Roxana Dávila Peña
(mushi)
Todavía con la luna visible, nado en la isla. Salto al agua sin miedo. Todo es azul y silencio. Me deslizo entre cardúmenes de sardinas que destellan a mi alrededor. Remo despacio, mientras el pensamiento se queda quieto. Floto. Una raya levanta arena al pasar. También yo me inquieto. Siento el roce tibio de la corriente. No sé mucho de peces, solo reconozco al pez trompeta que avanza junto a mí, delgado y silencioso como un recuerdo que no termina de irse. Curioso, desaparece entre las piedras. En lo profundo del mar, sin prisa y ligera, me río de mi propio enredo. La vida y sus pequeñeces toman otro color, incluso veo una caracola rota en el jardín de coral.
Al mirar hacia arriba,
Abre sus alas
una gaviota.
