Caligrafiado por Elena Hikari bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.
¡el cuclillo! tira de mi caballo, al otro lado de la llanura
野を横に
馬牽きむけよ
ほととぎす
– En la caligrafía:
野を横に
馬ひきむけよ
ほとときす
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Comentado por Félix Arce (momiji):
Tan insistente como la conciencia. La antigua llamada. En todas las voces la voz que nos llama desde más allá de las montañas.
Primavera de 1898, Bashô avanza en su famoso viaje a Tohoku por la estrecha senda hacia la “profundidad del norte”. En esta ocasión a caballo, por la llanura de Nasu, con las montañas del mismo nombre al fondo. Quizá el camino no está muy definido, el haiku así lo insinúa. Campo abierto.
De pronto el canto del “hototogisu”, el cuclillo japonés. El ave migratoria que anuncia la llegada del verano. El melancólico canto protagonista de tantos poemas clásicos. Al amanecer, al atardecer, junto a los árboles que lindan con la llanura.
Escucha viajero. Detén tu camino. Déjalo todo.
Ven.
Y Bashô, el poeta, acepta la llamada. Parece invocar al propio hototogisu para que tome las riendas de su montura y lo lleve junto a él.
Hay un momento, en cada uno de todos los momentos, en que la llamada nos atraviesa tan claramente que solo nos queda soltar las riendas y dejarse llevar.
Quizá los poetas, como los niños en sus veranos ilimitados, mantienen todavía la transparencia del agua en sus ojos. En sus huesos la ligereza del aire, de los pájaros.
La decisión sincera de las primeras veces.
Quizá son ellos los elegidos por la luz. Dejarlo todo abandonado sobre la hierba. Sin peso. Entregarse a la facilidad del mundo.
Como jirón de nube que cede a la invitación del viento…
Somos pasajeros de la eternidad. Es cierto. Pero qué tristeza que en tantas ocasiones nuestra vida transcurra a lomos de la rutina más fatua… Solos, ensimismados, en campo abierto, ajenos a la llamada de lo otro. De todas las cosas que en todo momento están cantando en el mundo. Al amanecer, al atardecer. Al borde mismo de todos los veranos.
¿Escuchas la llamada? La antigua llamada, insistente como la conciencia, el melancólico susurro desde más allá de las montañas. Al otro lado de la ilimitada llanura.
Caligrafiado por Rafael del Olmo bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.
Los ciruelos florecen. Que no se toquen por la mano del viento.
盛りなる
梅にすで引く
風も哉
– En la caligrafía:
さかりなる
うめにすてひく
風も哉
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Comentado por Frutos Soriano:
A veces el haijín no puede evitarlo, da un paso adelante y toma partido. Le ocurre como a esos reporteros de la naturaleza que, contraviniendo las reglas de su oficio, dan de comer a los cachorros de león hambrientos. En este caso el maestro Bashô se extasía ante el florecer de los ciruelos y, seguidamente, cede a la heterodoxia y simpatiza con el objeto de su haiku en un gesto compasivo o enamorado. “Que no se toquen / por la mano del viento”. ¿Esto qué es? ¿Un arrebato? ¿Una oración? Bashô se despoja de su traje de haijín y salta al ruedo a jugarse la vida. Ya le da igual todo (como les ocurre a todos los enamorados): que haya intervención del ego, que surja la metáfora, que se personifique la naturaleza… ¡qué más da! A veces nos desbordamos como un río y no hemos de pedir perdón por ello. A fin de cuentas, ¿qué sería de nuestra vida si no diésemos -siquiera de vez en cuando- ese paso adelante, si no tomásemos partido por aquello que nos enamora, si no protegiésemos del frío el cuerpo amado con nuestro propio cuerpo?
LA TINTA RESPIRA. Selección de haikus caligrafiados.
Shodo Creativo es proyecto dirigido por Elena Hikari (caligrafía) y Luciana Rago (pintura) y que nace en el año 2001 en Madrid. Destinado al desarrollo, el estudio, la creación y la difusión de las Artes del Pincel: Caligrafía y Pintura de Japón y China, con el fin de acercar estas disciplinas a un público cada vez más interesado en la materia.
Shodo Creativo comienza su colaboración con El Rincón del Haiku y se extenderá a lo largo del 2026 con una entrega mensual de un haiku caligrafiado a la manera tradicional japonesa por un grupo avanzado de alumnos de las clases regulares y de su profesora Elena Hikari, quien imparte las clases de caligrafía japonesa en Shodo Creativo desde hace 20 años.
ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE LA ESCRITURA DEL HAIKU
El vacío habla La tinta respira La mano no se exhibe El instante aparece y desaparece.
Hace años aprendí que, escribir un haiku a pincel no consiste en “pasar” un poema a un papel, sino habiéndolo practicado tantas veces que su interiorización permite que la expresión resulte auténtica y sensible al mismo tiempo.
Cada trazo ocurre una sola vez y deja, alrededor, un espacio que también nos habla.
Al igual que el haiku, su caligrafía debe poseer brevedad y está despojada de erudición. Pero debe causar atención al instante, ser preciso. El gesto no se repite y se ausenta la corrección.
Ese papel en blanco, ese vacío que a veces abruma… es también poema. Quizás si lo vemos como una pausa, como una respiración, nos ayude a dejar de sentir vértigo para verlo y sentirlo con alivio.
La musicalidad de su escritura nos habla con líneas dispares en velocidad y nos muestra diversidad y expresión cuando vemos al negro de la tinta ir disipándose al gris, para luego casi desaparecer… y volver a aparecer con fuerza e intensidad.
No todos los haikus piden el mismo trazo, cambia como las estaciones del año. Debe ser diverso como la propia naturaleza.
El haiku ya ha ocurrido y el papel que lo contiene conserva solo una huella. Lo esencial queda fuera del marco.
Para que la vida de un haiku aparezca con su escritura a pincel y tinta, conviene pensar como poeta además de como calígrafo. El haiku no se “ilustra”: se encarna en el gesto.
El tipo de caligrafía que usamos para escribir el haiku son la combinación de los caracteres kanji y los kana, sílabas japonesas fonéticas.
En el momento de escribir el haiku con tinta y pincel fino, algunas consideraciones se vuelven necesarias. Iré desde lo más general hasta lo sutil, siguiendo la tradición sino-japonesa pero adaptándola a la práctica de cada persona:
COMPOSICIÓN o KOUZU構図 – El haiku es breve, así que la composición debe respirar.
Formato: el vertical es el más tradicional, como el tanzaku 短冊 (tira de papel 36x6cm.) o el hanshi半紙 (24x33cm.)
Distribución del texto: no centrarlo, la asimetría es un parámetro central en la estética japonesa. El poema suele ocupar entre 1/3 y 2/3 del espacio total a escribir. El resto es silencio.
Orden de los versos: Tres líneas verticales (una por verso) es común, pero eso podemos variarlo, si el ritmo lo sostiene.
VACÍOS y LLENOS o YOHAKU 余白 – El vacío no es fondo, es parte del poema.
El vacío, el blanco, sugiere una estación del año, una atmósfera o MA 間, pausa. Evitemos “rellenar” por inseguridad.
El último verso suele quedar con más espacio debajo, como un eco.
LÍNEA DE ESCRITURA y RITMO – La línea es el aliento del haiku.
Vertical descendente: natural, meditativa.
Ritmo: no igualar todos los caracteres. Variar velocidad, presión y tamaños.
Imperfección consciente: una ligera inclinación da vida, demasiada regularidad mata el gesto. Hablamos de la escritura en Chirashigaki 散らし書き (lit. “escritura dispersa o esparcida”), un método de composición único en la escritura kana que, entre muchas características, se diferencia por inclinar las líneas de escritura hacia un punto de fuga en la parte inferior derecha de nuestro soporte.
TINTA y CARGA DEL PINCEL – La tinta en barra sólida expresa el estado interior.
Moler la barra de tinta: debes elegir una barra especial para la escritura kana ya que éstas tienen las partículas de hollín de pino más finas que las barras para la escritura de kanji en mayor tamaño. Esto nos facilita la escritura y consigue una tinta con diversos tonos de negro.
Dejar que la carga de nuestro pincel se agote con naturalidad y que den paso los tonos grises hasta casi desaparecer.
PINCEL y GESTO
Kofude 小筆, o pincel pequeño.
Gesto decidido, continuo y sin correcciones.
ESTILO CALIGRÁFICO – Menos virtuoso y más honesto.
Sousho 草書o Estilo de “hierba”, origen del kana. El estilo cursivo del cual nació el silabario hiragana es el más apropiado.
FIRMA y SELLO– Es habitual caligrafiar el nombre del autor que compuso el haiku, pero no es necesario caligrafiar nuestro nombre ni poner nuestro sello, pero si lo quisieras hacer o usar:
Discreción: El sello acompaña y forma parte de la composición caligráfica, sin que compita con la escritura. Un tamaño pequeño, de 1,5 o 1 cm.
Colocación: a la izquierda, al acabar la escritura que comienza desde la derecha o en el lado opuesto al peso visual del texto.
Leer, interpretar y experimentar el haiku no como forma, sino como gesto, es un aprendizaje continuado gracias al estudio desde hace ya una década con nuestro maestro Hikita “Sekiin” (Kyoto, Japón). Incluso algunos de nuestros alumnos me han podido acompañar en la práctica del Shodo durante sus valiosas clases en su ciudad natal. Poder aprender desde él, desde su gran conocimiento y generosidad nos ha abierto un mundo infinito.
Entre los libros más populares de divulgación de la tradición del haiku japonés, uno de los más interesantes es The Arts of Haiku (2012) de Stephen Addiss. Aunque no es una referencia común en los estudios académicos sobre haiku, el libro de Addiss explora las poéticas de los grandes maestros del haiku a través de sus recorridos biográficos, pero también investiga la relación del haiku con el haiga. El haiga es un estilo de pintura en el que caligrafía y haiku dialogan, según Addiss, en tres patrones. El primero es el retrato del poeta acompañado por uno de sus haikus. El segundo patrón es de apoyo, donde el dibujo ilustra el haiku a través de uno o dos de sus elementos (por ejemplo, un haiku que menciona la luna, acompañado por un dibujo de la luna en alguna parte del papel junto a la caligrafía). Y el tercer patrón, según Addiss, “el más intrigante de todos” (Addis, 2012: 23), es aquel donde la caligrafía y el dibujo no presentan ninguna relación aparente, ya que el dibujo conecta algo que el haiku no puede decir con las palabras para: “añadir más significados tanto al poema como a la imagen, estableciendo una resonancia especial que amplía el rango total de expresión.” (2012: 24). Así los tres elementos del que se combinan en la composición: haiku, caligrafía y pintura se correlacionan para producir un arte verbal-visual único.
Llegado el caso de Santōka, Addis recoge ciertas anotaciones de los Diarios menciona su relación con la caligrafía:
La actitud de Santōka hacia la poesía y la caligrafía se resumió en su diario al discutir su admiración por la escritura infantil: “Para mí, más que cualquier otra cosa, amo la naturalidad. Odio la habilidad, pero aún más odio la falta de habilidad embellecida”. Esto significa que uno no debe involucrarse demasiado en la técnica, pero también evitar pretender ser amateur. En pocas palabras, la integridad es la cualidad más importante. (Addis, 2012: 398)
Solo, en silencio. Tinta sobre papel decorado tanzaku,
36 x 6 cm. (Addis, 2012: 281)
Hay dos aspectos clave en el estilo de Santōka: uno es la apuesta por la sonoridad del haiku y el corte del verso a partir de su ritmo, lo que incide en el sentido del poema, aportando profundidad en relación con su temática. Es decir, se trata de diferentes pliegues que influyen en la escritura: el sonido, el ritmo, la incidencia de estos con el sentido. Fijémonos en el siguiente haiku:
分け入っても分け入っても青い山 Wake haite mo wake haite mo aoi yama
Entro en lo profundo y más profundo, el verdor de la montaña
En primer lugar la repetición marca los dos primeros segmentos del haiku. La reduplicación de wake haite mo funciona como un eco en su dimensión sonora, pero también en su dimensión de movimiento continuo que inmediatamente revela el adentramiento hacia la montaña pero, especialmente, hacia su verdor con aoi yama. Paso a paso, adentrándose en las profundidades de la montaña, se solapan el eco de los pasos, el eco del haiku, el verdor de la montaña y el cansancio de un poeta que ya no mira la extensión del camino, sino solo lo que aparece frente a él: el verdor. El contacto entre la visión del poeta y el entorno no tiene distancia: el verde inunda su visión. Y si ese sentido puede percibirse, es por la reduplicación con la que este haiku comienza, introduciendo un eco que, a su vez, corta el verso e incide en la percepción involucrada en este haiku, en la imagen que evoca y en su significado: adentrarse en lo profundo, en el corazón de la montaña, donde todo lo que se ve es verde, constituyendo un verdor abrumador. Como quien se ahoga en el azul del mar, Santōka se ahoga en el verde de la montaña.
En su caligrafía también podemos observar esta incidencia de aspectos estilísticos. Así como la sonoridad de las palabras alimenta la cadencia característica de Santōka, que parece análoga al sonido y a la imagen, en el caso de la caligrafía parece suceder lo mismo. El trazo comienza fuerte y se extingue hacia el final. Visto desde lejos, parecen líneas de humo que se elevan sutilmente y se condensan en la parte superior del papel de tanzaku. Esas líneas se elevan desde la firma del nombre de Santōka, la cima de fuego en la montaña.
Efectivamente, la imaginación introduce esta descripción, pero ¿por qué debería ser cancelada? Sigamos alimentando este espíritu imaginativo, basado en la materialidad escrita que se nos presenta: Santōka escribe, según Addis, solo y en silencio en un papel de tanzaku, esos papeles que se entregan en los templos para pedir deseos a los dioses. Un deseo muy propio de Santōka, la permanencia en la soledad y en la palabra. Aquí el haiku expresa su espíritu implosivo: decir solo para manifestar el silencio. Como el humo que se desvanece, se expresa para evanecerse y volver a ocultarse en el interior de las montañas, como alguien que ve desde el pie de la montaña la figura de un ser querido de quien se ha despedido y lo observa alejarse hasta que su tamaño se disminuye y se pierde en el verdor de las montañas, guiado por el cumplimiento del deseo pedido a los dioses.
Bibliografía
Addis, Stephen (2012) The Arts of Haiku. Shambala: Boston & London
Ya disponible GYOUGA MANROKU (versión 2.0, corrección de erratas). Sobre la imagen, o más adelante, el enlace de descarga.
(Registros de las miradas y preguntas de un poeta tumbado en la cama, el diario más personal de Shiki)
Indica su traductor, Elías Rovira: «Shiki escribió en los últimos meses de su vida tres diarios. Dos de ellos los escribió para ser publicados en prensa y ya tuve la oportunidad de presentarlos en español: Una gota de tinta y Una cama de enfermo de seis pies de largo. El tercero, el más personal de los tres, lo escribió en su momento para él, y por ello es rico en anotaciones muy personales y dibujos: es el más ‘vistoso’.
Se trata del Gyouga-Manroku (título traducido de innumerables formas al español, básicamente: “notas escritas acostado boca arriba”). Hacia 1950, el diario se extravió y dejó de ser visto. No fue hasta 2001 que de nuevo apareció detrás de un casillero en un desván de Shikian (la casa de Shiki, en Tokio).
La familia Masaoka pidió que el Gyouga-Manroku se depositara en el Kyoshi Memorial Museum, en reconocimiento a la amistad y entrega de Kyoshi. El Museo, expone periódicamente el diario y permite la visualización de imágenes y reproducción de textos en su web. En 2003, un grupo de alumnas de pre y posgrado, dirigidas por la profesora Masako Hirai (Profesora de inglés del Kobe College), realizaron una traducción al inglés que presentaron en un precioso texto bilingüe con las imágenes insertadas, ya que como decían, el encanto de Gyouga-Manroku también dependía de los bocetos de acuarela de Shiki.
La profesora Hirai falleció súbitamente en octubre de 2007. Por ello, vaya este trabajo como muestra de homenaje a su extraordinaria aportación a la obra de Shiki.
Este Gyouga-Manroku en español, está basado pues en el trabajo de traducción de la profesora Hirai y sus alumnas, así como en la exposición en línea del Museo Memorial de Kyoshi. No contiene muchas nociones teóricas de Shiki, pero sí percepciones muy personales, haikus y poemas que escribía sobre el mínimo mundo en que vivía, así como numerosas pinturas y dibujos, esbozos y bosquejos desde la vida, que diría él. Irá siendo publicado y anunciado siguiendo una a una las entradas de Shiki, paulatina, pero frecuentemente (para finalmente ser publicado también como archivo único). Con él, cerramos el ciclo de ofrecer en español los tres diarios del creador del llamado haiku moderno: Masaoka Shiki.
Gracias a cuantos me han ayudado para la traducción desde el inglés y desde el japonés».
El caracol camina
a paso lento “pachín-pachín”
en la lluvia
Niño japonés de 6 años
Compartimos en esta entrega una de las actividades que se llevaban adelante en el taller del Villa Devoto School, en la ciudad de Buenos Aires.
Para comenzar la actividad de construcción del haiku, consideramos que el instante en el que se produjo el aware es fundamental como punto de partida. Por esa razón cada participante del taller escribe primeramente su propio relato previo a la escritura del haiku en cuestión. A veces un mismo relato da origen a más de un haiku.
En principio les sugerimos a los pequeños haijines que el texto sea lo más exacto posible al momento vivido. Que incorporen no solo lo que perciben con la vista sino con todos los sentidos y que además incluyan las sensaciones que les generó ese momento.
Al finalizar el haiku algunos eran representados al estilo HAIGA
Estos son algunos ejemplos:
Al amanecer
el lago se congela,
bajo el hielo, los peces.
Gala – 9 años:
Mediodía soleado, había llovido toda la mañana y en el cantero del colegio había una paloma gris tomando sol muy tranquila.
Cantero del colegio,
posando bajo el sol
una paloma.
Connie- 11 años:
Era un día muy húmedo, había llovido y estaba medio embarrado. Estaba corriendo y mientras pasaba vi tirada en un conjunto de hojas una paloma. Sonaba el canto de los pajaritos pero era muy leve. Aunque había sol, lo que predominaban eran las nubes. Se sentía mucho el olor al barro, a la lluvia. Me pareció impresionante ver a la paloma en el medio del camino. Me provocó asco, miedo y ternura.
Olor a humedad,
entre las hojas
una paloma muerta.
Juani – 11 años:
En La Catita que es (el nombre de) un campo al cual visitamos en sexto grado fuimos a ver las estrellas. Escuchar el sonido de los grillos en una noche tan bella me generó mucha paz y tranquilidad.
El campo,
en la noche estrellada
el sonido de los grillos.
Abril – 11 años:
En un día tormentoso, la lluvia y las nubes predominaban en el cielo. Yo desde mi ventana haciendo la tarea observé como las gotas de lluvia caían sobre las hojas de un árbol. El sonido era relajante y brinda tranquilidad.
Media mañana, el sonido de la lluvia sobre las Hojas.
Micaela – 11 años:
Era una tarde nublada y fresca. Todo estaba calmado en el campo, nada más se escuchaba el ruido de los pajaritos. Cuando fui a ver los terneros, no aguanté y toqué uno. Me asombró mucho su suave y cálida piel y sentí mucha calma.
Tarde nublada, la cálida y suave piel de un ternero.
La profesora Mayra Rosa Soris Santos nos comparte en esta nueva entrega, la tarea que lleva adelante con el Taller de iniciación de Haiku: “Haijines del Sol Naciente” para niños de 7 a 10 años de Santa Clara, Villa Clara, Cuba.
Así nos lo cuenta:
Desde hace algún tiempo me rondaba la idea de realizar un proyecto de haiku con niños. Vivo en un lugar donde la poesía japonesa no es muy conocida, no puedo concebir que ese sendero tan fabuloso sea casi virgen en esta región. El haiku se tiene que divulgar, el haiku cambia la vida, me ha cambiado a mí, me ha hecho mejor persona en todos los sentidos. Pero no deseo quedármelo, quiero compartirlo, que mis coterráneos también amen el haiku y conozcan sobre Basho, Buson, Issa, Shiki, Onitsura, Santoka, Vicente Haya…, que desde hace cinco décadas escritores cubanos cultivaron este tipo de poesía. Y quien mejor que los niños con su inocencia y espontaneidad para que me secunden a traer el haiku a Santa Clara.
Con esta idea surgió el Taller de Iniciación del haiku con la participación de cinco pequeños del barrio, todos con una edad entre siete y diez años.
A la llegada del verano abrimos el Taller, en el último momento pensé que no iba a resultar, que no se iban a entusiasmar, pero al contrario, fue maravilloso, los niños no tienen límites. Los amé al instante y ellos a mí, captaron las ideas con mucha atención y avidez. Fue un verdadero placer andar junto a ellos.
La interacción con los niños se produjo a través de juegos, dibujos, la proyección de imágenes, recuerdos de viajes… Se Planificaron dos encuentros al mes: uno en el aula y otro en contacto directo con la naturaleza que nos rodea.
Luego de cuatro encuentros, decidimos ponerle un nombre al taller. Les propuse algunos sugerentes, pero no, ellos eligieron a su gusto: ¨Haijines del Sol Naciente¨. Hemos formado un equipo que en cada encuentro se consolida. Me animan y a la vez me asustan porque no quiero defraudarlos jamás.
Cuando escribían su primer intento de haiku, de pronto Marlon, el más pequeño de siete años comenzó a llorar, me quedé estupefacta…, pensé que no se sentía bien en el taller que le incomodaba estar allí, pero solo se equivocó en una palabra y no quería que le quedara mal.
Nalia, de ocho años, entusiasta y vivaracha, comentó al término del primer encuentro: ¨¿Vamos a volver? No quiero que este taller se termine nunca, ni aunque sea viejita¨.
Marlon, en ocasiones, se asoma al balcón de su casa observando el horizonte y le dice a sus padres: ¡Ahora que nadie me moleste, estoy viendo un haiku!
Cuando realizamos el tercer encuentro en el Parque Infantil Camacho, Elier de nueve años se hizo un pequeño rasguño en un brazo, Melissa de diez años exclamó: ¨Vamos a ver qué le pasa a nuestro amigo, somos uno para todos y todos para uno: ¡Haijines del Sol Naciente adelante!¨ Todos corrieron hacia Elier, lo consolaron y abrazaron.
Van a verme extra clase y llevan intentos de haikus. Cuando fui escuchando sus primeros intentos a partir de unas imágenes que les mostré, me embargaba la emoción, no lo podía creer: ¡Estaban escribiendo haikus!
Una selección Los haikus escritos por los niños del taller fueron publicados en la revista digital española: El Rincón del Haiku. Sección del profesor Vicente Haya:
Elier Bazan Infante
Edad: 9 años
Colegio: Mártires del Moncada
Compartimos en esta entrega otra experiencia que en esta ocasión llega desde Argentina, más precisamente de la provincia de Córdoba. En ella encontraremos un nuevo abordaje con el que el haiku dio origen a una novedosa propuesta de presentación. La profesora Adriana Mufarrege docente de Educación Visual nos lo cuenta:
Cubierto de hojas no sabe si es camino o si es otoño.
Rafael García Bidó
El proyecto se desarrolló a lo largo de los meses de Marzo y Abril de 2021 en el Centro Educativo Héroes de Malvinas de la ciudad de Córdoba, con los alumnos de 5° y 6° grados de turnos mañana y tarde.
Noche otoñal: la luna va entre nubes… La apura el viento
Rafael Roldán Auzqui
Debido a los protocolos escolares llevados a cabo por el COVID, los grupos escolares se dividieron en burbujas y en cada una de ellas de realizó la actividad. Empezamos trabajando dibujos realizados con lápices de colores sobre hoja blanca y luego incorporamos el collage sobre fondo de color.
Espejo de agua. Se reordena el Cosmos: cielo al revés…
Rafael Roldán Auzqui
En la primera clase les conté brevemente qué es un haiku y de qué país y época provenía esa forma poética. Luego y en las sucesivas clases escribía en el pizarrón varios haikus, los invité a leerlos en voz alta. Fuimos conversando sobre la métrica, el significado de los textos y la interpretación que cada una/uno de las niñas/niños hacía de los mismos. Después, cada estudiante elegía uno de los haiku para ilustrarlo.
En el caso de los dibujos, primero escribían el poema (yo les señalaba que debían respetar los tres versos escritos en tres renglones, y no en uno o dos) y luego lo dibujaban. En el caso de los collages, escribían el haiku en un trozo de hoja blanca con renglones, lo recortaban y lo dejaban aparte, para incorporarlo a su trabajo junto con los demás elementos recortados.
El año nuevo: con fuegos de artificio, la misma luna…
Rafael Roldán Auzqui
Mis principales indicadores de evaluación fueron:
-Correspondencia entre el tema del poema y la interpretación plástica hecha por el estudiante
-Legibilidad y corrección del texto escrito
-Utilización variada y creativa de la técnica empleada (dibujo, collage)
El segundo ítem fue el más trabajoso, ya que la lectoescritura es uno de los puntos débiles en nuestra escuela. Lamentablemente, hasta el momento, ninguna docente de grado se ha sumado al proyecto, por lo cual queda pendiente la escritura de haikus por parte de las/los estudiantes.
Las hojas secas reciben el otoño con remolinos
Francisco Diéguez
El video que presentamos fue elaborado por mí exclusivamente, sin participación de las/los estudiantes. Se armó en el editor de videos de Windows 10, previo recorte y retoque de cada una de las fotos de los trabajos con Adobe Photoshop. La música fue extraída del siguiente video de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=JDTp_YQizqE
Los trabajos están agrupados de acuerdo a los diferentes poemas ilustrados, cada uno de los cuales ha sido tipeado en un fotograma aparte. He incluido algunos efectos que me proveía el editor, seleccionándolos de acuerdo al tema de cada poema: niebla, viento, hojas cayendo, etc. Primero puse una versión coral de esa misma canción Sakura, pero era demasiado dramática e impactante y creo que opacaba los trabajos y atraía demasiado la atención hacia la música. Así que me decidí por una versión instrumental. También elegí cuidadosamente entre las distintas tipografías y diseños para los fotogramas de texto, que no eran muchos en un editor tan simple, pero creo que es armonioso el efecto final.
El video fue enviado a cada una de las docentes para que lo compartan con las familias de las/los estudiantes.
“Ven, ven,” le dije,
pero la luciérnaga
se fue volando
Onitsura a la edad de 7 años
Compartimos en esta entrega una experiencia puntual que sucedió en el taller del 5º grado. Si bien en una oportunidad estuvo publicada en HELA, me parece que el intercambio que se produjo en el taller y que quedó registrado a partir de las ilustraciones y los haiku producidos, valen la pena releer o bien darlo a conocer para quienes no hayan tenido la oportunidad de leerlo.
En esa clase dos compañeros del quinto grado, compartían sus haiku para ilustrarlos. A los niños generalmente les gusta ilustrar sus propios trabajos y son bastantes celosos de entregar su producción para que sea otro el que dibuje. Sin embargo, es un buen ejercicio porque la imagen podrá o no, dar cuenta del haiku.
A veces suceden cosas como ésta cuando dos compañeros deciden intercambiar sus haiku para ilustrarlos al estilo Haiga
El haiku en cuestión era:
En el campo
con gusanos en su interior, un pajarito
Cuando Nicolás finalizó el dibujo le mostró esto a Luciano, el autor del haiku:
Luego de mirar el dibujo Luciano le dijo:
– Ese dibujo no es lo que yo escribí. No es lo que vi en el campo de deportes – intentaba explicar.
– ¿Cómo que no? Por el campo está caminando un pajarito comiendo gusanos – le dijo Nico.
– Los gusanos los tiene adentro ¿entendés? , a – den – tro – , le aclaró.
– Claro, se los come y le van cayendo en la panza – insistía Nicolás
– Nada que ver, el pajarito estaba muerto. Los gusanos que tenía estaban adentro porque se estaban comiendo el cadáver – dijo Luciano
Silencio… esos que se producen en el aula cuando hay desconcierto.
– No dice eso que vos decís, el pajarito de tu haiku no está muerto.
– ¡Uy!¿Entonces lo tengo que hacer otra vez? No sé ¿Qué hago?
Y fue lo último que escuché por un rato. No fue necesario que Luciano pida ayuda. Ahí estaban deliberando los dos. Entre ellos hablaron del lugar. Algo alcancé a oír. El campo era el campo de deportes de la escuela, es un club cercano al colegio. La tarde estaba soleada. Al pájaro no pudieron identificarlo, no llegaron a ponerse de acuerdo si era o no una paloma y los gusanos eran “millones de millones” de larvas.
Luego del trabajo compartido, llegó esta propuesta:
Tarde en el club Un pajarito muerto lleno de larvas
Nico volvió a dibujarlo. Ahora tenía la aprobación de Luciano.
Tengo la certeza de que esta experiencia ha sido un aprendizaje de haiku para Luciano y para Nicolás. Sobre el compañerismo y el trabajo compartido que tan naturalmente surge de los niños, aún tenemos mucho por aprender. Sin dudas el haiku nace de manera individual, pero es grupalmente como se logra una producción más acabada.
Compartimos otros Haiga que realizaron otros alumnos del mismo taller. En esta oportunidad lo hicieron a partir de haiku de maestros japoneses traducidos al español.
Un poco de calor para que en el cerezo una a una se abran las flores.
HATTORI RANSETSU (1654-1707)
Un bello barrilete se levanta de la choza del mendigo.
KOBAYASHI ISSA (1763 – 1827)
A cada soplo del viento la mariposa, cambia de lugar en el sauce.
Se mueve el tren- Los pasajeros se mueven Como si fueran algas
Niño japonés de 10 años
En esta entrega de Un metro de estatura, les compartimos una muestra de la producción que han realizado los niños de Sexto grado del Taller de Haiku del Colegio José Manuel Estrada en Don Torcuato, Argentina.
La profesora Liliana Luisa Weisbek es la encargada de dicha tarea. Ella nos cuenta su experiencia y la acompaña con algunos de los trabajos de sus alumnos.
La mariposa recorre el sendero sin dejar rastros.
Victoria – 6B – 2019
Desde el año 2016 dicto Talleres de Poesía Haiku para alumnos de 6º A y 6º B de primaria del Colegio José Manuel Estrada de Don Torcuato. Los alumnos tienen en promedio 11 años.
Confieso que el primer día cuando estaba entrando al Colegio me temblaban las piernas, tenía mucho miedo de la recepción que este Taller iba a tener en niños preadolescentes. Pero, para mi sorpresa, la recepción fue increíble. Tanto las chicas como los varones se interesaron en la Poesía Haiku, trabajaron muchísimo en clase, buscaron información de Japón para compartir, me maravilló la respuesta que obtuve.
Este último año (2020) el Taller fue virtual debido a la pandemia.
Los años anteriores algunos alumnos recibieron premios y menciones en el Concurso Anual de Poesía Haiku organizada por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Y también en el año 2018 en el Concurso de Haikus del Colegio Diocesano de Albacete, donde acompañaron cada Haiku con un Haiga.
Miro el cielo. Un anochecer común sin nubes sin sol
Bauty – 6B – 2018
El Taller se dicta en cuatro encuentros semanales dedicados a las cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Comenzamos con lo que hay que tener en cuenta al escribir poesía Haiku, hablamos un poco de Japón, también se ven y analizan Haikus de los Grandes Maestros y las Poetisas del Japón y algunos Haikus de poetas americanos.
Algunos de los Talleres los dicté en el otoño, otros en la primavera y el entorno de esas estaciones en nuestra localidad, que es una zona muy arbolada, ayudó a que los alumnos pudieran observar la Naturaleza y aplicar lo observado al momento de escribir los Haikus.
Dado el interés que este tema despierta en los alumnos sería conveniente que el mismo se hiciera habitual en todas las escuelas del país.
Cinco pájaros vuelan desde el cielo con nubes grises.
Valentina – 6B – 2019
¿Será el viento moviendo esas cañas? No, es un gato.
Mica – 6B – 2018
La mariposa posada en mi mano solo aleteo.
Mai – 6B – 2017
En el otoño los árboles pelados pero algunos no.
Ignacio – 6A – 2017
Surge un bello perfume y se va abriendo paso entre las flores.
Santiago – 6A – 2019
Noche suave, linda y azulada. ¡Ah, los mosquitos!
Agos – 6A – 2016
Nieva y nieva. Y hace mucho frio ni moscas vuelan.
Paula – 6B – 2019
¿Agua en el aire? No, una mariposa color celeste.
Candela – 6B – 2017
Las hojas rojas, ¿serán otra vez verdes en primavera?
Martina -6A- 2018
Danza helada. Brillan como diamantes copos de nieve.
Jazmín – 6A – 2019
Oh, pajarito. ¿Por qué dejas de volar si tienes alas?
Lola – 6B – 2016
Miro el cielo, está todo oscuro. Suena un trueno.
Juana – 6A – 2018
Mis amigos van a escribir sus Haikus. Mientras yo, pienso.
Juan – 6B – 2019
Palabras de la Prof. Liliana Luisa Weisbek
Agradezco al Colegio Estrada, a la Directora de Primario, Sra. Paula Buezas, a la maestra de sexto grado, Sra. Mónica De León, por permitirme transmitir las bases de esta hermosa poesía japonesa a los niños. Y a los alumnos mi gratitud por su interés y su cariño y mi felicitación por tan hermosos trabajos.