
Caligrafiado por Alberto García bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.
una casa de muñecas,
¡incluso para esta pobre choza
es tiempo de mudanza!
草の戸も
住み替わる代ぞ
ひなの家
– En la caligrafía:
草の戸も
すみかはるよそ
ひ奈のいえ
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Comentado por Félix Alcántara:
A veces, el instante no es suficiente y el haijin se sitúa en un futuro cercano, que puede ver con la claridad de lo que aparece ante sus ojos en el momento de escribir el haiku. Basho inicia su famoso viaje hacia las tierra del Norte colgando poemas en los pilares de su choza, este el primero, refiriéndose a los que la puedan emplear como refugio o residencia más adelante. Su morada humilde (”hasta en mi choza”) se dignifica con la presencia del otro, el desconocido, que engrosa el recuerdo del poeta aún sin conocerlo. Basho disfruta con la idea de su choza proveyendo de techo al que la encuentre; la imaginamos franca, ordenada en su sobriedad, como el hito de otro camino de otro viajero que tal vez solo la emplea como descanso antes de proseguir su camino o la considere el final de la última etapa y decida que ha encontrado el hogar. El 3 de marzo se celebra el hina matsuri, conocido como festival de las niñas, en el que la casa se decora con un altarcillo en el que se disponen muñecas en escalafón representando a miembros de la corte imperial. Antiguamente, el festival tenía un trasfondo de purificación. En ambos casos, coincide con la floración del melocotonero. En un solo verso se recogen todas estas referencias hacia el hogar, lo sagrado y la naturaleza. La choza de Basho aparece entonces ante el lector en una estampa nítida, tal vez con el toque melancólico de un viajero que se pierde en el horizonte, que se va haciendo diminuto hacia su destino.