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Mayo de 2026

此の春の

朝の我が

庭にありける

世界の全ての

美しさかな

 

Kono haru no

asa no wa ga

niwa ni arikeru

sekai no subete no

utsukushisa kana

 

En esta mañana

de primavera,

¡ah!, ¡toda la belleza

del mundo está reunida

en mi jardín!

 

¡Ah! ¡Primavera!

La belleza del mundo

en mi jardín

 

 

 

 

渦を巻く

午後の香りや

山査子の

陰で聞こゆる

恋物語

 

Uzu o maku

gogo no kaori ya

Sanzashi no

kage de kikoyuru

koi-monogatari

 

¡Se arremolinan

los aromas de la tarde!

A la sombra

del espino blanco se oyen

historias de amor…

 

 

詩を仕上ぐる

為の言葉を

探しつつ

日暮の庭で

風邪ひきたり

 

Shi o shiaguru

tame no kotoba o

sagashitsutsu

higure no niwa de

kaze hikitari

 

Va anocheciendo

en el jardín…

Buscando la palabra

con que acabar el poema,

acabo constipándome.

 

 

 

 

春荒れや

まだ残れりし

花弁は

夜中の空に

上がりて消へて

 

Haruare ya

Mada nokorerishi

hanabira wa

yonaka no sora ni

agarite kiete…

 

Con la tormenta

de primavera,

salen volando al viento

en la noche los últimos

pétalos que quedaban…

 

 

 

 

故郷の

青空守る

鸛鶴よ

虹の向こうへ

乗せて呉れたし

 

Furusato no

aozora mamoru

kônotori yo

Niji no mukô e

nosete kuretashi

 

¡Cigüeñas que guardáis

el cielo azul

de mi tierra natal!

¡Llevadme con vosotras

más allá del arco iris!

 

 

 

 

アイビーは

プラスチックに

似ている程

日に照らされて

ピカピカ光る

 

Aibî wa

purasuchikku ni

niteiru hodo

hi ni terasarete

pika-pika hikaru

 

La hiedra

relumbra bajo el sol

como si fuera plástico

 

 

 

 

 

黄昏の

霞に沈む

小山かな

蛾の眉の

如き輪郭

 

Tasogare no

kasumi ni shizumu

koyama kana

Hihiru no mayu no

gotoki rinkaku

 

¡Ah! ¡Las colinas

hundiéndose en la niebla

de primavera!

Su perfil al crepúsculo,

las cejas de una polilla.

 

 

 

 

「南無阿弥陀

仏南無阿弥陀…」

唱えつつ

「此の数珠、げに良き

琳の玉や」とて

 

“Namu Amida

Butsu Namu Amida…”

Tonaetsutsu

“Kono juzu, geni yoki

rin no tama ya” tote

 

“Namu Amida

Butsu, Namu Amida…”

Recita y piensa:

“Las cuentas del rosario

¡qué buenas bolas chinas…!”

Caligrafiado por Carlos P. Ehrenspeck bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

«se va la primavera,

son lágrimas los ojos de los peces

el canto de los pájaros»

(Trad. Félix Arce, momiji)

 

行く春や
鳥啼き魚の
目は泪

– En la caligrafía:

行く春や
鳥なき魚の
目は泪

 

Comentado por Jorge Braulio:

Agua en el agua. Un sumergirse para despedir a quienes nos dan sus flores. Aire en el aire. Gorjeos impregnando de tristeza la partida. Y todo en un fluir que nos devuelve al pez, al ave en que reconocernos, como extensiones de lo que somos. Sin desdoblamientos. Lo que se va nos lleva. Las despedidas no siempre separan: somos sustancia compartida. Entonces no es extraño que, en un adiós, los ojos de los peces sean lágrimas. Y el cantar de las aves… Disueltos en el agua y en el aire, reconociéndonos en cuanto nos rodea. En lo que dejamos. Bien lo sabe el poeta, a punto de iniciar su viaje: agua en el agua. Aire en el aire. Así, las despedidas.

 

 

Haibun 69

Haibun 69

Cuando despierta el hayedo

En la suave marcha hacia el bosque hemos dejado atrás praderas llenas de vida, donde se producen pequeños arroyos que planean haciendo curvas -formando un cauce de “aguas torcidas”-, pequeños meandros zigzagueantes entre la hierba.
Junto a ellos brota fuerte la hierba centella, de hojas brillantes y flor luminosa; siempre cerca del agua.
Una rana se esconde bajo la roca…
Hay caballos que pacen tranquilos, con algún correteo de los juguetones potrillos, y entre la hierba lucen pequeñas mayas o margaritas, que invitan a pensar; “marzo mayea”.
Seguimos hasta entrar en el arbolado desnudo.

Aún sin hojas,
traspasan ramas y brotes
rayos de sol.

Arbustos y árboles muestran yemas en los extremos de las ramas; los amentos del sauce llenos de ‘pelillos’ amarillo-verdoso, el espino albar como botones rojos.
Al borde del camino unas violetas.
Más adelante las hayas de color rojizo y, desde la tierra, pequeños hayucos con alas de mariposa.
Entre el hayedo con orientación al sur, amarillea un tramo en el suelo…

Pálido sol,
en laderas, narcisos
y la dens canis.

De cerca se distinguen los narcisos que de tres variedades han nacido por todas partes.

Y una preciosa flor de formas un tanto desafiantes, de color fucsia a la que llaman ‘diente de perro’.

Ya sin árboles, ascendiendo hacia las ruinas del Fuerte…

Buen lugar para avistar el entorno, y en la antigüedad, otear a quien
pudiera acercarse.
Sobre sus viejos muros con fosos defensivos, mira hacia arriba la salamandra, y asoman entre grietas pequeños helechos, redes de araña, musgo, algunos insectos…

Todo de un tamaño diminuto.

Cauce sombrío…
en la humedad del musgo
la prímula.

Contemplo, dentro del ciclo de la naturaleza, el gran milagro del nacimiento.

Carmen García Carnicer
(Pamplona, España)

. . . …………… . . .

 

 

Mayo de 2026

Si te seduce la fotografía y te apasiona el haiku, no dejes de experimentar, componer y enviar tus shahais. A pesar de la aparente dificultad combinatoria de ambos géneros, el visual y el verbal, de pronto, de forma insólita e imprevisible, saltará la chispa, a modo de repentino satori, que esclarecerá la verdadera naturaleza del shahai, su radical belleza y simplicidad. Todo un descubrimiento que te hará exclamar, cual renovado Arquímedes: ¡eureka!

Mayo de 2026

Indiferente
al pincel que la roza…
la mariquita

Luezei
Luis Plaquín

Compartimos en esta oportunidad dos haigas.

Las obras que lo conforman son autoría de Claudia Morikone, discípula de la sensei Cristina Ishikawa. Los peces están realizados con la técnica Kōhitsuga.

Los haiku corresponden al monje budista Diagu Ryōkan y al poeta Yamaguchi Sodō.

 

 

Abril de 2026

CONSTRUIR

Soñando ¿qué?
Un árbol de Navidad
En la basura.

DECONSTRUIR

En estos días abrileños de Semana Santa y de Pascua, con la primavera entrando por puertas y ventanas, ¿quién se acuerda de la pasada Navidad? Si acaso, pensamos en el próximo verano. Pero en la Navidad…

Sin embargo, fue solo hace unos pocos días, cuando en uno de los contenedores para basura que hay en la calle, estaba un pequeño árbol de Navidad. Tirado, botado como objeto inservible. Sí, ese pequeño árbol de Navidad que hace solo tres meses, seguramente, era imán de ilusiones, esperanzas y buenos deseos en las personas de una casa cualquiera. ¡Qué cambios trae el destino!

   Hoy, tirado a la basura por inservible, quise pensar que este arbolito seguía con vida. Y como vivir es soñar, ¿por qué no iba a tener sus propios sueños?

  El sueño. No conozco una tradición literaria que no se haya servido del sueño como metáfora de la vida. Sin embargo, en las tradiciones orientales asiáticas acunadas por el taoísmo y fermentadas por el budismo, es un tema central. Tal vez no haya una historia que mejor ilustre la desconfianza oriental por la realidad percibida por los sentidos que la célebre reflexión del filósofo chino Zhuang Zhou cuando una mañana despierta y no sabe si es él quien ha soñado que era una mariposa revoloteando en el campo o si, más bien, es una mariposa que está soñando que ahora es un hombre.

   En el Japón ancestral, la voz del sueño, ajena por naturaleza a la voluntad y responsabilidad del durmiente, era interpretada  como voluntad del cielo y, en consecuencia, ciegamente obedecida. El oficio de oniromantes profesionales (yume toki) gozaba del respeto que, en nuestra sociedad, puede tener el de psicoanalista. La obra para muchos cimera de las letras niponas, El relato de Genji,  está transida de la idea del sueño, tanto que sus personajes parecen estar siempre soñando. «Una noche de sueños interminable es la vida mía», escribe la dama Akashi en uno de sus poemas al príncipe Genji. «El puente flotante de los sueños», una de las metáforas de la vida más entrañables en la tradición cultural de Japón, da nombre a uno de los capítulos de ese libro y durante siglos se creyó que en tal título, de hondas raíces budistas, estaba la clave secreta de la obra.

    Hay otro libro, el Soga monogatari (en español traducido como La historia de los hermanos Soga) donde una mujer, Masako, le compra a su amiga un sueño fausto que esta había tenido. Se lo compra a cambio de un objeto valioso para su amiga.

   ¿Y en la tradición literaria moderna?  El sueño, ese pasadizo íntimo e impúdico del subconsciente por el que se cuelan los susurros, ora de dioses ora de monstruos, ha figurado de forma destacada en la literatura japonesa también contemporánea. Ahí está el famoso Haruki Murakami muchos de cuyos personajes se mueven por las páginas mecidos por los sueños con la misma naturalidad con que los azores se mecen en el aire de un cielo azul: blanda y silenciosamente. Yasunari Kawabata, este sí Premio Nobel, usaba los sueños como un recurso narrativo de primer orden, por ejemplo, en El lago o en País de nieve, por no hablar de La casa de las bellas durmientes.

   ¿Y en poesía? Es célebre, y no solo por su belleza, la poeta Ono no Komachi por poemas como estos dos (el 552 y 553 de la antología Kokinshū, del año 905):

 

Durmiendo vi

A mi amado a mi vera.

De haber sabido

Que no era más que un sueño,

¿Iba yo a despertar?

おもひつつ                                                   omoitsutsu

寝ればや人の              nureba ya hito no

見えつらむ                                                   mietsuramu

夢と知りせば                                               yume to shiriseba

覚めざらましを                                          samezaramashi o

 

Medio dormida,

He visto a quien yo amo.

¿No es un motivo

para confiar desde ahora

en cualquier fugaz sueño?

 

うたたねに                                                         utatane ni

恋しき人を           koishiki hito o

見てしより           miteshi yori

夢てふものは          yume te fu mono wa

頼みそめてき          tanomisometeki

 

Filosóficas o literarias… ¿no son razones suficientes para pensar, si miramos bien (el yoku mireba que recomendaba Bashō), que este arbolito de Navidad aunque haya sido tirado a la basura, sigue soñando? No importa qué. Al haijin le basta saber que tiene vida y que, como todo ser viviente, sueña. Y es digno de figurar en un torpe haiku como este.

Abril de 2026

Caligrafiado por Susana Rivera bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Taneda Santouka.

mansamente,

las islas extendiéndose

en el cielo claro de otoño

(trad. Félix Arce, momiji)

 

秋晴れの

島をばらまいて

おだやかに

 

–         En la caligrafía:

秋晴れの

島をばら万いて

おだや可に

——————————————–

Comentado por Ángel Aguilar:

 

Por fin la serenidad.

Se disuelven en el cuenco vacío de Santoka: un intento de suicidio, el nombre de su madre muerta y los 45.000 kilómetros buscando un sentido a tanto dolor. Ya no pregunta, contempla el mar, la luz que se reparte entre el agua, las islas, el cielo limpio.

Esta paz. En la madurez esta claridad, este refugio efímero y seguro en medio de la inmensidad.

Se acabaron las tormentas y surgen las islas: ya no escarba entre las nubes, se sabe una gota en el mar inmenso, tranquilo. Desde una de las islas mira a las otras, sin preguntarse por qué esta siembra de felicidad.

La luz se refleja en sus gafas, en sus ojos gastados, conmovidos. Ah ¿quién habla de no sentir, cuando el sake antes, y la belleza ahora, han respondido a todo?

Se ha parado el mundo ¿hace falta que siga?

ZIHUATANEJO

Roxana Dávila Peña
mushi

Antes de que amanezca, la bahía todavía está en silencio. Las pangas aún en la arena ya casi están listas. No se ven sus colores. Alguien revisa un motor; otro acomoda las hieleras.

Las olas están tranquilas, pegan contra la madera. Huele a sal húmeda y a sudor. Nadie dice mucho. Se tensa un hilo. Por fin se alejan las embarcaciones. Cuando regresan, el sol ya pega de frente.  Busco la sombra de una parota. El agua del mar es de otro color.

Qué curtidas las manos del hombre que acomoda las redes.

Las pangas regresan una tras otra. La pintura de algunas ya tiene tiempo. Aquella lancha se llama “Mi linda Aurora”. Recuerdo a mis hijos.

El pescador del pantalón remangado, salta primero y jala una cuerda. Cada ola deja algo: un hilo de algas, una pluma de gaviota, escamas que brillan un segundo y luego se apagan.

Algunos peces golpean la cubierta; brillan.

Los compradores no tardan. Las mujeres llevan bandejas. Los niños siguen con la vista los peces que aún saltan. Ahora el pescado cambia de manos. Algo queda en las uñas.

Ahuyento las moscas.

El pescador del sombrero roído y sus hijos abren las atarrayas como abanico. Chocan los plomos. ¿Qué cenarán hoy?

Domingo de Ramos.
La niña trenza
hojas de palma.

Abril de 2026

火祭りの

爆竹の音と

香しき

花の光は

春目覚めさす

 

Hi-matsuri no

bakuchiku no ne to

kaguwashiki

hana no hikari wa

haru mezamesasu

 

Por San José,

el ruido de la pólvora

y el brillo perfumado

de las flores despiertan

a la primavera.

 

 

 

 

三月の

ウサギのように

この僕は

喜びで気が

狂っているよ

 

Sangatsu no

usagi no yô ni

kono boku wa

yorokobi de ki ga

kurutteiru yo

 

¡Como una liebre

de marzo! ¡Así me siento!

¡Enajenado!

¡Pletórico! ¡Exultante!

¡Rebosante de júbilo!

 

 

 

 

火祭りの

灰は朝風と

共に去りぬ

春の目覚めで

心痛む

 

Hi-matsuri no

hai wa asakaze to

tomo ni sarinu

Haru no mezame de

kokoro itamu

 

¡Ah! ¡Las cenizas

de las Fallas al viento

de la mañana!

¡Cuán triste es el despertar

de la primavera!

 

 

 

 

雨降りの

ヘネラリフェかな

暗闇で

夜は中庭を

あふれさせつつ

 

Amefuri no

Henerarife kana

Kurayami de

yo wa nakaniwa o

afuresasetsutsu

 

Cesó la lluvia.

La noche inunda el patio

en el Generalife…

 

 

 

 

 

 

もじゃもじゃの

黒猫ちゃんは

この寒い

午後に冷たく

春を迎える

 

Moja-moja no

kuroneko-chan wa

kono samui

gogo ni tsumetaku

haru o mukaeru

 

En esta tarde

fría, el micho negro

de pelo enmarañado

recibe con frialdad

a la primavera.

 

 

 

 

オレンジの

木の後ろから

出づる月

見つつフレンチ

トーストを食う

 

Orenji no

ki no ushiro kara

izuru tsuki

Mitsutsu Furenchi

tôsuto wo kuu

 

Tras los naranjos,

sale la luna.

Mientras la miro,

como torrijas.

 

 

 

 

春空を

彩る凧は

上がりけり

直ぐに患者の

気持ちも上がる

 

Haruzora o

irodoru tako wa

agarikeri

Sugu ni kanja no

kimochi mo agaru

 

La milocha

que colorea el cielo

de primavera

se eleva como el ánimo

del enfermo al divisarla.

 

 

 

 

オレンジの

花の夜かな

トリアーナ

橋から聞こゆ

ホルンの音は

 

Orenji no

hana no yoru kana

Toriâna

bashi kara kikoyu

Horun no oto wa

 

¡Noche de azahares!

Desde el puente de Triana,

son de cornetas.

 

Abril de 2026

Este año en Santiago, nos saltamos completamente el otoño y pasamos directamente del verano al invierno, con lluvias, días nublados y bajas temperaturas. A mi mente, sin ni siquiera mencionar mi cuerpo, le está costando aclimatarse. Mi refugio, como siempre, es la literatura. Gracias a ella puedo viajar a lugares más cálidos y disfrutar de la llegada de la primavera, la floración de los cerezos y los cielos azules.

El último período en que se divide la estación primaveral desde el punto de vista del uso del kigo, corresponde a 晩春 banshun o fin de la primavera. Abarca desde el término solar 清明 seimei; puro y claro, alrededor de 05 de abril, hasta el día anterior al término solar 立夏 rikka o inicio del verano, el 06 de mayo aproximadamente. Si bien el término 晩春 banshuu significa fin de la primavera, en la parte norte de Japón la nieve se está derritiendo, sobre todo este año en que la cantidad de nieve caída en Japón fue sin precedentes. En la parte central y sur de archipiélago nipón es el momento de la floración de los cerezos, los cuales este año se han adelantado casi diez días en algunas zonas.

Eso en cuanto al momento de la estación en la que se encuentra el haiku. Respecto a los 忌日 kinichi o aniversarios de muerte, es interesante analizar cómo los haijines los utilizan. Ya que constituyen kigo, esa parte del haiku ya está cubierta, por lo que el resto del poema hace referencia o a la estación en la que se conmemora el aniversario o a eventos de la vida y el trabajo del autor fallecido. De esta forma, es una celebración de la historia literaria que nos han dejado estos hombres y mujeres de letras, y que a través de la brevedad propia de esté género poético japonés, permite mantenerla viva en la memoria colectiva.

En esta ocasión, los haikus que seleccioné corresponden a kinichi de autores, novelistas y poetas, que fallecieron en el período de fin de primavera o 晩春 banshun.

三鬼忌 sanki ki

1 de abril.

Saitou Sanki (1900-1962) fue un poeta de haiku originario de la prefectura de Okayama. Su nombre real era Saitou Keichoku. En 1933, mientras ejercía como dentista, comenzó a escribir haikus por sugerencia de un paciente. Se dice que el seudónimo Sanki (tres demonios) surgió de forma espontánea (algunas fuentes afirman que es un juego de palabras con «thank you»). En 1937, se dedicó a escribir haikus sin kigo, centrándose especialmente en la guerra. En 1938, una dolencia pulmonar previa reapareció y desarrolló caries lumbares, enfermándose gravemente durante un tiempo, pero recuperándose milagrosamente. Esto lo impulsó a abandonar la medicina y, apoyándose en conocidos, consiguió trabajo en una pequeña empresa comercial. En marzo de 1940, fundó Tenko. En agosto de ese mismo año, fue arrestado en relación con el llamado Incidente del Haiku de la Universidad de Kioto. Luego de dos meses de prisión, fue liberado y se le ordenó cesar sus actividades de escritura. Dejó de escribir haikus durante cinco años, hasta después de la guerra. En 1942, renunció a su empresa comercial y se mudó solo a Kobe, dejando a su esposa e hijos en Tokio. Al año siguiente, se mudó a una casa de estilo occidental que más tarde se conocería como «Sankikan».

Recibió póstumamente el premio de la Asociación de Poetas de Haiku.

El haiku que conmemora su aniversario de muerte es de Kusumoto Kenkichi (1921-1988).

三鬼忌のハイボール胃に鳴りて落つ

sanki ki no haibo-ru i ni narite otsu

aniversario de Sanki, el highball resuena en mi estómago y me duermo

 

“ハイボール Highball” es un término general para los cócteles que se preparan mezclando bebidas alcohólicas con refrescos. A menudo se refiere específicamente a «whisky y soda». Sin embargo, existen muchos tipos de highball con diferentes bases y mezcladores, como el llamado «酎ハイ chuhai» que se prepara mezclando shochu (aguardiente japonés) con soda; y el «コークハイ co-kuhai» que es whisky mezclado con Coca-Cola.

虚子忌 kyoshi ki

4 de abril.

 

Takahama Kyoshi (1874-1959). Poeta de haiku y novelista. Durante su adolescencia, conoció a Masaoka Shiki a través de su compañero de clase Kawahigashi Hekigotou, y posteriormente se trasladó a Tokio para apoyar la reforma del haiku de Shiki junto a Hekigoto. En 1898, asumió la dirección de la revista Hototogisu, y ​​fue pionero en la prosa descriptiva, aplicando el realismo de Shiki a su escritura. En 1905, publicó por entregas 吾輩は猫である Soy un gato de Natsume Souseki en Hototogisu, e, influenciado por ello, aspiró a convertirse en novelista, publicando obras como Fuuryuu Senpou (1907). En 1912, regresó al mundo del haiku, defendiendo el haiku descriptivo que se ajustaba a las diecisiete sílabas y a temas estacionales. Desde 1927, defendió la teoría del Kachou Fuuei, que se caracterizaba por un retorno a la tradición japonesa, y mantuvo esta convicción durante toda su vida. Recibió la Orden de la Cultura en 1954.

El haiku que le conmemora fue compuesto por el haijin Ishizuka Tomoji (1906-1986).

 

虚子の忌のさくら漾ふ水の面

kyoshi no ki no sakura tadayou mizu no men

aniversario de Kyoshi, los cerezos flotando en la superficie del agua

 

啄木忌 takuboku ki

13 de abril.

Ishikawa Takuboku (1886-1912) fue un poeta de tanka y verso libre. En 1902, conoció a Yosano Tekkan, esposo de la gran poeta Yosano Akiko, y comenzó a colaborar con la revista Myoujou. En 1905, publicó su primer poemario, Akogare (Nostalgia), que atrajo la atención del público. Casi al mismo tiempo, regresó a su ciudad natal, Morioka, y contrajo matrimonio, pero debido a dificultades económicas, tuvo que trabajar como profesor sustituto en su antigua escuela. En 1908, se trasladó a Tokio y se dedicó a la escritura creativa, escribiendo novelas, pero estas no fueron reconocidas y vivió en la pobreza. Al año siguiente, consiguió un trabajo en el periódico Tokyo Asahi Shimbun. En 1910, publicó Ichiaku no Suna (Un puñado de arena), consolidándose como poeta tanka. Ese mismo año, el llamado Incidente de Alta Traición lo impactó profundamente y se inclinó hacia el socialismo, dejando obras como Kanashiki Omocha (Juguetes tristes) del año 1912.

El haiku dedicado a su aniversario fue compuesto por Mae Jujin.

世渡りの下手な吾なり啄木忌

yowatari no heta na ware nari takuboku ki

no soy bueno para sobrevivir en este mundo, aniversario de Takuboku

荷風忌 kafuu ki

30 de abril.

Nagai Kafuu (1879-1959) fue un novelista y ensayista. En 1898, se convirtió en discípulo de Hirotsu Ryuurou, con la aspiración de ser novelista, al tiempo que se formaba como narrador de rakugo y dramaturgo de kabuki. A partir de 1903, pasó cinco años estudiando en Estados Unidos y Francia, y basándose en estas experiencias, escribió obras como America Monogatari (1908) y France Monogatari (1909), aportando una perspectiva novedosa al mundo literario. En 1910, se convirtió en profesor de la Universidad de Keio y fundó la revista Mita Bungaku. En 1916, se retiró a una vida de reclusión y se dedicó a la estética del período Edo, y en 1917 comenzó a escribir su diario Danchoutei Nichijou. En la era Showa, publicó obras como Tsuyu no Atosaki (1931) y Hikage no Hana (1934), que mostraban su curiosidad por las nuevas costumbres, y Bokutou Kidan (1937), que satirizaba la época.

El haiku que conmemora a este novelista fue compuesto por la haijin Yamada Tomoyo (1920-1993).

 

独り身の自由が淋し荷風の忌

hitorimi no jiyuu ga sabishi kafuu no ki

la libertad de la soltería es solitaria, aniversario de Kafuu

Y así termino el artículo de este mes, espero que les ayude a conocer nuevas figuras de las letras niponas que puedan incorporar a su catálogo de autores por descubrir. El haiku, como siempre, va mucho más allá de sus diecisiete sonidos. Que tengan un maravilloso abril ¡Hasta la próxima!

Revista de haikus