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Traducciones de textos de/sobre haiku, hechas desde una lengua occidental.

Bashō según Shiki: enfermedad y modernidad de un encuentro poético. De Lorenzo Marinucci

En unos días publicaremos en estas páginas de El Rincón del haiku los “Bashō Zōdan” traducidos al español por Jaime Lorente y Elías Rovira, la colección de artículos de Shiki en los que criticaba la obra de Bashō y que sentó las bases del llamado haiku moderno. A la espera de una traducción directa desde el japonés, lo hacemos desde una traducción realizada por Lorenzo Marinucci al italiano. Previamente a esos Bashō Zōdan y a modo de introducción, presentamos este artículo titulado “Bashō según Shiki: enfermedad y modernidad de un encuentro poético”, también de Lorenzo Marinucci y también traducido por Jaime Lorente y Elías Rovira. Se indica con almohadilla y número la referencia a la diapositiva correspondiente.

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Curriculum Vitae del autor: Lorenzo Marinucci es profesor asociado de Estética en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Tohoku. Su trabajo de investigación incluye la filosofía europea y japonesa, en particular la fenomenología, y el estudio de las atmósferas en un sentido estético. Actualmente está escribiendo un libro sobre el olor y el pensamiento en Japón. También es activo como traductor de japonés, inglés y alemán, incluido el haiku. Ha traducido haiku y ensayos sobre haiku de Kuki Shuzo, Akutagawa Ryunosuke, Natsume Soseki y Masaoka Shiki.

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Bashō según Shiki: enfermedad y modernidad de un encuentro poético

Lorenzo Marinucci, Universidad de Roma – Tor Vergata

Lorem86@gmail.com

Traducción al español: Jaime Lorente y Elías Rovira

Lo primero de todo, una confesión: siempre que me ocupo del haiku o del haikai, me siento como un extraño. En primer lugar, obviamente, porque nací en las realidades indistintas y muy ideológicas que llamamos «modernidad» y «Occidente». En segundo lugar, porque, a diferencia de la mayoría de ustedes, soy filósofo, no un académico especializado en estudios literarios. Como extranjero, sin embargo, intento hacer lo que los extranjeros deben hacer: traducir. A lo largo de 2016, incluyendo un viaje a Matsuyama, y buena parte de 2017, gracias a un querido pero lento editor, he estado trabajando en una traducción al italiano de los Bashō Zōdan de Masaoka Shiki, la relevante serie de fragmentos en prosa que Shiki publicó en el periódico Nippon (# 1) entre finales de 1893 y principios de 1894, ensayos que han sido definidos como «la primera voz de su reforma del haiku» (Tsubouchi 1974, 64). La lectura lenta y profunda que supone la traducción enriqueció mi perspectiva sobre Shiki en varios sentidos: aquí me gustaría compartir parte de mis opiniones, hallazgos e incluso algunas dudas filosóficas.

Celebramos aquí los 150 años del nacimiento de Shiki, y 1894 fue el 200 aniversario de la muerte de Bashō. Creo que se trata de un interesante paralelismo. ¿Por qué son tan importantes estos aniversarios? ¿Por qué no sólo estudiamos, sino que también sentimos la necesidad de reunir y celebrar a una persona muerta, alguien que esencialmente vive a través de, o como un corpus de palabras? ¿Quién o qué es, a nivel ontológico, un autor muerto? Creo que esta serie de preguntas puede ser una buena clave para algunos «contenidos ocultos» de Bashō Zōdan. Viendo cómo Shiki encuentra, destruye y recrea una figura fragmentaria de Bashō en su Zōdan, me gustaría preguntarme y preguntarles en qué medida operamos de la misma manera todo el tiempo en tales encuentros poéticos, también en el caso de Shiki.

1 «A trozos»: los fragmentos teóricos

El Bashō Zōdan es quizá la primera obra importante de un temprano estallido de producción teórica en la biografía de Shiki. Estos textos teóricos, como Dassai Shooku Haisetsu (1892), los propios Zōdan (1893-94) y Haikai Taiyō (1895), fueron los intentos de Shiki de derribar un mundo de haikai percibido como inmóvil, poco creativo, estancado en un mundo de culto al pasado, encarnado por un «santo poético» como el idolatrado Bashō.

La interpretación tradicional, que considera la dura e incluso inmerecida crítica vertida por Shiki como un momento necesario para la refundación del haikai en el haiku moderno, es fundamentalmente correcta (véase Beichman 1982, Keene 2013). Pero, para ser completamente sincero, al terminar mi trabajo la crítica de Shiki seguía teniendo un regusto extraño: algo no encajaba del todo en esta visión. Es algo que no llegué a entender hasta que recibí la invitación para este simposio, pero ahora creo que tengo una respuesta.

¿Cuáles son los puntos básicos de Bashō Zōdan? (#2) Shiki afirma que 1) es «nuestro papel como hombres de letras» (bungakusha to shite), inspeccionar las obras de Bashō, 2) juzgar (hihyō) lo que hay de bueno y de malo en ellas, y 3) observarlas objetivamente, aislando su «valor literario» (bungakutekina kachi). Su infame afirmación acerca de que 4) «el noventa por ciento de los poemas de Bashō son horribles» se vería equilibrada por su primer descubrimiento de 5) la calidad «épica» (yūsō naru) de algunos de los hokku de Bashō, una cualidad de la que carecía casi por completo la literatura japonesa mientras que abundaba en Occidente (ya en 1897, este punto de interpretación bastante llamativo parece completamente soslayado en su Haijin Buson, en el que Bashō se convierte a su vez en el dechado de una «belleza negativa» asiática).

En términos de teoría estética, (#3) 6) Zōdan contiene otra declaración lapidaria, que casi por sí sola mató al haikai como forma poética colectiva, y creó el haiku como «literatura» mundial: «El hokku es literatura, el renpai (haikai no renga) no lo es […] lo que el renpai mantiene de precioso es la ‘variación’. Pero esta misma variación es lo no literario en ella».

Hacia la década de 1930, intelectuales cosmopolitas como Watsuji Tetsurō y Ōnishi Yoshinori empezaron a cuestionar esta afirmación, preguntándose si la «armonía contingente» (kiai) de la variación era un principio literario pleno, nunca explorado en Occidente (Watsuji 1935, Ōnishi 1940). Pero ya era demasiado tarde, y el renpai estaba funcionalmente muerto. Podemos vislumbrar cómo lo «literario» en Shiki se mapea en fuentes occidentales también 7) a partir de su idea de «literatura Genroku». (#4) A pesar de la definición irónica de Saikaku, Chikamatsu y Bashō como «tres genios que vinieron a este mundo por un mandato celestial», es obvio que esta perspectiva historicista y la agrupación del teatro, la prosa y la poesía como tres provincias distintas del mismo reino «literario» habrían sido bastante extrañas para estos autores: El objetivo de Shiki aquí es mostrar cómo Japón tuvo una literatura «premoderna» con la misma anatomía y dignidad que la occidental (a partir de un comentario oral de Aoki Makoto).

2 El gorrión y el pájaro Peng

La fuerza de estos puntos teóricos por sí solos haría del Zōdan un texto notable. Las reacciones a él lo atestiguan en cierto modo: lo chocante de este texto no era sólo el comentario iconoclasta sobre que «los buenos poemas de Bashō son tan escasos como las estrellas al amanecer», sino que quien lo expresaba era un joven periodista sin cualificación, completamente ajeno al largo y costoso currículo necesario para ser considerado un haijin. Los haijin eran normalmente hombres mayores, que estudiaban durante mucho tiempo con uno o varios maestros, celebraban reuniones oficiales y publicaban un bundaibiraki bajo estrictas normas (Aoki, 2008: 25). «Escribir haiku o sobre haiku no significa que alguien pudiera ser llamado haijin» (Aoki, 2008: 26).

(#5) Mimori Mikio 三森幹雄 (1829-1910), un destacado haijin del Shunjun’an, del linaje de Kaya Shirao, rechazó incluso la idea de que un periódico -es decir, un nuevo medio- pudiera ser un lugar para discutir sobre el «buen estilo» del «viejo maestro», y escribió poco después de Shiki:

菜畑に

花見かはなる

雀かな

翁

Nabatake ni

hanami kao naru

suzume kana

(Bashō)

En un campo de mostaza

poniendo cara de hanami

el gorrión

[…] Aquí podemos parafrasear el dicho «el pequeño gorrión no conoce el corazón del pájaro Peng» [el enorme pájaro de Zhuangzi], y mira qué cara de orgulloso hanami puede poner incluso un pequeño gorrión. Este hokku también nos dice algo sobre cierto joven que ha puesto cara de «literato», comportándose como tal después de escribir en un periódico durante uno o dos años y diciendo que los maestros de haikai no son realmente eruditos, pues como no estudian «literatura» no conocen realmente el espíritu de las letras, o incluso que en realidad no escriben en absoluto, y que como las palabras del haikai son pocas, su mundo también ha de ser estrecho. (citado en Aoki, 2008: 26)

Se trata de una refutación bastante rencorosa, y aunque el joven Shiki podría haber sido «solo un gorrión», ha cantado tanto y tan bien que podríamos considerar zanjada la polémica. Sin embargo, Mimori tiene algo de razón: en efecto, hay algo demasiado personal en su ataque a Bashō: una pose, un intento de autodefinición lleno de sentimientos encontrados. Mimori está demasiado preocupado por defender su propia posición como para preguntarse eso, pero ¿qué siente un gorrioncillo frente a un pájaro Peng? ¿Cómo lidió Shiki -cómo lidiamos nosotros- con la mezcla de amor no correspondido, asombro y celos que los antepasados intelectuales, crecidos hasta proporciones gigantescas debido a la perspectiva del paso del tiempo, proyectan en nuestras propias vidas? Esta es, me gustaría argumentar, el conjunto de hilos apenas ocultos del Zōdan, entretejidos con la trama de sus otras preocupaciones «modernas» y «literarias». «El papel de un hombre de letras debería ser el hecho de ver a Bashō a través de su obra», escribe Shiki, y ahí sigue, haciendo grandiosamente todo lo contrario, y discutiendo con loco detalle la mente, los viajes, los gustos alimenticios, la ironía, la aparente asexualidad y la muerte de Bashō. Bashō Zōdan sería ya históricamente relevante como la primera, aunque tosca, crítica moderna de Bashō; pero es una obra maestra literaria por esa tensión casi insoportable entre los niveles intelectual y existencial que contribuyen a su estructura. En la encrucijada de ambos Shiki descubre lo que Kadowaki Kakichi (1990) en su reflexión sobre Bashō como filósofo de michi denominó «la estructura existencial de un encuentro fundamental». Es a través de tales encuentros, sólo posibles «en tiempos de crisis», argumenta Kadowaki, como se desvela por primera vez la dimensión histórica de la existencia humana, la verticalidad metafísica en nuestras propias vidas. Kadowaki aborda las biografías intelectuales de varios intelectuales japoneses que descubren a Bashō, literalmente, bajo los bombardeos o en un campo de batalla; olvida, sin embargo, el que probablemente sea el primero y más profundo de estos encuentros modernos. El encuentro de Shiki con Bashō se desarrolla en un recodo de este «camino» aún más mortífero que un campo de batalla: la habitación de un enfermo, un extraño espacio donde la enfermedad y la modernidad se mezclan para dar al propio tiempo un significado diferente.

3 Una enfermedad llamada tiempo

Sin reconocer esta reflexión temporal, existencial, que recorre el Zōdan, incluso la sección inicial de la obra de Shiki, titulada La edad, es cuanto menos desconcertante. Shiki se pregunta aquí por la edad física de Bashō: ¿por qué un hombre que murió a la relativamente joven edad de cincuenta años es venerado como okina, el viejo maestro? ¿Qué retorcida relación existe entre el tiempo, la distancia temporal y la gloria artística? Es imposible no pensar cómo este pasaje ha sido escrito por alguien con un agudo conocimiento de su propia muerte temprana:

“Si miramos la historia pasada y presente y tratamos de entender un poco cómo van las cosas en este mundo, parecería que la fama de un individuo es en buena medida acorde con su edad.

Y en efecto, al menos entre los hombres de letras y artistas, individuos particularmente necesitados de un ejercicio constante, es normal que en la obra de un “joven inexperto” o del “aprendiz de tal maestro” haya todavía algo de inmaduro, y que en el lapso de una larga vida es posible crear muchas obras exitosas (poéticas o artísticas), de modo que un número creciente de ellas goce de la admiración del público; por el contrario, podríamos pensar que un joven de veinte años, en la primera parte de su vida, luchará por hacerse un buen nombre, generalmente por envidia o falta de consideración de este mundo.

Si tratamos de ver entre los escritores y artistas del pasado de nuestro país, aquellos que se han hecho famosos en vida y que aún gozan de honores milenarios han vivido todos hasta la vejez […]

Pero luego está Matsuo Bashō, y solo él: aquí hay un hombre que nació hace apenas doscientos años, cuya escuela llega a todas las provincias de Japón, y cuyos discípulos son cientos y cientos. ¿Su edad? Apenas cincuenta años.” (BZ #6)

Shiki llega incluso a enumerar casi un centenar de artistas famosos del pasado de Japón, dividiéndolos torpemente entre los que murieron a los 90, a los 80 y así sucesivamente (es una lista que he tenido que trasladar a un anexo). Aquí hay muy poca preocupación por lo «literario». Shiki se está acercando a Bashō en términos de tiempo: en su relación con el arte, la vida, la muerte, la fama, la distancia histórica. Mientras reflexionaba más sobre esta sección, me vino a la mente la famosa noción de Martin Heidegger de Sein zum Tode – «Ser hacia la muerte». Según Heidegger, la existencia humana se convierte en auténtica por primera vez al darse cuenta de la mortalidad, no como un hecho empírico, sino como la anticipación constante de algo apenas pensable y siempre posible, que sólo nos pertenece a nosotros y nos hace existir propiamente en el tiempo:

La muerte es la posibilidad más propia del Dasein […] La muerte no sólo «pertenece» de manera indiferenciada al propio Dasein, sino que lo reclama como algo individual. El carácter no relacional de la muerte, entendido anticipadamente, individualiza el Dasein hasta sí mismo. Esta individualización es una forma en la que el «ahí» se revela para la existencia. Revela el hecho de que todo estar-juntos-con-lo-que-se-cuida y todo estar-con-los-otros fracasa cuando está en juego la propia potencialidad-de-ser. El Dasein sólo puede ser auténticamente él mismo cuando lo hace posible por sí mismo. (Heidegger, 252) #7

Después de que a Shiki se le diagnostique tuberculosis, ya en 1880, toda su vida se ve transfigurada e individualizada por esta temporalidad «más propia», lineal, que avanza directamente hacia la muerte. La poesía de Shiki está progresivamente moldeada por la dimensión temporal de la existencia, una «preocupación» (Sorge) que le lleva fuera de sí mismo a una producción poética que debería trascenderle temporalmente (pensemos en la disputa de 1895 entre Shiki y Takahama Kyoshi, centrada en la negativa de este último a convertirse en «sucesor» de Shiki – aquí Shiki descubre que no puede transferir o compartir su propio esfuerzo poético a otro participante de la cultura za: su muerte es «no relacional»). Heidegger, sin embargo, nunca se pregunta si esta estructura temporal tiene una determinación cultural. Pero no es demasiado absurdo preguntarse si tal «Ser-hacia-la-muerte» tiene una conexión específica con la modernidad europea (la conciencia de la muerte individual en el tiempo lineal de la interioridad europea no es, por ejemplo, la interconexión de los seres y la circularidad del tiempo de la impermanencia budista). Karatani Kōjin, en sus Orígenes de la literatura japonesa moderna, sostiene que el propio «descubrimiento» de esa interioridad temporal durante los años Meiji es más bien una creación de la misma, mediante la importación de elementos occidentales y la reordenación de los premodernos. Este proceso literario produce un yo individual, desvinculado de los espacios socializados, y ese yo interno es a su vez la condición de la existencia de la naturaleza externa del «paisaje» artístico (una observación significativa también en relación con el shasei). Este énfasis occidental en la conciencia individual tiene además una profunda conexión con el privilegio de la temporalidad sobre el espacio en el pensamiento moderno (véase la crítica de Watsuji a Heidegger, Watsuji 1935). Sin embargo, hay un elemento crítico que injerta ese sentido de la temporalidad en el cuerpo: Karatani añade, de hecho, que «ha habido un embarazoso grado de connivencia entre la literatura moderna japonesa y la tuberculosis» (Karatani, 1993: 102). Aunque Shiki nunca ha encajado con la imagen elegante e incorpórea del consumo «romántico» (Karatani, 1993: 103), podemos reconocerlo bastante bien en la transfiguración tuberculosa descrita por Susan Sontag en su La enfermedad como metáfora: «La tuberculosis es desintegración, febrilización, desmaterialización; es una enfermedad de los líquidos -el cuerpo convirtiéndose en flema y mucosidad y esputo y, finalmente, en sangre- y del aire, de la necesidad de un aire mejor […] La tuberculosis es una enfermedad del tiempo; acelera la vida, la realza, la espiritualiza.» (Sonntag 1978, 13-14, el subrayado es mío). #8

La enfermedad y su dolorosa transfiguración -hacia el tiempo lineal de un individuo que acepta su mortalidad y su herencia- es un tema central, aunque oculto, de los Zōdan. No es simplemente su absorción de fuentes occidentales, sino este nexo existencial de temporalidad, individualidad y enfermedad, temiblemente fusionado en el pequeño mundo de «Una cama de enfermo de seis pies de largo», lo que convierte a Shiki en el primer hombre de letras esencialmente moderno de Japón.

Pedir nieve o caer en ella

Después de releer el Zōdan a lo largo de la perspectiva de Karatani, empecé a preguntarme si la elección de Shiki de Bashō como objetivo no tiene un significado aún más específico. Obviamente, Bashō era un gigante que estorbaba, y 1894, con la recurrencia o recuerdo de su muerte, habría sido casi insoportable (1994 fue aparentemente igual de malo). Shiki provoca:

“Nunca he sido seguidor de Bashō, y el bicentenario de su muerte no me alegra ni me entristece: y aquí sin embargo en lugar de callar o tratar de sacar algo de ello, tengo el extraño capricho de pasar algún tiempo en mi escritorio y anotar este discurso en fragmentos, sin prestar demasiada atención a lo que escribo. He aquí mi crítica a Bashō: quien quiera entenderlo, lo entenderá, quien quiera ofenderse puede ofenderse”.

Así que resulta de algún modo obvio que cualquiera que intentara una renovación del mundo haikai habría tenido que enfrentarse a Bashō. Pero en un nivel más profundo, estructural, si estamos de acuerdo en que la propia experiencia de Shiki de la modernidad y la enfermedad le está convirtiendo en un hombre y un poeta del tiempo, sería difícil encontrar un poeta más espacial que Bashō. Un hombre que toma su nombre de un árbol desgarrado por el viento, haciendo una poesía del paisaje y de la interpersonalidad, poseído por los «dioses del camino», viajando casi constantemente en sus últimos diez años de vida. Bashō acoge incluso la muerte, la misma muerte que atormenta a Shiki y que según Heidegger arrojaría a los hombres a una dimensión temporal, en términos absolutamente espaciales, como disolución del cuerpo y del yo en la naturaleza y el sueño (irrealidad):

旅に病で

夢は枯野を

かけ廻る

Tabi ni yande

yume wa kareno o

kakemeguru

Enfermo de viaje

mis sueños vagan

los campos marchitos

#11

Intentemos observar esquemáticamente el contraste entre Bashō y Shiki (permitiéndonos alguna de las simplificaciones que siempre conllevan estos esquemas):

Shiki Bashō
Tiempo Espacio
Modernidad Japón premoderno
Interioridad Exterioridad («sensación de viento» 風情)
Individualidad Colectividad (za)
Haiku (único, puntual, fotográfico) Haikai (plural, dinámico, montaje)
Tiempo lineal, tiempo biográfico; desestimación relativa del kigo (Haikai Taiyō). Tiempo circular, estacional (convenciones kigo y haikai) y Fueki ryūkō: coexistencia hiperbólica del instante y la eternidad.
Esbozo de la realidad (shasei) – separación del observador y el paisaje exterior (véase Karatani) Hacerse uno con el objeto – comunión con el «pino y el bambú» (Cuaderno Rojo)
Perspectiva histórica sobre el pasado y el futuro del haikai (incluido su legado personal) / definición histórica («literatura Genroku» Relación espacializada con el mundo literario de Japón y China (Sado, Matsuyama)

El tiempo espacializado: «Los meses y los años son los viajeros de la eternidad» (Oku no Hosomichi)

Idea objetiva y cuantitativa del espacio:

“El haiku de Bashō solo toca lo que está a su alrededor […] ignorando hechos y personas ajenos a su propia experiencia […] Sin embargo, Bashō fue un gran viajero y supo captar una infinidad de espléndidos temas poéticos a partir de su experiencia directa.» (Bashō Zōdan)

Una experiencia poética y transfigurada del lugar, en la que la historia se mezcla con la imaginación:

«Allá donde miro veo la luna» (Oi no kobumi)

«Hierbas de verano/ las huellas de los sueños/ de antiguos guerreros»

«Realmente se asemeja / al espíritu de Yoshitomo / viento de otoño»

El haiku como parte de un sistema de artes, a través de un criterio individual y consciente de la belleza (bi):

«El haiku forma parte de la literatura […] El criterio de belleza es el criterio de la literatura, y el criterio sobre la literatura es el criterio del haiku […] el criterio de belleza reside en la emoción del individuo». (Haikai Taiyō)

 

La generalidad del arte se fundamenta en lo común del flujo transpersonal y eólico (fūryū/ fūga) de lo Creativo:

«El waka de Saigyō, el renga de Sōgi, la pintura de Sesshū, la ceremonia del té de Rikyū: un hilo conductor recorre los Caminos artísticos. Y este espíritu estético es seguir al Creativo». (OK)

Siete años postrado en cama

Diez años viajando

いくたびも雪の深さを尋ねけり

 

Ikutabi mo yuki no fukasa o tazunekeri

 

Una y otra vez / pregunté a qué altura / estaba la nieve

いざ行かむ雪見にころぶところまで


¡Iza yukamu! Yukimi ni korobu tokoro made

 

¡Vamos! Veamos la nieve / hasta caernos

#10

El haiku de la nieve es un ejemplo doloroso pero perfecto de cómo la enfermedad de Shiki significa concretamente una progresiva restricción del espacio, con la consiguiente expansión o tensión de la temporalidad. Shiki no era un hombre sedentario, más bien al contrario: pero esto no hace sino exacerbar la tensión espiritual derivada de la privación espacial de sus últimos años.

La noche es corta y llena de poesía

Y, sin embargo, esta misma privación se convierte en uno de los principales recursos del arte de Shiki. Como sabemos, Bashō pasó sus últimos diez años viajando casi constantemente, incapaz de detenerse, casi poseído por el espacio. En el Zōdan, en un capítulo titulado «El canto del gallo, los cascos del caballo» (símbolos de la vida viajera) Shiki reflexiona sobre este elemento espacial-existencial en las vidas de Saigyō (uno de los mitos de Bashō también), Sōgi y el propio Bashō. Aquí se da cuenta de que después de esta dedicación total al viaje y su emoción, Bashō es inalcanzable en esta dimensión:

“Después de la muerte de Bashō, no quedó ningún maestro de haikai feliz por pasar su vida como un vagabundo. Buson estuvo lo suficientemente cerca de este ideal, pero no cruzó montañas y ríos como Bashō, no disfrutó hasta tal punto de la tierra y el cielo (天然)”. Para contarlo a través de uno de los poemas del propio Buson:

笠着て草鞋 はきながら  

芭蕉去って

その後いまだ

年くれず

 


Bashō satte

sono nochi imada

toshi kurezu

 

Con sombrero y sandalias de paja

Bashō nos ha dejado

pero nuestro año

aún no termina

(Buson) #11

Como vemos, una vez que Bashō se ha ido (espacialmente), lo único que nos queda es el tiempo… y Buson no está muy seguro de qué hacer con él. Shiki debió de compartir una desesperación similar. En 1895, justo después de la publicación del Zōdan, Shiki intentó llegar a China como reportero de guerra -y muy poco después tuvo que regresar a causa de una salud debilitada y una importante tos con sangre. Creo que es en este momento cuando Shiki se da cuenta, con el horror que podamos imaginar, de que este acceso espacial a la vida y a la poesía sólo le estará cada vez más vedado: «Un hombre con piernas fuertes puede quejarse sin pensárselo dos veces: ‘Ya he tenido todo lo que podía aguantar. Me voy a alguna parte’. Pero un hombre que no puede andar ni siquiera puede hacer eso. No tengo elección». (Una gota de tinta, 15 de enero) Otro pasaje desgarrador de Una gota de tinta describe las etapas finales de este encogimiento espacial.

31 de enero: En sus primeras etapas, los deseos humanos tienden a ser grandiosos y vagos, pero con el tiempo se vuelven pequeños y bien definidos. Hace cuatro o cinco años, cuando quedé inválido por primera vez, mis deseos ya eran muy pequeños. Solía decir que no me importaría no poder caminar mucho si pudiera pasear por mi jardín. Al cabo de unos años, cuando ya no podía andar, seguía pareciéndome que el mero hecho de poder ponerme de pie sería una alegría. Cuando se lo contaba a la gente, solía decir riendo: ‘¡Qué deseo tan diminuto! Anteanoche, había llegado al punto en que sólo refunfuñaba: ‘No espero estar de pie; sólo le pido al dios de la enfermedad que me deje sentarme’. […] Mis deseos están ahora tan reducidos que ya no pueden encogerse más. La próxima y última etapa será el deseo inexistente. El deseo inexistente, ¿lo habría llamado Shaka Nirvana, y Jesús, salvación? #12

Es muy revelador que Shiki, un hombre materialista al fin y al cabo (Johnston 1997: 134), cierre este pasaje con una referencia a la salvación mesiánica del más allá cristiano, uno de los factores mismos de la linealidad en el tiempo occidental (también su idea del Nirvana no es realmente la inmanente del Mahayana). Sin embargo, lejos de un más allá idealizado, a Shiki le preocupa documentar el tiempo demasiado real e hinchado de los postrados en cama: «Cómo se pasa el día, cómo se pasa el día», escribe (Una cama de enfermo de seis pies de largo, 38). Por no hablar de la noche:

Dicen que ahora las noches son cortas, pero si estás enfermo y no puedes dormir, sólo puedes mirar el reloj a la luz de la lámpara de aceite y las horas parecen terriblemente largas. 1 a.m. Un bebé llora al lado. 2 a.m. A lo lejos oigo cantar a un gallo. 3 a.m. Pasa una solitaria máquina de vapor. 4 a.m. El papel de arroz pegado sobre un agujero de la mosquitera empieza a clarear con el amanecer; en el alféizar de la ventana, los pájaros empiezan a trinar en su jaula atestada; luego los gorriones; un poco más tarde, los cuervos. 5 a.m. Sonido de una puerta que se abre, después el agua que se saca de un pozo; el mundo comienza a llenarse de sonido. 6 a.m. Los zapatos repiquetean, los cuencos de arroz tintinean, las manos aplauden, los niños son regañados…. Las voces del bien resuenan contra las voces del mal, se hinchan en un coro de cientos, mil ecos que responden, amortiguando, finalmente, la voz de mi dolor. (6 de junio, en Beichman, 1978: 301) #13

Lo que nos conmueve, o al menos a mí, en estas páginas, es que Shiki explora una «provincia del sentido» extrema (la enfermedad) y nos informa de algo. Todos morimos, todos hemos estado enfermos. Su caso era extremo, sin embargo, y a partir de esa extremidad -y de su esfuerzo por hacerla soportable- desarrolló su poesía más intensa. Lo mismo sucede con Bashō, un hombre que vivió el espacio con una intensidad rayana en la locura, desgarrado por el viento, disolviéndose en él. En su ser estos dos extremos formales y existenciales, como las líneas perpendiculares de dos ejes, se tocan justo en un punto. Este punto, que en cierto modo es también el punto cero del haiku moderno, es donde podemos situar la obra Bashō Zōdan. Shiki no podría haber escrito sin la imagen de Bashō, para destrozarla y refundirla de cara a su proyecto; nuestra lectura de Bashō pasa sin embargo necesariamente por Shiki, y por el haiku moderno, de literatura mundial, que él creó. Estamos reunidos aquí, creo, para fundirlo y refundirlo como Shiki hizo con Bashō. Respondemos, en cierto modo, a la angustiosa pregunta de una de sus enfermas noches de verano:

余命

幾ばくかある

夜短し

Yomei

Ikubaku ka aru

Yo mijikashi

¿Cuánto tiempo

seguiré con vida?

La noche es corta

#14

***

心力省減説 meiji 22

Spencer: «la mejor frase es la más corta»

Whotley «el hombre siente placer al captar el significado fuera de las palabras»

3

Tsubouchi

Beichman

Beichman

Shiki

Haikai taiyo

Haijin Buson

Bashō Zōdan

Donald Keene

Masaoka Shiki no sekai

Aoki

Karatani

Kadowaki Kakichi

Heidegger

Sonntag

Diapositiva de la balada escocesa:

スコットランドのバラッドに El fantasma de Sweet William というのがある。この歌は、或女の処へ、其女の亭主の幽霊が出て来て、自分は遠方で死だという事を知らすので、其二人の問答の内に、次のような事がある。

«¿Hay sitio en tu cabeza, Willie?

¿O alguna habitación a tus pies?

O cualquier habitación a tu lado, Willie,

¿Por dónde puedo arrastrarme?»

«No hay sitio en mi cabeza, Margret,

No hay sitio a mis pies,

No hay sitio a mi lado, Margret,

Mi ataúd está hecho para cumplir».

Masaoka Shiki y los orígenes del Shasei (Charles Trumbull. Trad. Rovira y Lorente)

A modo de presentación:

El sashei es la piedra angular sobre la que Shiki basó toda su teoría del haiku, y por tanto, una clave del llamado haiku moderno. Pero, de dónde bebió Shiki para llegar al sashei, ¿cuáles fueron sus fuentes? Bien, a aportar luz a esta pregunta es a lo que dedicó tiempo y esfuerzo en sus investigaciones Charles Trumbull, y por ello, hemos querido traducir este texto, a fin de facilitar el acceso a un trabajo que entendemos es imprescindible para entender el haiku actual.

Trumbull es un referente en el haiku anglosajón, codirector de Haikupedia, la web de la Haiku Foundation. Ha sido presidente (2004–2005) de la Haiku Society of America.

Artículo original en inglés:

Charles Trumbull, “Masaoka Shiki and the Origins of Shasei” Juxta (Juxtatwo, 2016), 87-122.

Masaoka Shiki y los orígenes del Shasei

Por Charles Trumbull

Traducción al español de Elías Rovira y Jaime Lorente.

 

RESUMEN: La difícil y corta vida de Masaoka Shiki coincide con un agitado período en la historia política y cultural japonesa. Con la «apertura” de Japón a Occidente, el país se inunda de nuevas ideas del extranjero que llevaron a los jóvenes artistas y escritores japoneses, Shiki entre ellos, a reconsiderar los tradicionales géneros de la pintura y la poesía. La aportación más conocida de Shiki a esta revolución cultural, a principios del siglo XX, fue su estudio y revitalización del haiku y principalmente su teoría del shasei, o “boceto de la vida” . Este ensayo profundiza en las fuentes estéticas del shasei y busca las influencias que las ideas de Shiki tuvieron sobre sus seguidores, tanto en Japón como en el extranjero. 1

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Introducción

Masaoka Shiki fue la persona adecuada en el lugar y momento adecuados. Nació justo en plena “apertura” de Japón a Occidente. Un país que había sido culturalmente insular durante siglos comenzaba a ser hostigado con ideas radicalmente nuevas.

Esta corriente de influencias occidentales fue tanto oficial como informal. El gobierno japonés abrazó entusiasmado las instituciones económicas y sociales del Oeste, también aspectos de su tradición cultural y literaria. Artistas y escritores individuales, motu proprio, se apresuraron a introducirse en la cultura y estética occidentales.

“En el período Meiji hubo una estrategia inicial, calculada, de estudiar los métodos de representación occidentales con el propósito último de llevar a Japón a un nivel visible de modernidad. Sin embargo, un pequeño, aunque influyente grupo de pintores se involucró en un intercambio cultural que no pudo ser controlado por las acciones del gobierno”. 2

El primo de Shiki recapituló la opinión de estos ambiciosos jóvenes: “Llegamos a la adolescencia tras la desaparición del sistema feudal. Todo había sido sembrado de nuevo. Mientras el antiguo orden había caído, nada nuevo se había creado en su lugar”. 3 Shiki estaba decidido a ocupar ese vacío cultural: ofreció con éxito un encuadre nuevo para los antiguos géneros poéticos del haiku y el waka o la tanka, y tanto sus ideas como las reacciones a ellas dominaron la teoría poética japonesa durante un siglo. Aunque actualmente las innovaciones de Shiki se hallan bajo una especie de asedio, continúan siendo esenciales para comprender el haiku tal y como se desarrolló en el siglo XX en Japón y Occidente.

Mi interés en este artículo se centra en esa corriente cruzada clave en la historia cultural japonesa cuando Occidente se encuentra con Oriente, en Masaoka Shiki y sus obras, y en los principios estéticos que introdujo en la composición del haiku, en particular el shasei. Primero, hablaremos sobre el contexto literario en que nació Shiki. Repasaremos brevemente su vida exponiendo sus teorías estéticas y poéticas. Nos centraremos en el shasei: su enfoque del arte o la literatura que implica «bocetar del natural», y presentaré mi teoría sobre los orígenes profundos del concepto. Analizaremos los cambios posteriores del shasei que se le ocurrieron a Shiki, es decir: «realismo selectivo», en el que el artista o poeta puede elegir algunos aspectos de una escena para usar en su creación; y makoto, o “veracidad poética”, que permite al creador ir más allá al retratar subjetivamente una escena. Para terminar, hablaremos ligeramente sobre el estado actual del shasei en el haiku actual, sobre todo en Occidente. En todo momento alternaremos la historia del arte y la historia literaria, pues considero que la llegada a Japón y el impacto de la estética occidental, en ambas disciplinas, fueron prácticamente simultáneas y significativas.

Situación al comienzo del período Meiji (1868-1912)

Las corrientes estéticas de la época son contrarias al impacto que origina Shiki en la dirección de la literatura japonesa. Después de la apertura de Japón y la restauración de los emperadores Meiji en 1868, el país se integra en una dinámica de rápida occidentalización. Estas nuevas ideas de Occidente anegaron todos los aspectos de la vida japonesa, incluyendo el arte, la literatura y la poesía. Unos pocos ejemplos del mundo de la pintura nos mostrarán dramáticamente la situación a la que se enfrentaron Shiki y otros “prooccidentales” en Japón a finales del siglo XIX.

Observaremos al respecto unas cuantas obras de arte tomadas de sitios web de museos.

Primero, dos pinturas japonesas tradicionales que representan el «estado del arte en el arte», a mediados del siglo XIX:

El primer trabajo, titulado “Ondas ásperas«, es del artista Ogata Korin en 1704-9.

Son dos paneles en tinta y oro sobre papel dorado. El tema y la presentación recuerdan quizá al dibujo japonés clásico más famoso, “La gran ola en Kanagawa «, de Katsushika Hokusai.

A estas dos pinturas les separa poco más de un siglo, pero el tema y la presentación estilizada son notablemente similares. Las imágenes en este estilo fueron muy comunes para los japoneses en los inicios del Período Meiji.

A continuación, veamos cómo los pintores occidentales representaban el mismo tema, las grandes olas, en el siglo XIX. Estos motivos son los que Shiki y sus contemporáneos estaban experimentando por primera vez, algo radicalmente nuevo que provenía de Occidente. Primero, la obra de JMW Turner, “Un desastre en el mar”, en torno a 1835:

y luego “La novena ola” de Ivan Ayvazovsky en 1850, el pintor de paisajes marinos más famoso de Rusia:

Ahora un lienzo del pintor francés Gustave Le Gray, llamado “La gran ola, Sète”:

y una de las muchas pinturas de olas del también francés Gustave Courbet: “La Vague” (Los mares tormentosos) de 1869:

A continuación, “Un mar tormentoso” de Claude Monet de 1884:

y por último, un lienzo del estadounidense Winslow Homer llamado “Prout’s Neck, Breaking Wave” de 1887:

El enorme poder de la Naturaleza, en concreto del mar, es el tema común que relaciona todas estas pinturas. Hokusai representa botes muy pequeños y un monte Fuji en miniatura ahuecado en los canales entre las olas; del mismo modo, Turner pinta, pero de manera casi invisible, seres humanos abandonados a su suerte durante las tormentas más feroces en el mar.

Sería entretenido señalar las diferencias entre las obras japonesas, muy estilizadas y enrarecidas, y las pinturas occidentales mucho más realistas y vernáculas… pero más allá de esta crítica de arte tenemos, como se suele decir, otro asunto al que atender.

Dado que la pintura en Japón había llegado a un punto de estancamiento y falta de innovación a mediados del siglo XIX, también sucedió con las artes literarias. El gran traductor Burton Watson (1) proporciona una idea del callejón sin salida al que había llegado la lírica en Japón en ese momento:

“En su entusiasmo inicial por lo extranjero, algunos [escritores japoneses] llegaron a opinar que las formas literarias niponas tradicionales como la poesía tanka y haiku, irremediablemente vinculadas a la cultura del pasado, ahora eran obsoletas y en poco tiempo dejarían de existir”. 4

Además, lo que ahora denominamos con el término “literatura” no existía en Japón en ese momento. Janine Beichman, biógrafa de Shiki, explica lo siguiente:

“Durante el período Tokugawa (1603-1867) no existía palabra alguna que pudiera traducir el moderno término inglés «literatura», como un nombre empleado para denotar colectivamente cualquier tipo de poema, novela, cuento, ensayo, drama o, a veces, incluso historia y biografía. Además, no había ninguna forma de literatura que se considerara con un valor intrínseco, como un medio para expresar por sí mismo la verdad”. 5

Por tanto, un poeta de haiku escribía haiku, un dramaturgo escribía drama, etc., y no se aventuraba mucho más allá de su propio terreno, pues estas formas literarias estaban distanciadas. Por desgracia, a la mayoría de estos géneros, incluidos el haiku y la novela, se les tenía en baja consideración y ni siquiera se consideraban formas de arte; más bien eran percibidos como entretenimientos populares.

En las décadas de 1870 y 1880, tras el período Tokugawa y en los albores de la Era Meiji, el nuevo clima social en Japón cambia el terreno sobre el que descansaba la composición del haiku. Harold Isaacson, traductor del trabajo de Shiki, explica los cambios:

“En los días de Tokugawa el haiku fue una forma de literatura japonesa que produjo muchos grandes maestros por entonces. Sin embargo, resultó imposible que en las inestables circunstancias de los tiempos de Meiji el haiku y otras formas literarias continuaran y se hundieron gradualmente en la decadencia… No se pretende criticar el haiku de Meiji, cuyos poemas son de un poder extremo. Pero el público japonés en general encontró casi incomprensibles sus ajustes del haiku, aunque eran válidos y profundamente conmovedores. Esta incapacidad para su comprensión produjo un sentimiento de desinterés y de vago resentimiento entre los japoneses. El haiku, que siempre tuvo la intención de ser del interés más amplio y universal, se estaba limitando ahora a un grupo cada vez más pequeño de personas que escribía casi en exclusiva para que los demás los leyeran. Shiki comenzó a buscar una manera más simplificada de haiku”.6

Como dijimos al principio, Masaoka Shiki era el hombre adecuado en el lugar y momento adecuados. En su breve vida ayudó a elaborar un concepto de literatura para los japoneses, reconsideró y sentó las bases para una renovación del haiku y de la tanka; también desarrolló un sistema estético para la poesía corta japonesa: el shasei y sus ramificaciones, que permitieron la composición de nuevas obras innovadoras en forma de poemas de mayor brevedad.

Hagamos una breve pausa para observar la vida de Shiki.

 

Masaoka Shiki 7

Dos imágenes de Shiki.

Datos biográficos

  • Nace el 17 de septiembre de 1867 como Masaoka Tsunenori en Matsuyama, en la isla sureña de Shikoku, en una familia de samuráis de bajo rango (como Bashō). Nace una hermana tres años después.
  • Su padre, alcohólico, muere en 1872 cuando Shiki había cumplido cinco años.
  • Al año siguiente, Shiki comienza la escuela primaria y estudia los clásicos chinos con su abuelo, un maestro severo al estilo samurái. Shiki se vuelve bastante competente y conocedor de la poesía china bajo la mirada de su abuelo y otros maestros.
  • En 1880 tose sangre por primera vez y se le diagnostica tuberculosis. Adquiere el seudónimo de «Shiki»: un nombre para el cuco japonés del que se creía capaz de cantar con tanto entusiasmo y esfuerzo que escupía sangre.
  • En 1883, Shiki deja la escuela secundaria en Matsuyama, se marcha a Tokio y se matricula en la escuela.
  • En 1884 aprueba el examen de ingreso a la Escuela Preparatoria Universitaria, una especie de Bachillerato.
  • Al año siguiente, suspende sus exámenes escolares. También cambia los objetivos de su carrera de político radical a filósofo.
  • En 1888 descubre el béisbol y se convierte en un apasionado jugador y aficionado. También conoce el campo de la estética y lee On Stylede Herbert Spencer.
  • En 1890 se gradúa de la Escuela Media Superior y entra en la Universidad Imperial en el departamento de literatura japonesa. Los últimos 10 a 12 años de su vida son tremendamente productivos y efímeros; Shiki cambia de dirección a menudo. En su última década, Shiki compone la mayor parte de sus más de 10.000 haikus, 2.000 tanka y 2 diarios.
  • En la primavera de 1891 no realiza los exámenes finales de la universidad y pierde interés por la filosofía.
  • En 1892 continúa escribiendo artículos de crítica literaria, emprende un profundo estudio del haiku y waka/tanka; en 1893 vuelve su atención a su reforma del haiku dejando la universidad y convirtiéndose en editor de haiku de Nippon. En ese periódico publica numerosos artículos o ensayos, entre ellos su famosa crítica a la obra de Bashō [Bashôn zôdan] y elogios a la de Buson [Haijin Buson]. El desarrollo de la idea del shaseidata de estos años.
  • En 1895, con su típico entusiasmo impulsivo, Shiki decide que debe ir a China como corresponsal, en plena guerra con Japón. Sin embargo, el conflicto termina pronto y Shiki nunca llega al frente. Lo envían de regreso a casa, sufre una hemorragia pulmonar a causa de su tuberculosis y es hospitalizado en Kobe. No se espera que viva, pero de alguna manera sale adelante. Regresa a su ciudad natal de Matsuyama y se hospeda con su amigo Natsume Sōseki, estudiante de literatura inglesa y luego gran novelista, quien también escribió haiku influenciado por Shiki. 8
  • La revista Hototogisucomienza a publicarse en Matsuyama en 1897 bajo la tutela de Shiki. Debido a su enfermedad no puede editarlo por sí mismo.

Durante las próximas décadas, con diversos editores, Hototogisu (otro nombre para el cuco japonés) es la revista de haiku dominante en el país. Shiki se muda a Tokio y se somete a una cirugía para erradicar la tuberculosis.

  • Su condición médica sigue empeorando. Beichmann escribe:

Desde 1897, Shiki estuvo postrado en cama con tuberculosis espinal, lo que le provocó un dolor de espalda insoportable. También sufría de forúnculos tuberculosos intratables que supuraban pus sobre sus caderas y nalgas. Su condición empeoró de manera constante a partir de entonces. En 1901 escribió: “Todos los días tengo fiebre. No puedo ponerme de pie ni sentarme, y últimamente me cuesta incluso levantar un poco la cabeza. El dolor también hace que sea imposible cambiar de posición libremente en mi cama, así que debo permanecer quieto. Cuando el dolor es muy fuerte, me duele girar a la derecha o a la izquierda, y aun acostado de espaldas sufro como si estuviera en el infierno”.

  • Pese a su condición, o tal vez porque se siente impulsado a completar el trabajo de su vida, aunque sabe que le queda poco tiempo, emprende en 1898 su reforma de la tanka.
  • Mientras tanto, la dirección editorial de Hototogisupasa a manos Takahama Kyoshi, quien dirige la publicación de Matsuyama a Tokio y la convierte en una revista literaria general, paralelamente a su propio cambio de interés del haiku hacia las novelas. Sin embargo, después de 1913, Kyoshi vuelve al haiku y continuará editando Hototogisu hasta su muerte en 1959.
  • Ya en 1901 Shiki requiere atención médica constante ofrecida por su hermana y su madre.
  • El 19 de septiembre de 1902 Shiki muere en Tokio. Horas antes había logrado escribir de su puño y letra sus tres famosos últimos haikus (traducciones de Beichman):

Shiki. Facsímil del manuscrito de sus tres últimos haiku, 1902. 9

     絲瓜咲て痰のつまりし佛かな

     hechima saite tan to tsumarishi hotoke kana

 

          las flores de calabaza florecen,
pero mira, aquí yace
¡un Buda lleno de flema!

     痰一斗絲瓜の水も間に合はず

     tan itto hechima no mizu mo ma ni awazu

          un litro de flema;
incluso el agua de la calabaza
no puede limpiarlo.

     をとゝひのへちまの水も取らざりき

     ototoi no hechima no mizu mo torazariki

          nadie recoge
el agua de la esponja,
tampoco anteayer.

Influencias en Shiki

No es fácil indicar alguna influencia literaria concreta en el pensamiento de Shiki. Sus biógrafos dejan claro que era un hombre intelectualmente inquieto, de ideas propias y propenso a la acción inmediata, espontánea. No fue un erudito que diseccionaba y estudiaba cuidadosamente cada idea. Su perfil se asemejaba más al de un estudioso inconstante que cambió varias veces sus aspiraciones profesionales y su enfoque intelectual: político, escritor, crítico, esteticista… Vio que su gran misión en la vida  era el intento de reconciliar la filosofía, que era un área de estudio respetada en Japón, con varios tipos de escritura y literatura que Shiki amaba pero que eran considerados de escasa relevancia a nivel intelectual.

Shiki admiró el trabajo del novelista y crítico Tsubouchi Shōyō, quien creía, como indicaba el propio Shiki, “que la novela era un arte y no debía despreciarse”. 10 [citado en Beichman, 13]. Shōyō estaba ansioso por incluir la novela en su nueva categoría de literatura japonesa, aunque, como señala el propio Beichman, excluyó al haiku y la tanka de esa definición.

Shiki buscó racionalizar dos disciplinas opuestas en el status del pensamiento nipón: la filosofía y la literatura. Beichman cita los garabatos de Shiki : 11

“Pese a mi intención de estudiar filosofía, mostraba gran interés por la poesía y sentía que no podía vivir sin novelas. Me pareció extraño: ¿cómo me podían gustar cosas tan opuestas e incompatibles como la filosofía y la literatura al mismo tiempo? (Las razones por las que pensé que se oponían eran que los filósofos eran hombres serios, ajenos a las trivialidades de la literatura; los sacerdotes budistas no escriben novelas; y aún no había descubierto que Spencer escribió poesía). Me pareció raro. Pero no pude decidirme por una disciplina, así que declaré que tanto la filosofía como la poesía formarían mi vocación. Mientras tanto, me preguntaba cómo se relacionaban entre sí. Tiempo después supe de la existencia de la estética. Comprobar que se podía hablar de artes como la literatura y la pintura en términos filosóficos me hizo tan feliz que casi salté de alegría.

Beichman resume que “[Shiki] buscó una justificación para las formas poéticas tradicionales de Japón (el haiku y la tanka) en las ideas occidentales (de Herbert Spencer), pero no se dedicó libremente a la literatura como vocación hasta que pudo ajustarla a la racionalismo y enfoque erudito de la tradición confuciana” . 12

Las principales influencias en el desarrollo estético de Shiki llegaron a través del pintor de estilo occidental Nakamura Fusetsu. Shiki lo conoció en 1894 mientras trabajaba como editor del periódico Shōnippon , “y, bajo la influencia de Fusetsu, comenzó a aclarar aún más sus ideas sobre el haiku, tomando prestados ciertos conceptos de realismo del arte y combinándolos con los ya recibidos del novelista Tsubouchi Shōyō”. 13

Fusetsu heredó el mensaje de su maestro, Asai Chū, quien a su vez había sido uno de los alumnos de Antonio Fontanesi (1818-1882). Este pintor fue un destacado paisajista italiano del siglo XIX que había sido invitado a Japón por el gobierno para enseñar en la Escuela Técnica de Arte y, aunque sólo estuvo allí dos años, influyó en toda una generación de artistas japoneses. De acuerdo con las notas de clase tomadas por sus alumnos, Fontanesi resumió así su teoría de la pintura: “El método básico de la pintura occidental es: primero, la forma correcta; segundo, el equilibrio de color y tercero, imaginar siempre mientras pintas que están mirando una hermosa escena a través de una ventana”. Al mismo tiempo, apreciaba mucho la observación y el esbozo de lo natural. 14

Esta es la única imagen de Fusetsu que pude encontrar en la Web, “La luna en Sodegaura en Shinagawa” de la serie Seis Vistas de Tokio con la estética de la línea curva (Kyokusenbi Toto rokkei ). No está fechado.

Nakamura Fusetsu, “La luna en Sodegaura en Shinagawa” de la serie Seis Vistas de Tokio con la estética de la línea curva  ( Kyokusenbi Toto rokkei ), xilografía en color. [Colección Leonard A. Lauder de postales japonesas, Museo de Bellas Artes, Boston].

 

El desarrollo del Shasei

Definición

Fue principalmente de Fusetsu, es decir, del campo de la pintura, de donde Shiki tomó la idea del shasei aplicada a la literatura. Beichman escribe (54): “bajo la influencia de Fusetsu Shiki agregó el término shasei, ‘el bosquejo de la vida’, a los otros términos que había usado hasta entonces para denotar realismo, ari no mama ni utsusu , ‘para representar las cosas como son’, y shajitsu, para indicar la ‘realidad’“ . En una nota al pie posterior (149), Beichman agrega: “Los artistas usaron originalmente shasei para traducir el inglés ‘sketch’ y el francés ‘dessin’“.

Otra definición de shasei ofrecida por el Proyecto Shiki en Matsuyama parece revelar lo que Shiki encontró en el argot de los pintores: “escribir exactamente lo que ves para que el lector también pueda experimentar la escena y comprender lo que te conmovió”. 15 Una advertencia importante es que el shasei en la pintura se centraba más en el método de pintar que en la selección del tema o de los objetos a pintar. Shiki trasladó este punto de vista al haiku y la tanka.

Las raíces del shasei

Entonces, ¿dónde se originó la idea del shasei? ¿De dónde extrajeron el concepto los pintores japoneses prooccidentales? La respuesta sencilla es que la idea se basaba en la doctrina del realismo en las bellas artes y la arquitectura de Inglaterra y Francia a mediados y finales del siglo XIX y que llegó a la pintura japonesa poco después. Pero tracemos la línea de shasei desde los pintores en Japón, antes de retomar nuestro impulso nuevamente hacia adelante.

Ciertos estudiantes buscaron precedentes del shasei en las tradiciones asiáticas. 16 El sentido común nos dice, sin embargo, que shasei fue inicialmente una noción totalmente occidental. Watson, por ejemplo, afirma inequívocamente que shasei era una importación:

Como préstamo del vocabulario de la pintura occidental, se adoptó el término shasei , o «boceto del natural», para describir la técnica que subyace en gran parte de su propia poesía y prosa. El escritor debía llevar a cabo una observación minuciosa de las escenas que lo rodeaban y componer obras basadas en lo que vio allí, aunando el estado de ánimo o el tenor emocional que deseaba mediante el uso adecuado de las imágenes encontradas en la vida real. Como aconsejó Shiki a los poetas en un artículo llamado Zuimon suitō (Preguntas y respuestas aleatorias) escrito en 1899: “Coge tus materiales de lo que te rodea: si ves un diente de león, escribe sobre él; si hay niebla, escribe sobre la niebla. Los materiales para la poesía están a tu disposición en abundancia”. 17

Ya manifestamos que Shiki recibió inspiración indirectamente de escritores y pintores occidentales. La poesía de Occidente comenzó a circular por Japón alrededor de 1882. Beichman registra que en 1888 Shiki leyó On Style de Herbert Spencer, trabajo donde el reputado literato británico argumentó que la claridad y la lucidez son indicadores de un buen estilo de escritura y que la síntesis en la expresión, a su vez, promueve la claridad. Por el contrario, cuantos más adornos incluya un autor, enseñó Spencer, menos probable es que se manifieste la esencia de la escritura. Quizá el aspecto de la escritura europea que más sorprendió a los japoneses fue que el lenguaje de la poesía occidental estaba muy cerca del habla cotidiana, lo que ciertamente no era el caso de la dicción tradicional de la tanka y el haiku. ¡Es comprensible que todos esos pensamientos resultaran atrayentes para Shiki, en pleno proceso de revisión de las formas poéticas más breves del mundo!

Volviendo a la historia de los pintores occidentales, la Escuela Técnica de Bellas Artes [Kōbu Bijutsu Gakkō] fue establecida en Tokio en 1876 por el gobierno como parte de su programa de internacionalización. Se contrataron tres artistas italianos para enseñar técnicas occidentales, siendo el más influyente Antonio Fontanesi (1818–1881). Aunque enseñó en Japón durante solo un año, Fontanesi demostró ser muy popular entre sus jóvenes estudiantes, entre los que se encontraba Asai Chū (1856-1907), quien luego estudió en Europa y fue el principal pintor de estilo occidental del período Meiji. 18 Nakamura Fusetsu, a quien ya hemos conocido, fue otro pintor japonés que trabajó a la maniera occidental con el apoyo de Asai Chū. Fusetsu llevó algunas de las pinturas de sus estudiantes a Shiki en el periódico Nippon. Shiki quedó bastante impresionado y continuó usando el trabajo gráfico de Nakamura para ilustrar su columna de haiku hasta un año antes de su muerte, cuando Nakamura se marchó a estudiar a Europa.

La brecha cultural y estilística que estaban cicatrizando Asai, Nakamura y los demás pintores de estilo occidental era inmensa. En una palabra, esa diferencia entre los dos mundos se reduce en la palabra “realismo”. El realismo era la moda en Europa occidental, especialmente en Gran Bretaña, y el principal impulsor del movimiento del realismo fue el crítico de arte y reformador social John Ruskin (1819-1900). En una serie de ensayos y libros de enorme influencia en Occidente, Ruskin privilegió el trabajo de los paisajistas contemporáneos, especialmente JMW Turner, frente a la pintura de generaciones anteriores, particularmente la de los Viejos Maestros.

Ya hemos visto una pintura sobre un tema marítimo de Turner. Aquí hay otro lienzo, “Esclavistas arrojando por la borda a los muertos y moribundos: se acerca el tifón (el barco de esclavos)”, en torno a 1840.

Los escritos de Ruskin, aunque muestran su especial interés en la pintura y arquitectura, extendieron su influencia a la literatura y otros géneros. Conviene detenernos para analizar las ideas de Ruskin, pues creemos que están en la raíz de la noción de shasei de Shiki.

John Ruskin

John Ruskin (1819 – 1900) en 1845,
cuando escribió el Volumen III de Pintores modernos.

Creo haber encontrado la clave del argumento de Ruskin en el Volumen III de su obra maestra, Pintores modernos. Evalúa y clasifica a los pintores por cómo seleccionan y tratan su tema:

“Así pues, tenemos tres rangos: el hombre que percibe bien porque no siente y para quien la prímula es con mucha precisión la flor amarilla, porque no la ama. Luego, en segundo lugar, el hombre que percibe mal, porque siente, y para quien la prímula es otra cosa que una flor amarilla: una estrella, un sol, o un escudo de hadas, o una doncella desamparada. Y luego, por último, está el hombre que percibe correctamente a pesar de sus sentimientos, y para quien la prímula es siempre nada más que ella misma: una pequeña flor aprehendida en el hecho muy simple y frondoso de ella misma, al margen de las asociaciones y las pasiones que se amontonan a su alrededor”. 19

Éste es un fragmento excelente, lleno de ideas útiles para el estudiante de la estética del haiku.

Ruskin siempre coloca los pintores o poetas en orden jerárquico, y aquí también postula una jerarquía cualitativa. Al hacerlo, presenta un cuarto rango, que sería una especie de superpoeta.

Y así, en su totalidad, hay cuatro clases: los hombres que no sienten nada, y por lo tanto ven verdaderamente; los hombres que sienten con fuerza, piensan débilmente y ven mal (segundo orden de poetas); los hombres que sienten con fuerza, piensan con fuerza y ​​ven con verdad (primer orden de los poetas); y los hombres que, por fuertes que sean, están sometidos a influencias más fuertes que ellos, y ven de una manera falsa porque lo que ven está por encima por ellos. Esta última es la condición habitual de la inspiración profética.

Considero que el esquema de Ruskin es per se la representación de los fundamentos de la estructura estética del haiku de Shiki. Hablaremos más sobre las etapas superiores de la noción de shasei de Shiki a continuación, pero antes quisiera señalar otros aspectos del pensamiento de Ruskin que ganaron el favor y respeto de Shiki.

El aspecto clave del realismo para Ruskin era la verdad, tanto en pintura como en literatura. De hecho, el punto de apoyo del argumento de Ruskin era esencialmente realismo vs. imaginación. La excelencia estética, para Ruskin, se basaba en el conocimiento perfecto de las propiedades del objeto. La precisión de los hechos per se no era el fin más alto del artista para Ruskin. . . . Pero sostuvo que «la representación de los hechos” era «la base de todo arte», insistiendo en que «nada puede compensar la falta de verdad, ni la imaginación más brillante». De hecho, Ruskin afirmaba que “la verdad material es de hecho una prueba perfecta de la jerarquía relativa de los pintores, aunque en sí misma no constituye ese rango. 20

Para Ruskin hay cuatro pilares que forman la grandeza del estilo: verdad, belleza, sinceridad e invención. La verdad se acerca a través de la belleza. La sinceridad es evidente en sí. No es lo mismo “invención” que “imaginación”, que es la re-presentación de algo que no está presente.

La realidad en el arte todavía contiene un grado subjetivo que Ruskin intenta rebajar con su énfasis en la sinceridad. El artista intenta hacer justicia al objeto que describe mediante la expresión honesta de sus percepciones. 21

Un aspecto de una imaginación hiperactiva es un exceso de adorno, otro punto que puede encontrar resonancia con el escritor de haiku.

Ruskin elogia al poeta que puede conmover al lector sin frases impresionantes.” La habilidad no está en la efusividad, sino en cierta mesura”. 22

A Ruskin también se le atribuye haber acuñado el término “falacia patética” (la personificación de los objetos inanimados como si tuvieran sentimientos, pensamientos o sensaciones” 23 ), otro término que no será desconocido para los estudiantes del haiku. La falacia patética es, para Ruskin, el ejemplo ideal de la imaginación no deseada en una creación estética.

Finalmente, Ruskin fue el primero en presentar una definición completa y detallada de realismo, destacando la importancia de una representación sincera y fidedigna de un objeto en la Naturaleza:

El realismo ruskiniano pretende crear una relación responsable entre el espectador y lo real a través del objeto de arte. Para Ruskin, la representación es valiosa porque, tenga éxito o fracase, nos enseña una nueva relación con el mundo. 24

https://www.victorianweb.org/technique/levine2.html.]

 

 ¿Shiki conocía a Ruskin?

Hemos pintado una imagen de una progresión más o menos lineal desde los ideales victorianos de John Ruskin hasta la estética de la restauración Meiji de Masaoki Shiki. Imagino que están viendo a Shiki con su yukata tirado en el tatami leyendo los cinco volúmenes de Pintores modernos de Ruskin en el inglés original, que descubrió gracias a su buen amigo, el pintor Nakamura Fusetsu. ¡Nada de eso! Debo confesar aquí que mi teoría de los orígenes profundos del shasei, aunque espero que sea original, no está completamente probada y tiene agujeros solo un poco más pequeños que el Monte Fuji. Algunos de los problemas para probar que Shiki derivó el shasei de Ruskin son:

  • El principal erudito japonés sobre Ruskin y sus influencias en la literatura japonesa, Masami Kimura, no ve necesario mencionar a Shiki. En verdad, Kimura se enfoca en períodos posteriores de la historia literaria japonesa, pero si Ruskin hubiera tenido un efecto en la primera ola de escritores japoneses prooccidentales, ciertamente habría valido la pena mencionarlo.
  • Shiki tenía poco interés en leer trabajos formales sobre estética. En una nota (1:4), Beichman menciona que Shiki estaba interesado lo justo en el tema como para poseer una copia del volumen 2 de Aesthetik(1887) de Eduard von Hartmann, pero incluso con la ayuda de amigos de habla alemana e incluso después de que apareció una traducción al japonés, Shiki no pudo llegar a entender el libro. Beichman deja en claro que el interés de Shiki por la estética no era académico y dice rotundamente que nunca leyó un solo trabajo sobre este asunto. [11, 12] Además, las listas de los libros de la biblioteca de Shiki y las de las instituciones educativas de Matsuyama no incluyen nada de Ruskin. 25
  • Aunque Shiki estudió inglés y aparentemente logró cierto nivel de competencia, no está claro que pudiera haber leído a Ruskin en el original incluso si hubiera estado dispuesto a hacerlo y hubiera dispuesto de los libros.
  • Ruskin no se tradujo al japonés hasta 1896. Shiki, sin embargo, estaba trabajando con la idea del shaseial menos dos años antes, ya en 1894. Además:

“En mayo de 1900, Tenzui (Tikuji) Kubo (1875–1934), un joven estudioso de los clásicos chinos, publicó un libro titulado Sansui Bi Ron [Sobre la belleza de las montañas y el agua], que incluía nueve capítulos sobre la belleza natural de Japón, uno de los cuales introdujo en la traducción la discusión de Ruskin sobre las nubes de sus Pintores modernos (Volumen 1, Parte 2, Sección 3, Capítulos 2–4)” . 26

  • Tōson (Haruki) Shimazaki, poeta que conoció sin duda a Shiki, había estado leyendo a Ruskin durante algunos años y publicó una «traducción de prueba” del Volumen II, Parte 4, Capítulo 13) de Pintores Modernosen 1896-1897. 27

No se puede probar que Shiki conociera a Ruskin directamente, pero parece probable que las opiniones de Ruskin flotaran en el ambiente y fueran parte de la mezcla volátil de ideas occidentales que los intelectuales de la era Meiji de Japón estaban discutiendo. Parece más que probable que la esencia de las ideas de Ruskin se filtrara a Shiki en los últimos años del siglo. No parece, por tanto, que sea demasiado fantasioso citar el realismo de Ruskin y otras ideas como la fuente última del shasei de Shiki.

Más allá del simple Shasei

Volvamos ahora a los desarrollos estéticos en Japón, avanzando de nuevo en el tiempo.

Conviene recordar ahora que el shasei se centró originalmente en el «bosquejo de la vida»: un nuevo enfoque del poeta lejos de los vuelos fantasiosos de los escritores del pasado hacia una nueva representación realista del objeto en sí. Sin embargo, no pasó mucho tiempo después de que comenzara su reforma del haiku cuando Shiki se dio cuenta de las limitaciones de una interpretación estricta del shasei. Si bien siguió defendiendo el boceto del natural para los poetas principiantes del haiku, admitió la aplicación de la imaginación y la subjetividad en la composición poética. No hacerlo, creía Shiki, podría dirigirnos a una composición trillada.

Basándose en el trabajo de Makoto Ueda, 28 Lee Gurga escribe: 29

“Shiki recomendó otras maneras de componer haiku para poetas más avanzados. Shiki, de hecho, apoyó el uso de la imaginación en el haiku, aunque propuso que los poetas la usaran sólo después de haber desarrollado una percepción suficientemente nítida del mundo junto a una clara experiencia de la verdad. Solo entonces se podría intentar transmitir su visión personal al lector destilando la imaginación. La progresión del poeta sugerida por Shiki, desde «bocetos de la vida” para el principiante hasta «realismo selectivo” para el poeta más avanzado y makoto o «verdad poética” para el maestro, es tan válido hoy como lo fue hace cien años cuando propuso eso”.

Realismo selectivo

Examinemos con detalle estas etapas superiores del shasei de Shiki. La primera de ellas es el “realismo selectivo”. Ueda (12-13) proporciona una explicación clara de la idea. Tengamos en cuenta que el realismo selectivo no representa una ruptura brusca con la variedad del shasei básico, sino que es más bien una consecuencia orgánica de él.

“En su nivel superior, shasei es realismo selectivo, pues la selección del poeta es sobre la base de su sensibilidad estética individual. Cada poeta tiene una predilección personal por cierto tipo de belleza. Cuando se enfrenta a un paisaje, debe activar su antena estética y dirigirla hacia la parte del paisaje que más le atrae. Un poema así compuesto será más que un boceto de la naturaleza: una exteriorización de la sensibilidad del poeta, una expresión de su sentimiento estético, pues al seleccionar un foco recorta una parte específica del paisaje y la enmarca. Esa parte de la naturaleza tiene entonces un centro, un primer plano, un fondo, etc. Comenzará a vivir su propia vida porque los poetas le han dado vida. . . .”

Nótese también que la imagen de Ueda se basa en las artes gráficas, donde el poeta “enmarca” una escena para enfocarse en sus elementos más importantes. El filósofo francés Roland Barthes usa un lenguaje similar: 30

“Toda descripción literaria es una vista. Antes de describir, el hablante se para frente a la ventana, no tanto para ver sino para establecer lo que ve en su marco mismo: el marco de la ventana crea la escena”.

Continuando con nuestra larga cita de Ueda:

“Shiki parece pensar que un estudiante que había dominado el arte del realismo selectivo podría aumentar la cantidad de subjetividad en su poesía como mejor le pareciera. “A veces”, escribe Shiki, “el poeta puede incluso cambiar las posiciones relativas de las cosas en una escena real o reemplazar subjetivamente una parte de la escena por algo que no está allí. . . .” Shiki, quien disuadió a los escritores aficionados de maquillar la naturaleza, alentó aquí a los poetas más avanzados a hacer precisamente eso” .

Quizás el ejemplo más famoso de Shiki sobre ello es su haiku de 1902 (en la traducción de Beichman):

     柿くへば鐘が鳴るなり法隆寺

     kaki kueba kane ga naru nari Hōryūji

          muerdo un caqui
y suena una campana-
Hōryūji.

Beichman (53) señala que la experiencia real de Shiki implicó morder su fruta favorita: un caqui, en vez del sonido de la campana de Hōryūji escucha la de Tōdaiji, otro templo. Pero al día siguiente, sin embargo, visitó Hōryūji y decidió que el templo encajaría mejor con su haiku debido a su asociación con los famosos huertos de caqui. El haiku de Shiki también tiene éxito en muchos otros niveles, y Beichman señala (54) «Se puede decir que este haiku es el primero en el que Shiki logró, a través de una descripción realista, evocar una complejidad de significado que va más allá del realismo literal».

La idea de que los seres humanos pueden rectificar las imperfecciones de la naturaleza es una parte muy importante de la estética japonesa. Véase por ejemplo las artes del ikebana y el bonsái, donde el ser humano busca reordenar la Naturaleza y mejorarla.

Makoto

La última etapa del shasei de Shiki se encuentra más allá del realismo selectivo: makoto, o “veracidad”. Ueda (17) lo define de la siguiente manera:

“Makoto. . . es shasei dirigido hacia la realidad interna. Se basa en el mismo principio de la observación directa, salvo que lo observable es el propio yo del poeta. El poeta debe experimentar su vida interior de forma simple y sincera, como observa la naturaleza, y debe describir la experiencia con palabras tan simples y directas como las de los poetas antiguos, tan simples y directas que parecen ordinarias”. 31

En cierto modo, la proposición de makoto por parte de Shiki hizo que sus teorías literarias cerraran el círculo, permitiendo que un grado completo de subjetividad volviera a la poesía siempre que tuviera las características de veracidad y sinceridad. Ueda señala (268), “Tradicionalmente, los lectores japoneses han sentido disgusto por el artificio y han apreciado la naturaleza y lo natural”, y sugiere que el makoto de Shiki podría considerarse una manifestación moderna de un valor poético japonés tradicional.

Lo que Shiki estaba promoviendo, como Ruskin, era una fidelidad esencial del poeta a la Naturaleza. Se evitaba la imaginación vacía que no estaba enraizada en la realidad de una escena. En cierto modo, Shiki trataba de evitar en la poesía lo que el satírico político Stephen Colbert ha denominado «veracidad», término que se usa «para describir cosas que una persona afirma saber intuitivamente o ‘desde las entrañas’ sin tener en cuenta la evidencia, la lógica, el examen intelectual o los hechos». 32 — en suma, poesía escrita sin referencia a la naturaleza observable.

El regreso de Shiki al shasei básico

Al final de su vida, en su diario final, Una cama de enfermo de seis pies de largo (1902), Shiki se retractó un poco y volvió a una visión más objetiva del shasei. Beichman traduce (59–60):

“El boceto del natural es un elemento clave tanto en pintura como en escritura descriptiva: se podría decir que sin él, la creación de cualquiera sería imposible. El boceto del natural se ha utilizado en la pintura de Occidente desde los primeros tiempos; en épocas antiguas era imperfecto, pero recientemente ha progresado y se ha vuelto más preciso. En Japón, sin embargo, el boceto del natural siempre ha sido menospreciado, por lo que el desarrollo de la pintura se vio obstaculizado y no progresó ni la prosa, ni la poesía, ni nada más. . . . La imaginación es una expresión de la mente humana, así que, salvo que uno sea un genio, es natural que la mediocridad y la imitación inconsciente sean inevitables. . . . El boceto del natural, por el contrario, copia la naturaleza, por tanto, los temas de prosa y poesía basados ​​en él pueden cambiar como lo hace la naturaleza. Cuando uno mira una obra basada en el boceto del natural, puede parecer un poco superficial; pero cuanto más se saborea, más variedad y profundidad revela. El boceto del natural tiene defectos, por supuesto. . . pero no tantos como la imaginación” .

     南瓜より茄子むつかしき写生かな

     kaboocha yori nasu muzukashiki shasei kana

          Dibujando de la vida –
las berenjenas son más difíciles de hacer
que las calabazas.

                    — trad. Burton Watson, Masaoki Shiki, Poemas seleccionados #140

El legado de Shiki

Para terminar, quisiera compartir algunas ideas sobre el estado actual del shasei en el haiku occidental. Lamentablemente, el término shasei se ha despreciado y en los últimos años varios autores se han superado a sí mismos tratando de insultar al pobre enfermo Shiki y su obra monumental en la reforma del haiku de hace más de cien años. Este punto de vista es sugerido por Akiko Sakaguchi en Blithe Spirit:

“El principio del shasei revitalizó el hokku que se había vuelto estereotipado en ese momento. Por tanto, se puede decir que hubo una brecha entre el hokku antes de Shiki y el haiku después de él. Pero ahora el propio shasei-ku se ha convertido en un estereotipo, por lo que muchos de nosotros buscamos una nueva forma de hacer haiku. El futuro no aparecerá de repente, sino que evolucionará a partir del pasado. Es útil dar un paso atrás y tener una visión amplia del haiku en el mundo. 33

La australiana Dhugal Lindsay, que vive y trabaja en Japón y escribe haiku en japonés, brindó una mirada profunda al problema en una entrevista de 2003 con Robert Wilson en Simply Haiku:

“La esencia del haiku que admiro busca Verdades fundamentales. Muchos haikus del tipo shasei introducen hechos pero no verdades. Creo que tales Verdades se pueden encontrar incluso en ausencia de hechos, aunque se encuentran mucho más fácilmente en nuestras relaciones con entidades del mundo natural. . . .

Aunque existen muchos haikus excelentes bajo la técnica “shasei” (bocetos del natural), la mayoría de las veces fallan. Esto se debe a que primero intentan capturar hechos, como objetos concretos, y fijarlos en el compartimento de palabras que es el haiku. Los haikus que “funcionan” destacan del resto, lo que da como resultado un gran número de haikus mediocres con solo unas pocas joyas que por casualidad han logrado acercarse a una Verdad. Esta es, por supuesto, una técnica válida para escribir haiku de calidad, siempre que el poeta posea los medios para filtrar el haiku exitoso del malo”. 34

Lindsay no lo dice en esta entrevista, pero este proceso de seleccionar un tema, escribir tantos haikus sobre él como sea posible (docenas o cientos) y luego eliminar los defectuosos era exactamente lo que Shiki defendía y practicaba con frecuencia. Observo que Lindsay parece estar enfocándose en lo que podríamos llamar Etapa I shasei: la primera de las ideas de Shiki en lugar del más desarrollado “realismo selectivo” y makoto, aunque él había articulado la noción de “veracidad”.

Por lo general, la crítica hacia el shasei cuestiona el esquema estético de Shiki, pues lo considera como una representación fotográfica de la naturaleza mientras se lamenta la ausencia de imaginación y subjetividad: la dimensión humana. Los revisores y editores han comenzado a criticar uno u otro haiku usando frases como «este haiku es simplemente shasei” o «el poeta X rara vez se expande más allá de shasei «, lo que significa que el verso en cuestión es puramente descriptivo, plano y carente de resonancia o cualquier interés particular. Shasei se ha convertido en un puñado de tierra para ser arrojada a un haiku aburrido.

Randy Brooks escribe sobre el tema en su reseña en Modern Haiku 40.1 (invierno-primavera de 2009) de Poemas of Conciencia de Richard Gilbert. Tengamos en cuenta su uso de las afirmaciones clave «meramente shasei” y «mera instantánea»:

  “       Lirio:

          Fuera del agua …

          fuera de sí mismo

                    — Nicolás Virgilio (1963)

Se podría afirmar que la mayoría de los haikus americanos son meramente shasei haiku. El haiku “lirio fuera del agua” de N. Virgilio es solo una observación sobre la forma en que crecen y florecen los nenúfares. ¿Dónde más que fuera del agua podría crecer un nenúfar y dónde podría florecer aparte de sí mismo? El significado no está en el shasei, sino en la parte sin palabras del haiku: las pausas, los silencios, las asociaciones tácitas. En otras palabras, usando la concepción de Shirane, uno puede malinterpretar el haiku al suponer que la superficie horizontal de las percepciones evidentes en las imágenes es todo lo que hay en el haiku, ignorando el significado más profundo que se encuentra en el lenguaje, la expresión, la sintaxis, las asociaciones culturales, implícitas. los contextos sociales, los espacios, los vacíos y los silencios antes, dentro y después de las palabras”.

El ritmo de esta crítica se ha acelerado recientemente y Shiki y shasei, lejos de seguir siendo ejemplos brillantes del haiku del siglo XX, ahora se pintan como la causa de su caída.

Ken Jones, escribiendo en Blithe Spirit, 35 por ejemplo, llega a esta sombría conclusión: “La tradición de los ‘bosquejos de la vida’ está tan profundamente arraigada en los poetas, editores, críticos y jueces que parece posible que el haiku en inglés no tenga futuro literario y siga siendo una expresión excéntrica y egocéntrica” . 

Jones inclina su mano un poco, revelando que desea que el haiku se acerque y sea aceptado en la poesía convencional. Aquí se hace eco de Haruo Shirane en su discurso de Haiku North America 1999 en Evanston, Illinois, cuando apoya el uso en el haiku de recursos poéticos que consideramos occidentales: “Sin el uso de metáforas, alegorías y simbolismos, el haiku tendrá dificultades para lograr la complejidad y la profundidad necesarias si desea llegar a las principales audiencias de poesía y convertirse en objeto de estudio y comentario serios”. 36

Me parece discutible si esta fusión es posible o deseable.

El mismo número de Blythe Spirit contiene la segunda parte del artículo de Jim Kacian presentado en la Conferencia y Festival Internacional de Poesía Haiku en SUNY Plattsburgh en 2008. 37 Kacian resume la influencia de Shiki y shasei en el haiku occidental con estas palabras:

“Occidente llegó al haiku en el único momento de su larga y estimable historia en que había adoptado una orientación objetivista. No importa que el objetivismo sea filosóficamente insostenible, que no haya forma de probar a través del lenguaje la existencia de algún tipo de realidad “allá afuera”. Aún más inverosímil, según Shiki toda la base del arte tradicional del haiku se basaría en una construcción occidental importada. Y el haiku ha sufrido por ello desde entonces”.

Podríamos señalar que el uso del término “objetivista” es particularmente curioso aquí. Tiene asociaciones en Occidente con el movimiento literario que en la década de 1930 surgió del imaginismo o, aún más lamentablemente, con las teorías políticas de Ayn Rand. Tengo entendido, además, que los objetivistas no intentan probar la existencia de una realidad “allá afuera” sino que buscan valorar el poema mismo como una realidad objetiva y enfocarse —literalmente, como en una lente objetiva óptica— en su contenido. Más bien, como vimos en la cita sobre Ruskin anterior, «El objetivo del realismo ruskiniano es la creación de una relación responsable entre el espectador y lo real a través del objeto de arte«. No soy competente para interpretar la crítica literaria japonesa, pero que yo sepa, ninguno de los eruditos occidentales que han escrito sobre el trabajo de Shiki: Keene, Ueda, Shirane, et al. — utilizan esa terminología. Finalmente, Shiki intentaba, como hemos discutido aquí, reconciliar la filosofía japonesa tradicional con la literatura popular. Claramente, fue influido en esta búsqueda por las ideas de Spencer y, estoy seguro, de Ruskin, pero no he visto evidencia que respalde la insinuación de Kacian de que Shiki persiguió su agenda reformista porque era una construcción occidental importada.

Otro de los nuevos críticos del shasei es Scott Metz. En una revisión extensa de la antología de gendai (moderno) haiku, Haiku Universe for the 21st Century , Metz cita el fragmento de Shirane dos veces y Richard Gilbert una vez («Gendai Haiku», en el blog de la Fundación Haiku).

Los efectos y la resonancia de esta modernización, por supuesto, todavía se pueden sentir mucho hoy, tanto en el haiku japonés como en el inglés. El concepto de Shiki de expresar sus sentimientos en un boceto realista ( shasei ), “inspirado, en parte, en el realismo europeo. . . [que fue] entonces. . . reimportado a Occidente como algo muy japonés” , se convirtió en la corriente principal, y en su mayor parte sigue siendo así hoy en día, a pesar de que “el alma esencial de la tradición del haiku nunca ha tenido nada que ver con el realismo. . . .” y que, de hecho, interpretar y componer haiku de esta manera “es básicamente una visión moderna del haiku” . 38

Sin embargo, hay cierto desfase en esta línea de argumentación. Al determinar si el realismo era una parte esencial del haiku del período Tokugawa, Shirane parece afirmarlo en ambos sentidos. Primero escribe (49) “Bashō. . . no habría hecho tal distinción entre la experiencia personal directa y lo imaginario [es decir, ‘que el haiku debe basarse en la propia experiencia directa, que debe derivar de las propias observaciones, particularmente de la naturaleza’], ni habría puesto más alto valor de los hechos sobre la ficción.”

Sin embargo, más tarde (52), hablando de haikai, en este caso significa haikai no renga o renga, escribe que “[Bashō] creía que haikai debería describir el mundo “tal como es”. De hecho, era parte de un movimiento más grande que era un retroceso al verso enlazado ortodoxo anterior o renga”. Shirane continúa repitiéndolo mientras muestra su disconformidad con el «haikai estúpido” de moda a finales del siglo XVII, aunque Bashō no excluyó la “ficción”, es decir, un tema menos ajeno al propio realismo. Podríamos llamar la atención sobre el hecho de que esto fue, punto por punto, lo que Shiki hizo por el haiku en la década de 1890: rescatar un género literario que había degenerado en versos sin sentido y fantasía, volver a fundamentarlo en la realidad y luego admitir en su composición elementos de la emoción humana, la imaginación y la subjetividad.

Como resultado de lo anteriormente dicho, Shiki está teniendo mala reputación. No era más que un crítico y reformador que cambiaba de ideas o de formas. Los últimos diez años de su vida fueron un período increíblemente productivo, pues sus ideas evolucionaron y fueron modificadas; con frecuencia se contradecía a sí mismo, lo que sin duda es un sello distintivo de muchos grandes pensadores. El foco ha de ser que su idea de shasei no fue estática, sino que más bien evolucionó con el tiempo a través de la creciente admisión de la subjetividad. Primero, se transformó en “realismo selectivo” y luego en makoto o verdad poética. El factor constante aquí fue el realismo, no el tema.

Kawahigashi Hekigotō (1873 – 1937)
y Takahama Kyoshi (1874 – 1959)

Ahora bien, es cierto que el shasei dispuso de una segunda vida en la historia del haiku japonés, pues tras la muerte de Shiki algunos de sus discípulos recogieron la idea de dibujar del natural y la modificaron significativamente. Creo que es probable que sea la última versión la que descuadra a los críticos occidentales. Recordemos que Hototogisu fue asumido sin mucho entusiasmo por Takahama Kyoshi, el discípulo a quien Shiki se sentía más cercano. De acuerdo con los propios intereses de Kyoshi, pronto se convirtió en una revista literaria generalista en lugar de un órgano de haiku. Unos diez años más tarde, sin embargo, Kyoshi recuperó el interés por el haiku y Hototogisu se convirtió de nuevo en una revista de poesía, de hecho, la revista líder —podría decirse que la corriente principal— de haiku en las próximas décadas.

Por otro lado, un segundo colaborador cercano a Shiki, Kawahigashi Hekigotō, sentó las bases para la introducción total de la subjetividad en el haiku. Hekigotō reemplazó a Shiki en la redacción de la influyente columna de haiku en Nippon. Sus intereses permanecieron con el haiku, pero en una dirección bastante nueva. En el vacío creado por la salida de Kyoshi de la escena de la reforma del haiku, Hekigotō pronto estuvo ocupado fundando el movimiento de Nueva Tendencia (Shin Keiko):

“Los objetivos de este movimiento eran ir más allá de la idea de shasei de Shiki, es decir, enfatizar la importancia de la experiencia directa y la inmediatez de los sentimientos y fomentar un enfoque subjetivo del haiku. Intentaron explorar la psicología humana y, para hacerlo, sintieron que tenían que liberar al haiku de la forma y abandonar las reglas tradicionales, en particular la necesidad de palabras de temporada [kigo] y el recuento estricto de sílabas”. 39

Muchos de los poetas más admirados en Japón se adhirieron al movimiento Nueva Tendencia: Ogiwara Seisensui, Nakatsuka Ippekirō, Ozaki Hōsai, Ōsuga Otsuji y Taneda Santōka.

Mientras tanto, la idea del shasei fue retomada por el mucho más conservador Kyoshi, quien la convirtió en una doctrina bastante rígida en una variante que llamó kyakkan shasei , o “shasei objetivo” . Susumu Takiguchi, el autor de la única biografía de Kyoshi de tamaño de libro que aún no ha aparecido en inglés [Nota de los traductores: ya está disponible bajo el nombre de Kyoshi. A Haiku Master, Tokyo: Ami-Net, 1997] describe kyakkan shasei de la siguiente manera:

“Según Kyoshi, el estudiante de haiku primero debe intentar esbozar lo que ve, por ejemplo, flores o pájaros, y captar algún tipo de percepción que emana de sus características objetivas, es decir, sus colores, formas o la forma en que florecen o cantan, lo cual es no forma parte de la subjetividad del estudiante. Luego tiene que convertir la percepción así captada en expresión poética que, con suerte, se convertirá en haiku.

Sin embargo, con la práctica y con una observación más aguda y mayor sensibilidad, el estudiante experimenta una nueva simpatía, o incluso interacción, entre estos objetos, es decir, flores y pájaros o cualquier otra cosa, y su “corazón” . En esa etapa, las flores y los pájaros ya no están separados del estudiante, sino «fundidos en su corazón para que sientan como si el corazón fuera conmovido por ellos«. El resultado final es que el estudiante representa su propia percepción, es decir, él mismo, al representar las flores y los pájaros en la puesta en práctica avanzada de kyakkan shasei. Aquí, el estudiante habrá trascendido la distinción mundana entre lo subjetivo y lo objetivo”. 40

Entre paréntesis, Ruskin se muestra en su ensayo impaciente con los términos «objetivo” y «subjetivo” y trata de prescindir de ellos para «examinar cuanto antes la diferencia entre la apariencia ordinaria, adecuada y verdadera de las cosas para nosotros; las apariencias extraordinarias o falsas, cuando estamos bajo la influencia de la emoción o la fantasía contemplativa; y las falsas apariencias desconectadas de cualquier poder o carácter real en el objeto, sólo imputadas por nosotros.” 41

A fines de la década de 1920, Kyoshi propuso la noción de kachō-fūgetsu o kachōfuei («flor-pájaro-viento-luna») como tema adecuado para el haiku (ésta es una palabra con resonancia en la pintura, pues la escuela de pintura tradicional de El arte japonés se llamaba kachōga, “pintura de flores y pájaros”). Los inventos de Kyoshi se convirtieron inmediatamente en dogma para el grupo Hototogisu. De hecho, con el paso de los años, Kyoshi se convirtió cada vez más en un autócrata, con el resultado de que muchos poetas de su círculo huyen de Hototogisu para iniciar o unirse a nuevos movimientos. El ensayo del compañero de Richard Gilbert, Itō Yūki, “New Rising Haiku: The Evolution of Modern Japanese Haiku and the Haiku Persecution Incident” 42 casi calumnioso en su descripción de Kyoshi como un fascista y un títere del gobierno, sin embargo, deja claro que Kyoshi tuvo una influencia muy malévola en el haiku japonés.

Las enseñanzas de Kyoshi son bastante diferentes a las de Shiki, sin mencionar los preceptos del movimiento Nueva Tendencia. Es fácil que se rechace su kyakkan shasei no solo por su procedencia sombría sino también porque como dogma sólo podría conducir al embrutecimiento y la regresión. Quisiera sugerir que es la marca de shasei de Kyoshi, no la de Shiki, la fuente de tal ofensa en Occidente.

Conclusiones

Ahora nos hemos alejado mucho de nuevo y necesitamos volver a concentrarnos en “las cosas tal como son”, ¡si me permite la expresión! Pero me he quedado sin espacio.

En este ensayo hemos tratado de pintar los contornos de la corriente más grande que ha afectado al haiku en el siglo pasado, y quizá en toda su historia: la ola de realismo occidental que inundó el Japón literario a fines del siglo XIX y la estética del shasei, la respuesta de Masaoka Shiki. Los remolinos y las ondas llegaron hasta el mismo borde de nuestro planeta y continúan rebotando hoy.

 Posdata

Stephen Addiss, uno de los editores de Juxta, escribe lo siguiente:

Trumbull afirma:

Beichman escribe (54): “Bajo la influencia de Fusetsu, Shiki agregó el término shasei, ‘el bosquejo de la vida’, a los otros términos que había usado hasta entonces para denotar realismo: ari no mama ni utsusu  para representar cómo es y shajitsu  o realidad. En una nota al pie posterior (149), Beichman agrega: “Los artistas usaron originalmente shasei para traducir el inglés ‘sketch’ y el francés ‘dessin’“.

. . .

El sentido común, sin embargo, afirma que el shasei fue inicialmente una noción completamente occidental.

He investigado un poco. Más específicamente, descubrí que el término fue utilizado en China por la última dinastía T’ang (siglo IX).

En la China tradicional, hsieh sheng ( xue shong ), 写生 el japonés shasei , pintar o copiar + vida real, significaba pintar directamente de la vida, refiriéndose principalmente a la pintura de pájaros y flores, animales e insectos. Por contra, hsieh-i ( xue yi ), 写意, japonés sha-i , pintar o copiar + mente/corazón/idea, implicaba pintar la idea o la naturaleza interna del sujeto. (Ver Benjamin March, Some Technical Terms of Chinese Painting [New York Paragon Book Reprint Corp., 1969], 18 y 22.)

En torno al año 500 d.C. aparecen las famosas “Seis leyes de la pintura” escritas por Hsieh Ho (Xue He) que comienzan con ch’i-yun sheng-tung ( qiyun shengdong ), es decir, “resonancia del espíritu y movimiento de la vida” ; también puede traducirse como «vitalidad rítmica” y «elemento espiritual, movimiento de la vida». La tercera ley es representar formas y la sexta es copiar modelos. El énfasis en el movimiento de la vida sobre la copia de formas fue retomado por pintores literatos que escribieron ampliamente sobre xue yi y no valoraron la representación exacta. Por ejemplo, el famoso poeta, artista y calígrafo Su Shi (1037-1101) escribió:

“Si alguien analiza una pintura en términos de semejanza formal, su comprensión es similar a la de un niño” .

En Japón, shasei se conoce desde el Período Kamakura (1192-1333). Durante el Período Edo (1600–1868) adquirió varios usos, incluso para ilustraciones médicas holandesas y para el arte occidental en general. También se usó para describir bocetos realistas de la naturaleza hechos con fines de estudio, a menudo en pequeños formatos de álbum o pergamino a mano. Maruyama Ōkyo 円山応挙 (1733–1795) y su escuela Maruyama Shijō 円山四条派 se asocian generalmente con la pintura shasei, habiendo sintetizado la antigua tradición decorativa yamato-eやまと絵 con un estudio realista de la naturaleza.

Así que está claro que el término shasei se había utilizado en Japón durante algún tiempo, especialmente en los siglos XVIII y XIX, y no solo para el arte de inspiración occidental. Si Shiki estaba al tanto de esto, lo desconozco.

Trumbull responde:

Aprecio los pertinentes comentarios de Addiss y estoy seguro de que tiene razón: la idea de dibujar a partir de la naturaleza seguramente se conocía en China y Japón desde la antigüedad. También considero probable que Shiki supiera ese hecho, inmerso como estaba en la estética china y japonesa. Quizás para Shiki el (re)descubrimiento del shasei, cualquiera que sea su origen, lo condujo a pensar: “bueno, todos los demás parecen estar haciendo esto en pintura y poesía, ¡quizás también deberíamos hacerlo en el haiku!”.

—–

1.- Presentado en Haiku North America 2009, Ottawa, Ont., August 8, 2009, bajo el título “Crosscurrents East and West: Masaoka Shiki and the Origins of Shasei”.

2.- James T. Ulak, “Japanese Visual Arts,” Encyclopædia Britannica, 17:735a.

3.- Janine Beichman, Masaoki Shiki: His Life and Works. Tokyo: Kodansha, 1986, 8, citado por el primo de Shiki, Ryō.

4.- Masaoka Shiki, Selected Poems, trans. Burton Watson (New York: Columbia University Press, 1997), 1.

5.- Beichman 12.

6.-Masaoka Shiki, Peonies Kana: Haiku by the Upasaka Shiki, trans. and ed. Harold J. Isaacson (New York: Theatre Arts Books, 1972), xii.

7.- Siguiendo la cronología de Beichman.

8.- Akiko Sakaguchi sugiere: “Quizás obtuvo su conocimiento de la cultura inglesa a través de Sōseki” . Véase su “Travelling Haiku,” Blithe Spirit 12:3 (September 2002), 50–51. Publicado de nuevo en The Poetry Library website, https://www.poetrymagazines.org. uk/magazine/record.asp?id=11901; Accedido el 6/19/08.

9.- De Janine Beichman-Yamamoto, trans. “Masaoka Shiki’s A Drop of Ink.” Monumenta Nipponica 30:3 (1975), 303–15.

10.- Shiki,” Nihon no shōsetsu,” Garabatos [sin páginas citadas]

11.- Shiki, Scribblings, X: 41-42, citado en Beichman 11.

12.- Beichman, “Preface” 2.

13.- Beichman 19.

14.- Beichman 54–55.

15.- Masaoka Shiki, If Someone Asks . . .: Masaoka Shiki’s Life and Haiku, trans. Shiki-Kinen Museum English Volunteers (Matsuyama, Japan: Matsuyama Municipal Shiki-kinen Museum, 2001), 2.

16.- Akiko Sakaguchi escribe en Blithe Spirit, “En la poesía china había un elemento ganzen (ante los ojos), similar a shasei. Así que también podría haber una influencia inconsciente de la poesía china. En Japón había un elemento keiki (estado de ánimo de una escena) anterior al período de Bashō, pero era un poco diferente del shasei” .

17.- Watson, 6–7. Shiki cita esto de Beichman 46.

18.- Grove Dictionary of Art;
https://www.artnet.com/library/00/0044/T004490.asp.

19.- John Ruskin, Modern Painters (New York: Knopf, 1987, reedición del original en cinco volúmenes). Esta cita está en la página 365 (Volume III, página 209, en el original).

20.- Lawrence Buell, The Environmental Imagination: Thoreau, Nature Writing, and the Formation of American Culture (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1995);  disponible online en Environmentalhttps://books.google.com/ books?id=Nnvoh8t2nOwC&pg=PA90&lpg=PA90&dq=ruskin+selective+realism&source=bl&ots=Qnt6WWG7an&sig=tBHymaq2ftv3XARFkfSMjRTM_0&hl=en&ei=RcJMSvuyPJGoMOKfjewD&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=4.

21.- Luc Herman, Concepts of Realism (Columbia, S.C.: Camden House, 1996), 30; books.google.com/books?id= VeHhIf6q6dMC&pg=PA20&lpg=PA20&dq=ruskin+realism+truth&source=bl&ots=23mpDjoWnz&sig=IsAe1GLjISU9MPdoqYBAvz_728s&hl=en&ei=5cdMSq-bGIn-MK_SrfED&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=7>.

22.- David Goff, “Truth and Falsehood in Ruskin’s Modern Painters” (Course notes for English and History of Art 151, Pre-Raphaelites, Aesthetes, and Decadents, Brown University, 2009); https://www.victorianweb.org/authors/ruskin /goff3.html.

23.- “Pathetic fallacy,” Wikipedia.
https://en.wikipedia.org/wiki/Pathetic_fallacy. ↩

24.- Este fragmento ha sido extraído de Philip V. Allingham from Carol Levine’s The Serious Pleasures of Suspense: Victorian Realism & Narrative Doubt (London and Charlottesville: University of Virginia Press, 2003), que se reseña en otra parte de Victorian Web [GPL]

25.- Kimiyo Tanaka realizó una verificación de los fondos de la biblioteca personal de Shiki en los registros del Museo Municipal Shiki-Kinen de Matsuyama para el autor.

26.- Masami Kimura. “Japanese Interest in Ruskin: Some Historical Trends,” en Robert Rhodes and Del Ivan Janik, eds., Studies in Ruskin: Essays in Honor of Van Akin Burd (Athens, Ohio: Ohio University Press, 215–44), citado en p. 220.

27.- Ibid., 220–21.

28.- Makoto Ueda, Modern Japanese Poets and the Nature of Literature (Stanford, Calif.: Stanford University Press, 1983).

29.- Lee Gurga, “Toward an Aesthetic for English-Language Haiku,” Modern Haiku 31.3 (Fall 2000), 62.

30.- Roland Barthes, S/Z, citado en Mark Morris, “Buson and Shiki: Part Two,” Harvard Journal of Asiatic Studies 45:1 (June 1985), 255–321.

31.- Ueda 17.

32.-“Truthiness,” Wikipedia;
https://en.wikipedia.org/wiki/Truthiness; accedido en junio 19, 2009.

33.- Akiko Sakaguchi, “Traveling Haiku,” Blithe Spirit 12:3 (September 2002), 50–51, reeditado en the Poetry Library website,

https://www.poetrymagazines.org.uk/magazine/record.asp?id=11901; acceso en junio 19, 2009.

34.- Robert Wilson, “Interview with Dhugal Lindsay,” Simply Haiku 2:3, May–June 2003;
https://www.poetrylives.com/SimplyHaiku/SHv2n3/features/Dhugal_Lindsay.html; accessed July 19, 2009.

35.- Blithe Spirit 19:2 (June 2009), 30.

36.- Haruo Shirane, “Beyond the Haiku Moment: Bashō, Buson, and Modern Haiku Myths,” Modern Haiku 31.1 (Winter–Spring 2000), 55.

37.- Blithe Spirit 19:2 (June 2009), 31.

38.- Scott Metz, “Reboot,” Modern Haiku 40.3 (Autumn 2009), 104.

39.- Citado de una breve esbozo de la vida de Hekigotō, fuente perdida.

40.- Susumu Takiguchi, Kyoshi: A Haiku Master (Bicester, Oxfordshire: Ami-Net International Press), 1997.

41.- Ruskin 363.

42.- Disponible en Simply Haiku Web journal:

https://www.simplyhaiku.com/SHv5n4/features/Ito.html y publicado en 2007 en el libro de Red Moon Press.

Masaoka Shiki. Por Makoto Ueda

Makoto Ueda: Masaoka Shiki. En «Poetas japoneses modernos». 1983

Trad. Elías Rovira (y cols.)

Masaoka Shiki (1867-1902) fue el primer poeta importante en aparecer en los años en que se formó la poesía japonesa moderna. Cuando su ambición juvenil de convertirse en un estadista y ayudar a modernizar la sociedad japonesa se vio frustrada debido a la mala salud, decidió modernizar la poesía de su país. Respaldado por un grupo de atrevidos poetas jóvenes, trabajó vigorosamente para reformar el haiku y la tanka, defendiendo un nuevo conjunto de principios poéticos que pensó que serían necesarios en la era venidera. Aunque estos principios no eran especialmente originales, eran refrescantemente innovadores para los estándares contemporáneos y tuvieron un efecto considerable en la generación de poetas que surgía en ese momento. Si el valor de una teoría poética puede medirse por la calidad de la poesía que ha ayudado a producir, la de Shiki tendría que tener una calificación muy alta. Sobre todo, era viable, y Shiki lo demostró escribiendo versos él mismo. Fue un maestro capaz, no solo de dar conferencias sobre poética, sino también de corregir aspectos específicos de la composición de un alumno, y ahí radicaba su mayor fortaleza como teórico literario.

Tres formas de bosquejar desde la vida

Las generalizaciones sobre la teoría de la poesía de Shiki son difíciles de trabajar porque, no solo las cambió considerablemente en el transcurso de su carrera, sino que también contenía contradicciones. Sin embargo, sobre la relación entre arte y naturaleza, destacan tres ideas. Estas son shasei («bocetos de la vida»), realismo selectivo y makoto («veracidad»).

De las tres, shasei es la más famosa y ha tenido el mayor efecto en la práctica de otros poetas. La idea se inspiró en parte en las cualidades realistas que Shiki vio en el arte occidental, especialmente su atención a los detalles perceptivos observados con precisión y su pretensión de presentar todo el espectro de la experiencia. En la serie de ensayos «Una cama de enfermo de seis pies de largo», publicada en los tres meses anteriores a su muerte, Shiki afirmó que los artistas occidentales habían valorado el shasei desde los primeros tiempos, mientras que los japoneses habían descuidado el principio. Al defender el shasei, enfatizó los fundamentos de la presentación realista: observación cercana y correcta. Sentía que un poeta debería disciplinarse a sí mismo para observar, sin obstruir sus pensamientos o sentimientos y subordinar los impulsos fantasiosos a las impresiones más simples, directas y comunes de las cosas que lo rodean; debe expresar sus observaciones en un lenguaje igualmente directo y sencillo.

Por lo tanto, Shiki arremetió contra cualquier tendencia a imaginar, diciendo en «Una cama de enfermo de seis pies de largo»:

Incluso hoy en día, el 80 o el 90 por ciento de todos los artistas no comprende el valor del shasei. Muchos de ellos defienden la fantasía, tanto en la poesía como en la pintura, y en su conocimiento deficiente atacan al shasei como superficial. En realidad, sin embargo, las obras basadas en la fantasía son superficiales, ya que carecen de la variedad de atractivo que poseen las obras de shasei. No quiero dar a entender que todas las obras con fantasía sean mediocres, pero una obra promedio creada sobre la base de algo ideado, a menudo lo es. Dado que las fantasías reflejan la mente de una persona, tienden a ser poco imaginativos y triviales a menos que la mente sea la de un gran genio.

Unas líneas más tarde, Shiki comparó a un artista imaginativo con un hombre que intenta saltar al techo de una casa, pero cae en un estanque. «Un trabajo basado en shasei puede parecer simple», concluyó, «pero rara vez es un completo fracaso». Sin embargo, rechazar lo ideado no es rechazar la imaginación, el color subjetivo de la experiencia, como veremos más adelante, al analizar makoto.

Shiki hizo del shasei el principio básico de composición en sus numerosos ensayos destinados a guiar a los poetas principiantes. En «Papelera de Haikus», por ejemplo, comparó a un poeta aficionado con una madre que intenta ayudar a vestir a su hija adolescente. La mayoría de las veces, la madre le ponía demasiado polvo facial y seleccionaba un kimono demasiado llamativo, de modo que la hija terminaba luciendo ridícula o enfermiza. Las palabras decorativas elegidas para enfatizar la reacción emocional del poeta o realzar el efecto de una escena eran como el kimono chillón y el exceso de polvo, pero una composición que copiaba una escena real sin ornamentación verbal nunca sería el peor tipo de poema, incluso aunque tuviera otras debilidades. Luego, citó una docena de haikus que habían hecho uso de este principio y habían logrado un éxito notable. Aquí hay dos ejemplos de este tipo, el primero de Bashō y el segundo de Tan Taigi (1709-71)[1]:

El mar salvaje:

extendiéndose sobre la isla de Sado,

el Río del Cielo.[2]

 

Mirando hacia atrás,

veo que la barrera se ilumina;

niebla al anochecer.

En «Cartas a los poetas de Tanka», Shiki citó de manera similar algunas tankas que pensó que sobresalían porque esbozaban objetivamente la naturaleza. Un ejemplo fue esta tanka de Fujiwara Sanesada (1139-91):[3]

A través de una ruptura

en la niebla sobre la costa de Nago,

miro lejos

hacia el blanco de las olas

que salpican el sol poniente.

Una isla en el mar embravecido, una barrera en las montañas y el sol poniéndose en el océano se presentan con aparente objetividad, de modo que la belleza del poema parece emanar de la escena observada, no de las palabras del poeta. Por esta razón, Shiki usó estos poemas como modelos adecuados para los principiantes en la escritura de versos.

Un énfasis tan fuerte en el shasei tuvo especial pertinencia en la época de Shiki, cuando la composición poética era con demasiada frecuencia un simple ejercicio intelectual. La mayoría de los poetas haiku y tanka tenían la costumbre de escribir sobre escenas imaginarias, movidas por un título como «Flores de ciruelo» o «La luna de la cosecha» y produciendo poemas triviales y sin emociones. La práctica de imaginar una escena y escribir un poema sobre ella tiene una larga historia en Japón. Su origen se remonta al siglo VIII y ganó gran popularidad durante el período Heian, cuando la escritura en verso se convirtió en una especie de juego en las reuniones de los cortesanos. Los poetas se divertían escribiendo versos sobre un título dado y luego comparándolos, a veces decidiendo ganadores y perdedores. Esta práctica persistió a lo largo de los siglos. Shasei fue una revuelta en su contra; además, al invocar la idea occidental del realismo, shasei colocó al haiku y a la tanka en el contexto de la literatura mundial, demostrando así que estas formas no eran localistas ni pasadas de moda.

Sin embargo, intrínsecamente, el principio de escribir desde la observación directa era demasiado simplista, también solo para estudiantes principiantes. Para escritores más avanzados, Shiki refinó su teoría al introducir el principio de selección. Los estudiantes con alguna experiencia en shasei debían ejercitar la elección al dibujar de la naturaleza. Como él explicó:

“Shasei o realismo, significa copiar el tema tal como es, pero necesariamente implica un grado de selección y exclusión… Un escritor que dibuja un paisaje o un evento debe enfocarse en su aspecto más bello o conmovedor. Si lo hace, el sujeto descrito automáticamente comenzará a vivir su propia vida. Debe notarse, sin embargo, que el aspecto más bello o conmovedor no corresponde necesariamente a la parte más sustancial, conspicua o indispensable del tema. El aspecto del que hablo a menudo se encuentra en la sombra, mostrándose solo parcialmente en el rango de visión de uno mismo. Una camelia roja que florece en un bosque ominosamente oscuro le parecería extremadamente hermosa y atractiva. En un caso como ese, un escritor debería hacer un bosquejo de la escena centrándose en la camelia. La flor no tiene que describirse en detalle. Conmoverá profundamente al lector si el escritor primero describe la siniestra oscuridad del bosque con algún detalle, y luego presenta la camelia en las palabras más breves.”

Aunque Shiki estaba hablando de prosa, el principio es igualmente aplicable al verso. En su nivel superior, shasei es el realismo selectivo, la selección la realiza el poeta sobre la base de su sensibilidad estética individual. Cada poeta tiene su propio gusto, una predilección personal por un cierto tipo de belleza. Cuando se enfrenta a un paisaje, debe activar su antena estética y girarla hacia la parte del paisaje a la que más se siente atraído. Un poema compuesto a través de este proceso será más que un boceto de la naturaleza; será una exteriorización de la sensibilidad del poeta, una expresión de sus sentimientos estéticos, porque al seleccionar un enfoque, recorta una parte específica del paisaje y lo enmarca. Esa parte de la naturaleza tiene entonces un centro, un primer plano, un fondo, etc. Empezará a «vivir su propia vida» porque el poeta le ha entregado su vida.

Visto así, los poemas citados por Shiki como modelos de shasei adquieren un nuevo significado. No son solo bocetos de la vida, sino que cada uno tiene un enfoque, su propia «camelia roja». El haiku de Bashō, por ejemplo, se concentra en la diminuta isla de Sado, donde muchos exiliados de la capital vivieron vidas desoladas; se opone a las grandes extensiones de la Vía Láctea por encima y al mar del norte por debajo. En el poema de Taigi, la «camelia roja» es la barrera iluminada y el «bosque oscuro», las montañas al anochecer. Generalmente, una barrera se ubicaba en un paso de montaña; también fue el momento en el que familiares y amigos se despidieron de un viajero que se marchaba. En cuanto a la tanka de Sanesada, el centro de interés es el sol hundiéndose en las olas. La imagen clara del sol carmesí le da un enfoque nítido al paisaje, por lo demás brumoso, de la costa envuelta en la niebla primaveral. En cada caso, el poeta primero seleccionó una escena, luego se concentró en ciertos aspectos de la escena que había seleccionado. En esa medida, la subjetividad está presente en el poema.

Shiki parece haber pensado que un estudiante que había dominado el arte del realismo selectivo podría aumentar la cantidad de subjetividad en su poesía si lo considerara oportuno.

“A veces”, escribió Shiki, “el poeta puede incluso cambiar las posiciones relativas de las cosas en una escena real o reemplazar subjetivamente una parte de la escena por algo que no está allí. Una escena real es como una mujer hermosa sin maquillaje. Ella no estará libre de imperfecciones, por lo que el artista deberá corregir sus cejas, ponerle colorete y polvos, y vestirla con hermosos vestidos”.

Shiki, quien desanimó a los poetas amateur de poner «maquillaje» en la naturaleza, aquí anima a los poetas más avanzados a hacer precisamente eso. Parece haberse sentido convencido de que un artista, un artista maestro, no se limita a imitar a la naturaleza, sino que corrige sus imperfecciones. Aquí, un elemento de imaginación modifica el compromiso básico de Shiki con el realismo: una vez que ha establecido una veracidad básica en las cosas, un artista también debe ser sincero con sus propios deseos e ideales.

Para corregir las imperfecciones de la naturaleza, el artista debe tener su propia visión de cómo debería ser la naturaleza. Shiki no estaba ciego a las trampas en las que a veces caen los poetas realistas.

“Un poema demasiado realista”, dijo una vez, “tiende a ser un lugar común y le falta sorpresa…  … Un poeta demasiado inclinado al realismo tiende a aprisionar su mente dentro de los confines del pequeño mundo que sus ojos pueden ver, olvidándose de los motivos raros y frescos que se encuentran distantes en el tiempo o el espacio.”

Fue desde este ángulo que Shiki elogió la poesía de Buson. Mientras reconoce la belleza objetiva en las obras de Buson, Shiki también estaba fascinado por la fértil imaginación del poeta-pintor. En su opinión, Buson era el único haijin premoderno cuya mente vagaba libremente entre el cielo y la tierra: podía «remontarse al cielo sin alas y hundirse en el océano sin aletas«. El resultado fue una poesía rica en belleza imaginativa:

Al palacio de Toba

cinco o seis jinetes se apresuran …

un vendaval de otoño.

El Palacio de Toba fue una villa imperial ubicada en las afueras de Kioto en los siglos XI y XII, época en la que hubo frecuentes levantamientos en la zona. Este poema tiene la intención de recrear un estado de ánimo áspero cuando el tiempo de guerra rompe la elegante y aristocrática paz de la antigua capital. A Shiki le gustó lo suficiente como para intentar una imitación:

Once jinetes,

ni por un momento giran la cabeza

en la ventisca.

Escribió otros varios poemas basados ​​en escenas, estados de ánimo y temas históricos.

La visión de Shiki de la relación entre la poesía y la realidad externa era, entonces, flexible. Aunque pueda parecer contradictorio, desde un punto de vista pedagógico es coherente. Hizo hincapié en el valor de la representación realista para los principiantes, pero para los estudiantes más avanzados se recomendaba el realismo selectivo y se permitía a los poetas expertos una considerable libertad para elegir entre los extremos de la observación directa y la creación imaginativa. Si a menudo aparecía como el mayor defensor del shasei, era porque con frecuencia se dirigía a aficionados y estudiantes principiantes, o a poetas establecidos que confiaban demasiado en una imaginación bastante escasa. La propia práctica de Shiki reflejaba la amplia gama de su teoría, porque, aunque escribió más y más poemas basados en shasei a medida que crecía, la doctrina del realismo nunca fue lo suficientemente fuerte como para sofocar su ocasional impulso fantasioso. Por ejemplo, en el último año de su vida, cuando era un acérrimo defensor del shasei, escribió estos poemas:

Al otro lado del páramo de verano

camina un viajero

con una máscara de tengu a la espalda.

 

En Akabane,

un terraplén

cubierto de brotes de cola de caballo:

ni mi hermana ni yo

nunca recogeremos todos.

Que estos poemas describen escenas imaginarias es evidente, ya que Shiki estaba confinado en la cama en el momento en que los escribió. Un tengu es un monstruo imaginario con una cara ardiente y una nariz larga: la imagen de la máscara grotesca agrega un elemento casi gótico a un haiku normal en una escena natural. La tanka es más realista, porque los brotes de cola de caballo eran la comida favorita de Shiki, y su hermana menor solía ir al campo a recogerlos. Presenta una imagen imaginaria basada en ilusiones. El pueblo de Akabane estaba ubicado cerca de Tokio, y uno de sus principales discípulos, Kawahigashi Hekigodō (1873-1937), había ido allí para recolectar colas de caballo poco antes de que Shiki escribiera el poema.

Sin embargo, en el canon de Shiki, los poemas no shasei como estos, son en general inferiores a los realistas. Shiki ganó su rango entre los principales poetas del Japón moderno a través de obras basadas más directamente en su vida real, especialmente en sus últimos años, pasados ​​en una batalla perdida contra la tuberculosis. En ese momento, sus bocetos poéticos de la vida cobraron gran vigor por la intensidad de sus sensaciones, acentuadas por el conocimiento de la muerte inminente. Por ejemplo:

El día que señalé

por una fiesta de escritura de versos,

ha venido y se ha ido …

ya empiezan a caer,

rosas amarillas de la montaña.

 

Por amor y por odio

golpeo una mosca y la ofrezco

a una hormiga.

 

Cuando sirvo

un delicioso vino

en la jarra,

las plumas marchitas de las glicinias

vuelven a la vida.

 

Calendario de Año Nuevo:

durante el mes de mayo,

el día de mi muerte.

El primer poema habla del dolor de Shiki por no poder, debido a su enfermedad, realizar las fiestas de escritura de versos que solía disfrutar. Las rosas de la montaña que caen, un tema popular en la poesía, sirven como una imagen adecuada para sugerir su corazón decaído, así como su conciencia de que su vida también se está desvaneciendo. En el segundo poema el poeta sugiere su frustración reprimida, casi a punto de estallar. Los celos a una mosca, que puede moverse libremente por el espacio, pero simpatiza con una hormiga porque, como él, solo puede gatear. En un ataque de ira, agarra un matamoscas, golpea la mosca y se la da a la hormiga. El tercer poema expresa un anhelo por recuperar el vigor. Los jardineros japoneses dicen que el vino de arroz es bueno para las plantas, y el poeta acaba de ver la prueba con sus propios ojos. Desafortunadamente, no tiene ese vino para revitalizar su propio cuerpo. El cuarto poema sugiere conmovedoramente su conciencia de la muerte inminente. El mes de mayo lo asusta porque es una temporada de exuberante crecimiento, y la anticipación de una energía tan abrumadora intimida al hombre que lucha por aferrarse a la vida.

Estos poemas difieren de los que Shiki elogió como representaciones de shasei y realismo selectivo. Mientras que los poemas de Bashō, Taigi y Sanesada citaron un enfoque anterior en la belleza de la naturaleza externa, estos trabajos se concentran en la realidad psicológica interna. Pueden llamarse «bocetos de la vida» solo si se interpreta que «vida» significa fuerza vital interna, una energía invisible que mantiene al hombre viviendo, y pueden relacionarse con el realismo selectivo solo si significa reflejar lo interno, en lugar de la realidad externa. Shiki tenía una palabra diferente para denotar este principio: makoto.

Shiki tomó prestado el término «makoto» de los escritos de un poeta tanka del pasado al que admiraba mucho, Tachibana Akemi. En un ensayo titulado «Poesía de Akemi», elogió a Akemi como un raro poeta de los últimos días que trató de capturar el espíritu de la poesía antigua antologizada en La colección de diez mil hojas. Ese espíritu era makoto.

«Makoto es la esencia de la poesía de Akemi«, explicó Shiki, y “la de La colección de las diez mil hojas debería ser la esencia de todas las tankas. El principio que he estado defendiendo, copiar la realidad tal como es, no es nada que no sea makoto».

Luego pasó a observar cómo makoto se manifestaba en las obras de Akemi:

“Él [Akemi] cantó sobre su vida empobrecida, sobre las cosas en las que creía. Recordó a sus difuntos padres y escribió poemas envidiando a aquellos cuyos padres aún vivían. Reflexionó sobre la muerte de su hijo y compuso poemas recordando cómo el pequeño solía recoger sus mangas, cuando era feliz escribía poemas felices, cuando él estaba enojado escribió poemas enojados. Cuando cantaban los pájaros, escribía poemas sobre pájaros cantando; cuando los saltamontes saltaban, escribía poemas sobre saltamontes. Todo esto puede parecer tan sencillo, pero ningún otro poeta hizo lo que él hizo”.

Makoto, entonces, es shasei dirigido hacia la realidad interna. Se basa en el mismo principio de observación directa, excepto que el objeto a observar es el propio yo del poeta. El poeta debe experimentar su vida interior tan simple y sinceramente como observar la naturaleza, y debe describir la experiencia con palabras tan simples y directas como los poetas antiguos, tan simples y directas que parecen ordinarias.

Shiki aclaró aún más su concepto de makoto en un ensayo llamado «Mi Haiku», que traza las vicisitudes de su haiku poético. En la fase inicial trató, dijo, de presentar tanto impresiones subjetivas como realidad objetiva cada vez que escribía haiku. Aparentemente, pensaba en las impresiones subjetivas y la realidad objetiva como dos cosas separadas, y sentía que componer haiku requería una hábil combinación de las dos. Sin embargo, con demasiada frecuencia, encontraba entrometiéndose palabras decorativas, lenguaje ornamental e imaginaciones cohibidas, y pronto se cansó de ese tipo de haiku. Acto seguido, se esforzó por purgar la subjetividad del poema, dibujando objetos sin adornos y dejando que los lectores se formaran sus propias impresiones. Pero con el paso del tiempo, debió darse cuenta de que la objetividad absoluta es imposible, que el proceso de selección necesario para aislar los elementos del poema tiene sus raíces en la sensibilidad estética individual del poeta. En «Papelera de haikus», una serie de ensayos publicada un año después de «Mi Haiku», escribió, «El haiku expresa los sentimientos veraces [makoto] del poeta. Incluso si trata de distorsionarlos en el proceso de composición, los sentimientos veraces se manifiestan en alguna parte en el poema». Shiki, en sus últimos años, hizo un esfuerzo positivo para concentrarse en estos «sentimientos sinceros». Con su concisión característica, describió este énfasis cambiante: «Al principio, copié la naturaleza objetivamente. Más tarde me aficioné a copiar a la humanidad objetivamente». Por «humanidad» debe referirse a la naturaleza humana y su manifestación en forma de emociones y sentimientos. Makoto es la veracidad que le permite al poeta copiar tales manifestaciones (y lo que hay debajo) «objetivamente», sin interferencias artificiales. Es un principio superior de selección al ser fiel a su propia vida interior, el poeta se siente atraído por las escenas, y dentro de esas escenas hacia los objetos, que expresan su vida interior (y más allá de ella, la humanidad) de la forma más directa. Por ejemplo, en el último poema citado, el calendario, y en él el mes de mayo, son objetos sencillos y sin adornos, pero cuando el poeta elige centrarse en ellos, cobran vida con su temor de que en este mes tan exuberante morirá. Aquí vemos el makoto operando como shasei, una especie de shasei dirigido a la realidad interna.

Sin embargo, Shiki murió antes de que tuviera la oportunidad de exponer el principio de makoto de manera muy extensa. Es probable que haya llegado al principio de una lectura intensiva de tanka antiguo, que hizo bastante tarde en su carrera. No obstante, los ejemplos son a veces más elocuentes que la teoría, y la falta de exposición teórica no debe equipararse con falta de importancia. A menos que en la poética de Shiki, makoto tenga tanto peso como el shasei y el realismo selectivo, no hay forma de explicar algunos de sus mejores poemas.

Los poetas viajeros, a pie y en la imaginación

El 8 de enero de 1900, el periódico Nihon anunció un concurso de tanka sobre el tema «bosque». Shiki, el editor de poesía del periódico, especificó las reglas del concurso. La regla número cinco fue, con mucho, la más larga, y más que una regla, era un consejo para los aspirantes a concursantes:

“Al escribir un poema, no conviene tomar cosas prestadas de la tanka clásica y usar frases cliché como ‘un bosque legendario’ o ‘un bosque sagrado’. El poema representaría mejor una escena o expresaría un sentimiento tal como lo ve o siente realmente un hombre que atraviesa un bosque. Si tiene tiempo para sentarse en un escritorio y leer un libro sobre tanka, lo que debería es tomar un bastón y dar un paseo por un sendero en el bosque. Cuando esté en el escenario real, busque alguna parte específica del paisaje (como una casa, un pueblo, un arroyo, una colina, un campo, una torre, un pájaro, una cometa de papel, etc.) que pueda combinar con el bosque en su poema. Observe también muchas otras características menos conspicuas del bosque (como la maleza, un túmulo, un pequeño santuario, un templo, un animal, la cabaña de un vigilante, etc.). Cuando crea que ha capturado por completo la ‘sensación’ del bosque, puede regresar a casa. Allí debería comenzar a componer muchos poemas, recuperando el paisaje en el ojo de tu mente y enfocándose en uno u otro aspecto del mismo. Si compone diez o quince poemas de esta manera, habrá al menos uno o dos poemas que sean buenos. No es probable que se te ocurra un buen poema si escribes solo uno o dos.”

El pasaje ilustra la idea de Shiki del proceso creativo en general, aunque se refería a la composición de tanka en particular.

El pasaje enfatiza la observación: un poeta que compara los libros no puede hacer shasei. Pero Shiki quería que los bocetos se hicieran en casa en lugar de en el entorno real. El lapso de tiempo probablemente estuvo relacionado con su idea de realismo selectivo, ya que el poeta necesitaba tiempo para que la escena se asentara, para que ciertos aspectos se seleccionaran como posibles focos de un poema. El paisaje de la tierra había que recordarlo con tranquilidad.

Shiki recomendó que un poeta aficionado siguiera estos pasos en la composición porque veía al menos dos defectos fatales que a menudo emergen en poemas que no se basan en la experiencia real. La primera fue la falsificación de hechos. Un poeta que escribe sobre lo que en realidad no ha experimentado corre el peligro de crear una escena inverosímil. Un ejemplo citado por Shiki fue el siguiente tanka de Fujiwara Norinaga[4]:

Busco un alojamiento

porque la noche está sepultada

en la niebla de primavera. …

De una curruca en el valle

 una llamada, no más.

El poema presenta a un viajero cansado que busca el alojamiento de una noche hacia el final del día. Sin embargo, el pueblo más cercano, más adelante, está escondido en la niebla primaveral y, al salir de él, sólo oye el grito de una curruca arbustiva. Shiki criticó esta tanka, diciendo: «La afirmación de que el posible alojamiento está en la niebla implica una escena vista desde la distancia, pero el hecho de que el poeta haya escuchado el grito de una curruca sugiere su proximidad a él. ¿Cómo podría un poema tan falso, que mezcla lo lejano y lo cercano, hacer esperar que despierte la emoción del lector? «

Otro poema que Shiki consideró malo porque fu contrario a los hechos, fue el haiku:

Mientras me arrodillo

en la oración, las olas quedan en silencio –

un santuario sobre el río.

Las olas, pensó, no podrían haber amainado tan repentinamente, y era poco probable que el poeta dejara de escucharlas en el momento en que se arrodilló. Lo contrario parecía más cercano al hecho, por lo que sugirió revisar el segundo verso, cambiando el poema a algo como:

 Mientras me arrodillo

en la oración, el sonido de las olas –

un santuario en el río.

Shiki pensó que este era un mejor haiku porque en realidad era más convincente[5].

La otra debilidad que se encuentra a menudo en los poemas que no se basan en la experiencia real, es la tendencia a ser librescos y demasiado intelectuales. Una tanka o un haiku compuesto en una escena imaginada tiende a apelar al intelecto más que a la emoción, que responde más directamente a una escena que uno siente inmediatamente como veraz. Shiki fue inflexible al atacar esta tendencia, que veía desenfrenada en la práctica de los poetas contemporáneos, y distinguió su propio haiku de los demás por su ausencia. «Más que cualquier otra cosa», dijo, «…quiero apelar a la emoción. Ellos quieren apelar al intelecto». Luego citó un haiku de Tagawa Ōryü (1762-1845)[6] como un mal ejemplo:

Al edificio vecino

un tesoro no ha venido:

las primeras golondrinas del año.

En el poema, todas las familias del barrio han estado esperando que las golondrinas regresen del sur a sus hogares en primavera. Las aves migratorias regresan, excepto a un vecino adinerado que está construyendo un nuevo almacén. En opinión de Shiki, el poeta dedujo el comportamiento de los pájaros a partir de sus propias ideas librescas: a un poeta japonés tradicional le gustaba encontrar la belleza en la pobreza, y las golondrinas, siendo pájaros poéticos, deben hacer lo mismo.

En tanka, los objetivos de Shiki no eran solo obras contemporáneas, sino también algunos de los clásicos bien conocidos, especialmente los de “La colección de poemas antiguos y modernos”. Atacó violentamente esta famosa antología, tanto más porque sus poemas habían sido elogiados extravagantemente por sus contemporáneos como modelos definitivos para la composición de tanka. No escatimó ni en los poemas más célebres, como este de Ōe Chisato[7]:

Mirando a la luna

pienso en muchas cosas

y mi corazón se hunde

aunque sé que este otoño

no me ha llegado solo a mí.

Shiki sintió que las dos últimas líneas eran demasiado intelectuales. Dijo: «Se supone que un poema expresa emoción, pero éste da una explicación razonada. Quizás el poeta no sabía qué es la poesía». Para hacer que el poema sea más atractivo emocionalmente, Shiki sugirió que se cambiara a:

Mirando a la luna

pienso en muchas cosas

y mi corazón se hunde …

me siento como si este otoño

hubiera venido para mí y solo para mí.

Pensaba que gran parte de la poesía contemporánea contenía explicaciones razonadas similares y, por lo tanto, carecía de inspiración.

Fue para ayudar a curar este tipo de intelectualización, así como la falsificación de hechos, que Shiki propuso el shasei. Como un médico que insta a su paciente a hacer ejercicio, Shiki instó a sus compañeros poetas a caminar y observar la naturaleza. A veces, su consejo era bastante detallado:

“Cuando salga a hacer shasei, no tome el tren. Eso sería una pérdida de tiempo. La mejor manera es caminar y caminar con calma y la mente tranquila. Es mejor usar sandalias de paja que zapatos o zuecos de madera, y debe vestirse con un kimono con un sombrero de junco y calzas en lugar de con ropa occidental. Se le recomienda viajar solo. No podrá obtener un buen haiku si se da prisa y se agota físicamente.”

Shiki tenía otro consejo práctico sobre el destino. Sintió que los poetas prestaban demasiada atención a los lugares famosos por su belleza escénica o su historia pasada. Admitió que los lugares de renombre a menudo proporcionaban un buen material para la poesía debido a sus asociaciones con el pasado, pero señaló que los poemas compuestos en esos lugares tendían a sonar trillados. Incluso Bashō, recordaba a los aspirantes a poetas, una vez confesó que no había podido escribir haiku en lugares famosos como el monte Fuji o el monte Yoshino. Por lo tanto, Shiki aconsejó a los poetas que presten más atención a lugares menos conocidos. «Estos lugares corrientes», dijo, «son más numerosos, más variados y menos trillados».

El no dijo, pero probablemente sintió, que en un lugar famoso en el que ya se habían escrito muchos versos clásicos, los poetas tendían a falsear sus sentimientos o intelectualizar sus respuestas emocionales, buscando lo que esperaban sentir en lugar de observar sus verdaderas reacciones.

¿Acaso un poeta que sigue las sugerencias de Shiki no acaba produciendo un poema sencillo y poco emocionante? Es probable que un verso compuesto en un lugar ordinario con mínima ficción o intelectualización parezca prosaico y banal, especialmente cuando el poeta es un aficionado. Un estudiante principiante, de hecho, le hizo a Shiki esta misma pregunta. El estudiante dijo que a menudo había salido al campo con un cuaderno y había tratado de hacer shasei, pero siempre se le ocurría un poema trillado como:

Un matorral de bambú –

en el interior, una camelia

en pleno florecimiento

La respuesta de Shiki fue doble. Aconsejó al alumno que prestara atención a todo lo que estuviera a la vista, no solo a los temas poéticos convencionales como las camelias. «Si ves dientes de león, escribe sobre los dientes de león», sugirió. «Si ves crisantemos silvestres, escribe sobre crisantemos silvestres. Si ves un trigal, canta al verde trigal». También amonestó al estudiante para que tratara de introducir temas propios. El poema de la camelia, pensó Shiki, era demasiado difuso y carecía de un tema nuevo. «Lo que ha dicho en su poema», le escribió al estudiante, «puede condensarse en una sola línea: ‘camelia en un matorral’. Debes usar los dos restantes para introducir otro material y así hacer que el poema sea más interesante».

Aquí está la segunda etapa del proceso creativo concebido por Shiki. En la primera etapa, un poeta debe salir y observar la vida o la naturaleza; en el segundo, debe seleccionar el material y el tema de una manera que revele su individualidad. La manifestación de la personalidad única del poeta es lo que evita que el poema se vuelva trillado.

Por esta razón, Shiki aconsejó a los estudiantes que leyeran mucho, una aparente contradicción con su insistencia en el shasei. En su opinión, un poeta experto era un hombre culto. «Es sumamente urgente», dijo, «que un poeta sea capaz de distinguir entre lo fresco y lo trillado en haiku. La definición de un haiku «fresco» diferirá de un poeta a otro según el grado de aprendizaje que haya alcanzado. Cuantos más poemas haya estudiado, más poemas sentirá trillados». En cuanto a qué leer, Shiki sugirió para los poetas de haiku las obras de Buson, Bashō y los principales discípulos de Bashō, aunque advirtió que los poemas de Bashō “no eran del todo buenos”. No especificó libros para poetas tanka, pero la lista presumiblemente incluiría La colección de las diez mil hojas y los poemas de sus admiradores posteriores, como Minamoto Sanetomo[8] y Tachibana Akemi. Sin embargo, Shiki quería que los estudiantes no limitaran su lectura a los clásicos escritos en su misma forma de versos. Quería que los estudiantes de haiku supieran algo sobre la poética dla tanka, y viceversa. Una vez recomendó que un estudiante de haiku se familiarizara con: «primero, la tanka; segundo, la prosa japonesa; tercero, la ficción japonesa, el Nô y otras formas de drama; cuarto, la literatura china; quinto, la literatura europea y americana”. Además, sugirió que el estudiante aprenda sobre pintura, escultura, arquitectura y música, ya que todos comparten muchos principios estéticos con la poesía.

El poeta ideal concebido por Shiki, entonces, es una persona culta con un gusto artístico refinado que puede distinguir entre lo nuevo y lo estereotipado. Ayudado por su aprendizaje, habrá desarrollado una personalidad única, que se manifiesta cuando compara un poema. Basará su poema en shasei, pero se centrará en algún tema nuevo o verá un tema antiguo desde una nueva perspectiva. En el último proceso, puede hacer uso de su imaginación y apartarse de shasei, porque un poeta con una imaginación poderosa puede, si lo desea, crear una escena realista sin basarla en la experiencia real. Un hombre que ha viajado mucho, no solo físicamente sino también en la imaginación, es la esencia del poeta ideal, tal como Shiki finalmente llegó a visualizarlo. Uno de los consejos que Shiki tuvo para los estudiantes en la última etapa de su formación fue «Debes combinar el realismo y la imaginación, produciendo así una gran literatura que no sea ni del todo realista ni del todo imaginativa».

Shiki, siempre practicante, una vez demostró este proceso de creatividad de manera bastante específica, describiéndolo paso a paso en un ensayo titulado «Mi poema sobre la luna para un concurso». Este ensayo revela el secreto del oficio de Shiki como haijin. La ocasión fue un día de 1898 cuando Shiki fue invitado a contribuir con un poema en un concurso de haiku sobre el tema «la luna». Ya postrado en cama, se dispuso a componer un poema mientras estaba acostado de espaldas. Quería escribir un haiku realista, sobre todo porque el juez del concurso era Hekigotō, a quien siempre había destacado la importancia del realismo. Quizás debido a ese deseo, la primera escena que le vino a la mente fue una simple y corriente: un camino que se extendía junto a un bosque a la luz de la luna, a lo largo de un campo abierto. Trató de concentrarse en alguien que deambulaba por el camino, intentando en vano vislumbrar la luna a través de los árboles. El intento no tuvo éxito porque la visión implicó un lapso de tiempo excesivo para un haiku. Entonces la mente de Shiki vagó a su propio jardín, donde a menudo había visto la luna a través de las hojas de un gran árbol de pasania. Recordando la escena familiar, escribió:

En algún lugar de las hojas,

la luz de la luna se rompe y cae

en miles de pedazos.

Después de recitar esto un par de veces, se dio cuenta de que era horrible. Así que lo abandonó y volvió, mentalmente, al camino que bordea el bosque. Esta vez siguió un sendero hacia el bosque y obtuvo este poema:

Aquí y allá

la luz de la luna se filtra:

un sendero bajo los cedros.

Cuando el poema estuvo terminado, sin embargo, su banalidad le sorprendió. Trató de escribir otro haiku usando el mismo escenario, pero cuando ese intento también terminó en un fracaso, su mente abandonó el bosque y se dirigió al borde del agua.

Allí visualizó un pequeño bote flotando en un río inmenso, las olas reflejando la luz de la luna. Tratando cuidadosamente de no usar una palabra poco realista como «sobrenatural», escribió:

Cargado con vino

un barco va perezosamente a la deriva –

amantes de la luna.

Aunque no estaba del todo contento con el poema, Shiki se estaba cansando y casi decidió decidirse por él. Sin embargo, le molestaba la idea de que un haiku sobre la luna que había escrito espontáneamente unos días antes era mejor que este, y sintió que tenía que intentarlo un poco más. Esta vez se imaginó a sí mismo en un pabellón a la orilla del río. La orilla opuesta era invisible en la niebla, excepto por una luz que parecía provenir de una casa. Había marea alta. La escena, sin embargo, no podía convertirse en un haiku, ya que parecía más un escenario para un poema chino. Cuando vio salir un pequeño bote de entre los juncos en flor, supo de dónde había sacado la escena: era de Margen del agua, una novela china que había leído el año anterior. Todavía dejaba vagar su fantasía: el bote se fue a la mitad de la corriente, el barquero comenzó a cantar una canción; en ese momento, Shiki se dio cuenta de que se estaba alejando demasiado del realismo. Así que imaginó a un mensajero cruzando el río apresuradamente por un asunto urgente a la luz de la luna. Pero simplemente no pudo representar la escena en diecisiete sílabas. De nuevo volvió a Margen del agua, pero en vano.

Aun manteniendo la imagen de un pabellón con vistas al agua, Shiki cambió el escenario a Japón. Imaginó a un grupo de estudiantes en una fiesta de despedida:

En el pabellón junto al mar,

los amigos se separan con tristeza

esta noche de luna.

Sin embargo, no estaba contento, porque el poema parecía un poco rancio. Tampoco le gustaba que los amigos hicieran una fiesta dentro mientras fuera había una hermosa luna. Por eso cambió el primer verso:

En el muelle

los amigos se separan con tristeza

esta noche de luna.

 Sin embargo, el poema parecía carecer de emoción. En consecuencia, visualizó a un hombre y una mujer separándose en el muelle. La mujer, sin decir una palabra, se acercó al hombre. Él también parecía afligido. Él le tomó la mano, luego la soltó y subió a una barcaza. La mujer permaneció inmóvil en el muelle. La escena pronto cristalizó en un haiku:

En el muelle

se separan con tristeza:

un hombre y su esposa.

Shiki luego notó que el poema no tenía la luna. Sin éxito, intentó trasladar el escenario a Mitsuhama, un puerto marítimo cercano a su ciudad natal. Finalmente se decidió por:

Se despiden

Ya nadie esta borracho

en el barco iluminado por la luna.

Shiki no consideró el poema un gran éxito, pero lo pensó al menos sin fallas evidentes.

El proceso mediante el cual se escribió este poema ilustra una serie de creencias de Shiki sobre la composición poética. Como estaba postrado en cama, no podía hacer shasei en su sentido estricto, pero trató de basar su poema en experiencias pasadas. En lugar de intentar ubicar la luna en algún lugar famoso, trató de recordarla brillando en su jardín de Tokio o en su barco en Mitsuhama. Por otro lado, era muy consciente de las trampas en las que a veces caen los poemas realistas, y cuando sus primeros intentos le parecieron triviales o rancios, pasó a escenas imaginadas, como las de Margen del agua. También se esforzó por inyectar emoción visualizando una escena de despedida. Sin embargo, es digno de mención que la escena de la despedida, que se originó en Margen del agua, se volvió cada vez más realista a medida que avanzaban las revisiones de Shiki. El poema final refleja, no la novela china, sino su experiencia pasada en Mitsuhama, donde se despidió de sus amigos a bordo del S.S. Toyonaka en 1883. Un joven de dieciocho años partía hacia Tokio, a cuatrocientos kilómetros de distancia. Terminadas las fiestas de despedida, la distancia, nada despreciable en el Japón decimonónico, pesaba cada vez más en el corazón de los que partían y en el de los que se quedaban. Por lo tanto, en el proceso de encontrar y enfocar la emoción, Shiki combinó shasei e imaginación.

Lo sublime y lo plano

En sus escritos, Shiki se preocupa menos por la naturaleza del efecto estético que por su alcance. Su concepto de la belleza poética era considerablemente más inclusivo que el tradicional: antes de su tiempo, el poeta promedio pensaba que la belleza se caracterizaba por la elegancia, la gracia o la exquisitez, a veces teñida con una sensación de tristeza de la vida, otras veces mezclada con una tranquila resignación. Shiki amplió el concepto para incluir todo tipo de efectos, y la amplitud caracterizó su estética. Por ejemplo, al atacar a los poetas tanka contemporáneos, acusó de valorar no sólo la «elegancia» sino también «lo sublime», «lo antiguo», «la novela», «lo majestuoso» y «la luz». Mencionó aún más efectos posibles en su discusión sobre el haiku. Una vez, al clasificar el haiku, se refirió a los que son: «vigorosos», «gentiles», «magníficos», «delicados», «sombríos», «exquisitos», «misteriosos», «lúcidos», «majestuosos», «ligeros», «novedosos», «sencillos», «complejos», «simples», «serios» y «humorísticos». En otra ocasión, distinguió 24 estilos de haiku y citó ejemplos de cada uno. A continuación, se muestran tres de los nuevos estilos, con ejemplos:

El fantasmal:

Noche de primavera: invisible

a la sombra de un biombo,

algo respira.

El pintoresco:

Una casa de té.

Ata un caballo blanco

al melocotonero que florece.

El afligido:

Larga noche de invierno:

mientras pienso en el pasado

se levanta el viento.

 En el primer haiku, algo fantasmal a la sombra de un biombo se inmiscuye en el ambiente erótico habitual de una noche de primavera. En el segundo, el atractivo es casi puramente visual; el haiku es una pintura compuesta en palabras. Y en el tercero, el viento es a la vez físico y metafísico, sugiriendo el dolor profundo, casi cósmico del poeta.

La clasificación de Shiki de la belleza poética distaba mucho de ser exhaustiva o metódica; no estaba destinada a serlo. Su principal objetivo era mostrar que los poetas pueden explorar muchos tipos de efectos estéticos. Más que cualquier otra cosa, le desagradaba un poema estereotipado escrito con el objetivo de vender uno u otro de los efectos valorados dentro de los estrechos límites de la estética tradicional japonesa. En su opinión, un poeta que escribiera un poema así tenía la mente como el agua de un pozo abandonado. Instó al poeta para que sacara toda el agua estancada hasta que el fondo estuviera vacío para que el agua nueva y clara pudiera comenzar a filtrarse poco a poco. Las posibles fuentes de placer estético eran innumerables. «Oh, poetas», se dirigió Shiki a sus colegas, «el universo es amplio y el material para la poesía ilimitado. ¿Por qué crees que no hay material apropiado fuera de la luna, gotas de rocío, insectos cantores, mangas empapadas de lágrimas, amigos, campos y hojas de hierba?».

En su afán por ampliar el reino de la belleza poética, Shiki llegó a descubrir (o redescubrir) la belleza en los excrementos. En un ensayo titulado «Haiku sobre excrementos», demostró que los viejos maestros producían belleza a partir de este insólito material, citando 41 poemas (la mayoría de ellos haiku) sobre heces, 18 sobre orina, 4 sobre pedos, 24 sobre inodoros y 21 de taparrabos. Aquí hay tres ejemplos, compuestos por Buson, Chōha[9] e Issa, respectivamente:

 

Flores de ciruelo rosa

caídas sobre estiércol de caballo:

¡Parecen listas para arder!

La luna de la cosecha

muestra los excrementos de una liebre,

tan claramente como es posible.

El estiércol de un lobo-

eso es todo lo que hay, y sin embargo

 ¡qué frío me siento!

En estos casos, cada poeta embelleció, o al menos neutralizó, su material proporcionando un escenario adecuado, creando así algo que puede llamarse poético. Debido a la novedad del tema, el efecto es fresco y sorprendente, si no hermoso.

Al final de «Haikus sobre Excrementos», Shiki dejó claro que no le gustaba especialmente usar este tipo de material para la poesía; sólo quería mostrar cuán ampliamente podía explorar un poeta. Al discutir los 24 estilos de haiku, no especificó cuál prefería, sin embargo, a pesar de su imparcialidad general, parece que albergó una predilección por lo sublime y lo llano. Admiraba especialmente lo primero en su juventud y se sintió más atraído por lo segundo en los últimos años.

Para designar la belleza sublime, Shiki usó diferentes palabras japonesas, como yūso («fuerza»), yūkōn («grandeza»), sōdai («magnificencia») y gōtō («valor») (en japonés, estas palabras son muy ambiguas; los equivalentes en español que se dan aquí son solo aproximaciones que no pretenden hacer justicia a toda la gama completa de significados). En conjunto, lo sublime, tal como lo concibe Shiki, parece haber combinado las cualidades connotadas por adjetivos como como «grande», «magnífico», «espacioso», «poderoso», «violento», «valiente» y «masculino». Shiki una vez trató de sugerirlo mediante las imágenes de un océano sin límites, olas turbulentas, montañas imponentes, el cielo espacioso, una inundación que arrasa pueblos y dos tropas de soldados enemigos intercambiando fuego a quemarropa. En otra parte, entre los materiales para el haiku que probablemente produzcan una belleza sublime, enumeró montañas en verano, una ráfaga a través de hojas verdes, lluvia estacional, columnas de nubes, relámpagos, la Vía Láctea, árboles de invierno y campos marchitos.

Los poemas específicos que Shiki citó como ejemplos de lo sublime incluyen un haiku de Buson y una tanka de Sanetomo:

Lluvia de principios de verano:

frente a un río inmenso,

un par de casas.

En los brazales de un samurái

que prepara flechas,

salpican y ruedan

las piedras de granizo.

Un campo de bambú en Nasu.

En el haiku de Buson, la lluvia torrencial de junio continúa sin fin, y el agua fangosa del enorme río, revelando el colosal poder de la naturaleza, amenaza con destruir el terraplén en cualquier momento. En el terraplén hay dos casas pequeñas, que parecen completamente indefensas, pero que intentan sobrevivir de alguna manera. Un estado de ánimo igualmente violento prevalece en la tanka de Sanetomo, aunque en este caso la violencia es tanto humana como natural. La escena es un campo de batalla, donde un guerrero escondido en un arbusto se prepara apresuradamente para otra escaramuza. La imagen áspera y viril del guerrero acorazado con sus flechas se complementa con el ambiente del entorno natural, con granizo salpicado y las afiladas hojas de bambú por todas partes. El lugar, Nasu, también evoca la imagen de un desierto desolado[10].

A Shiki le gustaba lo sublime porque era fresco. Tradicionalmente, los japoneses habían valorado el efecto contrario, la elegancia, y el resultado fue una sobreabundancia de poemas elegantes, con una inevitable disminución de la calidad. Como explicó Shiki,

«El tipo de belleza que pertenece al más alto tipo de arte y, sin embargo, el que más falta en la literatura japonesa, es la sublime. Alguna está presente en los poemas de La Colección de las diez mil hojas y anteriores, pero ninguna se puede encontrar en las tankas compuestas desde La colección de poemas antiguos y modernos. (La poesía de Sanetomo es la única excepción).»

Shiki emuló e instó a otros poetas a emular a los poetas antiguos representados en La colección de las diez mil hojas, quienes escribieron desde su propia experiencia. Esos poetas pudieron escribir versos sublimes porque estaban motivados por emociones profundamente sentidas; no intentaron adornar su lenguaje en aras de una apariencia elegante. Los poetas posteriores simplemente intentaron imitar la poesía clásica de la corte y terminaron produciendo poemas pseudoelegantes que eran triviales y estereotipados, sin atractivo emocional.

El efecto de algunos de los poemas más exitosos de Shiki se puede explicar en términos de lo sublime. A continuación, se muestran cuatro ejemplos:

Aguas termales en las montañas:

muy por encima de los bañistas desnudos

el Río del Cielo.

 

Se queda dormida en silencio:

una aldea, después de que todas

sus lámparas se apagan…

Solo el Río del Cielo

blanco sobre el bosque de bambú.

 

Ráfaga invernal:

han dejado una campana de templo

al borde de la carretera.

 

Hojas nuevas

en la pequeña maleza de mi jardín,

y pienso en lo ilimitadamente espacioso

del cielo y la tierra

lleno de verde primaveral.

Los dos primeros poemas comparten una imagen común, la Vía Láctea que fluye en el cielo. La imagen crea una sensación de magnitud y eternidad, que se realza aún más en el haiku al agregar otra gran imagen, las imponentes montañas. En medio de la gran extensión del entorno natural, el ser humano se despoja de sus mezquindades y costumbres. En la tanka, los aldeanos están todos dormidos. Sin una sola lámpara encendida, las estrellas en el cielo brillan aún más, pareciendo listas para caer en una lluvia de luz. En contraste, los bambúes de abajo son oscuros y crecen hacia arriba, con sus tallos apuntando hacia el cielo. Aquí hay una comunión del cielo y la tierra a gran escala, acercándose a lo sublime.

En el tercer poema la yuxtaposición es más sorprendente que armoniosa. Se ha dejado una enorme campana negra al borde de la carretera cuando el equipo de voluntarios de la parroquia que la lleva a su templo se dirige a su alojamiento nocturno al final del día. La campana de bronce está asentada sola y el viento del invierno sopla sobre ella. La ráfaga golpea la campana con tanta fuerza que parece lista para comenzar a sonar en cualquier momento; pero no lo hace:  silenciosa e inmóvil, sigue en una oscuridad cada vez mayor.

El cuarto poema comienza en una escala más pequeña. El poeta está enfermo y ha sido confinado a la cama; su patio es todo el mundo exterior que puede ver. Observándolo atentamente como lo hace todos los días, nota varias hojas nuevas en una mala hierba conocida. Entonces su imaginación se expande rápidamente: visualiza todo el universo lleno de vegetación verde. El universo es tanto más espacioso y el verde tanto más fresco, porque físicamente el poeta está preso.

Si el último poema no parece tan sublime como los otros tres, muestra la dificultad que tiene un poeta postrado en cama para escribir un poema a gran escala. Para escribir un poema así, tiene que depender de su imaginación, no de shasei. Ya sea por esta razón o no, Shiki escribió cada vez menos poemas en la línea sublime a medida que pasaban los años. Se sintió cada vez más atraído por otro tipo de belleza, la sencillez.

Para designar este efecto, Shiki empleó palabras como heitan («planitud»), heii («sencillez»), tanpaku («ligereza») y jinjō («normalidad»). Sus connotaciones son más difíciles de delinear que las de lo sublime. El concepto de belleza simple parece haberse originado, y todavía se usa, en áreas distintas de la poética. En pintura, denota una capa ligera de pintura en contraposición a una gruesa; en la cocina, el sabor de los alimentos ligeros, como la ensalada, en contraposición al de los pesados ​​y grasosos; en estilística, lenguaje sencillo y lúcido en contraposición a una dicción elaborada y ornamentada; y en la artesanía, la sencillez y la naturalidad frente a la complejidad y el artificio. Al referirse a un paisaje, implica un terreno llano y liso en lugar de uno accidentado.

Quizás un par de ejemplos puedan transmitir mejor el significado de la sencillez:

Sembrando trigo:

las ramas de morera

puestas en manojos.

 

Un camino se extiende

lejos en la distancia

a través del páramo de verano –

He caminado toda la mañana

sin encontrar un alma.

El primer poema, escrito por Shiki, describe una escena familiar en algunas partes del Japón rural. Los agricultores están sembrando trigo en un campo donde se encuentran algunas moreras. Las ramas bajas se interponen en su camino, por lo que las han envuelto con cuerdas (no las quieren cortar, ya que necesitan las hojas para alimentar a sus gusanos de seda). No hay una flor hermosa ni un incidente sorprendente en el haiku; es una descripción de una escena común en lenguaje sencillo. Una calidad similar se puede observar en el segundo poema, escrito por Hekigotō. El poeta camina por un camino que atraviesa un páramo espacioso en un día de verano, sin encontrarse nunca con un viajero que venga de la otra dirección. Eso es todo. Según Shiki, el poema es tan sencillo que algunos lectores pueden considerarlo un lugar vulgar, pero tiene una cierta frescura: muchos poetas han cantado sobre la soledad del otoño, pero pocos han notado la de un día de verano.

En varias ocasiones, Shiki contrastó dos o más poemas sobre el mismo tema para mostrar lo que él quería decir con belleza simple. Por ejemplo, el 20 de marzo de 1898 publicó en Nippon una tanka que había recibido de un colaborador aficionado:

En un pueblo

entre las montañas,

un seto de deutzia en flor

lo suficientemente delgado para dejar pasar

el canto bajo de un cuco.

Shiki denunció que el poema pretendía producir una belleza sencilla, pero en realidad no lo hizo. No le gustó la frase «lo suficientemente delgado para dejar pasar» porque era una presunción forzada: ningún seto es lo suficientemente denso como para apagar el sonido. El poeta aficionado aparentemente entendió el punto de vista de Shiki cuando leyó el comentario en el periódico, e inmediatamente revisó el poema y se lo reenvió a Shiki, quien lo publicó en el mismo periódico dos días después:

 

En un pueblo

entre las montañas,

un seto de deutzia en flor –

bajo la luna de la tarde

el canto bajo de un cuco.

A Shiki le gustó más la versión revisada, y señaló que sonaba más banal pero menos artificial.

De estos ejemplos, se puede deducir que la belleza simple era una manifestación estética de shasei, la representación fiel de un lugar ordinario. Si la descripción se basara en una observación real, tendría un cierto grado de novedad, ya que la observación real es personal e individual. Cuanto más individual es la personalidad del poeta, más singulares son sus observaciones, incluso las de las cosas ordinarias. Esta singularidad se mostraría en su poesía y evitaría que el simple poema sea estereotipado.

Los mejores poemas de Shiki son claros en este sentido:

Enfermo en un día de invierno

me han desempañado

la puerta de vidrio junto a mi cama –

al otro lado se muestran

calcetines colgando del tendedero.

 

Mi enfermera

al despertar de una siesta

aplasta una mosca.

 

Fuera de la puerta de cristal

¡Qué brillante la luz de la luna!

Un banco de nubes blancas

se extiende a lo largo del cielo

sobre un bosque de árboles.

 

Las flores han caído

y el agua fluye

hacia el sur.

Los dos primeros poemas describen un hecho trivial en la vida del poeta enfermo. Shiki, completamente aburrido, pide a alguien que limpie el vaho de la puerta de vidrio cerca de su cama. A través del cristal despejado no ve nada impresionante, solo unos calcetines colgando de un tendedero. Pero incluso eso es nuevo para sus ojos. Hay una intensidad adicional por el hecho de que no le gustan los calcetines; está demasiado débil para ponerse de pie. El siguiente poema también describe un hecho aparentemente trivial. Esta vez la temporada es verano. El día es caluroso y húmedo, como suelen ser los días de verano en Japón. La enfermera de Shiki, probablemente una mujer joven, está cansada de sus quehaceres y se queda dormida sentada junto a su cama. El enfermo, sin embargo, no puede dormir. Cuando se despierta, sus ojos se encuentran. Se siente avergonzada al darse cuenta de que se ha quedado dormida frente a un joven paciente. Sin pensarlo, agarra un matamoscas y aplasta una mosca.

Los dos poemas siguientes son tan sencillos y comunes que pueden parecer triviales. Son poemas de puro shasei, que describen cosas comunes y familiares: la luna, un bosque, nubes blancas, flores, agua. Sin embargo, en estas escenas ordinarias se sugiere algo misterioso y eterno. El banco de las nubes se pierde en la distancia, el agua fluye hacia el sur y nadie conoce sus destinos. En el proceso de observar la naturaleza, el poeta siente una fuerza desconocida  que se manifiesta en fenómenos como estos. Sin embargo, las cosas simplemente siguen su destino sin intentar salvar el misterio. Hay un tono de tranquila aceptación tanto en la tanka como en el haiku; el haiku, en particular, es casi un poema zen.

Los famosos poemas del lecho de muerte de Shiki transmiten un efecto similar. Murió en las primeras horas del 1 de septiembre de 1902, dos días después de la luna llena. La mañana del día anterior apenas había logrado anotar tres haikus:

Flores de calabaza –

la flema se ha detenido en la garganta

de este Buda.

 

Un galón de flema:

para el jugo de calabaza

ya es demasiado tarde.

 

Hace dos días

no recogimos

el jugo de calabaza.

La palabra de temporada en los tres haikus es «calabaza». Las calabazas, que fueron blanqueadas y utilizadas como esponjas, eran una vista familiar en las casas japonesas antes de la invención de la esponja sintética. Sus flores son pequeñas, amarillas y discretas. Shiki hizo plantar las enredaderas frente a su dormitorio, no solo porque daban buena sombra en verano, sino también porque producían un líquido que ayudaba a aclarar su garganta. Se creía que el líquido era más eficaz desde el punto de vista medicinal cuando se recogía en la noche de luna llena. Con tal planta como fondo estacional, los poemas no producen una belleza colorida o espectacular, sin embargo, su efecto está lejos de ser rancio, porque el poeta que observa la planta familiar se está muriendo. La flema le tapa la garganta y apenas puede respirar. A pesar del dolor, su mente está tranquila. Sabe que han llegado sus últimas horas y acepta el final tranquilamente. Mirando la situación con desapego mental, se llama a sí mismo un Buda. Su vida quedó atrás, ya que el día para obtener líquido de las calabazas pasó y se fue. Shiki, quien abogaba por copiar la naturaleza objetivamente, observó su propia muerte desapasionadamente y destiló lo que vio en poemas que producen una belleza simple.

Justificación de poemas cortos

Las ideas de Shiki de shasei, makoto y realismo selectivo no explican su devoción de por vida a dos formas de verso tradicionales, haiku y tanka, ni tampoco su predilección por lo sublime o lo llano. De hecho, las formas literarias más largas pueden parecer más adecuadas a las complejidades de la representación realista y un tratamiento extendido más capaz de producir una sensación de magnitud y poder. ¿No debería haber atraído a Shiki a escribir en prosa o en shi, una forma de verso más nueva y más libre que no imponía restricciones de longitud o versos?

Shiki tenía interés en la composición en prosa. Se le considera el fundador de un nuevo género en prosa llamado shaseibun (literalmente «prosa shasei»), breves piezas en prosa que describen objetivamente una escena o incidente que interesa especialmente al escritor. La pieza tiene que ser fiel a los hechos, pero el escritor es libre de seleccionar al enfocar su presentación. Estilísticamente, la pieza debe ser sencilla, lúcida y desprovista de adornos. El nuevo género tuvo un efecto considerable en la escena literaria japonesa en la primera década del siglo XX, y muchos de los amigos y discípulos de Shiki en la poesía lo intentaron. Más tarde, se convirtió en una especie de ficción en prosa autobiográfica y, a su manera, ayudó a promover el realismo en la novela japonesa moderna. El propio Shiki, sin embargo, escribió sólo una docena de shaseibun y no escribió ninguna novela autobiográfica. Aunque produjo nueve cuentos, todos menos uno muestran poco realismo y todos carecen de cierto mérito literario. No hay duda de que la obra de Shiki como poeta supera con creces su trabajo como escritor de prosa.

Shiki también estaba interesado en el shi. Cuando apareció Una colección de hierbas jóvenes de Toson en 1897, en una reseña en el diario Nihon, Shiki dijo que vio un gran potencial en la nueva forma. Incluso antes del debut de Toson, cuando el éxito del nuevo experimento poético aún estaba en duda, Shiki había defendido a los experimentadores comparándolos con héroes militares que perdieron la vida por un futuro mejor. De hecho, una vez afirmó que de todos los escritores de géneros literarios japoneses contemporáneos, aquellos que escribían shi habían mostrado el progreso más notable en la modernización. Colocó a los poetas de haiku después y a los escritores de tanka al final.

El pesimismo de Shiki sobre el haiku y la tanka resultó de un pronóstico impactante. Dado que estas formas de verso tienen un número limitado de sílabas, especuló que se podría calcular el número máximo de haikus o tankas que posiblemente se podrían componer. En su cálculo aproximado, el último buen haiku ya había sido escrito, e incluso si eso no fuera cierto, el haiku seguramente agotaría su potencial poético al final del reinado del Emperador actual. La tanka, que tiene más sílabas, teóricamente tendría una esperanza de vida más larga, pero como tenía un vocabulario más restringido, Shiki sintió que se habría quedado sin energía en tiempos premodernos. Cuando alguien que notó una nueva tendencia a escribir haiku en dieciocho o diecinueve sílabas, sugirió que el haiku podría alargarse con el tiempo hasta convertirse en un poema de estilo occidental, Shiki estuvo de acuerdo, diciendo que no estaba entristecido por la situación del haiku porque su lealtad era hacia la literatura en general, no solo hacia el haiku.

A pesar de ese comentario, como poeta, Shiki fue leal al haiku y a la tanka a lo largo de su carrera. Escribió shi, 38 en total. Estos poemas son interesantes como experimentos, especialmente porque algunos intentan usar la rima, un recurso previamente desconocido en la poesía japonesa. Sin embargo, en general, carecen de mérito poético. La mayoría tienen un tema estereotipado (como puede deducirse de títulos como «La tumba de mi padre» y «Luto por la muerte de la emperatriz viuda»), de ritmo monótono (basado principalmente en un patrón de 7-5) y sin atractivo emocional. Treinta y ocho poemas no es un gran número en vista del hecho de que Shiki escribió unas 2.300 tanka y 18.000 haiku en su vida.

El apego de Shiki al haiku y a la tanka puede haber estado arraigado en una educación tradicional. Nacido en una antigua familia samurái en el siglo XIX, en la primera infancia adquirió una educación premoderna, que enfatizaba la lectura y escritura de formas tradicionales de poesía. Cuando era un joven estudiante, desarrolló tal pasión por el haiku y la tanka que se complació en escribirlos cuando debería haber estado haciendo su trabajo escolar. «Encantado por el demonio del haiku», recordó más tarde, «estaba indefenso. No pasé los exámenes anuales en 1892». Su enfermedad, que duró gran parte de su vida adulta, también pudo haber contribuido a su preferencia por las formas de verso corto. Uno necesita pura resistencia física para escribir una novela o un shi largo, y Shiki no lo tenía.

Además, Shiki sintió que los japoneses sobresalían en formas de versos cortos y, por lo tanto, deberían tratar de cultivarlos. Postuló dos razones por las que se desarrollaron formas de verso corto en Japón. Primero, la poesía japonesa se había criado dentro de una cultura autónoma, donde se había convertido en una especie de sofisticado juego de fiesta; en tal situación, los poemas cortos funcionan mejor. En segundo lugar, la poesía japonesa se concentró en representar paisajes naturales en lugar de eventos comunitarios o sentimientos personales. Las formas literarias largas sirvieron mejor para representar eventos o sentimientos, que tienden a ser complejos, pero las formas cortas bastaron para presentar paisajes. La naturaleza, según Shiki, era simple de representar porque seguía un curso regular. Las cerezas siempre florecen en primavera; los crisantemos, en otoño. La vida de la gente es más irregular, pensó. Para explicar por qué la poesía japonesa se centró tradicionalmente en la naturaleza, Shiki observó que su país, debido a su aislamiento geográfico, había disfrutado de una paz relativa desde la antigüedad y que sus antepasados ​​no tenían motivos sólidos para protestar contra la injusticia política, social o religiosa. Además, los poetas japoneses siempre tuvieron hermosos escenarios para inspirarlos. Para contar su razonamiento: a los poetas japoneses les gustaba tradicionalmente escribir poemas sobre la naturaleza; los poemas sobre la naturaleza eran relativamente simples; y por lo tanto, formas poéticas breves se desarrollaron en Japón.

Dejando a un lado las preferencias personales, sin embargo, Shiki fue receptivo a todas las formas de versos. La consideración más importante para él era que el contenido se ajustaba a la forma.

«En resumen», dijo, «deben permitirse varios tipos de formas de versos, cada uno según la situación que le corresponda. No hay ninguna razón para que un poeta esté restringido a versos de 5-7 o 7-5, ni necesita intentar crear un ritmo inusual con versos extralargos o extracortos. Un buen poema emergerá cuando la forma coincida con el sentimiento».

Sin saberlo, Shiki abogaba por el verso libre, porque es en el verso libre donde la forma aspira a reflejar exactamente los sentimientos. Uno de los principales discípulos de Shiki, Hekigotō, más tarde prosiguió con este argumento y, junto con Ogiwara Seisensui, se convirtió en un destacado partidario del «haiku de estilo libre».

El propio Shiki nunca concibió el haiku o la tanka sin restricciones por el recuento de sílabas, pero fue bastante generoso al permitir sílabas adicionales. Escribió, y animó a otros a escribir, haiku en 18 o más sílabas y tanka en 32 o más sílabas si una ocasión particular lo justificaba. Cuando los poetas más conservadores atacaron esta práctica, defendió con vehemencia su posición sobre la base de que la forma debe estar determinada por el contenido. También argumentó que las formas de 17 y 31 sílabas habían existido durante tantos siglos que alguna variación crearía efectos refrescantes. Además, el ritmo tradicional de 5-7 le parecía tan suave, melodioso y elegante que a veces quería romper con él para producir algo irregular. Al estar más ansioso por escribir un buen poema que por escribir un haiku o una tanka, no le importaba si los maestros pasados ​​de moda se oponían a que llamara a sus poemas extralargos por esos nombres.

«Cuando escribo haiku», explicó, «nunca dirijo mis esfuerzos a escribir un haiku. Los dirijo hacia la expresión de mis sentimientos. Si los esfuerzos resultarán en 17 sílabas, 18 sílabas o más de 30 sílabas es algo que yo mismo no lo puedo predecir«.

Muchos de los haikus y tankas de Shiki tienen sílabas adicionales. De los 920 haiku en una de las selecciones estándar de sus obras, 155, o uno de cada seis, tienen 18 o más sílabas. La proporción es aún mayor para tanka: de 544 poemas incluidos en Tankas del pueblo de bambú, 164 tienen más de 31 sílabas. Eso es, alrededor del 30 por ciento, una proporción alta de hecho. La mayoría de los poemas con una o dos sílabas extra tienen mucho éxito. Para tomar un ejemplo ya citado:

Por amor y por odio

golpeo una mosca y la ofrezco

a una hormiga.

La segunda línea del original consta de ocho sílabas en lugar de las siete habituales. La línea extralarga ayuda a sugerir la vehemencia de la frustración del poeta, al igual que la ruptura que crea en el ritmo normal de 5-7-5, que hace que el poema sea menos melodioso.

Otra característica notable del concepto de forma de Shiki, es un principio de armonía interna. Quería que un poema colocara dos o más imágenes una al lado de la otra de una manera que creara una impresión estéticamente agradable. Debido a que cada persona tiene su propia sensibilidad, el principio de armonía de Shiki es en última instancia subjetivo, pero probablemente sintió que los poetas japoneses, con su tradición cultural centenaria, compartían el mismo gusto en gran medida. La tarea de un poeta, por tanto, era buscar una nueva combinación de imágenes que la mayoría de la gente consideraría armoniosas. Shiki pensó que el principio era tan importante que una vez en una tanka didáctica lo colocó incluso por encima del shasei:

Lo más importante

es la disposición de los versos;

después, viene

el shasei; y después de eso

el shasei una y otra vez.

Dado que la carta en la que aparece el poema estaba dirigida a un estudiante de tanka, «versos» debe significar imágenes; es un término de la pintura aplicado a la poesía, como lo es el propio shasei. El principio está relacionado con la idea de Shiki del realismo selectivo: si un poeta hace bien su selección, habrá una disposición sorprendente pero armoniosa de imágenes en su poema, porque la singularidad de su personalidad proporcionará sorpresa, y la totalidad de su propia persona creará un vínculo entre imágenes que de otro modo serían dispares.

Shiki demostró el principio en varios ejemplos específicos. Un haiku de Buson, ya citado, fue uno de ellos:

Flores de ciruelo rosa

caídas sobre estiércol de caballo: parecen

¡listas para encender!

Shiki explicó que el principio de armonía interna era lo que le daba al haiku belleza poética a pesar de su contenido. «La yuxtaposición armoniosa», dijo, «es la única forma de embellecer el estiércol». En otra ocasión criticó a este estudiante haiku por la falta de armonía entre sus imágenes:

En una maceta,

las campanillas chinas comienzan a desvanecerse –

Lluvia neblinosa.

Shiki sintió que una maceta, la lluvia brumosa y las flores de campanilla chinas que se desvanecían no armonizaban. Las campanillas tenían tallos demasiado duros y flores de color demasiado claro para cumplir el propósito del poeta. Shiki sugirió que la maceta se cambiara a un cubo de madera o que las campanillas se cambiaran por ásteres, hierba de la pampa, flores de cerezo u hojas de otoño.

Aunque Shiki fue el primero en defender la armonía interna como principio poético, el método de yuxtaponer imágenes se había practicado en el haiku mucho antes de su época. De hecho, hay evidencia de que Bashō ya conocía la técnica, y el propio Shiki se refirió a ella en «Elementos del Haiku«. Sin embargo, es definitivamente para el crédito de Shiki que él defendiera su aplicación a la tanka. Ningún poeta antes que él había pensado en utilizar la técnica del haiku en la tanka, ya que las dos formas de verso habían desarrollado poéticas diferentes a lo largo de los siglos, y un poeta se especializaría en una forma u otra, pero no en ambas. Shiki escribió poesía en ambas formas y no vio nada de malo en aplicar la técnica de una a la otra. Ya hemos visto su poema didáctico instando a un estudiante de tanka a usar la técnica del haiku. En otro caso, criticó esta tanka por falta de armonía interna:

En un pueblo de montaña

doy un paseo tranquilo

bajo hojas carmesí –

Durante un rato el sol de otoño

también brilla en una tranquila felicidad.

Shiki consideró que las hojas carmesí no estaban en armonía con el sol brillante. En su opinión, un sol templado pertenecía a la primavera, no al otoño. «Si va a permitir que los dos últimos versos vayan con hojas carmesí», dijo, «también podría permitir que vayan con crisantemos o tréboles arbustivos … o cualquier otra cosa en el mundo». El poeta lamentablemente carecía de un sentido de armonía, y eso Shiki no lo podía tolerar.

Varios tankas de Shiki se centran en la armonía interna propia del haiku. Por ejemplo:

Completamente solo, observo

que la primavera se va de mi jardín:

cayendo uno a uno

y juntándose en el agua,

los pétalos de la rosa de la montaña.

 

En una peonía

vislumbrada a la luz de la lámpara

fuera de mi ventana,

la lluvia de una noche de primavera

cae sin cesar.

 

Las flores de lis

han comenzado a florecer,

y donde mis ojos no pueden ver

la primavera se prepara para partir

el último año de mi vida.

En la primera tanka, los pétalos caídos de una rosa de montaña coinciden con el duelo del poeta por la partida de la primavera, creando una sensación de pérdida, evanescencia y soledad. El ambiente es más alegre y colorido en el segundo poema, en el que una peonía, la luz de la lámpara y las lluvias primaverales se juntan sobre el fondo negro de la noche. El tercer poema encarna un sentimiento similar al del primero, pero es más conmovedor porque el poeta duda si vivirá para ver otra primavera. La flor de lis es apropiada porque su flor es blanca, el color de la muerte. Que estos tres tankas contienen una armonía similar a un haiku se prueba más allá de toda duda por el hecho de que Shiki escribió un haiku usando el mismo material:

La rosa de la montaña:

todos sus pétalos amarillos

caídos sobre el agua.

 

Desde el pasillo

alargo la luz de la lámpara:

una peonía.

 

La flor de lis

con una flor blanca.

La primavera se acaba.

 

Al ser haiku, estos son más cortos, más imaginativos y menos explicativos. La misma armonía interna está presente, pero debido a que los poemas incluyen menos verbos, el lector tiene que volverse más activo y proporcionar él mismo la conexión entre las imágenes. El poeta ha pasado a un segundo plano, dejando más espacio para la emoción del lector. Estos poemas son excelentes ejemplos de las similitudes y diferencias entre tanka y haiku.

Finalmente, el concepto de forma de Shiki se distingue por lo que llamó rensaku, o «composición secuencial«. Este término se refiere a la práctica de escribir haiku o tanka en secuencia, generalmente de tal manera que los poemas, aunque autónomos, adquieren un significado adicional cuando se los ve como un grupo. La práctica no era desconocida antes de la época de Shiki, pero rara vez se realizaba con un objetivo artístico consciente. Shiki fue el primero en ver una nueva posibilidad poética en la técnica; de hecho, parece haber inventado el término rensaku. Aunque no figura de manera prominente en sus declaraciones sobre la teoría, practicó rensaku varias veces, con resultados tan exitosos que inició una tendencia, especialmente entre los poetas tanka que lo buscaban como líder.

El interés de Shiki en rensaku parece haber tenido sus inicios en un motivo pedagógico más que poético. Enseñó que un estudiante de haiku debe componer tantos poemas como sea posible sobre un tema determinado y luego elegir el mejor como su producto final. Shiki hizo esto él mismo, y en ocasiones, le resultó difícil reducir su elección a un solo poema, especialmente cuando algunos de los borradores de esos poemas expresaban diferentes aspectos del mismo tema. En ese momento, conservaba dos o más poemas y los presentaba con un título común o una nota de cabecera. Un buen ejemplo de esta práctica está registrado en su diario Una gota de tinta. En la primavera de 1901, uno de los discípulos de Shiki le presentó tres carpas vivas en un cubo. El regalo fue ayudar al maestro postrado en cama a visualizar la primavera visitando las espaciosas aguas del mundo exterior. Muy feliz, Shiki comenzó a escribir un haiku, con el cubo al lado de su cama.

 Sin embargo, la tarea no fue fácil. «Repensé y reescribí una y otra vez», dijo sobre la experiencia, «hasta que el número de poemas que redacté llegó a diez. Estos fueron, y no fueron, diez poemas separados. No fueron más que diez intentos de expresar el mismo tema.» Al final, mantuvo los diez haikus, todos describiendo carpas en un cubo en un día de primavera, pero cada uno con un matiz ligeramente diferente.

Shiki practicó la composición secuencial más deliberadamente en tanka. El hecho de que muchas de sus secuencias de tanka consten de diez poemas, un número redondo que probablemente determinó de antemano, indica la autoconsciencia de su esfuerzo. Los tres mejores ejemplos son una secuencia sobre pinos, otra sobre glicinas y una tercera con el título «Obligándome a tomar la pluma». El último es particularmente famoso y merece una cita completa. Fue compuesto un día a fines de la primavera de 1901, cuando Shiki era especialmente consciente de su muerte inminente:

¡Qué triste es

esta despedida de Sao,

la diosa vernal!

La primavera volverá, pero yo

no la volveré a encontrar.

 

Las flores de lis

han comenzado a florecer, y donde

mis ojos no pueden ver

la primavera se prepara para partir

el último año de mi vida.

 

Ansiosa por abatir

el dolor de este enfermo

una peonía

despliega sus flores –

Miro con el corazón dolorido.

 

Evanescente

es la vida en esta tierra

y ellas también han caído,

flores amarillas

de la rosa de la montaña que amo.

 

La primavera se va,

para recordarlo

tomo un pincel

y dibujo un magnífico ramo

de flores de glicina.

 

pienso

en construir un enrejado

para la flor de luna,

hasta que empiezo a preguntarme

si mi vida durará hasta el otoño.

 

Capullos de rosa carmesí

han comenzado a abrirse,

marcando la época del año

cuando mi enfermedad indefectiblemente

da un giro a peor.

 

Mis pies

en un par de zuecos, y mi cuerpo

inclinado en un bastón,

solía ​​recortar tréboles

en días pasados.

 

En los pinos jóvenes

los brotes verdes son largos,

al igual que este día…

a medida que se acerca la noche,

mi temperatura sube.

 

¿Cuándo empezará a disminuir

mi enfermedad?

no se sabe, y sin embargo,

tengo mi pequeño jardín

sembrado con flores de otoño.

Un solo motivo, el enfrentamiento del poeta con la muerte, une los diez poemas, y cada uno presenta un aspecto diferente del mismo. El primero introduce el tema, indicando la apreciación más profunda del poeta de la belleza de la naturaleza debido a su conciencia de la muerte inminente. En cada uno de los poemas siguientes aparece una planta diferente y, a medida que varía la flor, también varía la respuesta del poeta a la muerte. El blanco de una flor de lis profundiza su sensación de que se acerca la muerte. El rojo de la peonía de un árbol es más relajante, y el poeta se permite entregarse al dolor. La rosa de la montaña amarilla, flor frágil, le aporta un consuelo más religioso que estético, y contempla la evanescencia de la vida humana y vegetal. La glicina púrpura sugiere entonces la posibilidad de salvación a través del arte, y toma su pincel. Sin embargo, en el análisis final, el arte, una creación humana, no es rival para la naturaleza porque el hombre es mortal, mientras que la naturaleza es cíclica. Así, en el sexto poema, el poeta, planeando construir un enrejado, llega a darse cuenta de su propia mortalidad. Apropiadamente, la flor que quiere sostener es blanca, el color de la muerte. La naturaleza, en su ciclo eterno, parece ahora hostil, y la flor que representa ese aspecto es una rosa, que tiene espinas y flores color sangre. El poeta intenta temporalmente escapar al pasado, a los días en los que estaba lo suficientemente sano como para podar las flores. En el noveno poema, sin embargo, la naturaleza se venga: corre la temperatura, mientras los pinos juveniles rebosantes de energía lo miran. Sin embargo, el poeta no pierde la esperanza, porque sólo con esperanza puede mantenerse con vida. Así, en el último poema sembró semillas de flores para el otoño. Puede que no viva para ver florecer las flores, pero incluso si muere, seguirán viviendo, y son sus flores. Vivirá en ellas.

Entonces, a través del dispositivo del rensaku, Shiki expresó un sentimiento demasiado complejo para formularlo en 17 o 31 sílabas, pues ninguna tanka podría haber rastreado con éxito el proceso a través del cual su confrontación con la muerte llegó a una resolución. La composición secuencial acerca el haiku y la tanka a la poesía occidental al permitirles expresar reflexiones más complejas y extendidas. También se puede decir que moderniza estas formas de verso, porque al permitir que un tema se presente bajo muchos aspectos, es análogo a la presentación de múltiples puntos de vista típicos de gran parte del arte moderno en Occidente. Aunque Shiki nunca lo dijo, es posible que haya albergado la secreta esperanza de que el rensaku podría ser un puente entre la poesía japonesa y occidental, así como entre el verso moderno y premoderno. Lo que comenzó con un motivo pedagógico llegó a tener un enorme potencial como principio poético.

El uso de la poesía para un moribundo

Para Shiki, la utilidad de la literatura se deriva del placer que brinda. Inicialmente vio este placer como meramente recreativo, pero en sus últimos años comenzó a cobrar mayor importancia, ya que la inmersión en la poesía llegó a proporcionarle la fuerza para permanecer con integridad humana y tranquilo ante el sufrimiento y la eventual muerte. Los encantos de la literatura lo habían atrapado desde que era niño. Como relata en un ensayo autobiográfico, cuando era pequeño le gustaba especialmente escuchar historias antiguas. Alrededor de los nueve años se convirtió en un entusiasta fanático de los cuentos de guerra contados por narradores profesionales, y pronto comenzó a leer novelas populares que hablaban de guerras, como Los ocho perros y El romance de los tres reinos[11]. Otra fuente de placer para él eran las novelas publicadas por entregas en los periódicos, y casi no podía esperar la entrega del papel todos los días.

El vuelo imaginativo de Shiki a la literatura pronto se manifestó en la escritura de poesía, práctica alentada por su educación tradicional. En la escuela primaria, a menudo garabateaba tankas y se las mostraba a su maestro, y al final de su adolescencia se divertía componiendo haikus “como un sofisticado ciudadano más mostrando un poema frente a las flores”. Cuando Shiki ingresó a la universidad, aquel pasatiempo informal de la infancia se convirtió en una adicción. Una gota de tinta lo describe tratando de concentrarse en sus estudios, pero le resulta imposible resistir el impulso de escribir poesía:

“Cada vez que lograba repasar hasta veinte páginas [de apuntes para un curso de filosofía] me aburría tanto y me sentía tan aletargado que tenía que salir a caminar con un lápiz y un cuaderno. Afuera era un agradable día de finales de primavera. Aunque todas las flores de cerezo habían caído, el trébol rosado estaba en plena floración a lo largo de los caminos. Sentí un placer incomparable mientras paseaba, buscando una posible inspiración para el haiku. Mi enfermedad estaba completamente fuera de mi mente. Después de aproximadamente una hora regresé para reanudar el estudio en mi habitación de arriba, pero para entonces estaba físicamente demasiado agotado para comenzar a estudiar de inmediato. Así que abrí mi cuaderno e intenté terminar un haiku que había comenzado a componer durante la caminata. Todavía era demasiado principiante para entender el haiku correctamente, pero el placer de la poesía no es menos grande para alguien así. Cuando pude terminar un haiku estaba extasiado; un poema mediocre parecía una obra maestra.”

Shiki pasó el examen, ya que el profesor de filosofía era un maestro generoso que nunca dio una calificación reprobatoria. Sin embargo, otros profesores no se mostraron tan amables y Shiki fracasó al año siguiente.

Claramente, en este pasaje Shiki establece una teoría de la poesía del «juego». La filosofía es «estudio» o «trabajo», una actividad que se requiere de un estudiante universitario como parte de sus deberes. La poesía, en cambio, es un pasatiempo, una recreación. Le distrae la mente al estudiante de su trabajo; lo lleva fuera de un estrecho departamento a los campos floridos bañados por el suave sol primaveral.

El énfasis en disfrutar de la belleza natural implícita en el entorno primaveral del pasaje caracterizó la teoría del juego del arte de Shiki.

«Los hombres del mundo», observó una vez, «compiten por el prestigio y la riqueza, sufren pasiones y deseos, y corren como locos en un pedazo mundo no más grande que la palma de un hombre. Todo esto es ajeno a los poetas. Disfrutan de las flores, admiran la luna y respiran aire puro en un espacio ilimitado entre el cielo y la tierra».

«Aquellos que no saben apreciar la belleza», dijo en otro momento, «llevarán una vida de infelicidad. En cambio, aquellos que pueden ver la belleza en la pintura y la escultura podrán disfrutar de una vida solitaria en el bosque incluso aunque vivan en el remolino de polvo de una metrópoli. Aquellos que disfrutan de la belleza de la naturaleza experimentarán los lujos de un millonario aunque no tenga dinero».

En estos comentarios queda un rastro de la estética japonesa premoderna, ya que en épocas anteriores se pensaba que el artista ideal era un recluso que vivía, real o metafóricamente, en el seno de la naturaleza, lejos del polvo del mundo mundano. «La naturaleza», dijo Shiki, «no conoce ni el bien ni el mal, ni la piedad filial o la impiedad». Para Shiki, el arte era un tipo de juego especial: un escape del mundo laboral a una vida tranquila en armonía con la naturaleza.

Shiki, sin embargo, parece haber sido ambivalente sobre el valor del arte como juego. A veces era innecesariamente modesto. Al principio de «Papelera de Haikus», por ejemplo, escribió: «Si alguien me preguntara de qué manera es útil el haiku, respondería que es inútil … Pero no abandonaría el haiku por su inutilidad, porque mejor es lo inútil que lo dañino «. Esta modestia fue probablemente su forma de advertir a los poetas aficionados que tenían expectativas extravagantes de la poesía. Como experto establecido en el campo, a menudo les aconsejaba que no abandonaran sus ocupaciones y que escribieran poesía como pasatiempo. Instó: «Trate de amar su campo de trabajo actual razonando que lo está haciendo para poder dedicar tiempo a su pasatiempo favorito, el haiku. Si no está dispuesto a intentar ni siquiera esto, no es un verdadero devoto del haiku».

En otras ocasiones, Shiki fue bastante riguroso al afirmar el valor de la poesía. Por lo general, partía de la suposición de que todos los hombres buscan el placer como el objetivo final de la vida. Según su forma de pensar, existen dos tipos de placer, positivo y pasivo. El placer pasivo surge cuando el dolor se reduce o se elimina, cuando se apaga la sed, se satisface el hambre o se cura la enfermedad. Estadistas, agricultores, carpinteros, médicos y comerciantes están todos comprometidos en ayudar a producir este tipo de placer. Pero el otro tipo es diferente. «El placer positivo», explicó Shiki, «deleita la mente y el cuerpo de un hombre de una manera más inmediata. Es el tipo de disfrute que libera a un hombre del aburrimiento, disipa su melancolía y refresca su espíritu». El arte realiza esta segunda función. Por lo general, las personas buscan primero el placer pasivo, porque satisface sus necesidades mínimas. Por lo tanto, según Shiki, las personas hambrientas nunca desarrollan un arte altamente sofisticado, pero cuando satisfacen sus necesidades básicas, inevitablemente desean un placer positivo. «La política o las  empresas comerciales simplemente proporcionan los medios para obtener placer», escribió, «Pero la literatura y el arte producen placer en sí mismos, el objetivo último de los hombres en la vida».

Los diarios de Shiki proporcionan un ejemplo concreto de la utilidad de placer positivo al revelar el insustituible apoyo moral que la poesía le brindó durante los años en que fue un discapacitado muriendo de tuberculosis. Cuando se aburría insoportablemente, siempre podía recurrir a la poesía. Cuando tenía una noche de insomnio (y tenía muchas), podía redactar haikus en su cabeza. Cuando lo atormentaba una ola de calor fuera de temporada, podía consolarse escribiendo poemas al respecto. Cuando le molestaba un pino descuidado en su jardín, podía descargar la frustración en una tanka. Fue bastante honesto cuando dijo:

“La gente me elogia por mi dedicación a los estudios, pero en realidad leo y escribo porque tengo esta enfermedad crónica y no sé cómo superar el aburrimiento de otra manera. Incluso se dice que aquellos que no quieren tener nada que ver con los libros en la vida normal, les gusta leer novelas y biografías, o incluso componer tankas y haikus de aficionados, cuando padecen una enfermedad prolongada. He estado viviendo de esta manera durante tanto tiempo que, si por alguna razón alguien quisiera que lo abandonara, bien podría condenarme a una muerte instantánea”.

Ya hemos visto que Shiki escribió tres haikus (y también buenos) dentro de las 24 horas previas a su muerte. Como indican dos de los tres poemas, en ese momento tenía la garganta taponada con flemas y apenas podía respirar. Pero está claro por qué hizo el intento desesperado de escribirlos, su pecho palpitaba con fuerza, su mano temblaba incontroladamente y su energía estaba casi agotada. Fue una afirmación de humanidad frente al destino inmutable. Aunque no era un hombre religioso, Shiki tenía una fe absoluta en el arte como la única forma de enfrentar la muerte con coraje y dignidad. Sus últimos tres haikus son una prueba inequívoca de la utilidad de la poesía.

NOTAS A PIE DE PÁGINA

[1] Tan Taigi era amigo de Buson. Aficionado a la socialización, era más hábil escribiendo haikus sobre asuntos humanos que sobre la naturaleza.

[2] Sado es una pequeña isla frente a la costa norte de Japón, bien conocida como un lugar de exilio para los prisioneros en tiempos premodernos. El Río del Cielo es la Vía Láctea, visualizada como un inmenso río que fluye por el cielo.

[3] Fujiwara Sanesada fue un poeta tanka muy conocido en su vida, aunque sus intereses mundanos aparentemente antagonizaron a algunos de sus compañeros poetas. Le gustaba escribir poemas sobre paisajes marinos, como este. Se ha supuesto que la costa de Nago se encontraba cerca de la moderna Osaka.

[4] Fujiwara Norinaga fue un poeta tanka menor del siglo XI. Según la leyenda, consideraba este su mejor poema.

[5] La crítica de Shiki no parece ser del todo justa. Se puede interpretar que el poema original representa a una persona tan absorta en sus oraciones que deja de escuchar el sonido de las olas.

[6] Tagawa Ōryū, también llamado Hōrō, era un famoso maestro de haiku que tenía estudiantes en todo Japón. Publicó varios libros sobre la teoría y la práctica de la escritura haiku.

[7] Ōe Chisato fue un noble, poeta y erudito confuciano que vivió alrededor de 900 d.C. También escribió poemas en chino.

[8] Minamoto Sanetomo se sintió atraído por la poesía primitiva debido a su expresión directa de poderosa pasión y trató de emularla en algunos de sus tankas. Shogun en virtud de su nacimiento, fue asesinado a la edad de 27 años, antes de que tuviera tiempo de desarrollar todo su potencial como poeta.

[9] Shimizu Chōha (1705-40), comerciante de profesión, también fue un haijin activo y publicó varios volúmenes de poesía de él y sus socios. En este poema en particular, el poeta admira la luna llena durante un paseo por el campo. La liebre, generalmente un animal tímido, aparentemente ha salido de los arbustos para disfrutar también de la luna.

[10] Nasu estaba ubicada en Musashino, la llanura más grande de Japón, que se extendía hacia el norte desde lo que hoy es Tokio. En la época de Sanetomo estaba habitado por muchos animales salvajes. Algunos eruditos interpretan el poema como una representación de cazadores.

[11] Los ocho perros es una larga novela de Takizawa Bakin (1767-1848) que describe las aventuras de ocho samuráis sobrehumanos nacidos de un matrimonio entre un perro divino y una princesa humana. El Romance de los Tres Reinos, de Lo Kuan-chung (siglo XIV), narra las hazañas de los héroes chinos en el período de los Tres Reinos después de la caída de la dinastía Han. Durante mucho tiempo había sido un libro popular entre los lectores jóvenes en Japón.