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Entrega nº 113. 2 de septiembre

Quienes componen poemas chino-japoneses, los llamados poetas “de estilo chino”, reciben versos de buenos augurios de un gran número de personas cuando viajan, y ellos se regocijan en esos buenos deseos. No es malo en sí mismo, sin duda, pero siempre pensé que no era bueno exigir ese tipo de poemas para un pequeño viaje de nada, proponiendo además unas rimas que deban cumplirse.

Recientemente, incluso, este mal hábito también triunfa entre ciertos haijines y, ya sea en homenaje al que se va, a los que permanecen, o bien para desear una larga vida a un recién nacido, para cada ocasión se piden poemas a los conocidos. Sabemos que todo esto solo sirve para aparentar y obtener una falsa reputación. Se dice que aquellos que se jactan de la gran cantidad de versos que publican alineados en un periódico o revista, no muestran una gran inteligencia. Por no mencionar la calidad, ya que muchos de esos poemas no valen absolutamente nada.

Notas del traductor y las fuentes

– Desde el periodo Nara (710-794), y sin interrupción hasta la generación de Shiki, los japoneses han compuesto poemas chinos, respetando, por lógica gráfica, las reglas de la poesía y el idioma chino clásico. No obstante, recitaban (y cantaban) estos textos en japonés, y es por ello que pueden llamarse “chino-japoneses” (sino-japoneses). En 1902, momento en que Shiki escribió lo leído, esta práctica todavía estaba muy viva, y algunos poetas la tenían como preferente (se alude a ello), pero perderá gran parte de su importancia después de la guerra ruso-japonesa de 1904- 1905.

– En el texto se hace referencia a que la poesía china hacía uso de la rima. También se habla de unos ejercicios que se hacían con los poemas sino-japoneses y que obtuvieron gran popularidad. Se trataba de unos poemas que eran compuestos para una ocasión particular: un evento o una celebración. En ellos las rimas se impusieron más que visiblemente, y su forzada redacción conllevaba que su calidad, frecuentemente, dejaba mucho que desear.

Entrega nº 112. 1 de septiembre

– Como hace más calor últimamente, ni siquiera puedo leer el periódico o conversar, siento que mi cabeza está completamente vacía y no puedo ni abrir los ojos.

El año pasado por esta época, tomé como norma ir leyendo diariamente la Autobiografía de Franklin. Como no estoy acostumbrado a leer los pequeños caracteres occidentales, me tenía que detener cada tres o cinco páginas, pero a pesar de que me costó, lo leí entero, y mi satisfacción ha sido extrema. Cómo Franklin, el constructor de Filadelfia, trabajó para su tierra; cómo Franklin, un mísero tipógrafo, trabajó para sí mismo; cómo, a pesar de los reveses y fracasos, se aferró al éxito en sus negocios: todo eso es absolutamente fascinante.

Como este libro es famoso, muchos debieron ser quienes lo leyeron, incluso en Japón, pero tal vez no hubo nadie que lo apreciara tan profundamente como yo. El año pasado, cuando terminé mi lectura diaria, sentí que la vida volvía a mí en ese espectáculo que es el viento agitado en las hermosas tardes blancas; pero este año, como no hace ni una buena tarde, sufro del calor sin poder hacer nada para evitarlo.

 

Notas del traductor y las fuentes

– El libro que Shiki refiere, es la autobiografía inacabada de Benjamin Franklin (1706-1790), que fue publicado en inglés en 1790, y fue extremadamente popular, incluso en Japón, donde se leyó durante mucho tiempo en el texto original. Ofrece el modelo perfecto del ideal de eso que llaman un hombre hecho a sí mismo. Puede leerse en línea clicando aquí.

 

Entrega nº 111. 31 de agosto

– El Rollo de las flores de Nangaku (Sôka emaki) que quería comprar, llegó a mi poder y lo mantengo cerca de mí, junto a mi cama. Mañana y noche, lo abro muchas veces y no hay mayor placer que contemplarlo. Gracias a él, tengo la sensación de ampliar mi vida. La ligereza y la libertad de sus pinceladas me parecen únicas, todas ellas. Si fueran retratos, por muy buenos que fueran, ni los hubiera ansiado ni los tendría abiertos mañana y noche. Pero como se trata de pinturas de flores, pinturas cuyo destino además ya no me importará cuando yo esté muerto, pues me enamoré de ellas al primer vistazo. Sea como fuere, estoy profundamente agradecido con el Venerable Chôdô por haber tenido la bondad de cederme amablemente este precioso pergamino.

 

Notas del traductor y las fuentes

– Sobre el Rollo de las flores de Nangaku, véanse las entregas 103 y 104 de 23 y 24 de agosto.

Chôdô era el Superior del Templo Tômyô-ji, Escuela Shingon, Hirai, Barrio Edogawa, Tokio, conocido popularmente como Hirai Shûten. Era amigo de Masaoka Shiki e Itô Sachio, y conservaba en el templo obras de Sesshû, Maruyama Ôkyo y Nangaku.

– Precisamente sobre Sesshû, Ryûnosuke Akutagawa escribió un poema, cuyo contenido y traducción explica del siguiente modo Rodríguez-Izquierdo F. (Caja de marionetas, p. 63; 2019):

“sesshuu ga

emaki no hashi ya

kari ichiwa

 

Como cerrando

un rollo de Sesshuu,

vuela una oca.

 

Sesshû era un buen pintor de bellos espacios naturales que trasminan vacío, muy afines a la espiritualidad Zen. Las ocas silvestres eran un motivo cultivado por Sesshû para compendiar como rúbrica final todo un decorativo rollo colgante. Una escena similar es la que aquí contempla Akutagawa, y no duda en rendir tributo explícito al maestro mediante este haiku.

 

emaki: compuesto léxico japonés de e <<pintura>> y maki -del verbo maku <<enrollar>>-. Se forma así la parte inicial de emaki-mono o <<rollo pictórico colgante>>.

kari ichiwa: ver hk 7 y hk 21.”

 

 

 

 

Del treinta y nueve al cuarenta y dos

treinta y nueve

Mi padre llegó al atardecer en el carro de su mejor amigo. Ahora está encerrado con mi madre. Conversan. Cada uno de nosotros está haciendo algo, pero pendientes a ver si escuchamos cosas importantes. Mi madre sale. Vuelve a entrar con la cena en una bandeja.

Nosotros hemos comido en el portal. Luego, con el candil, hemos jugado al teatro de las sombras. Hubo un momento en que Nadia nos llamó para enseñarnos una canción llamada «Noches de Moscú».

Tía Nadia, a veces, parece buena.

Noche cerrada.

Va quemando la abuela

manojos de escoba amarga.

 

cuarenta

No he dormido en toda la noche porque estuve pensando. Mi padre conversó conmigo sobre cómo la estaba pasando yo y esas cosas, pero no me dijo nada más. Me abrazaba mucho y hasta me decía todo lo que me quería. Nunca antes ha sido así conmigo de tan cariñoso.

Me hizo una adivinanza. «Si dices mi nombre, me rompo». No supe qué cosa era.

«Es el silencio».

Y volvió a abrazarme.

Yo también lo quiero mucho, pero no se lo dije.

Tengo miedo que se rompa.

 

Lucero del alba.

Ya no se escucha

el mori mori de los grillos

 

cuarenta y uno

Mi madre ha dicho que nos regresamos a La Habana. Me pongo a saltar de la alegría hasta que veo correr a Helem hacia su cuarto. Voy tras ella. Está llorando y le digo «idisudá» pero ella no quiere jugar. Me siento torpe. Voy a mi cuarto y regreso con el libro de Basho para leerle a Helem:

La pena del que ya se va y la tristeza del que se queda son como la pareja de gaviotas que, separadas, se pierden en la altura (…)

Se pone a llorar más fuerte.

Yo también empiezo a llorar.

 

 

cuarenta y dos

 

Septiembre.

Gente diciendo adiós

al tren que pasa

 

 

 

 

 

 

Índice

 

uno ·9

dos ·10

tres ·12

cuatro ·13

cinco ·15

seis ·16

siete ·18

ocho ·19

nueve ·20

diez ·22

once ·24

doce ·26

trece ·28

catorce ·30

quince ·31

dieciséis ·32

diecisiete ·33

dieciocho ·34

diecinueve ·36

veinte ·38

veintiuno ·39

veintidós ·40

veintitrés ·41

veinticuatro ·42

veinticinco ·43

veintiséis ·44

veintisiete ·46

veintiocho ·47

veintinueve ·49

treinta ·50

treinta y uno ·51

treinta y dos ·52

treinta y tres ·54

treinta y cuatro ·55

treinta y seis ·57

treinta y siete ·58

treinta y ocho ·59

treinta y nueve ·60

cuarenta ·61

cuarenta y uno ·62

cuarenta y dos ·63

 

 

 

 

 

 

El caserón de la curva, de Yordan Rey

terminó de imprimirse en el mes de abril de 2018,

en los talleres de El Abra.

Trabajaron en su impresión y encuadernación:

Primitivo Matos, Edisnilvia Mojena, Gloria Pantoja y Daniel Zayas.

Tirada: 1 000 ejemplares.

 

Diciembre 2019

Llega la noche.
Aún de visita
en otra casa.

Nombre del niño/a: Elier Bazán Infante
Edad: 9 años
Colegio: Mártires del Moncada
Ciudad: Santa Clara
País: Cuba

-.-
Noche de estrellas,
veo una luna llena
en el mar.

Nombre del niño/a: Liz Daniela Morales López
Edad: 10 años
Colegio: Ramón Pando Ferrer
Ciudad: Santa Clara
País: Cuba

-.-
Gorrión en la calle.
Son cuatro
las ramitas que recoge.

Nombre del niño/a: Elier Bazán Infante
Edad: 9 años
Colegio: Mártires del Moncada
Ciudad: Santa Clara
País: Cuba

-.-

En la orilla del mar
frente a las olas
recibiendo la brisa fresca.

Nombre del niño/a:Melissa Guerra Chinea
Edad: 10 años
Colegio: Ramón Pando Ferrer
Ciudad: Santa Clara
País: Cuba

-.-

Haiku 10

うぐひすや家内揃ふて飯時分

uguisu ya kanai soroute meshijibun

  

La familia reunida

a la hora de comer-

el canto del ruiseñor.

 

 La comida familiar se paraliza ante el inesperado y espontáneo canto armonioso del ruiseñor. Haiku sin verbo, de acción rápida y dos imágenes relacionadas (principio de comparación interna). Sin duda, Buson muestra una especial predilección por las aves.

Cada familia estrechaba lazos con un ruiseñor, que solía habitar en el jardín recibiendo comida como un huésped más. Es frecuente encontrar en los haikus la referencia a “nuestro ugüisu, el ugüisu de la casa”, de tal modo que su ausencia supone cierta inquietud, como también nos muestra Buson en los siguientes haikus:

家にあらで鴬聞かぬひと日かなie

ni arade uguisu kikanu hitohi kana

Fuera de casa

no se oye al ruiseñor

en todo el día.

 

 

吾 宿 の 鶯 聞かん 野に 出でて

waga yado no uguisu kikan no ni idete

 

Saliendo del campo

aún escucho

a nuestro ruiseñor.

 

 

Frente al sonido del ruiseñor, en otro haiku Buson nos muestra su ausencia:

うぐいす に 終日遠 し 畑 の 人

uguisu ni hinemosu toshi hata no hito

 

El ruiseñor lejos

durante todo el día-

el hombre en el campo.

Entrega nº 110. 30 de agosto

… (Continúa del 109)

Caqui kueba

Kane ga naru nari

Hôryûji

 

Como un caqui

Y he ahí que la campana suena.

Templo Hôryû-ji

Al comentar sobre este poema, Hekigotô se pregunta que por qué no escribí:

Caqui kûte

kane naru oreba

Hôryûji

 

Mientras como un caqui

suena la campana.

Templo Hôryû-ji

Esta es una opinión con sentido común. Sin embargo, creo que el efecto del haiku, perdería fuerza.

 

Kiku no hana

Tenchôsetsu wa

Suginikeri

 

Flores de crisantemo

El aniversario del emperador

Ha pasado

A menudo he discutido problemas estacionales, pero aquí nuevamente hay una mala interpretación. Hago una referencia al “invierno”, entendido como el período que viene después de “el comienzo del invierno”, y también al cumpleaños del Emperador que es parte del otoño. El 5 o 6 de noviembre, estamos en pleno otoño. Yo no puse aquí en el haiku nada sobre un tema de octubre.

 

Kogarashi ya

Kane hikisuteshi

Michi no hata

 

Viento glacial –

Una campana abandonada

Al borde del camino

Mi idea es que el día cae sobre un camino donde se ha dejado una gran campana, que es para llevar al templo, y así esa campana, esa tarde-noche, permanecerá abandonada al lado del camino. Mi intención es contar ese paisaje, ese momento, y por lo tanto, sea una tarde anocheciendo, o sea ya bien entrada la noche, los fieles han regresado a su casa, y por supuesto, ya no hay nadie. Además, añado, mi idea es la de tomar ese paisaje lúgubre y desolado, al tiempo que el de una campana solitaria al borde de un camino. Y es por ello así, que yo lo asocio con ese viento helado.

 

Geta haite

Yuku ya yakeno no

Usuzuku yo

 

Calzando unos zuecos

¡Adelante! Sobre las ascuas

Luna velada del anochecer

Sobre la frase “calzando unos zuecos / ¡adelante!”, Hekigotô se hace algunas preguntas, pero mi idea es que, especialmente con zuecos de madera, uno puede caminar perfectamente sobre rescoldos de unas zarzas quemadas. Sin embargo, también es cierto que podría no tratarse necesariamente de eso. De todos modos, no es algo muy interesante.

 

Deru toki no

Kasa ni ochitaru

Shôbu kana

 

Al salir

Caídos en el paraguas

¡Unos ácoros!

Al comentar este poema, Hekigotô lo encuentra un poco atrevido, y no tengo nada que objetar. Sin embargo, si imaginamos que el paraguas, al tocar los ácoros, los hizo caer, no resulta tan arriesgado.

 

Nakiyamete

Tobu toki semi no

Miyuru nari

 

Al dejar de cantar,

Una cigarra vuela

Y se deja ver

Según el comentario, este poema tiene poco encanto. Es innegable. Sin embargo, reconozco que me cuesta un poco rechazarlo.

 

Tsunbo nari

Aki no yûbe no

Watashimori

 

Es sordo:

En la tarde de otoño,

El barquero del transbordador

El comentario hecho, afirma que este poema da la impresión de ser como una mala novela. Pregunté al crítico, quien me respondió que él imagina a alguien que le hace una pregunta al barquero y es entonces cuando comprende que es sordo. Yo, por mi parte, lo que quería decir es que alguien situado en una orilla, llama en vano al barquero situado al otro lado del río, ya que este es sordo. (Fin)

 

Notas del traductor y las fuentes

– No sabría decir si el primer haiku, el del caqui, la campana y el templo, se trata del haiku más conocido de Shiki traducido al castellano, pero sí lo es en inglés y en francés. Apareció por primera vez en el diario Kainan shinbun el 8 de noviembre de 1895, precedido por la indicación “En una parada, en una local de refrescos en Hôryû-ji”. Después de haber enfermado durante su viaje a China, tratado en Kôbe, Shiki pasó el verano recuperándose en Matsuyama. Es durante su viaje de regreso a Tokio, a fines de octubre, que hace un enlace en Nara, donde pasa unos días y compila este poema. Al principio no llama la atención, no se recoge luego en ninguna antología y además es criticado aquí por Hekigotô. Se hará famoso solo más tarde, después de la Segunda Guerra Mundial.

– Según Lozerand “La diferencia entre el haiku de Shiki y lo que Hekigotô propone, es gramatical. En la versión de Shiki, se entiende que se produce la impresión de una secuencia automática, y aunque no haya una relación causal, sí transmite una relación de implicación entre los dos actos. Por ello se traduce al francés por “…et voilà…” (… y he ahí…). La propuesta de Hekigotô … ¡es una simple coincidencia temporal, prosaica y sin gran interés!”.

– Podría decirse también que Shiki escribe el haiku centrándolo en el sonido de la campana, que se produce, eso sí, mientras come un caqui. Por la otra parte, Hekigotô hubiera preferido poner el centro en el comer el caqui, y que mientras eso se produce y de forma más secundaria, suena una campana.

– Sobre este mismo haiku, Rodríguez-Izquierdo (El haiku japonés. Historia y traducción. Evolución y triunfo del haikai, breve poema sensitivo. Publicaciones de la Fundación Juan March, Madrid, 1972, pag. 387) explica literalmente su traducción del siguiente modo:

“Caqui / kueba                                 Caqui / si como

kane / ga / naru / nari                   campana / (tópico) / ·tocar /

es

Hooryuuji                                           templo de Hooryuu

 

Cuando como caqui

suena la campana

en el templo de Hooryuu

                                           Shiki

 

«Kueba» es una forma de condicional o de circunstancia temporal no especificada. Entre «caqui», que es el objeto directo de «kueba», y este verbo se ha eludido el morfema indicador de objeto directo «WO». El gusto astringente de los caqui está expresado onomatopéyicamente por la abundancia de «k». Para Shiki era tal vez fruta prohibida, por su enfermedad. Cuando a pesar de todo la tomaba, el sonido de la campana del templo le traía pensamientos del más allá.

Sobre la campana de los templos, cf. (hk. 41 ).

«-nari» es una forma culta y literaria de terminación verbal. Equivale a la predicación de «es», y en nuestro haiku convierte en presente la forma desnuda de infinitivo «naru»”

  • Por su parte, otro niponólogo, Carlos Rubio (La flor de Masaoka Shiki, HELA nº 10, sept. de 2018; pag. 29), hace el siguiente y más que interesante comentario en torno al poema, donde cuestiona la autenticidad del haiku que tanto propugnara Shiki con su sashei (para sashei ver “Shiki: aproximación al cómo vino, qué vio y por qué [con] venció”; en las notas de la entrega 45):

…“El año siguiente, 1895, y a pesar de su delicada salud, se alistó como corresponsal de guerra en la contienda contra China de ese año. Fue una estancia de poco más de un mes en la cual llegó a conocer a Mori Ôgai, el patriarca, junto con Sôseki, de la moderna literatura japonesa. Pero en la travesía de regreso, al parecer por la impresión de ver un tiburón, sufrió un violento esputo de sangre. Nada más desembarcar, fue traslado en estado crítico a un hospital de Kobe. Su familia llegó de Tokio resignada a darle el último adiós, pero para sorpresa de todos, se recuperó y el otoño de ese mismo año volvió a su ciudad natal, Matsuyama, y luego a Nara donde compuso uno de sus más celebrados poemas:

       Caqui kueba                Muerdo un caqui

kane ga naru nari              y la campana oigo

Hôryû-ji                  de Hôryû-ji

 Al parecer el lugar de composición no fue el templo mencionado en el tercer verso, sino el del Tôdai-ji. Convencido de que la atmósfera de Hôryû-ji era más tranquila que la más ruidosa del popular Tôdai-ji, el poeta cambió el nombre. ¿Una traición a su compromiso con el realismo del concepto de shasei?”.

– Este mismo haiku también es ampliamente comentado por Beichman J., la biógrafa de Shiki (Masaoka Shiki: His Life and Works. 2002, p. 54), y retomado más tarde por Trumbull, Ch.

Beichman también habla del cambio de templo que hizo Shiki, aunque por otros motivos; pero sobre todo, alude a la importancia de los sonidos en la pronunciación del haiku. La referencia completa es la siguiente:

… “El siguiente poema, también de 1895, es hoy el más conocido de todos los haiku de Shiki y puede ser citado por prácticamente cualquier graduado de secundaria japonés:

                             kaki kueba                 Muerdo un caqui

                  kane ga narunai                 y una campana suena

                                i Hôryûji                   templo Hôryûji (II, 325)

 

El poema se basa en la experiencia de Shiki de escuchar la campana del templo mientras mordía un caqui (su fruta favorita) en una tienda de té en Nara, sitio de muchos templos budistas antiguos. La campana que escuchó, sin embargo, era en realidad la del Templo Tôdaiji, no el Templo Hôryûji. El día después de su experiencia original, Shiki visitó el Hôryûji y decidió que sería un lugar más apropiado para su poema que el Tôdaiji, debido a sus famosos huertos de caqui. Esto, por supuesto, es un ejemplo muy literal del uso de la selección de Shiki en combinación con el realismo; pero el poema tiene elementos más sutiles. Entre estos, el uso hábil del sonido es más notable.

Al igual que en la última línea del otro poema del pavo real, el uso de los repetidos sonidos «k» en la primera línea de este poema, da un ritmo rígido y recortado, que aquí refuerza la idea de morder algo. Los sonidos rígidos y recortados comienzan a alargarse y extenderse con «narunar i» en la segunda línea y este proceso, sugiriendo el sonido resonante de una campana del templo, continúa con el largo, prolongado t doble «o» y doble «u «de Hoo-ryu u -ji.

La clave del poema es, sin lugar a duda, la yuxtaposición de la mordida y la campana. Sin embargo, esta yuxtaposición funciona en muchos niveles: estar entre la agudeza del acto de morder y el repique largo y suave de la campana, así como, en un nivel más metafísico, el momento mortal de un ser humano mordiendo un pedazo de fruta y la amplia y eterna extensión del tiempo simbolizada por la campana del antiguo templo.

Se puede decir que este haiku es el primero en el que Shiki logró, a través de una descripción realista, evocar una complejidad de significado que va más allá del realismo literal.”…

Hôryû-ji (Templo de la Ley Floreciente) es un templo budista localizado en Ikaruga, prefectura de Nara. Su nombre completo es Hôryû Gakumonji (lit. Templo de la Enseñanza de la Ley Floreciente), ya que sirve de monasterio.

– Por su parte, Tôdai-ji (gran templo oriental), también es un templo budista que se encuentra en Nara. Alberga una estatua gigante del Buda Vairocana (llamado dainichi, que en japonés; significa “Buda que brilla a lo largo del mundo como el sol”).

– Sobre el siguiente haiku en el que se cita el aniversario del Emperador, cabe decir que el 3 de noviembre, el día del nacimiento del emperador Meiji, fue designado como fiesta nacional por un decreto del 14 de octubre de 1873. Hoy, se celebra el Bunka no hi (Día de la Cultura),un día en el que se trata de promover actividades culturales, reemplazando así la festividad nacional anterior que conmemoraba el mencionado nacimiento del Emperador Meiji.

– Lo que Shiki está refiriendo al comentar su haiku cuando habla de “el comienzo del invierno”, es la “decimonovena división del ciclo de las estaciones”, lo que se corresponde a un período de aproximadamente dos semanas que comienza alrededor del 7 de noviembre del calendario gregoriano. La concepción occidental (y del norte en este caso) que hace que el invierno comience en el solsticio del 21 de diciembre, no es necesariamente la más relevante.

– Previamente, recordemos que cuando Shiki utiliza la palabra “crisantemo (kiku)” está usando una palabra estacional (kigo) que indica otoño. Shiki explica a Hekigotô, que parece haber criticado un posible “doble kigo”, siendo además ambos contradictorios entre sí, el por qué lo ha hecho. Parece establecer una secuencia “otoño—comienzo del invierno—invierno”.

– En el siguiente haiku, se ha traducido finalmente “kogarashi ya” por el llamado viento glacial, que es un viento fuerte y frío del norte u oeste que sopla a finales de otoño y principios de invierno. Es uno de los primeros vientos realmente fríos, cuando las últimas hojas son definitivamente barridas de los árboles. Literalmente significa “árbol con el que se va”. En el período Edo, el kogarashi se usaba para kigo del otoño o del invierno, pero ahora es un kigo para principios del invierno. Hay traductores que traducen kogarashi por viento que arranca las hojas, viento devastador, tormenta de invierno, ráfaga de invierno, etc.

Shiki tiene algún haiku más con ese primer verso:

kogarashi ya

hoshi fuki-kobosu

umi no ue

 

viento glacial:

¡qué dispersas las estrellas

sobre el mar!

Además de Shiki, también los otros tres grandes maestros han escrito haikus que tienen como primer verso kogarashi ya, como por ejemplo:

Bashô:

kogarashi ya

hoho bare itamu

hito no kao

 

viento glacial:

mejillas hinchadas y doloridas

en todas las caras

-.-

kogarashi ya

Take ni kakurete

Shizumarinu

 

viento glacial:

al adentrarse entre los bambúes

empieza a calmarse

 

Yosa Buson

Kogarashi ya

Hita to tsumazuku

Modori uma

 

viento glacial,

el tropiezo de una mula

ya de regreso

 

Issa

kogarashi ya

iwashi o kurumu

kashiwa no ha

 

viento glacial,

con una gran hoja de roble

envuelve una sardina

-.-

  kogarashi ya

ni jû shi mon

no yûjogoya

 

viento glacial,

una choza de prostitutas

que cobran veinticuatro monedas

Pero también han comenzado sus haikus con “kogarashi ya” otros muchos haijines. Como pequeña muestra:

 

Soseki

kogarashi ya

umi ni yuhi wo

fuki-otosu

 

viento glacial…

la puesta de sol

sobre el mar

 

Hasegawa Reyoko

kogarashi ya

ishi fuki-tobasu

Ohi-gawa

 

viento glacial

soplando sobre las rocas

del río Ohi-gawa

– En otro haiku, se traduce por zuecos los llamados “geta” japoneses: un calzado de gruesa suela de madera que podríamos calificar de “mitad zueco mitad sandalia”.

– Al hablar de ácoros, Shiki se refiere a la Acorus calamus, llamada shôbu en japonés. Es una planta que se asemeja a los juncos y posee hojas largas de bordes afilados, muy apuntadas. Las flores son pequeñas, de color verde amarillento, y se presentan en forma de espiral. Se ha utilizado por su fragancia y como droga psicotrópica. Su raíz se empleaba como anestésico y estimulante contra la fatiga por la asarona que contiene; en dosis mayores, produce efectos alucinógenos. Walt Whitman empleó ésta, o la raíz del estrechamente emparentado Acorus americanus. Figuraba igualmente en las pociones psicotrópicas preparadas por las llamadas brujas europeas durante la Edad Media.

Revista de haikus