
Vereda vieja
La sombra de las piedras
alargándose

Luna de otoño
El niño va pisando
huellas en la arena

Vereda vieja
La sombra de las piedras
alargándose

Luna de otoño
El niño va pisando
huellas en la arena

Así, tal cual,
como hierbas que son,
los brotes se abren
– Taneda Santoka
(trad. Vicente Haya, Hiroko Tsuji)
«La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida.»
(de la Carta de la Tierra)

Ascender hasta la cumbre por la ladera norte; sin senda, sin camino, monte a través; entre margas horadadas, rocas desprendidas que van descendiendo con lentitud geológica; por el pinar poblado de matas y arbustos… Llegar a la cima y otear el horizonte difuminado bajo la luz anaranjada de la tarde. Aspirar la humedad del relente cuando el sol declina. Observar la variedad de líquenes impresos en el gris de las piedras esculpidas por el viento y las lluvias. Caminar despacio por la cresta que se abisma en el verdor del bosque hasta las tierras yermas que circundan el embalse. Y bajar, al fin, por el mismo lugar del ascenso, sumido en las sombras del crepúsculo, respirando el aire empapado de la última luz.
Pino seco.
Las estrías del agua
en las rocas.


Cuando la aurora
aún luce tintes malvas,
canta el cuclillo
– Matsuo Bashô
(trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo)
«Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud.
El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza.»
(de la Carta de la Tierra)
Queridos amigos de El Rincón:

En los bejucos
que cubren el pino seco
el sol de la tarde

Con techo de yagua*
el pasillito
del bohío al pozo
*tejido fibroso que rodea la parte más alta de la palma real, que se utiliza para diversos usos.

El cielo
casi cubierto de nubes
Atardece en el palmar.

Viento de sur.
El muelle viejo
sin las gaviotas

En la punta
de la rama seca de aroma
una libélula

Mañana sin viento,
lirios de agua
sobre el reflejo del pino

Por la tarde
dentro del bohío
el olor de las frutas

al borde
de las berreras* sembradas
una choza rota

Al lado del carretón de bueyes
una yegua con su potrico

Tarde sin viento.
En la espiga
dos bichitos pegados