Octubre de 2026

Caligrafiado por Carolina Esteban bajo la copia de nuestro maestro Hikita “Sekiin” – Haiku de Masaoka Shiki.

 

apenas sin hojas 

entre las ramas del árbol 

la noche estrellada

(Trad.: Félix Arce, momiji)

 

木によれば

枝葉疎らに

星月夜

 

– En la caligrafía:

木によれ八

枝葉疎らに

星月夜

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Comentado por Luis Elía Iranzu – luelir

Todo ser humano, como atestigua la tesis central de Kant, tiene en su estructura mental las categorías de espacio y tiempo, que condicionan toda experiencia posible y, como nos dice el pensamiento japonés, todo en la naturaleza posee una relación intrínseca.

El conjunto de este Haiku nos muestra que todo está relacionado. Es de noche, una persona se apoya en un árbol y, aprovechando que tiene pocas hojas, puede contemplar un cielo estrellado. Un espacio, quizás un jardín con uno o varios árboles y un tiempo concreto, una noche de otoño que señala un momento de no luz, pero que, en este caso, queda iluminado porque está lleno de estrellas.

Shiki no está bien de salud y, a veces, no duerme. Se levanta, sale al jardín de la casa, se apoya en un árbol con pocas hojas y se produce el prodigio que lo convierte en Haiku. Las estrellas, esa luz tenue, cuando no hay luna, genera en el que las contempla una sensación de perspectiva de su propia vida, haciéndole sentir pequeño pero conectado con algo inmenso y maravilloso. Mirar las estrellas produce un estado de relajación, una intensa conexión con la naturaleza, dado que en toda nuestra historia evolutiva, ellas han sido una referencia y suscita una emoción de asombro ante la belleza y el silencio de un cielo despejado.

Shiki ha encontrado un momento de emoción profunda, con solo apoyarse en un árbol y este le ha proporcionado, con su desnudez, el inmenso placer de contemplar lo infinito.

Luis Elía Iranzu – luelir