte Fuji, «desnudo» porque está sin nieve invernal.

Otra composición dice:

靴音を聞いてポンプの水を止め

kutsu oto o kiite ponpu no mizu o tome

Al oír
el ruido de las botas,
¡cierra el grifo!

El ruido de las botas occidentales anunciaba la presencia del «nuevo japonés», el ciudadano modernizado que podía denunciar a quien infringiera las nuevas normas orinando en la calle.

También la construcción de la nueva Ginza, un barrio lujoso de Tokio con sus edificios de ladrillo y sus amplias calles, se convirtió en un símbolo de la modernización:

人民のあぶらで煉瓦よく光り

jinmin no abura de renga yoku hikari

Brillan mucho
gracias al sudor del pueblo
los ladrillos.

Detrás del esplendor de la nueva ciudad, el poema reconoce el trabajo y el esfuerzo de la gente común.

El nacimiento del senryū de actualidad

La forma moderna del senryū que trata sobre los acontecimientos contemporáneos, se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo gracias a los periódicos.

La revista Maru Maru Shinbun, fundada en 1877, fue una publicación importante que combinaba artículos, caricaturas y composiciones satíricas. Los senryū comentaban las reformas, las nuevas costumbres, la política y las contradicciones de la sociedad moderna.

Un papel fundamental lo desempeñó el diario Nippon, fundado en 1889. En 1894 comenzó a trabajar allí Masaoka Shiki, célebre reformador del haiku. Shiki también estaba interesado en la política y en la libertad de prensa.

Cuando se suspendió la publicación del periódico, el director pidió a Shiki que escribiera una composición sobre el suceso:

君が代も二百十日は荒れにけり

kimi ga yo mo nihyaku tōka wa are ni keri

Japón,
en el día doscientos diez,
bajo la tormenta.

La expresión kimi ga yo, literalmente «tu mundo» o «tu reino», recuerda el himno nacional japonés Kimigayo y, por tanto, puede aludir al país entero, Japón, pero también al título del periódico «Nippon». El término 二百十日 (nihyaku tōka,  «día doscientos diez») es un kigo, una palabra estacional de la poesía japonesa: indica el día 210 a partir del Risshun, el comienzo tradicional de la primavera, y cae aproximadamente alrededor del 1 de septiembre del calendario gregoriano; normalmente está relacionado con el periodo de tormentas.

La composición aprovecha, pues, el doble significado de la expresión: por un lado, el «mundo» puede ser Japón, evocado por el himno nacional; por otro, puede referirse al mundo del periódico Nihon. La tormenta estacional se convierte así en una metáfora de la crisis que afectó al periódico y al país entero.

En 1897 Sakai Kuraki, alumno de Shiki, pasó a ser responsable de la sección de senryū del periódico. Durante un mes publicó composiciones sobre los acontecimientos contemporáneos, llamándolas jiji-ku.

La sección cambió varias veces de nombre. Inicialmente se llamó Medashi Sen, «brotes de senryū»; poco después pasó a llamarse Neko Yanagi, «sauce del gato», en una referencia irónica a Haifū Yanagidaru.

Más tarde Kuraki fue sustituido por Inoue Kenkabō, quien en 1903 puso en marcha la sección Shindai Yanagidaru, «Yanagidaru sobre temas nuevos». En solo dos meses publicó unos 1.200 senryū y, en el plazo de un año, la sección contaba con unos trescientos autores habituales.

En torno a los periódicos se formaron auténticos clubes:

  • el club Yanagidaru Tera Senryūkai, vinculado a Inoue Kenkabō, cercano al lenguaje humorístico de la gente común de Tokio;
  • el club Kurakisha, fundado por Sakai Kuraki, interesado sobre todo en el estilo de los antiguos senryū;
  • el Yomiuri Senryū Kenkyūkai, vinculado a la redacción del diario Yomiuri Shinbun, caracterizado por temas provinciales, universitarios y cotidianos.

En 1912 ya existían en Japón más de cincuenta publicaciones con secciones dedicadas al senryū. En 1935, de más de doscientos diarios nacionales y regionales, solo doce no publicaban senryū.

El periodo entre 1902 y 1912 se denomina periodo del shinsenryū («nuevos senryū»). Cada vez entran más sentimientos profundos en este género:

仆されるものみな土に還るなり

taosareru mono mina tsuchi ni kaeru nari

Amigos y enemigos,
una vez derrotados,
volvemos a la tierra.

(Shimada Utaō)

 

銃口の迫るが如く冬が来る

jūkō no semaru ga gotoku fuyu ga kuru

Como el cañón
de un fusil apuntando,
llega el invierno.

(Shiroshi Asatarō)

También aumenta la presencia femenina. Antes las mujeres habían sido muy escasas en las antologías de senryū. Ahora comenzaron a fundar clubes, a publicar y a participar en la reflexión sobre el futuro del género.

Sakai Sobaijō, esposa de uno de los protagonistas del renacimiento, fue madre de siete hijos y una de las primeras autoras importantes del nuevo senryū:

俄雨帯を包むが女なり

niwakaame obi o kurumu ga onna nari

Lluvia repentina—
lo primero es cubrir el obi:
así actúa una mujer.

Los obi femeninos solían ser elaborados y costosos. El gesto de protegerlos antes que cualquier otra cosa se convierte en signo de una sensibilidad femenina concreta, irónica y reconocible.

Inoue Nobuko, esposa de Inoue Kenkabō, contribuyó a la formación del primer club femenino de senryū. También apoyó al poeta proletario Tsuru Akira y fue arrestada en el mismo periodo:

国境を知らぬ草の実こぼれ合ひ

kokkyō o shiranu kusa no mi koboreai

Sin conocer fronteras,
las semillas de las hierbas
se esparcen…

El verso, aparentemente sencillo, adquiere un significado especialmente fuerte en una época marcada por el nacionalismo y las fronteras políticas.

La poesía femenina también abordó las experiencias cotidianas:

草むしり無念夢想の地を拡め

kusamushiri munen musō no chi o hirome

Arranco las malas hierbas—
ojalá pudiera hacer lo mismo
con los remordimientos y deseos.

El trabajo del jardín se convierte en una metáfora de la mente: mientras las malas hierbas pueden arrancarse, los pensamientos, deseos y remordimientos continúan volviendo a crecer.

El senryū entre las dos guerras

Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el senryū continuó desarrollándose, a pesar de una censura cada vez más severa. Los periódicos y las autoridades controlaban los contenidos políticos. Algunos autores fueron perseguidos y arrestados.

El senryū proletario, en particular, abordó los problemas del trabajo, la pobreza y la explotación. El ya mencionado Tsuru Akira fue arrestado por sus composiciones contra la guerra y murió en prisión en 1938. Según la versión oficial murió de disentería; según otros testimonios, habría muerto a causa de las torturas.

Sus composiciones están muy alejadas del humor ligero de los kosenryū:

種豚にされる独逸の女たち

shuton ni sareru Doitsu no onnatachi

Tratadas como cerdas de cría:
las mujeres alemanas.

 

送検にダラ幹だけがのこされる

sōken ni darakan dake ga nokosareru

¿Quién no es detenido?

Solo quedan

los dirigentes sindicales corruptos.

Estas composiciones son una crítica directa a la guerra, la propaganda y la corrupción del movimiento obrero. Algunos estudiosos las consideran más próximas a los rakushō, los grafitis políticos en verso, que al senryū tradicional.

La posguerra y el gran florecimiento

Después de 1945, la censura política se debilitó y el senryū entró en una nueva fase. En la posguerra existían en Japón más de quinientos clubes de senryū. Estos círculos se convirtieron en lugares fundamentales para la formación de nuevos autores.

El senryū de posguerra se alejó progresivamente de la crítica política directa. El tono se volvió más suave y personal; se desarrollaron estilos individuales y una mayor atención a la memoria, la psicología y las pequeñas experiencias de la vida.

Un ejemplo es:

玉葱を裸にすれば何もなし

tamanegi o hadaka ni sureba nani mo nashi

Completamente desnuda,
no queda nada:
una cebolla.

(Morita Hifu)

 

〆切がないから遺書が書きにくい

shimekiri ga nai kara isho ga kakinikui

Sin una fecha límite
es difícil escribir
el testamento.

(Maeda Tadao)

En la posguerra la presencia de las mujeres se hizo mucho más importante. El senryū también abordó temas amorosos y sentimentales:

愛好やはるかかなたに桜散る

aikō ya haruka kanata ni sakura chiru

Enamorada…
muy, muy lejos,
caen las flores de cerezo.

(Tokizane Shinko)

Los Rokudaika: los seis grandes autores

Desde la posguerra hasta los años setenta, el mundo del senryū estuvo marcado por la presencia de los Rokudaika (六大家), los «seis grandes autores». Fueron:

  1. Kishimoto Suifu (1892-1965);
  2. Kawakami Santarō (1891-1968);
  3. Murata Shugyō (1889-1967);
  4. Maeda Jakurō (1897-1960);
  5. Asō Jirō (1888-1965);
  6. Sugimoto Monta (1890-1970).

Estos poetas fundaron clubes, revistas y escuelas, formando a muchos autores de las generaciones posteriores.

Kishimoto Suifu

Kishimoto Suifu comenzó a enviar senryū a los periódicos ya a los diecisiete años. Trabajó durante mucho tiempo en el sector publicitario y contribuyó a la fundación de la revista Bangasa, una de las publicaciones de senryū más importantes de Japón.

電柱は都へつづくなつかしさ

denchū wa miyako e tsuzuku natsukashisa

Postes telegráficos…
la nostalgia
por la capital.

La composición pertenece a la época en que el teléfono y las líneas eléctricas empezaban a difundirse. Los postes conectan físicamente al poeta con la capital, pero también representan un vínculo emocional con el centro del país.

人間のまん中辺に帯を締め

ningen no mannaka-hen ni obi o shime

Se anuda el obi
justo en el centro
del ser humano.

Kawakami Santarō

Kawakami Santarō fue una figura importante en la difusión del senryū entre los jóvenes. Fue director de secciones periodísticas y en 1966 se convirtió en el primer poeta de senryū en recibir la Medalla de Honor con Cinta Púrpura, un reconocimiento gubernamental por méritos artísticos y culturales.

身の底の底に灯がつく冬の酒

mi no soko no soko ni hi ga tsuku fuyu no sake

Una llamita se enciende
en lo más profundo de mí:
sake de invierno.

El sake bebido en invierno no es solo una bebida: se convierte en un calor que alcanza la parte más profunda de la persona.

われは一匹狼なれば痩身なり

ware wa ippiki ōkami nareba sōshin nari

Desde que soy
un lobo solitario,
he adelgazado.

 

貧乏を子もうすうすは知っている

binbō o ko mo usūsu wa shitteru

También el niño,
poco a poco,
comprende nuestra pobreza.

 

仲見世の雨はそのまま灯に染り

nakamise no ame wa sono mama hi ni utsuri

En el barrio comercial,
la lluvia se tiñe
de las luces de las tiendas.

Murata Shugyō

Murata Shugyō comenzó a escribir haiku de niño y posteriormente se dedicó al senryū. Fundó el club Kiyari, que se convirtió en uno de los más importantes de Tokio.

春の闇酒の匂ひとすれ違い

haru no yami sake no nioi to surechigai

Oscuridad de primavera…
entre la gente que va y viene,
el olor del sake.

El aroma del sake atraviesa la tarde primaveral y se mezcla con el movimiento de las personas.

お互いの齢をほめあう山の道

otagai no yowai o homeau yama no michi

«¡Todavía estás en forma!»
Nos animamos mutuamente
en el sendero de montaña.

Dos personas mayores se elogian mutuamente por continuar el camino. El cumplido se convierte en una manera de apoyarse.

Maeda Jakurō

Maeda Jakurō comenzó como autor de kyoku e, influido por Sakai Kuraki, se acercó al senryū moderno. Aunque era originario de la prefectura de Tochigi, desarrolló un estilo definido como «metropolitano».

子の手紙前田雀郎様とあり

ko no tegami Maeda Jakurō-sama to ari

«Al señor Maeda Jakurō»:
así comienza
la carta del hijo.

El hijo utiliza una expresión formal, como si se dirigiera a un desconocido. Precisamente esa formalidad hace que el padre perciba cuánto ha crecido el niño.

音もなく花火のあがるよその町

oto mo naku hanabi no agaru yoso no machi

En la ciudad lejana
ascienden los fuegos artificiales
sin hacer ruido.

La escena se observa desde un edificio alto. Los fuegos artificiales están lo bastante lejos como para ser visibles pero no audibles, una experiencia relativamente nueva en la ciudad moderna.

もの食べて黙ってをれば有難や

mono tabete damatte oreba arigataya

Después de comer,
permaneciendo en silencio,
qué bendición.

Asō Jirō

Asō Jirō fue uno de los primeros autores profesionales de senryū. Publicó numerosas recopilaciones y tuvo unos quinientos seguidores conocidos.

俺に似よ俺に似るなと子を思い

ore ni niyo ore ni niru na to ko o omoi

Que mi hijo
se parezca a mí,
¿o que no se parezca?

El progenitor vive una contradicción: desea que su hijo se parezca a él, pero también sabe que tiene defectos que querría ahorrarle.

寝転べば畳一帖ふさぐのみ

nekorobeba jō itchō fusagu nomi

Si me tumbo,
este cuerpo ocupa solamente
un tatami.

 

だしぬけに鐘の鳴るのも旅のこと

dashinuke ni kane no naru no mo tabi no koto

Viajando,
también el sonido repentino
de una campana.

 

母のしたように女房も用があり

haha no shita yō ni nyōbō mo yō ga ari

Como mi madre,
también mi esposa
siempre tiene algo que hacer.

 

Sugimoto Monta

Sugimoto Monta fundó en Kobe la asociación Faust y la revista homónima, que todavía existe en nuestros días.

知ってるかあはゝと手品やめにする

shitteru ka āhā to tejina yame ni suru

«¿Ya lo conoces?»
Y entre una risa y otra
interrumpe el truco.

El prestidigitador descubre que el público ya conoce el juego que quería mostrar. Su pequeño fracaso contiene a la vez comicidad y melancolía.

鼻唄の出る暮しよい秋となり

hanauta no deru kurashi yoi aki to nari

Ha llegado el otoño
en que se vive tan bien
que uno tararea.

 

鼻唄の出る暮しよい秋となり

hanauta no deru kurashi yoi aki to nari

«Es bueno para la salud»:
sosteniendo la fruta con respeto,
me como una banana.

Cuando se escribió el verso, las bananas todavía eran un producto raro y caro en Japón. El gesto de comerlas con respeto contiene, por tanto, tanto gratitud como humor.

床屋ひま村と一緒に昼しずか

tokoya hima mura to issho ni hiru shizuka

En la tarde silenciosa
duermen juntos
el pueblo y el barbero.

 

La quietud es tan completa que incluso la barbería parece dormirse junto con todo el pueblo.

Con la muerte de Sugimoto Monta, en 1970, terminó el periodo de los seis grandes autores. Sin embargo, su legado continuó en los clubes, revistas y escuelas que habían fundado.

La difusión internacional

A comienzos del siglo XX, el senryū llegó también a Estados Unidos a través de los emigrantes japoneses. Para las comunidades japonesas de América se convirtió en un espacio para expresar la nostalgia, las dificultades de la inmigración y la experiencia de vivir lejos de la patria.

En 1929 se fundó en Seattle la asociación Hokubei Senryū Gosenkai, posteriormente vinculada al club tokiota Kiyari. En 1939 nació otro grupo en California.

Un senryū de emigración dice:

西空を仰いで泣いた二十年

nishizora o aōide naita nijūnen

Durante veinte años
he llorado mirando
el cielo del Oeste.

(Kidō)

El cielo occidental se convierte en símbolo de la tierra extranjera y de los años pasados lejos de Japón.

五十なほジヨンと呼ばれて草をきり

gojū nao Jon to yobarete kusa o kiri

Incluso a los cincuenta años
sigo cortando la hierba
mientras me llaman «John».

(Sorehigurashi)

La composición alude al trabajo de los inmigrantes japoneses en Estados Unidos y al hecho de tener que responder a un nombre estadounidense, incluso después de toda una vida transcurrida en el nuevo país.

色も香も祖国と同じ桜花

iro mo ka mo sokoku to onaji sakurabana

Color y aroma
son los de mi patria:
flores de cerezo.

(Satō)

La flor del cerezo permite al poeta reencontrar simbólicamente Japón en tierra extranjera.

Las asociaciones y el senryū contemporáneo

En 1974 se fundó en Nagoya la Nihon Senryū Kyōkai, inicialmente formada por 166 clubes. En 1977 se celebró el primer torneo nacional de senryū.

Las asociaciones organizan encuentros periódicos llamados senryū kukai, publican revistas y boletines y promueven concursos para adultos y estudiantes. Muchos participantes son personas mayores, pero el senryū también se practica en las escuelas. Existen numerosas columnas de senryū en los periódicos y muchos concursos, organizados por diversas empresas como promoción de sus productos. También hay numerosos programas de radio y televisión dedicados a este género.

Conclusión

Nacido como una respuesta ingeniosa en los concursos de maekuzuke, el senryū atravesó más de dos siglos transformándose profundamente. Primero fue un juego poético de la cultura urbana de la época Edo; después, una forma de observación satírica en los kosenryū; un ejercicio de virtuosismo lingüístico en los kyoku; un instrumento de renovación literaria durante el periodo del shinsenryū y, finalmente, una poesía plenamente reconocida, capaz de abordar la vida interior y la historia colectiva.

La trayectoria del senryū sigue la de la sociedad japonesa: desde la ciudad mercantil de Edo hasta la modernización Meiji, desde las tensiones imperiales y militares hasta las dificultades de la posguerra, y finalmente hasta la sociedad contemporánea dominada por los medios y la información continua.

Su fuerza sigue siendo la capacidad de transformar una escena mínima en una reflexión más amplia. Un niño que aprende a agarrar puede convertirse en símbolo de la corrupción; una pareja que duerme a ambos lados de su hijo puede contar la transformación del amor; una cebolla pelada puede representar la pérdida de identidad; una banana comida con respeto puede recordar una época de pobreza y deseos sencillos.

Por eso el senryū no es solamente una poesía cómica ni una versión humorística del haiku. Es una forma breve de conocimiento: observa a los seres humanos en sus hábitos, sus defectos, sus ilusiones y sus momentos de ternura. Desde esta perspectiva se comprende la definición de Sugimoto Monta:

川柳は人間である

senryū wa ningen de aru

El senryū es la humanidad.

Octubre 2026

CONSTRUIR

Sin hacer ruido.
Hablando en la pared
Estas tres  hojas.

DECONSTRUIR

¿Cuál es el tema de este haiku?

No se menciona. ¿Por qué voy a mencionar lo evidente en una poesía tan austera como la del haiku, donde hasta se excluye el análisis de los sentimientos (aunque sean de unas hojas)?

¿Cuál es el tema de este haiku? ¿Por qué mencionarlo si está claro? Además, no mencionar lo evidente entronca con la vieja tradición de la estética de la alusividad que caracterizaba la poesía clásica japonesa de cuya genética comulga el moderno haiku.

¿Cuál es el tema de este haiku? No se menciona porque no se puede malgastar una palabra innecesaria en una poesía de tal brevedad, de solo diecisiete sílabas.  ¿Por qué mencionarlo, además, si el sentido está claro?

Cero sentimiento, máxima brevedad y alusividad al límite…, tres razones para no menciona el tema de este haiku. Hago mías estas palabras de Jacqueline Pigeot cuando escribe lo siguiente sobre el waka, el abuelo del haiku, perfectamente extrapolables a este último: «La brevedad del waka, que excluye el análisis del sentimiento, conduce a una estética de la alusión, siendo la marca de un buen poeta de waka dar a entender más que decir por medio de la administración del “excedente de sentido” (amari no kokoro)»[1].

El “excedente de sentido”, en este haiku, es el tema… ¿Lo revelo de una vez?

¡La sombra!   Es un haiku sobre sombras.

He aquí dos o tres haikus de ensayo que me condujeron al definitivo:

1.

La triste planta
Que vive en la pared
Con sus tres hojas.

2.

Solo tres hojas
Dando a la pared sombras.
Por la mañana.

3.

Blanca pared
Donde juegan las sombras
De tres hojas. 

 El primero lo deseché enseguida porque «triste» le daba un aire sentimental y en el haiku, los sentimientos se quedan a la puerta.

El segundo lo deseché por falta de ritmo poético y por mencionar ese “amari no kokoro” –la sombra–.

El tercero lo deseché igualmente por misma razón segunda del anterior.

Y me quedé con el de arriba, el de octubre.

Y, sin embargo, ¡qué poético es el término de «sombra»! Y en la historia de la cultura universal, ¡cuánto juego ha dado a poetas, novelistas, filósofos y teólogos! Y a estetas (ahí está el célebre breviario de estética nipona llamado Elogio de la sombra, del maestro Tanizaki: la sombra, la atmósfera que presta esa otra luz, más pura, más hermosa,  a las cosas.)

La sombra. La gran metáfora, como la del sueño, de la irrealidad del mundo o, diría un metafísico, de la interdependencia ontológica de las cosas y seres del mundo.

He aquí dos haikus sobre «sombra» en Bashō en la excelente versión de Francisco Serrano. Los dos son deslumbrantes, quizás porque las sombras están contrapuestas al sol, el creador de sombra.

Sol invernal.
Montado en el caballo,
Mi sombra, helada.

Y este otro maravilloso, por su dinamismo y poderosa luz:

La mariposa
Vuela en el campo sola.
Sombra bajo el sol.

Pero en mi haiku de este mes, que podría titularse «Diálogo en la pared», he deseado resaltar la resistencia  de esta triste planta, casi moribunda tras haber sufrido la embestida del calor estival. Una resistencia que, se me antoja a mí, intruso haijin, manifestada en el deseo de planta de comunicarse silenciosamente, “sin hacer ruido”, con la blanca pared, su única compañía en las mañanas de final del verano. De decirle a la pared algo así como «¡Eh, que aquí seguimos nosotras! No nos deis por muertas». Las sombras grises de estas tres huérfanas hojas proyectadas en la pared no son más que las palabras con que las tres se comunican, comunican su deseo de superviviencia.

Pero, insisto, el término de «sombra» no se menciona, aunque su realidad en el poema está tan presente que da vida y sentido al poema.

Ese sentido excesivo es el que yo he pretendido obviar en el haiku.

[1] La littérature japonaise, París, PUF, col. «Que sais-je?», 1983, pág. 16.

Haibun 73

Haibun 73

Entre las brasas

Amanece un día espléndido. Vamos a pasar unos días al valle del río Ser. La casa donde nos alojaremos forma parte de una antigua masía reformada en diversas fases por Mari y Josep Maria. El matrimonio ha dedicado años de amor y trabajo para alcanzar sus sueños.

La temperatura ha subido y los campos se hallan en plena floración. La vivienda está rodeada por una oscura y fértil tierra de origen volcánico y un bosque frondoso. Mi hermano menor insistió en invitarnos. Aunque dudamos al  principio, la realidad es que necesitamos tranquilidad y silencio después de unos meses difíciles.

A ambos lados del camino caballos y rebaños de vacas pastan en libertad. Una de ellas amamanta a un ternero. Nos vemos obligados a cruzar el río a través de vados intransitables en época de crecidas.

Una figura alta y delgada con una caña a modo de bastón nos saluda. Es mi hermano. Nos sonríe feliz. En una mano lleva un manojo de espárragos y en la otra una navaja multiusos. Es el manitas de la familia. Por un momento veo la cara alargada de mi abuelo. Era guarda forestal y también tenía una navaja antigua con el mango oscuro que usaba en sus largas jornadas de trabajo. Le recuerdo abriendo con ella las patatas que ponía a asar cada noche entre las brasas.

Sube con nosotros para indicarnos el camino.  Se parece mucho al abuelo Ramón. ¡Además lleva su mismo nombre!

En el sendero que lleva a la casa dos asnos, uno blanco y otro gris claro, comen paja de un fardo. Luego nos enteramos que son madre e hijo. Dicen que al padre lo encontraron muerto hace un mes. La madre está preñada.

 

Iris en flor.
El burro mordisquea
la cola de su madre

María Ángeles Millán “Hikari”
Girona – España

Octubre de 2026

Caligrafiado por Carolina Esteban bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Masaoka Shiki.

 

apenas sin hojas 

entre las ramas del árbol 

la noche estrellada

(Trad.: Félix Arce, momiji)

 

木によれば

枝葉疎らに

星月夜

 

– En la caligrafía:

木によれ八

枝葉疎らに

星月夜

———————————–

Comentado por Luis Elía Iranzu – luelir

Todo ser humano, como atestigua la tesis central de Kant, tiene en su estructura mental las categorías de espacio y tiempo, que condicionan toda experiencia posible y, como nos dice el pensamiento japonés, todo en la naturaleza posee una relación intrínseca.

El conjunto de este Haiku nos muestra que todo está relacionado. Es de noche, una persona se apoya en un árbol y, aprovechando que tiene pocas hojas, puede contemplar un cielo estrellado. Un espacio, quizás un jardín con uno o varios árboles y un tiempo concreto, una noche de otoño que señala un momento de no luz, pero que, en este caso, queda iluminado porque está lleno de estrellas.

Shiki no está bien de salud y, a veces, no duerme. Se levanta, sale al jardín de la casa, se apoya en un árbol con pocas hojas y se produce el prodigio que lo convierte en Haiku. Las estrellas, esa luz tenue, cuando no hay luna, genera en el que las contempla una sensación de perspectiva de su propia vida, haciéndole sentir pequeño pero conectado con algo inmenso y maravilloso. Mirar las estrellas produce un estado de relajación, una intensa conexión con la naturaleza, dado que en toda nuestra historia evolutiva, ellas han sido una referencia y suscita una emoción de asombro ante la belleza y el silencio de un cielo despejado.

Shiki ha encontrado un momento de emoción profunda, con solo apoyarse en un árbol y este le ha proporcionado, con su desnudez, el inmenso placer de contemplar lo infinito.

Luis Elía Iranzu – luelir

Octubre de 2026

Este año, Japón se ha visto afectado por una serie de tifones muy fuertes, que han dejado una cantidad de lluvia nunca vista en algunas zonas, con ciudades y pueblos convertidos en lagos. Por otra parte, al problema de los osos que invaden asentamientos del norte del país, este año se ha sumado el caso de los ciervos, que han destruido plantaciones completas mientras se reproducen a una velocidad increíble. Aunque suene a fantasía, distopia o teoría conspirativa, uno no puede evitar preguntarse si el planeta está tratando de recuperar aquello que le hemos quitado. En un futuro próximo la literatura puede ser el único registro que nos quede del mundo que una vez habitamos. En otras palabras, un haiku puede ser solo un hermoso pequeño poema, pero también puede ser mucho más.

En este artículo nos corresponde 晩秋 banshuu o fin del otoño, que abarca más o menos octubre en el calendario actual o 長月 Nagadzuki; Noveno Mes, en el calendario lunar. Si quisiéramos ser más precisos y considerar las 72 Pentadas (períodos de aproximadamente cinco días en que se dividen los doce meses para representar mejor los cambios estacionales), sería desde 寒露 kanro, el 10 de octubre, hasta el día anterior a 立冬 rittou o inicio del invierno, que sería el 07 de noviembre. Tradicionalmente, se comenzaba a notar la llegada del invierno, la baja de temperatura y la disminución de la luz solar. En la actualidad aun hay días en que se siente el calor residual del verano.

Los aniversarios luctuosos que seleccioné este mes corresponden a autores clásicos, y por lo tanto regidos por el calendario lunar, y modernos, a quienes aplica el calendario actual.

 

去来忌 kyorai ki

Décimo día del Noveno Mes del calendario lunar

Mukai Kyorai (1651-1704) fue un poeta de haikai de mediados del período Edo. Alrededor de los 24 años, abandonó la clase samurái y sirvió a la nobleza de la corte, recurriendo a su conocimiento del Onmyoudou (cosmología esotérica japonesa). Hacia la era Joukyou (1684-1688), se convirtió en discípulo de Matsuo Bashou a través de Kikaku. En 1691, Bashou se hospedó en Rakushisha, la villa de Kyorai en Saga, al oeste de Kioto, y escribió el Saga Nikki (Diario de Saga). Ese mismo año, coeditó Sarumino con Bonchou. Incluso después de la muerte de Bashou, defendió firmemente las enseñanzas de su maestro y no pudo permanecer impasible mientras sus compañeros discípulos se desviaban. Debatió con Kikaku y Kyouroku, y escribió obras como Oku Kikaku Sensei Shou (Una carta al maestro Kikaku). Era una persona sincera y respetada por sus compañeros discípulos, y Bashou era quien más confiaba en él, llamándolo el «Magistrado del Haikai de Chinzei». Dejó importantes obras sobre la teoría del haiku al estilo Bashou, como Haikai Mondo Aone ga Mine (1785), que contiene sus debates con Kyoroku, así como Kyorai Sho y Tabine Ron. Su hermanos y hermana, así como su esposa, también disfrutaban del haikai.

El autor del haiku que celebra a Kyorai es Matsune Touyoujou (1878-1964).

去来忌やこの頃藪の露しげく

kyorai ki ya kono koro yabu no tsuyu shigeku

Aniversario de Kyorai. Por ese entonces el rocío abundaba en los arbustos.

…

蛇笏忌 dakotsu ki

3 de octubre.

Iida Dakotsu (1885-1962) fue un poeta de haiku. Su nombre real era Takeharu. Su seudónimo era Sanro. Nació en la aldea de Sakaigawa, distrito de Higashiyatsushiro, prefectura de Yamanashi (actual ciudad de Fuefuki). En 1905 (Meiji 38), ingresó en el Departamento de Inglés de la Universidad de Waseda. Se unió a la Waseda Ginsha (Sociedad de Haiku de Waseda) y envió poemas a las secciones de haiku de la revista Hototogisu y el periódico Kokumin Shimbun. Durante su estancia en la universidad, mantuvo una amistad con Wakayama Bokusui, y años más tarde colaboró ​​con la revista Sousaku. En 1909, abandonó sus estudios y regresó a su pueblo natal para vivir en el campo. En 1912 (Taisho 1), cuando Takahama Kyoshi regresó al mundo del haiku, envió poemas a la sección de poemas misceláneos de Hototogisu, y sus poemas tuvieron el honor de aparecer al comienzo de la columna. En 1917, se convirtió en editor de la revista de haiku Unmo, donde fue seleccionador de haikus hasta su muerte. A través de sus colecciones de haiku, como Sanro-shu (1932) y Hakugaku (1943), desarrolló un estilo de haiku digno, poderoso y profundo. También fue autor de numerosas colecciones de ensayos, obras críticas y traducciones. Perdió a su hijo mayor y a su tercer hijo en la Segunda Guerra Mundial, y su segundo hijo también murió de enfermedad, cargando con el peso de esta desafortunada tragedia; sin embargo, perseveró en el espíritu de la literatura haiku, y su legado fue continuado por su cuarto hijo, Ryuta.

Disfrutemos del bello haiku de Matsumura Souseki (1887-1982) que conmemora a Dakotsu.

蛇笏忌の老すこやかに初心なり

dakotsu ki no rou sukoyaka ni shoshin nari

En el aniversario de Dakotsu que el viejo sienta el vigor de la inocencia.

…

爽波忌 souha ki

18 de octubre.

Hatano Souha (1923-1991) poeta de haiku nacido en Tokio, su nombre real era Yoshihide. Provenía de una antigua familia aristocrática. Se graduó en la Facultad de Economía de la Universidad Imperial de Kioto en 1947. Ingresó en el Banco Sanwa en 1943, donde fue gerente de la sucursal de Ashiya en 1966, gerente de la sucursal de Shijo-Omiya en 1969, gerente de la sucursal de Tokushima en 1970 y jefe de la oficina de consultoría de gestión en 1974. En 1977 se incorporó a Fujisawa Pharmaceutical Co., Ltd., donde trabajó como auditor. Renunció en 1983. También estudió con Kyoshi Takahama en la escuela secundaria Gakushuin y participó en la fundación de Mimizuko en 1946. Se convirtió en miembro de Hototogisu en 1949 y presidió la revista de haikus Ao desde 1953. Fundó una asociación de cuatro revistas en 1958 con Ryotei Fukuda, Keiji Hashimoto y Shucho Nomiyama. Sus colecciones de haikus incluyen Hodo no Hana, Yunomi, Saishi, Ippitsu y la colección de su obra completa, Hatano Souha Zenshuu (3 volúmenes).

El haiku que conmemora a Souha fue compuesto por la haijin Tsuji Momoko (1945-2025).

文書いて一日つかふ爽波の忌

bun kaite ichinichi tsukau souha no ki

Usaré todo el día escribiendo frases, aniversario de Souha.

…

白秋忌 hakushuu ki

2 de noviembre.

Kitahara Hakushuu (1885-1942), poeta y autor de tankas. Nacido en la prefectura de Fukuoka, su nombre real era Ryuukichi. Fundador de la Pan no Kai (Sociedad del Pan), iniciando el Movimiento Literario Estético. Fundó revistas como Shuran, ARS y Kindai Fukei (Paisaje Moderno). Posteriormente fundó Tama e influyó en el mundo del tanka con su movimiento de poesía simbólica moderna. Su estilo poético era simbólico y sensual, mostrando exotismo. Miembro de la Academia de Arte de Japón. Entre sus obras destacan Jashumon (La Secta Herética), Omoide (Recuerdos) y Kiri no Hana (Flor de Paulownia).

Saitou Tsukiko compuso el haiku que conmemora a Hakushuu.

幾年も触れぬオルガン白秋忌

ikunen mo furenu orugan hakushuu ki

El órgano que no rocé en tantos años. Aniversario de Hakushuu.

…

La invitación este mes es a que compongan un haiku, u otro género poético de vuestra preferencia, o tomen una foto o escriban un par de frases de aquello que les llama la atención del mundo a su alrededor. En años venideros pueden ser registros que les permitan rememorar tiempos pasados. ¡Hasta el próximo artículo!

Octubre de 2026

– ¡Que estoy en el arrozal!
y, de pisapapeles,
puse un caqui

Niño japonés

Estos haiga correspondientes al mes de octubre están ilustrados con obras de Naomi Okamoto, extraídas de su libro “Japanese ink painting.  The art of Sumi-e”.

Asimismo los haiku que acompañan pertenecen al libro “El refugio de  Suzuki Shizuko” coordinadores: Jaime Lorente y Enrique Linares Martí – Edición de  sabi-shiori.

Septiembre de 2026

CONSTRUIR

El primer sol
En las hojas del roble.
Fin de verano.

DECONSTRUIR

  Caminar en medio de la naturaleza es para mí una gran fuente de inspiración para componer haikus. La naturaleza que me rodea no es espectacular: no tengo el mar, ni grandes montañas, ni vistas maravillosas, ni paisajes grandiosos. Es simplemente una sierra, la de San Vicente, primeras estribaciones de Gredos, en el macizo central de la península ibérica. Pero tiene un entorno muy arbolado de castaños, robles y enebros; y salpicado con cerros de alturas medias, entre 800 metros, donde está mi casa y 1.360, el punto más alto, el Alto de las Cruces. Ayer precisamente, 1 de septiembre, me llevaron mis pasos a este alto: una caminata, ida y vuelta, de unos 14 kilómetros, en los que empleé casi cinco horas.

     Salí muy temprano, casi de noche. Más de media hora después, cuando acababa de salir el sol a mi espalda, saqué la foto que acompaña el haiku de este mes: los primeros rayos del sol, detrás de mí, llegando a las copas de los robles que tenía enfrente. Y, para colmo de sorpresa, la luna menguante en lo alto. Me sobrecogió la emoción del instante.  

      En realidad, desde hacía un par de días tenía preparado otro haiku para celebrar el fin del verano. Era este:

Una hoja tiembla
Al final del verano.
La soledad.

   Pero, dándole vueltas, no me acababa de gustar. Tal vez intelectual, demasiado elaborado, buscando efecto con ese tercer verso. Lo deseché.

    Así que al final me decidí por este otro del primer sol en las ramas del roble. Quizás porque fue fruto de un visión tan… impactante e instantánea, sin tiempo apenas para la elaboración. Tenía claro que deseaba reflejar, fuera el haiku que fuera, el final del verano: el aire ya era fresco y el cielo tenía otro color. Sin embargo, estuve tentado de variarlo por este otro:

Se vierte el oro
En las hojas del roble.
Fin de verano.

   Pero rápidamente lo deseché también. Por dos motivos: intelectual en exceso debido a la metáfora de «oro» para significar «la luz del sol recién salido», y demasiado… bello. Eran como dos “yo” –el yo intelectual y el yo estético– que se habían asomado, casi inconscientemente, en mi idea de lo debe ser un buen haiku.

   Hoy quiero detenerme en comenta el «yo estético». Y su peligro. La belleza. Es la gran tentación del haijin: la sirena que nos seduce con su canto. Pero yo me esfuerzo, con más éxito, creo, a medida que cumplo más años, en no hacerle mucho caso. No es fácil. Porque el yo estético siempre está, como un ángel de la guarda, a nuestro lado cada vez que componemos un haiku. Queremos, casi instintivamente, que sea bonito. Siento decepcionar a los que piensan que el haiku debe ser bello. Cada uno tiene su propia idea de lo que es un buen haiku, casi igual que cada tiene su propia idea de lo que es un buen vino.

    Para mí, el esfuerzo consciente de dotar de belleza a un haiku es un error de principio. La belleza debe brotar de manera inconsciente, de lo contrario, para mí, el haiku deja de ser bello.  Escribir «dorado» o «de oro» para representar el efecto cromático de la luz del sol a esa hora temprana sobre las hojas del árbol traiciona, por así decir, el espíritu ascético, espontáneo y libre del haiku. Por eso y no por otra cosa, lo deseché.

   El «yo estético» es enemigo jurado del haiku, como lo es el «yo intelectual», por no hablar del «yo moral o didáctico»…  ¿Os imagináis un haiku que dijera:

El primer sol
En las hojas del roble
Su verdad halla.

   ¡Horroroso! ¿Acaso hay una verdad en el hecho de cómo se derrama la luz del sol en las hojas?

   También es enemigo del haiku el «yo sentimental». ¿Os imagináis otro haiku que dijera:

El primer sol
En las hojas del roble.
Un viejo amor.

   O este:

Melancolía. 
En las hojas del roble
El primer sol.

   A mí me parecen los dos haikus sentimentales. Y el haiku, arte de ascesis, pura desnudez, no transmite sentimientos, como hace por lo general la poesía occidental, sino percepciones, instantáneas, visiones relampagueantes de una realidad superior.

   Asimismo, es enemigo del haiku el «yo ansioso». Por eso, quiero significar el deseo natural de llenar con demasiadas cosas el haiku. Como un ansia. Obedece este deseo a la especie de necesidad de no dejar espacios vacíos, de llenar los espacios, como si se tratase de aquel horror vacui del que hablaban los escolásticos. Es mejor siempre lo incompleto en este arte ascético. Si yo hubiera escrito este otro haiku:

El primer sol
En las hojas del roble.
La luna arriba. / Luna menguante. 

habría incurrido en, para mí, este defecto. Primero, ¿no es bastante presencia ya la del sol y las hojas? ¿Para qué mencionarla? Segundo y traducido en términos formales, es mejor, a mi juicio, marcar una cesura, un kireji, hablando en un tercer verso de algo que no sea el paisaje. De cambiar de tema.  Aunque quien mire la foto podrá distinguir una bella luna menguante sobre el ramaje de los árboles. Su presencia, sin duda, añadía fuerza la belleza de la visión que recibí ayer mientras caminaba hacia el Alto de las Cruces. Pero, ¿para qué mencionarla, si lo que yo quería celebrar era la llegada del fin del verano? Dejaré la luna para otra ocasión. En tercer lugar, «luna» en el mismo haiku que «sol» ofrece, a mi juicio, una simetría paisajística demasiado evidente. No me convence. Mejor sin luna. El sol y las hojas se las arreglan muy bien solitos.

   Así, pues cinco enemigos contra los que hay que estar en guardia. De los cinco, el segundo, el «yo estético», me parece el más insidioso, el más difícil de evitar –aunque el «yo ansioso» también se las trae–. Como demostración de mi antipatía por los haikus «bonitos», remito al lector al «feo» haiku de la pala vieja abandonada en la cuneta de un camino que mandé al Rincón el pasado mes: ¿es que hay algo de bello en esa visión? No, nada.

   ¿Es que había algo de bello en una rana que saltaba? No, nada.

   Dicho esto, cada uno que escriba el haiku que quiera; y que san Pedro se lo bendiga.

Septiembre de 2026

Uno de los grandes regalos que nos ofrece la literatura es la oportunidad de vivir muchas vidas y contemplar el mundo desde distintos puntos de vista. Creo que profundizar en el uso del kigo cuando leemos haiku también nos abre una ventana al Japón que fue. Podemos ver qué cosas han cambiado y cuales permanecen intactas. Dentro de las que han sufrido alteraciones, el clima es, tal vez, lo más notorio. Incluso si consideramos el desface entre el calendario lunar y el actual, el clima definitivamente no se comporta como hace uno o dos siglos, ni siquiera como hace diez años. El otro día veía las noticias japonesas y el conductor decía “vamos a entrar a la temporada de tifones”, luego de dar la actualización del número 24 en lo que lleva del año. ¡Vaya discrepancia! Y así, estos pequeños poemas no solo nos ofrecen belleza sino una oportunidad de reflexión.

En el mundo del kigo, 仲秋 chuushuu o mitad del otoño; corresponde a septiembre en el calendario actual y en el a 葉月 Hadzuki u Octavo Mes. Abarca desde 白露 hakuro o blanco rocío, alrededor del 8 de septiembre, hasta el día anterior al comienzo de 寒露 kanro o rocío frío, alrededor del 8 de octubre. Se escuchan los insectos y la luna es más brillante que nunca. Cada mañana se ve más rocío sobre la vegetación al amanecer, el cual va haciéndose cada vez más frío con el avance de la estación. Esa es, cuando menos, la definición tradicional del período ya que, en la actualidad, con el calentamiento global todavía se vive temperaturas veraniegas y lluvias intensas. El 23 de septiembre sucede el 秋分 shuubun o equinoccio de otoño, durante el cual el día y la noche tienen prácticamente la misma duración.

En esta ocasión, la selección de todos los aniversarios luctuosos corresponde a autores del período clásico, así que las fechas son del Octavo Mes lunar.

 

鬼貫忌 onitsura ki

Segundo día del Octavo Mes del calendario lunar

Uejima Onitsura (1661-1738), haijin del período Edo (1603-1868), su nombre de pila era Munechika. Otros seudónimos fueron Inukoji y Satoe. Era originario de Itami, en la provincia de Settsu. De niño, estudió con Matsue Shigeyori y, posteriormente, se dedicó al estilo de la escuela Danrin, convirtiéndose en una figura central en definir y ejemplificar el estilo de Bashou. Sin embargo, en la primavera de sus 25 años, comprendió que «no hay haikai más allá de la verdad» y estableció la teoría del haikai de la verdad o de la autenticidad. Entre sus obras destacan Daigo Monogurui, Dokugen y Satoe Shichikuruma.

El haiku que utiliza el kinichi de Onitsura es de Shimada Gokuu (1875-1928).

鬼貫忌蕉風俗に堕ちにけり

onitsura ki shoufuu zoku ni ochi ni keri

Aniversario de Onitsura. El estilo de Bashou se ha degenerado.

…

世阿弥忌 zeami ki

Octavo día del Octavo Mes del calendario lunar

Zeami fue un actor de Noh y dramaturgo a principios del período Muromachi. Fue el hijo mayor de Kan’ami y el segundo director de la escuela Kanze. Su nombre de infancia era Fujiwakamaru, más tarde Kanze Saburo Motokiyo. Zeami era su nombre artístico. Perfeccionó el Noh gracias a las enseñanzas de su padre y al mecenazgo del shogun Ashikaga Yoshimitsu. Tras la muerte de Yoshimitsu, cayó en desgracia y pasó sus últimos años exiliado en la isla de Sado. Escribió más de 20 tratados sobre Noh, entre ellos Fuushikaden y Kakyou, donde enfatizó la belleza del yuugen (profundidad misteriosa, belleza sutil) y analizó la teoría del hana (flor) y el rango artístico del ran’i. Entre sus obras destacan Takasago, Yorimasa, Izutsu, Hanjo, Kinuta y Tooru, entre muchas otras, obras de gran calidad como dramas poéticos.

El haiku en su honor fue compuesto por Sasaki Fura.

世阿弥忌の月白く上りけり

zeami ki no tsuki shiroku agari keri

La luna del aniversario de Zeami se elevó blanca.

…

西鶴忌 saikaku ki

Décimo día del Octavo Mes del calendario lunar

Ihara Saikaku (1642-1693) nació en una acomodada familia de comerciantes de Osaka. Interesado desde adolescente en la literatura, aprendió haikai, dejando de lado los negocios familiares. Saikaku, a quien le gustaba competir y ver cuántos poemas podía componer en determinado tiempo, participó en la competencia llamada “Yakazu haikai” y compuso 23.500 versos en un día y una noche, estableciendo un récord. En 1682, después de la muerte de su maestro de haikai, Saikaku comenzó a escribir ukiyo zoushi, un tipo de novela que relata la vida de quienes pertenecían al llamado “mundo flotante”. Su primer ukiyo zoushi, Koushoku ichidai otoko (Hombre lascivo y sin linaje) se convirtió en todo un éxito. Continuó con la publicación de Koushoku gonin onna (Cinco amantes apasionadas) y Koushoku ichidai onna (Vida de una mujer galante), los cuales eran ampliamente leídos en Edo, Kyoto y Osaka.

El haiku que celebra a este gran novelista y poeta es de Kubota Mantarou (1889-1963).

西鶴忌うき世の月のひかりかな

saikaku ki ukiyo no tsuki no hikari kana

Aniversario de Saikaku. La luz de la luna del mundo flotante.

…

定家忌 teika ki

Vigésimo día del Octavo Mes del calendario lunar

Fujiwara no Teika (1162-1241) aunque los kanjis de su nombre se leían “Sadaie”, también se podían leer “Teika”. Hijo de Fujiwara no Shunzei. Uno de los grandes poetas de fines del período Heian (794-1185) y principios de Kamakura (1185-1333), provenía de una familia de literatos y poetas, y se le conocía por ser muy estricto, no solo con la poesía de los demás, sino con la suya propia.

El Emperador Retirado Go-Toba, le encargó ser el compilador jefe de la octava antología imperial, Shin Kokin Wakashuu. Es también el compilador de la antología privada Ogura Hyakunin Isshu (Cien Poetas, Un Poema).

El haiku que conmemora a uno de lo más grandes poetas japoneses de todos los tiempos es de Aizawa Mayumi.

定家忌の反故であれどもうつくしく

teika ki no hogo de aredo mo utsukushiku

Incluso los papeles descartados en el aniversario de Teika, son hermosos.

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Espero que hayan disfrutado de conocer un poco más de estas figuras consulares del mundo de las letras nipón, y que, además, vayan sumando más nombres a su lista de haijines favoritos. ¡Hasta la próxima!