Haibun 73
Entre las brasas
Amanece un día espléndido. Vamos a pasar unos días al valle del río Ser. La casa donde nos alojaremos forma parte de una antigua masía reformada en diversas fases por Mari y Josep Maria. El matrimonio ha dedicado años de amor y trabajo para alcanzar sus sueños.
La temperatura ha subido y los campos se hallan en plena floración. La vivienda está rodeada por una oscura y fértil tierra de origen volcánico y un bosque frondoso. Mi hermano menor insistió en invitarnos. Aunque dudamos al principio, la realidad es que necesitamos tranquilidad y silencio después de unos meses difíciles.
A ambos lados del camino caballos y rebaños de vacas pastan en libertad. Una de ellas amamanta a un ternero. Nos vemos obligados a cruzar el río a través de vados intransitables en época de crecidas.
Una figura alta y delgada con una caña a modo de bastón nos saluda. Es mi hermano. Nos sonríe feliz. En una mano lleva un manojo de espárragos y en la otra una navaja multiusos. Es el manitas de la familia. Por un momento veo la cara alargada de mi abuelo. Era guarda forestal y también tenía una navaja antigua con el mango oscuro que usaba en sus largas jornadas de trabajo. Le recuerdo abriendo con ella las patatas que ponía a asar cada noche entre las brasas.
Sube con nosotros para indicarnos el camino. Se parece mucho al abuelo Ramón. ¡Además lleva su mismo nombre!
En el sendero que lleva a la casa dos asnos, uno blanco y otro gris claro, comen paja de un fardo. Luego nos enteramos que son madre e hijo. Dicen que al padre lo encontraron muerto hace un mes. La madre está preñada.
Iris en flor.
El burro mordisquea
la cola de su madre
María Ángeles Millán “Hikari”
Girona – España
