Archivo de la categoría: Buson Haikushû 蕪村俳句集 (Jaime Lorente y Setsuko Takeoka)

Haiku 11

鶯や茨くゞりて高う飛ぶ

Uguisu ya ibara kugurite takou tobu

 

El ruiseñor

atravesando el espinoso arbusto,

remonta el vuelo.

 

 El ugüisu es un pájaro de mil nombres: haru-dori («pájaro anunciador de la primavera»); hanami-dori («pájaro de hanami» o «pájaro que ve las flores de la primavera»; “pájaro amarillo”; “pájaro que lee sutra”…

No es frecuente que una curruca (ruiseñor japonés) vuele tan alto, y de aquí el aware del haijin: le saldrá caro el atrevimiento, pues tendrá que atravesar un árbol espinoso. Buson, sin duda, es un gran observador de los movimientos:

 

鶯や柏峠をはなれかね

Uguisu ya kashiwatauge o hanare kane

El ruiseñor

se aleja

del paso de Kashiwatôge.

 

El ruiseñor anuncia la vida, la llegada de la primavera, y en ocasiones supone un complementario del ciclo natural como en este haiku -bastante desconocido- de Buson:

 

鶯ゃ野中の墓の竹百竿

Uguisu ya nonaka no haka no take hyaku kan

El ruiseñor-

las cañas de bambú sobre una tumba

en medio del campo.

Haiku 10

うぐひすや家内揃ふて飯時分

uguisu ya kanai soroute meshijibun

  

La familia reunida

a la hora de comer-

el canto del ruiseñor.

 

 La comida familiar se paraliza ante el inesperado y espontáneo canto armonioso del ruiseñor. Haiku sin verbo, de acción rápida y dos imágenes relacionadas (principio de comparación interna). Sin duda, Buson muestra una especial predilección por las aves.

Cada familia estrechaba lazos con un ruiseñor, que solía habitar en el jardín recibiendo comida como un huésped más. Es frecuente encontrar en los haikus la referencia a “nuestro ugüisu, el ugüisu de la casa”, de tal modo que su ausencia supone cierta inquietud, como también nos muestra Buson en los siguientes haikus:

家にあらで鴬聞かぬひと日かなie

ni arade uguisu kikanu hitohi kana

Fuera de casa

no se oye al ruiseñor

en todo el día.

 

 

吾 宿 の 鶯 聞かん 野に 出でて

waga yado no uguisu kikan no ni idete

 

Saliendo del campo

aún escucho

a nuestro ruiseñor.

 

 

Frente al sonido del ruiseñor, en otro haiku Buson nos muestra su ausencia:

うぐいす に 終日遠 し 畑 の 人

uguisu ni hinemosu toshi hata no hito

 

El ruiseñor lejos

durante todo el día-

el hombre en el campo.

Haiku 9

鶯の日枝をうしろに高音哉

uguisu no hie o ushiro ni takane kana

 

El canto agudo

de un ruiseñor-

detrás el monte Hiei.

De nuevo la agudeza visual de Buson quien, como un lienzo, plasma un instante convertido en inmortal: el ruiseñor y el monte de marco, la escena de un fondo contrastado. Según cierta leyenda tradicional, hubo un artista a quien se le ha pedido pintar una montaña: se demora en la entrega, incumple los plazos, y cuando se le pregunta el motivo, afirma: “aún no soy la montaña”. Así es, el haijin se funde con la naturaleza, igual que el canto agudo, elevado, de un animal que los occidentales (con nuestra visión del mundo) podríamos considerar insignificante frente a la grandeza de un monte. Pero aquí no hay categorías, sólo una fusión de sensaciones (visuales, auditivas) y la relación entre sus protagonistas: el canto dirigido al monte, donde la voz melódica del ugüisu reverbera por toda la eternidad. Son ecos de propia naturaleza, con sus leyes ajenas al ser humano.

El monte Hiei está situado al noreste de Kioto. Reunía en su espacio cerca 3.000 templos dispersos y centenares de monjes y familiares. En 1571, Nobunaga declara la guerra, elimina su población y quema los templos. Junto al monte Atago, este espacio sagrado de templos protegía a la ciudad de Kyoto de los demonios del norte.

 

En otras ocasiones, Buson se centra en la dirección del sonido:

 鶯の啼くやあちむきこちら向

uguisu no naku ya achimuki kochira muki

 

El canto del ruiseñor-

primero hacia un lado,

después hacia el otro.

 

 

 

 

 

Haiku 8

うぐひすや賢過たる軒の梅

uguisu ya kashiko sugitaru noki no ume

 

El ruiseñor

se cobija sabiamente

en las ramas del ciruelo.

 

La flor del ciruelo (ume) es uno de los elementos de referencia en el Japón tradicional, cuyo color rosado florece a mediados de febrero, simbolizando el comienzo de la primavera junto al año nuevo japonés (según el calendario lunar). El árbol (más cercano a la familia del albaricoque) y su flor son motivos recurrentes en numerosas obras pictóricas del Japón feudal y no pasa desapercibido para un poeta –y pintor- como Buson. De hecho, el título previo nos avisa: leyenda, motivo para un cuadro. A menudo la flor del ciruelo rodeaba las aldeas y los templos, con diversas tonalidades, desprendiendo un aroma delicado.

La curruca o ruiseñor japonés (ugüisu) está relacionado directamente con la flor del ciruelo (ume), tanto en la poesía japonesa tradicional como en pintura (recordemos que Buson también fue un pintor reconocido). Ya en la conocida antología “Man’yôshû” -siglo VIII- aparecen estrofas poéticas con el ruiseñor y el ciruelo como protagonistas, simbolizando la estación del año (el fin del invierno y el comienzo de la primavera, es decir, del año nuevo).

Onitsura inmortalizó esta asociación con un haiku:

鶯や梅にとまるは昔から 

[Uguisu ya ume ni tomaru wa mukashi kara]

El ruiseñor/ posado en el ciruelo/ desde tiempos antiguos.

 

Regresando a nuestro poema, existe una ancestral leyenda conocida como “Ôshukubai” (“Ciruelo, hogar de ruiseñores”) la historia nos dice:

Bajo el mando del Emperador Murakami (946-967), se secó una vez el ciruelo del jardín del palacio imperial. Dolido por esta circunstancia, mandó buscar otro que pudiese sustituirlo. Los súbditos encuentran uno en el jardín de un poderoso noble, y consiguen trasplantarlo.
Sin embargo, pronto descubre el Emperador una hoja de papel atada en una rama del mismo árbol, con un poema firmado por la esposa del noble, que dice así:

Acato su ley, como súbdita que soy.
Pero ¿qué les respondo yo a los ‘ugüisu’ de mi jardín
cuando me pregunten
por su hogar amado?

El Emperador devuelve el árbol (un ciruelo rojo) para que los ruiseñores siguieran disponiendo de un hogar.

 

Haiku 7

鶯を雀歟と見しそれも春

uguisu o suzume ka to mishi sore mo haru

 

¿Un gorrión?

No, se trata de un ruiseñor-

ya es primavera.

 

Comentario y notas culturales:

El ruiseñor japonés anuncia la llegada de la primavera (el término para este animal, en lengua inglesa sería warbler –curruca- en vez de nightingale, ruiseñor, aunque por simplificar, y por tratarse de un término más conocido, utilizamos este último). Según Nobusuke Takatsukasa, en Japanese birds (cita tomada de R..H.Blyth, Spring, p. 173): “El ruiseñor japonés es del tamaño del gorrión, pero más delgado y alegre. Su parte superior es de color marrón oliva; la frente, la garganta y la parte central del abdomen, todas blancas como el polvo. A principios del invierno revolotea de rama en rama, más bien cerca del suelo, en un seto frondoso o en un arbusto de jardín, emite un sonido «chut, chut», impaciente por la llegada de la primavera. Cuando llega la primavera, se fundirá en su melodioso «ho-hoh, hokekyo….”. Este haiku es un ejemplo de ki kasanagi [季重なり] es decir, un poema con dos kigo (gorrión y ruiseñor), dos imágenes superpuestas que finalmente son aclaradas.

La primavera se introduce con la llegada del ruiseñor. Sin embargo, a veces un kigo de primavera como el uguisu hace hincapié en el final del invierno. Ocurrió con dos intentos de jisei. Buson intentó componer un jisei a la altura del de Bashô, y lo probó hasta en 3 ocasiones. En las dos primeras había un uguisu como eje principal, en la última fue un ciruelo.

En medio de la noche del 24 de diciembre de 1783 (según el calendario lunar japonés), es decir, el 16 de enero de 1784 en el calendario gregoriano, Buson -ya enfermo- dictó a su estudiante Gekkei los dos primeros haikus, a modo de jisei. Luego descansó un rato, y cuando aparecía la primera luz del alba, dictó el último hokku.. Aún tuvo tiempo para despedirse de su familia y sus discípulos. Veamos los dos primeros y su relación con el haiku que nos ocupa (en cuanto al kigo):

 

A.-                                           冬鶯むかし王維が垣根かな

Fuyu uguisu mukashi ôi ga kakine kana

 

Ruiseñor de invierno,

años atrás, en la maleza

de Wang Wei *.

 

* Wang Wei, poeta y pintor chino del siglo VIII, admirado fervientemente por Buson, escribió sobre todo poesía de la naturaleza influenciada por el taoísmo y el zen. Wang hizo gran parte de su mejor trabajo en su casa de campo, donde se aisló del mundo. Un ruiseñor de invierno ha bajado a un espacio inferior (seto, maleza) para alimentarse. No puede buscar comida en las ramas, pues esta acción es propia de la primavera. A diferencia del canto agudo propio de la estación floreciente, con la vitalidad característica, es éste un haiku enclavado en el invierno y el ruiseñor sólo es capaz de un canto breve y tibio. Quizá esa llamada procede de la casa de campo de Wang Wei, como una invitación a su morada. Quizá Buson quiera dirigirse hacia ella, su última casa, junto al pintor de la dinastía Tang. En estos jisei hay mucho contenido emocional e incluso filosófico ante la cercanía de la muerte, alejándole de la línea ortodoxa.   En la poesía japonesa, las luciérnagas pueden representar el espíritu de los muertos (véase el caso de la poeta Chiyo-ni y su hijo fallecido, el “cazador de luciérnagas”); por su parte, las aves simbolizan a veces las como almas que visitan el otro mundo.

 

B.-                                  うぐいすや何ごそつかす藪の霜

uguisu ya nani gosotsukasu yabu no shimo

 

El ruiseñor-

¿Qué leve sonido hace?

La escarcha en el arbusto *.

 

* Buson, además del sonido débil y breve del ruiseñor, escucha un susurro, una ligera nota proveniente de aquel arbusto cubierto de escarcha. Un ruiseñor que intenta sobrevivir al invierno y alcanzar la primavera: inevitable paralelismo con Buson. El uso de nani (何) es llamativo: implica asombro, sorpresa, incredulidad…hoy este pronombre se emplea con frecuencia en el manga, tanto en las series como en el ámbito escrito, para indicar algo que genera desconcierto ante lo imprevisible. En este haiku quitar la escarcha es aplazar la muerte, el invierno, anhelando el regreso de la primavera. Sin embargo, ya es tarde. Así que rechaza este haiku como su auténtico jisei. La aceptación de su propia muerte le llevará a la flor del ciruelo en una temprana primavera. Se cerrará así el ciclo de los complementarios, y su propia vida.

haiku 6

うぐひすの鹿相がましき初音哉

uguisu no sosou gamashiki hatsune kana

 

El tosco trinar

de un ruiseñor-

¡Primer sonido de Año Nuevo!

 

Comentario y notas culturales:

初音 [hatsune] es una palabra que significa para los japoneses “el primer trino o gorjeo de un pájaro escuchado en el Año Nuevo. Como sabemos, esta cultura dispone de numerosos vocablos referidos a elementos naturales concretos.

A Buson le sorprende que el primer sonido del ruiseñor, nada más comenzar el año nuevo, sea tosco, estéril, inacabado, impreciso, inmaduro, ingenuo. Es un comienzo a partir de una extraña sensación de fatalidad, de mala suerte.

Durante los primeros meses de vida, los ruiseñores japoneses emiten sonidos con poca precisión: su trinar es duro, errático, inconsistente, frente a la admiración que genera esta ave en su vida adulta, con un canto muy reconocible. En el periodo Edo era frecuente disponer de algún polluelo en las casas, dentro de una jaula como animal de compañía, quizá Buson nos hable de un ejemplar concreto dispuesto en su hogar, inexperto y alejado del resto de ruiseñores; sin embargo, parece más probable que lo escuchara en plena naturaleza, cuyo aware surge de la sorpresa o conmoción de escuchar el sonido errático de aquella ave: una experiencia inusual e inquietante.

 

Otras veces aquel primer sonido del ruiseñor es inesperado, como también nos muestra Buson:

鶯の 枝ふみはづすはつねかな

Uguisu no eda fumihadzusu hatsune kana

El ruiseñor

cae de la rama-

primer sonido del año.

 

También Buson puede inmortalizar este suceso, enlazándolo con la tradición:

鶯はやよ宗任が初音かな

Uguisu haya yo munetou ga hatsune kana

 

El ruiseñor-

aún desde la época de Munetô

el primer sonido del año.

 

(Munetô -1032 a 1108- fue un samurái del clan Abe durante el periodo Heian).

 

Haiku 5

鶯の聲遠き日も暮にけり

uguisu no koe touki hi mo kure ni keri

El canto distante

del ruiseñor-

también el día ha terminado.

 

Buson escucha el lejano y casi imperceptible trinar de un ruiseñor distante, que se funde y mimetiza con el ocaso, el final del día, la oscuridad que inicia el silencio. Parece que este cierre implica el abandono del sonido, el canto que cede en el ruiseñor ante la llegada de la noche. El ruiseñor, ave de primavera, que muestra radiante su canto por el día, se silencia y duerme por la noche. La naturaleza le indica el cambio de ciclo y el ruiseñor comprende, sabe que ha llegado el momento de callar. Buson observa la relación entre los seres y elementos que intervienen en el instante y los traslada al haiku. Aquí el oído y la vista se funden: por ello hablamos de una composición sensorial.

 

Emociona el lejano sonido, pues marca un cambio de ciclo, así como la constancia del sonido durante todo el día. Buson lo muestra así:

 

古庭に鶯鳴きぬ日もすがら

Furuniwa ni uguisu nakinu hi mo sugara

 

En el viejo jardín

un ruiseñor canta

durante todo el día.

 

Obviamente, es muy visible el homenaje al “furuike ya”o “un viejo estanque” de Bashô, seguramente el haiku más conocido fuera de las tierras japonesas, y del cual hablaremos en su momento, cuando se mencione el kigo de la rana. El viejo jardín, descolorido e impersonal, que marcaría el invierno, asiste a la llegada de la primavera por medio del sonido agudo de un ruiseñor, durante todo el día. Es el juego de complementarios inmerso en la profunda senda de esta composición.

Haiku 4

EL RUISEÑOR JAPONÉS (Uguisu) [1]

 

うぐひすのあちこちとするや小家がち

uguisu no achi kochi to suru ya koie gachi

 

El ruiseñor

vuela de un lado a otro

entre las pequeñas casas.

Fecha: escrito en la Era Meiwa (1764-1772), en torno a 1769.

 

Comentario y notas culturales:

Buson contempla el movimiento aparentemente azaroso de un pequeño ruiseñor japonés, que se divierte volando entre las casas. El movimiento (la vida) junto a la quietud artificial fabricada por el ser humano. Y lo describe con absoluta ausencia de pretensión: la realidad del mundo la forman los pequeños detalles, las continuas acciones en la naturaleza como el vuelo de un ruiseñor. El todo se compone de la suma de dichos actos, sin los cuales la realidad no tendría cabida. Por ello es tan importante el vuelo de aquel ruiseñor.

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[1] Siguen 9 haikus relacionados con esta pequeña ave japonesa, similar a un gorrión. Es kigo de primavera y animal asociado, a menudo, con el ciruelo. Del uguisu o ruiseñor japonés destaca su canto, según Blyth el oído humano escucha un “ho-hoh, hokekkyô” (Blyth, Spring. p.30).

Haiku 3

三椀の雜煮かゆるや長者ぶり

san-wan no zouni kayuru ya chouja buri

 

Tres cuencos de sopa zooni

hoy puedo permitirme

maneras de rico.

Fecha: escrito en la Era Meiwa (1764-1772).

Comentario y notas culturales:

“Zōni” (el kigo de este haiku) es una sopa propia del Año Nuevo, con mochi (bolas de arroz), verduras, carne, encurtidos y otros ingredientes, según la región. Cocinar este plato, propio del desayuno, es muy caro para la gente común del periodo Edo (1603-1868), como Buson, de tal modo que comer tres tazones de sopa era propio de personas adineradas. En un principio, se trataba de un plato exclusivo de los samuráis, siendo el entrante de la cena (Honzen-ryōri) propia de las batallas de campo. Hoy en día es un plato asequible para la gente común, que forma parte del menú tradicional de Año Nuevo, el osechi ryōri (おせち料理). “Zōni”, literalmente significa “pasteles de arroz con verduras hervidas”. En aquella época, la riqueza podía medirse por la cantidad de arroz que se disponía, tratándose de un producto abundante en las despensas de los señores feudales.

Haiku 2

日の光今朝や鰯のかしらより

hi no hikari kesa ya iwashi no kashira yori

Esta mañana

la luz del sol

sobre las cabezas de las sardinas.

Fecha: escrito en la Era Meiwa (1764-1772).

 

Comentario y cuestiones culturales:

 Buson nos habla de un día luminoso en que los rayos del sol iluminan las plateadas cabezas de las sardinas, marcando el inicio de la primavera tras el setsubun o ceremonia que señala el fin del invierno. Durante aquella noche, se clavaban las cabezas de las sardinas en maderos o postes frente a las puertas de las casas, para alejar a los espíritus malignos.