Agosto de 2026

夏休み

オフィスの中の

サボテンは

唯一つの

生の証明

 

Natsu-yasumi

Ofisu no naka no

saboten wa

tada hitotsu no

sei no shômei

 

Vacaciones de estío.

En la oficina,

el cactus es el único

signo de vida.

 

 

 

 

遥かには

光の花で

町溢る

下に海の音

上に星空

 

Haruka ni wa

hikari no hana de

machi afuru

Shita ni umi no ne

Ue ni hoshizora

 

Allá a lo lejos,

una ciudad rebosa

flores de luz.

Abajo, el rumor del mar.

Arriba, el cielo estrellado.

 

 

 

 

バレンシアか
プロヴァンス
同じ日と
オリーブの木の
段々畑

Barenshia ka

Purovansu ka

Onaji hi to

orîbu no ki no

dandanbatake

 

El mismo sol

y los mismos bancales

con aceitunos.

¿Estoy en el Levante

o estoy en la Provenza?

 

 

 

 

この夏の

夜に浜辺の

静けさを

ときどき破る

鴎の声や

 

Kono natsu no

yoru ni hamabe no

shizukesa o

tokidoki yaburu

kamome no koe ya

 

¡Ah! El graznido

de las gaviotas rompe

de vez en cuando

la paz de la playa

en la noche estival.

 

 

 

 

花咲きぬ

町の河原を

香しき

光の川は

流れて行きて

 

Hana sakinu

Machi no kawara o

kaguwashiki

hikari no kawa wa

nagarete ikite…

 

¡Se abrieron las flores

en el cauce seco!

Por toda la ciudad

discurre ahora un río

de luz fragante…

 

 

 

 

里芋の

ハートの如き

葉の下の

天道虫の

愛の告白

 

Satoimo no

hâto no gotoki

ha no shita no

tentômushi no

ai no kokuhaku

 

Bajo las hojas

acorazonadas

de la colocasia,

la declaración de amor

de las mariquitas.

 

 

 

 

我我の
幸ひは
他人の知らぬ
幸ひによる
ものにありけり

 

Wareware no

sakiwai wa

tanin no shiranu

sakiwai ni yoru

mono ni arikeri

 

Nuestra felicidad

bien se ve que depende

de la ignorancia

de la felicidad

de los demás.

 

 

 

 

夏の日や

ザクロの花の

如き肌

労働者のも

暇な人のも

 

Natsu no hi ya

Zakuro no hana no

gotoki hada

Rôdôsha no mo

himana hito no mo

 

¡Día de estío!

Roja como la flor

del granado,

la piel de los obreros

y la de los turistas.

Gorriones y gusanos

1

Comienzan las lluvias fuertes en gran parte de Chile mientras las condiciones de vida empeoran rápidamente con el gobierno de Kast.

La columna de este mes nace de un error: quería hablar de un haiku que creía que era de Bashō pero no, era de Issa.

Sin embargo, mientras buscaba sin suerte en los diarios de viaje y antologías, encontré un haiku de Bashō que me pareció que podía acompañar al de Issa:

En un campo de canola,
gorriones
con cara de hanami[1]

El de Issa, en traducción de Sam Hamill:

El perro viejo escucha
atento, como si oyera las
canciones de trabajo de los gusanos[2]

2

El haiku de Bashō es como una semilla de lo que será la poética de Issa. Nos revela de súbito que el mundo no consiste únicamente en las percepciones, sensaciones y emociones de los seres humanos, que hay otros seres que observan, sienten, escuchan, se emocionan y viven sus vidas.

Si bien Bashō no es un poeta animista, su camino poético busca aproximarse de una forma más directa y abierta al mundo natural. A diferencia de la poesía clásica aristocrática, en la que los animales y las plantas tienden a aparecer para expresar las emociones humanas, Bashō insiste en que “para saber del pino hay que aprender del pino; para saber del bambú hay que aprender del bambú”. Su haiku busca captar la verdad íntima, la sinceridad, del mundo.

En el haiku de Bashō se nos presenta una escena que para otro poeta podría ser trivial, pero él distingue en los gorriones, al ver la canola en flor, la cara de hanami. El hanami[3] es la tradición de contemplar flores en Japón, especialmente los cerezos, y nace el s. VIII cuando la clase aristocrática copia la costumbre china de recitar poesía y beber vino contemplando los ciruelos en flor[4].  En este haiku Bashō vincula esta actividad cultural de la nobleza con la forma de hacer mundo de un ave tan común y corriente como el gorrión.

Uno de los aspectos más importantes del proyecto poético de Bashō es su búsqueda por hablar del mundo cotidiano, el mundo de los plebeyos y los campesinos, con un lenguaje en el que resuenen Sogi, Saigyo, Du Fu o Li Bai. A diferencia del haiku popular, que “rebajaba” lo “alto”, su propósito es “elevar” lo “bajo”[5].

Siguiendo con el haiku del que hablamos, me parece muy bello el gesto de Bashō al ver en los rostros de los gorriones una expresión similar a la de los humanos que miran fascinados los cerezos. De pronto nos abre un mundo donde no sólo los humanos pueden practicar el hanami, sino también los gorriones y todos los seres vivos. También los caballos, los ratones y las moscas desean ver flores. Podríamos decir acaso que el hanami es una intensidad que pueden todos los rostros al contemplar las flores.

3

Bashō busca contemplar, escuchar, aprender directamente de los seres y las cosas, y muchas veces anula su perspectiva como sujeto, pero Issa es distinto de él y la mayoría de los haijin, e interviene directamente en los acontecimientos.

Por ejemplo, frente al famoso haiku sobre el viejo estanque (“Un viejo estanque; / salta una rana, / ruido de agua”[6]), Issa responde:

El viejo estanque…
¡déjenme adelantarme!
ranas que saltan[7]

Issa interviene en el mundo porque quiere aliviar el sufrimiento, acompañar la soledad, expandir la alegría, prestar atención a la belleza y celebrarla.

Vicente Haya dice: “Los haijin no hablan con los seres vivos en sus haikus, no intervienen en las escenas que recogen, no enjuician la realidad. (…) Pero es imposible controlar a Issa. Él habla con los seres fuera y dentro de sus haikus”[8].

En el caso del haiku que estaba buscando para esta columna, un perro pone atención, quizá pega la oreja al suelo, como si escuchara los cantos de trabajo de los gusanos.

De los gorriones con cara de hanami de Bashō pasamos a unos gusanos que cantan mientras trabajan. Podríamos decir que hay un desplazamiento en las formas de traducir los mundos animales: mientras Bashō vincula a los gorriones con una actividad de ocio de la aristocracia, Issa vincula a los gusanos con las prácticas y costumbres de los trabajadores[9].

Sin embargo, este haiku de Issa me recuerda a uno de Bashō en Sendas de Oku:

Aquí en Oku
plantan arroz cantando:
¡nace la poesía![10]

Y de pronto, entre los cantos de los campesinos y los de los gusanos puede nacer la poesía.

Creo que esa es la semilla de Bashō. En la cara de hanami de los gorriones hay una intuición: ve en ellos la posibilidad de la poesía.

Dos siglos más tarde, Issa, que parte del hecho de que todos los seres están vivos, piensan, sufren, dudan o se alegran, se vincula y dialoga con ellos como seres capaces de hacer belleza, de hacer poemas.

Si para Bashō el poeta debe deponer su propia intención para captar directamente el mundo, en Issa el mundo está lleno de intenciones y puntos de vista. Todos tienen algo que decir, así como sus propias formas de contemplar y hacer mundo. Todos siguen creativamente lo creador, todos pueden hacer poemas.

Frente a la realidad del sufrimiento que revela Buda, Issa insiste en una poética del “sin embargo”[11], que radicaliza la concepción de la dignidad ontológica de todo lo existente. Todos los seres sufren, pero también todos los seres buscan el alivio de ese sufrimiento.

Así, para Issa el poema es también un tejido ético donde tejer entre los diversos seres vivos el mundo desde la compasión, la compañía, la ternura y la belleza.

Issa escucha, como el perro, a los seres trabajar, esforzarse, pero también escucha los cantos que crean para acompañar el trabajo. Y siguiendo el haiku de Bashō sobre el nacimiento de la poesía, podríamos decir que Issa comprende que la poesía es aquello que nace cuando los seres se esfuerzan por crear un mundo mejor.

Quizá Issa también nos está diciendo que tenemos que volver a aprender a escuchar el mundo. En ese sentido, me recuerda a la señora Tokue Yoshii, de la novela Dorayaki, de Durian Sukegawa. En una carta le cuenta al protagonista, Sentaro, qué entiende ella por Escuchar:

“Presto atención al lenguaje de las cosas que existen en el mundo pero que no pueden usar palabras. (…) Cuando hago pasta de azuki miro de cerca el color de la cara de cada poroto. Les doy mi consentimiento para que me hablen. Imagino un día de lluvia o uno despejado del que ellos han sido testigos. Escucho lo que tienen para contarme sobre el viento que los hizo llegar hasta mí.

Creo que todas las cosas de este mundo tienen su lenguaje propio. (…) Creo que no hay nada que nuestros oídos no sean capaces de escuchar”

Más tarde, en otra carta, cuenta cómo una noche vio de pronto la luna llena:

“¡Cuánta belleza! Estaba extasiada, incluso me olvidé de todo lo que había sufrido (…). Después sentí que escuchaba una voz muy parecida a los susurros de la luna. Decía: Quería que me vieras. Por eso brillo de esta forma”.

Quizá también los gusanos querían que el perro los escuchara cantar mientras trabajaban la tierra: “escucha el canto de los que remueven por amor los suelos”.

Quizá Issa y el perro están escuchando cómo todos los seres trabajan para transformar este mundo, para que vuelva a ser una canción de las trabajadoras y los trabajadores.

-.-

[1] Esta es una adaptación de la traducción de Alberto Silva y Masateru Ito: he cambiado colza por canola, y “con cara de admirar las flores” por “con cara de hanami”. El original dice: Nabatake ni / hanamigao naru / suzume kana. En Diario de una calavera a la intemperie (1684).

[2] Furu inu ya / mimizu no uta ni / kanji-gao. En Kobayashi Issa, The Spring of my life.

[3] Literalmente “ver flores”. Se escribe con los kanjis de flor y ojo: 花見

[4] En los primeros siglos, las flores predilectas de la aristocracia japonesa eran los ciruelos y las wisterias. Es en la era Heian, y con la antología Kokin Wakashu (s. XI), que la contemplación de flores comienza a referirse especialmente a los cerezos.

[5] Este aspecto de la poesía de Bashō, que se denomina Kogo Kizaku (“despertar a lo alto, volver a lo bajo”), se suele tomar en occidente como si fuera una característica propia del haiku como género.

[6] En traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya

[7] Traducción de Yaxkin Melchy

[8] Vicente Haya, “Haiku-dō: el haiku como camino espiritual”

[9] Aquí quisiera aclarar que el original sólo habla de las canciones de los gusanos (mimizu no uta), es Robert Hass quien introduce lo de las “canciones de trabajo”, pero creo que cualquiera que haya leído a Issa podrá comprender que se ajusta profundamente a su poética

[10] Traducción de Paz y Hayashiya

[11] Su haiku más famoso, escrito tras la muerte de su pequeña hija: “Este mundo de rocío / es sólo el mundo de rocío / y sin embargo… y sin embargo…” (siguiendo la traducción de Sam Hamill)

Agosto de 2026

Caligrafiado por Carolina Esteban bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Natsume Souseki.

¡azul!

al quebrarse un relámpago

sobre el mar

(trad. Félix Arce, momiji)

 

稲妻の

砕けて青し

海の上

En la caligrafía:

稲妻能

くたけて青志

海の上

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Comentado por Jorge Martínez Ruiz

Lectura de un poema de Natsume Souseki

La distancia en el tiempo del mundo se esfuma ante el estruendo que el relámpago convoca en la caligrafía del poema de Natsume Souseki: “Tras estallar/ un relámpago luce/ su azul el mar”. La imagen, captada en el trazo de Carolina Esteban, despeja de razón la lectura, renueva la sorpresa al abrir con su luz repentina y fugaz la negrura de la noche aún apacible.  La entraña azul del mar se desoculta y nos muestra que la verdad invisible y silenciosa acompaña la andanza del poeta cuando vive, cuando escribe, cuando lee. No importa cuán lejos estemos del momento y la circunstancia que da pie al haiku, nos arroba el estruendo, contemplamos el azul profundo del océano y esperamos la tormenta.  Calma y asombro, la misma emoción.

Jorge Martínez Ruiz