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Rogelio Rodríguez -Viento-

 

 

 

 

Unas palabras del autor

Cada palabra es un acto de convivencia y cada instante, una profunda
interrelación. Ser testigo de cómo la vida se hace a sí misma es un don.

El camino jamás es solitario. La individualidad destierra lo sagrado.

Un paso no es otra cosa que la vida dando un paso.

Agradecer. Todo corazón puede escribir un haiku.

***************

cara a cara
en el borde de la senda
la libélula se posa

*

mañana de duelo…
el olor de la hierba
recién cortada

*

dos niñas ríen
tras matar a la hormiga-
los higos aún verdes

*

entre pedradas
la mariposa se aleja
del árbol en flor

*

la claridad
en el borde de las flores –
el canto de un grillo

*

la mariposa
se ha posado en una hoja
de su mismo color

*

suben y bajan
por un lugar del cielo:
los insectos brillan

*

mecida en la flor
la mariposa pliega sus alas –
el viento arrecia

*

una onda
se aleja brillando
de la cascada

*

a punto de posarse
una pequeña bandada
con la forma de la rama

*

las mandarinas
junto al insecto en la telaraña
madurando

*

en la puerta
tras la primera lluvia:
una hoja pegada

*

el pájaro abandona
la ramita de eucalipto –
el viento la dobla

*

dos caballos blancos
comen hierba con lluvia –
uno mueve la cola

*

el agua resplandece
al caer en la maceta –
luna creciente de agosto

 

Takeshita Shizunojo

Takeshita Shizunojo

Takeshita Shizunojo es una de las haijines japonesas de pre-guerra. Aunque no es muy conocida en Occidente ha sido una figura importante en Japón y sus haikus perduran en el tiempo.

 

tebukuro toru ya yubiwa no tama no usugumori

guantes de mis manos-

en la perla del anillo

una nube delgada

 

Nacida en Fukuoka el 19 de marzo de 1887 como la primera hija de Takeshita Hōkichi y su esposa Fuji, recibió una buena educación, especialmente en literatura, prosa, waka japonés y poesía china y desde muy joven se sintió atraída por el haiku.

En 1912, cuando tenía 25 años, se casó con Mizuguchi Hanzō, más tarde director de la escuela agrícola de Fukuoka, que fue aceptado de buen grado en la familia Takeshita ya que el padre de Shizunojo no tenía hijos varones que le sucedieran.

 

kotoshi nao sono fuyubōshi sodaizuma

el Año Nuevo,

pero con el mismo sombrero de invierno,

mi gran marido.

 

El matrimonio tuvo cinco hijos, dos varones y tres mujeres.

 

Uno de sus haikus más famosos es éste:

 

Mijikayo ya chichi zeri naku ko wo sutechimao ka

noche corta de verano –

¿debo ignorar a mi bebé

que pide leche?

 

Acerca de este haiku la autora comentó en determinada ocasión:

“Expresa el grito sincero de una mujer en un momento dado, cuando se encontraba perdida espiritual, física y materialmente, atrapada mitad por ella misma y mitad por las viejas costumbres en este período de transición.”

 

En 1919 comienza a tomar clases con Yoshioka Zenjido, editora de la revista Amanogawa, pero todavía no encuentra su camino en el haiku. Ella deseaba escribir haiku sin las restricciones que determinadas escuelas propugnaban. Más tarde, en 1928, se convirtió en estudiante de Takahama Kyoshi, durante un viaje que éste realizó a Fukuoka, logrando ser aceptada al año siguiente como nueva integrante de la revista haiku Hototogisu gracias a la calidad de sus poemas.

A lo largo de los años compaginó su labor como madre y esposa con el haiku, arte que le apasionaba. Su vida transcurría con normalidad hasta que el 25 de enero de 1933, cuando tenía 46 años, Hanzō, su esposo, murió repentinamente de una hemorragia cerebral. Ella, lejos de amilanarse, cuidó a sus hijos sola, trabajando como bibliotecaria en la biblioteca de la prefectura. Tras la pérdida de su marido, se volcó aún más que antes en el haiku.

 

Tsuma yuku to seiten haru no yuki wo furu

mi marido se fue –

copos de nieve de primavera

caen del cielo azul

 

 

mame fuete masumasu hikaru yubiwa kana

Cuantos más callos,

más radiante

brilla mi anillo.

 

sokubaku no zeni wo ete eshi asebo wa mo

una miseria es lo que gano,

junto con frecuentes

sarpullidos por calor

 

 

En 1937 ayudó a formar la Liga de Estudiantes de Haiku, reuniendo estudiantes amantes del haiku de Tokio, Kyushu y otras universidades. Su revista Seisōken es dirigida por su hijo mayor Yoshinobu. Más tarde, Nakamura Kusatao también participó en la dirección de la revista que lanzaría a Kaneko Tōta y otros grandes talentos.

 

ame  kaze ni mokumoku to shite mozu no fuyu

en la lluvia y el viento,

no chilla en absoluto

el alcaudón en invierno

 En 1940 se publica su libro Hayate (Viento racheado) que incluía 335 poemas.

Pero el 14 de agosto de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial terminaba con una derrota del Imperio Japonés, sufre un nuevo golpe en su vida: Yoshinobu, su hijo, muere de tuberculosis a la temprana edad de 31 años. Shizunojo tenía 58 años en ese momento.

 

yo nagaki me kaiko no gotoku ine ireri

toda la noche-

una mujer dormida

como un gusano de seda

 

En esta época también pierde gran parte de los campos que había heredado de su abuelo a través de las reformas agrarias. A pesar de tener una afección renal crónica, y con el fin de preservar la tierra restante, unas cinco hectáreas, construyó una pequeña cabaña en esos terrenos y se dedicó al cultivo de arroz, que enviaba a sus hijos en Fukuoka, al tiempo que cuidaba de su débil madre.

 

taku no kai shinkai  no fu wo  hiso  to him

conchas sobre la mesa

ocultan las melodías

de las profundidades del mar

 

kakizome ya osana oboe no manyooka

primera caligrafía escrita –

un poema del Manyo-Shu

recuerdo de mi infancia

 

El día dos de enero en Japón las personas toman el pincel por primera vez en el Año Nuevo.

 

shūu kinu omoki seii wo  omokarashime

“Un día de octubre, despedí a un amigo que había sido reclutado a causa de la guerra con China”

la lluvia otoñal

hace que su uniforme pesado

sea aún más pesado

shoko kurashi yūbe oboro no shoma asobu

la biblioteca al atardecer –

jugando en el crepúsculo primaveral

los duendes de los libros

 

En 1949, comenzó a dirigir la comunidad haiku en la Universidad de Kyūshū, actividad que continuó hasta el final. Murió el 3 de agosto de 1951, a los 64 años, en el Hospital Universitario de Kyūshū como consecuencia del empeoramiento de la enfermedad renal que padecía desde hacía muchos años.

Encontró su último descanso con su marido y su hijo mayor. En la lápida se pueden leer las palabras Ryokuin ya “Oh, la sombra del verde”

 

kosaku sōgi ni kakawari mo naku ine to Naru

sin preocuparse

por la disputa de los inquilinos,

las plantas de arroz han crecido.

 

 

Sanka moyu kenkon no yami ni yurugi  naku

fuego en las montañas –

entre el cielo y la tierra

oscuridad como siempre

 

ka no koe no naka ni shisaku no ito wo eshi

en el zumbido del mosquito,

un hilo de pensamiento

comienza en mi mente

katakuna ni nikki wo kawanu onna nari

obstinadamente

rehúsa comprar un diario

esta mujer.

hifun ari hakishi suika no shushi kuroku

dolor y rabia-

escupo negro y negro

semillas de sandía

ten ni kengyū chi ni onna ite kate wo ou

El Pastor resplandeciente en el cielo,

una mujer se inclinó

bajo un paquete de comida

 

Escrito el 7 de julio de 1949.Según la leyenda, el 7 de julio es la única noche del año en la que los amantes celestiales, Altair, el pastor, y Vega, la tejedora, tienen permitido reunirse. Cuatro años después del final de la guerra, todavía había una grave escasez de alimentos y así lo refleja la autora en este haiku.

 

Takeshita Shizunojo kubun shū (La colección de haiku y prosa de Takeshita Shizunojo) se publicó en 1964.

 

 

Nieve feroz-

¿Cuántas cosas

dejo sin escribir?

 

-.–.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

 

Para realizar este artículo se han consultado las siguientes fuentes:

Los haikus han sido traducidos desde el inglés, por lo que pueden existir variaciones respecto al japonés original.

Dejar de ser los protagonistas

Introducción

En el prólogo del libro “Nieve, luna, flores” de José María Bermejo, leemos: “La engañosa facilidad del poema ha inundado las antologías con millones de frivolidades”, el mismo Bashô había dicho que una vida entera apenas da para unas cuantas iluminaciones: “El que crea de tres a cinco “haikus” durante su vida es un poeta de “haiku”. El que llega a diez es un maestro.”

Evidentemente un conocimiento poco profundo del tema nos lleva a escribir mal, y puede ser poco profundo aunque se hayan leído varios libros sobre el tema y se tengan conocimientos “intelectuales”. No en vano un viejo texto chino da esta pauta, tan válida para el pintor como para el poeta: “Dibuja bambúes durante diez años, hazte un bambú; después olvida todo lo que sepas de bambúes mientras estás dibujando.”

O sea que, si bien estamos ante una forma de poesía sencilla, porque al haiku la sencillez le es tan fundamental como sus pocas sílabas, no es menos cierto que la sencillez del haiku no es fácil, que su facilidad solo es aparente. Un signo de la riqueza del haiku lo encontramos en las paradojas que constituyen su esencia: utiliza la palabra para transmitir lo que no se puede decir con palabras, transmite un instante y en ese instante la misma eternidad, se sirve de lo concreto para llegar al símbolo, de la sensación para atraer lo espiritual.

En estas entregas trataré de compartir esa parte de aprendizaje, intuiciones y reflexiones que estoy transitando, pues para llegar a expresar nuestras percepciones en forma de poema haiku debemos embarcarnos en un camino de despojamiento, de trabajo interior que nos lleve a disolver nuestro ego y nuestra vanidad para no volcar en nuestros intentos de haikus todo lo que debe callarse.

 

Dejar de ser los protagonistas

 “Una de las funciones del haiku es transformarnos, abandonar

nuestros laberintos mentales y oxigenar nuestro mundo interior”

Vicente Haya

  

Dejar de ser los protagonistas de nuestros haikus no es algo que resulte fácil, principalmente porque estamos acostumbrados a que todo gire en torno nuestro. Incluso, puede llevarnos trabajo reconocer que nos hemos priorizado sobre el resto de cosas que están sucediendo en ese mismo momento y en ese mismo lugar.

Por dar un ejemplo, en este haiku:

 

El perro arrastra

hasta mis pies helados

la rama con nieve.

 

puede parecer que el frío es el protagonista, y por ende la rama, el perro y la nieve. Y, sin embargo, el “yo” no solo está presente sino que toma relevancia y salta a un primer plano en esos “pies helados”.

Quitarnos de en medio, dejar de ser el tema de nuestros haikus, es una de las primeras tareas que debemos afrontar si deseamos si deseamos escribir con haimi, con sabor de haiku. Para conseguirlo debemos dejar de creernos el centro del mundo; es entonces cuando, tal vez, de esa misma vivencia podremos escribir algo así:

 

La rama con nieve

que el perro arrastra

va perdiendo la nieve

 

Porque cuando uno se sabe solo un elemento más de una escena, se pueden ver otras cosas que suceden. Cosas que si somos los protagonistas, perdemos de vivir conscientemente. Para que nuestros “pies helados” no sean lo más importante de un momento vivido, debemos considerarnos una parte más del todo, y así “la rama con nieve que va perdiendo la nieve” captará nuestra atención, nos permitirá vislumbrar un pellizco de lo inefable, sentir un aware más profundo.

 

Mientras llevemos el “yo” a cuestas nos empeñaremos en decir lo que pensamos, lo que queremos, lo que sentimos. Por ello, cuando nos iniciamos en el “camino del haiku”, una de las primeras cosas sobre la que debemos trabajar es sobre nuestro “yo”; un buen maestro nos ayudará a entrar en ese proceso de desprendimiento de capas de importancia y de soberbia desde las que es imposible escribir uno de estos breves poemas y pretender que sea un haiku.

 

Solo cuando no nos consideremos el centro de nada, aquello que escribimos y que parece representar solo una escena objetiva, y que de hecho lo hace, tendrá profundidad y significado; pero para lograrlo el poeta debe estar embarcado en un camino de despojamiento que le permita percibir el mundo. Sentir el mundo para ser capaz de asombrarse con sencillez por la vida que se manifiesta. Esa “vida” que hace posible el asombro, la conmoción, el aware, que intentará transmitir en su poema. Esto es lo maravilloso del camino del haiku, nos va mostrando el mundo, nos va puliendo, nos amplía la mirada, y nos vamos relegando, mixturando con la vida.

 

Diciembre 2018

Calendario Oriental

Copilación de Haikus contemporáneos de haijines/as actuales

 

A las Lunas, Lunitas, Luneras… a las haijinas de:

“Trece Lunas Antología de la mujer y la luna”

 

Ana Victoria Añón Roig

Ana María López Navajas

Ana Rosa Esteban

Anna Maria Santolaria Barrio “Estela”

Isabel Rodríguez Mas “Isa”

Leticia Sicilia Saavedra “Hadaverde”

Lita Gómez Terrón “Litago”

Llanos Guillén Torres

María Jesús Pérez Núñez

Mercedes Pérez Pérez “Kotori”

Antonia Sánchez Verdejo “Diente de león”

Verónica Aranda Casado

María Rosario Ortolá Reig “Xaro la-Destellos”

Y a nuestro Sol, Grego Dávila

  

hojas en la acera…

con el dedo la niña

señala al gato

-Mª Rosario Ortolá “Xaro la-Destellos”

(Alicante-España)

 

A todos l@s haijin@s citad@s y por citar en este rinconcito dedicado

a los haikus contemporáneos-actuales

Salud

TIGRE/ GATO

Gat@s, gatit@s, gataz@s, minin@s, micifus, gatic@s, marramiaus…Tigres, tigresas, tigritos, tigretones, tigrazo…

“Un tigre, dos tigres, tres tigres”

 

Los nativos en el año de estos animalitos de Dios son por excelencia dinámicos y llenos de una gran energía, su fuerte carácter les hace infundir respeto. Son luchadores natos y cuando se ponen un objetivo entre ceja y ceja se dirigen a él solo como un felino sabe ir a por la presa. Impacientes y en ocasiones demasiado rebeldes entran en acción sin reflexionar por su extremada impaciencia.

Directos y contundentes, al tigre le gusta la gente interesante que les aporte cosas y odian la mezquindad. Pese a su aspecto duro, los nacidos en el año del tigre son muy cariñosos y les gusta sentirse seductores.

Los nacidos en el año del tigre son buenos amigos con los que puedes contar cuando necesites ayuda, aunque a ellos les cuesta pedirla y tienen un gran espíritu protector con las personas a las que aprecia-

Su espíritu emprendedor y su gusto por los retos hacen que sea la persona ideal para despegar nuevos proyectos, sobre todo si son innovadores, son unos todoterreno y se atreven con cualquier cosa.Katsushika Hokusai 葛飾 北斎 (1760 -849)

(relieve sobre madera)

 

Takahashi Shōtei 高橋松亭 (1871–1945) 

 

Nuestros Haikus

  

Tigre/gato de Fuego

 

paseo al sol:

un gato negro y tuerto

ahí, mirándonos

-Frutos Soriano

(Albacete-España)

 

*

la gata acecha

el rodar de un madroño…

puesta de sol

-Mercedes Pérez “Kotori”

(Madrid-España)

 

*

Amamantando

lame la gata a sus crías

Calima nocturna.

– Sergio Pinteño “Barbarroja”

(Cádiz-España)

 

Tigre/gato de Tierra

 

atardece

entre las hojas de calabaza

el gato que nos seguía

– Felix Arce momiji

(Soria-España)

 

*

crece la sombra

de la tierra en la luna,

calla hasta el gato.

-“Maramín”

(Valencia)

 

*

 

atardece,

la gata mira muy quieta

su propia sombra

– Felix Arce momiji

(Soria-España)

*

Senda entre jaras

la mirada de un gato

de color tierra.

-Toñi Sánchez Verdejo “Diente de León”

(Albacete-España)

 

Tigre/gato de Hierro

 

parece dormido…

sobre el gato de la cuneta

las hojas

-Mercedes Pérez “Kotori”

(Madrid-España)

 

*

Por la cornisa,

un gato con arcadas

de trecho en trecho

Juan Francisco Pérez “Raijo”

(Murcia-España)

 

*

en el arcén

una piel de gato

pudriéndose al sol

-Rogelio Rodríguez Cáceres “Viento”

(Málaga-España)

 

*

ruido de tren…

cruza la vía muerta

un gato flaco

-Xaro Ortolá “Xaro la-Destellos”

(Alicante-España)

 

Tigre/gato de Aire

 

noche invernal…

la gata entra en casa

oliendo a hojas

-Mercedes Pérez “Kotori”

(Madrid-España)

 

*

Se estira el gato

olisqueando el aire,

la primavera.

Susana Benet “Palmira”

(Valencia-España)

 

*

No se ve al gato

que maúlla en la plaza.

Olor a jazmín.

Mercedes Zayas

(Albacete-España)

 

*

olor a azahar

y a orines de gato

jardín de nadie

-Eva comas

(Sevilla-España)

 

Tigre/gato de Agua

 

Sol en la lluvia.

El gatico lame

las hojas del jazmín

-Mª V. Porras “Mavi”

(Murcia-España)

 

*

lluvia nocturna…

la gata en su cojín

vuelve a roncar

Xaro Ortolá

(Alicante-España)

 

*

Llovizna de octubre

la gata cambia de lugar

los gatitos descubiertos

-Julia Guzmán “Aniko”

(Córdoba-Argentina)

 

*

Navidad.

El gato hace pis

en la bañera…

– Jorge Alberto Giallorenzi “Hitotsu”

(Argentina)

 

 

Tigre/gato de Madera

 

Con qué elegancia,

de un salto, el gato viejo

sube a la mesa.

Susana Benet “Palmira”

(Valencia-España)

 

*

 

Del matorral,

un gato arisco

con flores adheridas

Juan Francisco Pérez “Raijo”

(Murcia-España)

 

*

Un gato negro

echado en un montón

de hojas amarillas

-Sandra Pérez

(Buenos Aires-Argentina)

 

*

Año Nuevo…

en el plato del gato

el mismo pienso

– Xaro Ortolá “Destellos”

(Alicante-España)

 

Pintura de Hiroshigue III Utagawa (1842-1894)

Título: 

お うた あわせ

O uta awase

“Cantando juntos. Recopilación de versos”

  

Querid@s compañer@s pues hasta aquí hemos llegado, gracias a tod@s por dejarme compartir vuestros hermosos haikus uniendo energías para caminar por esta

noble senda del haiku-dô

 

Me despido de vosotros con este haiku de Issa 小林一茶

Sentado aquí,
como uno de nosotros,
el gato: fin de Año

-Kobayashi Issa (1763 -1827)

 

Felices Fiestas y un muy Próspero y Auspicioso Año Nuevo

 

Salud Haijin@s del mundo

 

_()_

 

Jorge Alberto Giallorenzi

 

 

 

 

Unas palabras del autor 

Reside en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, Argentina desde fines de 2016.

Fotógrafo, Arquitecto, Poeta y Haijin.

Coleccionista de sobres de té y de imágenes (fotografías y caricaturas) de Julio Cortázar.

Estudiante del idioma y la cultura del Japón. Investigador del Haijin Taneda Santöka.

Libro publicados: Aniko y Akiro Haiku (junto a Julia Guzmán) (2009) y Helechos en la Cornisa Haikus Chivilcoyanos (2016).

Colaborador de foros y revistas de Haiku

Coordinador de talleres y seminarios de haiku. Expositor de haiga.

Contacto: jorgeakiro@gmail.com

 

Anochece.

Antes de subir a la rama

el ¡kikiriki!

 

*

 

Comienza a llover …

apura su brinco

el mirlo de agua

 

*

 

Sequía.

En la torre de la iglesia

crece una plantita

 

*

 

Ginkgo Bilova.

Unas pocas hojas caídas

en pleno otoño

 

*

 

Brisa fuerte.

La sombra del tallito

tapa la hormiga

 

*

 

Camino rural.

Junto al puentecito

croan las ranas

 

*

 

Al proteger mis ojos

el sol entre los dedos …

 

*

 

Festival de verano.

Desde el puente

resaltan los cerezos

 

*

 

Mediodía frío

El ciclista pasa

hablando solo

 

*

 

Matas de pasto.

El brillo de las gotas

Congeladas

 

*

 

Llovizna.

El canto de un pájaro

que no se ve

 

*

 

Bajamar.

El reflejo de una nena

a contraluz

 

*

 

Jardín con brotes.

En el charco verdoso

algunas larvas …

EL CAMINO DEL AGRADECIMIENTO

Encuentro de haiku en Aýna (Albacete) 2011

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

 EL CAMINO DEL AGRADECIMIENTO por Mercedes Pérez

“No me consideraría una persona digna si llegado a este punto obviara la mayor de mis certezas en el mundo del Haiku- dô y es la de que no lo podría haber hecho sin la cercanía y amistad de haijines, caminantes y peregrinos con los que he transitado y sigo haciéndolo, en la búsqueda de algo de luz que desbroce el camino del haiku en castellano. Sin duda, el mejor regalo que me ha traído el haiku entretejido entre sus versos.

Hace unos años, redacté unas palabras que sigo suscribiendo y que, aunque no sean una novedad para muchos de vosotros, me gustaría volver a compartirlas porque siguen representando lo que siento…”. Así es como estaba esbozada, en un principio, esta última entrega de LA CHOZA DEL HAIJIN. Pero algo ocurrió en este año que ha tenido un gran impacto en mi vida y que no puedo obviar: la muerte de mi padre. Por ello, también quiero ofrecerle mi agradecimiento a él que me enseñó a amar a los pájaros. Y la mejor forma que tengo de hacerlo, a pesar de las dudas y el pudor que me produce, es mostrar lo que en estos meses fue surgiendo en forma de haiku y que me ayudó de manera incuestionable a mantener el rumbo dentro de la tormenta. Que el haiku es una vía de sanación, no me cabe la menor duda. El haiku es mi propósito de vida, mi ikigai.

 

Dômo arigatô gozaimishita.

 

HAIKUS A LA MUERTE DE MI PADRE

Diario haiku sobre la enfermedad de mi padre, año 2018

 

FEBRERO… tan sólo un pequeño dolor que te hacía difícil el caminar y sin embargo lo hacías. Pensábamos en una simple hernia, seguro que con la natación en agua calentita te ibas a mejorar. Pero la vida parece tener su propia idea de cómo han de ser las cosas…

 

el cáncer de papá…

una pareja de gansos silvestres

en la ventisca

 

MARZO ha sido un mes en el que ha llovido y ha nevado mucho. Del hospital a casa… Más pruebas e incertidumbre sobre el alcance de su enfermedad. Me voy a vivir a la casa de mis padres para estar cerca de él. Nos enfrentamos a cosas que dan miedo: medicaciones, efectos secundarios, alucinaciones, certezas…

 

afeito a mi padre…

por las flores de almendro

resbala la lluvia

-.-

sala de quimio;

sin mirarnos y sin mirar,

busco su mano

-.-

algo de sol…

el médico se va silbando

Entre candilejas

-.-

la luz del alba

en la cama del enfermo;

malas noticias

-.-

gorriones bajo el jazmín…

mendrugos en un cuenco

lleno de lluvia

-.-

Día del padre…

desde su lecho contemplar

cómo cuaja la nieve

-.-

nieve sobre las flores;

en la primera arcada,

la dentadura

-.-

intensa nevada…

de sus ojos desaparece

el dolor de huesos

-.-

la sonrisa de papá…

el rabilargo voltea

mendrugos con nieve

-.-

noche de vendaval;

también yo veo

hormigas negras

-.-

para mi padre enfermo

el olor de la lluvia

en las violetas

-.-

 

 

ABRIL nos ha traído la certeza del alcance de la enfermedad de mi padre. El tiempo… queda poco, siempre es poco cuando se trata de un ser querido. Imposible seguir cuidándole en casa a pesar de nuestra mejor disposición para hacerlo. Nos trasladamos a la unidad de cuidados paliativos en el Hospital de la Fuenfría, un paraje impresionante en plena montaña.

-¡Qué un buen lugar para partir! –pienso- Aquí se está más cerca del cielo que de la tierra.

Un bosque de pinos silvestres, cerezos y ciruelos nos acompañan aliviando la tristeza del momento. La nieve y las flores. Un regalo para mi padre que así lo vive. Las aves diurnas y nocturnas nos retan a reconocerlas, aliviando el tedio de las horas en la habitación que poco a poco se ha ido llenando de recuerdos traídos de casa: fotografías, el reloj despertador que insiste en tener a la vista, un jarrón para las flores de su jardín… Es consciente de que nunca volverá a pisar su casa y lo lleva bastante bien. Con un agradecimiento que me resulta ejemplar por el optimismo que encierra y que yo no poseo, me dice que siente que está viviendo unas vacaciones primaverales en un lugar precioso y que, curiosamente, frecuentó mucho en su juventud cuando acampaba por la zona.

vuelvo al hospital…

entre la calima

los ciruelos en flor

-.-

 

desde su lecho

papá distingue

la voz de las cornejas

-.-

un paseo al solecito,

de vez en cuando nos caen

pétalos de ciruelo

 

Es MAYO y sigue nevando aunque la nieve no llega a cuajar debido al calor que ya tiene la tierra. Vivimos momentos que van de la risa al llanto, de la desesperación a la aceptación. “Celebramos” que el día 12 hizo dos años que “mamá nació en el cielo”. –Es una forma de verlo- me dice con los ojos turbios por las lágrimas que guarda para sí.

un reflejo

en el retrato de mi madre…

la cama del hospital

 

-.-

vómito oscuro…

mi padre pide que le limpie

las lágrimas

 

-.-

mientras coge cosas

que no veo,

mi padre me llama mama

 

-.-

papá habla

con su hermana difunta…

de azul a blanco, el cielo

 

 

El día 23 de mayo de 2018 a la 1: 48 de la madrugada, papá ha fallecido agarrado a mi mano y en total calma. Cuando salgo, aturdida y agotada, del hospital camino de casa, en el pinar resuena la voz de un cárabo. Lejos de sentir aprensión o miedo, tengo una maravillosa conexión con lo inefable. Me voy en paz.

 

Que la tierra te sea leve y a nosotras también.

 

papá ha suspirado

tres veces… desde el pinar

la voz del cárabo

 

 

 

 

 

 

Noviembre 2018

Calendario oriental

Copilación de Haikus contemporáneos de haijines/as actuales.

 

A los maestros:

VICENTE HAYA SEGOVIA y FERNANDO RODRÍGUEZ IZQUIERDO

 

José Manuel Martín Portales, JL Vicent, Mavi Porras, Juan Francisco Pérez, Elías Rovira, Frutos Soriano, Ángel Javier Aguilar, Luis Carril, Félix Arce, Mercedes Pérez, Manuel Orzas, Gregorio Dávila, Enrique Linares, Alfredo Benjamín Alberasan, Jorge Braulio, Juan Carlos Durilén, Rafael García Bidó, Leticia Sicilia, Gorka Arellano, Luis Elía Luelir, Pedro Yama, Rogelio Cáceres, Ana Añón, Sandra Pérez, Toñi Sánchez, Ana López Navajas, Julia Guzmán…

junto a la hoguera

una vaca ha dado a luz…

niebla en el valle

-Xaro Ortolá

(Alicante)

(Varanasi-India)

Pintura sobre seda de vacas sagradas de la India

  

BUEY/BÚFALO

Vaca, ternero, búfalo, becerra, vaquilla, bovino…

 

Pintura de Kôno Bairei 幸野 楳嶺

(Japón, 1844 – 1895) 

 

Buey de fuego

 

El buey viejo

en sus ojos el reflejo

de este crepúsculo

 

-Radoslav Ivelic

(Santiago-Chile)

*

Árbol sin hojas-

una vaca tumbada

de cara al sol

-María Dech “Annur”

(Canarias)

 

*

 

La ubre llena

de la vaca

Sol del atardecer

-Elsa Pascual

(Menorca-Baleares-España)

 

*

Apenas clarea

en la panza del buey

se posa el buitre

-Rubens Sarò

Florida (USA)

 

*

olor a incienso…

en la cabeza de un buey

quieta una garza

-Xaro Ortolá

(Alicante)

(Afueras de Kathmandú-Nepal)

 

Buey de tierra

 

Utagawa Hiroshige 歌川広重

seudónimo artístico de Andô Tokutarō 安藤徳太郎

(1797- 1858, Edo actua, Tokio)

Senda polvorienta-

con andar cansino

buey y boyero.

-Radoslav Ivelic

(Santiago-Chile)

 

*

Hierba fresca;

una vaca mira al infinito

mientras orina.

-Mercedes Pérez

(Madrid-España)

 

*

Nubes rosáceas

Una vaca preñada

cruza el sendero

-Elsa Pascual

(Menorca-España)

 

*

Cima del cerro,

cada dos o tres pasos

cacas de vaca.

Manuel Orzas

(Madrid)

 

Buey de hierro

 

Ya sin su piel

sólo la carne del buey

descuartizado.

-Radoslav Ivelic

(Santiago-Chile)

 

*

 

ya hay luna.

picotean los pájaros

una placenta de vaca.

-Elías Rovira

(Albacete, España)

 

Buey de aire

 

Llega un mugido

de la esquina sin casas

Año del buey

-Jorge Moreno Bulbarela

(Xalapa-Veracruz-México)

 

*

naranjos en flor-

el mugido del buey

ahuyenta un pájaro

-Alex Manuel

(Lima, Perú)

 

*

 

Oscuridad…

atravesando el campo

solo mugidos.

-Lili Balladares

(Uruguay)

 

*

 

Cielo rojizo.

En el andar de una vaca

brinca un gorrión.

Bibi Varela

(Córdoba-Argentina)

 

*

 

la vaca apunta

con un cuerno hacia el frente

y otro a la luna

-Santiago Larreta Irisarri

(Euskadi)

 

 

Buey de agua

 

templo oculto;

por la orilla del lago

buey y gallinuela

-Xaro Ortolá “Destellos”

(Alicante)

 

*

 

Campo inundado.

La silueta de la vaca

rodeada de patos

 

-Jorge Alberto Giallorenzi “Hitotsu”

(Argentina)

 

Buey de madera

 

sol en la era

en el lomo de un buey

descansa un pájaro.

-María Derec“Annur”

(Canarias)

 

*

 

La lavandera

sobre la espalda del buey

mueve la cola

-Mercedes Pérez

(Madrid)

 

*

Quieto el camión…

la mirada de una vaca

por la rendija

-Mary Vidal

(Patagonia-Argentina)

  

* * *

 

売牛の村をはなるる霞かな

Uri-ushi no mura o hanaruru kasumi kana

Vendida la vaca

se aleja del pueblo

por entre la niebla

-Hyakuchi

(Trad. Vicente Haya)

 

 

 Un día, el célebre músico Gong Mingyi tocó música clásica ante una vaca; ésta continuó pastando como si nada. «No es que ella no la oiga, es mi música que no le interesa» – se dijo el músico. Se puso entonces a imitar en su qin el zumbido de las moscas y el mugido de los terneritos. Al instante la vaca paró la oreja, y balanceando su cola se acercó al músico para escuchar hasta el final la música, que, esta vez tenía un significado para ella.

Mou Zi

 

Saludos Haijines-as del mundo

 

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Octubre 2018

ANIMALITOS DE DIOS

Calendario oriental

A los profesores de la Escuela de Haiku Makoto por su empeño y dedicación para trasmitir año tras año y desde el corazón la autenticidad del haiku dô.

A esta ratita linda: Merdeces Pérez “Kotori”, madre estelar, semilla cósmica … ¿alguna vez alguien no se ha preguntado que bien podría ser la reencarnación

de Chiyo-ni?

 

canal de riego,

nadando a contracorriente

un pequeño ratón

-Xaro Ortola “Destellos”

 

AÑO DE LA RATA

Koson Ohara 小原 古邨 (1877 – 1945)

 

La Rata es un animal nocturno y un símbolo de la prosperidad, como es un signo femenino, se asocia con la luna.

La rata ama compartir la delicia de las celebraciones: de hablar, negociar, crear… siendo innovadora y libertaria llega a sentirse insatisfecha si los pequeños contratiempos acotan sus proyectos de creatividad que, con miras al futuro suele sortear las dificultades, uniéndose a proyectos de otros, aprovechando todas las oportunidades para seguir aprendiendo y consolidando los mecenazgos, los padrinos y las buenas alianzas como parte de las ventajas, que se le ofrecen a esta ratita y que le permitirá seguir brillando con esa luz que irradia allá donde va.

La rata sin dudar se atreve a atravesar las montañas, cruzar los ríos a nado si no encuentra alguna barca, a otear desde los acantilados, correr por los maizales,…todo está controlado en la tierra, por lo que de camino a casa expande su luz siendo una con el cielo estrellado.

 

Rata de fuego

 Puesta de sol

Un ratón atraviesa

las campanillas

-M. Angels Olmo “Hikari”

 

*

 

Mediodía tórrido,

por el muro blanco

una rata.

-Hebamar

 

Rata de tierra

 

solo un camino –

una rata se pierde

entre las sombras

-Fernando Mora

 

*

nubes rosáceas…

entre las lilas silvestres

la musaraña

-Xarola

 

*

 

luna con halo;

huye de una lechuza

la musaraña

-José Antonio Gonzalez

 

 

Rata de hierro

 

Acurrucado

al abrigo del viento,

un ratón sin cabeza

-Gorka Arellano

 

*

 

clinc clinc la lluvia,

se moja en una pala

la rata muerta

-Ariel Bartolini “Arielb”

 

Rata de aire

 

almendro en flor,

de una rama a otra

salta un ratón

-Xaro Ortola

 

Rata de agua

 

arroyo de estío…

en la higuera del diablo

quieta una rata

-Xaro Ortola

 

*

 

Marea baja.

En la orilla el rastro

de una rata muerta.

-Barbarroja

 

Rata de madera

 

Rumor de hojas.

La huida apresurada

de un ratoncito

Fany.pb

(Barcelona)

 

*

 

…Y de vez en cuando algún senryu

 

Sala de urgencias,

una rata cojea

por el pasillo.

Maramín

Saludos compañer@s haijines del mundo

FELIZ OTOÑO

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Sandra Pérez

 

 

 

 

Unas palabras de la autora

Se escucha un zorzal al alba… En plena ciudad también hay aves y flores y árboles… y mosquitos, babosas y abejas. Crujen hojas y ulula el viento. Llueve y amanece y se hace de noche. Hay otoños y primaveras…

Todas obviedades, pero antes no lo sabía. O sí lo sabía, pero no lo sentía.

Antes del haiku la ciudad era eso, tan solo ciudad.

El haiku me conecta con todo lo que me rodea y ya no sé, en algunos instantes, si estoy en el mundo o el mundo está dentro de mí. ¡Dura tan poquito ese instante!

Comparto con los niños los asombros que se vuelven haiku, y lo disfruto plenamente.

El camino del haiku ha marcado un antes y después. Hoy estoy en el camino… cada día empezando…

Antes del alba

el canto de un zorzal,

olor a lluvia.

 

*

 

Más arrugadas

las manos que podan

esta tarde de otoño.

 

*

 

Nieve en la cima.

Humea el lomo

de la yegua echada

 

*

 

Lo que queda del muelle,

en cada poste

una gaviota.

 

*

 

Brisa en las plumas

Se va filtrando el sol

entre los frutos.

 

*

 

Huele a eucalipto

chisporrotean las piñas

en el brasero.

 

*

 

El brillo de las piedras

a orillas del lago

salta una trucha

 

*

 

Musgo en las rocas

la sombra de los vencejos

cruza la cascada

 

*

 

Huele a podrido

en la orilla rocosa

el brillo de las escamas.

 

*

 

Al llegar el colibrí,

los insectos que cantaban

se callaron

 

*

 

Queda algo

del olor a jazmines.

El brillo de luna.

 

*

 

Gaviotas en vuelo.

El calor de la arena

entre los dedos.

 

*

 

Brisa en el cedro

cuando canta el mirlo

levanta la cola.

 

*

 

Canto de zorzales

Amanece sin vilanos

el diente de león

 

*

 

Bramidos de un ciervo

Amarillea la nieve

en el Lanín*

 

*volcán de los Andes, en el sur de Argentina y  Chile.

 

EL CAMINO DE LA SUPERVIVENCIA

LA CHOZA DEL HAIJIN

俳人の山小

fotokotori

ISSA, LA SONRISA DEL BUDA

Este invierno pasado leí un artículo en el que se hablaba de la influencia de los gestos del rostro en nuestro cerebro. La neurociencia (según el autor) está demostrando que una sonrisa ”muscular”, aunque sea forzada, puede desencadenar una serie de efectos químicos y neurológicos que nos lleven a sentir la alegría que hay detrás de una sonrisa real. Interesante.

Sin conocer en profundidad la biografía de Kobayashi Yatarô( 1763-1827) cuyo nombre de haijin es Issa (Taza de té), y en base a lo que he podido leer en castellano y en francés, se puede deducir que su vida estuvo plagada de infortunios que sobrellevó (aparentemente) con una alegría propia del budismo, no en vano era un devoto seguidor de la secta Jôdoshinshû.

Esta condición religiosa marcó definitivamente su obra al tratar en sus haikus temas claramente budistas como la compasión, el amor por los seres sintientes, la reencarnación, la impermanencia, etc.

Muchos de nosotros fuimos atrapados en las primeras lecturas de haiku en castellano por la simpatía que despierta ese lado humano y cercano que desprenden los haikus de Issa. Me atrevo a decir que Issa horada sin dificultad las capas endurecidas de la mente occidental para que el haiku pueda penetrar sin resistencia. Ante Issa, el lector occidental no pone barreras, no está a la defensiva. Si a eso añadimos el parecido con Francisco de Asís (1182 -1226) en cuanto a su amor por las criaturas, su popularidad en Occidente está servida. Issa, Asís, las mismas vocales bailando.

Algunos estudiosos de su figura apuntan a que, en cierto modo, Issa creó conscientemente a lo largo de su obra literaria, un personaje peculiar, humano y accesible, con los defectos y las virtudes de un hombre corriente: iconoclasta, perezoso, compasivo, contradictorio, irreverente, irrespetuoso, amante de los animales y los niños, huérfano, padre afligido…

Casi como ningún otro haijin dejó a través de sus haikus el autorretrato de su vida y de su personalidad. Esta especulación, aunque sea una posibilidad a tener en cuenta, no le resta mérito alguno. ¿Se pueden acotar en el alma de un poeta lo ordinario separándolo de lo trascendental? ¿Pudo Issa permanecer a salvo del virus del haiku y vivir en una cierta impostura? Sinceramente, no lo creo. El haijin responde a una forma de ser y estar en el mundo. El haiku no nace de un trabajo con horario, ni de una afición de fin de semana. A mi entender, es imposible pensar que un auténtico haijin pueda ejercer desde la impostura respondiendo a un antojo literario y sobrevivir en el tiempo. Cuando el haiku te atrapa, pasa a formar parte de tu ADN y eso impregna tu cotidianidad sin que te des cuenta. El haiku actúa en tu cuerpo con el mismo poder transformador que, según afirman los neurólogos, tiene la sonrisa.

Puede que Issa, en un primer intento por sobrevivir en este mundo plagado de demonios, forzase en su rostro una sonrisa y en su vida un haiku. Luego sus neuronas hicieron el resto, dando lugar a la trasmutación del sufrimiento humano en evasiva felicidad, y a muchos haikus que al leerlos años después de ser escritos, dibujan en nuestro rostro una sanadora sonrisa.

 

Yo no naka wa
jigoku no ue no
hanami kana

世の中は地獄の上の花見哉
ISSA

Mientras estamos en este mundo
por encima del infierno
¡poder contemplar las flores!

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Ikinokori
Ikinokoritaru
samusa kana

生残り生残りたる寒さかな
ISSA

Sobreviviendo a mis seres queridos,
obstinado en sobrevivir…
¡Y muerto de frío!

————————————————–

Tada oreba
oru tote
yuki no furi ni keri

たゞ居れば居るとて雪のふりにけり

ISSA

Simplemente estando,
quedándome en ese estar,
caía la nieve

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初螢ついとそれたる手風哉 ISSA

Hatsu-hotaru
tsui to soretaru
te-kaze kana

La primera luciérnaga:
El zigzag con que esquivó mi mano
Leve soplo de aire

 

犬の子の咥へて寢むる柳かな ISSA

Un perrito se ha dormido
sujetando en la boca
la rama de un sauce

 

*haikus traducidos por Vicente Haya