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Junio de 2026

CONSTRUIR

Enjalbegando
Entre flores de azahar.
Un día cualquiera.

 

DECONSTRUIR

Fue hace solo un par de semanas cuando compuse estos versos. ¿La ocasión?

Bueno, tiene su pequeña historia como todos los poemas. Disfruto haciendo algunas tareas de mantenimiento en mi casa  –en realidad, la casa de mi hija y su familia– de El Real de San Vicente, en la sierra de Gredos. Tareas fáciles, como quitar hierba, regar las flores… y a veces enjalbegar muros. «Enjalbegar» es un término que no se usa mucho. Me parece que se emplean más los de  «encalar» o «blanquear». Pero yo lo prefiero: tiene, por así decir, un sabor más tradicional y me evoca el recuerdo infantil de aquellas mujeres con pañuelos en la cabeza que al comienzo de todos los veranos años venían a «enjalbegar paredes» con cal viva. «Enjalbegando» es, pues, el primer verso del haiku de este mes. La actividad que yo hacía en ese momento.

    Aunque, en mi caso, no enjalbegaba con cal como solía hacerse antes, sino con pintura blanca para exteriores. Además, el muro en cuestión estaba alto, tan alto que tuve que pintar desde una escalera y tan alto que algunas ramas superiores de un naranjo plantado al lado del muro estorbaban mi trabajo. Un estorbo que me obligó a cortar algunas de esas ramas y, sin duda por mi incuria, a manchar algunas hojas  con alguna gota de la pintura.

       El naranjo, qué generoso, contestó a la poda y a mi descuido regalándome el perfume suave de sus blancas, diminutas flores, algunas todavía abiertas hace dos semanas. Son las flores de azahar que aparecen en el segundo verso del haiku.

   Leído ahora, se me antoja que este haiku es un homenaje a la cotidianidad: un día cualquiera. Es el tercero verso. Podía haber rematado el haiku con «en primavera», pero sería una obviedad –y la economía del haiku no aconseja caer en obviedades–, pues el azahar florece en primavera. Deseaba, más bien, resaltar esa cotidianidad del acto de enjalbegar.

    Y me salió eso.

   En una segunda lectura, veo que este haiku también es un homenaje al color blanco: el del color de la pintura y el de estas perfumadas flores. Pared blanca y blanco azahar. ¿Cuál es cual?  Para mí, habían perdido su identidad, por lo que la pregunta es ociosa. Sus identidades respectivas están fundidas tanto en la cotidianidad de la acción como en el suave aroma envolvente. Es un haiku aromático a pesar de que ni el color blanco ni el término de «perfume» o «fragancia» se mencionan. No se mencionan porque no son necesarios; mencionarlos sería la forma más eficaz de quitar gracia y sabor al poema.

Esto de las identidades fundidas en un poema me recuerda algo.

La poesía cortesana, artificiosa y elegante del Kokinshū, la primera antología poética sobre waka –el bisabuelo del moderno haiku–, recurría a una figura retórica muy querida por aquellos lejanos poetas. Con ella expresaban también la fusión de las identidades de las cosas mencionadas en los versos.  Se llamaba mitate: tomar una cosa por otra, o bien, expresado en términos de poética, «una translocación identificativa». Se creaba así una especie de «elegante confusión» muy del agrado de los lectores de entonces. Precisamente, ya que el haiku de este mes tiene como protagonista al blancor, hay un poema también sobre la primavera que pivota en torno a este color. Figura como el número 5 de dicha antología y es anónimo:

梅が枝に                                                           ume ga eda ni

来いる鶯                                                           kiiru uguisu

春かけて                                                           haru kakete

鳴 けどもいまに                                             nakedomo imada

雪は 降りつつ                                                 yuki wa furitsutsu

 

Esta es mi torpe traducción:

El ruiseñor

En la rama del ciruelo

A la primavera

Que llega canta y canta.

Mientras, cae y cae la nieve.

Dos aclaraciones: la flor del ciruelo, del ume japonés (en el primer verso del original), se abre  por lo general a comienzos de la primavera cuyo comienzo, conforme al viejo calendario lunisolar empleado entonces ­–ss. IX-X–, caía en la primera quincena de febrero. El canto del ruiseñor estaba asociado tanto a la llegada de la primavera como a la floración de dicho árbol. Ahora bien, aunque no era infrecuente que por esa época –comienzo de febrero– nevara, el poema de estos versos recurre a la ficción poética de hacernos creer que los pétalos blancos de la flor de ciruelo son copos de nieve. En este intento del poeta de ficcionalizar la imagen descrita se cifraba aquella artística y celebrada elegante confusión. ¿Era nieve o eran simplemente los blancos pétalos? El lector «debe» estar confundido. ¡Mitate logrado!

     Hay otro poema de la misma antología, este de Fujiwara no Okikaze, con hojas del otoño sobre las aguas y barcos de pesca; unas y otros, por distintos que parezcan, pierden también sus perfiles identificativos y aparecen confundidos en un instante a través de una maravillosa profusión cromática:

Hojas de otoño

Que sobre blancas olas

Cabalgáis rojas.

En barcos plateados

Los pescadores vuelan.

 

Shiranami ni

Aki no ko no ha no

Ukaberu o

Ama no nagaseru

Fume ka to zo miru.

 

El haiku, al contrario de aquel retórico, elaborado waka de hace mil años, no busca ninguna elegante confusión, sino simplemente retratar al instante. Sin artificio, ni dobleces, ni alardes de ingenio.  El haiku no-mente busca hacer que hablen las cosas. En este haiku, desea que hable el COLOR BLANCO. Y que lo haga un día en que no hay ruiseñores posados en floridas ramas ni un bello paisaje de la costa con arces de hojas otoñales, sino en un DÍA CUALQUIERA.

 

Haibun 70

Haibun 70

Baños de San José

 Esta tarde hemos ido a los Baños de San José*, que tras las lluvias del pasado invierno muestran una buena cantidad de agua. Hace un viento fresco que invita a pasear. Encontramos fochas, flamencos adultos e inmaduros, que se distinguen de los anteriores porque son albinos, y tarros blancos; también se ve alguna pareja de azulones a lo lejos. De vez en cuando se aprecia el vuelo de las cigüeñuelas, pequeñas limícolas que suelen moverse por la orilla.

entre malas hierbas
los nazarenos,**
viento en la laguna

Seguimos nuestro camino contemplando las nubes, el verde del campo y el porte majestuoso de las encinas. Tras un suave ascenso aparecen las ruinas de una casa que recuerdan a un castillo. Más adelante llegamos a una laguna sin vida. Un poco más lejos observamos el vuelo de los aguiluchos laguneros.

hierbas de primavera,
en un hueco entre las nubes
la media luna

La tercera laguna que encontramos es más pequeña. En ella nada una pareja de tarros.

En la orilla hay cuatro cigüeñuelas que enseguida emiten sus gritos agudos, alertando a los tarros y provocando que levanten el vuelo.

suave oleaje…
el pico afilado
de las cigüeñuelas

De regreso por el mismo camino, vemos que los tarros han vuelto al lugar del que huyeron, aunque vuelven a volar al advertir nuestra presencia. Los avistamos más adelante, muy lejos, apenas dos puntos blancos, en la segunda laguna, la que antes vimos sin aves.

puesta de sol,
cada vez más estridente
el canto de las ranas

Toñi Sánchez Verdejo
Albacete (España)   

 

*Baños de San José, Corral-Rubio, Albacete

**Nazarenos: Muscari armeniacum, pequeñas flores bulbosas de color azul violáceo que aparecen a finales del invierno. Forman racimos compactos que recuerdan a un pequeño manojo de uvas.

Junio de 2026

夜明けかな

修道院の

我が部屋の

蝋燭の火の

如く星消ゆ

 

Yoake kana

Shûdôin no

wa ga heya no

rôsoku no hi no

gotoku hoshi kiyu

 

Como la llama

del cirio de mi celda,

así también

se apagan las estrellas

en el cielo del alba…

 

 

 

 

君いなし

葉薊の

下にて呉れし

蛍袋は

今年咲けれど

 

Kimi inashi

Haazami no

moto ni te kureshi

hotarubukuro wa

kotoshi sakeredo

 

A pesar de tu ausencia,

este año han florecido

bajo el acanto

las campanillas

que tú me regalaste.

 

 

 

 

晴れ渡りたる

夏空の

如き心を

曇らす君の

思ひ出や

 

Harewataritaru

natsuzora no

gotoki kokoro wo

kumorasu kimi no

omoide ya

 

¡Ah! ¡Tu recuerdo

viene a nublar mi mente,

que estaba libre

de nubes como un cielo

despejado de estío!

 

 

 

 

霊感を

探して庭に

出でて美を

眺むれば詩を

書けなくなりつ

 

Reikan wo

sagashite niwa ni

idete bi o

nagamureba shi o

kakenakunaritsu

 

Buscando inspiración,

salí al jardín,

y, al ver tanta belleza,

fui incapaz de escribir

un solo verso.

 

 

 

 

東に日

西に月かな

真ん中に

夢を境に

するサイプレス

 

Higashi ni hi

nishi ni tsuki kana

Mannaka ni

yume o sakai ni

suru saipuresu

 

¡Al este, el Sol;

al oeste, la Luna!

En el centro, el ciprés

que marca la frontera

de los sueños…

 

 

 

 

日陰の

黒苺の

古道や

夏空の下にて

村は昼寝す

 

Hikage no

kuroichigo no

furumichi ya

Natsuzora no shita ni te

mura wa hirunesu

 

El pueblo sestea

bajo el cielo de verano.

¡Ah! ¡En la umbría,

el viejo caminito

de zarzamoras!

 

 

 

 

海原よ

体の怪我を

治せども

心の傷は?

なみ、なみ、なみだ

 

Unabara yo

Karada no kega o

naosedomo

kokoro no kizu wa?

Nami, nami, namida…[1]

 

Dicen que curas,

mar, las llagas del cuerpo.

¿Y las del alma?

 

 

 

 

我が庭に

ようこそ、君も!

未知の花!

 

Wa ga niwa ni

yôkoso, kimi mo!

Michi no hana!

 

¡Ignota flor!

¡Sé también bienvenida

a mi jardín!

 

 [1] Hay en este último verso del poema un juego con los vocablos nami (“olas”) y namida (“lágrimas”) imposible de verter al castellano, pero para el que, no obstante, aventuramos la siguiente traducción: “Olas, olas… ¡Oh! ¡Las lágrimas!”. La repetición del término nami expresa el vaivén de las olas, y la palabra namida que la sigue expresa la manera en la que estas “desembocan en” (se funden con) las lágrimas.

Junio de 2016

  Violeta…
con la ventana abierta
coge el pincel.

 Aomame

 

La entrega de ese mes intenta ser una especie de homenaje a dos grandes pintores de siglos pasados. Nos referimos a  Mokkei (en japonés)- Muqi Fachang (en chino) (1210-1269) y a Maruyama Okyo (1733-1795).

“Seis caquis” y “Garzas blancas”, ambas obras, conforman estos dos haiga. La  autoría de los haiku corresponden a Chiyo ni y Shiki.

Danzante

Roxana Dávila Peña
(mushi)

Todavía con la luna visible, nado en la isla. Salto al agua sin miedo. Todo es azul y silencio. Me deslizo entre cardúmenes de sardinas que destellan a mi alrededor. Remo despacio, mientras el pensamiento se queda quieto. Floto. Una raya levanta arena al pasar. También yo me inquieto. Siento el roce tibio de la corriente. No sé mucho de peces, solo reconozco al pez trompeta que avanza junto a mí, delgado y silencioso como un recuerdo que no termina de irse. Curioso, desaparece entre las piedras. En lo profundo del mar, sin prisa y ligera, me río de mi propio enredo. La vida y sus pequeñeces toman otro color, incluso veo una caracola rota en el jardín de coral.

Al mirar hacia arriba,
Abre sus alas
una gaviota.

Junio de 2026

Mirando las noticias niponas veo que el verano se adelantó, ya están con temperaturas por sobre los 30° y los japoneses sacando de la bodega los ventiladores. Mientras aquí, en Santiago, estamos con una ola polar que me tiene prácticamente abrazada a la estufa. La maravilla, que va más allá de la comprensión humana pero no de la capacidad del poeta, de que todo esto sucede al mismo tiempo dentro de nuestro querido y maltratado planeta.

Mejor entremos en materia. Todos los kinichi de este mes corresponden al período llamado en el mundo del kigo como 仲夏 chuuka, mitad del verano; el que transcurre durante junio en el calendario actual y Satsuki, el quinto mes del calendario lunar. Coincide con la temporada de lluvias, en la que el verdor de la vegetación parece brillar de lo intenso y la humedad y calor sofocan.

En esta ocasión les traigo una mezcla de aniversarios de muerte de personajes de hace algunos siglos como de otros más recientes, estoy segura de que más de alguno les resultará familiar, por lo que estos aniversarios cumplen con su misión de recordarnos estas importantes figuras y lo que contribuyeron en sus respectivas áreas al mundo.

信長忌 nobunaga ki

Segundo día del Sexto Mes del calendario lunar

Oda Nobunaga (1534-1582), fue uno de los Unificadores de Japón, junto a Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieiyasu. Era hijo de Oda Nobuhide, vasallo principal del gobernador de la provincia de Owari (actual prefectura de Aichi). Tras la muerte de su padre, heredó el poder familiar y unificó la provincia de Owari. En 1560, tras ganar la batalla de Okehazama, consolidó su poder y pacificó la provincia de Mino (actual prefectura de Gifu). En 1573, expulsó al shogun Yoshiaki, destruyendo así el shogunato Muromachi. En 1575, Nobunaga, aliado con Tokugawa Ieyasu, derrotó al clan Takeda en la batalla de Nagashino. Al año siguiente, construyó el castillo de Azuchi en la provincia de Omi (actual prefectura de Shiga) y lo convirtió en su base. Implementó medidas como la abolición de los puestos de control y el establecimiento de mercados libres y gremios, con el objetivo de desarrollar el comercio y la industria y facilitar el flujo de mercancías. En 1582, fue traicionado por su vasallo Akechi Mitsuhide y se suicidó a mitad de su proceso de unificación. Nobunaga fue el primero en usar armas de fuego en combate real y creó un nuevo sistema social mediante políticas como la catastro y el libre mercado. También protegió el cristianismo e hizo construir iglesias y escuelas en Kioto y Azuchi.

El haiku que conmemora su aniversario de fallecimiento fue compuesto por Maegawa Tatsuya.

研ぎ上げし刃うつくし信長忌

togiageshi yaiba utsukushi nobunaga ki

bella hoja afilada, aniversario de Nobunaga

光琳忌 kourin ki

Segundo día del Sexto Mes del calendario lunar

Ogata Kourin (1658-1716), fue un pintor representativo de Kioto del período Genroku (1680-1709) en la era Edo. Era el hermano mayor del ceramista Kenzan. Profundamente devoto de Tawaraya Sōtatsu, revivió su estilo con una sensibilidad propia y singular, y la escuela Sōtatsu-Kōrin (Rinpa) alcanzó gran renombre. Dejó excelentes obras en diversos campos, pero sus «Kakitsubata-zu (Lirios)» y «Kohakubai-zu (Flores de Ciruelo Rojas y Blancas)» son especialmente conocidas como obras maestras que exploran con profundidad los aspectos decorativos y pictóricos de la pintura sobre biombo. También demostró un talento excepcional en el diseño artesanal.

El haiku que le conmemora es obra de Takahama Kyoshi.

群青をゆたかに溶かし光琳忌

gunjou wo yutaka ni tokashi kourin ki

rica mezcla de azul ultramarino, aniversario de Kourin

桜桃忌 outou ki

13 de junio

Dazai Osamu (1909-1948). Novelista, nació el 19 de junio en la aldea de Kanagi, prefectura de Aomori (actual ciudad de Goshogawara), en el seno de una familia acomodada. Su nombre real era Tsushima Shuji. Comenzó a publicar novelas en 1933, y en 1935, su novela Gyakkō (Viaje al revés) fue nominada al primer Premio Akutagawa. Entre sus obras más representativas se encuentran Shayō (El sol poniente), Fugaku Hyakkei (Cien vistas del monte Fuji), Hashire, Merosu (¡Corre, Melos!), Tsugaru, y Ningen Shikkaku (Indigno de ser humano). El 13 de junio de 1948, se suicidó ahogándose en el acueducto de Tamagawa en Mitaka, Tokio. Fue descubierto el 19 de junio, el mismo día de su cumpleaños. El primer «Outou-ki» (Día Conmemorativo del Cerezo) se celebró en el Templo Zenrinji el 19 de junio de 1949, un año después del fallecimiento de Dazai. El nombre «Outou -ki» fue acuñado por Kon Kan’ichi, un escritor de Tsugaru, ciudad natal de Dazai, que residía en Mitaka. Outou (Árbol del cerezo) era el título de una de las obras maestras de Dazai, escrita poco antes de su muerte, y la imagen de la brillante flor roja, semejante a una joya, que madura en las regiones del norte durante esta época de junio, se consideró la más apropiada para su intensa vida y su imagen como maestro del relato corto.

El haiku compuesto en conmemoración de esta fecha es de Sahoda Nobu.

ため息の息の長さや桜桃忌

tameiki no iki no nagasa ya outou ki

la duración de un suspiro, aniversario del cerezo

 

芙美子忌 fumiko ki

28 de junio

Hayashi Fumiko (1903-1951), nació en el distrito de Moji, prefectura de Fukuoka. En 1918, ingresó en la Escuela Superior Femenina Onomichi. Tras graduarse en 1922, se trasladó a Tokio para estar con su amante. Al año siguiente, su compromiso se rompió y, para sobrellevar el desamor, escribió un diario que se convirtió en el prototipo de Hourouki (Crónica de una vagabunda). Su vida se estabilizó tras casarse con Tezuka Ryokubin, un estudiante de arte, y en 1928, comenzó a publicar por entregas Aki ga kitanda (Ha llegado el otoño), subtitulada «Crónica de una vagabunda», en la revista «Arte de mujeres». En 1930, Hourouki (Crónica de una vagabunda) se publicó y se convirtió en un éxito de ventas. Entre sus otras obras se incluyen Fūkin to sakana no machi (La ciudad de los órganos y los peces), Seihin no sho (El libro de la vida sencilla), Kaki (Ostras), Inazuma (Relámpagos) y Ukigumo (Nubes flotantes), y se mantuvo a la vanguardia de las escritoras a lo largo de toda su carrera.

El haiku que recuerda a esta gran escritora fue compuesto por Shikata Itaru.

あてどなき旅に出でたし芙美子忌

atedonaki tabi ni idetashi fumiko ki

quiero emprender un viaje sin destino, aniversario de Fumiko

Espero que hayan disfrutado de conocer un poco más de estas figuras de la historia y el arte japonés, así como de los haikus que les conmemoraban. Les deseo que tengan un maravilloso junio y nos encontramos en el próximo artículo.

Junio de 2026

Caligrafiado por Isabel Martínez bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

Me quedo un rato

detrás de la cascada.

Entra el verano.

 

暫時は

瀧に籠るや

夏の初め

 

–         En la caligrafía:

 

しはらくは

瀧に籠るや

夏の初め

——————————————–

Comentado por Rafael García Bidó:

Unas sencillas palabras que mueven a tantas evocaciones. La cascada es un lugar y muchas sensaciones. Un surtidor de agua que lo es de frescura, de sonido, de visiones del líquido y su luz, inasibles como la vida, como el tiempo. Con la presencia acaso de aves y animales.

   Y ese rato, que se puede controlar, son unos minutos o muchos minutos, cuando entra el verano y nos introduce en un tiempo expansivo (como la cascada) que forma parte del período de un año en que nuestro planeta completa una vuelta alrededor del sol, que también se mueve alrededor de un astro mayor, que…

   Un juego de tiempos que nos inserta en los ciclos de la vida. Donde hay cosas que controlamos y otras que no. Como esa agua que se despeña con sonido manso o embravecido y que atrajo a ese testigo que con unas palabras dejó constancia de lo inasible.

RGB

Santo Domingo, 14.05.2026

Mayo de 2026

CONSTRUIR

 

Un caracol
En ruta de peregrinos.
¡Qué despacio anda!

 

DECONSTRUIR

¡Es un haiku infantil! Obedece a la simple visión que de este animal hace un niño o una niña que, en el mismo camino por el que a diario ve pasar personas cargadas de mochila –“peregrinos” le han dicho que son estas personas en camino a Santiago de Compostela–, observa cómo se desliza por el suelo un caracol.

Este haiku me lo inspiró la visión hace dos semanas de este simpático animal, con su concha a cuestas, por el mismo que yo seguía, cargado de una mochila, antes de llegar a Boadilla del Camino, en la provincia de Palencia. Esta población suele ser final de etapa del llamado «Camino francés» de la Ruta Jacobea. Acababa de llover y los caracoles salían de la fronda de la hierba, en la cuneta del camino, en busca seguramente de comida. Había tantos que yo tenía que mirar atentamente al suelo para evitar aplastarlos.  Acompaño foto.

Lo trivial divinizado, eso es el haiku. Y los niños, con una retina más sensible al asombro sensorial que los adultos, poseen la mirada limpia para descubrir sin artificio escenas cotidianas, triviales cargadas de religiosidad. La religiosidad de la unión con la naturaleza, en donde “yo veo un caracol” no es una secuencia sintáctica compuesta de sujeto –el yo que observa– y objeto –el caracol observado–, sino que es la vivencia del acto de VER. En el acto concreto de VER, la impresión de la lentitud con que se mueve un caracol ha sido el detonante del haiku. Podría haberlo sido la suavidad de su avance o la suposición de que ese caracol salía a comer o a buscar novia o a relajarse un rato.  Al niño no le importa no saber muy bien qué es un “peregrino”, porque la fuerza de su percepción visual –en este caso concentrada en la lentitud del avance de un caracol– ha eclipsado en él cualquier otra consideración. Nada le distrae, ni nada se interpone –ni comparaciones ni metáforas– en su visión. Él mismo se ha convertido en VER y en “caracol”. E, incidentalmente, también en “ruta” y en “peregrino”.

Volvernos niños para habitar aunque sea un instante en la casa donde no hay escisión entre sujeto y objeto es mi propuesta a los amables lectores de El Rincón para este mes de mayo.

 

Mayo de 2026

此の春の

朝の我が

庭にありける

世界の全ての

美しさかな

 

Kono haru no

asa no wa ga

niwa ni arikeru

sekai no subete no

utsukushisa kana

 

En esta mañana

de primavera,

¡ah!, ¡toda la belleza

del mundo está reunida

en mi jardín!

 

¡Ah! ¡Primavera!

La belleza del mundo

en mi jardín

 

 

 

 

渦を巻く

午後の香りや

山査子の

陰で聞こゆる

恋物語

 

Uzu o maku

gogo no kaori ya

Sanzashi no

kage de kikoyuru

koi-monogatari

 

¡Se arremolinan

los aromas de la tarde!

A la sombra

del espino blanco se oyen

historias de amor…

 

 

詩を仕上ぐる

為の言葉を

探しつつ

日暮の庭で

風邪ひきたり

 

Shi o shiaguru

tame no kotoba o

sagashitsutsu

higure no niwa de

kaze hikitari

 

Va anocheciendo

en el jardín…

Buscando la palabra

con que acabar el poema,

acabo constipándome.

 

 

 

 

春荒れや

まだ残れりし

花弁は

夜中の空に

上がりて消へて

 

Haruare ya

Mada nokorerishi

hanabira wa

yonaka no sora ni

agarite kiete…

 

Con la tormenta

de primavera,

salen volando al viento

en la noche los últimos

pétalos que quedaban…

 

 

 

 

故郷の

青空守る

鸛鶴よ

虹の向こうへ

乗せて呉れたし

 

Furusato no

aozora mamoru

kônotori yo

Niji no mukô e

nosete kuretashi

 

¡Cigüeñas que guardáis

el cielo azul

de mi tierra natal!

¡Llevadme con vosotras

más allá del arco iris!

 

 

 

 

アイビーは

プラスチックに

似ている程

日に照らされて

ピカピカ光る

 

Aibî wa

purasuchikku ni

niteiru hodo

hi ni terasarete

pika-pika hikaru

 

La hiedra

relumbra bajo el sol

como si fuera plástico

 

 

 

 

 

黄昏の

霞に沈む

小山かな

蛾の眉の

如き輪郭

 

Tasogare no

kasumi ni shizumu

koyama kana

Hihiru no mayu no

gotoki rinkaku

 

¡Ah! ¡Las colinas

hundiéndose en la niebla

de primavera!

Su perfil al crepúsculo,

las cejas de una polilla.

 

 

 

 

「南無阿弥陀

仏南無阿弥陀…」

唱えつつ

「此の数珠、げに良き

琳の玉や」とて

 

“Namu Amida

Butsu Namu Amida…”

Tonaetsutsu

“Kono juzu, geni yoki

rin no tama ya” tote

 

“Namu Amida

Butsu, Namu Amida…”

Recita y piensa:

“Las cuentas del rosario

¡qué buenas bolas chinas…!”

Caligrafiado por Carlos P. Ehrenspeck bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Matsuo Bashou.

«se va la primavera,

son lágrimas los ojos de los peces

el canto de los pájaros»

(Trad. Félix Arce, momiji)

 

行く春や
鳥啼き魚の
目は泪

– En la caligrafía:

行く春や
鳥なき魚の
目は泪

 

Comentado por Jorge Braulio:

Agua en el agua. Un sumergirse para despedir a quienes nos dan sus flores. Aire en el aire. Gorjeos impregnando de tristeza la partida. Y todo en un fluir que nos devuelve al pez, al ave en que reconocernos, como extensiones de lo que somos. Sin desdoblamientos. Lo que se va nos lleva. Las despedidas no siempre separan: somos sustancia compartida. Entonces no es extraño que, en un adiós, los ojos de los peces sean lágrimas. Y el cantar de las aves… Disueltos en el agua y en el aire, reconociéndonos en cuanto nos rodea. En lo que dejamos. Bien lo sabe el poeta, a punto de iniciar su viaje: agua en el agua. Aire en el aire. Así, las despedidas.

 

 

Revista de haikus