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Entrega nº 16. 28 de mayo

A medida que mi enfermedad progresa y sube en intensidad, siento un dolor incalculable. Nadie puede entenderlo si no lo ha vivido, o si no se encuentra al borde de la muerte. Además, parece que estos dolores, cuando son de esta intensidad, son idénticos para todo el mundo. Así, se cuenta por ejemplo que, en su agonía, un gran héroe como fue Kuroda Josui, trataba mal a sus vasallos y se mofaba de ellos. Josui intentó explicarse sobre este tema, pero obviamente no podemos confiar en sus razones. Al final, es lógico considerarlo como una forma alterada de manifestarse, por culpa del dolor. Se dice que Mutsu Fukudô, también, próxima su muerte, reprendía constantemente a su esposa, y, se sabe que, Takahashi Kenzo “Jiji” hizo lo mismo. Parece pues, que no soy yo solo el que hace pagar con su cólera a los miembros de su familia, en los momentos de dolor extremo.

Nunca conocí personalmente a Bujian de Echigo, pero como sufría de la misma enfermedad que yo, no dejaba de preguntarme por novedades en sus cartas. Terminó dejándonos en la primavera de este año. Su hermano menor Chujin y su heredero Mokkô, recientemente vinieron a visitarme y les pedí que me hablaran de Bujian: Me sorprendió mucho ver lo similares que éramos. He aquí algunos ejemplos: no soportar que la persona que cuida al paciente se aleje de la cama por un momento; entrar en cólera si la persona no comienza a llevar a cabo una instrucción antes de que termine de dársela; respirar dejando notar un dolor violento cuando se ponen frente a la cama alguna persona alta ; manifestar sentimientos extremos, tanto de simpatía como de antipatía, hacia la gente que uno conoce; sentir o no placer con intensidad por el mismo hecho, dependiendo del momento; descubrir que un colchón duro duele y, a la inversa, sentirse enterrado en un colchón blando; comer en exceso cuando tienes apetito; enojarse mucho cuando alguien te mira y te dice que no estás tan delgado, y luego sacas tus piernas como palillos y tenazas para las brasas y enseñándoselas le dices: ¿Y esto? En todos estos puntos no había diferencia alguna entre Bujian y yo, y el hecho de que fuera por la enfermedad, me pareció curioso. Ese día, escuchar tales historias, de repente me hizo feliz, a mí que estaba sumido en terribles sufrimientos, y por ello… tuve un buen almuerzo: sí, ha sido una de mis mayores alegrías en los últimos días.

Me enseñaron los últimos escritos de Bujian, y quedé profundamente conmovido por ellos. A su vez, escribo unos versos que le enseño a su heredero Mokkô:

 

cuando el pajarillo ha volado,

desafortunadamente

sus padres no estaban

 

(Tori no ko no / Tobu toki oya wa / Nakarikeri)

 

  • Notas de las fuentes y comentarios propios

 

Kuroda Yoshitaka -también Kuroda Kanbei y cuando se hizo cristiano, Simeon Josui- (1546-1604), fue un estratega y jefe de guerreros en el periodo Azuchi Momoyama, luchó junto a Toyotomi Hideyoshi (considerado el segundo gran unificador de Japón) y luego junto a Tokugawa Ieyasu.

– Mutsu Fukudô o Mutsu Munemitsu (1844-1897) fue un prominente político de la era Meiji, que conoció la prisión y que murió también de tuberculosis.

Takahashi Kenzo (1855-1898) fue abogado y muy destacado periodista de la era Meiji. Trabajó en el Diario Oficial (Kanpo), la revista de arte La Flor de la Nación (Kokka) y el diario Nihon. Shiki lo apodó con el sobrenombre de “jiji” que significa “maestro de sí mismo”.

– La biógrafa de Shiki, la Dra. Janine Beichman, no se aventura en toda su obra a identificar o proponer quién es la figura de Bujian de Echigo con quien Shiki se escribe, recibe a su familia y se identifica. Por su parte, Lozerand E., el traductor de Shiki al francés, sugiere que cuando Shiki nombra a Bujian de Echigo, quizá se esté refiriendo a Ikebukuro Kiyokaze (1847-1900). Ikebukuro Kiyokaze (1847-1900), ejerció docencia de estudios tradicionales japoneses en la división femenina de Doshisha (una escuela cristiana patrocinada por la misión en Kioto), fue una de las primeras personas colaboradoras de Jogaku Zasshi (famosa revista femenina japonesa, que buscaba “la mujer perfecta”), y también poeta waka. Echigo era una provincia del centro-norte de Japón.

– El curioso hecho de respirar con fuerza cuando alguien alto se pone delante de la cama, es algo que volveremos a ver en las entregas 40 y 50.

 

Entrega nº 15. 27 de mayo

Pedí prestado un libro llamado “Compendio de travesuras (Kyôgenki)”, leí dos o tres piezas, y me interesaron muchas cosas por varios motivos. No sé en qué condiciones se desarrollaron ese tipo de comedias, pero, aun así, cuando las ves en el escenario al mismo tiempo que el Nô, este último tiene cierto refinamiento (y sigue siendo poco conocido para gente sin cultura), del que el otro carece. Parece que sus bromas se diseñaron para tener un encanto cómico y vulgar al tiempo (todo lo contrario de la seriedad y la elegancia del Nô), y que de esa manera pudiera ser apreciado por la gente común, a la que también el estilo de Sarugaku o Dengaku de la antigüedad, les resultaba más cercano a la comedia que el teatro Nô.

En cualquier caso, estos espectáculos antiguos se dividieron en dos ramas: por un lado, la parte seria, se convirtió en el Nô; y por otra, una parte cómica, que ha quedado exclusivamente para escenificar bromas. Puede que ya se escribieran en tiempos remotos, pero en general se cree que empezaron a ser escritos a mediados del período de Ashikaga, al comienzo de la era Tokugawa. Así, las comedias (o farsas) son aún más interesantes cuando comprendemos que dan testimonio de las costumbres y el lenguaje de esta época. Dejo de lado por el momento la cuestión atrayente de la broma para concentrarme en las observaciones, conocimientos y curiosidades históricas que aportan. Tomemos, por ejemplo, la pieza titulada “Vinagre y jengibre”, que representa a un comerciante de vinagre y un comerciante de jengibre: la trama de la obra es, por supuesto, que ambos se jactan de tener más beneficios que el otro. Entonces entendemos que esas pequeñas empresas existían en ese momento y que eran tiendas itinerantes. Además, el vendedor de vinagre se llama Izumi no kuni, y el de jengibre Yamashiro no kuni, lo que permite conocer la región de origen de sus productos. También aprendemos que el vinagre se almacenó en tubos de bambú, llamados “tubos de vinagre” y el jengibre en envases de paja. Al observar el vocabulario, también entendemos que la palabra utilizada para vender vinagre es sukon y para vender jengibre hajikamikon, lo que no carece de interés. Realmente no sabemos si este sufijo -kon tiene algún significado, pero podemos pensar que es quizás una contracción de la palabra kaó que significa “comprar”. Entonces, notamos las palabras shóbai o akinai para designar negocios, comercio, lo que demuestra que desde ese momento ambos términos fueron utilizados. El vendedor de vinagre aborda al vendedor de jengibre diciendo o-Nushi, y el otro responde usando Sochi, por lo que se entiende que dichas palabras se utilizaron luego para apelar a otras personas. En mi provincia de origen (Iyo), estos dos términos todavía se usaban comúnmente con el mismo sentido que en la época de mi niñez. Además, en una etiqueta del vendedor de jengibre, encontramos la siguiente oración:

“En este paquete de paja, solo hay productos de linaje”. Eso es porque, en el pasado, los mercaderes de jengibre eran invitados al Palacio Imperial, donde incluso los recibían con un poema (no me pregunten más). En otras palabras, el término “linaje” (keizu) parece ser una palabra comúnmente utilizada para decir que algo tiene un origen del cual uno puede estar orgulloso.

Por otro lado, al ver los términos Sukihari Shôji (“paneles correderos de papel fino tensado”) o Karakami Shôji (“paneles correderos de papel chino tensado”) uno finalmente entiende que lo que otros llaman Sukihari Shôji, es lo que habitualmente nosotros llamamos Kamihari no Shôji, y lo que llaman Karakami Shôji, es lo que nosotros llamamos Karakami, a secas. Muy curioso lo de que según cuándo y dónde, las mismas cosas tengan nombres intercambiados.

Todavía quedan muchos hechos curiosos sobre costumbres y lenguaje por conocer; y muchas cosas nos seguirán siendo incomprensibles si no se realiza una investigación profunda. Cuando con el tiempo lo vayamos averiguando, todo este trabajo será aún más interesante.

 

  • Notas de las fuentes y comentarios propios

 

 

– El Compendio de travesuras es una serie de cuatro colecciones de comedias o “farsas” (kyogen), publicadas durante el período Edo, entre 1660 y 1730, y contiene un total de unas cuatrocientas piezas. Ilustrado y fácil de leer, fue ampliamente distribuido entre la población.

– El teatro Nô, es un drama lírico japonés que tuvo su apogeo en el siglo XVII. Se le considera refinado, siendo más popular el llamado Kabuki.

– El estilo Sarugaku, significa literalmente “payasadas” y era un antiguo formato para mero entretenimiento, de origen chino.

– El estilo Dengaku, significa literalmente “danzas agrarias”, y eran frecuentemente dedicadas a las deidades locales.

– Los mediados del período de Ashikaga, al comienzo de la era Tokugawa, se corresponden aproximadamente con nuestros siglos XV y XVI.

– En algunos textos de la época, el término jengibre era también el usado para referirse a pimienta.

– Se habla de dos regiones de Japón vinculadas a la producción de vinagre y jengibre respectivamente: el país de Izumi, alrededor de la ciudad de Sakai, cerca de Osaka, y el país de Yamashiro, que corresponde a la parte sur de lo que hoy es Kioto.

– Sobre los diferentes sentidos de las palabras, cabe recordar que el idioma nacional unificado (el japonés de hoy) defendido por Ueda Kazutoshi (Kokugo no tame / La causa del idioma nacional, 1897-1903) aún no estaba establecido en ese momento. El lenguaje estándar no triunfaría hasta 1905.

– Recordamos nuevamente que Shôji es en la arquitectura tradicional japonesa , una puerta, una ventana o un separador de ambientes que consiste en papel translúcido sobre un marco de madera que sostiene un enrejado de madera o bambú. Karakami es el papel chino.

POLICÍAS

Un doctor, un sacerdote, un maestro, un carpintero, como tales son en parte hombres, humanos incompletos y, por consiguiente, asuntos apropiados para el senryu. Sobre todo en el Japón antiguo, las ocupaciones y profesiones eran rígidamente fijas e incambiables. Había algo no sólo feudalista sino más bien caracterizaciones teatrales en los tipos de personas. Incluso ahora, el padre debe ser como-un-padre, la abuela debe pensar, hablar y comportarse como una abuela. Hay poco margen para el desplazamiento, en otras palabras, pocas oportunidades para que cualquier persona sea libre, sea un ser humano. Sólo el escritor, mientras el senryu está fraguándose en su mente, es realmente libre, realmente humano.

***

 POLICÍAS

 

ANÓNIMO

Yoshi warushi mukai e dekite hashutsujo ga

Bueno y malo:

una comisaría

frente a nuestra casa.

***

 TETSURAKAN

 Shikaritai   yô na kao shite   junsa yuki

Un policía,

al parecer, buscando

a quien multar.

 

Es una peculiaridad del semblante de los policías japoneses. Es necesario que sea así porque evita la abierta desobediencia de los demás japoneses.

***

KAORU

 Poketto e ryôte wo irete ii junsa

Con ambas manos

en sus bolsillos:

amable policía.

 

Esto fue hace treinta años. Los policías eran en general arrogantes, rudos e insensibles. Ocasionalmente se encontraba un policía como el de arriba, cachazudo y de buen corazón, según podemos comprobar al verlo con sus manos enfundadas en los bolsillos de sus pantalones.

***

KOZUCHI

Waga tsuma ni atte junsa wa shita wo naki

 

Llora el gendarme

cuando se encuentra

con su mujer.

 

Al parecer aquí hay algo interesante y misterioso. Algo inexplicablemente humano en la conducta del policía que se conmueve al ver acercarse a su esposa. ¿Está avergonzado de sí mismo por ser policía o por estar casado? ¿Le avergüenza que alguien lo vea? ¿Está acaso –el pensamiento más extraño de todos—avergonzado de estar avergonzado?

***

SHUNU

Kôban e   honrai kû ga   tsukidasare

“Todo es vacío original.”

Lo llevan a la estación

de policía.

 

En el Zen escuchamos frecuentemente: muichimotsu chû mujinzô, “No tener nada es tenerlo todo”, pero en el caso actual, “ex nihilo nihil fit”, nada sale de la nada. En el senryu, el hombre burló la factura del restaurante, pero sus bolsillos estaban originalmente vacíos.

 

 Fuente:

Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokyo, 1959

Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

© Jorge Braulio

Entrega nº 14. 26 de mayo

Han pasado seis o siete años desde que estoy postrado en la cama, enfermo, y desde hace dos años he renunciado por completo a las salidas, incluso a las que pude hacer en carro chino, que tal vez podrían haber sido dos o tres al año, no sé. No puedo así conocer, ni siquiera un poco, el nuevo aspecto de Tokio, que, por lo que dice la prensa y mis visitantes, cambia a gran velocidad. Lo sé por ellos, porque ver algo por mí mismo, está fuera de mi alcance. Estas son algunas de las cosas que no he visto, y he quedado con ganas de hacerlo:

* imágenes en movimiento

* carreras de bicicletas y otras acrobacias

* los leones y avestruces de la Reserva Zoológica de Ueno

* el acuario de Asakusa

* lo primates y nutrias que pusieron en el Jardín Botánico de Asakusa

* lo que queda después de retirar los escombros de las ruinas de un puesto de Guardia quemado

* la estatua del Señor Kusunoki, en Marunouchi

* el teléfono automático y los buzones postales color bermellón

* las cervecerías

* las danzas de mujeres con sables y el teatro occidental

* undôkais (demostraciones deportivas) femeninas en pantalones marrones

Y no tengo el tiempo libre para continuar mi enumeración

 

                   … notas de las fuentes y comentarios propios

 

– Los carros chinos en español, pousse-pousse en francés, Rickshaws en inglés, y Jinrikisha en japonés, fueron inventados, al parecer, en 1868, por un samurái de Kioto que quedó parapléjico y quería viajar sin tantos movimientos como ocasionaba el tradicional uso de los palanquines. Su uso disminuyó desde los años 20. Shiki, aunque estaba enfermo, todavía podía haber hecho algunas salidas en estos carros entre 1896 y 1900.

– Las primeras sesiones de cine tuvieron lugar en Japón en 1896 en Kobe, y luego en Tokio en marzo de 1897. La primera sala usada como sala de cine, fue el Tokyo Kabuki-za, inaugurado en junio de 1899.

– Las primeras carreras de bicicletas japonesas tuvieron lugar en Yokohama en julio de 1895.

– El zoológico de Ueno se inauguró en 1882 y es el más antiguo de Japón.

– El acuario de Asakusa, fue inaugurado en octubre de 1899, por iniciativa privada.

– El Jardín Botánico de Asakusa, conocido como el Asakusa Hanayashiki, fue inaugurado en 1853. Fue el primer jardín botánico de Japón y se convirtió en un parque de atracciones en 1947.

– El castillo de Shogun en Edo se quemó en 1873. Luego, con el tiempo, también, una serie de treinta y seis de sus puestos de guardia (llamados mitsuke). Sin duda, Shiki alude a la destrucción de uno de ellos, el de Ushigome, que tuvo lugar en 1902.

– Se decidió erigir una estatua de bronce de Kusunoki Masashige (1294-1336), famoso general del Periodo de las Dos Cortes, en 1890, pero no se completó hasta 1896, y se erigió finalmente en Marunouchi, en 1900.

– En Japón, a principios de la década de 1870, y por iniciativa de Maejima Hisoka (1835-1919), se introdujo un sistema de correo postal nacional eficaz, creado según el modelo inglés, con unos característicos buzones bermellón.

– El comienzo de las llamadas “salas de cerveza” o cervecerías, en Japón, se puede fechar en julio de 1897 en Osaka, y en 1899 en Tokio.

– Las danzas con espadas que comenzaron a principios de la era Meiji se hicieron cada vez más populares, hasta el punto en que incluso en aquella época, las mujeres comenzaron a practicarlas (a veces incluso reemplazando la espada con un abanico).

– El desarrollo de los lazos occidentales-japoneses en teatro parece que llamó la atención de Shiki. Kawakami Otojiro y la compañía de Sada Yacco tuvieron gran éxito en Europa entre 1899 y 1902. Por otro lado, en 1901 se publicaron las obras de Ibsen en japonés.

– El undōkai, es un típico festival deportivo japonés que se celebra en las escuelas. La primera “reunión deportiva” (undo-kai) celebrada en Japón fue el 21 de marzo de 1873, organizada por un profesor de inglés de la Escuela de la Armada. Este tipo de demostración se generalizó en las escuelas masculinas desde la década de 1880, y luego en las escuelas femeninas casi a fines de siglo, con el desarrollo de la educación superior.

ENTREGA Nº 13. 25 DE MAYO

Al final de su carta, Koshû me escribe: “Siento mucho haber permanecido tanto tiempo en silencio, pero, a decir verdad, imagina el inmenso dolor que es para mí recordar el momento de nuestro viaje a Shinagawa, cuando apenas teníamos aquel pequeño farol, y ahora, estás ahí, postrado en tu cama de enfermo”.

Este episodio del pequeño farol, permanece continuamente en mí y me resulta absolutamente imposible de olvidar; pero cuando compruebo que Koshû, que tiene mucha experiencia en ese tipo de situaciones, todavía se acuerda de él, me confirma que, sin duda, el acontecimiento posee un encanto singular.

El hecho de que alguien se recueste y vuelva a contar aquellas buenas historias del pasado, aunque sea un enfermo carente de cualquier atractivo o seducción, que habitualmente cuenta solo sus infamias, no le quita nada de chispa a la historia.

Aquel episodio tuvo lugar en primavera, a finales de marzo del año 27 de la era Meiji, creo recordar. Por supuesto, no podía imaginar ni por un segundo que, cuatro meses más tarde, estallarían los resplandores y truenos de grandes fuegos de guerra sobre Corea.

Convencido por Koshû, un quejica caprichoso que no paraba de protestar, y firmemente convencido de que la paz reinaba en nuestro mundo, pensé en pasar un domingo en el parque Ômiya, y tras salir hacia allá, como los cerezos aún no estaban en flor, nos dimos la vuelta y nos detuvimos en Meguro, en un establecimiento que se llamaba, creo, “El Ryokan de las Peonías”. Mientras esperamos, estirando un poco las piernas, una joven de 16 o 17 años, vino a servirnos los brotes de bambú de arroz que habíamos pedido, sin levantar la vista del suelo.

En su cara, rebosante de gracia femenina, flotaba también algo de ingenuidad, y su gentileza…, no parecía apenas perturbarse por estar en un establecimiento como ese, y ejercía sobre la gente un encanto extremo, por lo que, sin decirle nada a Koshû, me percaté de que mi corazón se aceleraba. Creo que él también sentía lo mismo, y cuando ella nos trajo un farol, él le dijo: “¿No nos acogerías una noche en tu posada? Pero ella respondió con frialdad: “Es absolutamente imposible”, y Koshû, que ya lo sospechaba, no intentó entablar negociaciones, sino que guardó silencio.

Luego nos sumergimos en una agradable conversación y, de forma inesperada, él sugirió volver a caminar: “¿Regresamos a Shinagawa? Como no está demasiado lejos, ¿caminamos?”. Inmediatamente acepté la atractiva propuesta y ambos estuvimos de acuerdo en irnos. Como la noche era muy oscura, la joven encendió una pequeña lámpara portátil, un farol, y nos acompañó afuera. “¿Cómo vamos a Shinagawa?”, le preguntamos, y ella dijo: “¿A Shinagawa? Encaminaos hacia la izquierda, y más adelante, girad a la derecha … esperad, ¡os pondré sobre el camino!”, y ella tomó la iniciativa con un paso rápido, llevando la pequeña lámpara. La seguimos más de cien metros y llegamos a una especie de esquina con un desvío entre los matorrales, en medio de la nada: “Si atravesáis los arrozales, no podéis equivocaros, solo hay un camino”, dijo ella, dándonos su pequeño farol. Se lo agradecimos y nos dispusimos a marchar. Al poco oímos: “¡Un momento!” Y se volvió, corriendo unos diez metros, mientras estábamos allí, titubeando, sin entender muy qué pretendía. Llegó hasta nosotros y, mirando dentro del farol, introdujo una pequeña piedra. Luego dijo ¡adiós, buen camino! Y con estas palabras desapareció en la misma oscuridad por la que había venido.

El encanto de ese momento…, ese pequeño camino, bien al final del campo, bien en medio de la espesura…, yo, con mi pequeño farol en el corazón de la oscuridad, y esa hermosa chica… su pequeña piedra… todo, todo eso, sigue vivo en mí hoy todavía, y así, aunque a veces me atormente sobre mi cama de enfermo, nunca podré olvidar la magia de aquel momento.

Luego, Koshû y yo, frente a un viento helado de primavera, en plena noche, caminamos y caminamos a través de los campos de arroz a Shinagawa. La ciudad había sido medio destruida por un incendio, pero las llamadas casas de placer, continuaron su actividad en lo que llamaban barracones temporales, ofreciendo un espectáculo inusual. Como el propio nombre de “barracones temporales” le gustó mucho a Koshû, se puso a observar discretamente a través de las ventanas de bambú a las chicas de ese submundo, que se hacinaban unas contra otras, rodillas contra rodillas, dentro de una pequeña cabaña rodeada de esteras de paja. Mientras, yo estaba quieto detrás de él, algo distraído, y de repente una llama alcanzó mi mano y me sorprendí. Bajé la cabeza y descubrí que la vela del farol que llevaba en mi mano, se había quemado por completo y su fuego había alcanzado el marco mismo, de manera que algunos fragmentos de ese pequeño farol comenzaron a arder y a soltar chispas.

unas cabezaditas…

es breve la noche de primavera

en el Hostal de las Peonías.

(Utatane ni / Haru no yo asashi / Botan-tei)

 

Noche de primavera,

al salir del hostal

un pequeño farol.

(Haru no yo ya / Ryôri-ya o deru / Kochôchin)

 

Noche de primavera.

Sin blasón alguno titila

un pequeño farol.

(Haru no yo ya / Mumon ayashiki / Kochôchin)

 

                   … notas de las fuentes y comentarios propios

 

– Kazuo Kojima (1865-1952), más conocido como Koshû, fue un periodista que colaboró ​​con el mismo periódico que Shiki, el Nihon. Estuvo en la parte continental para cubrir la guerra sino-japonesa de 1894-1895, al mismo tiempo que Masaoka Shiki. Posteriormente, comenzó una carrera política.

– El reconocido escritor Ryûnosuke Akutagawa afirmaba en la revista Byôchû Zakki, (1927): “No me canso de leer y releer la historia del pequeño farol, en una cama de enfermo seis pies de largo”. Era un artículo titulado “Notas dispersas de un enfermo” y fue apenas escasos meses antes de su muerte.  Akutagawa, frecuentaba la casa de Natsume Sōseki, discípulo y cuidador de Shiki, quien ejercería en él una notable influencia.

– El año 27 de la era Meiji, es 1894.

– Japón envió tropas a Corea en junio de 1894, y en julio tuvo lugar la primera batalla naval con la China de la dinastía Qing. El tratado de paz, consagrando la victoria de Japón, sería firmado en abril de 1895. Desplazado en el continente como corresponsal de guerra, justo antes del final de las hostilidades, Shiki cayó gravemente enfermo durante su viaje de regreso, en mayo. A partir de ese momento, su salud irá disminuyendo. Aquí relata uno de sus últimos viajes felices.

– El parque Òmiya está en las afueras nororientales de Tokio (Saitama). En la actualidad tiene un museo de Bonsáis con 6 de los viveros más importantes de todo Japón. También tiene en su interior un santuario sintoísta, el Santuario Hikawa.

– Meguro es un viejo barrio al este de la capital. Reconstruido en 1947, es uno de los 23 barrios especiales que conforman la ciudad de Tokio. Poco podía pensar Shiki que, unas décadas después, el lugar sería también visitado pero por su moderno parque, con sabor al Japón tradicional, llamado Meguro Sky Garden. Está preparado para disponer de flores aromáticas las 4 estaciones del año y desde él, se alcanza a ver el monte Fuji.

Un Ryokan es un tipo de alojamiento tradicional japonés que originalmente se creó como albergue u hostal, para hospedar visitantes a corto plazo. Hoy se utilizan como hospedajes de lujo para visitantes, sobre todo occidentales. El gran haijin Eizô Yamamoto (1758 -1831), tomó el nombre de estas modestas hospederías: Ryokan. Él escribió:

al irse el ladrón,

se llevó todo menos

la luna desde la ventana.

Shinagawa fue una ciudad y hoy es un barrio que se encuentra al sur de Tokio, otro de los llamados 23 barrios especiales de Tokio. En él nacieron la Emperatriz Michiko, y del director de cine Akira Kurosawa.

– El hecho de introducir piedras en los faroles portátiles, era para estabilizarlos cuando no estaban bien compensados.

Entrega nº 12. 24 de mayo

(Continúa de las entregas 10 y 11) En el centro de la undécima imagen de Bunpô se representa una pendiente rectilínea. Que sea tan rectilínea ya tiene algo de audaz. Delante de este terraplén, hay un pequeño molino de agua girando. En la parte superior de la pendiente se dibuja a un viajero, pequeño, con un sombrero de caña. Paisajes así existen, pero muy rara vez se representan en una pintura.

En la duodécima imagen de la derecha, un viajero con un sombrero da limosna a un peregrino, también con sombrero. El peregrino extiende un cacillo, y el viajero no se detiene, deja caer su limosna, girándose hacia atrás, y es lo más expresivo de cuanto está sucediendo en ese momento. Debe notarse que la acción sucede al borde del mar, junto a algunos juncos que crecen allí, y en la distancia hay uno o dos barcos: se trata de un tema de lo más común, pero se aborda de una manera bastante interesante.

La decimotercera imagen a la derecha es un dibujo de paisaje, y revela todos los conocimientos de Bunpô. La escena tiene lugar en un camino de montaña: en el centro y parte superior, podemos ver un pequeño personaje listo para pasar a la otra parte de la ladera; a la derecha del camino se encuentra un gran árbol, frondoso y alto, de varios toises de altura. El dibujo se ejecuta con un pincel rápido. Debido a ese gran árbol, este paisaje puede dar al principio algo de miedo, aunque está claro que luego emerge a salvo desde un profundo barranco y finalmente es una imagen que da sensación de bienestar.

En la decimocuarta imagen a la derecha, un entrenador de monos muestra a su animal dando vueltas a la entrada de una granja; levantando las cintas que cuelgan a modo de cortina ornamental sobre la puerta. Dos niños lo miran. Uno de ellos debe tener cinco o seis años, y el otro dos o tres. Se puede pensar que son hermanos. A ambos lados de la entrada hay tramos de esteras, donde se seca el trigo o algo así. En el lado de la casa, un pequeño seto de crisantemos. Estos crisantemos enanos dan muchas flores. Este dibujo no muestra un simple paisaje campestre exitoso, también es un lugar muy agradable.

En la imagen decimoquinta de la derecha, dos mendigos están tumbados en un lugar donde la hierba crece en abundancia.

En la decimosexta imagen a la derecha, se dibujan en gran escala la basa de un pilar de pórtico y la parte baja de una gran cryptomeria. Entonces entendemos que estamos frente a un santuario. En el lado, un ilusionista arrodillado presenta sus trucos. Se ha levantado y anudado las mangas, colocó un abanico desplegado en el suelo, tiene la mano derecha abierta ante sus ojos y esparce pequeños objetos que parecen trozos de papel. Esta es una de esas ocasiones en las que podemos decir: “Primavera del tercer mes, encanto de las flores caídas”. Como el ilusionista está pintado en primer plano, no se representa a ningún espectador. Todos estos detalles, muestran una originalidad sin igual.

La decimoséptima imagen a la derecha es de dos o tres viajeros en una carretera bordeada de árboles, pero no tiene nada de especial; lo único sorprendente es que tal vez los personajes están del otro lado de los pinos.

En la imagen decimoctava a la derecha, podemos ver el Monte Fuji en el otro lado de un brazo del mar. Tampoco hay nada en particular, pero como es la última imagen de la colección, este paisaje tiene una elegancia discreta.

Para finalizar, y, en otras palabras, las imágenes de Bunpô presentan una originalidad de diseño que se reconoce fácilmente. El pincel es rápido, pero el contenido es denso. A primera vista, uno podría pensar que estas pinturas son descuidadas, pero en realidad son extremadamente elaboradas. Pintores como Bunpô son raros. Es realmente lamentable que su valor sea tan poco reconocido por el público.

 

… comentarios propios

 

  • En el dibujo de Bunpô, aparece un personaje con sombrero oriental cónico, de caña. Estos sombreros suelen ser de bambú o frecuentemente de caña de cárex (laîche).
  • El toise es una medida de longitud, equivalente a dos metros de altura. El traductor al francés optó por referir esta medida de la Francia prerrevolucionaria. En la red pueden encontrase convertidores directos del toise a medidas japonesas más comunes como el chô y el ri.
  • Hay una referencia a la cryptomeria japónica, de la que ya se explicó en una entrega anterior que en Occidente se ha incrementado el uso del término «sugi» para referirse a este árbol, denominación más adecuada que el usado antiguamente en inglés, «cedro japonés», porque el sugi no es un auténtico cedro (Cedrus).
  • La basa es la parte inferior de una columna.
  • El Monte Fuji es el más alto del país. Todo un símbolo. Considerado sagrado desde la antigüedad, su ascenso les estuvo prohibido a las mujeres hasta la era Meji.
  • Puesto que Shiki hace referencia a unos setos de crisantemos, aprovechamos la ocasión para referir una recopilación de haikus que citan dicha flor:

CRISANTEMO

El crisantemo es un signo de longevidad en la cultura japonesa, simbolizan una larga vida. La leyenda asegura que el crisantemo guarda el secreto de la vida eterna. Los japoneses adoptaron esta flor como emblema nacional e insignia de la familia imperial La planta se utiliza en momentos de celebración o de otros eventos importantes. Las flores son de diferentes colores Hay un “Festival de la Felicidad” en Japón que homenajea esta flor. Florece en noviembre.

 

BASHÔ (1644-1694)

no hay ni una mota

de suciedad, en la blancura

del crisantemo

 

muy suavemente,

se yergue el crisantemo

tras el chubasco

 

budas antiguos

en Nara… y un perfume

de crisantemos

 

sorbiendo té,

los monjes en silencio

¡los crisantemos!

 

tardas sólo un poco,

y los crisantemos en la boca

¡se han convertido en vinagre!

 

Bashô toma con alguien un sake y les han servido una tapa (sakana) de crisantemos. Con la charla dejan de “picar”, y el sabor del crisantemo se va avinagrando.

 

el crisantemo

es delgado y débil,

pero tiene su destinado capullo

 

después de los crisantemos,

a excepción del largo nabo,

no hay nada

 

KAKIMOTO TAE (1928- )

 

rodeada de crisantemos,

paso la mano por mis mejillas

que son ásperas

 

SEIFU-NI (ENOMOTO SEIFUJO) (1732-1814)

 

la mariposa es vieja,

pero mi alma

juguetea en los crisantemos

 

OTSUCHI (1808-1872)

 

un blanco crisantemo…

igual que él,

nos marchitamos.
BUSON (1716-1784)

 

tú que cultivas crisantemos…

eres esclavo

de los crisantemos

 

el blanco del crisantemo:

¡de tan precioso color

no hay otro!

 

en silencio

antes de la llegada de los anfitriones.    Ver Siguiente

las peonías

 

OSHIMA RYOTA (1718-1787)

 

sin palabras la anfitriona

el invitado

… y el crisantemo blanco

 

KOSUGI ISSHÔ ó ICHIMATSU (1652-1688)

 

vuelven mis ojos

fatigados, al blanco

crisantemo…

 

NATSUME SOSEKI (1865-1915)

 

¿quién vive aquí?

es toda una locura

de blancos crisantemos

 

Crisantemos salvajes…

Entre las hojas de mi agenda

metí una flor

 

como suena:

mi nombre es

criador de crisantemos

 

Da potrillos la yegua,

y la vaca novillos.

Crisantemos silvestres

 

Reencarnado,

¡tan feliz!

Un crisantemo en otoño

 

YASEN ( -1748)

 

algo más alto

el blanco crisantemo

en el crepúsculo

 

MIURA CHORA (1729-1780)

 

alrededor,

del blanco crisantemo,

todo es belleza

 

KOBAYASHI ISSA (1763-1828)

 

flota en el aire…

olor a orina, olor

a crisantemo

 

TAKAHAMA KYOSHI (,1874 – 1959)

 

duerme el perro

con su cabeza entre las patas…

los crisantemos.

 

TANEDA SANTÔKA (1882-1940)

 

a media noche,

me han robado un crisantemo:

el hoyo en la tierra

 

WATANABE SUHIA (1882-1946)

 

tras el cercado,

crisantemos silvestres:

luna lluviosa

 

SUGITA HISAJO (1890-1946)

 

resplandeciente,

se curva el crisantemo

bajo la luna

 

MIZUHURA SHUOSHI (1892-1981)

 

toda mi vida

se serena mirando

al crisantemo

 

TAGAMI KIKUSHA-NI (1753-1826)  Autora del famoso pergamino. Kikusha = Choza de crisantemos

 

engullendo nubes y brumas,

dispuesta a atravesar el camino

de la montaña de los crisantemos

       con otra traducción:

hacia las nubes

crisantemos en el camino –

respirar su aroma

 

Escrito junto al templo Urin (bosque de nubes)

 

RYÛNOSUKE AKUTAGAWA (1892-1927)

 

se marcha el otoño;

y empina el crisantemo

su flor entre las dunas

 

MASAOKA SHIKI (1867-1902)

 

crisantemos marchitos,

calcetines secándose en la cerca…

un día de sol

                                              con otra traducción:

se aja el crisantemo;

sobre la valla, hay tabis oreándose.

Precioso día

 

Soñando cada año

en los crisantemos

… sueño por ellos

 

OCHI ETSUJIN (1655 – 1739)

 

al lado de los crisantemos,

las florecillas rastreras del jardín

forman el cerco

 

TAKARAI (ENOMOTO) KIKAKU (1661-1707)

 

esta copa de sake,

quisiera admirarla cerca

de la flor del crisantemo

 

RYÛNOSUKE AKUTAGAWA (1892-1927)

 

pleno crepúsculo,

y aún blanquea el crisantemo

lejos del pueblo

Entrega nº 11. 23 de mayo

(Continúa de la entrega 10) La séptima imagen a la derecha pertenece más bien al género de dibujos de paisaje. Hay un pequeño camino que corre a lo largo de una colina, luego se divide en dos: un sendero continúa a lo largo de la colina a la izquierda, y el otro, cruza un puente y trascurre junto al agua. Tres pequeños personajes, que no exceden de una pulgada más o menos, animan el paisaje, si bien, no hay en realidad una necesidad particular de su presencia. No obstante, insertar este sencillo paisaje en el álbum, provoca un interesante efecto de variación.

La octava imagen de Bunpô, parece representar un alto junto al camino. Hay un palanquín en el suelo, cargado con un bonzo. Uno de los porteadores aparece con la boca llena de pasteles de arroz, que se antojan pegajosos. El otro, lleva en su boca una ristra de monedas engarzadas, las distribuye en sus manos y hace sus cuentas. A la izquierda, un hombre deja un baúl y fuma. A la derecha, un conductor de caballos coloca el equipaje en la montura: la actitud del conductor y el sentir del caballo que nota esta carga en su cuerpo, parecen apreciarse con gran nitidez.

Además, todavía hay una o dos personas más que parecen algo ocupadas. En las imágenes de Nangaku, cuando hay mucha gente, las personas tienden a aparecer agrupadas, mientras que en las imágenes de Bunpô, cuando hay varias personas, todos los personajes tienen alguna singularidad. Desde este punto de vista, también existe una clara jerarquía entre los dos pintores.

En la novena imagen, cuatro hombres portan un palanquín con viajero. El hombre que está adentro es excesivamente grande y va muy apretado. Nuevamente, no es mucho, pero tal idea llama la atención.

La décima imagen a la derecha muestra a un viajero acostado de lado, siendo masajeado. Junto a él, tiene un pequeño equipaje y un gorro para el viaje. Enfrente, un cenicero y una tabaquera. Se ha dejado una capucha puesta, está apoyado en su mano, sus ojos cerrados… parece que le gusta el tratamiento. El masajista, colocado detrás del viajero, le masajea las piernas. Solo su ojo derecho está abierto de par en par. El otro permanece cerrado, y su boca está desplazada a la izquierda. Detrás de ellos, tres faroles de papel se agrupan. Por supuesto, probablemente no estén encendidos. Tales faroles en la habitación de un viajero, demuestran que este es un albergue muy modesto.

                … notas y comentarios

  • Continuamos con esos dieciocho temas de los 18 dibujos de Bunpô, y aquí en esta entrega, comenta los cuatro siguientes: del 7 al 10.
  • Repetimos que si el lector o lectora quisiera encontrarlos directamente en el cuaderno escaneado, pueden verse en línea o descargar directamente pinchando aquí. Concretamente se hallan en las páginas 17, 19, 21 y 23.
  • Un palanquín, también llamado litera, suponía un medio de transporte que en algunas épocas jugaban el papel de los actuales taxis. En China, el palanquín se llamó Jianluan antes de la Dinastía Song y fue un medio de transporte especial en la China antigua. Jian significa “hombros” y Luan significa “carros”. Así, Jianluan se refiere a los carros cargados sobre los hombros, nombre que indica con claridad las características del palanquín y marca la diferencia esencial de éste en comparación con otros medios de transporte. El palanquín tiene unos 4000 años de historia en China. Según registros históricos, los primeros palanquines aparecieron a principios de la Dinastía Xia (siglo XXI a.C.).
  • En Japón los palanquines eran llamados Kago (駕籠). Estaban hechos de madera. Tenían una base pesada con una especie de almohadón donde se sentaba el pasajero. También solían contar con cuatro cortinas de bambú que se podían abrir y cerrar según las preferencias del mismo. Los trasladaban entre dos (a veces cuatro) personas.
  • La palabra bonzo, que se usa para llamar a los monjes budistas, procede de bonzû: 坊 , bō (“habitación”) y 主 , su (“maestro”). Extensivamente, en nuestros días se ha hecho dolorosamente popular la palabra “quemarse a lo bonzo”.
  • Los Daifuku Mochi, son los pasteles de arroz de Japón, hecho de mochigomeもち米, un pequeño grano japonés de arroz glutinoso (también lamado pegajoso, cerulento o en perlas).
  • En oriente era frecuente entre la gente humilde, usar cuerdas para llevar cómodamente las monedas que tenían agujero, engarzadas unas a otras (en la actualidad, en Japón, tienen perforación las monedas de 5 y 50 yenes).
  • Sombrero, en japonés, es Kasa, o al menos se llama así a un tipo de sombrero tradicional del Japón muy usado en los viajes. Cuando la palabra es precedida por otra que especifica el tipo de sombrero, entonces, la se convierte en Gasa (Jingasa).

 

Décimo día. 22 de mayo

(mayo sigue siendo duro para Shiki. No hay entrega el 19, 20 y 21 de mayo)

Nota del traductor: En las entregas 10, 11 y 12, Shiki describe unos dibujos. A fin de que quien lee pueda observar lo mismo que hace más de 110 años observaba Shiki cuando escribía, se han buscado y localizado esos dibujos, y, excepcionalmente, se han insertado en los textos.

– Volvamos a los cuadernos de pintura de Nangaku y Bunpô que ya mencioné hace unas entregas. Traté allí de comparar sus respectivos méritos, pero fui criticado, con el pretexto de que algunos dibujos de Bunpô, teniendo algo de vulgar, no tienen nada que ver con los de Nangaku. Como no he visto otros trabajos de Nangaku, ni tampoco ninguno de gran formato, es difícil para mí decir claramente cuál de ellos es el mejor, pero es obvio que las obras de Bunpô muestran una imaginación mucho más rica y poseen un encanto mucho más sutil: uno puede juzgar fácilmente hojeando este libro. Sin embargo, es cierto que las obras de Nangaku muestran también una gran habilidad en la composición, la organización general y el manejo del pincel, y no hay necesidad de tratarlos con condescendencia. Es por esto que me permitiré más adelante dar mi decisión final, y yo tal vez debería contenerme al apreciar las obras de Bunpô recogidas en este catálogo, ya que está compuesto en principio por los dibujos que acompañan los poemas del viaje de Yosai, y por tanto su concepción general depende de ello, pero, sin embargo, al no estar aquí esos poemas, carezco de cierta información importante.

Lo que aparece en estos dibujos de viaje, probablemente se encuentre en la Gran Ruta del Mar del Este (Tôkai-do), que conecta a Edo con Kioto. En el cuaderno, como las imágenes que representan un concurso se dividen en dos campos, los dibujos de Nangaku siempre están puestos en el campo de la izquierda, y los de Bunpô a la derecha.

Comencemos con el primer dibujo a la derecha, que es pues de Bunpô: tres barcos pasan en primer plano y, en la distancia, cerca del horizonte, podemos adivinar un velero. Aparte de eso, ni montaña, ni tierra, ni isla … nada. La idea en sí misma ya es interesante. De hecho, no es una composición común haber puesto en primer plano la más grande de las tres embarcaciones, con una estructura de junco; y haber colocado un poco más atrás la que lleva a unos veinte pasajeros, acurrucados uno contra el otro. Un pintor ordinario necesariamente habría representado este barco con pasajeros más cerca, más o menos, al frente y centro de la imagen.

La segunda imagen a la derecha es la de una posada, tal vez el lugar de uno de los relevos, un sitio de parada en la Gran Ruta. En cualquier caso, ahí uno no se espera a ningún personaje trascendente. Tres hombres están representados. Uno de ellos rocía agua en el suelo frente a la puerta. Los otros dos tienden una cortina. Uno de ellos, en la parte inferior, sostiene un extremo de la tela; el otro, montado en una escalera, se cuelga en un lugar alto. Al pie de la escalera, unas sandalias, una escoba, un pequeño taburete y un recogedor de basura con suciedad. Estas son cosas muy pequeñas. ¿Y cuántas pinceladas tomó en total? Muy pocas. Parece que no tomó más de dos minutos para dibujar todo, y eso, no se puede lograr con métodos ordinarios.

La tercera imagen a la derecha representa un cruce: en medio de olas bastante grandes, dos “pasadores de gente” llevan a los pasajeros sobre sus hombros. Además, dibujando solo las olas y los hombres, sin nada de tierra, el pintor encuentra la manera para mostrar el río con fuerza, y desde ese punto de vista esta imagen se parece a la anterior con los tres barcos. Uno de los dos “pasadores de gente” se dibuja en un lado, el otro, detrás. Estas variaciones de formas son interesantes, pero tienes que ver realmente bien la imagen para entenderla.

Como no interpreto bien lo que representa la cuarta imagen de la derecha, me abstengo de comentar sobre ella.

La quinta imagen de la derecha se dibuja con un pincel rápido, bastante a su manera y, aunque es muy pequeña, sin embargo, se basa en un diseño extremadamente complejo. En el frente se dibuja una pequeña casa de dos metros sobre tres, con un letrero donde está escrito: moño y tonsura en media luna, por 16 mon. A través de la ventana lateral, vemos a un hombre rasurando a un guerrero bigotudo. Debajo de esta ventana, una escoba, y en el piso, junto a ella, algo así como un balde y una cubeta. Si suponemos que la ventana de la que acabo de hablar está girada hacia el este, entonces el lado contiguo, orientado hacia el norte, está ocupado casi en su totalidad por una gran pared, en cuya parte superior se abre una pequeña ventana, donde puso una maceta que debe ser una especie de campo de arroz en miniatura. Al lado de esta ventana rampa un gecko. El techo está cubierto de tejas, con algunos guijarros. Esta casa ocupa la mayor parte del frente del dibujo y está construida sobre un pequeño muro de piedra. Como esta pared tiene vista a un pequeño arroyo, en la parte de atrás vemos un pedazo de puente. Por lo tanto, si proporciona una descripción general de los lugares, debe ser un puesto de peluquería ubicado al final de un puente que cruza un río.

No solo es extremadamente atractivo, sino que solo Bunpô representa con un pincel todo un conjunto de detalles, tanto la ubicación de la casa como su estructura, sin olvidar nada. Él realmente tiene un talento increíble.

En la sexta imagen a la derecha, un guerrero tira de un caballo por el medio de una llanura con juncos chinos. De nuevo, no hay nada aparte de estas grandes hierbas, ni árbol ni dique; además, estas hierbas están más dispersas por abajo y más densas por arriba, de modo que la llanura parece vasta, siniestra y ligeramente ascendente. El guerrero y el caballo ocupan el centro de la imagen, un poco hacia arriba. No entiendo exactamente lo que representa este dibujo, pero como el caballo tiene una banda ventral y no está ensillado, uno puede preguntarse si no se trata de un caballo salvaje que un guerrero busca domesticar.

Es interesante el hecho de que él sea un guerrero, y no un palafrenero (se nota en el moño, la ropa y la espada), y también que muestra claramente la actitud brusca del caballo, asustado por el viento entre la hierba alta.

 

        … notas de las fuentes y comentarios propios

  • En la entrada del sexto día, ya hablamos de Watanabe Nangaku (1767-1813), que fue un pintor japonés, nacido en Kyoto; estudiante de Maruyama Masataka (Ōkyo); introdujo el estilo Maruyama-Shijo en Edo, donde enseñó; y de Kawamura Bunpô (1779-1821), que fue un grabador japonés del período Edo , un especialista en ukiyo-e.
  • También decíamos: “El álbum del Concurso Takurabe gafu que miraban Shiki y Kyoshi, bajo el título hoy de “Concurso de poemas locos escritos en los caminos de la costa (Kaidô kyôka awase)”, tiene dos volúmenes, incluye poemas de Yosai e ilustraciones de Watanabe Nangaku y Kawamura Bunpô. Las ilustraciones versan sobre dieciocho temas poéticos, de uno en uno, representados por cada uno de los dos artistas como si de una competición se tratara. Es una delicia, muy recomendable, y puedes verlo pinchando aquí”.
  • Shiki, comenta esos dieciocho temas de los 18 dibujos, y aquí en esta entrega, comenta los 6 (5 realmente) primeros de Bunpô que pueden observarse en el libro 2. En la siguiente entrega comenta otros 6 y en la siguiente los 6 restantes. Hemos podido localizar dichos dibujos, y se han insertado en el texto. Si alguien quisiera encontrarlos directamente en el cuaderno escaneado, pasamos a ubicarlos concretamente sobre dicho libro, que puede verse en línea o descargar directamente pinchando aquí.
  • Así, el primer dibujo que comenta Shiki, con tres barcos, puede verse en página 5 del documento referido.
  • El segundo dibujo que comenta Shiki, sobre una posada con tres hombres, puede verse en la página 7.
  • El tercer dibujo, de los contrabandistas cruzando el río cargando a otras personas, puede verse en la página 9.
  • El cuarto dibujo Shiki rehúsa a comentarlo al no apreciar el tema con claridad (página 11). Es este:
  • El quinto, de una barbería con un “gecko” en la pared, está en la página 13 del documento.
  • Y el sexto, en el que un guerrero sujeta un caballo entre las hierbas, está en la página 15.
  • En las páginas pares del pdf, pueden observarse las obras de Nangaku.
  • El traductor al francés, Lozerand, refiere la complejidad de la traducción de términos pictóricos del japonés que son muy técnicos y que finalmente traduce como: fuchi (composición) que significa la disposición de los diferentes elementos, kekkô (organización del conjunto) para la disposición, la estructura y fudetsuki (manejo del pincel) la forma de escribir o dibujar. De igual modo, ha traducido Shukô (un término fundamental de la estética de la época Edo que designa la idea original) como un truco particular con el que se trata un tema que puede ser reconocido.
  • Lo que se traduce como “pasadores de gente”, eran personas fuertes que ayudaban por unas monedas a otros viajeros más débiles a cruzar los ríos. Su labor era la de un barquero, pero vadeando el río con personas sobre sus espaldas. En ellos se vive, en parte, el mito de Caronte. Los había ocasionales, como meras personas que ante una circunstancia prestaban su ayuda puntual y solidaria, de donde surgió el conocido cuento zen de “dos monjes y una mujer”.
  • Yosai es uno de los pseudónimos del famoso escritor Ueda Akinari o Ueda Shûsei (1734-1809), autor de los reconocidos “Cuentos de luna y lluvia (Ugetsu monogatari)” y “Cuentos de lluvia de primavera (Harusame monogatari)”. Por otro lado, podemos ver los cuatro tomos originales en japonés del libro que Shiki refiere de Yosai –“Concurso de poemas locos sobre la Ruta de los Mares (Kaidô kyôka awase)”- en línea pinchando aquí. Por lo que Shiki comenta en la entrega, parece que no disponía del primer volumen.
  • Edo (estuario), ​ es el nombre que tuvo Tokio hasta 1868, año de la restauración Meiji.
  • El famoso Tôkai-dô, (Camino del Mar del Este), supuso un camino trascendental en la vida de Matsuo Bashô. Fue la más importante de las Cinco Rutas del Período Edo, conectando Edo (hoy en día Tokio) hasta Kioto, en Japón. A diferencia de la interior y menos transitada Nakasen-dō, Tôkai-dô transcurría a lo largo de la costa del mar del este de Honshu, de ahí el nombre de la ruta. Viajar a lo largo del Tokaido, fue un tema muy popular en el arte y la literatura de la época.
  • El reconocido artista Hiroshige -autor de Cien famosas vistas de Edo (Meisho Edo hyakkei, 1856-1858)-, representó cada una de las 53 estaciones de descanso (shukuba) de Tokaido en su obra “Las Cincuenta y Tres Estaciones de Tokai-dô”.
  • En cada una de las cincuenta y tres etapas que marcaron la Gran Ruta, se estableció un relevo para los viajeros y sus caballos. Una de ellas, es la que está representada en los dibujos que Shiki refiere.
  • El Mon fue la moneda de Japón desde el periodo Muromachi en 1336, hasta el periodo Meiji temprano en 1870. Co-circuló con el nuevo yen hasta 1891. El Kanji para mon es 文.
  • Un gecko es una lagarto propio de tierras cálidas. Se caracterizan porque no tienen párpados y se lamen los ojos para mantenerlos húmedos.
  • Los “juncos chinos” que aparecen en el dibujo aludido del guerrero y el caballo, parecen ser el Miscanthus Sinensis, llamado también “hierbas de pampa, susuki, suzuki y hierba de plata japonesa”.
  • La haijin Nishiguchi Sachiko (1925-) escribió:                                            suzuki en flor / la esposa, con veinte años, / y desaparecida.
  • Un palafrenero, según la RAE, es un criado que lleva del freno el caballo o sencillamente un mozo de caballos, muy numerosos por aquellos tiempos en Japón.

Noveno día. 18 de mayo

(Excepcionalmente, Shiki no hizo ninguna entrega los días 15, 16 y 17 de mayo, cosa que se entenderá al leer el texto).

 

– Cuando estaba convaleciente en Suma, copié en una carta este poema cuya autoría desconozco:

Lleno de penas,

pero cada día más vivo

¡me recuperaré!

y pondré a prueba las fuerzas

de este cuerpo limitado

-Kono ue ni / Nao uki koto no / Tsumore kashi / Kagiri aru mi no / Chikara tamesan-

En aquellos días, fui aceptando la situación, pero cuando lo pienso hoy, entiendo que realmente se trataba solo del comienzo de la enfermedad: no podría explicar con palabras los dolores que se apoderaron de mí desde hace un año, y nunca podría haberlos imaginado. Finalmente, en mayo de este año, uno de mis amigos me sorprendió al decirme que este quinto mes me causaría problemas de salud, pero no le presté atención, y le dije que no, que no había necesidad de preocuparse, que el mismo mes de mayo que me había torturado el año pasado, ahora parecía darme un respiro.

Sin embargo, finalmente, el comienzo de este mes… desde que yo recuerdo, siempre fue así. Hay muchas personas que se comunican e interesan diariamente por mí, y, aunque su atención logra disipar mis penas por un tiempo, desde el pasado día 7 de mayo ya me despierto con grandes dolores. No sé si finalmente habría una parte mental, pero lo cierto es que nunca había sentido nada parecido. El día 8, mejoré un poco, al igual que los días que siguieron: la situación se estabilizó al mismo tiempo que el clima; pero el día 13, apareció un dolor terrible, sin precedentes: mi corazón palpitaba violentamente y yo no paraba de llorar o de gritar. Tampoco podía soportar el dolor que mi propia respiración me estaba causando. Finalmente logré terminar ese día y el 14 se desarrolló sin incidentes, pero, en tal estado de agotamiento y debilidad, que aproveché el día entero para dormir. En la mañana del 15, mi temperatura era de 34,7 grados al despertar y sin visos de que fuera a subir, lo que me causó un sufrimiento que no era comparable al del día anterior. Fue entonces cuando renuncié a mi destino y, como en ese momento estaba recostado junto a una estatuilla de yeso que sirve de jarrón para unas peonías, la agarré y escribí por detrás, grabando la fecha.

al grabar el jarrón,

un montoncito de tierra

debajo de la peonía

-Tsuchi ikkai / Botan iketaru / Sono shita ni-

 

Con este gesto, estaba tratando de decir que si seguía así, sería mi poema de despedida, o incluso mi último poema, pero, ¡por suerte! por la tarde, poco a poco me olvidé de mi dolor y, feliz al recordar que hoy era la fiesta en Negishi, cambié completamente de estado de ánimo, festejé con cuajada de soja y bebí una copa de sake para celebrar el evento: sí, es verdad que aunque venía de sufrir el mayor gafe del año, mi mejoría la consideré prometedora; sin embargo, como todavía quedan quince días del mes de mayo, no paro de preguntarme cómo podré ocuparlos.

– El 15 de mayo, fue la fiesta en el santuario Mishima de Kami Negishi y ese día, como todos los años, comenzó a llover. Con una cuajada de soja, algunos brotes en ensalada y todo ello acompañado de una copa de sake, fue un placer sin comparación:

para estas fiestas,

como siempre, calado

y sin parar de llover

– Kono matsuri / Itsumo unohana / Kudashi nite –

 

las currucas también

envejecen;

fiesta en Negishi

-Uguisu mo / Oite Negishi no / Matsuri kana-

 

se deja de trabajar:

ya hay brotes de criptómeras sagradas

y flores de glicinia

– Shûfuku naru /Kamusugi wakaba / Fuji no hana-

 

ahí van las carrozas

adornadas con ofrendas

¡y peonías!

-Hikiidasu / Nusa ni botan no / Kazari dashi-

 

brotes de bambú

y cogollos en ensalada

¡es hora de la fiesta!

-Takenoko ni / Kinome o aete / Iwai kana-

 

extraño mis dientes:

los brotes de bambú están duros

y luego hay sepia

-Ha ga nukete / Takenoko kataku / Ika kowashi-

 

cuesta digerirlo…

¡tener esta cocina

un día de fiesta de verano!

-Fushôka na / Ryôri o natsu no / Matsuri kana-

 

fiestas del barrio:

ya está Negishi

lleno de mosquitos

– Uji matsuri / Kore yori Negishi / Ka no ôki-

                   … notas de las fuentes y comentarios propios

– De regreso de China, extremadamente enfermo, Shiki permaneció dos meses en el Hospital Kôbe (ciudad muy conocida por criar la mejor carne de ternera del mundo) , en junio y julio de 1895; y luego se quedó en Suma (un lugar cercano a Kôbe, famoso por su preciosa playa) un mes más de convalecencia, que luego continuaría finalmente en Matsuyama.

– La carta que refiere Shiki, en la que escribió el poema de autor desconocido, es una carta de su amigo Ioki Ryôzô (o Hyotei, 1870-1937), médico, haijin, también natural de Matsuyama, y que como comenta RJ. Tuck, más tarde se convirtió en un defensor de la esencia nacional japonesa.

– El poema que contiene la carta, se atribuye a menudo a un guerrero del Período Sengoku o “Periodo de los Estados en guerra”, Yamanaka Shinnosuke, que murió en 1578. Se encuentra en una referencia en “Bushidô: el alma de Japón (Bushidô: the soul of Japan)” de Inazô Nitobe (1862-1933), publicado en inglés en 1898 (lo que prueba que este poema debería ser parte de la cultura general de los guerreros de esta generación): Come! evermore come / Ye dread sorrows and pains! / And heap on my burden’d back; !That I not one test may lack / Of what strength in me remains!. Nitobe encontró en “Bushidô , el Camino del Guerrero”, las fuentes de las ocho virtudes más admiradas por su pueblo: la rectitud, el coraje, la benevolencia, la cortesía, la sinceridad, el honor, la lealtad y el autocontrol .

– Nuevamente, Shiki hace una referencia a lo poco que le gusta el mes de mayo (lo hizo en su anterior obra, y lo hizo al comenzar esta).

– Shiki hace una referencia a una estatuilla que sirve de jarrón: más adelante, en unos días, sabremos que es una estatuilla que representa su figura.

– En el primer haiku, el traductor se pregunta: ¿Debería darse al verbo ikeru un doble significado: componer un ramo / enterrar?

– Existía la tradición de “poemas chinos antes de la muerte”, referidos por el orientalista Paul Demiéville. También se hacía en Corea durante la Dinastía Joseon. En Japón, era y es costumbre entre los haijines, escribir Jisei (no ku) o poemas de despedida (que no necesariamente tiene que ser el último poema que se escriba).

– La cuajada de soja es lo que hoy y en nuestro entorno, conocemos como tofu.

– Dice la RAE: Sake. Del jap. sake. 1. m. Bebida alcohólica obtenida por fermentación del arroz.

Se trata de una bebida frecuentemente vinculada a la vida y/o la obra de los haijines. Su kanji, como puede observarse, parece una botella de la que se salen algunas gotas (酒). Bien, es pues  una palabra japonesa que significa «bebida alcohólica», pero que en los países occidentales se concreta en un tipo de bebida alcohólica japonesa preparada de una infusión hecha a partir del arroz, y conocida en Japón como nihonshu «alcohol japonés». Aquí, es entendido como un «vino de arroz»; si bien, esto no es apropiado puesto que «vino» es exclusivamente la bebida obtenida por fermentación alcohólica del mosto de la uva. También existen otras bebidas conocidas como ese «vino de arroz» que son significativamente diferentes del nihonshu. El sake puede tener entre 14 a 20 grados de alcohol.

Antonio Martínez (haijin albaceteño y estudioso del haiku), ha realizado un trabajo titulado “El haiku y el sake” que presentó en el 4º Encuentro Internacional de Haiku celebrado por la AGHA, y que esperamos vea una próxima publicación en el Libro de Actas de dichos Encuentros. Al final de estas notas, pueden leerse unos pocos haikus que refieren el sake (y las flores).

– El santuario Mishima de Kami Negishi, es un Santuario cerca de la casa de Shiki.

– Cuando Shiki habla de las lluvias de las fiestas, se refiere a las lluvias del cuarto mes del viejo calendario ya citadas en entregas anteriores.

– La RAE define “curruca” como “pájaro canoro de diez a doce centímetros de largo, con plumaje pardo por encima y blanco por debajo, cabeza negruzca y pico recto y delgado. Es insectívoro y el que con preferencia escoge el cuco para que empolle sus huevos”. ¿Se quiere Shiki representar como una curruca?… una “curruca que envejece” (oi uguisu), pero que igualmente canta desde finales de la primavera hasta el verano.

– La Cryptomeria es un género de conífera. Antiguamente llamada Cedro japonés, está formada por una sola especie, la Criptomeria Japonesa o Sugi. Es endémica de Japón, donde es conocida con el nombre japonés de Sugi (杉). En Occidente se ha incrementado el uso del término «sugi» para referirse a este árbol, denominación más adecuada que el usado antiguamente en inglés, «cedro japonés», porque el sugi no es un auténtico cedro.

 

                               Algunos haikus de saque (y flores)

BASHÔ (1644-1694)

flores de la cascada:

las llevaré de recuerdo

a mi grupo de sake

 

tras apurar el sake,

convirtamos el casco

en un florero

 

tardas sólo un poco,

y los crisantemos en la boca

¡se han convertido en vinagre!

 

(Bashô toma con alguien un sake y les han servido una tapa (sakana) de crisantemos. Con la charla dejan de “picar”, y el sabor del crisantemo se va avinagrando).

 

TAKARAI (ENOMOTO) KIKAKU (1661-1707)

sake bajo las flores…

incluso un monje puede disfrutarlo

con un poco de sal

 

esta copa de sake,

quisiera admirarla cerca

de la flor del crisantemo

 

POPULAR/ANÓNIMO

si falta el sake,

no hay belleza en las flores

de los cerezos